.
.
Dulce Tentación.
Capítulo V:
.
El permanentado llegó a su hogar directamente a preparar su maleta. La escuela organizó un pequeño viaje escolar de día y medio para estudiar la naturaleza, no le presto demasiada importancia puesto que no era la materia que impartía, ni mucho menos de su área, pero había sido solicitado para vigilar a los estudiantes ya que su curso era uno de los tres que iría.
La idea de ser un aburrido chaperón le provocaba jaqueca, imaginaba que todos esos adolescentes buscarían el "momento adecuado" para hacer todo lo que se les restringía, alguien como Gintoki que lo vivió en carne propia lo sabía mejor que nadie.
No logró conciliar el sueño hasta las cuatro de la madrugada, no estaba seguro si por los nervios de pasar tanto tiempo siendo un vigía o, por la responsabilidad que recaería en sus hombros durante tantas horas.
.
A las ocho en punto el permanentado estaba en la entrada de la escuela siendo el primero en llegar. Otose daba por hecho que Sakata estaba cambiando el orden natural de las cosas y en cualquier momento caería una desgracia sobre el país o, peor aún, sobre el mundo.
Poco a poco los estudiantes fueron llegando, una vez más se revisaron los permisos firmados por los padres de los muchachos, pasaron lista, verificaron que cada uno estuviera correctamente vestido con su uniforme de deportes y las ocho treinta los autobuses partieron rumbo a la reserva natural.
—¿Qué te tiene tan preocupado? —Preguntó Sakamoto, tomando el lugar vació junto a Gintoki.
El joven maestro desvió la mirada de la ventana hacia su costado, encontrándose su compañero que lucía tan animado y ruidoso como siempre.
—Estos paseos me gustaban. Eran como vacaciones y la oportunidad perfecta para molestar a los profesores que no me agradaban.
—JAJAJA Ahora te toca saber cómo es estar del otro lado. El año pasado Okita saco tanto de quicios a una profesora que esta renunció.
Ese apellido se sentía como un puntapié en sus partes blandas. Por primera vez en siete años recordó al buen "Oboro", preguntándose si su maestro de historia sentía lo mismo cada vez que escuchaba su nombre. Sonrió al recordar su graduación, minutos antes de que diera inició la ceremonia, el profesor le confesó lo feliz que estaba con la idea de no verlo nunca más.
—Mi puesto… ¿Por eso me contrataron? —realmente se sorprendió con su propia deducción.
Un grito acompañado de "Sougo te voy a matar", cortó la paz de los adultos. Sakamoto fue a verificar lo que pasaba. El maestro regresó a su lugar acompañado de Hijikata, obligándole a cambiar de asiento con él.
—¿Enserio? Recién va media hora del viaje ¡Todavía ni empieza el jodido viaje!
—No me jodas, tampoco quería irme en el primer asiento con un viejo —soltó un bufido.
—No veo a ningún viejo —dijo mirando a todas partes— ¿Te fallan los ojos, demasiada mayonesa te deja ciego? —preguntó sacando de quicios al joven.
Toushirou prefirió ignorarlo acomodándose los auriculares y escuchar algo de música.
.
Al bajar del autobús a cada uno de los muchachos se les entregó un portafolio de diez hojas para que inicien con su reporte, el cual debían presentar el viernes de la semana siguiente. Aparte de Yamazaki nadie más se molestó en leer las instrucciones del trabajo, la mayoría iba de vacaciones después de todo Google tenía toda la información que pudieran necesitar.
La reserva tenía su casa principal, la que estaba divida en cinco secciones y en cada una de ellas se trataba un tema diferente, árboles nativos, insectos, animales, especies marinas y una con algunos experimentos. Para que no hubiese problemas los cursos serían separados. Uno recibiría una visita guiada por el edificio recibiendo todas las explicaciones necesarias, el segundo grupo iría al campus abierto también en compañía de un guía y el tercero vería un documental sobre calentamiento global y medio ambiente, en el auditorio de las mismas instalaciones. Al finalizar cada recorrido, se retirarían hasta que cada grupo pasará por las tres secciones.
La clase Z fue la escogida para ver el documental, los guiaron hasta el auditorio. Tenía aspecto de cine al ser oscuro con la única finalidad de que la proyección sea visualizada de la mejor manera posible.
Kagura y Sougo no estaban peleando, detalle que no escapaba de la vista del permanentado, quien los vigilaba sin pestañear con la idea de que si rompían algo él sería el responsable. A pesar de que ninguno estuviera prestándole atención al documental no parecían demasiado ensañados en pelear, cada uno estaba por su propia cuenta con su grupo de amigos.
Luego de una tediosa hora y media nadie tenía la vista en la pantalla excepto por Hinowa, la profesora de biología, quien los obligaba a tomar algo de atención, amenazándolos con que sería bastante estricta en la corrección final.
—Gintoki —llamó la profesora— ¿está durmiendo? —indagó, el comportamiento inmaduro del educador le provocada cierta indignación y diversión.
