Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas no me pertenecen.


¿Corazón?

Defteros no movía ningún musculo, a solo unos metros estaba el mismísimo Shukrá y sus leales guerreros. A menos de un metro de este, estaba el cuerpo de la madre de su sobrino. No sabía decir el por qué, dado que no se consideraba un cobarde, pero sentía que la piel se le helaba y el corazón se le acobardaba. El solo mirar a Shukrá, le causaba pavor.

-Nada señor, revisamos en todos los símbolos. -Uno de los guerreros se acercó al dios de expresión serena- No sé dónde escondieron la llave, pero se nota que los muy infelices... -el dios le miro sereno, interrumpiéndole con solo esa mirada.

-¿Dijo algo nuestro perdonado?-Al escuchar eso, Defteros contó los cuerpos en el suelo. Eran solo cuatro, se supone que los santos eran seis. Si su sobrino era el sexto...

Hay uno vivo.

- Traerlo. -Ordeno el dios con una amable sonrisa en los labios, dos de sus subordinados se fueron y volvieron arrastrando a un chico de la edad de Regulus, escoltados por un tercero cuyos guanteletes estaban bañados por la sangre del joven. Defteros apretó los puños con fuerza.- ¿Eres Lemuriano? -Al escuchar eso, el gemelo miro fijamente el rostro del chico. Los dos puntos estaban ahí, en el lugar de las cejas.- Fuiste el último en ser capturado, por lo tanto tuvimos piedad contigo, pero nuestra piedad tiene un costo -El muchacho comenzó a decir algo, ganándose una bofetada del dios.- No abuses de mi paciencia...

-Nunca encontraran la llave...-El dios tomo al joven de cabellos azules y ojos plata, del cabello, para colocarlo a la altura de sus ojos.

-¿Donde la pusieron?-el dios hizo un veloz movimiento y le tomo del cuello. El chico volvió a balbucear algo, mientras unos hilos de sangre caían de su boca- Sabes lo que les pasa a los que me hacen enojar...- Alzo la mano que aun tenia libre, Defteros desvió la mirada mientras de fondo se escuchó el grito del joven.

-Sus órdenes.-Pregunto un guerrero que mantenía sus ojos cerrados. Mientras el dios arrojaba los restos mortales a sus pies.

-Vayan por el sexto santo-Al escuchar esas palabras Defteros miro alarmado al dios, que sostenía en sus manos algo que aun goteaba- me importa poco que harán... - el pulso del caballero se aceleró- quiero que le arranquen la ubicación de la llave que estaba al cuidado de los santos.

-¿Y si el niño lo ignora?-pregunto uno, con una ligera sonrisa burlona en los labios.- ¿Que haremos señor?

-El padre es uno de los caballeros de la élite más alta -Miro burlón a los hombres- capturarlo. Su padre no se resistirá a entregarnos la llave, que está al cuidado del santuario, a cambio del niño. -Los otros dejaron escapar risas burlonas o sonreír con ligera complicidad- Es un humano, un patético humano, al igual que estos desperdicios.

-¿Que haremos con el resto de la élite?-pregunto uno con alas en la espalda, similares a las de un dragón.

-Los matan, a todos menos al virgo -Sus ojos se oscurecieron al decir esas palabras- El guardián de Virgo y Athena, son míos. -Les hizo un gesto a sus guerreros- Vamos, estar entre estas porquerías me está comenzando a molestar... Que los animales se coman sus restos, que sirvan para algo...

Casa Patriarcal, a la tarde siguiente.

-¿Defteros?-Aspros observo a su hermano, que justo salía de la casa patriarcal. Degel tenía en sus brazos al niño, quien un poco más se arrojó a los brazos de su tío cuando este fue por él. -Hey. Defteros.

-¿Qué le pasa?-Sísifo miro al caballero, quien no había soltado una sola palabra, el cual se retiraba con él niño. Quien no dejaba de contarle todo lo que había hecho en su ausencia.

