No soy dueña de estos personajes. Disney / ABC lo son.
(S/L): N/A: Tengo un nuevo libro a la venta. Más detalles al final de los capítulos.
4: En el bosque
Emma se encontró en la casa de Regina temprano por la mañana. Regina le había enviado un mensaje de texto preguntándole si podía preparar a Henry para la escuela. Aparentemente, más allá de las náuseas matutinas, ahora los olores también afectaron a Regina y el olor a mantequilla mientras preparaba el desayuno la había enviado al baño por más tiempo del que esperaba. Emma apareció con el desayuno de Granny's para Henry, que se estaba alistando por su cuenta.
–Creo que necesitamos hablar con tu madre acerca de reconocer que ahora puedes hacer muchas cosas sin supervisión parental –dijo Emma mientras Henry se ponía su mochila.
Henry se encogió de hombros. –Sigo tratando de decirle que estoy bien, pero no me escucha. No sé cuánto de esto fue causado por mi desafortunado hábito de ser secuestrado por chicos malos o porque siempre ha sido una madre sobreprotectora.
–Probablemente un poco de ambos. Supongo que podemos sentarnos juntos cuando no esté viviendo en el baño y hablar de eso –dijo Emma.
Henry asintió con la cabeza. –Suena bien. No debería estresarse por mí de todos modos. No es bueno para el bebé, ¿verdad?
–No lo es. Bueno, déjame decirle que te veré ir a la parada del autobús y averiguaré si ha terminado de vomitar todos sus órganos vitales.
–¿Vas a seguir haciendo chistes así mientras revisas? Podría molestarse.
Emma se burló y cuadró los hombros con orgullo. –A tu madre le encantan mis chistes. Simplemente le gusta fingir que no.
Henry arrugó la cara. –Siento que no.
–Confía en mí. Le encantan.
Henry puso los ojos en blanco y Emma sonrió. Marchó al baño del primer piso; Regina no había podido ser capaz de llegar a su baño privado. Llamó a la puerta y Regina gimió lo suficientemente fuerte como para escucharla, así que tal vez fue una respuesta.
–¿Estás bien ahí? –Llamó Emma.
–Bien. Es solo que... –gimió Regina. –Es como si el olor invadiera todo mi cráneo.
–¿Estarás bien?
–Creo que necesito darle tiempo para que se desvanezca. Tengo que llamar a la oficina y avisarle a mi asistente que llegaré tarde. ¿Henry está listo?
–Sí, se alistó solo, ¿sabes? Lo llevaré al autobús. Una vez que suba, volveré, ¿está bien?
–No tienes que hacerlo.
–Sé que no –Pero, ya estaba despierta y sus padres la habían mirado raro cuando salió del departamento tan temprano. También podría aprovecharlo al máximo.
Con eso, Emma se fue con Henry. Henry echó un último vistazo en dirección al baño antes de que salieran por la puerta, fueron golpeados por el aire frío y húmedo. Parecía que podía llover. Emma le dio una palmada a Henry en el hombro.
–Estará bien –le aseguró Emma.
–¿Estabas tan enferma por mí? –preguntó.
–Definitivamente, lo mío fue todo el día y estaba en prisión, así que apestaba un montón. Tu madre podría ser una de esas personas que pierden las náuseas después de unos meses. Diré que tuve suerte con eso.
Henry asintió, pero frunció el ceño ligeramente y miró hacia abajo como si estuviera buscando algo. –Es difícil verla enferma, incluso si sé que es porque... –Miró a su alrededor, como si buscara espías. –Ya sabes.
Emma se rió entre dientes. Es posible que tengamos que descubrir cómo referirnos a esto mientras estamos en público. Regina indudablemente les proporcionaría accidentalmente un eufemismo. –Cierto. Sin embargo, estará bien. Estaré cerca para ayudar, así que tú también puedes apoyarte en mí. Quiero decir, yo también soy tu madre.
Henry la empujó con el hombro. –Duh. Sé eso.
–Bien. Entonces, si necesitas hablar sobre la situación o de cómo te sientes, aquí estoy –dijo Emma.
Él asintió y sonrió un poco. –Vas a volver y asegurarte de que está bien, ¿verdad?
–Por supuesto que sí. Te lo prometo, Henry, que ninguno de los dos está solo en esto. Estoy aquí para los dos. Todo estará bien.
Tomó una profunda respiración antes de mirarla de reojo. –¿Crees que Robin Hood estará ahí? –su ceja se arqueó.
Emma se rascó la cabeza y se encogió de hombros. –No estoy segura. Supongo que depende de Regina. Ya veremos qué pasa.
