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La Otra Angelique.
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- ¡Andy! ¡Deja que te arregle el cabello! Pareces un espantapájaros así.
- No quiero, déjame.
- ¡Dije que te arreglare el cabello! ¡No acepto un "No" por respuesta!
- ¡Si logras atraparme! ¡Eres horrible arreglando el cabello! Toby lo hace mejor.
- ¿¡QUE!?
- Angelique, no sabes peinar.
- ¿Ah?
- Peina horrible señorita. Por favor, despierte.
- …
- Despierte ya, se acerca el alba.
- ¿¡Pero qué mierda te pasa!? ¿Sabes que la gente normal duerme a esta hora? Demonio imbécil.
- Lo sé, debe aprender a tratar el cabello enrulado, realmente es defraudarte verla haciendo intentos en vano por controlar ese cabello.- Maldito, maldito, maldito demonio engreído.
- ¿Qué haces aquí? Sabes que no me agradas.
- Son órdenes del joven amo. Quiere que investigue con nosotros unas habitaciones extrañas que encontré la otra noche, camino hacia las bodegas del castillo.
- Y como el niño es un excelente perro al igual que tu, no podre negarme.
- Correcto, si se niega la cargare.
- Deja que me ponga mi abrigo. Mierda… Sebastián , necesito de tu ayuda.
- Dígame.
- Ayúdame a ponerme de pie, me duelen mucho las caderas.- Me cargo al estilo princesa y me dejo con cuidado en el suelo.
- ¿Así está bien?
- Si, gracias. Vamos a ver esas habitaciones.
- Sígame por favor.
Cuando camino, mis caderas no duelen, el problema es levantarme de la cama. Estar tanto tiempo en la misma posición me causa mucho dolor.
Nos fuimos por los pasillos, hacia el sótano, luego de pasar por Ciel que esperaba en su habitación. No llegaba el alba aun, fue una mentira de ese mayordomo para que despertara. Son las dos de la mañana y todos duermen profundamente. El pasillo se encontraba a la izquierda del tramo hacia la bodega, se entraba a un pasillo por una pared rota.
- Joven amo, al final yo solo necesite usar fuerza bruta para buscar una entrada que nadie descubriera. Adelante por favor, el camino es llano y recto.
- ¿No dicen que los demonios vienen del fuego? ¿No pudiste traer un poco? Apenas si veo mi mano frente a mi cara.
- No podemos arriesgarnos a que nos vean, guíate con la pared.
- Pendejo malnacido… ¡¿Por qué no te bajas de tu mayordomo y te guías con la pared!?
- Señorita haga silencio, ya casi llegamos.
- Al fin…
Había una sala vacía con una puerta al fondo, de metal. Fuimos y abrimos la puerta, nos subimos y Sebastián apretó el único botón que había allí.
- ¿Hay que bajar mucho?
- No seas impaciente, ya te darás cuenta cuando bajemos de esta cosa.
- Ciel… si sigues hablándome de esa forma, estampare tu linda cara de cachorro en la pared. Estas agotando mi paciencia.
- Señorita Angelique, ¿Qué le he dicho sobre el lenguaje?
- Muchas cosas, ¿Al mocoso le has dicho algo? Toby tiene más modales que este cachorro.
- No le negare que el joven amo es brusco en forma de dirigirse a las personas. ¡Oh! Ya estamos aquí.
La sala donde estábamos era grande, vacía y estaba iluminada por la luz de la luna que entraba por dos ventanales enormes, había algunas escaleras en los rincones y una piscina llana en el centro de la habitación, que estaba llena de arena y una sustancia que brillaba formando símbolos extraños.
- ¿Qué es eso que brilla?
- Es una antigua lengua en desuso, aunque fue muy famosa.
- Una lengua muerta.
- Correcto. Joven amo, Angelique, aprecien la escritura tebana, o alfabeto tebano, el alfabeto de las brujas.
Tebano… tebano… tebano… ¡Tebano! ¡Christina tenía un libro donde estaba este alfabeto! Si ella estuviera aquí, de seguro sabe decirnos lo que allí escrito.
- ¿Qué es lo que dice, Sebastián?
- Son hechizos. Intenta crear algo, pero no logro entender, está incompleto. ¡Alguien viene! escondámonosla.
