Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas no me pertenecen.
Las voces que ya no están. (Parte I)
-Iaksi...-Degel se arrodillo junto a la joven y le dio una sacudida de hombro.
-Degel... -Asmita llego junto a su camarada- No sé cómo explicarte esto... –en realidad si, se dijo para sus adentros- Pero hace rato que ella "se fue" de Virgo.
-¿Cómo? -En ese mismo instante, entraban Manigoldo con Aspros (Este último traía a Octavio a caballito).
-¿De qué hablan? -Pregunto Aspros, mientras veía a la joven meditando profundamente, mientras su hijo se deslizaba por su espalda para poder bajarse de una vez.
-¿Que sucede? -Pregunto Sísifo, en compañía de Regulus. El más joven estaba preocupado por su tío, el mayor no había tomado muy bien la pérdida de su mejor amigo y confidente.
-La maestra Iaksi está en el plano de los espíritus -Informo Octavio, sentado en posición de loto frente a la joven y con los ojos cerrados. Más de uno intercambio mirada con el otro, el pequeño parecía dispuesto a ponerse a meditar junto a su maestra.
-¿Cuánto puede tardar en volver?
-Minutos, horas o Días. -Informo el menor, aun con los ojos cerrados y una irrisoria cara seria en su semblante.
-¿Tanto? -El tiempo para Kardia ya estaba corriendo hace tiempo, sin su voluntad la fiebre del joven se iba a picos inimaginables. Sin espíritu que peleara o se resistiera a esta la fiebre hacia lo que quería en el cuerpo de su amigo.- Octavio, necesitamos que tu maestra regrese ¡YA!
-No le pidas esas cosas -Aspros le atravesó con la mirada- El...
-Tendría que ir al plano de los espíritus y encontrarla me llevara un tiempo -El nene puso cara pensativa, parecía muy maduro en ese instante- Yo nunca fui al plano de los espíritus solo... Siempre fui con mamá, la maestra o alguno de los demás... -Miro a su padre- ¿Me acompañas? No me quiero perder.
-Yo... yo no sé cómo ir... -Informo Aspros, deseando que su hijo cerrara el pico y dejara de poner planes locos en las mentes de sus camaradas. Porque era claro que ya había planes en proceso de creación
-Yo te llevo, es fácil, mamá me enseño...
-¿Puedes llevarme a mi también? -Pregunto Degel, mientras salían de la habitación.
-Sí.
-Bueno, van Degel y Aspros. -Asmita miro atentamente a todos- El resto nos quedamos aquí. -Todos asintieron, mientras Octavio unía sus manos en posición de plegaria y luego las separaba lentamente formando una luz completamente deslumbrante. Una esfera de luz se expandió, cegándolos a todos al mismo tiempo.
Casa de Virgo, Plano espiritual.
-¿Eh? -Regulus miro las columnas cubiertas por madre selva. -¿Dónde estamos?
-Ups... -Todos miraron a Octavio. -Creo que... me confundí un poquito... -Dijo el niño de cinco años, con una mirada apenada- Este no es el bosque de los sabios...
-¿Dónde estamos?
-En la casa de Virgo, bueno, en el plano espiritual de la casa de Virgo -Informo una serena voz. El piso era agua cristalina, parecía ser un estanque lleno de flores de lotos flotantes y demás plantas acuáticas y peces de colores vistosos.
-¿Quién eres tú? -Pregunto Sísifo, ligeramente a la defensiva.
-Maestro Balu -Vieron a Octavio realizar una reverencia- Un placer volver a verle.
-¿Balu? (Afortunado en Hindú) - Asmita pensó un poco el nombre- ¿Balu de Virgo?
-El mismo- Informo el joven de cabellera rojiza, lacia y ojos de un intenso azul.- ¿Qué haces aquí Octavio? Dudo mucho que tu madre te dejara entrar en compañía de un montón de desconocidos. -Aspros sintió un extraña punzada de celos, no sabiendo porque...
-Vine a buscar a mi maestra.
-Se fue hace tiempo, no dijo a donde. –Indico la salida de Virgo hacia las casas inferiores- Por ahí.
-Gracias –El nene agarro la mano de su padre y se retiró en compañía del resto.
Fuera de la casa de Virgo.
-Vaya... -Regulus observo todo lo que sería el santuario en el plano de los espíritus, a pesar de que algunas casas estuvieran ligeramente en ruinas llenas de madres selvas por aquí y por allá... Todas las áreas que generalmente eran piedra y tierra estaban cubiertas de verde. La naturaleza misma se había apoderado de todo el lugar.
