Inciso final: Mi destino

Línea de tiempo; Pasado Katsuki

(Katsuki siendo héroe en Estados Unidos, antes de volver a Japón)

Había pasado un año desde Katsuki ya no tenía noticias de la boda, ni siquiera se tomó la molestia de preguntarle a su amigo detalles sobre el tema, no eran necesarios.

El tiempo ya había pasado y su mente poco a poco iba sintiendo a estados unidos como su hogar. Ahora hablaba más con sus compañeros héroes, estaba dispuesto a dar entrevistas en televisión y hasta se había hecho amigo de algunos vecinos de su edificio.

Al principio fue difícil para él, nunca había sido bueno tratando a las personas a su alrededor, pero una pequeña maraña de pelos negros siempre estaba picándole con la idea de hablar con más gente.

-¡Bakugou-san! ¿Por qué no me aviso que vendría a mi clase a dar una charla?- La voz del beta llegaba a ser muy aguda cuando se molestaba, o eso era lo que pensaba el rubio.

-¡Tan ruidoso! No me levante tan temprano para escucharte chillar.- Estaban en la piscina pública que se encontraba cerca de su hogar, Bakugou había conseguido el permiso del dueño del lugar para entrenar al joven.- Fuimos muchos héroes, ¿Cómo iba a saber que me asignarían tu clase? Mejor ve a prepararte, el entrenamiento de hoy será intenso.

Katsuki se había encariñado mucho con aquel joven, antes había pensado que sería un fastidio encargarse de aquel muchacho. Pero ahora simplemente lo hacía por gusto, hasta se divertía viendo al chico mitad japonés entrenando y fracasando algunas veces.

Pero algo que no le causaba nada de gracia era lo que presencio ese día que fue a dar charlas motivacionales a su clase.

"En el descanso almorzó solo, su mochila estaba completamente empapada cuando regreso a su salón y también me di cuenta que su uniforme estaba muy desarreglado.

¿Acaso alguien lo molesta?"

-Yamikumo, quítate la camisa.-Dijo con la mirada seria, aquel comentario descoloco por completo al joven.- Tendrás mas movilidad, el movimiento de brazos es clave.- Se excusó Bakugou, sin embargo sus verdaderas intenciones eran otras. El joven aun sorprendido y algo nervioso, decidió obedecer al héroe, allí fue cuando el alfa confirmo todas sus dudas.

"Moretones, y no solo eso, sino también mordidas ¿Abuso? Eso a veces pasa con los omegas, ya que algunos alfas no tienen la suficiente decencia de resistirse a las feromonas. Pero Yamikumo es un beta así que no tiene sentido.

Aunque desde un principio él fue extraño, dice ser beta pero a veces emane un aroma parecido a las feromonas"

Después de una hora de entrenamiento decidieron descansar, Bakugou saco de su mochila dos botellas con batidos de proteína y ambos se sentaron al borde de la piscina a beberlas. El chico de cabellos negros todavía no podía recuperar el aliento, el entrenamiento era día por medio y Katsuki era un maestro muy disciplinado.

-Bakugou-san… ¿A usted le divierte verme sufrir?- Apenas terminaron de entrenar el chico rápidamente se puso la camisa otra vez- Debería dar clases en mi academia, allí todo el mundo se desvive ejercitándose.

-Te entreno para que seas mejor que todos esos extras, tu solo di "gracias".- Bakugou no sabía muy bien como comenzar a sacar el tema, lo pensó mucho hasta que decidió empezar por algo suave.-Yamikumo… ¿Tienes alguna novia o novio?- Katsuki se dio cuenta tarde que no lo pensó lo suficiente.

Yamikumo por su parte comenzó a toser, aquella pregunta lo había sorprendido justamente cuando estaba bebiendo su batido.

-Eh…sí. Hace unas semanas una chica me invito a salir y yo acepte.- El chico no podía mirar a su héroe a los ojos, sentía como si le estuviera traicionando.

"Uff… eso descarta el abuso. Qué alivio. Aunque para ser una chica esas mordidas parecen severas. Quizás sea una chica alfa muy posesiva."

