Los personajes de The lost canvas no me pertenecen.


Causa y efecto.

Ver a su hijo tan emocionado ante la aparición de la mujer, hizo que temiera perderle. ¿Y si Octavio prefería estar con esa tal Iaksi en vez de con él?

Ninguno noto cuando Iaksi apoyo su mano sobre el tatuaje de Octavio, mucho menos que cuando esta la retiro dicha marca ya no estaba causando ninguna irregularidad en la piel del menor. Le acaricio el cabello con aire afectuoso y se fue con este al campo de entrenamiento. Siendo la maestra del niño, tenía tanta autoridad y potestad en la crianza de este como la tenía Aspros.

Habitación de Defteros.

El hombre se puso una de sus mejores remeras, se miró en el reflejo (quería ver si estaba bien afeitado) y luego se acomodó un poco el cabello. Ahora si estaba un poco más presentable.

Pasillo.

-Sera posible... -Aspros soltó un gruñido- Cada vez que necesito hablar con él se desaparece. -Se dio vuelto y fue tras su segunda opción: Sísifo.

Taberna. Un rato después.

-Sabes Aspros... me sorprende que me cuentes esto -Sísifo miro el humilde tarro con vino, que ni había bebido y luego a su amigo. - Me cuesta creer como ha cambiado todo en cuestión de días...

-Si a ti te sorprende, imagínate a mí. -Aspros le lanzo una mirada penetrante- Te recuerdo que es mi vida la que dio un giro de 360°.

-Volviendo al tema -Sísifo le miro -Temes que Iaksi de Vulpécula te quite a tu hijo. Eso es lo que temes ¿No?

-Ella lo conoce desde que es bebe... -Aspros sintió una ligera punzada de celos por ello- Capaz que piensa como Diana, que no debo estar cerca de él. Puede quitarme al niño, dado que es su tutora en entrenamiento, es su maestra tiene esa potestad.

-¿Ella te lo dijo? -Sísifo le miro, había hablado un poco con la morena y le había parecido alguien por demás amigable.

-No, pero puede pensar eso tranquilamente.

-Aspros, te estas ahogando en un vaso de agua -Comento de lo más sonriente el hombre, tratando de calmar al otro heleno- Relájate, eres el padre del niño y ella no podrá ir contra tu voluntad.- Ir en contra tuya, es como intentar tapar el sol con una mano. Pensó para sus adentros.

-A ti te voy a ahogar en la fuente del pueblo si sigues con esas analogías. -Informo antes de beber un sorbo de su vino, dejando sorprendido a Sísifo.

Coliseo.

Kardia, Manigoldo y Albafica observaron a Degel quien sin duda parecía haber encontrado algo muy gracioso. Dado que se venía riendo a todo pulmón.

-¿Y a este que le agarro? -pregunto Kardia, completamente afónico por la gripe y angina que padecía por culpa del onceavo guardián.

-Hay que preguntarle. -Manigoldo sonrió.- ¡HEY DEGEL! -El francés controlo sus risas y fue a donde estaba el trio. -¿De qué te ríes?

-La santa de Vulpécula, dejo sin palabras a unos caballeros de plata -Se acomodó los lentes- Aunque claro está, alguien con tu capacidad de razonamiento no entendería el chiste de la situación.

-¿Perdón? -Manigoldo miro indignado al hombre- Haber cubito de hielo, cuenta el chiste a si nos reímos todos.

-No fue un chiste, fue una situación. -Informo el francés, mientras contenía el acceso de risa que le venía nuevamente. -Kardia, me sorprende que pudieras salir de la cama... Pensé que estarías bajo las mantas, por esa terrible angina y gripe.

-Él te de Albafica me ayudo un poco... -replico el otro, con voz rasposa y casi afónico- Cuando me recupere, me las pagaras.

-Claro, lo que digas.

-¿Que fue esa situación que aconteció con la santa de los bosques y los caballeros de plata? -Pregunto cordialmente Albafica, sabía que Manigoldo estaba sopesando las posibilidades de tirar a Degel al Yomotsu.

-Pues...

Un rato antes.

Degel se dirigía hacia el coliseo, cuando vio al hijo de Aspros con una joven morena de cabello trenzado. Le tomo unos breves segundos saber de quien se trataba, como también le tomo poco tiempo saber las razones por la que esos tres santos de plata y sus aprendices podrían acercar a ellos.

-Valla, pero si es una santa de los bosques -Octavio dejo de entrenar a una silenciosa mirada de su maestra- ¿Qué haces entrenando al hijo del traidor? Eso no es algo muy sabio.