–¿Crees que lo quiere aquí?
Emma lo dudaba, pero no estaba segura. Regina de repente podría encontrarse añorando a su alma gemela de nuevo, no es que Emma pudiera entender por qué. –Como dije, eso depende de tu madre.
Henry asintió nuevamente. –¿Quieres que él esté aquí?
No. Emma no podía ver qué cosa buena agregaría Robin a la situación. –No importa lo que yo quiero e independientemente de sus acciones, estaré aquí.
–Bien.
No tuvieron la oportunidad de hablar mucho sobre cosas más allá de eso. Llegaron a la parada del autobús y había un par de niños ahí. Henry se acercó para hablar con sus amigos. Emma sonrió un poco y luego se desvaneció en el fondo, sabiendo que Henry tenía la edad en que sus padres lo avergonzaban un poco, a pesar de que eran héroes.
Emma regresó a la casa de Regina para encontrarla en el sofá con un trapo húmedo sobre la cara y la cabeza echada hacia atrás. Emma se sentó en el borde opuesto. Regina gimió y Emma se preguntó si ese pequeño movimiento podría volver a enfermar a Regina.
–Es terrible. ¿Cómo sobreviviste a esto en prisión? –Preguntó Regina, su voz era amortiguada por la tela.
Emma rió entre dientes. –No tenía muchas opciones. Estarás bien.
–No eran tan molestas las náuseas matutinas cuando no sabía que eran náuseas matutinas y ahora, de repente, ese conocimiento parece haberse agregado a lo horrible que es esto. Espero que se limite al olor de la mantequilla.
Emma se rió, sabiendo que las cosas no serían tan fáciles. –Es posible que no puedas cocinar. Es una tragedia para todos los involucrados.
–Lo dices por ti.
–Me gusta pensar que estoy involucrada.
Regina guardó silencio durante mucho tiempo y luego soltó un largo suspiro. –Hay alguien más involucrado.
–Henry preguntó por él y, sinceramente, yo también. ¿Qué vas a hacer?
Regina se quitó la tela de la cara y se frotó el puente de la nariz. –Le pedí a Kathryn (1) que redactara algunos papeles para mí.
La frente de Emma se arrugó. –¿Qué tipo de papeles?
Regina la miró con líneas que estropeaban sus ojos. –Voy a hacer que Robin renuncie a sus derechos parentales.
Emma jadeó y abrió mucho los ojos. Nunca hubiera esperado que Regina llegara a tal extremo en ese momento. Regina había cambiado mucho, pero parecía ser la Regina de antaño, la que atesoraba a un niño.
–Regina, no puedes hablar en serio sobre mantenerlo alejado de su hijo. ¿Es una forma de castigarlo por elegir a su esposa en vez de a ti? –Preguntó Emma.
Regina frunció el ceño y sus ojos se endurecieron. –¿Piensas tan poco de mí, señorita Swan?
Emma hizo una mueca. Mierda, no era la forma correcta de comenzar esta conversación con ella. –Regina…
El veneno permaneció encerrado en los ojos de Regina. –No me dirás qué hacer con un niño que no comparto contigo. No tiene nada que ver con quién eligió Robin. Todo tiene que ver conmigo teniendo protestad y qué decir en esta situación.
Emma decidió no retroceder. Sí, Robin era un imbécil por lo que podía decir, pero Regina no estaba siendo justa. –¿Vas a tomar su protestad y alejarlo?
Por supuesto, Regina no retrocedió y la miró, nadie hubiera imaginado que hace un minuto estaba quejándose por las náuseas matutinas y vomitando todo lo que la hacía ser quien era. –¿Qué tiene para ofrecer ese hombre a mi o a mi situación? Sus largos y elaborados discursos sobre cuánto honor tiene los cuales no significan nada para él, ni para quien los escuche. Tengo pocas ganas de soportarlo a él o a sus ilusiones de grandeza. Además, ¿De verdad crees que Robin querrá tener algo que ver conmigo o con esta situación?
Supongo que "situación" será la palabra clave de Regina para todo esto. –Eres su alma gemela –decir esas las palabras siempre hicieron que los dientes de Emma hormiguearan. Toda la idea del destino seguía molestándola. Le gustaba pensar que había libre albedrío y tenía algo de control sobre su vida.
Regina se burló. –Suenas como cuando Henry era más joven. ¿Ya crees en la magia de los cuentos de hadas?