-Ya era hora, por fin tus hormonas se tranquilizaran un poco.- Katsuki un poco más aliviado se levantó de su lugar.- Tanto que me preguntabas por mi historia de amor, más te vale ahora concentrarte en la tuya.- Se estiro un poco antes de animar al chico a seguir con el entrenamiento.

"Entonces son abusones, eso no me tranquiliza tanto tampoco. ¿Debería ir a encarar a esos inútiles? Conociendo lo cobarde que es este chico, seguro él no lo hará.

Quizás debería dejar que se las arregle solito, se convertirá en un héroe al fin y al cabo."

Sin embargo, después de haber pensado aquello el alfa recordó sus días de secundaria, y como él fue alguna vez uno de esos brabucones.

Recordó como solía sentirse el rey de la escuela a base del miedo que provocaba en los demás, como disfrutaba ver que los demás le miraran con terror. Recordó como por mucho tiempo el rostro que más disfrutaba ver lleno de lágrimas, era el rostro de su propio omega destinado.

Su cerebro trajo a la luz todos aquellos momentos de su vida… y se sintió asqueado.

"Soy un maldito hipócrita."

Con esas palabras en la mente, Bakugou se dirigió a la academia del menor un lunes por la tarde. Espero pacientemente el final de las clases, situado en la entrada del lugar para que el chico de cabellos negros no lo viera y escapara.

"Hasta tuve que disfrazarme, maldito chico hormonas. Más te vale que luego me agradezcas."

Después de un rato se escuchó el timbre de salida, abrieron las puertas y Katsuki se sorprendió al ver a Yamikumo salir a paso rápido. El alfa esperaba que el chico saliera junto a toda la multitud de alumnos, pero prácticamente había salido de los primeros.

Katsuki aún se encontraba escondido de la vista del joven, noto que veía mucho su teléfono y aprecia atemorizado. De pronto Yamikumo detuvo sus pasos en seco, y solo que quedo allí parado mientras los demás alumnos comenzaban a salir del recinto.

"¿Qué rayos hace allí parado? ¿No se supone que estés escapando de tus abusones?"

Y fue cuando Katsuki escucho los gritos de una chica llamando a su pupilo, no con cariño sino con notorio enojo. Aquello ni siquiera fue disimulado, los gritos eran fuertes y provocaban que todos los alumnos miraran en su dirección.

-¡Yami! ¿Acaso también eres sordo?- La chica ya estaba cerca del joven, de un movimiento brusco lo obligo a voltear hacia ella- ¿Por qué no respondiste mis mensajes? ¡¿Me estas engañando, mierdesilla?!

"¡¿Esa es su novia?!"

-N-no, no sé qué le pasa a mi teléfono. Disculpa…-El chico no podía subir la mirada, estaba temblando del miedo.

-JA, ¿Crees que soy así de tonta? El único tonto aquí eres tu.- Un empujón para nada inocente fue lo que recibió Yamikumo.- Que sea una omega no significa que tenga menos cerebro que tú, eres un maldito estúpido.

"Es una omega… con razón nadie hace nada, solo se quedan mirando como idiotas"

-Y-y-yo no dije eso, disculpa. No volverá a suceder.- El chico solo podía sostener su mochila con fuerza, no se atrevía a abrir los ojos porque sabía que todos lo estarían observando- ¿Po-podemos hablar en otra parte?

-¿Por qué? ¿Acaso aquí está tu otra noviecita? ¿No quieres ponerla celosa, pedazo de mierda?- La chica estaba de brazos cruzados frente a Yamikumo, el cual ni siquiera podía articular palabras, ya que los nervios y el miedo eran más fuertes- ¡¿Quién es?! ¡Que levante la mano quien es la putita de ese intento de hombre! –Gritaba, ahora mirando a la gente a su alrededor, los cuales solo se quedaban viendo y murmurando cosas entre ellos.- ¿Quién más puede soportar a este puto beta feo? Que más encima se atreve a engañarme a mí, la única persona a quien le intereso algo tan repúgnate como un beta ¡Deberías estar agradecido!

Katsuki se encontraba todavía estático viendo la situación, no sabía qué hacer. Nadie se había fijado en su presencia ya que estaban muy ocupados siendo espectadores de un obvio maltrato.

