LOS PERSONAJES DE sAINT SEIYA THE LOST CANVAS NO ME PERTENECEN
Los grandes problemas vienen en frasco chico. (Parte I)
-Esto es lo que te pude conseguir de ropa... -El joven dejo la bolsa de tela sobre la silla- No he podido conseguir más sin llamar la atención, espero que te quede.
-De haber sabido que pasaría esto... Hubiera tratado de procurarme ropa antes. -Informo la joven, envuelta con la capa del hombre, mientras Asmita salía. En ese preciso instante uno lamentaba ser ciego (en lo más profundo y picaresco de su mente), mientras que su contraparte agradecía que lo fuera.-Gracias por dejarme dar un baño...
-De nada... -Escucho el replique de pasos provenientes en el pasillo- Guarda silencio. -Pidió antes de salir, no era momento que supieran que estaba.
Pasillo.
-Asmita... -Defteros hizo una ligera mueca. -¿Sucede algo? -pregunto, mientras el otro cerraba la puerta tras sí.
-No. No sabía que habías regresado -Informo mientras intentaba sacar al gemelo del pasillo.
-No debo sobre confiarme en mi hermano. Esta algo nervioso por lo que paso en el bosque... -Informo el joven, antes de escuchar un ruido. -¿Que fue eso?
-Debe ser una de las criadas, me estaba preparando para darme un baño... -Defteros arqueo una ceja, lo que menos parecía es que Asmita necesitara un baño. Había gato encerrado en todo ese asunto.
-¿Porque estas alterado? -Asmita podría estar siempre tranquilo, pero se notaba cuando intentaba ocultar algo. Aunque normalmente el resto lo no notara, para Defteros era muy fácil darse cuenta cuando Asmita estaba nervioso y abogaba a cualquier método para ocultarlo.
-No estoy alterado. -Informo el caballero, mientras el otro se acercaba a la puerta. -Espera... ¿Quieres un te?- Por acto reflejo se puso delante de la puerta interrumpiendo a su amigo.
-No, gracias -Entorno los ojos- Si no estás alterado... Entonces supongo que no te molestara que entre a saludar a tu criada... -Asmita se sintió entre la espada y la pared... Bueno en realidad estaba entre el gemelo y la puerta. -Asmita, si no ocultas nada, porque no me dejas pasar...
-Este... -¿Que le digo? Defteros lo hizo a un lado y entro al lugar.
Baño.
Al igual que en todas las otras casas, el baño era sumamente amplio solo que este tenía adornos de tipo hindú. Al observar hacia un costado, noto lo que sin duda eran prendas de mujer... Y eran unas cuantas dejadas sobre un pequeño banco al costado de la piscina.
Asmita picaron.
-Supongo que mejor te dejo "solo"- comento antes de irse con una sonrisa burlona, sin permitirle a Asmita replicar. El rubio sintió que el rostro le hervía por la rabia y la vergüenza... Había entendido el doble sentido de las palabras.
-¿Tienes fama de estar con varias a la vez? -Pregunto la joven, mientras salía detrás del pilar aun vestida con la capa del rubio (la cual usaba de vestido).
-No.
-Pues ahora la tendrás. -El rubio dejo salir un gruñido. Ahora Defteros estaría creído que pensaba darse un baño con varias mujeres a la vez, cuando en realidad solo una iba a bañarse y sin él.
Escaleras entre Leo y Cáncer.
-Supongo... Que las necesidades de Asmita, superaron a su auto control -Estaba Defteros, muerto de risa. Tranquilamente, por lo que vio de las prendas, podrían tratarse de tres mujeres distintas por que no eran todas de un mismo talle. -De tanto aguantarse, una sola no debe ser suficiente... -Al pasar por Cáncer, se seguía riendo.
Casa de Leo.
Regulus metió la mano bajo su cama y saco la caja mágica regalada por Hefestos. Junto con un montón de cosas ("recuerdos" del siglo XX, traídos sin permiso) había otras cosas. Entre ellas una servilleta blanca que dentro de él contenía un pendiente.
Este emitía un ligero destello algo pálido, quien se lo dio le pidió que por favor (si era posible) se lo entregara en el siglo XVIII.