-¡Correrse! -Sísifo sale despedido hacia un costado (luego de ser empujado) y choca con Degel, una chica de cabellera verde y larga con cuentas pasa corriendo. En una mano llevaba un arco y en la otra un carcaj lleno de flechas.
-¡HANAN! (Misericordiosa) -Un joven no tardo en pasar corriendo tras la chica que seguía en su veloz escape. Al verlo, todos miraron a Aspros.
-¡AENEAS! -Un chico de cabellera verde oscuro, paso corriendo tras los jóvenes- NO LA SIGAS ¡ESCORPIO NO TE LO DEVOLVERÁ SI LA PERSIGUES! -Les vieron desaparecer en una ladera escarpada.
-No importa en donde estemos... Los escorpios siempre causan problemas. -Comento Manigoldo en aire burlón.
Escaleras hacia Leo.
El ronroneo llamo la atención de los hombres y niño, Octavio iba a hora en brazos de su padre que tenía una ligeras dudas. Por lo cual se detuvo y observo al resto.
-¿Por qué diablos...? -Octavio le tapó la boca…
-Papá, no digas palabras feas...
-Octavio -Gruño el hombre- ¿Por qué me miraron todos a mi cuando paso ese chico?
-Eres tú, pero con el pelo corto... -Dijo Manigoldo- ¿Acaso tienes algún otro por ahí? -De no ser que tenía al niño en brazos, le hubiera metido un puñetazo al caballero.
-¿Que es ese ruido? –Inquirió Sísifo.
-La mascota de Sabana. -Informo el nene, antes de pedirle a su padre que lo baje. - L a maestra Sabana siempre está de buen humor.
-¡Octavio! -Su padre lo agarra de la remera- Tu no te vas a ir a ver a nadie solo...
-¿Acaso no iban a venir conmigo? -Pregunto confundido el niño, sacándole una risa a Regulus ante la cara de los mayores.
-Ven, Octavio, vamos a ver la casa de Leo... -Tomo la mano del niño y comenzó a descender por las escaleras.
Escaleras de acceso a la Casa de Leo.
-Leon...cito... -Soltó Manigoldo cuando vio al inmenso león, de melena dorada, ocupando totalmente las escaleras que conducían a Leo.
-¿Tu león va a crecer así de grande? -pregunto inocentemente Octavio a Regulus.
-Si llega a ser así, tendré que comprarle un almohadón más grande...
-Lion... -Escucharon la voz de una mujer- Deja pasar a Octavio y... -Miro a Aspros de arriba debajo de forma crítica- su padre. -El león se paró y salió del camino, los ojos de la chica se posaron en Regulus.
-¿Regulus? -Sísifo vio a su sobrino acercarse a la mujer, esta tenia canutillos de madera al final de cada trenza. Típicos adornos de las culturas pasadas.
-Así... que tú eres lo que pasa cuando Marin y Aioria se cruzan -Informo el chico, algo sorprendido al ver una réplica exacta de la amazona con ojos verdes.
-¿Disculpa?
-Deja, yo me entiendo -Al escuchar esas palabras, los otros miraron atentamente a la mujer con ropas de entrenamiento sueltas...
Si, era Marin de Águila solo con el cabello largo y ojos de un intenso esmeralda.
-Maestra Sabana.
-Octavio -La mujer realizo una ligera reverencia-Honestamente este no creo que sea el mejor momento para merodear por este plano. -Le miro con pena- Hace unos días... este plano fue sacudido violentamente... -Miro a Regulus- Tu padre fue a investigar, aun no regreso.
-¿Mi padre? -Los ojos de Regulus se abrieron por la absoluta sorpresa... -¿Cómo sabes quién es mi padre?
-Eres igual a Ilias, solo que tus ojos son azules y no verdes.
-¿Ilias está aquí? –pregunto sorprendido Sísifo ¿Su hermano estaba ahí?
-Los espíritus fuertes, relacionados con la naturaleza... Siempre se quedan en este plano. -Se cruzó de brazos- Nuestras almas irán al infierno, pero los espíritus que las acompañaban se quedan aquí...
-¿Cómo es eso? –Pregunto perdido Manigoldo.
-Si tu espíritu fue débil, serás un ser pasivo: una planta. Si tenías un espíritu fuerte... Serás un animal -Miro fijamente todo el ambiente que los rodeaban- Si tu fuerza espiritual es grande y tu lazos con la naturaleza también... Te quedas como eras.
-Entonces papa es persona. -Regulus sonrió ante esas palabras ¡Podría ver a su padre de nuevo!
-¿Por esas cosas viste a Iaksi de Vulpécula? -Pregunta al fin Asmita.
-Si, dijo algo de ir hacia el oriente a buscar algo que robo el enemigo.
-¿Oriente? – Pregunto Degel.
