Perdonen la demora. Muy ocupada para subir capítulos :P
Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Sacrificio.
-Tranquilo... -Kardia está sentado en el suelo, rodeado por un aura dorada, mientras abrazaba con fuerza a Degel. Las voces aun parecían gritar dentro de su mente. -Sabes que todo lo que dicen es mentira... -Degel cerró los ojos y se dejó rodear por el cosmos caprichoso de su amigo, a pesar de todo... Sentía como las voces mermaban lentamente.
Un par de lágrimas cayeron de sus ojos, una voz le susurraba que aprovechara la cercanía para matar a Escorpio. Que le hiciera sufrir tanto como él sufría ahora.
-No voy hacerlo...-Kardia abrazo con más fuerza a su amigo y hermano, no iba a dejar que esos cobardes lastimaran a su amigo. Sintió varios cosmos extinguirse en el santuario. No pudo evitar apretar los dientes, habían llegado enemigos y él ahora no podía pelear. Degel era más importante que cualquier combate interesante que podría ocurrir.
Athena había alzado una barrera especial, por lo cual los enemigos ya no podrían aparecer en las doce casas a su divino antojo. Si querían llegar, primero tendrían que pasar por todos los demás.
-Tranquilo, Degel, los chicos se harán cargo. -Total, enemigos hay de sobra.- Yo me quedare aquí contigo, hermano.
Campos de entrenamiento.
-Maldita sea... -Miro hacia las doce casas- Tendré que pasar por muchos lugares antes de llegar junto al fastidioso escorpio.
-Me intriga saber qué es lo que Kardia tiene de interesante -Manigoldo se acercó al guerrero con su típico aire petulante- tu eres nuevo, no te recuerdo de algún lado.
-No habrá necesidad de que sepas quien soy -informo el moreno con una cruel sonrisa y ojos plateados como dos lunas- Y yo que creía que tendría que ir hasta las doce casas... -Manigoldo le miro con una expresión burlona- Me has regalado una llave para fastidiar al santuario...
-¿De qué diablos hablas? -¿Por qué siempre me toca pelear con tipos raros?
-Discípulo del patriarca.
-Eso no me gusto... -Informo, antes de esquivar el primer ataque- Es rápido... ¿PERO QUE ESTA PASANDO? -Miro a la luna, estaba haciendo acto de presencia en el firmamento.
-Oh eclipse, bello acto de la naturaleza que extermina completamente a la odiosa luz. -Su sonrisa se amplió más aun, dejando a la vista su completa locura- YO... -Su sonrisa se fue ampliando, al mismo tiempo que su cosmos se manifestaba su magno cosmos dejando sentir su maligna esencia- SOY INMORTAL.
Sala de los sales gemelos, Casa de Virgo.
-Rajú. -La chica se levantó al sentir el cosmos, corrió hacia la puerta pero esta no se abrió.-Por que no abre... Asmita de Virgo ¿Por qué me retienes en esta habitación? ¡Dejarme salir!
-Es mejor que la llave, y su portadora, permanezca en la seguridad de la casa de Virgo.
-Maldita sea. -Golpeo con ambos puños la puerta- Raju... es inmortal... solo hay una forma de vencerlo. -Apretó los ojos- El Cid de Capricornio. Aquel que posee la espada más filosa... -Él es el más indicado para enfrentar a Raju.- El Cid de Capricornio... ¿Me escucha?
Casa de Capricornio.
La orden era permanecer en las doce casas, pero si lo que la joven hindú decía era cierto...
-Me necesitaran en el campo de batalla -Comenzó a caminar hacia la inmensa salida de la casa que resguardaba, si era por el bien de todo el santuario, y el de Athena, estaba dispuesto a desobedecer las órdenes del patriarca Sage y afrontar el castigo luego.
Campos de entrenamiento.