-Parecía preocupado -el castaño, se dio vuelta y se topó con su sobrino parado a solo centímetros de Asmita. Como si quisiera esconderse tras él rubio.- Demasiado preocupado. Sera mejor que entremos- comenzó a caminar, dejando perplejos a los mayores. Regulus tenía comportamientos muy raros últimamente, aunque solo los más rectos del santuario lo habían comenzado a notar.

Salón del trono.

A penas sus ojos se posaron en las cinco armaduras, a un costado del trono, Aspros sintió que algo golpeaba muy duro en su pecho. Liebre, Vulpécula, Avispa, Noctua y Ave del paraíso, las cinco armaduras estaban ahí confirmando lo que ya habían escuchado de los labios de un niño lloroso.

-Supongo, que por sí solos dedujeron que ha pasado con los santos de los bosques...-Ninguno replico nada, mientras Sage tomaba asiento- Defteros, me confirmo que al momento de su llegada ignoraba que uno de ellos seguía vivo, presencio su ejecución desde un escondite. -Nadie replico nada de nuevo- Como seguramente, ya también dedujeron, el único santo de los bosques que queda es Octavio de Ciervo. Por lo tanto en el recae el deber de custo...

-Es un niño-Todos miraron a Aspros, que le lanzaba una peligrosa mirada a Sage y luego al resto- No pueden darle ninguna responsabilidad que sobrepase su propio entendimiento.-Todos se quedaron perplejos ante esas palabras.

-Aspros de Géminis- el patriarca le sostuvo la mirada- A pesar que seas su padre, él es un santo de los bosques por lo tanto niño o no tendrá que cumplir con las funciones que dicho cargo conlleva.

-TIENE SEIS AÑOS. -Bramo Aspros, con solo ver la reacción de Defteros y sumarle las cinco armaduras lo entendía todo- Ni siquiera debe de saber dónde está la maldita pieza que conforma la llave. Para que Defteros se comporte así, de seguro se encontró con una masacre en la India.-Apreto los dientes- Dudo que él sepa donde esta esa maldita cosa.

-Tal vez- Sage hablo en tono sereno, era claro que él que hablaba no era el Aspros de siempre. Era un hombre, que temía por la seguridad de su único hijo.- Pero los enemigos, al igual que nosotros, no se darán ese derecho a la duda. A ellos no les va a importar si el niño sabe o no realmente la ubicación de la llave...-Shion sujeto el brazo de Aspros, porque era claro que el tercer guardián estaba por lanzarse contra el patriarca.- Aspros, entiendo tu preocupación, pero enfurecerte no cambiara el panorama.-Miro a los demás presentes- Shukrá planea atacar el santuario para obtener la pieza de la llave que aquí se halla, así que deben permanecer alertas y eso quiere decir que habrá doble guardias. -Observo a Regulus de reojo- Y como estaremos en estado de alerta, no es momentos de fragmentaciones en las órdenes.-El chico se hizo el desentendido.

-Aspros, tranquilo.- El caballero prefirió hacer caso al pedido de Shion, por que al parecer actualmente creía que seria mejor que Sage estuviera muerto.- ¿Que pasara con el niño? Patriarca-pregunto educadamente.

-Le he ordenado a Defteros, dado que es el único que no tiene una función estable dentro de la orden por el momento, que se encargue de la seguridad de este- dejo salir lentamente el aire- Asmita necesito hablar unas cosas contigo, el resto puede retirarse.

Fuera de la Casa patriarcal.

-Ya que estas aquí Regulus... -Sísifo se dio vuelta, justo cuando un destello dorado pasaba corriendo a su lado- Pero este...-observo la capa de su sobrino desaparecer en la parte más baja de la escalera.

-¿Sucede algo con Regulus?-pregunto amablemente Hasgart.