India. El país apareció de golpe en la cabeza de los adultos.
-Fue por los espíritus de Defteros y Kardia -Degel bajo la mirada.- esto es mi culpa...
-Y con toda razón.
-¡MANIGOLDO!-le reprendieron todos, incluso Asmita.
-Tienen razón, si yo no la hubiera culpado por todo lo que ha pasado... No hubiera venido sola a este plano.
-Iaksi siempre viene sola a este plano -Comento la joven de cabellera naranja.- No pongas sobre tus hombros el peso de las decisiones ajenas... -Comenzó a caminar- Seguidme, si no conocen este lugar... No la pasaran nada bien -comento- los del santuario no somos los únicos que habitamos este plano.
Cercanías del coliseo.
-Nunca hubiera creído que este lugar podría estar cubierto de flores -Comento Manigoldo, algo sorprendido de ver el coliseo cubierto por madre selva y demás flores.- ¿Acaso no entrenan? -La chica le miro por encima del hombro y no dijo nada.- No lo hacen -Acuso.
-No tenemos necesidad. -Informo la chica.- Todos mantienen una condición física... Estable, pero igual lo más importante aquí no es la fuerza.
-¿Qué es lo más importante? -Pregunto Aspros con Octavio en brazos. Desde que escucho "no somos los únicos que habitamos este plano", no quería arriesgarse a poner en peligro al niño.
-La velocidad. -La chica le miro.- Cuanto más rápido seas, mejor. -Se dio vuelta y comenzó a caminar de espaldas- los espíritus "malos" devoran a los otros...
-Supongo que tú eres uno de los "otros" -Comento Degel, la chica embozo una media sonrisa. Aspros se estaba preguntando por que seguía en ese plano con el niño.
-Supongo que no debería de preocuparme... Dado que Octavio está aquí. -Todos miraron al niño. -Sus espadas, son la única cosa que pueden dañar a esos monstruos.
Bosque limítrofe del santuario.
-¿Que sucede? -La chica miro al menor, de golpe se había quedado quieta.- ¿Sabana? -Ahora si su mirada se posó en Regulus, el chico sentía como si toda su piel se hubiera erizado de golpe.
Un olor nauseabundo llegaba a sus orificios nasales, algo estaba mal ahí. Miro a los demás estos no parecían notar lo mismo que él, podría ser que su tío si... O tal vez se debía al lenguaje corporal de la chica.
-¿Soy el único que siente olor a carne podrida? -la voz de Sísifo, puso en tensión a todos los demás. El caballero más joven se sintió agradecido por no ser el único. Aunque parecía que solo ellos dos podían sentir esa fragancia, si se exceptuaba a la chica.
-Capelobo -Susurro, Octavio, abrazándose con fuerza a su padre.
-¡MUÉVANSE! -Bramo la chica, tres extraños híbridos de lobo y humano cayeron sobre el lugar donde antes habían estado parados ellos. Todo el tiempo habían estado subidos a los árboles. Los seres dirigieron su mirada inmediatamente a la chica.
-Creo que es hora que nos muestres que tan rápida eres... -Comento Manigoldo, uno de los animales dirigió su hocico hacia Sísifo y otro hizo lo mismo con Regulus. El tercero también movió su cabeza hacia Aspros que sostenía al niño, los tres animales parecían oler la fragancia de los cuatro.
El primer animal se movió y se lanzó contra la chica, una figura cubierta por una tela blanca le salió al encuentro y le golpeo con una fuerte vara arrojándolo hacia el costado. Cuando el tercero se arrojó contra Regulus, Degel lo corrió del camino y el animal siguió de largo.
Un gruñido se dejó oír y un lobo negro apareció, derribando en su trayectoria al que había intentado atacar a Sísifo. El caballero se quedó sorprendido mirando al animal, que le mostraba sus filosos dientes blancos al híbrido. Un quejido se escuchó y el primer animal se dio a la fuga luego de recibir un segundo golpe con la vara.
Los otros dos no tardaron en seguirlo.
-Menudos cobardes resultaron esos Capelobo* -Comento Manigoldo, mientras observaba la mirada que Regulus le otorgaba al hombre con la vara.
-Más cuidado Sabana- Al escuchar esa voz, la leve sonrisa de Regulus desapareció y termino de morir cuando la cabellera alba desprolija se dejó ver.
-¿El Cid? -Todos se dieron vuelta y observaron al lobo moviendo el rabo para Sísifo. No sabía por qué, pero esos ojos verde oscuro, esa mirada fría y calculadora (a pesar del rabo bamboleante) le recordaba a su amigo.- ¡EL CID! -El animal movió su cabeza, haciendo un ligero gesto afirmativo.
Continuara.