Manigoldo se levantó y se limpió la sangre del labio, no era un mal rival... A pesar de que su rival no aparentaba gran fuerza física, en realidad era muy fuerte. Aunque había algo que le molestaba y mucho, eso era que este se creía superior a todo ser vivo por ser "inmortal"
-Escucha, feo, yo ya le he partido la cara aun dios -Informo con una sonrisa burlona- así que es mejor que no presumas que seas inmortal porque seguramente también te romperé la boca de un puñetazo.
-Un pedazo de basura como tú, no es rival para mí. -dijo el guerrero con una sonrisa burlona, mientras que su armadura de un verde casi negro emitía un ligero replique mientras se movía- Jamás podrás derrotarme, inútil mortal.
-Por cierto... Aun no te has presentado.
-Soy Rajú "el atacante", dios de los eclipses... -Miro el firmamento oscurecido por la presencia de la luna- y Eclipsare tu patética vida, mortal.
-Veamos si te sale, rarito, porque yo tengo pensado otro destino para tu alma inmortal. -Dijo con una sonrisa por demás burlona. Kardia se morirá cuando sepa que hubo un dios en el santuario y no lo enfrento.
-Manigoldo -El Cid apareció en escena, impidiendo lo que planeaba su camarada- No importa que hagas, no podrás separar su alma de su cuerpo...
-¿Qué? ¿Y eso por qué?
-¡POR QUE NO TENGO! -Le llego el grito burlón del guerrero, quien comenzó a reír con absoluta locura. -Nosotros no tenemos almas, pero si espíritu... -Le dedico una mirada trastocada- Y eso es algo que tu estúpida técnica no puede quitarme. -Manigoldo miro a El Cid, preguntándose cómo era que este estaba al tanto de ese detalle.
-¿Degel te dijo? -El caballero negó con la cabeza- ¿Entonces?
-Regresa a las doce casas, yo me haré cargo a partir de aquí. -Manigoldo le miro de reojo, si eso deseaba el más frío y serio de sus camaradas no le quedaba otra que obedecerlo.
-Me quedare cerca, por si llegas a necesitar ayuda.
-Que interesante... las porquerías de Athena se relevan. -Amplio su sonrisa burlona- Me intriga saber por qué has venido tú y no alguno de tus otros compañeros -El rostro del caballero de Capricornio estaba indescifrable, ninguna emoción ser era capaz de transmitir por su frío y serio semblante.
Casa de Acuario. Al mismo tiempo.
Sintió a Degel contraerse, por lo cual lo abrazo con más fuerza aumentando su cosmos, como si padeciera algún extraño y agónico dolor difícil de expresar. Escucho un siseo, al abrir los ojos se encontró con una cobra metalizada de un tono verde oscuro casi negro.
/ Escorpio /
-Maldito, estoy seguro que fuiste tú el que le hizo esto a Degel -Kardia extendió su aguja escarlata dispuesto a lanzar unas cuantas a la serpiente parlante.
/ Atacarme no salvara a tu amigo /
Kardia apretó los dientes ante la información, era cierto, descargar su furia con la serpiente no salvaría a su amigo.
-¿Qué quieres?
/ ¡TU ESPÍRITU! /
-¿Mi qué? - ¿Mi espíritu? Degel a su lado, dejo salir una queja ahogada, mientras era recorrido por esa extraña ola de dolor que solo él podía sentir.- ¡DEGEL! -el caballero de Acuario comenzó a torcerse de dolor, sentía como si ardiera para sus adentros como lava corriera por sus venas y millares de aguja se incrustaran en sus huesos al mismo tiempo. El caballero volvió a dejar salir una queja, que en vano intento ahogar.
/ Su sufrimiento acabara, si me das tu espíritu, en caso contrario el dolor lo llevara a la lenta muerte y mi señor, Shukra, destruirá la parte de su espíritu que controla... Impidiendo su posibilidad de reencarnar nuevamente /
Kardia apretó los puños y los dientes, mientras veía como su amigo se retorcía por el agónico dolor que se encontraba padeciendo.
-Degel... -Miro a su amigo, cuyo rostro era surcado por sin fines de lágrimas que expresaban el agónico dolor que padecía.- Nada garantiza de que digas la verdad, a mí me enseñaron a jamás confiar en serpientes. -El rostro de Degel se fue relajando lentamente, al mismo tiempo que su pulso se normalizaba.