—N-no —respondió con pesadez, acomodándose en su lugar y refregando sus ojos, borrando así cualquier señal de su larga siesta.
—Terminó la película, es casi medio día. Esperemos a los demás grupos en el patio trasero para almorzar.
Kagura fue la primera en salir corriendo para llenar su estomagó, su amiga Soyo la siguió de cerca y luego todos siguieron el ejemplo de las chicas, estaban demasiado aburridos por culpa de la película.
La pelirroja veía desde lejos como su profesor titular se reía en compañía de sus colegas, Tsuki estaba con él, cerca, tal vez demasiado cerca. Imaginar que ella si podía acariciar esos rizos rebeldes le provocaba cierta molestia, una que no lograba apaciguar ni con su snack favorito. Desde que besó a Sougo. Gintoki parecía algo reacio a dirigirle la mirada e irónicamente con su compañero de clases las cosas volvían a ser como al principio, se odiaban a muerte. El sádico llevó su simple juego a uno más elevado, él exigía más, pero ella no estaba dispuesta a dárselo. Seguramente la Kagura del primer año estaría encantada puesto que al principio gustaba del chico de cabello castaño que se lucía en cada clase de deporte, él mismo que sin razón alguna fue a insultarla y reclamarle un montón de tonterías de las que no tenía ni idea, un rumor distribuido con malas intenciones fue el culpable en dar inicio a su rivalidad, información que ambos desconocían.
.
Luego de una hora y media retomaron sus actividades, primero fueron al edificio principal por dos horas, cuando llegó la clase G pudieron por fin ir a ver el enorme campus.
Sougo no perdió su oportunidad para jugarle una broma pesada, la distrajo al punto de que sus compañeros se adelantaran un par de metros, para luego quitarle uno de sus adornos para el cabello, el que arrojó tan lejos como pudo. Kagura no perdió tiempo para propinarle un buen golpe, que hizo sangrar el labio inferior del chico, antes de salir corriendo tras su ornamento para el cabello. Okita no le prestó mayor importancia y regreso con sus compañeros.
El titular de la clase Z se percató como Okita se unía al grupo con una sonrisa, un mal presentimiento lo guió para que la buscará con la mirada sin lograr dar con ella. Jugando su papel como modelo de autoridad fue hasta el "Sádico".
—¿Dónde está?
—¿De qué habla?
—Estoy hablando enserio, vas a tener serios problemas si algo le llega a pasar —su semblante autoritario, incomodó al estudiante lo suficiente como para que este decidiera confesar.
—Se le perdió algo en el camino —respondió inexpresivo.
Sakata habló con el guía anunciándole que volvería por la alumna que se había quedado atrás. No hubo problema Hinowa se haría cargo del grupo y bajarían el ritmo de la caminata para que les fuese más sencillo alcanzarlos.
El permanentado empezó a preocuparse al no dar con la chica, habían pasado quince minutos desde que empezó a buscarla, se suponía que no debería estar demasiado lejos, sus manos estaban sudando, su corazón aceleraba su ritmo y sus llamados no estaban siendo respondidos. Estaba perdiendo totalmente la calma cuando recordó que habían pasado por una arboleda que dividía la ruta en dos caminos. La izquierda iba al río, y, el derecho que ellos tomaron daba con una plantación de árboles frutales.
Si Kagura se había detraído antes de llegar a la intersección seguramente había ido por el camino equivocado por eso no lograba dar con su paradero, corrió lo más rápido que pudo hasta al cruce. Se adentró encontrando un bello paisaje que no podía disfrutar por todas las posibles desgracias que imaginaba y pasaban como clip de video en su cabeza.
Pudo relajarse al verla sentada en la orilla, respiró aliviado, una minúscula sonrisa se formó en sus labios, quería correr y verificar que estuviera sana y salva, pero en su lugar.
—¿¡Qué demonios pensabas al separarte del grupo!? —terminó gritándole mientras se acercaba, estaba cegado por su enojo que no se dio cuenta que la ropa de la chica estaba mojada.
—Lo siento. Pensé que los alcanzaría si los esperaba aquí —respondió con la mirada perdida en el agua.
—Bien pensando Einstein, el único detalle es que tomaste el desvió equivocado. Párate hay que volver con los demás.
Al no recibir una respuesta la jalo del brazo obligándola a seguirlo.
—¡No! ¡Suéltame! Todavía no lo encuentro —se defendió forcejeando con el fuerte agarré del maestro.
Gintoki recién para ese entonces notó que estaba mojada y su cabello suelto, se veía algo indefensa incluso podría interpretarse como avergonzada. Entonces recayó en lo más obvio.
—Oye, no me digas que te hiciste en los pantalones.
—¡NO IDIOTA! —gritó furiosa soltándose— no estamos en el jodido preescolar para ese tipo de accidentes.
