PERDONEN LA DEMORA.

Los personajes de Saint Seiya The lost canvas no me pertenecen. Solo me pertenecen lo OC.


Condición.

Atrapo a la serpiente metalizada con una sola mano... Se sentó en la cama y observo al cuerpo retorcerse mientras las fauces eran abiertas, para dejar a la vista los colmillos de la serpiente... Apretó el puño y la serpiente se desintegro en su mano. Cerro los ojos y abandono la cama, necesitaba respirar un poco de aire fresco...

Escaleras.

-Espero que Shion este despierto, me aburro mucho en Libra- En eso observo una silueta desaparecer por uno de los costados de Virgo, la ropa clara sin duda resaltaba con facilidad durante la noche.- Que diablos fue eso... -Dohko se apresuró a seguir lo más sigilosamente posible la figura que se disponía a desaparecer entre unas rocas.

Desfiladero.

-¿Una serpiente? ¿Enserio...? -Miro al hombre que estaba sentado en una roca, con una pierna sobre la otra, pareciera que le estuviera esperando... Como si supiera que fuera a ir, aunque supuso que así era... Le había dejado algo para que tomara ese camino.- Aunque no sé qué me sorprende, ya has caído muy bajo... Pero pareces dispuesto a probar que puedes hundirte aún más.

-¿Caer bajo? -Pregunto ligeramente burlón el guerrero, mientras una serpiente metalizada se enroscaba en su mano- Acaso no eres tú la que le dio la espalda a los suyos... Sirviendo a una asquerosa diosa extranjera, que solo ve a sus guerreros como piezas en un complejo juego divino.

-Me parece que el herrado eres tú. Me entere que mataste a toda esa gente, dices que yo le doy la espalda a mi pueblo -Le miro con pena- Cuando tu asesinaste a la gente de nuestro pueblo...

-Irrelevante. -Informo el hombre como si nada.- Todos esos muertos pueden volver con una vida más pura, vida otorgada por la benevolencia y gracia del señor Shukrá.

-Eres un monstruo. -Acuso.

-¿Enserio crees eso? -El hombre le miro burlón- No lo crees, pero te obligas a creerlo. -Cerró los ojos, mientras la serpiente dejaba libre un siseo- Si lo fuera, hubieras ido por alguno de los miembros de la élite dorada... o despertado a ese despreciable guardián de la sexta casa.

-¿Por qué haces esto? -pregunto con un dejo de tristeza en la voz. El viento movió suavemente el remeron y el pantalón corto de algodón que usaba para dormir, su cabello se meció apenas lo suficiente para colocar parte de su flequillo sobre los ojos.

-Tú sabes por qué lo hago.

-No, no lo sé. Amay.

-¡NO TE ATREVAS A LLAMARME ASÍ! -Retrocedió un paso, solo por mero instinto. No porque realmente le tuviera miedo, jamás había sido capaz de temerle...- Mi nombre es Agashura... Agashura de Serpiente. -Miro fijamente a la joven parada frente a él, a solo unos metros.- No te atrevas a usar ese nombre, nuevamente.

-Te llamas Amay... -Los ojos café se encontraron de ambos se encontraron- y eres mi hermano mayor. No sé qué te ofreció Shukra o que te hizo, pero tú no eras así... Amay, por favor, detente.

-No tientes a tu suerte, hermana mía, por que esta se te acabara. -Apunto el guerrero, mientras miraba fijamente a la joven- Tienes mi collar, que consolador... -Hizo una mueca, sabía que ella lo había tomado. Lo había dejado a propósito en las áreas cercanas de Virgo.- Te aferras al pasado como hiedra a la piedra... Pero al mismo tiempo, te olvidas de él y miras hacia adelante -Dohko observaba atentamente la escena desde lejos, le llegaban algunas que otras partes de las oraciones. Aunque no entendía, el por qué esa charla a esa hora de la noche y en ese lugar ¿Acaso era Iaksi una traidora?