-Tampoco es un acto de sabiduría cargar culpas a quien no las tiene. -La joven se dio vuelta y miro- Tampoco lo es darse aire de superioridad, una persona sabía sabe respetar al otro y no juzga. Solo se digna a comprender.

-Sí, tenías razón -Miro al de su izquierda- es una aburrida. No sé por qué te molestas en enseñarle a pelear, se supone que ustedes solo se dedican a estudiar.

-Más fuerte es aquel que posee conocimiento, que aquel cuya posesión más importante es la fuerza.

-¿Qué quieres decir con eso? -Pregunto uno de los adolescentes.

-Que no es necesaria la fuerza bruta, para ganar un combate. -Replico serena la joven- La violencia no es la solución a todo, tu maestro vino aquí con la intención de irritarme y ver si soy tan torpe para caer en su juego. -Miro al hombre que estaba parado en el medio- Como maestro dejas mucho que desear, si ese es el ejemplo que quieres darle al muchacho. -El sujeto apretó los dientes- Primero mira tú reflejo en el agua, luego que le hayas comprendido, mirad al resto del mundo.

-¿Cómo? -Degel a la distancia disfrutaba de la expresión de duda de todos los hombres y sus aprendices.

-Te lo pondré en unas palabras que seguro entiendes -La joven se cruzó de brazos y sonrió con calma- Métete en tus asuntos, que yo me encargo de los míos. No necesito que un tonto cadente de comprensión lingüista me venga a decir que puedo y que no enseñar a mi aprendiz. -Se dio vuelta y le hizo un gesto a Octavio.

Tiempo actual.

-La cara que pusieron esos caballeros. -Degel se reía mientras los otros le observaban sorprendidos.- "Tonto cadente de comprensión lingüística" -se rio- eso sí que esta bueno... -Se alejó, quería ir a reír tranquilo a su templo.

-No le encuentro el chiste. -Albafica miro a los otros- y eso que puedo ser considerado el más culto entre los tres.

-Yo solo entendí que ella sabe insultar de forma educada -Informo Manigoldo, él tampoco había entendido el chiste.

Casa de Aries, media hora después.

-Es así como lo digo.

-¿Estás seguro? -Degel se detuvo, al escuchar la voz de uno de los aprendices de El Cid y Shion.

-Sí. -Con cuidado se escondió detrás de un pilar y se aproximó lo máximo posible a los jóvenes. Encontrándose que también estaba Dohko.

-¿El Cid les interrogo? -El chico negó con la cabeza.- Pero como pueden estar seguros que lo sabe, si no les ha interrogado al respecto.

-Quiere que le digamos a donde vamos y revisa que estemos en nuestros cuartos a determinadas horas.-Lacaille hizo una pausa- Por eso faltamos ayer. -¿Faltar? Degel sonrió, se hacía una idea de adonde tenían que haber ido los aprendices de su camarada.- Avísenle a Reg. Hasta que el maestro no deje de desconfiar de nosotros, no saldremos.

-Lo haremos, no te preocupes -Shion le miro con pena- A nadie le llamara la atención vernos hablar con él.

-También pondremos sobre aviso por otra causa -Dohko se cruzó de brazos- Sage me interrogo con respecto a si sabía o no con respecto a las reuniones. Quería saber si Tenma formaba parte de ellas y si me había comentado algo.

-¿Que le dijiste? -Degel miro el semblante preocupado de Shion.

-Que "averiguaría" si era así y que le "informaría" si me enteraba. -El chino sonrió divertido- Sage está seguro que alguno de los habitantes de las doce casas sabemos algo con respecto a las charlas, el otro día interrogo a Teneo.

-¿Sabes si dijo algo? -Lacaille miro al joven.

-Teneo le dijo que: "solo fue a una y como le pareció algo que no era correcto, no fue nunca más".- Shion rio ante la información de Dohko.

-Si Teneo no se pierde una -Shion le miro- la otra vez que hubo tormenta, fue uno de los pocos que se arriesgó a ir.

-Sera mejor que regrese a entrenar, lo único que falta que el maestro me vea hablando con ustedes y quiera saber qué pasa. -Los otros dos asintieron y Lacaille se fue corriendo de la casa de Aries.

Despacho de Degel.

Dohko de Libra.

Shion de Aries.

Teneo.

Lacaille de Popa.

Tsubaki de la Vela.

Rusk de la Brújula.

Regulus de Leo.

Kardia de Escorpio.

Apretó un poco la pluma al escribir el último nombre. ¿Cuantos más, en las doce casas, formaban parte de esas charlas? Podría hacer que cualquiera de ellos le hiciera entrar a las reuniones, pero tenía que descartar a dos: Regulus y Kardia. Ellos no parecían dispuestos a dejarle estar en las tertulias que se armaban de forma improvisada en algún lugar que permanecía oculto.