-De nuevo están haciendo un espectáculo.-Katsuki escucho a dos alumnos conversando sobre el asunto- Al principio fue gracioso pero ahora ya es molesto, que se vayan a hacer sus numeritos a otra parte ¿No?

-No se le puede decir nada, ella es una chica omega. La última vez que alguien se metió a defender al pobre, ella les dijo a los profesores que la molestaban solo por ser omega.- ambos chicos estaban saliendo del establecimiento.- Yamikumo va en mi clase, y en cada receso esta chica siempre se la pasa en el salón gritando y golpeándolo. Ya nadie le habla al pobre por eso mismo.

-¿Y porque no solo la termina? Hay que ser muy tonto para soportar todo eso.

-No lo sé… Si fuera el también dudaría en terminarla. Esa chica está de verdad loca.

La mente de nuestro protagonista hizo un click, los recuerdos de unos ojos esmeralda llenos de lágrimas lo invadieron otra vez.

"Yo no fui mejor que ella… Era exactamente lo mismo"

Y sin darse cuenta, las piernas de Katsuki comenzaron a caminar solas.

-¿Qué baje la voz? ¿Me estás diciendo escandalosa? ¿Ah? ¡No te escucho!- La chica comenzó a dar bofetadas a la cara del joven.- Habla ahora, di lo que quieres decir ¡Habla ahora, basura!- Uso sus manos para agarrar el rostro del joven de cabello oscuro y bruscamente levantarlo, ya se lograban distinguir algunas lágrimas en aquel rostro- Los hombres no lloran, marica. ¿Acaso no tienes nada entre las piernas?- Y cuando la chica estaba tomando impulso para dar otra cachetada, una fuerte mano la detiene.

-Es suficiente.- La voz de Katsuki sonó sumamente grave, en verdad estaba molesto.- ¿Y tú quieres ser una heroína?- La chica solo pudo quedar enmudecida, el héroe Ground Zero estaba mirándola con unos ojos furiosos- ¡¿Y así todos ustedes piensan ser héroes?!- Esta vez se estaba dirigiendo a todo el grupo de espectadores que no hicieron más que observar como alguien estaba siendo maltratado.

El héroe Grounds Zero siempre mostraba una mirada relativamente enojada cuando hacia su trabajo, pero esta era la primera vez que de verdad estaba ardiendo en rabia.

Katsuki supo controlarse ante esa situación, él era el adulto en ese momento. Después de liberar a la chica, tomo de los hombros al joven beta y ambos salieron del lugar caminando. El auto del alfa los estaba esperándolos afuera, así que no tardaron nada en llegar y entrar en él.

El alfa iba conduciendo mientras escuchaba como el llanto del menor salía sin tapujos. A ambos les gustaba conversar dentro de ese auto, así que ese día tuvieron un paseo de 2 horas, el cual consistió en Yamikumo siendo regañado por el mayor pero también consolado por este mismo.

-Sabía de su carácter… pero era la primera vez que alguien gustaba de mi.-La voz del chico todavía sonaba quebradiza.

-No será la última, te lo prometo.- Para Katsuki eso fue más bien un deseo. Pensaba firmemente que aquel joven merecía ser amado.

Ese mismo día Katsuki hablo con el padre de Yamikumo sobre lo sucedido, este tomo cartas en el asunto a favor de su hijo. Solo basto con una semana para que el joven fuera desvinculado de aquella academia e inscrito en otra. Se intentó hacer una denuncia en contra de aquella omega maltratadora, para que esto mismo no le volviera a pasar a otra persona, pero lamentablemente lo único que consiguieron fue una orden de alejamiento. Yamikumo ya no quería tener nada que ver con esa chica, así que insistió en que aquella orden era suficiente para él.

El tiempo paso más rápido de lo que pensaban ambos amigos, ya se estaba por cumplirse 2 años desde la primera vez que se vieron. Ambos habían creado un vínculo sumamente fuerte de amistad y compañerismo, ya que es ese último año Yamikumo descubrió que lo suyo era la estrategia. Su kosei no era tan poderoso como otros, pero con su mente era capaz de crean planes de ataque que muchas veces ayudaron a Katsuki en las misiones.