Nos fuimos rápidamente por una puerta que parecía ser secreta o hecha para que nadie la abriera, eso si descontamos a Sebastián. Que sorpresa la nuestra al ver todo tipo de computadoras en la pequeña habitación y una pantalla llena de puntos parpadeantes. Nos escondimos entre las mesas y esperamos. Nadie nos vio.
- ¿Que son estas cosas?
- No lo sé joven amo, me tomara un momento saberlo.
Puntos en una pantalla con un mapa, una pila de medallones en un costado. Rastreadores. Que el infierno de mayordomo lo diga primero.
- ¡Ya veo! ¡Los humanos tienen ideas muy interesantes!
- ¿Verdad? Así es como el hombre lobo es tan omnipotente, y siempre hay alguien en el momento preciso en el lugar indicado.
- ¿¡Que es eso!?
- Vera joven amo, esos medallones de alguna forma, son rastreadores y están conectados con este dispositivo, cada punto de luz representa un medallón. Así se sabe la ubicación de todos en la aldea.
- ¿Por que harían eso? aquí hay muchas cosas extrañas.
- Ciel... se me hace que el hombre lobo es falso, es una mentira, algo están encubriendo usando el miedo hacia esa criatura. ¿Quienes son los responsables? no lo sé. Sieglinde mostro miedo real cuando la joven fue atacada el día en que llegamos, tal vez ella es víctima de esta mentira. A ella la podemos descartar.
- Excelente, realmente tiene una inteligencia mayor que un humano común y corriente. Me agrada. Lamentablemente debo incluir al joven amo en la categoría de "Común y corriente".
- Esto incluye que Sieglinde no es una bruja, que controle hombres lobo que son falsos es la prueba de ello. ¿Te gusta servir a la reina? aquí tienes para entretenerte, mocoso obstinado.
- Es mi deber. Sebastián hay que encontrar a un hombre lobo para saber si es real o donde está su escondite. ¿Como estas tan segura de que los hombres lobo son falsos?
- El miasma era falso, nunca pudimos hablar de esto, pero ese miasma es en realidad un gas irritante, y como vimos, afecta varias partes del cuerpo, piel, ojos, cerebro... En el 2015 hay varias cosas de estas.
- Volvamos a la habitación y armaremos un plan, hay que encontrar a los supuestos hombres lobo y hacer que Sieglinde vea la realidad.
- Yo necesito descansar, no he dormido bien, aunque unos duraznos no me harían mal... ¿Me acompañan? No sé el camino a la cocina.
- Por aquí Angelique.
- Sebastián... Tú lo sabes, ¿Verdad? ¿Lo sientes al igual que yo? Estamos cada vez más cerca de la verdad, pero también del peligro.
- Desde que el joven amo me conto sobre la charla con el señor Clause he tenido un mal presentimiento sobre este viaje.
- Aja... espero llegar viva a mi casa. ¡Mira esos duraznos! ¿Que hacen con la fruta? nunca he visto frutas tan deliciosas como estas.- En general, en esta época victoriana son tan deliciosas y jugosas. Tome tres duraznos, un plato y un cuchillo y me fui de nuevo a mi habitación. Contenta por el momento.
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¿Que paso que de repente estoy corriendo por un bosque, intentando salvar mi vida? ¡Cuanta adrenalina!
Voy corriendo con Ciel, Snake y Bard, todos los aldeanos resultaron ser soldados y quieren matarnos.
¿Como paso? no sé. Ciel armo el plan y se fue con Sebastián a la habitación donde están las letras tebanas. Luego paso todo esto. Ciel llevo a Sieglinde a las habitaciones donde estaban los hechizos, con la intención de llevarla fuera. En cierto momento escucharon voces, eran todos los aldeanos liderados por la vieja abuela, gritando que al fin habían conseguido el "Sullin" gracias a la magia definitiva de Sieglinde. La niña no pudo y empezó a gritarles, revelando el escondite, ahí se entero de todas las mentiras sobre la bruja verde y los hombres lobo. Sieglinde es hija del hombre que invento la fórmula del gas y que murió por su causa. La madre de Sieglinde, la vieja abuela, ofreció a su hija para comenzar un proyecto donde la niña creara el gas de forma voluntaria, y lo consiguieron. Padres ambiciosos, a las órdenes en toda época.
