Muchas gracias de nuevo por todos los reviews que me hacéis llegar :). Especialmente a los que no puedo responder personalmente..Beauty, Krista, Yaz...cómo me anima saber que los escritos hacen pasar un buen rato. Es lo mejor que se puede escuchar :). Aquí dejo otro capi...parece que la historia se me alrga un poco, jeje.
Kanon supo que la repugnancia que Vincent sentía hacia él mismo era el punto más frágil del muchacho. El sentimiento de culpa que lo estrujaba por dentro era la brecha que usaría para enfurecerle, para hacer explotar el cosmos en su interior. Un cosmos que había estado adormecido, domado...amarrado por un dolor que Vincent sufría día tras día, creyendose merecedor de él. Vincent no auyentaba el dolor. Se revolvía en él. Su dolor era lo que le hacía recordar que se había convertido en un asesino. Que fue él el que arrebató la vida a su familia. Y eso era algo que no quería olvidar. Que no podía permitirse olvidar nunca.
Y Kanon debía mancillar esos sentimientos, debía manipular sus pensamientos, retorcerlos hasta hacerle creer que nada de lo que había pasado había sido un accidente. Que lo tenía todo pensado. Que en lo más hondo de su ser deseaba acabar con la vida de su hermano. De su padre. Con determinación empezó a infundirle pensamientos de satisfacción...de placer...de libertad...
Marin se había quedado tumbada sobre los adoquines, observando con dolor la escena, haciendo repetidos gestos de negación con la cabeza, notando como sus ojos se llenaban de lágrimas de impotencia frente lo que estaba presenciando...Kanon...no hagas eso...por favor...no lo hagas...eso no...se repetía una y otra vez, sin esperar que Kanon hiciera caso de sus súplicas.
Vincent seguía en el suelo, con la espalda contra la fría piedra, los ojos completamente perdidos, la respiración desbocada. Pero algo empezó a revolverse en su interior. En su mente llegaban pensamientos que le decían que no debía preocuparse, que todo estaba bien ahora...que por fin era libre. Libre. Cerró los ojos con fuerza, como si la sensación de libertad que estaba experimentando fuera en realidad el sentimiento que de manera inconsciente hubiera querido borrar. Sí...se sentía muy bien esa sensación...ahora era libre...por fin no debía dar explicaciones a nadie...por fin podía vivir una vida desenfrenada al margen de todo. Y de todos. Era...reconfortante...satisfactorio... Y el placer que había sentido al saberse con el poder de decidir cuando una vida debía finalizar...eso era simplemente exquisito...
- Sabes que no fue un accidente...sabes que lo querías...te sentías ahogado por ellos dos...siempre protegiéndote...controlándote...no permitían que vivieras tu vida...que usaras tu poder...querían amarrate a su mundo...y te revelaste contra su dictadura...¡Qué vivo te sentiste! ¿Verdad Vincent?...
Vincent permanecía con los ojos cerrados, una ligera sonrisa distrorsionó sus labios, y se dejó embriagar por esa sensación de poder, de superioridad...
- Decidiste acabar con ellos aquella noche...ése sería el regalo de cumpleaños que te harías a ti mismo...lo sabes ¿verdad?...se sentía tan bien solo el pensarlo...mírate...mírate otra vez cuando subes al coche...qué sonrisa de malícia hay en tus labios...lo tenías todo bien planeado...el corazón te bombea con fuerza toda la excitación que te provoca su inminente muerte...fíjate en el brillo de tus ojos, cuando compruebas que tu padre se ha sentado en la parte posterior del coche, con tus manos ya en el volante...¡la mirada que te devuelve el retrovisor es de pura excitación!...
Vincent se estaba dejando arrastrar por esos recuerdos que habían aflorado desde los rincones más profundos de su memoria, sintiéndolos como un bálsamo que le liberaba de todo el dolor que había experimentado. Estaba a punto de sucumbir a esos recuerdos, de abrazarlos con fuerza, de aceptarlos como algo natural en su alma.
