PERDONEN LA DEMORA.
Al revés.
-¿Cómo termine aquí? -El joven se levantó y se refregó la sien, sentía un ligero dolor ahí.
-Hasta que despiertas Asmita -Escucho la jovial voz de Hasgart y el ruido de la silla cuando fue desocupada. ¿Qué hace él aquí? -Eso se ve apetitoso... -Comento, para él no fue difícil descubrir para quien iba esas palabras.
-Si gusta, también le sirvo. -Sintió que la piel se le cubría por un sudor helado.- Te traje a Sambhar... -Coloco la charola sobre el regazo de Asmita. -Necesitas comer algo, realmente estas débil.
-Ahora... -Hasgart miro a Asmita, quien sopesaba que decir al grandote.- Ya que le diste de comer a nuestro convaleciente amigo, supongo que puedo tener un plato igual.
-Por supuesto señor Hasgart, ahora le sirvo. -Comento la joven, antes de retirarse.
-Le dirás a Sage. -Puntualizo Asmita.
-No, ese es tu deber... -Informo el grandote, mientras Asmita hacia a un lado la charola- Le importo poco guardar el secreto cuando te desvaneciste, aunque creo que si le va a importar mucho que desprecies su comida.
-¿Disculpa?
-Jamás rechaces el plato de comida que una dama te sirva -Informo el hombre en tono sereno conteniendo la risa.- Come Asmita, algo me dice que lo necesitas.
-Toro...
- Escucha lo que te digo: No te conviene tener una mujer que sabe cocinar de enemiga... -El rubio volvió a tomar la charola y comenzó a comer.- Provecho, me voy a buscar mi plato.
Casa de Acuario
-Bueno Degel... -Kardia intentaba quitarse a su amigo, este se negaba a soltarle luego del susto en el pueblo- Me tengo que ir... tengo cosas que hacer... -El otro le miro, con total desconfianza.
-¿Desde cuanto tú tienes cosas que hacer? -Pregunto con ligera desconfianza.
-No eres el único que tiene cosas para hacer ¿Sabes? - el galo le observo con sumo recelo.
-¿A dónde vas a hacer esas cosas...?-pregunto el francés, sospechando de lo que tenía que hacer su amigo. Y las únicas causas probables, que tenía, solo conducían a un lugar.
Ups.
-A mi templo. -Dijo como si nada, como realmente tuviera que ir a ese lugar- Tengo montones de informes que pasar a limpio- Gruño Kardia, colocando una expresión de fastidio en el rostro. Con algo de suerte su amigo se lo tragaba y lo dejaba tranquilo.
Casa de Escorpio. Media hora después.
Degel estaba con la cabeza apoyada en la mesa del comedor de escorpio.
-No puedo creer que haya funcionado. -Comento, mientras veía la copa vacía de su camarada.-Me va a soltar la bronca del siglo por esto...
Unos minutos antes.
-Me voy a servir un trago ¿Quieres? -Pregunto Kardia, mientras dejaba en paz los papeles que fingía leer.
-Sí, claro. -Gruño el otro, que no se tragaba eso de que su camarada estuviera interesando en los deberes administrativos que tenía como caballero dorado. Kardia volvió al poco tiempo con dos copas llenas de vino.
-Aquí tienes -Le tendió una copa, con una sonrisa picaresca, Degel tomo la otra copa -Desconfiado, no le puse nada a la copa. -Kardia se tomó la copa que Degel se había negado a aceptar. El otro con algo de recelo se la tendió a Kardia -Si así lo quieres -tomo la copa y se tomó un sorbo- Es un buen vino, ya sabes que yo no soy de esos. -Degel recupero la copa y bebió un poco de esta. -Mientras Kardia caminaba al buro para dejar su copa. Al pasar por detrás de Degel, le metió un soberbio golpe y lo hizo quedar inconsciente.
Tiempo actual.
Le había costado un poco sentar a su amigo en la mesa, ahora estaba terminando de preparar el escenario. Copa de vino, papeles, tintero y pluma. Acomodo el brazo de Degel y la cabeza de este, para que pareciera que estaba leyendo los papeles con algo de desgano. Puso un candelabro en la mesa, cuyas velas fueron prendidas inmediatamente y la pluma en la mano de su amigo.