-Sí, que al parecer está compartiendo ideas raras con los otros jóvenes.-comento, mientras hacía crujir los dientes, Regulus estaba poniendo todo su empeño para evadirlo.

-¿Hablar de los derechos humanos es algo malo Sísifo? -Todos miraron al grandote, con una expresión sorprendida- Teneo se junta con ellos y luego me comenta de que hablan en las reuniones. -informo de lo más sereno y con un ligero dejo de orgullo, que su aprendiz se preocupara por los derechos de los demás le hacía sentir bien.

-¿Te das cuenta que es lo que puede pasar si esas ideas causan un alboroto entre las ordenes?-pregunto Degel, aunque en cierta forma se veía tentado de presenciar esas reuniones, a las que había creído solo un rumor.

-¿Cuando y donde se llevan a cabo?-Hasgard se encogió de hombros- Toro, enserio. Regulus tiene que parar de compartir esas ideas con el resto.- Mientras los mayores hablaban, Dohko y Shion se dieron a la fuga disimuladamente, no sabían que se estaba orquestando semejante lio por las reuniones (de las que también formaban parte cada vez que podían).

-No lo sé. -El caballero comenzó a descender- No tienen horario y lugar, son espontaneas - ahora entiendo la razón.

-Voy a matar a Aioria.

-¿No querrás decir Regulus? -Degel ladeo la cabeza algo perdido, no entendía que tenía que ver la reencarnación de Ilias en esto.

-Escuchaste bien, Aioria-Se dio vuelta y miro al Acuario- Si fue el muy tarado de Aioria el que dejo los libros al alcance de Regulus.-Se fue profiriendo insultos hacia el caballero, que no estaba para defenderse.

Habitaciones, Casa de Capricornio.

-Tenemos que informarle a los otros tres-El Cid se detuvo, se iba a dar un baño antes de montar guardia. Con cuidado se puso atento a lo que hablaban sus aprendices en la habitación.

-¿Lo haces tú Lacaille?-Escucho que preguntaba Rusk, otro de sus aprendices- El señor El Cid, creo que sospecha...

-Eres poco disimulado Rusk. -Soltó Tsubaki, con una diminuta risa- ¿Vas tu Lacaille? El maestro te tiene plena confianza...-¿De qué información está hablando? El Cid observo a los muchachos, uno de los cuales estaba terminando de quemar un trocito de papel. El de cabellera oscura y larga agito la mano, haciendo desaparecer los últimos restos del papel.

-Tsubaki...-Rusk, hizo una mueca- ¿Por qué no vas tú? A fin de cuentas, eres el mayor.

-Nadie se creerá que justo es de casualidad estoy hablando con ellos.- Comento en un tono sereno.

-Yo voy.-Lacaille dejo salir un suspiro- a fin de cuentas, hasta donde sé el maestro no sabe que nos juntamos con Regulus... -¿REGULUS? ¿ESTA CORROMPIENDO A MIS APRENDICES? Ellos jamás me habían escondido nada, principalmente Lacialle y Tsubaki. Entorno los ojos un poco, le pasaría el dato a Sísifo. Podría ser que le sirviera el dato de que su sobrino estaba preparando otra reunión.

Cocina, Casa de Leo, Un rato después.

-¡REGULUS!

-Bueno... -Dejo la pata de cerdo que estaba por comer, miro a Liyona y se la dio- Toma, puede que yo no tenga posibilidad de comer de nuevo -Hizo una mueca, pero la borro y sonrió como si nada cuando su tío entro. -¡Tío! Que sorpresa. ¿Que necesitas de mi persona?

-Que me expliques sobre ciertos rumores que andan corriendo y Hasgard me confirmo.-El chico le miro como si no supiera que pasaba. - No te hagas.

-No sé de qué hablas...

-De las ideas que le estas dando a los más jóvenes.-Sísifo miro fijo a su sobrino- De las reuniones secretas.