Emma frunció el ceño. –Bueno, actúas como si no estuviéramos rodeados de magia fastidiándonos a cada paso. El verdadero amor es una cosa, así que ¿por qué no las almas gemelas?
Regina rechinó los dientes de una manera muy poco femenina, pero muy parecida a un peligroso depredador. –Siempre he sentido que era débil, desde el principio por más razones de las que puedo contar, pero fue una oportunidad para mí. Las almas gemelas existen tanto como el Amor Verdadero en el Bosque Encantado, pero nunca pensé que en la vida se me entregara tal regalo. Ahora soy más sabia y apenas creo que tenga un alma, pero le di un giro a esto. Había sido mi oportunidad de ver que la humanidad no estaba solo para arruinarme, pero todo lo que él probó fue demostrar que mi teoría anterior era correcta. El destino nunca me permitirá un momento de verdadera felicidad sin arrancarlo de mí y observar cómo me deja en completa ruina.
–Maldición, Regina –Emma nunca pensó que Robin fuera tan malo. Sí, parecía un poco idiota, jugando en ambos equipos, con Regina y Marian. Solo podía preguntarse qué hizo para restaurar la desconfianza de Regina hacia la humanidad. ¿Qué tan mal lo jodió?
Regina miró a Emma atentamente e internamente Emma luchó para no retorcerse en su asiento. La chispa en los ojos de Regina le dijo que había fallado. Una sonrisa en el rostro de Regina le hizo saber a Emma que se deleitaba con la incomodidad de Emma. Era como un gato jugando con un ratón.
–¿Sabes cuándo este... asunto fue concebido?
Emma chilló. –Uh no –¿Qué tiene eso que ver con que Robin sea un imbécil? Espero que no le haya pedido que le hiciera un sándwich o algo así después.
La sonrisa de Regina se curvó y sus ojos ardieron con deleite diabólico. –Después de que Marian fuera congelada. Estaba en mi cripta, buscando formas de salvar a su esposa, trataba de mantenerme alejada de él y ¿quién apareció? No digo que fuera inocente en el asunto, pero estaba tratando de hacer lo correcto Estaba tratando de hacer lo correcto y ahí estaba, en mi cara, rogando, suplicando e implorando. Su esposa prácticamente estaba muerta, ni siquiera a tres metros de nosotros y, sin embargo, ahí estaba conmigo, queriéndome, rogándome –sacudió su cabeza.
–Regina... –Emma no estaba segura qué quería decir y no tenía nada por el momento. Mentalmente, suspiró. Esta bien, ¿qué demonios les pasa? Al menos Regina no estaba fingiendo se la víctima, pero aun así.
–Intenté ser una buena persona, Emma. Lo intenté –Regina gruñó e hizo un puño, sus ojos brillaron, un poco salvajes. –Hizo ser una mala persona, de una manera que nunca lo había sido antes. Peor que eso, parece pensar que es una buena persona. Parece pensar que es honorable que esté tratando de volver con su esposa, después de que su "beso de amor verdadero" no funcionara en ella, después de que durmió conmigo a unos cuantos metros del cuerpo de su esposa, y después de que me persiguió sabiendo que originalmente había ejecutado a Marian. ¿Quieres a ese hombre cerca de tu hijo?
Esa era una pregunta cargada y Emma no estaba segura de si debía responderla. Después de todo, ese hombre había estado cerca de su hijo. Por supuesto, ¿quién era ella para juzgar? Tenía a Hook alrededor de Henry y solo le había llevado unos pocos días tranquilos darse cuenta de que Hook era malo para su salud. Con suerte, captará la indirecta y también se mantendrá alejado. No quería tratar con Hook, no cuando ya tenía cerca a Regina.
–Sabes que, es tu decisión, Regina. Si no lo quieres cerca, es tu hijo. Aunque ¿Qué harás si no se mantiene alejado?–Preguntó Emma.
Regina la miró como si estuviera completamente enojada. –¿Qué otra opción tiene?
–Bueno, ¿no va a querer hacer lo honorable? La última vez que verifiqué, según las definiciones de la mayor parte del mundo, lo honorable aquí es cuidar a su hijo.
Regina se burló y sus ojos volvieron a ser de piedra. –¿Y cómo lograría hacer eso? ¿Con su increíble trabajo? ¿Su increíble casa? ¿Con sus grandes rasgos como recordarles a todos lo honorable que es mientras duerme con la mujer que esencialmente asesinó a su esposa? –Su voz era un siseo ahora.