Se habían convertido en un dúo dinámico, y aquel joven todavía ni se graduaba.

-¿Porque no va a visitarlo? Quizás Deku también lo extraña.- El joven se encontraba sentado junto al alfa rubio mientras ambos comían el almuerzo, aquella tarde la agencia de héroes había estado relativamente tranquila.-

-¿Y si me escupe en la cara?- Para Katsuki esa era una posibilidad- Hace tiempo que no me preguntabas por él, ¿porque volvió tu loco interés? No me digas que…-Menciono aquello y de inmediato el joven se sonrojo hasta las orejas, Katsuki ya sabía por dónde iba la cosa.- ¿De nuevo, mocoso? Solo espero que esta vez no sea una loca.

-¡No es lo que usted cree!- El chico se apresuró mucho en aclararlo, mientras era inevitable para el no volver a ponerse nervioso.- Es solo que… desde que me transfirieron a mi nueva escuela, tomo un bus el cual tengo que esperar todos los días en una misma parada. –Katsuki le dio un hincapié para que siguiera hablando, ya que aún no entendía a qué punto quería llegar- Cada mañana hay un chico esperando conmigo en la parada, no lo conozco ni nada parecido. Sin embargo… ¡el a veces me mira y no sé qué hacer! Una vez chocamos miradas sin querer y el… ¡Me sonrió!-Yamikumo estaba a punto de explotar de lo avergonzado que estaba.

Katsuki no pudo evitar soltar una carcajada por como el joven se hacía una bola de nervios solo por aquello.

-¡No se burle! Esa persona es enserio extraña… Una vez me pregunto la hora, yo se la di pero después de eso … me dijo; *Hueles bien*- Para este punto la cara del joven ya estaba completamente roja.- ¡¿Qué se supone que tengo que responder a eso?! ¡Además, es increíblemente parecido a usted!

-¡Ruidoso! – El alfa no tuvo tapujos en literalmente tapar la boca del joven con su mano- Ese chico ¿Te molesta? ¿Te incomoda?- El joven se tomó un tiempo, pero después negó con la cabeza.- ¿Te gusta?- El joven, aun con la boca tapada, se sonrojo y luego levanto los hombros, refiriéndose a que no sabía.- ¿Es de tu edad? – El niño asintió más seguro esta vez.- Entonces no hay nada de malo, si se pone extraño me avisas.- Y con eso dicho se dispuso a seguir comiendo y destapar la boca del chico.

-Está bien… -Yamikumo hizo un pequeño puchero, otra vez su héroe favorito lo trataba como un niño.- Nadie me había dicho eso antes. La verdad no sé a qué olor se refería, yo encuentro que no huelo a nada.

- Tienes un olor especial, eso me di cuenta cuando te conocí.- Katsuki seguía concentrado en su comida, pero de todas formas siguió hablando- Es parecido al olor que emanan los omegas cuando su destinado está cerca, no es tan fuerte pero si empalagoso. Como si fueras un dulce recién horneado.

Aquello hizo que los ojos de Yamikumo se agrandaran y brillaran de una forma bonita. Tarde Katsuki se dio cuenta de lo que dijo y rápidamente cambio de tema, levantándose y excusándose de volver al trabajo.

-¡Espere, Bakugou-san!- El joven se apresuró en detenerlo, estaban almorzando en la azotea del edificio, así que se encontraban solos.- …¡Usted me gusta mucho, Bakugou-san! Ha hecho tantas cosas por mí y estoy completamente agradecido por todo.

La atmósfera había cambiado rápidamente, ahora ambos se encontraban tensos. El alfa sabía que ese día tenía que llegar, aquel en que tuviera que rechazar los sentimientos del joven que siempre lo miraba con brillo en los ojos. Y el beta por su parte, sabía cuál sería su respuesta.