-Cuando este cerca, va a brillar. -Hizo una mueca pensativa- Debería informarle a Sage que lo tengo... -Hizo un movimiento y el pendiente oscilo en su mano- Pero si lo hago tendría que dar explicaciones y me haría vaciar la caja para ver si oculto algo más... -Y el libro que me dio Milo no es algo que deba ver Sage.- Y en consecuencia estaré en problemas -Cerro la caja y se acostó en la cama.- Bueno, como me dijo Aioria... Todos tenemos derecho a tener nuestros secretos. -Escucho ruido y escondió el pendiente bajo la almohada. Liyona entro y se subió a la cama, para luego apoyar su mentón en el pecho del chico que comenzó a rascar las orejas- Menudo susto me diste... Pensé que eras otra persona... -Soltó una pequeña risa.
-¿Interrumpo algo? -Degel miro con ligera desconfianza al chico, quien le dedico una mirada tranquila desde la cama.
-Pues a menos que Liyona se moleste, no interrumpes nada. -Replico el muchacho como si nada, antes de sentarse y mirar al mayor- ¿Necesita algo señor Degel?
-Quería hablar algo contigo... -Cerro la puerta tras sí y miro a Regulus.
-¿Qué quieres hablar conmigo? Debe ser algo importante, para que cierres la puerta. -Miro con desconfianza a Degel, mientras el leoncito erizaba su pelaje y gruñía en señal de advertencia.
-Pareciera que estuvieran conectados... -Comento Degel, tratando de ignorar al leoncito. Que le maridaba con la misma expresión que el muchacho.
-Le gusta imitarme... -Replico el chico sereno, antes de acariciar la cabeza del león- ¿Que sucede Degel?
-Tiene que ver... con cierta cosa que llego a mis oídos... -El chico sonrió con burla.- ¿Que sucede?
-¿Quieres participar de las charlas? -Pregunto sereno, el muchacho. El mayor no replico nada. -De las supuestas charlas que tengo con otros jóvenes que rondan mi edad.-Degel entre cerro los ojos, sabía muy bien qué quiso decir el menor con eso.- No, dado que esas charlas no existen.
-Sí, claro. -Degel se aproximó al menor, pero el leoncito se puso entre medio mostrando dientes, erizando el pelaje y sacando las uñas.- Hasgart lo confirmo...
-Tal vez tuve algún que otro debate con Teneo... Pero eso no es nada, en ningún momento les dijo que nos reuniéramos. -Los ojos de Regulus tuvieron un brillo peligroso.- Solo dijo que hablamos.
-Regulus, te estas metiendo en serios problemas.
-Tal vez, pero no me interesa que un adulto participe en esas supuestas reuniones. -Degel le atravesó con la mirada.- Lo siento Degel, pero en el siglo XX me aconsejaron algo...
-¿Qué?
-Jamás le digas lo que planeas, si es ilegal, a un adulto. -Los ojos de los dos se enfrentaron con expresiones firmes- Los adultos, sin son autoridades, no saben guardar secretos.
-¿Quién te dijo eso?
-Seiya, Shun, Ikki, Hyoga y Shiryu. -Regulus le miro- Y podría seguir enumerando todos los que me recomendaron no hacerlo. Al parecer, los del siglo XX les gusta tener cortos a los aprendices. -Degel entorno los ojos.
-¿Qué quieres?
-¿Perdón?- el chico sonrió con burla.- ¿Planeas sobornarme?
-Hablas con jóvenes temas que deberías de debatir con adultos. -Vaya, realmente quiere participar en las charlas, pensó Regulus, yo creía que quería infiltrarse por orden del patriarca.- Tienes en tu mente, debates que no son propios para esta era, pero que podrían llevar a cabo revoluciones en el pensamiento... si se comparten de forma adecuada...
-Buen punto... -Regulus junto las manos y le observo con expresión pensativa- Puede que pueda permitirte formar parte, claro está, tendrías que firmar un juramente de confidencialidad... Y como bien dijiste, dar una prueba de que no te iras de lengua.
-¿Qué quiere decir eso?