/ Shukra está dispuesto a devolverle su espíritu, solo si tu entregas el tuyo / -Siseo el animal, mientras se erguía un poco más y sus ojos rajados ámbares miraban fijamente los turquesas de Kardia- / Aunque si te niegas... /
La espalda de Degel se arqueo ante la nueva ráfaga de agonizante dolor y un gemido ahogado salió de entre sus labios. Kardia apretó los dientes, con todo su corazón deseaba despedazar a Shukra y a la maldita serpiente...
Campos de entrenamiento.
-¡EL CID! -Manigoldo observo aterrado a su camarada, este acaba de escupir una buena cantidad de sangre por la boca. El caballero de Capricornio se puso en pie y observo a su rival, solo a corto alcance serviría el ataque en caso contrario no podría liquidar a ese sujeto.
-¿Que sucede? Para haber sido alguien que derroto a cuatro dioses por separado y sin un brazo, dejas mucho que desea. -Informo el asura con burla- Esperaba más de ti, caballero.
-Aun no estoy terminado -Comento este a modo de respuesta, mientras se para firmemente.
-Tenaz, como cualquier estúpido humano... Me recuerdas al chiquillo estúpido de Noctus. -Embozo una sonrisa cruel, ambos caballeros sabían quién era el mencionado. Habían visto cuando Aspros se llevaba los restos mortales del chico, a las tierras del cementerio de los héroes, con permiso de Athena claro esta y Octavio ponía flores silvestres en la tumba de quien fue como un hermano mayor.- Lo torture durante días y no dijo una sola palabra... Supongo que me divertiré tanto contigo, como me divertí con él.
-Solo debo acercarme más... -Un golpe certero, aunque me cueste la vida si fallo.
Sala de los Sales gemelos, Casa de Virgo.
-Asmita... Déjame salir de aquí.
-No es prudente, en Virgo estarás a salvo -La figura frente a ella, una representación óptica que el caballero había realizado, se sentó junto a ella- Octavio esta con el patriarca y Aspros en la casa patriarcal. No debes preocuparte por tu discípulo.
-Hay una sola forma de destruir a Rajú.
-¿Cuál?
-Decapitarlo de un golpe certero, pero al hacerlo... Puedes resultar muerto -La chica le miro- y se lo he dicho a El Cid. Si no hay quien saque al caballero de Capricornio de ahí, apenas decapite a Rajú... Las fuerzas de los eclipses le afectaran.
-Ya veo.
-No pensé en eso cuando le dije... -Le miro- Déjame que le advierta... Tu compañero morirá, si no le aviso.
-El Cid sabe que siempre hay un riesgo, en cada combate y lo aceptara gustoso.
-Yo no veo al mundo con la misma frialdad que ustedes.
Campos de entrenamiento.
El Cid llevo su cosmos a su brazo derecho, era su única posibilidad... Había estado aguardando ese momento, durante todo el combate había estado aguardando el momento preciso para atacar. En una sola jugada, se arriesgaba el destino del combate.
Manigoldo se cubrió con sus brazos, cuando una cegadora luz azulada y otra de color naranja brillante se manifestaron luego que El Cid cercenara la cabeza de su rival. Un destello dorado también se presentó... El caballero sintió que su corazón se detenía, lo sentía. Cuando la tierra se disipo y el polvo estelar tras la manifestación de cosmos se disipo, vio a El Cid de pie junto al cuerpo decapitado de su rival.
-Dile que no es su culpa. -Informo el caballero, mientras seguía dándole la espalda al cuarto guardián.
-¿De qué hablas? -Un destello dorado se volvió a manifestar y la majestuosa Capricornio tomo su forma totémica frente a si.- El Cid... -Se llevó la mano al rostro y cuando la aparto, se encontró con lágrimas ¿Por qué diablos estoy llorando? Ni siquiera llore cuando mataron a Albafica en la guerra santa... ¿Por qué lloro ahora?
