El lazo de la sangre. (parte I)
Habían encontrado muertos a unos guerreros de bajo rango, por eso sobrevolaba la zona cuando vio como Aspros era atacado por la espalda y Octavio corría para ponerse a salvo o eso creía. Cuando aterrizo y expandió sus alas hacia adelante para proteger al niño la vio. Octavio no estaba escapando del ataque que recibió su padre (ahora que veía el panorama completo entendía por que Aspros le había dado la espalda al enemigo), la criatura corría a los brazos de su madre.
-No Octavio... -Aferro con fuerza al niño y apretó los dientes antes de decir- ella ya no es tu madre.
-Andhaka... Encárgate de Sagitario, yo me pondré a jugar con el padre.
Levanto la vista al escuchar esas burlonas palabras, de reojo pudo ver a Aspros ponerse de pie. Este parecía seriamente lastimado a pesar que su armadura estaba intacta ¿Acaso Regulus no había sufrido algo similar? ¿Era ese el enemigo que había lesionado seriamente el brazo de su sobrino?
Había otro sujeto, tenia los ojos cerrados y no parecía muy entusiasmado ante la idea de pelear. Sísifo brevemente recordó una conversación pasajera, donde Asmita le comento que un tal Andhaka había sido el que dio muerte al cuerpo de Iaksi. Si no se equivocaba, Andhaka era uno de los hijos de Visnu... Un hijo maldito, alguien casi inmortal.
-Manigoldo o Kardia serian excelentes en este momento -Gruño por lo bajo, mientras Octavio patea desesperado pidiendo que lo deje ir con su madre y diciéndole que es un mentiroso.
-Destello lunar. -Sísifo dio un salto, elevándose al cielo y esquivando el ataque de la madre del niño, al mirar hacia abajo.
¿Lagrimas? Si se supone que solo son títeres ¿Por que llora? Por un momento las ve, las lagrimas del alma de la mujer...
-Aun esta...ahí.. El infeliz la trajo a la vida y la controla como una marioneta -Como hicieron con Kardia. -Aterrizó y busco con la mirada a sus rivales. Podía sentir el cosmos de Aspros entrelazado en combate con el otro guerrero. Pero no podía ver a sus rivales. La santa y el asura no estaban por ningún lado.
Templo de Shukra, India.
-No nos sirve... ¿Cierto? -Observo a Shukra- podemos dejar de necesitar sus servicios en cualquier momento. -El dios sonrió- ¿Que dice mi señor?
-Darle motivos para que bajen la guardia… Seria una excelente distracción. -Agashura de serpiente sonrió y observo la gema- libérale. Quiero ver como se destruyen entre ellos.
Bosque del santuario
Dejo de correr, delante iba Andhaka... No podía dejar que se le acercará, comenzó a correr nuevamente. Solo debía esperar al momento correcto, desaprovechar esa oportunidad seria estúpido.
Pero... ¿Por que le liberaron? Algo sin duda tramaban Agashura y Shukra... Por mas señor de los asuras que fuera, ella había sabido observar como la serpiente enroscaba a todos sus camaradas. Había otro plan, por alguna razón lo había podido ver... Supuso que era esa desconfianza natural que se había afilado al ver la oscuridad en él.
Donde Aspros y Puloman.
-¡EXPLOSION DE GALAXIAS! -El ataque impacto en Puloman de Jabalí antes de que este pudiera contra restar el ataque del caballero. Aspros cayó de rodillas, parte de su armadura estaba rota y algunas partes a pesar de estar sanas no habían sido capaz de bloquear el paso del fuego.
-¡Aspros! -Alzo la vista, la inconsciencia le peleaba el control del cuerpo a la voluntad de ponerse de pie e ir a proteger a Sísifo y a Octavio. Asmita, Iaksi y Degel llegaron corriendo seguidos de cerca por Kardia.
-Octavio... Sísifo... -Logro ponerse de pie y dar unos pasos antes de caer y ser sujeto por Degel.
-¿Donde están? -Degel observo las quemaduras en el caballero, Aspros intentaba abrir los ojos y sin duda ponía el mismo empeño en tratar de obligar a sus labios a responder la pregunta. -búsquenles, yo me quedare con Aspros.
Donde Sísifo y Andhaka.