-No tiene que decir nada, sé muy bien lo que me responderá.- El chico bajo la mirada dolido, pero era algo de lo cual ya estaba preparado.- Solo quería que usted lo supiera, no quería vivir arrepintiéndome de no hacerle saber lo mucho que lo aprecio. –Yamikumo estaba triste, pero de todas formas no dudo en levantar el rostro, ahora mostrando una gran convicción - Es por eso que tiene que ir y encontrarse con Deku. ¡Sino después será demasiado tarde y se arrepentirá de no haberlo hecho!

Katsuki solo pudo pensar que ese chico se había convertido en alguien importante en su vida, podrá ser un mocoso y un cobarde, pero siempre le empujaba a hacer cosas que por orgullo no se atrevía a hacer. Lo ayudo a ser mejor persona.

"Quizás no tengas destinado, mocoso... Pero estoy seguro que nuestro destino era conocernos. ¿Dices que hice mucho por ti? Tú eres el que hizo bastante por mí, chico hormonas."

-Te lo prometo.-respondió sin más.

Esa tarde en la azotea, Katsuki pensó que era muy afortunado. Tuvo la oportunidad de conocer a dos personas maravillosas que casualmente se parecían mucho en apariencia.

Esa tarde las palabras del alfa no fueron necesarias para saber lo que pensaba, simplemente le dio un sincero "Gracias" y lo invito a seguir siendo héroes juntos. El dúo dinámico no iba a perder el brillo solo por un rechazo y menos por uno tan dulce como ese.

Sin embargo, a lo largo de su vida Yamikumo ya se había dado cuenta que el destino no era nada generoso con él.

Sucedió un jueves en la tarde.

El cómo inicio el fuego era un misterio todavía, lo único que sabían es que un edificio departamental estaba en llamas y poco a poco se iba desmoronando. Muchos civiles se encontraban en peligro, la ayuda de los héroes era indispensable.

La agencia permitió que Yamikumo se les uniera en la misión, ya que su kosei serviría para apagar el fuego, además de que necesitaban toda la ayuda posible para rescatar a las personas atrapadas.

-¡Entiéndelo, mocoso! ¡No puedes ir conmigo, es peligroso! ¡Te quedaras con los bomberos ayudando a apagar el fuego!- Katsuki estaba furioso, había recibido la orden de ocuparse de los civiles que se encontraban en el séptimo piso de aquel edificio de 20. No era un piso muy alto, pero había escuchado que era el piso con más daños a causa del incendio. La mayoría de los héroes estaban ocupados salvando a la gente que se encontraba atrapada en los pisos más altos, así que el héroe Ground Zero iría solo.

-¡Necesitas un apoyo! ¡No puedes arriesgarte así!- Yamikumo estaba respirando con dificultad de la impotencia- El mundo te necesita vivo ¡Yo te necesito vivo!

-¡No creas que soy tan débil como para morir así!- Katsuki también estaba gritando.

Sin embargo recordó todo el entrenamiento y lo duro que ha trabajado todo este tiempo su pupilo, y sin perder más tiempo cedió.

-¡Muchas gracias!- Casi al borde de las lágrimas Yamikumo se apresuró en seguir a su maestro y mejor amigo.

Fue una tarde difícil para todos los héroes, pero aquello dio frutos ya que la mayoría de los civiles habían sido evacuados. En el piso de nuestros protagonistas había una fuga de agua bastante grande, así que mientras Yamikumo aprovechaba para apagar el fuego con su kosei, Katsuki se encargaba de rescatar a las personas.

-¡Listo! ¡Mocoso, vámonos! Estos son los ultimo de aquí- Katsuki se encontraba con dos civiles en cada brazo y una niña pequeña en la espalda, quiera salir de allí lo más rápido posible, ya que el lugar estaba comenzando a hacer ruidos extraños que daban la impresión de que estaba a punto de colapsar.-¡Niño!

-¡Bakugou-san!- El joven salió de uno de los pasillos del lugar y corrió rápidamente hasta estar frente a su héroe- Hay una persona atrapada en el fuego, esta al fondo

-Mierda… Cuida a estas personas mientras yo voy- Katsuki ya estaba dispuesto a ir al recate.

-¡No! Tienes que dejar en un lugar seguro a estas personas ¡Te necesitan!- Aquella palabras detuvieron al héroe profesional, y cuando estaba a punto de hacer oídos sordos, el joven lo detuvo con un agarre- ¡Yo puedo salvarlo! Solo es una persona, apagare el fuego y saldré rápido. Tú debes salvar a-Katsuki no tenía tiempo para hablar.