Emma hizo una mueca. –¿Tú... quieres hablar de eso? –Parecía que matar a Marian molestaba a Regina más de lo que cualquiera probablemente pensaba que lo haría. Demonios, había rumores circulando por la ciudad de que Regina había tratado intencionalmente de reemplazar a Marian después de ejecutarla. Por supuesto, esa idea era una locura teniendo en cuenta el tiempo intermedio, pero a nadie le interesaba la lógica.
Los hombros de Regina cayeron cuando suspiró. –No realmente. Todavía no. Bueno, no más allá del hecho de que, ni siquiera lo recuerdo. No es solo que no la recuerde, sino que no recuerdo mucho. Es como, hubiera niebla o si a veces mirara a través de los ojos de otra persona. No puedo creer lo lejos que llegué y cómo nunca me di cuenta. ¿Cómo llegué a ese punto?
Emma se inclinó hacia delante. –Sabes, también me preguntaba algo así cuando estaba en el Bosque Encantado e hice el placer de conocerte como Reina. Es como si ella fuera tú, pero no realmente. Me imagino que a todos nos pasa lo mismo. Podía ver sombras tuyas allí. Quiero decir, recuerdo lo que intentaste hacerme cuando llegué por primera vez, pero fue extraño. Iba más allá y aun así estabas sobre el límite.
–La ira. El dolor. El abandono. Estoy segura de que sabes lo que es sentirte casi como si fueras la última persona en la Tierra.
Emma asintió y sus entrañas se apretaron. Parpadeando, sacudió la cabeza para evitar volver a ese lugar, ese sentimiento. –Es un sentimiento horrible.
Regina tomó una profunda respiración y asintió. –Eso era lo que sentía todo el tiempo. Miles de personas a mi alrededor y sentí que era la única ahí, como si estuviera a millones de kilómetros de distancia, y nada podía traer a nadie de regreso. Sé que no justifica mi comportamiento Llegué a comprender eso. He tenido tiempo de calmarme y reflexionar. Llegué a comprender y aceptar lo que hice. Durante mucho tiempo, sentí que estaba contra el mundo y el maldito mundo estaba mal.
–¿Que Henry cambió eso?
Regina se burló. –Por favor, ¿no traté de envenenarte por que te atreviste a tentar a Henry con la idea de otra familia? No, odio pensar lo que cambió eso –un ceño fruncido se posó en su rostro y se quedó callada por un momento.
Emma frunció el ceño. –¿En serio no me lo vas a decir?
–No puedo decirte lo que no sé. Tal vez me ablande con la edad al principio y luego me ablande un poco más con Henry y luego apareciste... –Regina sacudió la cabeza. –No creo que pueda precisar el punto dónde cambié. Demonios, si es que cambié. Todo parece ser el flujo de un río. Estaba en un punto y ahora estoy en otro, pero sigo siendo agua. Es mejor que cuando no parecía fluir y era hielo.
Emma se frotó la frente. Tenía sentido para ella, pero no lo tenía al mismo tiempo. Simplemente pensó en Regina evolucionando como un ser humano, como la gente solía hacerlo a medida que el mundo giraba, la información cambiaba y la vida pasaba.
Regina sacudió la cabeza. –Como sea, ¿me acompañarás a la casa de Robin, supongo que cuando lleguen los documentos?
–¿Crees que necesitarás?– Emma no podía imaginar a Robin tratando de lastimar a Regina, pero de nuevo, toneladas de cosas que no podía imaginar eran ahora realidad. Sí, pero ¿violentar a una mujer? Maldita sea es Robin Hood. Entonces, pensó un poco más. Espera, Robin Hood tampoco trataría a Lady Marian como lo hace, así que ¿qué diablos?
Regina la miró y en su boca se dibujó en una media sonrisa. –Realmente eres la hija de tu padre.
El ceño de Emma se frunció. –Sé que esta es una forma de llamarme idiota, pero ¿por qué? –Me perdí algo aquí, pero maldita no sé de qué me perdí.
Regina sacudió la cabeza, pero su expresión pequeña y divertida permaneció. –Por lo que sabes, podría significar que eres encantador.
–Sé que piensas que mi papá es un encantador idiota.
Regina se acercó y le dio unas palmaditas en la mano. –Bueno, lo es. Pero eso no responde la pregunta. ¿Vendrás? No como el alguacil, sino como Emma.
Emma parpadeó y abrió la boca para responder, pero descubrió que no tenía palabras. ¿Regina la quería ahí solo para tener a alguien a su lado? Quería que alguien la acompañara y eligió a Emma. Está bien, wow, Ni siquiera sé qué hacer con esa información.
