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Provocación Satisfactoria.

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You know that it would be untrue

You know that I would be a liar

If I was to say to you

Girl, we couldn't get much higher

Come on baby, light my fire

Come on baby, light my fire

Try to set the night on fire

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¿Cuantas semanas pasaron ya? Ah... dos semanas. Semanas que hemos estado conviviendo los cinco, de a ratos obviamente. Los tres niños, la madre y el padre. Hubiera amado que Andy y Tobyle tuvieran el mismo cariño que Alex tiene por su padre. Cerrarían el círculo.

Hemos ido a la cascada, entre ellos hicieron un puente para cruzar el pequeño arroyo que hay al costado de la cabaña, Toby recibio ayuda para terminar su casa del arbol.

Los niños no lo tratan mal, tampoco tienen una relacion de total confianza. Le hablan bien y amablemente, solo son educados. Aunque noto que se estan acostumbrando a verlo, yo hable con ellos y les conte porque el se habia ido, les dije la verdad sobre el, sobre su naturaleza, todo les conte. Ya no hay nada que les asombre... salvo el parecido con Alex, fisico y en la personalidad, los gustos de cada uno, las expresiones, todo. Ambos adoran las uvas, les gusta el color negro, aman enterrar cosas, les gustan los lugares cerrados y oscuros, la unica y mayor diferencia es que Alex adora con todo su ser tirarse por la cascada y él lo odia, no odia el agua en si, sino tirarse hacia ella.

El viene a la cabaña en ciertos horarios, cuando yo me voy a trabajar o cuando los chicos estan en el colegio, solo en fin de semana estamos todos reunidos.

Hace un rato deje a Alex saltando sobre su padre que estaba sentado abajo del arbol comiendo uvas. Cuando el niño lo vio salto sobre el y empezo a brincar sobre su regazo intentando agarrar el racimo de uvas que el mayor sostenia en alto.

Llegue a la tienda muerta de calor, no es muy lejos, seran... diez cuadras de las cuales seis son en el bosque. Extraño los lentes de sol, los refrigeradores y la sombra de los edificios.

Se viene la temporada de verano, no quiero ni saber la cantidad de encargues que tendremos.

- ¡Angie! Que bueno que llegas, hay demasiado trabajo aunque ya lo dividi y lo sacaremos a tiempo.

- Como era de esperar de ti, muestrame lo que hay.

Seraphine me paso una lista con los pedidos. Habia un total de veintiseis vestidos y ocho trajes.

- ¡¿QUE MIERDA HACE BONNET CON LOS VESTIDOS?! ¡ODIO ESE CABARET! ¡ODIO A ESE VIEJO MAL PARIDO! ¡ODIO A LOS NOBLEES!

- Ahahahahahahahaha no cambias mas linda, es temporada de renovar el closet, deberias saber que seria asi. Tu encargate de los trajes y sus moldes, no entiendo como tienes tanto talento para los pantalones pero es mejor ya que yo no puedo con ellos, yo hare los vestidos, despues de todo la mayor parte son para una misma mujer asi que... estare bien. Por alli tienes las medidas.

- ¡Si señora! te queda bien el papel de lider, no me molestaria que fueras tu quien pague mi sueldo.

- No, no, no, tu me diste trabajo y un techo cuando no tenia nada, gracias a ti mi madre tiene sus medicinas y estamos comodas, ella en su casa y yo aqui, deja de divagar con que yo pague tu sueldo. La dueña eres tú. Ah... y Bonnet dijo que tiene una hija que quiere entrar a la escuela de ballet, queria saber si tu podrias darle consejos para preparse para la rutina.

Es Bonnet de quien hablamos pero las palabras "ballet" y "consejos" me dejaron viendo estrellas.

- Cuando lo veas dile que lo pensare, tengo que buscar un horario.

- Angie... te olvidas de contarme algo.

- ¿Que? ¡Oh si! ¿Que quieres saber?

- ¿Como aparecio? ¿Cuando volvio? y sobre todo que dijo para que lo perdonaras tan rapidamente.

- No es larga la historia. Alex se escapo una noche y se tiro por la cascada, yo no pude alcanzarlo. Cuando llegue el me grito con su tipica sonrisa "¡Mami mirame volar!" y se tiro. El estaba nadando en el pozo cuando Alex cayo sobre el. No te imaginas como se puso... esta mas que feliz de haberlo encontrado, esta todo el dia saltando y corriendo alrededor de su padre.

- ¿Y tu?

- Yo... al principio me puse feliz de ver bien a Alex pero tenia mis dudas... luego recapacite las razones por las que se fue y el tiene razon, esta bien lo que hizo, tambien me di cuenta de que nunca deje de quererlo.

- Tú me dijiste que lo buscaban para matarlo. ¿Eso es verdad?

- Si, el era informante de un noble, del perro guardian de la reina Victoria, la mafia que mato al conde Phantomhive limpio a todos los nobles de ese circulo y solo faltaba el.

- ¿Fue aquel a quien mataron junto a su esposa? Fue una noticia muy sonada ese incendio.

- Si, Ciel es su hijo.

- ¿¡En serio!? No sabia el apellido de el. Entonces tu "marido" esta en peligro y tambien ustedes. No me parece sensato.

- Entiendo eso pero no puedo quitarselo a Alex una vez que lo vio. Lo adora realmente. Segun el quienes lo buscaban le perdieron el rastro.- Va a ser dificil mantener esta mentira. Seraphine no es estupida, encontrara errores muy facilmente. Si, lo se pero debo dejar las cosas claras por si algo sucediera. Podrian culparlo a el o a mi. Sigo pensando que ella lo notara, debes andar con cuidado. Tranquila, no sospechara nada.