Y Kanon se estaba desesperando por momentos. Su manipulación no generaba la reacción esperada. El muchacho no luchaba contra unos recuerdos que nunca habían pertenecido a él. Simplemente los aceptaba, no mostraba repulsión...ni ira...quizás su alma era demasiado débil...Kanon estaba a punto de rendirse, pero algo le detuvo. Los sonrientes labios de Vincent empezaron a torcerse en una mueca de repugnancia...y entonces Kanon se sintió esperanzado.
- No...no es verdad...eso no es verdad... - empezó a balbucear Vincent.
- Si lo es...y lo sabes...
- ¡No!
Una ardiente fuerza había nacido en su interior. Una energía que iba creciendo más y más...que empezaba a mostrarle la verdad. La única verdad que siempre había existido. Y esa verdad no contenía satisfacción ni placer por haber acabado con su familia. Esa verdad únicamente contenía dolor y culpa. Y un sufrimiento que Vincent no estaba dispuesta a olvidar.
- ¡Cállate...¡cállate de una vez! - gruñó mientras empezaba a retorcerse de desesperación.
- ¿Por qué debería hacerlo? ¿por qué te niegas a aceptar tu verdad?
- ¡Basta! ¡No es mi verdad! ¡Yo no soy así! - gritaba con los ojos aún cerrados, sintiéndose arder el pecho.
- Eres un asesino...y te gusta serlo. Nada en la vida te ha ofrecido más placer que el acto de matar...
- ¡Cállate! !Cállate de una puta vez! - gritaba Vincent, agarrándose los sudados cabellos con sus manos, apretándose la cabeza, recogiéndose entre sus rodillas - ¡Basta! !Basta ya! - sus gritos se ahogaban contra sus rodillas, las manos no paraban de estrujar su cabeza, queriendo arrancar esos pensamientos...
- No te resistas...sabes que es verdad...no intentes enterrarla más...libérala...mira...observa de nuevo tus recuerdos...afróntalos...tu hermano toma asiento a tu lado...y no se abrocha el cinturón de seguridad...ese es el momento, y tú lo sabes...pones en marcha el coche, y aceleras...aceleras más y más...esperas que llegue esa curva que tienes tan bien estudiada...¡es perfecta!
- ¡No! ¡No! ¡Nunca quise hacer eso! ¡Fue un accidente!
- Que tu buscaste...
- ¡NO! - gritó Vincent, con furia, con rabia, escupiendo todo el dolor que tenía dentro, poniéndose en pie. Abriendo los ojos. Esos ojos tan claros como el alba. Esos cristalinos ojos que ahora estaban bañados en lágrimas. Lágrimas de desesperación. De rabia. Y por fin...un atisbo de ira.
Kanon imitó sus movimientos y también se puso en pie lentamente, afrontando su acuosa mirada, descubriendo, por fin, un destello de ira en su interior.
- ¡Estos recuerdos no son míos! ¡Eres tú, maldito bastardo, el que intenta ensuciar mi memoria! - gritó, enfrentándose a Kanon, agarrándolo por el cuello de su camisa, mirándole con odio.
- Mirate otra vez...ya estás sintiendo las ganas de matar de nuevo...venga...inténtalo...siente el placer que sentiste ese día...no te resistas...
- ¡Basta!¡No voy a permitir que sigas jugando con mi mente!
- ¿Y cómo piensas hacerlo? - preguntó Kanon directamente, haciendo su voz audible.
La ira y el odio que Kanon había conseguido despertar en Vincent hacía que el cosmos del joven empezara a arder, con fuerza, con furor...y Kanon no pudo reprimir su maliciosa sonrisa de satisfacción. Marin seguía observando la escena con suma consternación. Con rabia se secó las lágrimas que habían bañado su rostro, y no sabía si deterner a Kanon en su retorcido plan o esperar...en ese instante odiaba a Kanon y su repulsiva frialdad. Pero el cosmos de Vincent estaba despertando, y muy rápidamente. Toda una munión de almas empezaron a aparecer por doquier, rodeándolos. Cada vez eran más la luces titilantes que se posicionaban alrededor de Vincent, que seguía manteniendo a Kanon bajo su agarre. Kanon permanecía inmóvil, sin hacer nada para defenderse, regocijándose en la escena que se estaba formando. Por fin parecía que su plan estaba funcionando...