Antes de que las palabras llegaran a ella, Emma asintió. –Estaré allí. Solo envíame un mensaje de texto cuando me necesites, ¿de acuerdo?
–Por supuesto –respondió Regina. Miró el reloj en la pared. –Ahora, creo que las dos deberíamos estar en el trabajo.
–¡Mierda! –Emma saltó del sofá. –¡Ni siquiera llamé para avisar que llegaría tarde! –David tendría tantas bromas una vez que le dijera dónde había estado, especialmente porque prácticamente salió corriendo del apartamento mientras él todavía se estaba despertando.
Regina sacudió la cabeza. –Tu sentido de la responsabilidad es realmente asombroso.
Emma ignoró el sarcasmo y le envió un mensaje de texto a su padre mientras Regina fue a tomar sus cosas. Salieron de la casa al mismo tiempo, pero en diferentes autos. Probablemente hubiera sido una mejor idea tomar un único automóvil. Emma no estaba segura de por qué pensó eso. Regina probablemente no lo hubiera hecho.
–¿La alcaldesa te mantiene ocupada? –David sonrió en el momento que Emma entró por la puerta de la estación.
–Sigue así e inventaré una historia sobre mí y la alcaldesa para arruinar tu mente –respondió Emma con una sonrisa propia.
David jadeó, se cubrió la boca con las manos y abrió mucho los ojos. –No lo harías. Regina te destruiría tan pronto como se enterara del rumor.
Emma entrecerró la mirada sobre él. –¿De verdad le dirías a la gente cosas así?
Cuadrando los hombros, David le sonrió. –Creo que se llama ojo por ojo. Si quieres arruinar mi cerebro, entonces tengo que devolverte el golpe de cualquier manera que pueda.
–Vas a hacer que me asesinen. Bien, papá. Bien –se dejó caer en la silla del escritorio vacío.
Él le sonrió. –Sin embargo, ¿alguna razón por la que saliste corriendo a su casa como si tu trasero estuviera en llamas?
–No se ha sentido bien y parece pensar que Henry no tiene la edad suficiente como para prepararse para la escuela por su cuenta. Demostró que estaba equivocada.
–¿Está enferma?
Emma se encogió de hombros y trató de pensar en la forma de expresar su respuesta, por lo que técnicamente no estaba mintiendo. –Simplemente no se sentía bien, pero se fue a trabajar, así que supongo que ya está bien.
David parecía satisfecho con eso. El resto del día fue bastante normal. Aunque que Emma no tuvo que recoger a Henry, Regina la invitó a cenar. Ella asumió, junto con sus padres, que era un agradecimiento por el rescate de la mañana, aunque Regina nunca lo dijo. Emma no dijo nada, no quería traer mala suerte, no cuando la comida era tan buena y podía pasar tiempo con su hijo. Tiempo bien invertido.
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Emma no estaba segura de por qué estaba sorprendida de que Robin Hood viviera en una pequeña cabaña en el bosque. Tal vez fue porque los Hombres Alegres tenían un campamento alrededor. Parecía ir en el sentido equivocado, como un rey en su castillo o algo así. Robin tenía una casa, aunque fuera pequeña, mientras que sus seguidores tenían carpas en el clima frío y helado. Parecía haber algo de construcción alrededor del área, por lo que posiblemente los Hombres Alegres estaban construyendo cabañas propias, creando su propia pequeña comunidad. Sin embargo, Emma sabía que la cabaña en la que vivía Robin no estaba hecha a mano. A menos que un movimiento de la muñeca de Regina lo contrarrestara.
–Bueno, no podría permitir que Roland viviera en la miseria, ¿verdad? –Preguntó Regina mientras Emma miraba la cabaña de arriba abajo desde fuera.
–Supongo que no –murmuró Emma. –Aunque, puedo imaginar que sea como un pequeño Tarzán aquí afuera –Roland tenía la actitud para ello.
–Preferiría no ver al niño siendo criado por los simios, aunque supongo que está lo suficientemente cerca.
–Ouch. ¿Sin amor por los Hombres Alegres? –Emma había conocido a algunos de ellos y todos parecían chicos normales. Sí, Will Scarlet era molesto, pero Alan-a-Dale era bastante talentoso para contar historias y más que un poco divertido con suficiente cerveza.
Regina miró a Emma e inhalo, pero no se molestó en comentar. Tocó la puerta con una delicada mano cubierta con un guante de cuero. Emma pensó que era el final de la conversación.