-El pasado nos hace quienes somos, al igual que nuestras decisiones. No me olvido del pasado, solo trato de que este no se convierta en una carga -Al escuchar esas palabras el guerrero se paró y dejo la piedra, para comenzar a caminar hacia la joven.- Yo no vivo en el pasado.

-Iaksi, vivir en el pasado es para los débiles -Informo, en un tono helado.- Y tu mi pequeña hermana, te aferras a él... -Tomo el dije con una de sus manos, Dohko apretó los dientes. Estaban muy cerca, demasiado cerca... Ella le daba la espalda y él estaba de frente, así que tranquilamente podría estar susurrándole información y ellos creídos que era una aliada.- Que es algo muy malo.

-No hay nada de malo en tener esperanzas, Amay. -El cachetazo no tardo en dejarse oír en la noche, Dohko observo a la muchacha en el suelo. Algo le decía que sin duda había hecho bien en seguirla, tuvo que volver a repetirse que no tenía que intervenir.

-¡NO VUELVAS A LLAMARME ASÍ! ¡MI NOMBRE ES AGASHURA!

-¡TE LLAMAS AMAY! ¡Y ERAS MI HERMANO! -Bramo la chica, Dohko sintió que su corazón se detenía por breves segundos, mientras la chica se ponía en pie.- Por favor, Amay... Ya detén esta locura... te estas convirtiendo en un monstruo... -¿SON HERMANOS? ¿El asesino de la madre y la maestra del niño son hermanos?

-¿Estas por llorar Iaksi? -Pregunto con una fingida expresión de pena, Dohko miro a la joven se tenía que decir a si mismo que no interviniera- Tu sabes muy bien por qué hago esto...

-No, no lo sé... -La chica le miró fijamente a los ojos, el ardor comenzaba a agolparse en su mejilla- Y si no te detienes, ya no seré capaz de albergar algo de afecto hacia ti...

-Ingrata. -Gruño el hombre por lo bajo- Yo jamás te haría daño... -El fragmento de la oración llego a Dohko, pero las restantes palabras fueron arrastradas por el viento lejos de los oídos del hombre- Pero si te cruzas en mi camino, te arrancare el corazón. -Por un breve segundo, Iaksi vio a su hermano y no al demonio que anidaba en ese cuerpo... Cuando le dijo que no le haría daño, era su hermano... Al siguiente momento era el demonio.

-Amay... detente, es la última vez que te lo pediré... -Susurro- devuélveme el espíritu de Géminis y salva lo que queda de tu alma... -El hombre rio ante el pedido, Dohko apretó los dientes.

-Hermana... -El hombre le miro con cuidado y tomo una vez más el collar- No te salve de ese extranjero, ni de nuestros padres, para verte servir a esa chiquilla mugrosa. -Arranco el collar y lo dejo caer al suelo, no tardo en pisarlo.- Tienes hasta el amanecer para ir al templo de Shukra, en caso contrario... Te arrancare el corazón... -Hizo una pausa, antes de acariciar la mejilla de la adolescente con afecto y ternura- Esta vez, no morirás en manos de algún otro... Morirás en mis manos, Iaksi. -Si no estás a mi lado, no hay razón para dejarte viva. Se dijo para sus adentros, antes de desaparecer frente a los ojos de la santa y el caballero que observaba desde la distancia.

La chica se arrodillo y tomo los restos del collar, Amay... ya no era su hermano. Cuando encontró el collar, tuvo la leve esperanza de hallarse con su hermano mayor y no con el monstruo... Ahora era su enemigo, la última esperanza de recuperar a su hermano se había roto junto con ese collar.

-Dame un motivo, para no ir con el patriarca en este mismo instante. -Informo Dohko a sus espaldas.

- Intente hacerle cambiar... tenía la estúpida esperanza de que aun fuera mi hermano y no un demonio -Susurro, mientras se levantaba y trataba de volver a armar el dije- Mi hermano, fue apedreado... por esconderme en el bosque. -Hizo una pausa mientras miraba el dije.

-Iaksi...