-No me gusta hacer esto, pero creo que voy a tener que extorsionar a alguno...

Coliseo.

-Hola Asmita. -El hombre ladeo un poco la cabeza hacia Regulus, como señal de saludo- Que raro verte fuera de Virgo.

-Quería salir un poco. Necesitaba sentir un poco el sol, nada más que eso.

-Entonces no tiene nada que ver que la santa, que escondías en tu casa, este entrenando a solo unos metros de aquí no.

-Regulus, detecto algún tipo de insinuación entre líneas. -Informo el sereno rubio sentado en posición de loto- Y te informo que esa insinuación es errada.

-¿Entonces no estas cuidándola? -Asmita sintió que para sus adentros se disparaba una alarma, él había creído que Regulus insinuaba otra cosa- Pensé que querías cuidarla, tengo entendido que Athena teme que ella sea a hora blanco de los guerreros de Shukra.

-Se teme eso, dado que es quien sabe cómo obtener la llave. -Comento sereno, tratando de ocultar su reciente alarma- No quiero que ella piense que la vigilo, así que tu presencia viene perfecto para esto.

-Ah... -¿Este me cree idiota aparte de pendejo? Pensó con ligera malicia hacia Asmita.- ¿Quieres que nos turnemos la guardia? Sé que prefieres dedicar tus horas diarias a meditar -Comento como quien no quiere la cosa.

-Agradezco tu oferta, pero supongo que yo solo basto para vigilar. -Comento tranquilo.

Casa de Géminis, esa misma tarde.

El nene entro a la zona residencial, dejando a su padre y su maestra solos. Aspros miraba atentamente a la joven, no sabiendo como romper el incómodo silencio.

-Jamás estuve de acuerdo con ocultarte la existencia de Octavio -Informo la mujer en un tono helado, antes de continuar su camino hacia las casas superiores.- Disfruta el tiempo que pases con tu hijo, vida hay una sola y debe aprovecharse.

Casa de Leo, al mismo tiempo.

-A ver si entiendo Degel -El menor estaba sentado detrás de su escritorio, con el leoncito sentado a su lado. - ¿Crees que tienes el nombre de todos, los que integran las juntas, en las Doce Casas? -el mayor dejo una copia de la lista ante Regulus- ¿Quieres chantajearme?

-Si no es mucha molestia, Regulus de Leo ¿En qué momento te volviste tan retorcido? -Inquirió Degel, ese muchacho que tenía delante no era el mismo que había viajado con ellos al siglo XX.- Has cambiado mucho en poco tiempo.

-No es para tanto Degel, solo me he vuelto más selectivo con algunas cosas. -Degel le dedico una mirada helada "más selectivo con algunas cosas"- A parte, esa lista está incompleta.

-¿Enserio? -El de Acuario entorno la mirada. Tranquilamente podría estar mintiendo, aunque una voz le decía que dudara.- ¿Por qué haces todo esto Regulus? -Se sentó frente al chico, quería saber a qué venia toda esa revuelta del menor.

-Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo -El chico le miro atentamente- Degel.

-¿Quieres generar un cambio? -El menor cargo al leoncito y comenzó a irse. -Regulus.

-Degel -El chico le miro- Una rebelión, no es algo malo. Solo es mala cuando no se produce un cambio. -El chico le miro de reojo- Luego le diré a Kardia que te informe mi decisión...

-Hablas como si Kardia fuera tu asistente. -Comento con un ligero gruñido.

-Es el honorario encargado de comunicaciones del grupo. -Informo el chico antes de abrir la puerta e invitar al mayor a retirarse.

-Así de la nada me aceptas.

-No dije que te aceptara, solo dije que pensaría si lo hago o no.

-¿Y la razón es...?

-No quiero poner en peligro al resto. Podrían expulsarlos del santuario. -Regulus le miró fijamente- Shion y Dohko deben estar en el santuario y tú me vienes amenazar con que le darás esa lista a Sage. Por el bien del futuro, supongo, que puedo aceptarte. -El muchacho se le acerco- Pero quema todo lo que tengas en que hagas referencia a Shion y Dohko. No jodas el futuro Degel. Ahora largo. -Le indico la puerta, el mayor muy sorprendido se retiró. Regulus cerró la puerta y luego miro al leoncito. -Como que pusimos en su lugar a Degel ¿No? -El leoncito movió su cola como señal de respuesta.

Bosque, Islã de Achill, Connacht, Irlanda.

-¿Ya estas mejor? -la mujer asintió, mientras Defteros le miraba preocupado. -¿Hace cuánto que te vienes sintiendo así?