No sé como, pero a ninguno nos hieren las balas de los soldados, tienen mala puntería o nosotros tenemos buena suerte.
Siento claramente como se mueve el bebe mientras corro, me duele pero si aflojo un poco, estoy muerta.
De repente, Snake frena, haciendo que Ciel se vaya al suelo. Es Wolfram, parece como si se hubiera adelantado a nuestro trayecto, sabiendo donde podría interceptarnos. Apenas vio a Ciel, vestido como Sieglinde, se lanzo sobre el creyendo que era ella, pidiendo perdón pero diciendo que era necesario hacer esto. Supongo que se refería a armar un circo alrededor de una niña, solo por poseer el intelecto de su padre. Como dijo Ciel, los niños no son las herramientas de sus padres.
Wolfram hirio a Snake en el brazo, enseguida corrí hacia él, pero es un corte superficial. Mientras nos escondíamos, Ciel luchaba con el hombre alemán cuando de la nada salió un hombre de los arbustos, gordo y con bigote, hablando en un muy buen ingles, gritándole a alguien que se apurara mientras el forcejeaba con Wolfram. Luego de un momento aparecio Bard y Wolfram se fue corriendo entre los árboles.
El hombre es demasiado gruñón y parece que es un antiguo contacto del padre de Ciel y de Ciel mismo. Nos dijo que tuviéramos cuidado en ese bosque ya que Alemania estaba desarrollando algo, no pudimos escuchar lo que dijo porque un ruido se escucho por encima de todo, ensordeciéndonos.
- Inútil... ¿Como has estado?
- ¿Que? ¿De nuevo tu?
- Si, tu vida está en riesgo al igual que el bebe, ¿Quieres liberarme? sabes que yo puedo devolverte tu poder.
- ¿O sea que tu eres quien me lo quito?
- No, se fue debido a la depresión y al golpe, pero desde me humilde posición puedo traerlo nuevamente, ¿Lo quieres?
- ¡Angelique corre!- alguien me jalo del brazo y me hizo correr. Nos perseguía una especie de tanque militar, pero acorazado, "Panzer" dijo Diederich, el hombre gordo. El tanque era una bestia de acero con un gran cañón que derribaba arboles y lanzaba municiones de un calibre... importante. Maylene, Finny y Tanaka escoltaban a Sieglinde. Snake, Bard y yo cuidábamos a Ciel. Sebastián se deshacía de los soldados y del laboratorio mientras se hacía con el gas Sullin, luego nos buscaría.
- ¡Niña estúpida! ¡Debes permitirme salir!
- ¡No! ¡No de nuevo!
- ¡No aflojes Angie!- era Bard, corría mientras me jalaba del brazo. Snake se había desviado para buscar a las serpientes.- ¡Escondete!
Cuando dijo esto me empujo a un costado, haciéndome volar por el impulso de la corrida, dándome contra el suelo mientras él se caía encima de mi cubriéndome de una bala del panzer que hizo saltar arboles y tierra, mandandolos por el aire.
- ¿¡Sabes que podemos detener ese tanque!? ¡Déjame salir!
¿Que mas podría hacer yo? mi amigos y mi hijo estaban en riesgo, no permitiría que les pasara algo, pero no estaba segura de aceptar a esta presencia de nuevo. Aunque... ¿Que podría volver a perder?
- Hazlo... hazlo pero no te descontroles y cuida al bebe.
- Tu estarás consciente, solo que lo veras desde mi lugar, será divertido. Allá vamos.
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Sentí lo mismo que en el barco, es como caer por un pozo y tener la oscuridad cerrándose encima mío, es casi como dormirse, silencioso y pacifico.
- Hola mundo.
- ¡Cállate y escóndete! ¡Déjate de saludar que estamos a punto de caer en batalla!
- Hehe... a ver que es lo que puedo hacer para evitar que caigamos.
Que extraño no poder hacer nada ante mis acciones, mi cuerpo se mueve solo, se siente ajeno, estoy al fondo del cerebro y veo todo con mis ojos, que no los siento míos. Que feo es esto.
- Mírame en todo mi esplendor, Angelique.
Se siente el calor regresar, esa sensación de estar en una ducha caliente, pero en una forma distinta, más concentrado, no sabría describirlo, no me siento "corpórea".