-¡Es peligroso! ¡Esto no es una práctica! ¡Aquí el héroe profesional soy yo, así que obedéceme y espera aquí!- La cara de Katsuki se veía furiosa, pero la vedad es que estaba muy preocupado por la seguridad de su amigo.

-¡No me subestime! ¡Puedo hacerlo!- Yamikumo también se encontraba molesto.- ¡He entrenado muchísimo! ¡¿Acaso no confía en mí?!

-¡No es eso, niño!- Katsuki ya no aguantaba- ¡Lo digo para que tu trasero este a salvo!

-¡Ninguno de nosotros está a salvo, estamos en un edificio en llamas!- Ambos se distrajeron cuando la niña que rescataba Bakugou comenzó a llorar, las otras dos personas estaban inconscientes pero no dejaban de toser.- Usted es un gran héroe e hizo que yo deseara ser uno también.- Yamukimo tomo la mano de Katsuki entre sus palmas y apretó con fuerza.- Si no lo hago, me arrepentiré toda la vida.

El héroe profesional tenia autentico miedo, pero en ese momento crucial no tenía tiempo que perder y decidió ceder a sus suplicas.

No lo sabía en ese momento, pero al final sería Katsuki el que se arrepentiría toda la vida.

-¡Chico hormonas!- Lo llamo por su característico apodo antes de salir del edificio, Yamikumo se había puesto a correr hacia su destino, pero se dio el tiempo para voltear y ver por última vez a su héroe.- ¡Yo también te necesito vivo!

Yaimuko simplemente asintió con la cabeza y siguió corriendo lo más rápido que pudo hacia el fondo de ese piso, ya había perdido mucho tiempo y tenía que salvar a esa persona que gritaba por su auxilio. Especialmente porque conocía a aquel civil atrapado.

Se habían hablado por primera vez el día anterior a la catástrofe. Aquel chico que miraba tanto a Yamikumo en la parada, mientras ambos esperaban el bus, se había atrevido a preguntarle el nombre a nuestro pelinegro. Dejaron de ignorarse y se presentaron.

-¡GOGO! ¡RESPONDE!- El joven estaba apagando las llamas rápidamente, pero se había comenzado a preocupar porque el joven que conoció en la parada del bus dejo de contestar a su llamado.- ¡Estoy por apagar las llamas! ¡Solo espera, todo estará bien!

Las llamas no dejaban ver al chico atrapado, así que Yamikumo se apresuró en apagarlas. El chico de cabellos negro seguía gritando el nombre sin obtener respuesta, apago el fuego y busco con desespero al joven atrapado.

Entre el humo negro del lugar pudo distinguir una cabellera rubia en el suelo, corrió rápidamente hacia ella. Sin embargo, lo que no esperaba era encontrar un gran trozo de escombro sobre las piernas del joven rubio.

-¡Te sacare de aquí, Gogo!- Yamukimo se apresuró en intentar levantar aquel escombro, era demasiado pesado, pero eso no lo detuvo de intentarlo una y otra vez.- ¡Solo resiste!- Yamikumo se dio cuenta que el joven había perdido mucha sangre, aquel pedazo de cemento le destrozo las piernas.

-…irte…tienes que irte.-Escucho el hilo de voz del joven, el cual tenía un enorme parecido con Katsuki.- …tienes que irte Yamikumo

-¡No! Tengo que salvarte, solo resiste.-El joven seguía intentando rescatar al chico de todo esos trozos de pared que estaban aplastándolo.

En ese mismo momento, Katsuki estaba terminando de resguardar a los civiles que acaba de salvar, estaba a punto de ir en busca de su pupilo, pero un policía lo detuvo pidiéndole que lo necesitaban en los pisos más alto de aquel edificio.

Al parecer no había sido un accidente, aquel incendio fue planeado, y en los últimos pisos unos villanos tenían de rehenes a 30 civiles. De verdad lo necesitaban en ese lugar.

Sin embargo, Yamikumo también lo necesitaba.