- Cuando tenía siete años, mi padre me iba a casar con un extranjero a cambio de un cofre con monedas de oro, tres vacas y un toro. -Dohko se maldijo a si mismo por dudar... Pero no podía culparse por ello, la sospecha y todo era natural.- Él tenía 13 cuando paso, se enteró y se apresuró a sacarme de la cama y llevarme al bosque en plena noche. Me dio este collar, me dijo que lo tuviera conmigo hasta que volviera... Al parecer me lo quito cuando atacaron el campamento del bosque. -Dohko entendió que se refería que lo había arrancado de su cadáver.

-Escucha...

-Al poco tiempo mi maestro me encontró en el bosque y me llevo con los sabios. -Susurro, Dohko se quitó la capa y la puso sobre los hombros de la joven, ya comenzaba a hacer frio- La siguiente vez que lo vi, fue cuando asesino a Diana... No siempre fue el monstruo asesino que es ahora, una vez fue una buena persona... Un hermano que siempre cuidaba de mí...

-Perdona por dudar... Pero.

-No te preocupes, es entendible. -La chica le miro- En medio de la noche con el único enemigo que ha dado la cara. Hasta yo dudaría... -Comenzó a caminar- ¿Te puedo pedir un favor?

-¿Cuál?

-A lo que a mí respecta, mi hermano Amay está muerto... -Le miro a los ojos con lágrimas contenidas- No digas, ni des a entender que tengo lazos de sangre con ese monstruo. Te lo pido por favor. -Se quitó la capa y se la devolvió a Dohko.- Yo lo diré, cuando termine... de asumir esto.

Casa de Géminis, mañana siguiente.

-No te preocupes, yo me quedare con Defteros... -Asmita "miro" a Aspros- Iaksi cuidara de Octavio... -hizo una breve pausa- ¿Estás seguro que podrás hacerlo?

-Sí, me costara un poco... -Admitió Aspros, mientras observaba a los dos que le acompañarían- Pero estoy seguro que podre encontrar los rastros del cosmos de Defteros.

-¿Tienes idea de donde puede estar o cómo es? -Pregunto Sísifo, él y Hasgart irían para evitar que Aspros cometiera una locura... En parte este tercero lo agradecía.

-No, pero vale la pena intentarlo... Defteros no me lo perdonaría. -Admitió, mientras observaba a su hijo dibujando con restos de carbonilla.- Si algo le pasa a ella... pero deberíamos de decirle que paso con mi hermano, tal vez está preocupada por él. Defteros se desaparece seguido, más que seguro se iba con ella.

-Estas muy callada. -Informo Asmita, mientras Iaksi se paseaba por la sala de Géminis.- Y no es un silencio bueno... Ciento que estar turbada.

-Cada persona es un mundo y cada quien tiene su problema. -Replico escuetamente- Voy a ver a Octavio. -Dijo para poner punto final a la corta conversación.

-¿A dónde habrás ido anoche? -Susurro Asmita para sí, sabía que ella había abandonado Virgo en plena madrugada... Como así también que había vuelto más alterada de que cuando había salido.

Isla de Achill, Connacht, Irlanda.

Ya era noche cerrada, Aspros dejo salir un gruñido. Defteros sin duda debería de conocer la región, pero ellos no y el llano era enorme. Podrían estar su buen tiempo hasta dar con alguien o con un pueblo.

-¿Hacia dónde vamos?-Pregunto al fin Sísifo, ninguno sabía que responder mientras una fina lluvia comenzaba a caer.- Aspros...

-Es muy peligroso estar por estos paramos de noche- Una nítida luz no tardo en dejarse notar, mientras la joven se acercaba con una humilde farola- ¿Acaso Defteros no les dijo? -Tenia puesta una capa color tierra, sujeta en el cuello por un broche dorado, el capuchón protegía su cabeza de la leve lluvia. Aspros juraría que había visto ese broche en Rodorio un par de días atrás.- seguidme, no es seguro estar fuera de noche. -les dio la espalda y comenzó a caminar.