Por qué viste otra fase de El Cid el último tiempo, viste otra fase de tus amigos a lo largo de los meses... Por qué le vez como un amigo y no mientas, si lloraste por Albafica. Solo que no te diste cuenta de ello, pero yo si lo note. Le replico su propia voz en el interior de su mente.
-¡Manigoldo! -Regulus, llego con un semblante de preocupación seguido por su leal león.- ¿El Cid... a...?
-Sí. -Se dio vuelta y se encontró con los ríos de lágrimas cayendo de los ojos del niño. -¿Regulus?
-Ya no quiero más guerras... ya no quiero que muera nadie más -Susurro, el menor antes de alejarse de él limpiando sus lágrimas.
Casa de Acuario.
-¡KARDIA! ¡DEGEL! -Albafica se arrodillo junto a los chicos, ambos estaban inconscientes en el piso. Al principio lo dudo, pero al final puso su mano en el hombro de Degel repitiéndose que ya no le haría daño tocarle... Que jamás le haría daño tocar a alguien.- ¡DEGEL! ¡DEGEL REACCIONA! -Vio un ligero movimiento bajo los parpados del hombre y el francés no tardo en abrir los ojos.
-¿Alba...fica? -El rostro de preocupación seguía presente en el pisciano- ¿Kardia...? -Como pudo se reincorporo, aun sentía todo su cuerpo lleno de dolor, pero este no se comparó al que sintió cuando vio a Kardia inconsciente en el suelo. Todo el tiempo escucho lo que Kardia hablaba con la serpiente, todo el tiempo quiso decirle que no lo hiciera... Pero no tuvo las fuerzas suficientes para hacerlo.- No... No... -El joven comenzó a sacudir a Kardia, la temperatura se había elevado considerablemente. Su amigo ardía en fiebre- No... No... -Los ojos del hombre comenzaron a derramar lágrimas- Que hiciste idiota... -Abrazo a su amigo, ante la sorprendida mirada del Piscis- Eres un imbécil, no tenías que hacerlo... ¿Por qué aceptaste? ¿Por qué?
-¿Degel?
-Shukra... -Los ojos llenos de lágrimas del francés se enfocaron en los confundidos del Pisciano- tiene... el espíritu de Kardia.
Casa Patriarcal, esa misma noche.
-El Cid de Capricornio -Sage poso su mirada en el lugar vació a la derecha de Albafica- y también Kardia de Escorpio- sus ojos pasaron al lugar vació a la izquierda de Asmita. - Recuperamos a Degel de Acuario, pero perdimos a otro gran caballero en el proceso. -Observo al silencioso francés, este mantenía la mirada gacha. Su mente volvía una y otra vez al momento en que Kardia aceptaba el trato. - Shukra...
Observo a los dos únicos santos con vida, Iaksi le había confesado que ella había informado a El Cid de la única forma de eliminar a Rajú. Poso su mirada en el segundo santo, de no ser porque la situación era de luto... Hubiera sonreído complacido cuando el niño apareció vistiendo su armadura, la criatura era toda a una monada (si se sacaban las dos filosas espadas que llevaba en su espalda).
-La fiebre de Kardia está fuera de control- Informo Degel, en un susurro apenas audible.- Mi cosmos no es suficiente para hacerla retroceder... Morirá si todo sigue así.
-No pienses así, Degel de Acuario. -Sasha, observo con una profunda pena en sus ojos al onceavo guardián.
-¿Y cómo quiere que piense? -Le miro con ojos llenos de lágrimas- Mi cosmos no ayuda en nada, no está sirviendo de nada, realmente. -Observo a la joven dejar salir un suspiro, Athena no sabía que replicar ante eso.- Si los santos hubieran hecho su trabajo... al inicio -apretó los dientes- esto no estaría pasando.
-¿Disculpa? -Iaksi abrió los ojos y los enfoco en Degel.
-Es trabajo de ustedes mantener a Shukra sellado. -Gruño, por demás furioso. Tenía tanta rabia en su interior ante la situación de su amigo, que deseaba buscar culpables de alguna manera- Si no fueran tan débiles, esto no hubiera pasado. Mandaste la guerra a nosotros. -Espeto, por demás molesto.