-Hermoso color de ojos... Caballero de Sagitario -Sísifo tenia tras suyo al pequeño Octavio. No podía ver la santa. Eran dos enemigos y solo tenia en frente a uno, la mujer podría aparecer por cualquier lado.
-¡KEIRON'S THYELLA*!
-ILUMINACIÓN DE LOS SABIOS. -Ambos ataques chocaron, a todo momento Sísifo pensaba que su deber era proteger el santuario y al único hijo de su amigo. -Nada mal Sagitario -Sonrió, mientras observa la sangre caer de la frente de Sísifo, el hombre había recibido todo el ataque para evitar que lastimara al niño.- Sigo opinando que tienes unos ojos hermosos -Sonrió- quiero esos ojos... Y los del niño.
-Se nota que eres un demonio sin alma...
-Tomare ambos ojos...-Abrió los suyos, eran completamente negros... No había color en la mirada de ese ser salvo la mismísima oscuridad de esos ojos que parecían completamente vacíos. Sísifo no podía sacar la vista de esa mirada. Hasta que noto una cabellera celeste aproximándose con recelo desde atrás. Vio el índice moverse hacía los labios pidiendo silencio, por alguna razón confió y enfoco de nuevo su vista en su rival principal.
-Definitivamente, estas loco -Su arco apareció en su mano- incluso la negrura de tus ojos lo demuestra.
-Yo puedo ver todo lo que otros no ven... ¿No es así Diana? -La mujer se detuvo- Sabia que ese maldito de Agashura no iba dejar que nos acercáramos a su querida hermana... A esa asquerosa traidora a la sangre...-Su vista no dejaba a Sísifo, a pesar que le hablaba a la mujer- el maldito traidor te liberó, para que me ataques por la espalda... Poco sabia esa decisión... Aunque si hubiera sido acertado que te hubieras complotado con Piscis. -Albafica, tras el árbol apretó los dientes. Aguardaba el momento precisó para lanzar la rosa envenenada al guerrero enemigo.- creo que esta vez pierdes, Amay, vi venir tu estrategia antes que pudieras completarla.
¿Quien diablos es Amay? Sísifo observa de reojo a Albafica, el caballero estaba tan bien escondido esperando su momento que ni siquiera él había sido capaz de notar la presencia de su compañero.
¿Que esperas Piscis? Atácalo, dale una oportunidad para escapar... Ella puede sacarlos de ahí. Solo necesitan una distracción.
Albafica apretó los dientes, no sabia de donde provenía esa idea que sentía como susurrada en su oído. La rosa blanca estaba en su mano, el tiempo corría y Andhaka podía atacar a su camarada en cualquier momento. Dado que dudaba que la santa pudiera hacerle frente al asura.
Pero seria deshonroso, la pelea era de Sísifo... El código decía uno contra uno, no había honor en una pela desigual. Seguía escuchando esa voz, aunque no era capaz de decir de donde provenía. Trepada a una rama sobre había una serpiente de color bronce oscuro, era esta la que emitía las palabras
Observo al pequeño niño aterrado tras Sísifo... Debía tomar una decisión cuanto antes.
Continuara.
nota:
Mito de Andhaka.
Mientras vivían en el monte Mandhar, el asceta Shivá estaba meditando y su esposa Párvati, se le acercó por detrás con picardía, cerrando los ojos. El bebé fue concebido a partir de la transpiración de ambos padres. Shivá le explicó a Parvati que, puesto que ella había tenido los ojos cerrados, el bebé había nacido ciego. Lo llamaron Andhaka ('ciego'). Puesto que en la adultez desarrolló cualidades demoníacas, fue llamado Andhakásur ('demonio ciego').
Andhaka quería más poder e hizo intensas austeridades para complacer al dios Brahmá. Entre muchas bendiciones, él pidió que se le otorgara una visión extraordinaria y la inmortalidad. Brahmá le concedió todo excepto la inmortalidad, ya que él mismo, a pesar de ser la criatura más longeva del universo, no es inmortal. En lugar de ello, Brahmá le pidió que escogiera cuándo quería morir. Como bendición capciosa, Andhakasur pidió la bendición de morir solo si deseaba a una mujer a la que nunca debería aspirar. Esto lo convertiría en virtualmente inmortal.
*No encontré el nombre del ataque en español