-Yami… escúchame…-La voz de Gogo estaba muy débil, el pelinegro no quería admitir el mal estado de aquel chico.- La primera vez que te vi… sentí que eras mi destinado…-Aquello descoloco al chico e hizo que mirara al rubio, él le mostraba una débil sonrisa- Era imposible… porque soy un beta…- sus ojos estaban llorosos- Esa parada… queda muy lejos de mi casa… pero valía la pena, porque… así podía verte…

-Gogo…-Las lágrimas rápidamente se apoderaron de los ojos del pelinegro.- Te sacare de aquí, Gogo…¡Te sacare!

-Debí verme como un acosador… perdón por eso.-Dejo escapar una pequeña risa con las ultimas fuerzas que le quedaban.- Yo no te conocía… pero todos los días te extrañaba- Estiro su mano hacia Yamikumo, y este no resistió mas las ganas de tomarla. Se arrodillo en el suelo y junto su frente con la de aquella persona especial, mientras tomaba con fuerza su mano.

-Yo también, esperaba verte cada mañana…-Entre lágrimas, Yamikumo le dedica aquellas palabras.

Y sucedió. Katsuki y otros héroes habían ido a enfrentas a los villanos, pero no contaron con que ellos habían puesto bombas en distintos pisos del edificio. Y Cuando se vieron derrotados, aquellas viles personas activaron las bombas.

De las cuales, una se encontraba en el séptimo piso.

"¡¿Bombas?!... ¡YAMIKUMO!"

El sonido de las bombas estallando no se hizo esperar, y Katsuki simplemente se quedó inmóvil.

Mientras que en el séptimo piso, ambos adolescentes tomados de la mano se regalaban su último suspiro.

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Ese jueves por la tarde 134 civiles fueron rescatados, gracias a los héroes pudieron atrapar a los villanos responsables. Sin embargo, hubo 5 fallecidos, de los cuales 2 eran estudiantes.

Todos felicitaron a los héroes, pero Katsuki no parecía estar en este mundo. Estaba ido, no respondía a nadie, ni siquiera se dio cuenta cuando volvió a su agencia junto a sus compañeros héroes.

Solo reacciono cuando su jefe se acercó a él, preguntándole porque su hijo no había vuelto a la agencia.

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Su jefe no tenía rencor contra Bakugou, al contrario, le agradeció por todo lo que había hecho por su hijo.

El día del funeral de Yamikumo Price fue tranquilo, todos sabían que aquel joven falleció siendo un verdadero héroe.

Después de darle las condolencias a toda la familia de su pupilo, se dispuso a ir a su hogar y llorar todo lo que no pudo soltar en el funeral. Grito, lloro y golpeo cualquier cosa a su alcance.

Así estuvo por una semana entera.

Fue un lunes por la mañana que recordó aquella ultima promesa que le hizo a su joven pupilo, aquella petición que venía haciendo el adolescente desde la primera vez que escucho sobre su historia de amor.

Ese mismo día se levantó de su miseria y fue a la agencia de viajes para comprar su boleto de avión con destino a Japón. En cosa de una hora ya estaba listo su viaje, el que fue programado para tomar en 4 meses más.

Pensó que era tiempo suficiente para poder recuperarse de su perdida, ya que estaba seguro que aquel mocoso no estaría nada alegre viéndolo lamentarse.

"Cumpliré la promesa que te hice, chico hormonas."

Solo había tres cosas que Yamikumo deseaba en la vida. La primera era que su maestro dejara su orgullo y fuera en busca de su omega destinado. La segunda era encontrar a una persona que lo quisiera genuinamente y poder tener una historia de amor también. Y la tercera era poder ser un héroe digno de admirar, y que todo su entrenamiento valiera la pena.

Sin darse cuenta, Yamikumo falleció logrando cumplir sus tres mayores deseos.


Nota:Hola! Este es el ultimo inciso, desde aqui continuaremos con los capitulos normales de este fanfic :) Quice hacer este capitulo mas largo para darle un buen cierre al pasado de Katsuki. Ojala no halla sido muy odioso.

Otra vez ,mucha sgracias por seguir leyendo esta historia~