- Supongo entonces que el escapo de sus manos con vida y se dedico a esconderse. Asumo que conoce a Ciel y su familia, incluyendo a los sirvientes.

- Si, asi es.

- Deberias avisar a la policia, para que esten alertas por gente extraña. Me dejaste asustada Angie.

- Estaremos bien, ire a dibujar los moldes.

Odio mentirle a ella pero no puedo contarle la verdad completa. Es cierto que lo buscan para matarlo o encerrarlo pero nadie puede saberlo, ni siquiera los niños.

Ya habia caido el sol cuando escuche la puerta de calle abriendose con un enorme estruendo.

- ¡TIA SERAPHIIINEE!

- ¡Alex amor! ¿Como estas? Tanto tiempo, ven y dame un abrazo.

- ¡Mira a mi papi! ¡El es como yo!

- Un gusto, Seraphine.

- John, el gusto es mio.

- ¿Mi mami?

- Aqui estoy, no pense que vendrian hasta aqui.

- ¡Mamita mira quien vino! ¡Mi papi me trajo en los hombros!

- Hola Angie~ el pequeño estaba muy inquieto porque tu no llegabas asi que vinimos a buscarte, los otros dos ya estan en tu casa.

- Bien, voy por las hojas de dibujo y vuelvo.

- ¿Le puedo mostrar mi habitacion a mi papi? por favo~r mami.

- Preguntale a ella, es su casa ahora

- ¿Puedo tia?

- Claro amor.- Subieron a la antigua habitación de Alex mientras yo ordenaba los moldes. Cuando bajaron les hable para que se despidieran.

-Vamos a casa, debo preparar la cena. Mañana vengo temprano Seri... así seguimos con los bocetos.

- Hasta mañana entonces, Alex dame un beso~ te he extrañado mucho estos días.

- Yo también te extrañe mucho tía Seraphine...- Alex se lanzó sobre ella y le dio un abrazo bien apretado, como le gusta a su tía.

Luego de las despedidas salimos a la calle, el sol no había bajado tanto como creí. Alex iba sentado muy felizmente en los hombros de su padre, quien parecía no notar al niño, creo que lo único que notaba eran los cinchones en el pelo ya que el niño lo tomaba para sostenerse.

- ¿Cambiaste tu nombre? le dijiste que te llamas John.

- Si~ el otro nombre es muy... antiguo, creo que ahora me llamare así, el otro lo reservo para ti en las noche~s...

Cuando dijo esto me miro de costado con media sonrisa haciendo que me sonrojara. Hace años ya que no estábamos en esa situación aunque no estaban faltando las ganas.

Un par de veces Alex entro al cuarto y por poco si nos ve desnudos, por suerte reaccione a tiempo para crear una ilusión dándonos tiempo a vestirnos y también ayudo que Alex estaba un poco somnoliento. Tampoco pudimos hacer nada esas noches porque Alex se quedaba durmiendo en el medio de ambos.

Cuando llegamos a la casa, los chicos estaban preparando la mesa.

- ¡Mama ya está la comida! preparamos una tarta de calabaza, ya está por salir del horno. Hola Alex, hola... ¿Cómo es su nombre?

- Toby... no seas tan directo.

- No tengo forma de saber sin preguntárselo Andy, no molestes.

- Hehe~ me llamo John...

- Ahora si estamos bien... su apellido ¿Cuál sería?

- Que niño tan curioso~... te diré, es Amdahl.

- ¿Am qué? ¿De qué país proviene?

- Es noruego antiguo. Mi familia viene de alli~

- ¿Tu eres noruego también? tienes un acento extraño...

- Si soy de aquel país aunque hace años que vivo en Londres.

- Oh... ¿Se queda a cenar?

- No veo ningún motivo para negarme~...

Andy y yo mirábamos esa interacción entre ambos, nunca se había dado con tanta naturalidad. Alex estaba jugando con los tenedores y vasos, imaginaba que eran pájaros y árboles.

- Papi... ¿Dormirás con mi mami de nuevo...?

Yo casi me ahogo con el aire y... él puso su cara de póker mirando al niño entre los pocos mechones pelo que caían en su rostro. Ya no se tapa los ojos.

- Veo que lo nota~ste... ¿Tú me permites dormir aquí?

- ¡Si papi sí! Pero solo yo abrazo a mi mami... y mi hermano Toby y mi hermano Andy...

- ¿Por qué no me permites abrazar a tu madre? a ella le gusta~ hehehehe...

- ¿Mi mami te deja?

- ¡Por supuesto que sí! ¿Tú crees que yo la abrazaría sin su permiso?

- Esta bien papi... tengo hambre.

- Lávense las manos antes. Angie... quiero hacerte una consulta.

- Vamos afuera.

Salimos y nos sentamos en las sillas de madera que había debajo del pórtico.

- Angie... ¿Recuerdas la chica sobre la que te hable...?

- Si amor, muy bien la recuerdo.- Alerta permanente, alerta permanente.

- Pues... empezamos una relación, a escondidas claro y queremos hacerla formal...

- Tú sabes que está prohibido eso... pero como no soy de aquí no me molesta, ¿Se quieren?

- Si... bastante. No sé qué hacer... no sé qué decirle a su familia.

- Diles que quieres la mano de su hija a futuro, cuando sean mayores se casaran. Supongo que debe funcionar... aunque sabes a quien debes preguntarle, él sabrá más que yo amor.

- Pero no lo conozco... no es mi familia.

- Él es amable, te responderá de buena gana. ¿Quieres que lo llame?

- Esta bien...