-Ni que les estuviera pasando las ideas de Nietzsche o Marx- O les estuviera hablando del libro de ética de Kanon.

-¿Quiénes?-la cara de Sísifo se contrajo, pareciera que su sobrino le hubiera hablado en un idioma extraño.

-Tío, no es nada malo lo que hago.-El chico se cruzó de brazos- ¿Podría ser mucho pedirte que confiarás en mí?-el caballero le miro- Ya no soy un niño, si se te olvido. Ya no necesito que me vayas a ver por qué tengo pesadillas o que me dejes dormir contigo porque hay tormenta. Ya crecí.-El caballero le miro, como no esperando esas palabras- Ya crecí, tío, y si quieres que te lo diga de otra manera. Hace tiempo que me afeito. Ya no necesito que cuides, se cuándo debo poner un alto en lo que hago.

-Regulus...

-No voy hacer nada estúpido, no te preocupes por ello. -Agarro al leoncito y se retiró de la cocina. Sísifo se quedó helado, no esperaba ese tipo de reacción en su sobrino. Se comportaba como una persona tan madura... Miro la espalda de su sobrino que se alejaba por el pasillo ¿En que momento había crecido tanto?. Pero luego sus ojos se posaron en...

-¡REGULUS! -El chico salió disparado por el pasillo, no esperaba que su tío tuviera una vista tan aguda.- ¡TE DIJE QUE NO TE TATUARAS! ¡VEN AQUÍ AHORA MISMO!-Como respuesta recibió un portazo de la habitación de Regulus.

Habitación de Regulus.

-Mira Liyona...-el animal comenzó a mover la cola mientras el chico le mostraba el almohadón que había hecho remendar.- Si me prometes hacer escándalo, te lo daré... -Le arrojo el almohadón al minino, el joven caballero no tardo en salir disparado por una de las ventanas.

-¡REGULUS! -Sísifo entro, luego de casi tirar la puerta en el proceso, cuando entro solo se encontró con el león destrozando el almohadón- ¿Acaso creyó que caería dos veces con el mismo truco?-pregunto, mientras comenzaba a buscar a su sobrino en la habitación.

Afueras de la casa de Leo.

-Bendito el consejo de Aioria de escaparme por la ventana. -Salió disparado para la casa de Libra, su tío jamás le buscaría con Dohko.

Casa de Géminis.

-¿Qué sucedió?-Aspros miro a su hermano, sentado en la cama y mirando el suelo de forma perdida.

-¿Recuerdas cómo es que llego Octavio aquí?

-Sí, teletransportacion.-Informo, aunque no entendía que tenía que ver con eso.

-Presencie la muerte de la persona que le puso a salvo.-Aspros le miro arqueando una ceja, Defteros había presenciado muchas muertes en su vida. Jamás se había comportado de esa forma antes- No se por qué, pero me siento miserable por no haberlo evitado...-¿No se supone que yo debería de sentirme así?

-Defteros...-Aspros le miro, no sabía cómo continuar- ¿Necesitas algo?

-Ahora que lo dices... Sí-Me lleva la... ¿Para qué le pregunte?- Cuida al niño mientras salgo unos minutos...-Pidió, mientras pasaba a su lado. Escucho como su hermano caminaba un trecho y sintió como invocaba la otra dimensión.

-Lo mismo dijo la otra vez y se desapareció dos semanas enteras.-Soltó un ligero gruñido, preguntándose a dónde diablos iba su hermano cuando decía que salía "unos minutos". Al salir de la habitación se encontró con Octavio que le miraba fijo a los ojos- ¿Qué?

-Quiero jugar a las palmas.

-No tengo tiempo para ello-quiso evadir al niño, pero este se le puso adelante- ¿Qué quieres?

-Quiero jugar a las palmas.-Repitió el niño, arrugando el entrecejo en una mueca bastante cómica en su rostro.

-Estoy ocupado. -Informo.