–Un momento –llamó una voz femenina. Unos segundos después, Marian abrió la puerta, tenía una simple cola de caballo en el cabello. Sus ojos tenían líneas debajo y su expresión, ya apagada, cayó cuando vio a Regina. –Su Majestad –su tono se cortó y su aliento quedó suspendido en el aire frío, lo que hizo que su tono pareciera más helado.
Regina ni siquiera miró, lo que se suponía que era un insulto. A pesar de que Regina le había salvado la vida a Marian en más de una ocasión y se hizo a un lado cuando Robin decidió intentarlo nuevamente con su esposa, Marian observó a Regina con bastante sospecha cada vez que toleraba estar cerca de Regina. Emma no estaba segura de si Marian esperaba que Regina se volviera loca y matara a todos, pero probablemente no era la única, o si esperaba que Regina intentara robar a Robin. Tal vez Marian nunca podría ver a Regina como algo más allá de la otra mujer.
–Necesito hablar contigo y Robin sobre un asunto delicado –declaró Regina.
Marian echó un vistazo a la casa y luego abrió más la puerta. Regina entró con Emma justo detrás de ella. Emma le sonrió a Marian, quien le devolvió la sonrisa. Entraron directamente en la sala de estar, era pintoresca y decorada con buen gusto. Dos pequeños sofás con cojines, una alfombra y una pequeña mesa de café con algunas fotos. Parecía un hogar, pero no se sentía del todo bien. Había algo en el aire. Emma no estaba segura, pensó que le recordaba la departamento de Nieves. Pero por alguna razón, no era así. No había el mismo calor y el aire se sentía espeso, aplastante.
–¿Cómo te va? –Emma le preguntó a Marian, que no tuvo la oportunidad de responder.
–¿Quién estaba en la puerta? –La voz de Robin se trasladó desde otra habitación cuando sus pasos ligeros y rápidos se acercaron.
–¡Regina! –Roland sonrió radiante mientras se acercaba, arrojándose a los brazos de Regina. Regina lo abrazó con fuerza, presionándolo contra su pecho y levantándolo del suelo. Emma estaba a punto de detener a Regina, pero retuvo la protesta. Seguramente levantar algo pesado tan temprano en su embarazo no podía lastimar a Regina o al bebé.
Marian se tensó cuando cerró la puerta, pero no dijo nada. Solo vio a Regina sostener a su hijo. Roland sonrió en los brazos de Regina, abrazándola tan fuerte como le permitía su abrigo. Regina despeinó su cabello usualmente salvaje. Había sido peinado, así que tal vez no parecería el bebé Tarzán ahora.
–¿Cómo has estado? –preguntó Regina on una sonrisa brillante.
–¡Tengo cosas nuevas en mi habitación! –Roland informó. Emma solo podía preguntarse cómo consiguió cosas nuevas ya que ninguno de sus padres trabajaba. –¿Quieres verlas?
Regina continuó sonriendo. –Me encantaría, pero primero tengo que hablar con tu papá y mamá, ¿está bien?
–¡Está bien! –Sus mejillas estaban tan regordetas, levantadas en una sonrisa, parecía un pequeño querubín.
–¿Regina? Regina, ¿qué haces aquí? – exigió Robin cuando apareció a la vista. Le dio una mala mirada a Regina, como si hubiera hecho algo mal.
Regina se giró hacia él. –Tengo que hablar contigo y con Marian sobre algo –su voz era tranquila, pero sus ojos se endurecieron, como si estuviera preparada para la batalla.
–Y has traído al alguacil –el ceño de Robin se profundizó. Emma entendió. La policía le dejó un mal sabor de boca. Era lo mismo con ella, le llevó mucho tiempo acostumbrarse a usar una placa. Solo esperaba que eventualmente entendiera que ella era uno de los buenos.
Emma levantó las manos en señal de rendición. –Estoy aquí en rol de amiga y apoyo. Ni siquiera estoy trabajando en este momento –Una mala manera de pasar el sábado.
–¿Para apoyar a quién? –Preguntó Marian, con los ojos entrecerrados en Emma.
–¿Quizás podamos sentarnos y discutir esto como adultos maduros? – solicitó Regina, con un tono aún civilizado mientras hacía que Roland volviera al suelo con seguridad. Se quejó tan pronto como sus pies tocaron el suelo.
–Roland, ¿podrías ir a tu habitación por unos minutos mientras hablamos con la alcaldesa y la alguacil? –Preguntó Marian.
Roland hizo un puchero. –¡Aw! Quiero quedarme con Regina.
–Tal vez más tarde. En este momento, deberías ir a tu habitación –ordenó Robin. Roland hizo un pucheros un poco más, pero cuando quedó claro que no iba a funcionar, se fue de la sala. Robin regresó su atención a Regina. –Entonces, ¿de qué quieres hablar?