Me levante y fui a buscar al hombre mayor de la casa, quien estaba sentado en el suelo con Alex intentando ponerle uno de mis broches. Una moña de terciopelo y encaje negro.

- Escucha... Andy necesita un consejo y creo que tú eres el más indicado para dárselo... ¿Podrías?

- Oo~h charlas de hombres ahahaha claro que sí. - se acercó a mi oído y me dijo en un susurro.- Luego tú me pagaras el precio... pero no quiero risas saliendo de nuestras bocas sino... otros sonidos más... placenteros.

Se alejó dándome una guiñada.

Ay de ti cuando te agarre mi lindo, te costara quitarme de encima de ti.

Lo mire de una forma bastante... lasciva. Juro que cuando llegue el momento lo violare, si el me provoca tendrá que aguantarse.

Salió por la puerta aun con la moña en el pelo, realmente no le preocupan las apariencias, le importa un pepino lo que el mundo piense de él y eso lo hace alguien único. Eso me enamora, alguien que vive bajo sus propias reglas. En esta época es shockeante ver a alguien así.

- Alex lávate las manos por favor, tu hermano ya lo había dicho.

- Estaba peinando a mi papi, no podrá comer con todo el pelo en la cara, lo hice para que él pueda comer.

- Ven aquí mi niño lindo. ¿Quieres que te lea un cuento antes de dormir?- Le di un abrazo bien fuerte, llenándolo de besos.

- ¡Si mami! Toby quería leer a un señor que se llama Pou~

- Es Poe amor, los cuentos son de muertes feas, no te lo leeré.

- Toby dijo que un señor mato a un gatito y prendió fuego la casa.

- Si amor, ¿Quieres leer... Alicia en el País de las Maravillas?

- ¡Cuando encuentra al sombrero!

- Se dice Som-bre-re-ro. Es la parte más divertida.

- ¿Cómo es la adivinanza que le dice a Alicia?

- ¿En que se parecen un cuervo y un escritorio?

- ¿En qué?

- Esa es la adivinanza, puedes decírsela a tu padre.

- ¡Mi papi va a saber!

- Por ahora ve a lavarte las manos de una vez, no lo has hecho.

- Esta bie~n mami...

Salió afuera a lavarse en el barril grande y se empezaron a escuchar sus gritos, preguntándole a su padre y hermano por el parecido entre los cuervos y los escritorios. No para este niño, me pregunto si su padre seria así de niño.

Nos sentamos todos juntos, Andy y yo nos sentábamos a la cabeza de la mesa, en parte para mantener a los más chicos alejados uno del otro. Ahora con él en medio, los chicos no tenían posibilidad de pelear entre sí. O eso creímos.

- Andy~ pásame la servilleta.- le dijo Alex a su hermano mayor.

- Ahí va.- se la tiro por el aire pero Toby estiro el brazo y se la quitó en sus narices.

- ¡Es mía Toby!

- ¡Yo la agarre primero!

- ¡Es mía!

- HAHA quítamela entonces.

Andy y yo mirábamos sabiendo lo que sucedería pero el hombre mayor no sabía lo que se le venía y él estaba en medio de los niños.

Alex con un poco de su rapidez levanto un trozo de tarta en la cuchara y se la tiro a Toby, directo a su cara. Lo malo es que tenía que pasar por delante de su padre para llegar a la cara de Toby.

Que molesto... no hay dos noches seguidas que cenemos en paz.

- ¡Alexander y Tobias! ¿¡Cuantas veces debo decir que no jueguen con la comida!?- Dije casi en un grito y se callaron. Todos me quedaron mirando menos Andy que comía tranquilamente. Toby tenía un manchón de calabaza en el pelo al igual que Alex. El otro tenía el pastel que Alex quiso tirarle a Toby pegado en el hombro y todo el brazo.

- Esto no está bie~n... miren el enchastre que somos... ahahaha son unos diablillos realmente.

- Toby tiene la culpa papi...

- Mentira.

- No empiecen otra vez. Me he cansado de decir que no jueguen en la mesa. Ahora todos afuera a lavarse, con Andy los esperaremos aquí...

- Aah no quiero... no me gusta el agua fría.

- Alex... ve a lavarte.

- Solo si mi papi me ayuda.

- Él también tiene que lavarse porque tú lo ensuciaste.- Cuando dije esto me quedo mirando con los ojos abiertos como platos, asumiendo el error que cometió al enojarse. La sorpresa dio paso las lágrimas.

- Pa-a-apiii~ no te e-enojes conmigo...

- No amo~r está bien, solo debo lavar un poco la camisa.

- ¿No te enojas?

- No~ vamos afuera así nos limpiamos.

Así salieron los tres muy felices a quitarse la calabaza que tenían desparramada por la cara y brazos.

Cuando fue la hora de dormir, les leí el cuento de Poe... pero no el del gato negro, sino ese que habla sobre la peste... roja creo que era. Ya no recuerdo. A Alex le encanto.

Nos quedamos hasta tarde hablando en el pequeño sillón que hay en la ventana de mi habitación, hablamos de Alex, de la tienda de ropa, la sociedad, la fama que me gane, todo. Aunque se notaba la tensión entre nosotros, era algo que apretaba el pecho y no te dejaba respirar.

De un momento a otro estábamos besándonos como si no hubiera otro día. Se notaba la necesidad que teníamos de ser besados y amados por el otro. Me cargo sobre él y me llevo a la cama, cuando lo tenía sobre mi intente desprender su camisa pero no me respondían las manos, estaba algo nerviosa. Ya estábamos bastante agitados cuando escuche un ruidito especial. Los pies de Alex corriendo por la casa. El piso de madera es bastante sensible.