-Cualquiera que lo vea, pensara que me está corrigiendo los informes -Para no perder costumbre, dijo con picardía para sus adentros.
En algún lugar escondido de las sierras que rodean el santuario. Un rato después.
Kardia estaba parado en la entrada de la cueva, asegurándose que todos los que entraran fueran parte del "club de los rebeldes". Cuando había uno nuevo, se aseguraba de dejarle en claro que no debía irse de lengua.
-Mira mocoso -El chico estaba aterrado, mientras Kardia lo sujetaba de la camiseta y lo levantaba a unos buenos centímetros del suelo- Te llegas a ir de lengua con alguno... -le clavo la aguja escarlata debajo del mentón- ¿Queda claro?
-Sí, señor... -Soltó al muchacho y este entro corriendo.
Casa patriarcal. Al mismo tiempo.
-Shukra está sobrepasando todo lo esperado -Sage miro a su hermano, había llegado nueva información de las masacres en la India.- Envió a guerreros al santuario como si nada... y ahora mata pueblos indefensos cercanos al bosque.
-En su opinión no somos rivales para él. -Hakurei miro a su hermano- No entiendo la muerte de los santos, por que matarlos a todos...
- Porque ellos son los responsables de su primera derrota. Por eso mato a los santos primero -Sage le miro con una expresión helada- Como le dije a Asmita: el caballero de Virgo, los santos de los bosques y Athena fueron los únicos capaces de vencerlo. Los ocho, actuando en conjunto eliminaron a Shukra y sus secuaces... Los seis guerreros de Shukra, perecieron ante los santos y él ante el caballero de Virgo apoyado por la gran gloria de nuestra señora...
-Quiso eliminar los estorbos -Hakurei le miro atentamente- quiso prevenir lo que podría volver a pasar, de nuevo, por eso elimino a los santos primero... -miro a su gemelo- Ellos son un peligro potencial, por eso les mato.
-Pero se le escapo uno y en su corrupta mente, Octavio, es un enemigo potencial. -Sage miro a su hermano.- Lo que hizo con la espada, agrava todo.
-Como dijo Aspros, Octavio solo es un niño. -Hakurei le miró fijamente.- Sospecho que pasa algo más. Shukra debe estar preparando algo, esta misteriosa calma que hemos recibido...
-Debe estar tratando de dar con la pieza de la llave que estaba en poder de ellos. -Su hermano le miró fijamente antes de dejar salir un suspiro- Ha pasado mucho tiempo, tranquilamente la localización de la llave pudo perderse en el tiempo.
-Octavio, parece ignorar todo. -Informo el gran maestro de Jamir- Todo tipo de información con respecto a la llave, parece ser ajena a su persona.
-Si hubiera algún adulto sobreviviente, todo sería muy distinto. -Informo el patriarca sereno.
-Sage. -El sabio de Jamir le miro, hacía varios días que quería preguntarle algo-Se honesto, conmigo, y cuando digo honesto es que no me mientas como lo hiciste con Aspros -El gemelo lemuriano le observo- ¿Desde cuándo sabías de la existencia de Octavio?
-Desde la muerte de Aspros.
-En otras palabras, lo sabías desde hace casi tres años. -Hakurei entrecerró los ojos. -¿Por qué no le dijiste a Defteros o a Aspros cuando fue revivido?
-No lo sé, lo ignoro. -El gemelo cerro los ojos- Ignoro el motivo egoísta que me hizo guardar silencio. Defteros merecía saber que tenía un sobrino y Aspros, cuando volvió a la vida, tenía derecho a saber de su hijo.
-Si hubieras dicho eso, a su tiempo, puede que ahora Aspros tuviera a su lado a la madre de su hijo... y no solo a su hijo. -Hakurei le observo- Aspros está odiando a esa mujer, puede que esa mujer ahora estaría viva y no enterrada en algún lugar de la India.
-Cinco de seis, están en la India...
Casa de escorpio. Al mismo tiempo.
-Maldito Kardia... -Degel se refregó la nuca- Maldito, lo hizo de nuevo. -Se recargo en mesa- ¿Dónde estará?
