Buenas tardes a todos. Pido disculpas por la demora de esta historia, pero ya estoy poniéndome manos a la obra. Quiero agradecer a: andrea0912, espero que te guste este cap.
Saludos.
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HUYENDO DEL DESTINO
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– Esto es real? –Preguntó Kay emocionado mientras miraba el espacio exterior.
Serena sonrió ante su entusiasmo.
– Creo que esta vez nos tomará poco tiempo. –Aseguró Amy.
– Pero según el manuscrito que leí. Estaba muy lejos. –Añadió Mina confundida.
Amy sonrió.
– Sí, pero como tú dijiste. Según el manuscrito un agujero negro lo devoró. Así que no se encontrará en el lugar que estaba antes. O al menos es eso lo que aparece en mi localizador.
Mina y Serena miraron el extraño aparato.
– Lo trajiste? No lo ví? –Añadió Serena mientras Mina asentía con la cabeza.
– Es porque bueno. Para este planeta no lo necesité. Yo tampoco sabía que lo había traído pero lo encontré al transformarme.
Kay se acercó hacia ellas.
– Qué es eso? Jamás he visto uno. –Dijo Kay un tanto curioso.
Amy le mostró.
– Tal vez Kay pueda utilizar eso, nosotras nunca pudimos. –Añadió con una sonrisa Mina.
– Es cierto, solo sale puros números. –Apoyó Serena.
Kay rio ante sus comentarios.
– Eso es porque no les gusta los números. –Añadió Amy riendo.
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– Qué es esto? Dónde estoy?
– Duele mucho.
Kakyuu sonrió mientras los observaba.
– Me recuerdan? –Preguntó Kakyuu.
– Kakyuu, qué pasó?
Kakyuu los guio hacia una de las sillas.
– Recuerdas este lugar?
– Si, es tu sala no? –Añadió mirando todo el entorno.
– Si, estamos en Kinmoku.
Kakyuu caminó alrededor de la sala, dejando una estela de luz por donde pisaba. Al final de hacer un círculo en el suelo, caminó hacia el centro.
– Ese día, ustedes y yo estábamos conversando. De pronto Galaxia apareció y comenzó a atacarnos. Por su seguridad, hicimos un cambio junto con mis guerreras. Ustedes se hicieron pasar por ellas, así no los reconocerían.
Kakyuu los miró a todos, esperando que sus palabras los hiciera ordenar mejor sus recuerdos.
– Lo recuerdo, galaxia vino atacando todo y tu seguiste el plan de huir para que galaxia fuera tras de tí.
Kakyuu asintió.
– Llegué a la tierra y mi sorpresa fue grande cuando ustedes aparecieron allí.
– Cuando comenzamos a huir, de algún modo nos desviamos. Pero luego ya no recuerdo más.
Kakyuu los miró preocupada.
– No recuerdan lo que pasó en la tierra? –Preguntó, obteniendo una negativa por parte de los tres.
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– Se quedó dormida. –Dijo Serena preocupada.
– Ya estamos cerca, no te preocupes Serena. –Dijo Amy con una pequeña sonrisa.
– El tiempo funciona diferente aquí al de su planeta no? –Preguntó Kay mientras veía las estrellas.
– Sí, aunque aquí el tiempo es mas lento. –Explicó Amy tranquilamente.
Serena suspiró.
– Vaya, supongo que por eso vivimos mas tiempo. –Razonó Kay, recordando algunos manuscritos.
– Debo decir que me encanta más estar aquí, que en la tierra. –Añadió Amy con nostalgia.
– A mí también. –Apoyó Serena.
– Y por qué no viven aquí? Tienen sus propios planetas no? –Preguntó Kay.
– No es tan fácil desaparecer de la tierra y dejar a las personas que te conocen–Explicó Amy.
– No tienen que desaparecer, pueden ir cada cierto tiempo no?
– Si se puede, aunque a mí me gustaría volver, pero sin que nadie sepa quien soy. –Añadió Serena mientras miraba a las estrellas.
– Se les podría borrar la memoria no? –añadió Kay, recordando algunos manuscritos.
– Ustedes borran memorias? –Preguntó Serena con curiosidad.
– Yo no, pero los de la corte sí. Ellos hacían eso a modo de castigo para quienes no seguían las normas.
– Muy radical. Aunque eso es mejor que la muerte. –Comentó Amy mientras pensaba en los castigos de la tierra.
– La muerte es algo con lo que ya no se puede hacer nada. Además, todos merecen una segunda oportunidad.
Serena asintió ante el comentario de Kay.
Todos se merecen una segunda oportunidad.
– Puedo escucharte un poco...
Serena miró directamente a Kay.
– Planear tu muerte, puede ser algo muy trabajoso...si piensas hacerlo sola.
– No sabía que tenías experiencia en eso.
– No la tengo, pero, eres mi princesa. Si necesitas ayuda, allí estaré.
– Gracias Kay.
Serena se dedicó a mirar las estrellas mientras se recostaba en el hombro de su amiga.
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Kakyuu sonrió.