Como pude lo separe de mis labios y le dije que esperara un segundo.

- ¿Que sucede...?

- Alex viene hacia aquí...

- Oh si... puedo sentirlo. Está en el pasillo. Mejor nos vestimos hihi.

- ¡Mami no puedo dormir! ¡El señor que mataba con sangre venía a casa y te mataba a ti!- Alex entro como un tornado y salto hacia la cama cayendo casi encima de la almohada.

- ¿Quieres dormir aquí?

- Si... pero yo quiero abrazarte... mi papi no está asustado así que no te abrazara.

- Si quie~res... te abrazo yo a ti y tu abrazas a tu mami.

- Esta bien...-Dio un bostezo adorable.- Ven mami, acuéstate.

Por suerte solo debimos acomodar un poco nuestra ropa.

Alex recostó su cabeza en mi pecho y pasó su mano por mi cuello. Él se acostó detrás de mí y miraba a Alex con una mirada tan... demostrativa. Se notaba que lo amaba, después de todo es su hijo y siempre tuvo esa fascinación y curiosidad por los niños, esto hace que te atrapen en sus redes y los ames. A los minutos se cambió de lugar para quedar detrás del pequeño, quien roncaba ya, este se dio vuelta y se abrazó a su padre.

Aun dormido, Alex se movió hasta el cuello de su padre y le pidió casi en un susurro que no se fuera de nuevo porque él lo quería mucho. El mayor me miro con una cara de terror, nunca habia visto esa expresión... se le ve afectado. Y con los ojos llorosos.

Él abrazo al niño contra el apretando la mandíbula. Y yo miraba la escena como si... supiera que eso era lo que faltaba decir para que él se quedara definitivamente. Alex es el ancla que necesitábamos.

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El dia siguiente lo pase dibujando moldes, la espalda me quedo contracturada y casi lloro cuando me levante de la silla pero por suerte los niños irían a ver a Jeannine asi que yo podría irme tranquila hasta la casa. O eso pensé cuando iba entrando al bosque y vi cierta silueta sentada debajo de un árbol, comiendo uvas tranquilamente.

Fuimos todo el camino hasta casa caminando yo delante de el mientras me masajeaba los hombros. Realmente me dolia. Parecíamos niños jugando a hacer trencitos.

Quería sentarme en la cascada, necesitaba escuchar el ruido del agua luego de estar todo el dia escuchando gritos y sonidos de los carruajes, no se compara al Londres del futuro pero logra darte jaqueca.

Estuvimos hablando por casi una hora cuando toco un tema bastante interesante.

- Todavía no entiendo como nunca nos vimos en tu época... Se me hace imposible. Tal vez nos vimos pero de lejos o nos desencontramos.

- No sé... No recuerdo haber visto a alguien de pelo plateado.- ¿Estas segura? Una vez te cruzaste con alguien de pelo muy claro. Es extraño que no lo hayas reconocido en ese momento. ¿De qué hablas? Una vez lo viste y te atrajo, pero decidiste ignorarlo para irte con otro hombre. Dime ya. Adam, él estaba sentado junto a Adam aquella noche en el bar.- ¿¡Que!?

- ¿Que sucede?

- Si te vi... Una noche yo fui a un bar con mis amigos, tenia cerca de veinte años y ya entrada la noche vi a dos hombres. Uno parecía tener mi edad o un par de años más y el otro no sabría decir muy bien su edad porque usaba una capucha. Ese fue el que más me llamo la atención. Yo había perdido una apuesta y debía conseguir una bebida gratis y el hombre de capucha no tomaba nada, así que lo ignore y me puse a charlar con su amigo.

Me quedo mirando con una cara de póker bastante extraña. Tenía el ceño fruncido y la boca apenas abierta.

- No entiendo. O sea que me viste y me ignoraste, suponiendo que yo era el que usaba una capucha ahahahahahahahaha.

- Ahora que lo pienso es muy probable que fueras tú.

- Y por borracha no nos reconocimos... o no lo hiciste tú, al menos hahahaha.

- Tenía que pagar una apuesta, la vida no es justa. Ven, acércate.- Puse mi mano en su mejilla y le mostré todos los recuerdos que tengo sobre aquella noche. Todo lo que podía recordar del hombre de capucha más allá del pelo claro y sus aros en la boca, los que a primera vista quise arrancar a mordidas... ¿El sentira la lujuria mientras ve mis recuerdos? La noche sera interesante si puedo transmitir esa sensacion. Recorde el tono de voz, la forma de sentarse, su altura. Y ahora que pienso, cuando llamo al barman para pagar la cuenta logre ver un poco más de su rostro. Me quiero morir...- ¿Lo ves?

- Soy yo. He tenido un sueño donde tengo el pelo igual de corto, estoy parado frente a un espejo con una bata blanca y ya, no logro ver más que eso... No sé porque me cortaría el pelo pero sí soy yo. Me reconozco muy bien hahaha.

- Entonces no es que nunca te había visto... Simplemente te ignore. Si no hubiera tomado aquellos tequilas hubiera conversado contigo, me llamaste la atención y bastante pero yo quería compartir una bebida y tú no tenías nada así que te ignore.

- Ahahahaha borracha. Qué bueno que mi repulsión al alcohol se mantiene... No lo soporto.

- ¿Y todo el alcohol que te daban como pago por los funerales?

- En el sótano de la tienda. El nuevo dueño seguramente se puso muy feliz de ver todas esas botellas.

- Hahaha quedo muy contento cuando le entregue las llaves.

- Entonces con la venta de la tienda te mudaste hacia aqui... fue una buena inversion... ghehe...- me dijo mientras me pasaba un brazo por el hombro y me mordisqueaba la oreja, un vicio... placentero que tiene.