-Que harás algo que está prohibido -Degel miro casi aterrado al menor: ¿Dónde había quedado el dulce niño que vio crecer? Ahora solo tenía un pequeño demonio con aire de ángel. Había abierto la pequeña caja de Pandora... bueno, más que Pandora era la pequeña caja de maldades de Regulus.
-¿Co...como...?
-Luego te diré que tienes que hacer -Informo el sereno muchacho, mientras el leoncito parecía reír con malicia frente a Degel.- Si cumples, estas dentro de las charlas... Si no, te quedaras afuera y haré que esta charla jamás existió si me preguntan.
Casa de Acuario. Media hora después.
-En la que me metí... -Degel daba vueltas por su biblioteca, pensando en lo que acababa de pasar. Tenía que hacer algo ilegal, para formar parte de las charlas debate que organizaba Regulus. Tan en sus pensamientos estaba que no noto a Kardia entrar, sentarse en su sillón, poner los pies en el escritorio y comenzar a comer una manzana. Mientras anotaba en un informe, que debería ser presentado al patriarca, la cantidad de vueltas que daba Degel en el mismo invisible recorrido.
-¿Que te preocupa?
-Que me metí en un buen problema...
-¿Qué clase de problema? -Pregunto Kardia sereno, había visto a Camus y Milo jugar a algo llamado "psicoanálisis". A él le había parecido algo divertido, cada vez que lo jugaban, había notado que las preguntas la hacían en tono sereno y neutral.
-Quise hacer que Regulus me acepte en esas charlas ocultas de debate.
-¿Te acepto en las charlas?
-Sí y no.
-¿Cómo es eso? -Pregunto Kardia, divertido que Degel aún no cayera que le estaba sacando información. El otro tenía una expresión tan preocupada, y estaba tan ensimismado en sus pensamientos, que no notaba que le estaban interrogando.
-Quiere que haga algo ilegal para aceptarme en el grupo y quiere una prueba de que lo hice. -Kardia sonrió divertido, al parecer Regulus había pasado mucho tiempo con los del siglo XX.- Y no sé qué hacer.
-¿Por qué no sabes?
-Porque quiero participar en esas charlas, pero eso choca con mi moral. -Kardia disfrutaba de ver al otro tan alterado- No puedo hacer algo ilegal, para poder buscar ese conocimiento traído del futuro que a mí se me negó.
-¿Estas celoso de Regulus porque él tiene esa información?
-Sí, digo NO... NO SE. -Vaya, que es divertido el juego del psicoanálisis... Por eso los otros lo jugaban casi a diario. Ya no pudo contener la risa y comenzó a reírse. Degel ahí pareció caer en lo que había estado pasando.- ¡KARDIA!
-Estas celoso del gatito... -Kardia se comenzó a balancear en el cómodo sillón de su amigo.- No lo puedo creer Degel... -Se limpió la lagrima de risa, aun sin bajar los pies del escritorio lleno de papeles.- Ufff... que frió que hace en esta habitación. -Observo a Degel, cuyo cosmos comenzaba a manifestarse- Creo que mejor me voy a mi casa...
-Como te atreves... -apretó los dientes- ¿Qué diablos estabas haciendo?
-Un juego que Camus y Milo llamaban "psicoanálisis"
-¡KARDIA ESA ES UNA TERAPIA PSICOLÓGICA! -Había escuchado a Milo hablando con Camus y a un descuido de estos dos, le había sacado la información a Hyoga.
-¿Enserio? Yo pensé que jugaban... Dado que cada tanto se reían. -Puso cara pensativa.- ¿Enserio Regulus te pidió algo a cambio?
-En realidad... fue yo quien se fue de lengua y acepto.
-Serás idiota Degel- El otro cruzo las piernas, aun sobre el fino escritorio.- Te lo dijo, porque sabe que no lo harás, no te quiere en sus reuniones. Sabe que eres cobarde con respecto a esas cosas...
-¿Enserio? ¿Acaso me crés no seria capaz?
