Producción tan solo contenía sus risas soberbias, es algo demasiado evidente, al grado que sus dientes rechinarían si se viera seducido ante la ira, no obstante, desea seguir en ese trabajo, con sus pros y contras. Es el primer paso para mejores propuestas de trabajo y demostrar, más que nada a su familia, que la decisión de estudiar algo más que leyes [y olvidar la carrera de contador] no era un desperdicio de vida; que seguir sus sueños era tan válido como otra carrera "relevante".
Apretó su tabique con el índice y el pulgar, como si de un mantra de relajación se tratase. Lo que quizás sí funcionaba, pues contenía la molestia en un acto tan sencillo que su significado se escuchaba descabellado, pero entre torturarse o conservar su trabajo gracias a soportarlos, lo segundo sonaba más factible para lograr sus sueños, considerando que ha estado ahí una cantidad de tiempo extraordinario manteniéndose al cuidado de unos niños. Respiró una vez se sintió tenso, no era momento de terminar en una "rabieta" en su oficina.
« ¿Al menos le han hecho alguna prueba?» se siente raro de preocuparse a ese grado, aunque no estaba seguro si esa inquietud era por los niños o por su viejo conocido. Es consciente de que el último nunca se vio, ni en una lejanía, tratando a menores tan dependientes como los de guardería, o es lo que alguna vez le confesó en su pasado. « ¿Sabe lo que está haciendo?»
La ausencia de ruido se desintegró apenas pronunció el último fonema de su pregunta, casi como si estuviera relatando un chiste del que no era consciente, las risas comenzaron, haciéndolo ajeno a la situación al desconocer el humor que cargaron sus palabras. No quiso escuchar más, tan solo colgó el celular y su cuerpo desfalleció sobre su silla; necesitaba una aspirina para ese nuevo problema.
Sin embargo, puede tener la esperanza de que McLean sea autosuficiente y reduzca el trabajo, ¿verdad?
« ¡TÚ PUEDES DUNCAN!»
Ni siquiera se ha asomado a la habitación y algo le advierte que se arrepentirá apenas llegue a ese lugar.
Hecho que se comprobó cuando se introdujo al área principal.
« ¿¡Qué está pasando!?»
«Estamos… ¿jugando?» la cara del de piel arena lucía tan tranquila, al punto en que parecía que realmente eso era algo que disfrutaba. «Duncan estaba a pun-».
«No puedes hacer que los niños peleen, Chris» dijo en un regaño, ya acostumbrado al tono de reprimenda que se utiliza con los niños testarudos. « ¿Qué es lo que se tiene que decir en estos casos?»
Le pareció curioso la manera en que el azabache compartía miradas con Duncan, como si ninguno de los dos entendiera a qué palabras se refería; era hablar con dos paredes completamente inmaduras. Inhaló, exhaló, y con la mayor suavidad que podía, pidió/ordenó al pequeño "delincuente" que se retirase a la esquina a reflexionar sobre lo que había sucedido.
La burla de su compañero de trabajo fue tan evidente como su cara de sorpresa cuando continuó con las órdenes.
«Tú también irás a la esquina de los traviesos» otra vez, parecía indignado por lo que mencionaba. «Necesitas pensar en lo que hiciste».
«Tú no me puedes mandar a una esquina, ¡soy un adulto!»
«No luces como uno».
«Es porque yo sí uso crema humectante».
Definitivamente, era incapaz de tolerar eso.
Así que en contra de su voluntad, lo ha llevado a la esquina de castigo para dialogar sobre todo eso.