- Si, con eso y lo que gane trabajando con Nina Hopkins.

- ¿Trabajaste con la pervertida de mujer que es ella? ahahahahahahahahahahaha ¿Se lanzo encima tuyo verdad?

- ¿Como lo sabes? la conoci en pascuas y listo, queria hacer algo y fui a su tienda. Tuve que desarmar mi pantalon de cuero favorito y darselo como moldes para crear modelos nuevos.

- Con lo lindo que era ese pantalon... y con lo bien que te quedaba. Ahora es extraño verte de vestido... aunque tiene beneficios...- Se lanzo sobre mi, apresandome entre la roca y sus brazos. Me hablo mirandome fijo.- que un pantalon no tiene.

Ya no tengo 24 años, soy una mujer hecha y derecha que en 6 meses cumplira 27 años. Puedo hacerle frente con mucha facilidad sin que su juego me ahogue.

- ¿Cuales? No se me ocurre cuales serian esos beneficios.

Me dio una mirada... caliente. Si... Come on baby, light my fire...

- Te mostrare. Empiezo por aqui...- Me beso desde la parte de atras de la oreja hasta el hombro mientras una de sus manos acariciaba mi pierna pero solo hasta la rodilla.- Luego aqui...- Siguio el recorrido de besos cruzando el pecho y en la base del cuello. Su mano seguia acariciandome la pierna. Por dios.- Aqui tambien.- El lado izquierdo del cuello y la cara interna de la pierna, por encima de la rodilla.- Agrego algo...- Me tomo con ambas manos y me sentó encima de él.-...y sigo.- Sigue con mas besos en el cuello, los hombros, donde haya piel a la vista.

- Espera... puede venir Alex...

- No vendran... ellos se fueron a dormir con Seraphine...

- Ok...

Como negarme si este hombre recuerda cada punto débil de mí y sabe cómo hacerme caer. Pero yo tambien recuerdo todo sobre el. Todo.

Al diablo, al diablo todo. Sigo necesitandolo, sigo queriendo que sea solo mio.

Fui subiendo mas manos por su espalda y las enrede de a poco en su pelo, como a el le gustaba. Y me hizo saberlo mordiendome el cuello. Sus manos tocaban mis piernas, las apretaba, las arañaba. El solo tenía una camisa negra y un pantalón, sin sus botas. Yo unicamente el vestido, sin corset, sin ataduras molestas. La vestimenta de verano es genial para estos momentos.

Como pude le desprendí la camisa. Que buena vista... ¿Que hizo que tiene los musculos mas marcados? Aaaj me babeo... quiero morderlo, besarlo, todo lo que incluya mi boca sobre ese cuerpo. En todo ese cuerpo.

El parecia no tener mucha prisa mientras se entretenía besándome, si estaba agitado pero sus movimientos eran rapidos y lentos, eran de hambre contenida.

- Aah Angie... es imposible no enviciarse... eres exquisita.

Las palabras que dice no son las mas pervertidas, ahora, pero sabe como jugar con el tono de voz para dejarme temblando y en que momento debe decir las cosas. Sin contar que sabe donde poner las manos.

- ¿Tu solo me acariciaras las piernas...?

- ¿Tu quieres que te desnude aqui? con gusto lo hago...- Me dijo mientras subia las manos por adentro del vestido, usando sus uñas, ahora cortas, dejandome sin respirar por un segundo.

- Si... no hay nadie... sabremos si... si vienen...

Necesitaba su cuerpo, sentirlo contra mi para asegurarme que estaba alli, que no soñaba. Queria arañarlo, apretarlo contra mí, escucharlo gemir en mi oido. Dios... quiero que se retuerza debajo de mí, me corrijo.

Separandome de su boca, lo empuje hacia atras con todo ese pelo alrededor de el, hermoso, mas aun con la camisa desprendida. Verlo así hace que me ponga demasiado ansiosa, hace días que lo estoy comiendo con la mirada.

Mi vestido es sencillo, solo debo desprender unos botones al frente.

- Wow... tienes más curvas. Y te ves muy... deliciosa.- se mordio los labios mientras sus ojos me recorrían de arriba a abajo, parecian brillar. No pude evitar copiar el movimiento de sus labios y que un escalofrío me atravesara la espalda. Detuvo la mirada en la unica estria que me quedo del embarazo, sobre el ombligo.- Demasiado deliciosa.

Y encima me dices estas cosas... eres muy violable querido.

- Igual que tú... asi como estas, estas perfecto...- Le ronronee al oído y como ya sabía, lo deje con un escalofrio a flor de piel.

Me dedique a besarlo, tal como el hizo conmigo, besos suaves y otros que parecian querer marcar la piel y hasta el alma. Que sea solo mio ahora, mañana y por el resto de la vida.

Amo como se tensa cuando paso la lengua por su cuello.

Es la primera vez que estamos en esta situacion desde que nos encontramos, nunca encontrabamos el momento para nosotros... oh ya entendí.

- Oye... no es... casualidad... que los niños... esten en la ciudad.- le dije mientras le besaba el cuello.

- No... - El tipo estaba mas concentrado en los besos y en acariciarme que en darme una respuesta. Aun así yo quería saber y llevaba demasiada concentración no distraerme con ese cuerpo tan vicioso.

- Quiero saber ¡!

De un momento a otro estaba contra el suelo y con la boca de él callándome. Me hizo callar pero también se me paro el corazón y la respiración. Como extrañaba esos besos... su lengua pasando por mis labios, me hacen recordar todas las veces que estuvimos juntos en Londres y eso me hace desesperar por tenerlo otra vez, mi cuerpo necesita sentir eso de nuevo.