Caminos de regreso al santuario. Tres horas después.
-Oye Regulus... -Dohko se puso al lado del chico y Shion, excluyendo a Kardia de lo que iba a decirle. -¿Te acuerdas lo que me contaste que te contó el caballero de Escorpio?
-¿Milo? -Regulus le miro de reojo.-
-Sí.
-¿Que paso? -Shion le dedico una mirada expectante.
-¿De qué hablan? -Kardia se puso a la par de los chicos, su sexto sentido chismoso le informaba que había chisme del bueno.
-Regulus... -Los dos orientales observaron al heleno, quien asintió. Se compartiría esa vital información con Kardia.
Sala, Casa de Aries.
-No ¿Enserio?
-Así como te digo.
-Hazme acordar, que deje pasar alguna que otra cosa a ese tal Milo. -Dohko asintió, ante la orden del futuro patriarca.
-Nunca lo disfrute tanto. -Informo el sonriente chino- Quien diría que cambiando una minúscula cosita, se disfrutaría tanto...
-Pues si los consejos sirven... -Shion tuvo un picaresco brillo en los ojos- me parece que muy pronto iré a ver qué tal esta Yuzu en Jamir.
-Mi amigo el tigre... -Comento el sonriente joven. -¿Eh? ¿Qué diablos fue eso?
-Espero que no sea lo que creo... -Informo el futuro patriarca antes de ir corriendo hasta una de las habitaciones de la casa.
Taller.
Maldición.
-¿Dónde están? -Dohko paseo su mirada por la sala, faltaban cuatro de las seis armaduras de los santos de los bosques.
-Vespa, Ave del paraíso, Liebre y Noctus. -Shion miro a su amigo- Ve a informarle a Sage, yo me quedare vigilando las otras dos...
-Dudo que la de Octavio se vaya de aquí... -Informo el otro antes de salir corriendo hacia la casa patriarcal.
Casa de Escorpio.
-De...De...De...De...Degel...- A Kardia le castañeteaban los dientes- Ya es...su...su...suficiente...frio...- Informo, mientras sentía todo su cuerpo temblar por el excesivo frio.- Me...me...mataras... Degel, para ya.
-Mmm... No. -Comento el otro mientras leía un libro y de reojo observaba a su amigo casi congelado. -¿Dónde estabas?
-No te diré. -Comento en un tono helado.- Yo también puedo ser firme... -A pesar que se me congelaron hasta los huesos.
Casa de Aries, 20 minutos después.
-Aquí hay algo raro. -Sage miro las dos armaduras- Si paso lo que creo y estoy casi seguro que estoy en lo cierto -Miro a su gemelo y luego a Athena. -¿Por qué quedaron dos armaduras?
- ¿Crees que Shukra trajo de regreso a los santos de los bosques?
-Solo sus cuerpos, sus almas no. -Hakurei le miro- Si sus almas están, es más que seguro que sirvan de títeres... Es posible que no sean capaces de controlar sus acciones.
-¿Algo parecido al satán imperial? -Dohko miro a los ancianos y luego a la diosa. Hakurei hizo un gesto de "más o menos" con la mano- Pero tiene razón... ¿Si murieron todos menos Octavio, por obvia razones, porque se fueron cuatro y no cinco?
-Aquí hay gato encerrado. -Shion observo la armadura que representaba un zorro- Perdonen la expresión- miro a los mayores.- Pero es muy extraño, tengo entendido que Defteros enterró a los cinco. Dudo mucho que él mintiera al respecto.
-Defteros se ha estado desapareciendo los últimos días. -Dohko le miro, ganándose una mirada interrogante- Aspros informo que Defteros últimamente se ha estado yendo y no dice a donde.
-Cuando no es un gemelo es el otro...-Sage se refregó la sien cansado, los gemelos cuando querían eran un soberbio dolor de cabeza- Vamos a hablar con Defteros, que aclare todo este asunto.
-¿Crees que Defteros este ocultando a una sobreviviente? -Athena miro al patriarca.
-¿Una? -Dohko miro a los gemelos albinos.