-El otro día estuvimos hablando sobre el adoctrinamiento de las masas por medio del miedo. -Comento Kardia como si nada- Aunque también esta los casos que hartas de tener miedo, las masas se rebelan contra sus opresores y es ahí cuando se genera una revolución. -Degel miro con ojos abiertos a más no poder a Kardia.
-Tú...
-¿Yo que?
-¿Participas de las charlas? -Pregunto Degel con una voz aguada a punto de chillar de rabia.
-Sí, fui quien le dio la idea a Regulus. -Se encogió de hombros- Por accidente le di la idea. -Comento sereno el hombre, mientras miraba lo que quedaba de su manzana.- Hay veces que voy, otras que no... A fin de cuentas, me rió cuando se arman los debates. Hay veces que parecen que se van a agarrar a los golpes. -Comento soltando las risas- de saber que los pensamientos socio-políticos generaban tales grados de pasiones hubiera presenciado otros desde antes.
-¿Cómo es que lograste entrar?
-¿Acaso no me escuchaste? -Kardia le miro divertido- Soy uno de los miembros fundadores, soy miembro honorario. -Comento con burla.
-¿Puedes hacerme entrar?
-No.
-¿Por qué no?
-Porque es él nene decide quien entra y quién no. -Comento con su mejor cara seria- No se puede aceptar a cualquiera, como entenderás. El que manda en esa organización, es Regulus.
-No puedes abogar por mí.
-Perdona amigo, pero si los otros dos tuvieron que hacer la prueba de lealtad, tu también. -Comento, burlón antes de salir de ese lugar.
-¿Los otros dos? -Acaso hay otros dos miembros de la orden en esas juntas clandestinas.- ¿A quiénes acepto en sus juntas? No puedo creer que haya otros miembros de la orden en esto y yo no sabía nada...
Casa de Géminis. Al mismo tiempo.
Defteros miraba con ligera desconfianza a su hermano, que se había dejado convencer por el tierno niño de ir a conocer el pueblo. No era habitual de Aspros ceder tan fácilmente ante algo así, por más carita que se le hiciera, nunca cedía. Al parecer, su sobrino sabía desarmar a su padre a su divino antojo. Porque ya era la cuarta cosa en él día que le sacaba al mayor.
-¿Vienes tío Defteros? -Pregunto el menor, de la mano de su padre.
-Supongo... -Comento, antes de comenzar a caminar adelante de su hermano mayor.
-¿Me llevas a caballito? -Defteros se dio vuelta de inmediato y se encontró a su hermano, el duro e inflexible Aspros de Géminis, llevando al niño a cuestas.
-¿Qué? -pregunto sereno Aspros, mientras aseguraba su agarre en el niño.
-¿Acaso te golpeaste la cabeza mientras estuve fuera? -pregunto al fin el otro.
-Payaso. -Gruño Aspros, antes de pasar junto a su hermano. Los tres vestidos de civil, comenzaron a caminar hacía el pueblo de Rodorio.
Casa de Leo.
-Se buen leoncito y espera aquí echado, hasta que regrese de Rodorio -Ordeno Regulus, al leoncito que se echó justo en la entrada de Leo. -Voy a buscar carne para tu cena.
Casa de Piscis.
-Vamos Alba... -Manigoldo llevaba a rastras al de Piscis.- Conmigo no funcionan las protestas -Informo, mientras sacaba a rastrar al joven. -No puedes vivir dándole rosas...
-Manigoldo...
-Le vas a regalar otra cosa... -Comenzó el otro, poder andar de consejero amoroso con su amigo le resultaba muy divertido. -Un perfume... Uno bonito...
-Manigoldo...
-Por favor, Alba, lo compras y le das otro significado al asunto -Comenzó el otro mientras seguían bajando escalaras con su amigo a rastras todavía. - No sabes preparar perfumes, así que tienes que comprarlos. Vamos a Rodorio, ahí hay una florista que hace perfumes...
-¿Agasha? -pregunto el peli celeste ¿Desde cuándo Agasha vende perfumes?
-No, ella solo vende flores, no seas idiota. Aunque podemos hacer una escala y comprar alguna bonita para acompañar el perfume. -Albafica estaba rojo como un tomate, preguntándose de donde sacaba su amigo ideas como esas.
Continuara.