- Extrañaba esto...

Apenas si sabía lo que salía por mi boca, a esa altura era imposible para mi pensar en claro con su boca besando toda la piel que el vestido libero y sus manos yendo de aquí para allá, arañando y acariciando. Se notaba la necesidad que teníamos de sentir nuestra piel, de recordar cada curva y hueco de nuestro cuerpo.

Me había olvidado de la textura de su piel, el contraste de las cicatrices, el gusto que le daba que le pasara la lengua por el lado del cuello, su gusto por morder y lamer cada centímetro de mi piel. No recordaba cómo se eriza la piel en su espalda cuando hago algo que le gusta demasiado. Como cambia su mirada. Es alguien muy sensible y con cierto gusto sadista-masoquista... pero ¿Quién no es así en esta situación? Todos amamos dominar y que nos dominen con un apretón, agarrándonos los brazos, siendo un poco bruscos, nosotros supimos llevar a la perfección esos papeles y lo volveremos a hacer.

- La ropa... quítala.- Ya me estaba enloqueciendo con el roce de su pecho desnudo y sus besos. Lo quería dentro mío, alrededor mío, sobre mí y debajo de mí. Lo quería a él.

- Voy a seguir así hasta que apenas con un roce... estés en el cielo amor. Solo quiero hacerte mía... que seas de nuevo mía de todas aquellas formas en que lo fuiste.- me dijo con su voz grave, excitada, al oído.

Lo que salió de mi garganta fue un gruñido mezclado con gemido, ya ni se cómo puedo pensar algo, me siento en una nube.

No sé si pasaron diez minutos o diez segundos, sé que empezó a quemar, sentía el fuego quemando dentro de mí y pidiéndome que lo incendiara a él también. Con un poco de esfuerzo lo separe de mí, lo empuje contra un árbol y con mi poder, su pantalón y todo lo que tuviera puesto debajo salieron volando vaya a saber dios donde. Lo tendría desnudo y atado a mi cama si fuera la ocasión.

Me lance sobre el a besarlo y ahí lo sentí... Hermoso, duro y mío. No pude evitar los gemidos que se escaparon de mi boca.

- Todo para ti, hermosa...- Apenas me moví y ambos empezamos a quejarnos en la boca del otro. Esto es el puto cielo.

Lo habíamos hecho de esta forma demasiadas veces pero esto no se comparaba a ninguna de esas oportunidades. No es únicamente ganas de sexo, es... como unirse otra vez.

- Aah... muévete más... rápido.

Apenas si sabía dónde estaba mi cabeza, estaba perdida en la sensación de tenerlo dentro mío... tan... profundo. Es lo que amo de esta posición. También que lo veo claramente retorciéndose debajo de mi cuando me aprieto contra él, bajando fuerte a propósito, se le corta la respiración.

Unos minutos así y ya estábamos en una nube. Sin aviso él se giró dejándome contra el suave suelo. El tenía arañazos en los hombros y alguno en el pecho y en la espalda.

- Te veías muy linda de esa forma pero no quiero que esto acabe tan rápido...- ahora fue su turno de moverse, de tenerme a mi retorciéndome debajo de él.

- No quiero que... se termine... me gusta mucho...- la combinación de los besos que empiezan a entrecortarse, más su cuerpo chocando contra el mío y su voz jadeante, aun logra dejarme volada totalmente.

Yo estaba perdida en el vaiven de nuestros cuerpos, como se mecen con cada empujon, me enloquecia la forma en que el ma arañaba, me besaba, como sostenia alguna de mis piernas en el intento de ir mas profundo. Me tenia rendida a sus pies el maldito.

- Angie...date la vuelta.

- Ok...

Me beso toda la espalda, las cicatrices seguían siendo la piel más sensible, sentía como se crispaba la piel, así como me retorcía yo y... mi amiga de ahí abajo, que esperaba a que el dejara de jugar conmigo.

Sus manos estaban recorriendo cada rincón de mi cuerpo mientras él se colaba entre mis piernas y se frotaba contra mí, poniéndome más impaciente que al principio. ¿Cuál es el instinto en esta situación? Levantar el trasero esperando más. Lo quiero y lo voy a tener.

- Alguien está muy ansiosa... ¿Qué es lo que quieres?- me dijo en un tono frio y seductor.

- Hazlo... de nuevo.- me tomo de la mandíbula, me empujo contra su pecho y me hablo al oído.

- Dilo... di que es lo que quieres.- Su cuerpo estaba caliente... me invita a enroscarme en el y hacer todo tipo de cosas.

Me gusta este juego... se jugarlo muy bien. Gire un poco para acercarme a su oído y le dije lo que quería escuchar, no lo diré aquí.

Funciono, ya que al segundo de decirle eso, me sentí caer de frente contra el suelo mientras él volvía a empujarse dentro de mí de esa forma brusca pero deliciosa.

Se notaba que estaba disfrutando, sus mejillas estaban rojas y estaba empezando a sudar, algo que es normal en él solo en estas situaciones. Y yo estaba en el séptimo cielo.

Así nos fuimos yendo en el placer, subiendo la intensidad a nuestro acto, intercambiando los lugares y disfrutando del cuerpo del otro hasta caer por el abismo final. Cualquiera hubiera escuchado los gritos y gemidos que dejábamos escapar.

A lo último me encontraba encima de el con la cabeza apoyada en su pecho, ambos con la respiración agitada y sudados.

- Angie... te amo.- Me abrazo apretándome contra él.- Realmente... te amo.

- Yo también te amo...