Mi otra yo salió muy tranquila del escondite, enfrentándose a los soldados.
- Oye... eso fue muy facil,¿Por que no hablaste antes?
- Estabas tan hundida en tu dolor que me repugnaba la idea de servir de pañuelo, me dedique a mirar desde "lejos". Tu reacción cuando supiste del embarazo fue lo más graciosa, me costó no echarme a reír, aunque yo sabía desde el principio de ese bebe.
- Hablas mucho, concéntrate en esos soldados.
- Hahaha mira como los trato.
Hizo el típico movimiento con la mano, el mismo que yo hacía para levitar cosas, y los soldados volaron hacia los costados, dejando libre el camino hacia el panzer.
- ¿Angie...?- Cierto que estaba Bard entre los árboles.
- Oh Bard... lamento no haberlo dicho, todos somos especiales en la mansión, todos somos súper humanos. Prepárate Angie... Se viene un bombazo.
Apenas hablo salió disparada una bala, más que balas de tanque parecían misiles pero como si nada la otra Angelique los freno y levanto un escudo mientras la explosión se dispersaba alrededor nuestro.
- ¿Como es que haces eso... ?
Oh Bard...me hubiera gustado que lo supieras en otras circunstancias.
- Soy un experimento al igual que Finny. Tan solo eso.
- ¿¡Y ahora lo dices!? ¡Haz algo y quita a esos soldados de en medio! Ya veremos que hacer con el tanque.
- Con gusto.
La otra "Angie" siguió matando soldados. Lo hacía con una frialdad que ni siquiera tuve yo en mi periodo de chica mala. Me asustaba un poco ya. Con el panzer no hay nada que hacer, ni aun con el máximo poder se detiene y tampoco se deshace, solo se le hacen pequeños agujeros que se descaman lentamente. Las manos se pulverizan más rápido que el acero. Las urnas también...
Las bombas siguen cayendo, pero mi alter ego las frena como si nada, el fuego nos pasa alrededor sin quemarnos, como el interior de un horno.
- Señorita, yo me encargo.
- Ooh... mayordomo. Tanto tiempo sin vernos.
Sebastián y Ciel, ¿Sabrán que no soy yo realmente? supongo que sí, no recuerdo lo que paso en el barco cuando ella salió fuera.
- Oh miren a quien tenemos aquí... me gustaría saber que está haciendo aquí.
- Sebastián ¿Que sucede?
- Joven amo ella es la persona del barco, la "otra" Angelique.
- Un gusto niño, hay un tanque que quiere matarnos así que no comiences un interrogatorio lleno de "porqués". Estoy aquí y listo. ¡Vamos por ese tanque!
- Por favor, déjeme a mí. Usted cuide al joven amo unos minutos.
- No soy niñera, mayordomo. Vuelve rápido que tal vez me olvido al niño frente al cañón del panzer.
- No lo hará.
- ¿Quien sabe? los accidentes pasan. Adios adios~.
Sebastián salió en dirección al panzer, mientras "yo" sostenía a Ciel, que tenía un tobillo lastimado y estaba lleno de golpes. El niño miraba fijamente mis ojos, y de repente pregunto si estaba relacionado el hecho de cambiar de personalidad con el cambio de color. ¿Color? Me contesto "Tus ojos son negros." Eso me sorprendió bastante, parece que esta personalidad logra cambios físicos sin contar el tono de voz. La mía es más grave pero limpia, ella habla con voz profunda y misteriosa, como un ser místico.
- Atento niño, sostente que necesito liberar mis manos.
- ¿Para que?
- ¿¡Como que para que!? ¡Para dirigir mi poder, mocoso! ¿O como te crees tú que funciona?
- ¡Habla bien! no sé nada sobre ese poder, por eso la pregun... ¡!
- ¡Te dije que te sostuvieras! El escudo aguanta, pero la fuerza del choque hace que me mueva. Es demasiada la fuerza de las explosiones.
- Vamos con Sebastián, debemos reunir a los otros, ¿Donde están Bard y Snake?
- Salieron a buscar a Maylene y los otros, dijeron algo de un rio.
- Bien, pon ese escudo tuyo y vamos.