-¿Quién eres?

-Me llamo Keira, Aspros ¿Para qué preguntas si ya sabes?

-¿Cómo sabías que apareceríamos por aquí y a esta hora?

-Siempre se dónde está todo... -La mujer observo a Aspros, a pesar que no pudiera verle los ojos sabía que le miraba fijamente- o dónde vas a estar.

-¿Eres clarividente? -Pregunto Sísifo, sin duda Defteros tenía la mala costumbre de guardar información realmente delicada. Esta no respondió y siguió caminando, se apresuraron a seguir el paso de la joven, dado que la luz era muy nítida y desaparecía con facilidad su incandescencia.

Cueva.

A diferencia del aire helado que corría arrastrando a las leves gotas de lluvia, el interior de la cueva era por demás agradable. Sobre la mesa había cuatro tazas de té y sobre el fuego una humilde tetera.

-¿Cómo sabías que seriamos tres? -La chica se quitó el capuchón y dejo a la vista la heterocromia de su iris, ante la pregunta de Hasgart. Tenía una mirada tan serena, que le fue imposible no sentirse seguros con ella. Había un peculiar aire maternal en esos ojos desiguales... Uno que parecía ser capaz de apaciguar al más temible de los demonios con su profunda y serena dulzura.

-Siempre lo sé. -Informo serena, mientras servía cuidadosamente él te.- Mejor que beban un poco, no vaya a ser que cojan un resfriado.

-Puedes ser más clara. -Pidió Aspros, negándose a aceptar la taza que se le ofrecía. Hasgart la tomo por él.

-Tu hermano opina igual que yo al respecto- Informo serena, mientras tomaba una segunda taza y se la tendía a Sísifo.- Que es mejor que nadie lo sepa...

-¿Saber qué? -La joven guardo silencio.- Escucha...

-Ya sé que le paso a Defteros, le dije que tuviera cuidado con el sujeto de armadura verde. -Informo mirando hacia un costado, sus manos temblaron cuando tomo la taza. -Puedo cuidarme sola, si quieres hacer algo por él... Recupera su espíritu. -Sus ojos se fijaron en los sorprendidos jade de Aspros.- A mí no me pasara nada, tampoco a la niña que espero. -Informo antes de tomar un leve sorbo de té.

-Aspros -Sísifo le lanzo una mirada de advertencia, por lo cual cerró la boca y contuvo las oraciones que se atascaron en su garganta. -Eres clarividente ¿Cierto? -La mujer no replico.- Estas preocupada por Defteros... si has tenido una visión nefasta, te prometo que las cambiaremos.

-Ese es el problema -le miro con tristeza a los ojos- No he tenido ninguna, no veo nada en el futuro de Defteros. Es como... -miro su reflejo en la humilde taza- como... si estuviera muerto... -Aspros observo las lágrimas caer delicadamente por las mejillas de la joven, extrañamente sintió el terrible deseo de abrazarla y decirle que eso no pasaría... Que lograrían recuperar el espíritu de su hermano, pero se contuvo.

-Escucha... -Comenzó Hasgart, la tristeza de la mujer sin duda le destrozaba por dentro.

- Al quitarle el espíritu, quitaron cualquier voluntad del ser... y sin voluntad, no hay futuro que ver. -Miro a Aspros a los ojos- Tu hermano, fue la primera persona a la que no vi venir... Apareció de la nada un día, nunca antes había conocido a una persona que no hubiera visto en una visión antes. -Aspros le miro atentamente, parecía una criatura tan frágil... De esas que siempre deseas proteger no importa si pierdes la vida en el intento.- Dicen que lo bueno de la vida, siempre llega de sorpresa. -Cerró los ojos- Y tu hermano es la única persona capaz de sorprenderme.

-¿Eso es lo que te gusta de mi hermano? -Pregunto Aspros, luego se dio cuenta de que pregunto y se sintió un idiota. Habían ido por ella, para ponerla en un lugar seguro y terminaron haciendo (por el momento) algo que no tenía nada que ver.