-Quiero jugar a las palmas.-repitió el niño, con mayor insistencia.

-Palmas te voy a dar en el trasero si no te corres, estoy ocupado.

-Te dijo que me cuidaras.-El nene se cruzó de brazos y le sostuvo la mirada su padre- Quiero jugar a las palmas.

-¿Andabas de fisgón?-Aspros le sostenía la mirada al descarado que tenía como hijo- Aquí no soportamos insolencias, así que vete a tu cuarto.

-No.

-¿Que dijiste?-Pregunto Aspros, hecho una furia interna por la insolencia del menor.

-No me voy a mi cuarto.

-Te dije que te vayas a tu cuarto.-Gruño entre dientes, a la siguiente insolencia iba una bofetada.

-No me voy, porque no tengo.

-Me lleva la...- Cierto que no le asignamos un cuarto, se pasó una mano por el rostro y te tomo el puente de la nariz.

-No sea grosero.-Aspros miro al niño un tanto trastocado.

-¿Que dijiste?-pregunto a punto de seguir el impulso de meterle un revés en el rostro.

-Que no tenga boca de borracho.

-Aspros de Géminis.

-Esto no se quedara así, apenas se retire Degel de Acuario seguiremos con esto.-Le informo mientras comenzaba a caminar hacia la entrada, seguido del hijo impertinente.

Entrada de Géminis.

-Más vale que sea importante, estaba ocupado...-Degel miro al niño, que llegaba caminando con las manos en la nuca y con paso ligero.

-¿Estabas con Octavio?-el joven le miro- Pensé que lo cuidaba Defteros...

-Salió, necesitaba pensar un poco-Mintió.

-Ha...-Miro al niño, que le sonreía de una forma encantadora- Si quieres, puedo cuidarlo... No estoy haciendo nada relativamente importante, sacando la guardia, además le gusta mi biblioteca.-Aspros puso una de sus manos en la espalda del niño y lo empujo hacía adelante.

-Por mi llevadlo. -Dijo antes de darse vuelta e irse.

-A qué hora...-Escucho el portazo, anunciando el fin de la conversación- te lo traigo. -Miro al niño de ojos enternecedores.-Supongo que te traeré para la cena...

-¿Podemos leer ese libro grandote de ayer?

-Podemos.-Informo mientras tomaba la mano que el niño le tendía.

-¿Y podemos comer torta?-Degel hizo una ligera mueca- Por favor...-le dedico una brillante mirada jade, sumamente enternecedora.

-Creo que puedo hacer la excepción.-Comento- Pero solo esta vez...

Cueva, Isla de Achill, Connacht, Irlanda.

Que rico huele.

-Buenas Def...-La chica arrojo unas bayas dentro de un caldero- Pensé que llegabas un poco más tarde.

-¿Te pille haciendo magia negra?-pregunto burlón, ganándose una mirada fulminante de la chica- ¿qué preparas?

-Una medicación para la gente del pueblo, hay muchos enfermos y el patriarca me pidió una mano.- La chica le miro.- ¿Sucede algo?

-Sí, creo que sí...-la joven tomo una silla y la coloco junto a la solitaria mesa- te escucho, debo esperar a que hierva para agregarle lo demás...

-Debes estar cansada de escuchar mis problemas.

-Parada nada, corazón, es un placer ayudar a los demás cuando tienen problemas.-le informo en forma maternal.

Biblioteca, Casa de Acuario, al mismo tiempo.

Mientras Kardia hacia unos bosquejos en que se dibujaba a si mismo metiendo al hijo de su camarada en una caja que decía en un lateral: TAHITI. Degel leía tranquilamente un libro y el niño cuya presencia disgustaba al primero comía una interesante porción de pastel mientras llevaba a cabo dibujos, que según Kardia, eran tan feos que ni una madre los querría de regalo.

Degel fue llamado por Sísifo, por lo cual los dos peli azules se quedaron solos.