-Vulpécula, le pertenece a la líder de los santos. -Sage le miro atentamente- Ella fue quien me dijo -Miro a su hermano, quien entendió de que hablaba- No podía obligarla a su camarada, por lo tanto me pidió que interviniera.
Se retiró del lugar con su gemelo, dejando a los tres más jóvenes con una gran duda.
-¿De que hablaban? -Los jóvenes se miraron, no sabían la respuesta.
-Supongo que es una nueva versión de la zorra teumesia. -La chica dejo salir un suspiro- Si Vulpécula está viva... ¿Dónde está?
Casa de Géminis. Un rato después.
Defteros se encogió de hombros ante la pregunta.
-Yo enterré a cinco. -Informo, mientras su hermano entretenía a Octavio en su despacho para que no escuchara que al parecer su madre esta, relativamente hablando, viva.- Se contar muy bien. Enterré a cinco personas, tres mujeres y dos hombres.
-Tal vez no considere prudente revivir a Vulpécula -Athena miro a los mayores- Dijiste que es la líder de los santos.
-Ella es la líder, pero ante la mirada del resto (o sea los que no lo sabían) la líder era Liebre.
-¿Porque todos creían que Liebre era la líder? -Defteros miro a la joven y luego al patriarca.
-Porque era la mensajera de los santos. -Informo Sage sereno- Ella es quien, por lógica, debería comunicar al santuario con los santos.
-No se por qué, pienso que mi hermano estuvo con ella por mero interés...- Murmuro Defteros, ganándose miradas de todos. -¿Lo dije muy alto? -Todos asintieron.- Ignoren eso. -Sonrió de medio lado.
-Bueno... -Sage carraspeo, en cierta forma de Aspros se podía esperar cualquier cosa. Bueno de Aspros en esa poca se podría esperarse cualquier cosa.- ¿Estás seguro que enterraste a los cinco?
-Sí señor, a los cinco les hirieron en el pecho -Hizo un gesto para dar a entender una cosa- Y dudo mucho que alguien sobreviva a ello y más aun a un entierro, porque los enterré profundo para que los animales no pudieran alcanzarles.
-¿Entonces por qué Vulpécula sigue en el santuario? -Athena les miro- Puede que sea como dije, que Shukra no desee arriesgarse a revivirla por ser la líder de los santos.
-Seguramente es eso. -Comento Hakurei, mientras se cruzaba de brazos.- Y no otra causa...
Comedor, Casa de Virgo.
-Más, por favor.
-¿Hace cuánto que no comes? -Pregunto la joven sorprendida, dado que era la cuarta vez que Asmita repetía el plato.
-Lo mismo me estoy preguntando -Hasgart miro al chico y luego a la joven que volvía a llenar el plato, el rubio se había comido casi todo lo que había en la fuente. -¿Asmita... cuando fue la última vez que comiste? Si sigues así saldrás rodando.
-Hace mucho tiempo que no como un plato típico de mi país...
-¿Cómo se llama el platillo? -Hasgart miro a la chica, se había quedado a cenar y de paso hablaba con la joven y su amigo un poco más.
-Byriani de Cordero. -Miro al grandote con una ligera sonrisa- Octavio lo odia desde que se enteró que el cordero era él bebe de la oveja.
-Niños. -Miraron a Asmita que ya se había bajado el plato de nuevo. -Mejor que no le vuelvas a servir...
-Ya se acabó. -La joven levanto los platos y la charola vacía, para luego retirarse del lugar.
-Ahora me entro nostalgia por mi país... -Informo el sereno rubio, ganándose una mirada de duda del otro. Asmita jamás mencionaba su niñez, su adolescencia o su país de origen.
-¿Sientes eso? -Pregunto Hasgart de golpe, al sentir el paso de Athena y los demás.
-Asmita -Sage entro y observo a los dos hombres.- Hasgart. -Los dos hombres, se preguntaban si la joven se dejaría ver por el patriarca.- Tengo que hablar algo contigo.
-¿Tiene que ver con la extraña cosmos energía en Aries?
-Si -Athena miro al rubio- Cuatro de las seis armaduras desaparecieron -Escucharon un ruido en la cocina, por lo tanto todos miraron hacía ese lado.- ¿Están con alguien...?