—No pasaré por alto ese insulto, tendrás problemas cuando termine el viaje y dame una buena explicación para esto.
—El Sádico imbécil tiró uno de mis adornos mientras lo buscaba me caí, vi el río, me quise limpiar, pero me resbalé.
—No hay tiempo nos vamos —sentenció mirándola.
—¡Todavía no lo encuentro! —reclamó nuevamente— Ve tú solo, no me iré hasta que lo encuentre.
Gintoki dejó escapar un suspiro.
—Si lo perdiste antes de llegar aquí ¿por qué lo buscas aquí?
—Porque lo solté cuando me limpiaba.
—El río tiene corriente, no lo vas a encontrar a menos que vayas hasta donde desemboca y, aunque fueras hasta allá, sería tan difícil como buscar una aguja en un pajar.
—Las pocas veces que dices algo coherente te portas como un jodido idiota.
Sin ánimo tomó el mismo camino por el que llegó su profesor, se abrazó así misma buscando un poco de calor.
—Sácate la camiseta.
—¿Qué demon…? ¡Pervertido! —se volteó indignada, viendo como él se quitaba la sudadera negra, dejando al descubierto una camiseta blanca de mangas cortas.
—¡Es para que no tengas frio! —se defendió arrojándosela— Solo por eso vas a tener dos amonestaciones.
Estaba algo molesto consigo mismo, había tenido la osadía de mirar a una de sus alumnas, no estaba corroborando que estuviera sana, por el contrario, descaradamente observaba como su camiseta marcaba sus curvas y traslucía su brasier rosa. La chica no estaba del todo equivocada al llamarlo pervertido y por esa razón decidió cubrirla con la típica excusa de "evitar que pescará un resfrió".
Kagura se cambió rápidamente, seguía triste por perder uno de sus lindos tesoros, resignada dejo caer todo su cabello sobre sus hombros, un peinado semirecogido estaría bien, en el proceso notó rastros de perfume en la prenda, disimuladamente la olió y miró de reojo a su profesor que en esos momentos la estaba observando.
—Ese estilo te queda bien.
La pelirroja sintió el molesto calor de la vergüenza subir por sus mejillas tras ser descubierta en el acto, antes de poder articular cualquier frase Gintoki se adelantó al distinguir que venía su grupo de regreso. Hinowa habló con el guía para volver luego de que pasarán treinta minutos sin recibir noticia alguna de los desaparecidos.
.
Al reunirse los tres grupos en el edificio subieron a los autobuses para ir a la casona que su institución arrendó para que los jóvenes tengan un lugar donde dormir. Fueron separados hombres de mujeres y por curso.
Cerca de las cuatro de la madrugada el permanentado se levantó al no poder conciliar el sueño. Tomó "prestado" de la chaqueta de Hijikata un par de cigarrillos los que seguramente serían suficientes para sobrellevar el insomnio, además le pesaba saber que solo tenía tres horas para descansar.
Fue al jardín de la casa, encendió su cigarrillo y se recostó en el césped. No se veían demasiadas estrellas en cielo, pero la Luna estaba ahí, levantó el brazo derecho tratando de alcanzarla, se sentía cerca, si cerraba su puño podía ver que la atrapaba y aun así seguía estando fuera de su alcance.
—¿Qué haces? —preguntó la pelirroja al verlo con el cigarrillo en los labios y el brazo estirado, al escucharla se levantó del suelo.
—¿Por qué eres la única que no se dirige a mí con respeto? —preguntó sin mirarla.
—No sé. No pareces un profesor —respondió sentándose a su lado.
Inexpresivo ante la respuesta imitó su acción de forma despreocupada, no estaban dentro de las horas de clases, no era su obligación actuar como si le estuvieran pagando. Un largo silencio se hizo presente hasta que decidió interrumpirlo.
—Me porté como un tonto en la tarde, pero estaba preocupado y enojado. En fin, no deberías estar afuera, ve a tu cuarto.
—No es la primera vez que te preocupas —dicho esto, encaró al hombre exigiendo una respuesta definitiva.
La tenue luz de la Luna les permitió verse a los ojos en medio de la oscura noche, entendía el mensaje que ella trataba de enviarle, no estaba seguro de como debía actuar no quería cometer ningún error que afectará su carrera, ella esperaba que él le diese alguna señal, temía estar malinterpretando la situación.
Kagura fue quien se decidió e hizo el primer movimiento depositando un corto beso en los labios del hombre y este cediendo a sus crecientes impulsos se apoderó de los rosados labios de la pelirroja, ella lo aceptó gustosamente siguiendo su ritmo desenfrenado, deseosa de probar todo lo que él tuviera para ofrecer.
Hubo un momento en el que se vieron obligados a separarse por la falta de aire, fue entonces cuando Gintoki cayó en cuenta de su grave error.
En un par de días se cumple un año de la última actualización, no sé si reír o llorar :v XD
Espero que les haya gustado, en ese caso no se olviden de comentar, saluditos Bye!