-Por qué no te vas a hacerle dibujos a tu padre.

-Está ocupado.-replico el niño, sosteniéndole la mirada al caballero.

-Estorbas. -Informo el mayor- Vete a molestar a tu padre.

-No es cierto-el nene se dio vuelta y le miró fijamente- Feo. -Le saco la lengua, a lo que Kardia dejo sus dibujos sobre un pequeño librero. En eso se escucharon pasos, el nene hizo un puchero y comenzó a llorar.

-¡KARDIA!-Degel entro y miro a su camarada- ¿Que le hiciste al niño?-Sísifo entro tras él y se dispuso a alzar al niño para consolarlo. El cual no tardo en soltar balbuceos imposibles de entender.

-Nada.-Se defendió este, en eso el niño ladeo la cabeza y le dedico una mirada y sonrisa maliciosa al octavo guardián. Antes de regresar su rostro a su anterior posición, de cara al cuello de Sísifo, llorando y siguiendo con los incoherentes balbuceos infantiles de ese "señor feo".- LO HICISTE A PROPÓSITO.

-Kardia. ¿Qué le hiciste al nene?-pregunto Sísifo, con un semblante de pocos amigos, mientras reconfortaba al niño con cuidadosos mimos en su espalda.

-¡ESTA FINGIENDO!-Bramo el octavo guardián- ¡SE LARGO A LLORAR A PROPÓSITO! ¡NO SEAN IDIOTAS! LES ESTA MANIPULANDO Y PONIÉNDOLES EN MI CONTRA.

-Kardia, es un niño-Siso le miro molesto- no digas mentiras y no inventes conspiraciones donde no las hay.

-¡ESTA FINGIENDO!

-Kardia. Retírate de mi casa.-Ordeno Degel, en un tono helado- Ahora.

-Pero...

-Ahora, Kardia. Regresa cuando madures-le indico la puerta, el caballero se retiró siendo una fiera y dando un portazo.- Culpar a este pobre angelito de manipulador...-Negó con la cabeza- lo que hacen los celos estúpidos...

Casa de Escorpio. Media hora después.

-Mocoso manipulador, hacer que me corran de Acuario-estaba murmurando Kardia, mientras daba vueltas por el corredor principal de su morada- Y los otros dos idiotas que se tragan su teatro. Dos de los más brillantes de la orden, mis calzones, se dejaron manipular como novatos.

-Buenas tardes Kardia-Albafica se le acerco, realizando un trayecto hacia las casas inferiores- espero no interrumpir una profunda meditación existencial de tu parte-le sonrió con ligera burla- Requiero tu permiso para pasar por tu casa.

-Pasa de una maldita vez y deja de gastarme bromas estúpidas.-Siguió dando vueltas por un invisible camino y murmurando cosas.

-¿Que te sucede?

-Como si te importara.

-No seas grosero, te he preguntado bien.

-Sísifo y Degel se dejaron manipular fácilmente por el hijo de Aspros.-La duda se apareció en el rostro del piscis- El mocoso se largó a llorar y a decir que yo le había hecho, no sé qué cosas, para que Degel me corriera de su casa.

-No es la primera vez que Degel te corre de su casa-Albafica se cruzó de brazos- y si mal no recuerdo, una vez te arrojo un libro mientras tu salías corriendo de su morada. -El escorpiano le miro de reojo- soy su vecino, escucho TODOS los griteríos que se arman aunque no lo creas.

-¿Me estás diciendo que no me crees?

-Tómalo como quieras-El pisciano comenzó a caminar de nuevo- solo te informo, que parte de mis pensamientos se inclinan a que algo hiciste para que te corriera.

-¡QUE NO LE HICE NADA!-Se cruzó de brazos molesto- ¿Por qué nadie me cree? -hizo una mueca- ya se, iré con Aspros a decirle lo horrible que se porta su crió. Seguramente lo va a disciplinar como es debido.

Continuara.