La otra Angie armo un escudo tan intenso que sentía el calor en donde fuera que yo me encontraba. Quemaba de tan potente. Incluso tenía un margen, las balas de los soldados frenaban antes de llegar al escudo, un margen de alrededor un metro sumado a que el escudo tenía un diámetro de tres metros, si adivino.
Es demasiado raro estar aquí dentro, muy solitario pero a la vez inexistente, ni siquiera como un sueño. Aquí solo soy mente, nada más, no tengo mando, no hay autoridad. ¡Quiero mi cuerpo ahora!
- ¡Devuélveme mi cuerpo!
- ¿Que? Aun no hemos terminado aquí.
- ¡No! Hazlo ahora.
- Intenta por ti misma, yo estoy ocupada.
No sé como, pero sentí un cosquilleo muy intenso, y de repente me estaba despertando de mi sueño, con Ciel llamándome a los gritos.
-¿¡Que es lo que acaba de suceder, Angelique!? ¿Te encuentras bien?
- Hola Ciel... Veo que te llevaste bien con la otra Angie.
- ¿Tu nos veías? Tiene una manera más... diferente de hablar, no lo sé, son distintas. ¿Tu sabias que en el barco ella apareció y nos quiso matar?
- Recuerdo algo, pero muy poco de ese momento. ¿A dónde estamos yendo? Escuche algo sobre un rio.
- Hacia el norte, hay un punto de reunión marcado, debemos de encontrarnos y mandar la señal.
- Bien. Ciel tu sabes que yo no puedo cargarte, tal vez...- Lo intente y allí estaba, ¡Mi poder al máximo había vuelto!- Wow... ¡Muy potente! ¡Muy potente! -El mismo calor que había sentido en mi cabeza correr por mi cuerpo.- Hey... ¿Angie?
- ¿Que pasa?
- Gracias por devolvérmelo, y más fuerte también. ¿El bebe como esta? No siento movimiento, ya ni siquiera siento mis manos.
- El bebe está bien, no se mueve porque siempre mantuve un escudo a su alrededor, para reducir los golpes y sacudidas. Para él es como si estuvieras caminando.
- Bien. Andando Ciel, iras flotando, querido.
Luego de encontrar a Maylene, Tanaka, Finny y Sieglinde, junto con Diederich, nos fuimos siguiendo una vía de tren hasta llegar a las instalaciones de donde escapamos. Finny abrió la puerta de hierro y los demás revisaron los vagones, yo me quede atendiendo el pie de Ciel y un corte en su ojo. El infierno de mayordomo llego a los minutos y se llevo a Ciel para buscar no se que cosa, cuando el tren se puso en marcha.
Gritos, dolor, disparos, llanto, Sieglinde grita por Wolfram, Diederich grita por Ciel y la locomotora. Me duele la panza, las piernas, los brazos. Tengo nauseas, dolor de cabeza, estoy hecha una piltrafa. Vamos a dormir, mi amor.
Vamos a dormir.
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- Señorita Angelique, le tengo noticias sobre sus boletos de tren.
- Dime.
- Encontré boletos de primera clase y son para dentro de una semana.
- Perfecto, ¿Donde están los niños?
- Llevaron a Alex a la fuente, Soma y Agni están con ellos.
- Dile Ciel que nos vamos en una semana, por favor.
- Le diré cuando le sirva el té, en media hora.
- Ah otra cosa, me gustaría que me enseñaras a hablar francés. A los niños les enseño luego.
- Sera un placer mientras no interrumpan mis deberes como mayordomo.
- Quedamos así entonces. Consígueme alguna fruta para que Alex coma.
- Vayamos hasta la cocina si ese es el caso.
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. Estos datos los pueden ver en el tomo correspondiente, volumen 19 y 20.
. No sé si aparece en el anime, pero Diederich es un contacto de Ciel, fue amigo de Vincent en la escuela y perteneció a los "nobles malvados" o como sea que se llame. Hay unos cuadros, cuando John Brown les deja a Sebastián y a Snake la carta de la reina donde les dice la fórmula del gas mostaza, donde alguien entra a una especie de biblioteca y no es un "plebeyo" y mira un archivo donde está la historia del pueblo de la bruja verde. Ese es Diederich, el que les cuenta a Ciel y Sebastián que Undertaker se puso a llorar con la foto de Vincent.