- Dime, ¿qué vas a hacer? ¿Me matarás, como hiciste con tu familia? ¿Les mostrarás lo negra que tienes el alma? Están observándote...Diles lo que en el fondo sabes...¡que lo volverías a hacer! ¡Una y otra vez! ¡Que no te arrepientes de nada!
Kanon pronunció estas palabras con toda la maldad de la que fue capaz...y Vincent estalló. Su cosmos se elevó hasta hacerse presente fuera de él...la energía empezó a revolotearle los cabellos, el calor que desprendía su cuerpo era cada vez mayor, y la fuerza con la que agarraba a Kanon empezó a ahogarle. Las almas empezaron a moverse a gran velocidad alrededor de Vincent, nerviosas, esperando una señal...la señal que les diera permiso para llevarse a aquél malnacido que lo estaba torturando sin consideración a otro mundo...la señal que les ordenara hacerlo arder hasta quedar reducido a cenizas...
- ¡Se acabó! ¡Arde! ¡Arde en el infierno hijo de puta!
Un grito desgarrador se escapó del pecho de Vincent. Con ese grito se vació de todo el odio y la ira que Kanon le había despertado. Y el cosmos explotó. Por completo. Todas las almas se abalanzaron como bestias hambrientas sobre Kanon, y una gran explosión de luz cegó la noche por un instante.
Una luz que hizo la noche más clara que el dia.
Un estallido de energía que lo barrió todo a su alrededor.
Poco a poco la oscuridad volvió a ser dueña del lugar, dejando paso a un aplastante silencio.
Las almas desaparecieron, y Vincent cayó de rodillas, rompiendo a llorar desconsoladamente. El corazón de Marin latía con desesperación después de presenciar esa terrible escena. Su mirada intentó encontrar a Kanon. En vano. Kanon había desaparecido del lugar. Una punzada de dolor se instaló en su corazón...No...no podía ser que Kanon hubiera sucumbido a ese ataque...era demasiado poderoso...Intentó buscar su cosmos, sentirlo de alguna manera. Sin éxito.
Su mirada se centró de nuevo en Vincent y sus bellos ojos se humedecieron de nuevo al verle retorcido por el dolor. Parecía un chiquillo abandonado, llorando perdido, y se acercó a él con cautela. Con delicadeza.
- Yo nunca quise hacerlo...no es verdad...nunca quise matarles...no quería ser un asesino...- balbuceaba entre sollozos, agarrándose sus negros cabellos con ambas manos, escondiendo su rostro entre sus brazos.
- Lo sé, Vincent...lo sé...-decía Marin con su suave voz, intentando que no se notara el nudo que se le había formado en la garganta.
- Fue él...fue ese maldito...quería confundirme...yo nunca quise hacerlo...- seguía sollozando - ¡No deseo ser un asesino!
Marin no pudo contener más las lágrimas que le provocaban el dolor que atravesaba a Vincent. Alzó el brazo y con suavidad lo posó sobre su hombro, esperando no sobresaltarle.
- Ya está...ya ha pasado...has liberado tu poder... - le decía Marin, esperando alguna respuesta.
Vincent alzó su enrojecida mirada por el llanto, observando a Marin con sorpresa, sintiéndose profundamente confuso, desquiciado, abandonado de toda cordura.
- ¿Quién...quién eres tú...?
- Mi nombre es Marin...Tranquilo, no te voy a hacer nada. Todo ha pasado ya - dijo, intentado tranquilizarle con su dulce sonrisa.
Intentando no pensar en Kanon.
Intentando desesperadamente encontrar una mínima señal de su cosmos.
Sintiendo únicamente su ausencia.
Continuará