-Debió ser alguna criada. -Comento Dohko antes de caminar hacia ese lugar.
Cocina.
El lugar alumbrado por velas estaba vació. Una ventana estaba abierta y no había rastro de la persona que había dejado caer los cubiertos al suelo. Dohko miro a todos lados con notoria desconfianza, había algo en ese lugar. En el comedor Asmita se tensaba, sentía otra presencia en su casa.
Pasillo.
-¿Donde esta? -Con fuerza el cuello de la chica era apretado, como no podía controlar su cosmos era incapaz de pedir ayuda a alguno de los otros.- Donde está la llave... Tú eres la única que lo sabe.
-Vespa... Ivan...
-No es muy sutil tratar así a una dama. -Hasgart miro al sujeto de cabellera dorado oscuro, que apretaba el cuello de la morena, cuya tensión aplicada se intensifico aún más.
-Romper su cuello, sería como romper una frágil rama.
-No le conviene... -La chica miro a Hasgart, quien entendió a la perfección lo que quería decir. Dohko salió del otro lado del pasillo y ataco al joven, aprovechando la distracción de este con Hasgart. La chica se tomó el cuello, mientras trataba de recuperar el aire que le había estado faltando.
-Un santo no es un guerrero -Dohko miro al joven de cabellera dorada y ojos ámbar -¿Por qué traicionas a tu diosa? -El sujeto le observo con una mirada sumamente vacía- Eres solo un títere...
-Tienes razón, guerrero, pero yo puedo entrar a donde tu no. -Un portal se abrió y entro a él.
-¿A dónde fue?
-Plano de los espíritus -Dohko miro a la joven- Los santos podemos entrar a él, física y espiritualmente. De ahí pase aquí... Antes que me mataran, entre al plano de los espíritus. -Se refregaba el cuello, donde claramente le quedarían unas buenas marcas.
-Dijo que tú sabes donde está la llave. -Sage le miró fijamente y luego miro a Asmita- Podría esperarlo de muchos de tus camaradas, menos de ti.
-No siempre pasa todo de la forma esperada... -Informo el rubio sereno- Por eso hay cosas que salen de la norma.
-Esconder a una sobreviviente del ataque en la India, es una gran falta.
-Solo si ustedes se enteraban o el esconderla fracasaba. -Comento el sereno rubio, Dohko y la chica se miraron.
-Yo le pedí que no dijera nada -La morena le miro serena- Lo consideraba poco prudente que se supiera que estaba en el santuario. Como notara, soy la única que sabe dónde se escondió la llave y como recuperar dicha pieza de su escondite.
-Solo querían ayudar Sage- Athena miro al patriarca- No veo necesidad de castigar a Asmita por hacer lo que era mejor para el santuario... Mientras Shukra ignoraba que ella era la única que lo sabía, sus ataques se centraban en obtener a Octavio.
-Ahora se centraran en mi persona. -Informo la joven como si nada, como si eso no fuera relevante.- Octavio es un niño y como todo niño, termina metido en las peleas de los grandes.
-¿Donde está la llave? -La chica sonrió y negó con la cabeza, no le diría a Sage donde estaba.
-Dicen algo y les dejo la memoria de cuando tenían un mes de vida.
Asmita y Hasgart hicieron un esfuerzo para que no se le notara en la cara que habían escuchado la amenaza.
Sala. Media hora después.
-Recuperaste tu cosmos... -Hasgart miro al chico y luego a la joven.
-Casi, creo que solo puedo hacer telequinesis y hablar por cosmos... -La joven dejo salir un suspiro- es un avance... Aunque no poder gozar de todo mi cosmos me hace sentir menos.
-¿Cuánto tiempo te va a tomar recuperar todo tu poder? -La chica se encogió de hombros ante la pregunta de Asmita.
Habitación, Casa de Géminis.
-Mami no me dio el tatuaje... -Aspros miro al niño.- Fue la maestra Iaksi... Es su tatuaje. -El hombre tomo con cuidado el brazo del niño y miro el tatuaje ¿Y si era algo más que un miserable dibujo? Solo había una razón por la cual el tatuaje de esa tal Iaksi pasara a su hijo.