- Di mi nombre... desde que nos encontramos no lo has dicho.- Me tomo de la barbilla obligándome a mirarlo.- Di mi nombre, el real. El que gritabas casi todas las noches en la tienda.

- Te amo J... J-j-j...- ¿Por qué me cuesta tanto decir su nombre?

- Hazlo, por favor.

- Jo-ord... te amo.

Fue un susurro apenas audible.

- Mas fuerte amor.- Se me llenaban los ojos de lágrimas mientras lo miraba, estábamos sentados frente a frente y el me miraba un poco confuso.- ¿Por qué lloras?

- Nunca pude... nunca pude decir tu nombre, siempre se me quedo trancado en la lengua, era como arrancarme el corazón escuchar ese nombre... se hacía todo más real si lo decía.

Tuve que largar el llanto, me quemaba la garganta con mucha fuerza. Él me abrazo y escondió la cabeza entre mi pelo, algo enrulado en las puntas y que parecía un nido de pájaros.

- No llores por favor... no me gustan esos ojos llenos de lágrimas. Si no puedes decirlo no lo hagas, espero sanar esa herida amor y que seas feliz de nuevo.

- Estoy feliz pero duele un poco todavía... ¿Vamos al rio? No te obligare a tirarte por la cascada.

- Prefiero el arroyo de la cabaña amor, es más calmo.

- Vayamos entonces... no sé dónde quedo tu ropa, la camisa únicamente encontré.

- ¿Perdiste mi pantalón...?

- Si haha fue... un momento de locura hihi...

- Dame un segundo...- Desapareció dejando los brillitos en el aire tan lindos.- ¡Aquí encontré un par que están limpios!

- Vamos entonces.

Caminamos hasta el arroyo de la cabaña pero sin acercarnos a esta. En un momento había largado mi poder y sentí que los niños ya habían llegado a la casa. Mas tarde hablo con Andy.

El arroyo es lindo y el agua es muy cristalina, no se compara a las aguas del siglo XXI. Estuvimos un rato charlando sentados en una roca y luego nos preparamos para irnos y enfrentar la energía de Alex.

- ¿Quieres ir a mi casa? Alex ya se apareció allí y no se como lo hizo pero... tu no has ido. ¿Quieres?

- Esta bien, creo que nos hara bien estar solos.- Nos vestimos y nos fuimos tomados de la mano, se sentía extraño pero me gustaba.

Al rato llegamos a su casa, nunca habia ido a ese lugar. Era una casa, de piedra con una enredadera en un costado, llena de rosas pequeñas. Me pareció muy tierno. Era más grande que mi cabaña pero no tanto, se notaba también que estuvo descuidada durante un tiempo. El aspecto era un poco tenebroso contrastando con el rosal, las ventanas y puertas eran negras, y las piedras tenían un poco de moho pero la suma del paisaje más el silencio, daba la sensación de abandono.

- Que lugar tan calmado...

- Siempre fue así, durante sesenta y tres años se ha mantenido igual, me da la sensación de que no solo yo prevalezco aquí...

- ¿Aun trabajabas cuando hiciste esta casa?

- No... Fue dos semanas después de irme. Todos me buscaban en Inglaterra y por eso vine hacia aquí. Hice algunos amigos pero ahora son solo sombras de aquellos tiempos.

- Y supongo que voy morir sin saber tu relación con la abuela de Ciel... ¿Me equivoco?

No sé porque dije eso pero no pude contener mi lengua. Necesitaba ver su reacción. Necesito saber más de él.

- No me gusta hablar de ese tema amor... no te imagines algo extraño, solo que su muerte y la de Vincent me afectaron mucho. No quiero revivir todo de nuevo.

- Esta bien...

- Gracias amor.- Me beso la mejilla pasando el brazo por mis hombros.- ¿Quieres tomar un té?

- Si las tazas no tienen ojos muertos, acepto.

- Hahahahaha no te preocupes por eso. Son únicamente tazas.

La sala tenía una estufa de piedras y un par de sillones al frente, junto a una mesa pequeña. Las paredes eran de la misma piedra pero limada para que fuera plana. Dudo que haya pasado mucho esfuerzo para limar las piedras.

Me senté en uno de los sillones, el ambiente estaba fresco, las cortinas negras mantenían a raya el calor de afuera y no se veía ningún tipo de suciedad.

- Vamos a la cocina, es por aquí.

Nos fuimos por un pasillo al costado de la sala. En el camino habia un jarrón roto.

- Alex... entro corriendo y no vio el jarrón... hehe es pura energía ese niño.

¿Adivino lo que pensaba o solo vio mi reacción?

- Dímelo a mi... me ha roto jarrones, sillas, moldes y maniquíes... ropa también.

Toda la casa tenía el mismo estilo, sobrio, poca decoración, tonos oscuros y poca luz. No he visto calaveras, urnas y ataúdes.

- Solo me queda té negro... los franceses no aman él te y se hace difícil conseguir otros sabores.

- Si yo hace tiempo busco earl grey para los niños pero no están importando.

- De todas formas prefiero té negro, sin frutas, únicamente blanca y dulce azúcar. Y mucha.

- Hahaha no cambias... alégrate de que no puedes sufrir diabetes.

- ¿Qué es eso?

- Es una enfermedad en la sangre, digamos. El azúcar que comes pasa a la sangre en forma de glucosa. El páncreas produce una hormona llamada insulina que mantiene estables los niveles de glucosa. La diabetes es un déficit de insulina, por tanto la glucosa se desestabiliza y no puedes comer azúcar ya que podrías morir por... ser muy dulce.

- Yo siempre me pregunte para que servía ese pequeño órgano~... si fuera humano estaría muerto sin duda hahahahahahahahahahaha.