-Tu hermano es más de lo que tú te imaginas... -Informo serena la joven- Si quisiera, podría hacer grandes cosas... Pero es feliz siendo simple, con poco sonríe y con un pequeño chiste ríe... No son muchas las personas capaces de agradecer lo que tienen sinceramente.

-Tienes que venir con nosotros... -Soltó Hasgart de golpe- No es seguro que estés aquí... -La joven negó con la cabeza.- ¿Por qué no quieres?

-Al igual que su lugar es el santuario, el mío es esta Isla. -Informo serena- La salud de todo un pueblo depende de mí, no puedo irme ahora. No me iré de Achill. -Aspros miro a los dos hombres, no podían obligar a la joven a ir con ellos. Defteros los mataría si eso pasara.

Casa de Géminis, al mismo tiempo.

-¿Que te sucede?

-Preguntas, como si realmente te importara. -Informo la joven, sentada en la cornisa de la ventana. Octavio había encontrado muy interesante la idea (no sugerida por su maestra) de dormir en la cama de su padre y ahí estaba en ese preciso momento, dándole una tregua de calma a su maestra.

-Si pregunto es por qué me interesa saber la respuesta- replico Asmita, Defteros no se iría a ningún lado. Seguía preso de ese extraño y profundo sueño.- Algo te turba, lo sé... Se siente en tu voz y en tu cosmos... ¿Qué paso anoche? -Pregunto mientras se acercaba a la joven, no tarda en escucharle llorar. -¿Por qué lloras? -No obtuvo respuesta.- Yo no soy partidario de llorar cuando se presenta un problema... -hizo una pausa, pensando que él jamás había llorado en su vida- pero si quieres que me retire, no me opondré.

-Puedes quedarte... Solo... -Se enjuago las lágrimas.- es que me resulta difícil... de aceptar.

-¿Qué cosa?

-Que mi hermano está muerto -Admitió- y a la vez vivo...

-Dicen que los seres queridos viven en nuestros recuerdos, es normal sufrir por ello. -O eso tengo entendido, la joven sonrió tristemente. El caballero no había entendido cuál era su verdadero problema.

-¿Molesta si te pido un abrazo? -Asmita se sorprendió un poco ante el pedido, pero termino negando con la cabeza.-Realmente, necesito uno...

-No, no me molesta... -Aunque no entiendo el pedido. Abrazo con cuidado a la joven, quien cerró los ojos y dejo escapar algunas lágrimas. No era lo mismo, no se sentía como los que le daba su hermano, pero el abrazo aun así era cálido.

-Gracias. -Susurro, mientras escondía por breves momentos parte de su rostro en el pecho del hombre.-Realmente te lo agradezco.

-De nada. -¿Por qué tan triste? Nadie mejor que ella debería de entender el concepto de la muerte...

La pequeña serpiente comenzó a arrastrarse lentamente por sobre su vientre e ingreso a una pequeña grieta en la pared.

Templo, Bosque de los Sabios, India.

La serpiente se enrosco en los dedos de Agashura de Serpiente, mientras dejaba libre su ligero siseo. La furia hizo que el guerrero estrujara el animal hasta que solo se volviera un triste polvo estelar.

-Como hoza dejar que otro la abrace... -Gruño lleno de rabia.- Solo puedes estar en mis brazos... -Tomo la piedra que contenía el espíritu de Degel... Le daría un buen uso, a pesar de no haberlo consultado con su señor Shukra, haría que el caballero matara a uno de sus camaradas.

Ya era hora de que la sangre corriera en las doce casas y comenzaría con la sangre de Virgo. A pesar que su señor Shukra lo quisiera exterminar personalmente, hasta que eso sucediera... Apretó los dientes ante la idea que llego a su mente.

Virgo tenía que morir y lo haría en manos de uno de sus amigos.

Continuara.


Nota:

Amay es un nombre hindú cuyo significado es Justo u "hombre de la justicia"