-Escucha, no digas a nadie sobre como llego el tatuaje a tu brazo -Se puso el índice en los labios y le indico que guardara silencio.- Sera nuestro secreto, entendido.
-Sí. -El nene sonrió, mientras Aspros le arropaba.
Casa Patriarcal.
-Hay dioses... -Sage se sirvió un pequeño trago de Tentura.- Regulus y sus reuniones, Sísifo enojado con Regulus, El Cid que se queja de que Sísifo lo satura con sus problemas, los maestros que se quejan de Regulus- Le dio un pequeño sorbo.- Una muerta que no está muerta, Defteros y sus extraños escapes del santuario. Asmita guardándome información -Se sentó tras su escritorio y se dejó caer lentamente por la silla- Solo falta que Manigoldo se venga a quejar de Albafica y Kardia de Degel y el mundo oficialmente estará de revés. -Escucho que golpeaban la puerta- Adelante- Escondió el trago.
-Señor, el caballero de Escorpio me mando a informarle que estará indispuesto por unos cuantos días.
-¿Por qué razón? -El patriarca miro a la criada.
-El caballero de Acuario le produjo un descenso excesivo de su temperatura corporal. -Sage arqueo una ceja- Ahora esta con una severa gripe. -Le hizo un gesto a la criada que se retirara.
-Oficialmente, el mundo está de revés. -Se llevó su trago a la boca- Bueno, estará de revés el día que me entere que Albafica está con alguien... Ahí si el mundo estará completamente de revés.
Casa de Piscis.
Albafica con las mejillas rojas como dos cerezas le tendía las flores y el pequeño cofrecito que contenía el perfume a la criada, tan roja como él. La chica con timidez tomo ambos obsequios, mientras el joven no era capaz de mirarla a los ojos, por la absoluta vergüenza que sentía.
Ambos estaban tan rojos que se podía asegurar, sin miedo a error, que la totalidad de la sangre de ambos solo se hallaba en sus rostros.
-Espero que te gusten... -En un parpadeo, Albafica se encerró en su cuarto y comenzó a respirar agitadamente tras la puerta. -Pero qué diablos acabo de hacer -Apoyo su cabeza en la puerta- "Espero que te gusten"... Lo arruine con esa frase... Tengo que hablar con Manigoldo, él sabrá que decirme que cuerno tengo que hacer. -Gruño antes de escapar por la ventana, si iba por el pasillo corría el riesgo de cruzarse con Casandra y no se sentía capaz de mirarla a la cara, no después de escapar como un cobarde.
Despacho, Casa de Cáncer.
Yo te veo tan bonita
Tan perfecta y tan preciosa
Que cualquier cosa que tengas
A mí me resulta hermosa.
Y es que tú para mis ojos
Eres tan maravillosa
Que lo más bello a tu lado
Es para mí poca cosa.
-Mmmm... -Manigoldo observo lo que escribió y negó con la cabeza- No, definitivamente no es lo que quiero decirle... -Arrugo el papel y lo lanzo a la chimenea, junto a los otros treinta.
-¡MANIGOLDO! -Albafica abrió bruscamente las puertas y busco a su camarada con la mirada, quien le observo algo perdido- Necesito un consejo... Creo que metí la pata.
-¿Podrías ser más específico?
Continuara.
Nota 1:
Sambhar es un plato típico de la India que suele ingerirse en el desayuno.
Byriani de cordero.
El biryani es un plato de arroz frito. El sabor típico del biryani lo dan las especias que suele llevar, como azafrán, comino, clavo, cardamomo, guindilla y cilantro, unido al cordero se convierte en un plato delicioso. Se puede servir como plato único ya que lleva muchos ingredientes, pero también se puede utilizar como guarnición de un curry o de un makhani.
Nota 2:
La Zorra Teumesia era un castigo divino, aparentemente de Dionisio, que era inalcanzable cuando se la intentaba dar casa. Solía causar estragos en el poblado de Teumesia. Hasta que fue convertida en piedra por Zeus.
Tentura:
Bebida típica griega.