-Es algo casual... normalmente me pasa por las mañanas. -Miro al hombre- Te molesto mucho si te pido un poco de agua...

-Ahora te la traigo -El hombre le miro por última vez y se dirigió al escondite de la druida. Esta se pasó una mano por su corta cabellera rojiza.

-Gracias Def...


-Kei. -Defteros miro a la chica- Estaba pensando. -La joven dejo de juntar flores y le miro. -Nosotros dos somos... pareja.

-Sí, supongo que podemos llamarlo así. -La chica le miro - A fin de cuentas hace rato que dejamos de ser simplemente amigos ¿Qué pasa?

-Pues... Perdona que sea medio animal...

-Que lo seas es lo que te hace encantador Def. -La chica rio, robando una pequeña sonrisa a Defteros.

-¿Encantador? -Defteros le miro, nadie nunca le había dicho que era encantador.

-Ya te lo he dicho Def. Incluso los demonios tienen corazón. -Le miro con cariño -Que ibas a decir.

-¿Cuándo se supone que tenías que...? -Se puso rojo, porque no sabía que palabra utilizar.

-Yo ya había estado pensando lo mismo -La chica se le acercó y le miro a los ojos.

-Supongo... que era obvio que tarde o temprano iba a pasar. -Comento Defteros, rascándose la nuca- ¿Cuando me lo ibas a decir? Era por esto que no me querías cerca. -Sintió una terrible punzada de ira. No pensaba tolerar que se le apartara de su hijo o hija...

-No, es por el sujeto de viste la ropa verde y bronce.

-¿Que sujeto? -Defteros le miro perdido. -Yo no conozco a nadie con esas características... -Lo pensó un poco- Debe ser un guerrero de Shukra. -La mujer le miro con una expresión de duda. -¿Que viste? Mejor no me digas- la mujer cerro la boca- Escucha. Si vienen por ti, es por mí. Tengo que protegerte a ti y... ¿Cómo le llamo?

-¿Micro demonio? -La chica sonrió de medio lado- o simplemente bebe.

-Muy graciosa Kei. -Defteros se le acerco y apoyo su frente contra la de ella- No me perdonaría que algo les pasara -le beso con ternura los labios.- Enserio, no me lo perdonaría.

-No nos pasara nada. -La chica le sonrió- Yo se cuidarme.

-Son guerreros de un dios.

-Y yo una druida loca. -Le replico juguetona, el demonio de Isla Kanon le miro con ternura. Ella era su druida loca y haría lo que fuera para asegurarse que estuviera bien. Le rodeo con cuidado con sus brazos y le beso una vez más.

Casa de Aries, al mismo tiempo.

-Así que... Degel sabe. -Shion miro a Dohko, quien había sido interceptado por Regulus en la bajada. -¿Que haremos?

-Pues... En eso estoy pensando -Dohko hizo una mueca- Si se va de lengua, podemos perder el puesto.

-¿Regulus te dijo algo al respecto?

-Solo que se haría cargo de todo. -El chino hizo una mueca- Ese chico esta terrible últimamente.

Salida, Casa de Acuario.

Regulus le dio una bolsa con monedas de oro a la criada, la cual a cambio le tendió un libro y los apuntes que Degel tenía al respecto de todo el asunto. El libro, claramente metería en problemas a Degel si el patriarca lo veía. "El Príncipe" de Maquiavelo. Uno de los libros prohibidos.

Como suponía, dentro tenía una dedicatoria destinada a Degel.

-Ahora veremos quién pone en aprietos a quien... -Miro al leoncito- ¿Tu que dices Liyona? Le damos una cucharada de su propia medicina a Degel. -El leoncito movió su cola- Debo parecer loco, hablando con un animal. -Comenzó a subir las escaleras restantes.


El libro aparecería, misteriosamente, en el asiento del patriarca con una nota escrita con letra imposible de identificar.

Casa de Virgo, mañana siguiente.

Asmita dormía abrazado a la almohada aunque en su mente (por demás traicionera en las últimas horas) le decía que esa suave almohada era la figura de otra persona...

-Asmita. Asmita. -El hombre se movió y termino soltando la almohada.

-Defteros... Estaba teniendo un lindo sueño. -¿Pero qué diablos dije? -¿Qué pasa?

-Escucha bien lo que voy a decirte. -Le dio una leve sacudida, dado que su amigo comenzaba a cabecear- Espero que guardes absoluto silencio con respecto a esto... -Defteros se sentó en la cama de su amigo y tomo aire. -Voy a ser padre -Las cuatro palabras interrumpieron el bostezo de Asmita.

-¡¿QUE?!

Continuara.