-¿Acaso hubieras preferido que mataran a mi hijo? -Bramo Aspros, siendo sujeto por Regulus y Shion. Quienes dudaban que pudieran mantener al hombre en su lugar en caso de que perdiera el control.
-¡Degel de Acuario! -La voz de Sage hizo que el caballero apretara los puños.
-Hice lo que creí correcto en ese momento -Espeto la joven.- ¡Nosotros no somos guerreros e hicimos cuanto pudimos!
-Aspros, calmado. -Sage poso su mirada en Degel- Ya mismo retractarte de lo que has dicho, Degel. -El caballero apretó los labios, estaba muy furioso la cólera anidaba en su corazón.
-No se preocupe, Patriarca- La chica poso sus gemas café en el caballero- Entiende esto, la unica forma de sellar a Shukra es con las dos piezas de la llave- En caso contrario es imposible. Tratare de remediar el daño que cause al "traer" la guerra al santuario -Abrio un portal y desaparecio por él.
-Maestra. -Octavio tenia los ojos llenos de lagrimas, había entendido que Degel lo culpaba a ambos por todo.
-¿A dónde...? -Comenzó Regulus, mientras Aspros dejaba su lugar e iba por su hijo.
-Entro al plano de los espíritus... -Informo Athena, para luego mirar a Degel- No es momento de generar divisiones, Degel, entiendo tu dolor... Pero mide tus palabras, no solo hieres a ella también a Octavio. -Miro a los restantes miembros de la orden- No busquen culpables, donde no los hay... El Cid... Kardia... Hasta incluso Defteros, ninguno de ellos estaría feliz que culpen a Octavio o Iaksi por esta guerra. -Degel apretó brevemente el puño y luego abrió la mano, Athena tenía razón. Había culpado a los otros, cuando estos no tenían nada que ver.
-No se volverá a repetir, princesa Athena. -La diosa miro de reojo a Sage, dándole a entender que por esta vez no se castigara a Degel.
Casa de Virgo, al mismo tiempo.
-Hacerlo es muy peligroso -Se tocó el hombro donde llevaba el tatuaje- Pero... es lo correcto. -Junto sus manos en posición de plegaria y lentamente una luz bordo se hizo presente, mientras aclaraba su mente. Si no quería que Shukra la detectara, no podría ir con su cuerpo físico...
-¿Iaksi? -Asmita se acercó a la figura, estaba completamente serena.- ¿Meditas? -Al apoyar su mano en la cabeza de ella pudo sentirlo.- Vaya que eres obstinada... -Espero que estés en lo correcto.
Casa de Escorpio.
-Kardia... -Los ojos de Degel contenía la más grande culpa- Amigo... estuviste a mi lado en mi peor momento y yo trato de hacer lo mismo contigo. Buscare la forma de ayudarte, me importa poco si tengo que ir al mismo territorio de Shukra para salvarte.
Santuario de Shukra.
Degel, eres un grandísimo idiota.
La piedra de un intenso resplandor rojo dorado brillo con fervor en la mano del dios. Este hizo una mueca, al parecer había hecho bien en adquirir ese espíritu. Podía sentir la ardiente voluntad del caballero, era tan fuerte que la gema ardía en su mano.
-Incluso aquí prisionero... Das pelea. -Sonrió divertido. Al inicio se había enojado con Agashura por tomar la iniciativa sin permiso pero ahora se divertía con las consecuencias.- Vaya que eres un espíritu combativo... El espíritu de tu amigo por el tuyo, ahora si es un cambio razonable -Amplio su cruel sonrisa- Menudos problemas me darías, si te dejara libre. -Levanto su otra mano y observo la piedra con un interior verde azulado como el mar- Tu estas tranquilo, hasta incluso diría que confiado ¿Qué es eso que tu espíritu sabe y yo no? -pregunto al espíritu prisionero de Defteros.
Continuara.