–¿Estás aquí para echarnos de nuestra casa? –Dijo Marian, mirando a Regina. Internamente, Emma hizo una mueca por Regina.
–No veo por qué estaría aquí para eso. Haré esto breve –Regina fue a su maletín y sacó varios papeles y un bolígrafo. –Necesito que Robin firme a estos padres en donde renuncia a sus derechos parentales.
–¿Derechos de los padres de quién? –preguntó Robin con una ceja arqueada. –No te dejaré tener a Roland. Podría ser parcial contigo porque lo malcriaste en el Bosque Encantado, pero no eres nada para él.
Ouch. Emma no podía creer que Robin dijera eso en la cara de Regina. ¿Fue solo por espectáculo ya que a Marian no le agradaba Regina o Robin realmente creía que Regina trataría de robar a su hijo? Y ¿Realmente pensaba que Regina no era nada para el chico que parecía más que feliz cuando la veía?
Regina frunció el ceño. –No tiene nada que ver con Roland. Voy a... un niño –dijo la frase como si alguien tuviera una pistola en su espalda.
–¿Un niño? –Marian y Robin jadearon al mismo tiempo. La boca de Marian se abrió mientras Robin gruñía, como una bestia furiosa.
–¿Cómo sabes que es mi hijo? –Exigió Robin, aferrándose a su labio. Emma contuvo una mueca. Wow, era un idiota.
–Sé que es tu hijo porque tengo ocho semanas y no he estado con nadie más en aproximadamente dos años. Entonces, sí, es tuyo. Entiendo que es mucho para asimilar, pero puedes simplemente firmar estos documentos y nadie tendrá que saberlo –dijo Regina. Su voz era firme, como si fuera una reunión de negocios. Suavemente empujó los papeles hacia Robin.
–¡Me gustaría estar seguro! –Robin resopló, golpeándose el pecho.
–Nos gustaría–Marian señaló entre los dos.
–Sí, podrían, pero están tratando de reparar su matrimonio. ¿Quieren que esto se interponga? –Regina preguntó sin rodeos.
Wow, Regina salió de la mejor manera, lo que le hizo saber a Emma lo importante que era para Regina. A veces, Regina tenía debilidad por Robin. O un punto ciego. Uno de los dos. Pero ya no. La principal preocupación de Regina era por su hijo. Siempre una mamá oso. Eso hizo que Emma quisiera levantar la barbilla, pero no quería que la situación fuera más tensa de lo que era.
–Estás mintiendo –dijo Marian, cruzando los brazos sobre el pecho. Cambió de un pie al otro.
–No estoy mintiendo. En efecto, desearía estar mintiendo, pero el universo tenía otros planes, como lamentablemente los tiene. Ahora, firma esto, Robin, antes de que entre en más detalles sobre este incidente –dijo Regina. Ah, un nuevo termino de Regina para el embarazo.
–¿Más detalles? –Robin repitió y luego abrió mucho los ojos.
Emma solo podía imaginar el"–¡oh, mierda!" disparándose encima de su cabeza. Si Regina le decía a Marian cuándo y dónde fue concebido el bebé, probablemente no salvaría su matrimonio. No es que entendiera por qué Robin quería salvarlo considerando sus acciones cuando Marian estaba casi muerta en un bloque de hielo. Aparentemente, tener sexo era más importante que ayudar a la persona que intentaba salvarle la vida a Marian. Sí, una imbécil total.
–Marian, tal vez sería mejor para mí firmar los papeles –dijo Robin.
Marian frunció el ceño y apretó los dientes hasta el punto que su mandíbula se movió visiblemente. Maldita sea si él lo hacía, maldita sea para Marian si no lo hacía. No importa Marian tenía que caminar con el conocimiento de que su esposo, su gran amor, se acostó y tuvo un bebé con la mujer responsable de su muerte / desaparición. Emma solo podía preguntarse qué pasó por su mente.
–¿Por qué deberías confiar a tu hijo a la Reina Malvada? – siseó Marian.
–Quizás porque conoce el sistema legal de este mundo un poco mejor que tú. Primero, si no firma estos documentos, lo veré en la corte. La corte tomará nota de que soy alcaldesa de la ciudad –señaló Regina.
–Y la Reina Malvada –insistió Marian.