- En el embarazo yo tuve. Es común que las embarazadas tengan diabetes y luego del parto esta desaparezca como si nada. Me ponía mal porque siempre quería comer cosas dulces.

- Cuéntame sobre eso... quiero saber cómo lo pasaste.

Lo mire sin saber que decir, mi cara era de miedo, casi terror. Tendría que recordar las angustias, los sueños, la soledad, el parto...

- Sentémonos en algún lugar...

- Vamos al pórtico, hay una hamaca.

Tenía una hamaca en forma de sillón muy linda, en madera negra y con almohadones del mismo color.

- ¿Qué quieres saber?

- El principio de todo~ el momento en que supiste del embarazo.

- No me prendían los vestidos. Maylene, la ama de llaves de Ciel me tuvo que dar uno de ella para poder ir a la ciudad. Grite mucho cuando lo supe. Aunque primeramente preste atención porque Toby me dijo que dejara de comer pasteles porque estaba engordando.

- ¿No tenías esas ganas de comer todo tipo de cosas? Todas las embarazadas pasan por esa etapa~

- Si, demasiado la sufrí. Todos los caramelos que habia en el escritorio de Ciel se los robaba, me marcaron días para comer chocolate, trancaron armarios, ¡Incluso me prohibieron entrar a la cocina! Aunque en la fiesta de la Weston probé todos los postres que se cruzaron por delante de mí. Recuerdo el pastel de limón... que delicia.

- Haha yo te vi en ese momento, recuerdo que me quede sorprendido de verte comiendo tanto. Y no, no veía tu panza. Cuéntame más...

- Una vez Ciel me grito que dejara sus dulces en paz y yo le tire con un chocolate por la cabeza... luego me puse a llorar porque desperdicie en el mocoso un chocolate relleno de frutillas.

- ...pppffffftt gyahahahahahahahahahahahahahahahaha ¡Hubiera pagado para ver la cara del niño! Ahahahahahahahahaha

- Ahora que lo pienso era muy graciosa su expresión, la de Sebastián también daba gracia. Una vez les pedí jamón con aceitunas y frutillas, cuando le dije a Sebastián su cara fue tan... épica. ¿Has visto a un demonio desmayarse? pues a Sebastián le falto poco para hacerlo ahahahaha.

- Quien imaginaria al mayordomo siendo niñero de una embarazada capricho~sa... hihi otra utopia...

- Me dijo que casi lo matas... ¿Cuándo fue eso?

- En el barco~ quisieron atacarme todos a la vez pero... no contaban con que soy bastante hábil hehe.- Su tono fue algo... oscuro cuando dijo eso. Mostraba esa personalidad que está escondida y no conozco, la que me genera curiosidad y algo de temor. No me atrevería a joderlo.

- Pero la herida que tenía era enorme, no era una sotoba... ¡MALDITO!

- No entie~ndo nada...

- Tu sabes bien de que hablo... siempre quise verla y nunca la mostraste...

- Amor... me haces pensar en cualquier cosa si dices esa frase algo... pervertida.

- Era una guadaña... la tenías allí y no la usaste hasta que me desmaye... ¡Idiota!

- Hahahahahahahahahahahahahahaha ¿Cuál es el problema? ¿Quieres verla? Esta sobre la mesa.

- ...

- Ve y mira en la mesa.- Fui a la cocina y sobre la mesa habia solamente un cuchillo de plata. Lo tome y lo deje sobre su regazo.- Mira y sorpréndete.

Con un ¡Puf! el cuchillo se transformó en una guadaña, literal, como las de cortar la hierba. Esta era plateada, más alta que él y tenía un esqueleto. Del cráneo salía la cuchilla y la columna se transformaba en el mango. Todo parecía estar atado con una enredadera de espinas, envolviendo el cráneo y parte de las costillas. Era hermosa, perfecta para "matar".

- Es genial... no me imaginaria otro diseño para ti. ¿Esto tiene filo realmente o es un adorno?

- ¡NO LO TOQUES!

Apenas si roce la cuchilla, ni apoye la mano y me hice un corte en el dedo índice, atravesando la yema de lado a lado. Me mareo un poco y el corte en mi dedo brillaba y se veían unas cosas... moviéndose. No sé qué eran, no notaba su forma, sé que mi dedo brillaba y que algo se movía dentro.

- ¿Que mierda es eso?

- ¿TU QUIERES MATARTE?

- Ay ya, no es para tanto.

- Claro que si lo es, si el corte era más profundo y los registros salían, íbamos a tener serios problemas. Ya que aparecerías en la lista de muerte y no podemos permitir que las asociaciones sepan de nosotros. Más bien de mí que soy el prófugo.

- Ok ok, míralo, ya no brilla.

- Seguro...

- Oye... ¿Quieres que te cuente cuando Alex le lleno la cara a Ciel de puré de manzana?

- Mmmhm... interesante~ dime más.

- Bueno. Alex creció un poco rápido, con tres meses comía purés de todo tipo. Un día que tuve que salir a ver a Nina, le pedí a Ciel que le diera de comer ya que el niño pedía por él, daba a entender lo que quería. Hahahaha cuando llegue haha la cara de Ciel estaba... llena de puré... hahahahahaha hasta en el pelo. Y en la mansión estaba solo porque...

Así pasamos el resto de la tarde, hablando en la hamaca, veíamos el atardecer entre los árboles. El me miraba con suma atención, seguía mis movimientos, guardaba cada palabra que yo decía.

A la noche nos quedamos allí, en su cama. Sin niños que molestaran. Disfrutando con más detalle el uno del otro.

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El parrafo de cancion es Light My Fire, de The Doors.

Bye Bye!