–No, aquí soy la alcaldesa Regina Mills. Y he criado a un hijo bastante bien adaptado. Tengo un trabajo bien remunerado. Sin mencionar, que tengo un record de salvar este miserable pueblo cuatro veces, ya sea de la destrucción o del desastre. ¿Cuál es la fama de tu marido en este tiempo y época? Oh, sabe cómo dispararle con un arco a un transeúnte inocente. Bravo –. Los ojos de Regina ardían, hirviendo, como si quisiera incendiar la casa. Afortunadamente, tenía cierta moderación.
–¿Fueron cuatro? Pero, ¿ Zelena no estaba tratando de matarte solo ti? –Señaló Emma.
–Y a tu hermano –respondió Regina. –Y robó el coraje de tu padre. ¿Podrías imaginarlo viviendo el resto de su vida como un cobarde?
Emma levantó las manos. –No puedo imaginar eso. Bien. Cuatro veces.
–Gracias –dijo Regina inexpresiva. –Ahora, ¿podrías permitirme continuar o también debería mencionar las veces que salvé tu miserable vida?
Emma se mofó. –Creo que tengo ventaja en esa parte.
Regina se rió burlonamente, regresó su atención a Robin y Marian. –Más allá de la ilusión de que Robin ganaría un caso judicial en mi contra, ¿Realmente quién quiere criar al bebé de la Reina Malvada más allá de mí?
La pareja realmente hizo una mueca. No fue evidente, pero la reacción fue suficiente para ser notable. Emma resistió el impulso de golpear a Robin en la cara. ¿Cómo se atrevía a actuar disgustado por la idea de tener un bebé con Regina? ¿Qué esperaba cuando cogió con ella en la bóveda? No, no, no. No quiero pensar en eso.
–Regina, tal vez un poco de... silfio… –Robin apenas lo dijo antes de que Regina le gruñera. Cerró el puño y, por un momento, Emma pensó que Regina "forzó" callar a Robin. Pero, no, su expresión fue suficiente para robarle las palabras, todavía respiraba.
–¡Cómo te atreves! –Gruñó Regina. Fue por algún milagro o piedad que Regina no había prendido en fuego a Robin con su mirada.
Emma solo podía preguntarse qué demonios era "silfio" pero probablemente era realmente malo teniendo en cuenta lo asesina que parecía Regina. Marian se estremeció, dio un paso atrás y luego avanzó un poco, como si no estuviera segura de si debía huir o luchar.
–Regina –dijo Emma, poniendo su mano sobre el codo de Regina.
Regina respiró hondo. –Ahora, un conjunto de documentos es para terminar con los derechos parentales de Robin y el otro es un acuerdo de confidencialidad para todos nosotros. Nadie aquí tendrá que hablar del linaje de este niño más allá de lo obvio –presionó la tapa su bolígrafo.
–¿Y si nos negamos? –Dijo Marian. Emma admiraba su coraje.
–Una vez más, hay ciertos detalles. Podría entrar en ellos si lo desean –respondió Regina.
–Está bien –gruñó Robin, extendiendo su mano por el bolígrafo. Regina lo obligaba.
Y así, Regina llevaría a un bebé legalmente sin padre y ninguno de ellos mencionaría que Robin Hood era el padre otra vez. Regina parecía tener mucha prisa por irse una vez que todo estaba firmado. Emma solo la siguió.
–¿Intentaste salvar su matrimonio? –Preguntó Emma.
Regina se burló. –¿Honestamente crees que me importa su matrimonio? Solo me importa esta situación.
Emma decidió dejar que Regina le hablara con dureza. Sabía que Regina tenía un centro suave y pegajoso en este punto en sus interacciones. Ahora, se preguntaba cuándo ese suave centro pegajoso centro, llegaría a crecer. Miró el estómago de Regina. Sí, ¿cuánto crecerá?
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Aquí comienza el fic "Aquí y allá" (ya disponible en mi perfil), ocurre paralelamente según las perspectivas de Mulan y Marian por si les gusta ese ship.
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La próxima vez: Emma y Regina pasan tiempo juntas.
N/A: Esta Lunática publicó un libro hace unos días. Puede ir a mi página de Facebook para obtener un enlace o visitarme en Amazon con el nombre SL Kassidy. El libro se llama "First Degree Burns" y es el siguiente de la serie Scarred. Gracias por el apoyo.
N/T: (1) El nombre de Kathryn estaba escrito como Kathleen, no sé la razón y no le voy a preguntar a SL algo tan simple, si cometí un error háganmelo saber para cambiarlo :)
La traducciones las hago "literales", incluso las N/A, por lo cual el libro First Degree Burns, salió hace como dos años, su último libro se llama Taming The Wind información en mi perfil.