– Si me lo preguntan a mí, puedo decirles que me gustan sus nombres de la tierra. –Añadió con una sonrisa.
– Insinúas que me llame ¿Yaten? – Preguntó un tanto confundido.
– A mí me gusta mi nombre. Si, creo que de ahora en adelante me llamarán Seiya. –Añadió Seiya con una sonrisa.
– Me alegra que recuerden un poco al menos. –Dijo Kakyuu.
– No hay mucho que recordar de nuestra vida pasada. Y con respecto a la tierra, aún siento que estamos omitiendo algunas cosas. –Añadió Taiki pensativo.
– De aquellas guerreras, bombón, es mi favorita. Yo también siento que aún hay muchas cosas por recordar.
Yaten bufó.
– No recuerdas lo que dijo Kakyuu? Ella se va a casar.
– Eso no lo sé por cuenta propia. Tal vez cuando vaya, las cosas sean diferentes. –Comentó con una sonrisa.
– Volviendo al tema de nuestro pasado como gobernantes. Siento que debemos regresar a casa, para averiguar qué pasó en nuestra ausencia.
– Sí, y porqué nadie nos vino a buscar. –Ironizó Yaten.
De su vida pasada, recordaban estar juntos en el espacio. Su vida había estado suspendida en el tiempo, he allí el hecho de que pese al tiempo, ellos se seguían manteniendo jóvenes. Pero aún sentían que faltaban cosas por recordar, tanto su pasado mismo, como lo que vivieron en la tierra.
– Sería interesante. Aunque eso demandará algo de tiempo. –Añadió Seiya para luego mirar a Kakyuu.
– No se preocupen por mí. Ya han hecho un gran trabajo aquí.
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– Esto parece una bruma. –Comentó Amy mientras veía hacia adelante.
– Ni las estrellas se notan. –Añadió Kay mientras miraba el cielo.
– Parece como si nadie viviera aquí. –Añadió Serena mirando hacia los lados.
En todo el trayecto, no habían logrado vislumbrar nada, ni siquiera algunas cosas. Era como si estuviera completamente vacío. Por otra parte el cielo de color negro como la noche, no le daba un buen presagio.
De pronto comenzaron a ver una sombra que se acercaba hacia ellos.
– Mira, pero qué tenemos aquí?
Comenzaron a retroceder.
– Es otro demonio. –Dijo Kay mientras sacaba su espada.
– Necesito que lo distraigan. –Sentenció Amy mientras se movía junto con Kay. Había visto en su localizador una señal de calor muy cerca de allí. Podía ser una persona en peligro.
La bruma era un punto a su favor ya que si ellas no lo veía bien, lo mismo sería para aquel demonio.
– Mina, estás bien? –Preguntó Serena mientras apretaba las manos de su amiga.
– Sí, menos mal que ya nos transformamos no? –Añadió con humor.
De pronto la bruma comenzó a aumentar. No sabían si era gracias a Amy o a solo un factor climático, pero era bueno en cierta parte.
– Me estaba comenzando a impacientar ante la falta de gente. Creo que nos divertiremos.
Serena y Mina se quedaron sorprendidas ante el aspecto del demonio. Parecía una persona como ellos, pese a su gran altura.
– Es un demonio, Serena. Y sino lo es, la haremos volver a la normalidad. –Aseguró Mina mientras se ponía en ataque.
Por otro lado, Amy y Kay estaban llegando hacia una pequeña construcción. Al parecer no estaban tan lejos del lugar donde se escondía aquel demonio.
Al entrar, comenzaron a ver pequeñas celdas vacías. Las mayorías estaban en un mal estado.
– No veo a nadie –Dijo Kay mientras se acercaba a las celdas.
– Veo algo –Dijo Amy mientras notaba un pequeño bulto.
Amy se acerco hacia una de las últimas celdas. Encontrando allí un pequeño bulto.
– Yo abro. –Dijo Kay mientras cortaba las cadenas con su espada.
Kay se acercó y la cargó. Parecía aún tener pulso. No estaba muerta.
– Ponla aquí. –Señalo Amy.
Sacó una botella de agua y un poco de pan.
– Cómo crees que estén Serena y Mina? –Preguntó Kay preocupado.
– Descuida, ya estamos familiarizadas con esto.
– Crees que haya mas gente dentro? – Preguntó mientras miraba a la celda.
– Ya no, ella es la única. –Murmuró mientras apagaba su localizador.
…
– Pasó lo mismo. –Comentó Mina con tristeza, aquel demonio no era más que cenizas ahora.
– Supongo que llegamos...otra vez tarde.
– Serena, no es tu culpa. Las cosas tenían que ser así. –Dijo Mina, tratando de reconfortar a su amiga.
– Bien, hay que buscar a Amy y Kay. –Añadió Serena con un ligero asentimientos.
– Deben haber encontrado algo para que nos dejaran así.
Serena rio.
– Estoy segura de eso. Además, no es como si fuera la primera vez que combatimos las dos solas.
– Es cierto, me pregunto que estarán haciendo ellas? No creo que haya sido un demonio lo que presintió Rei.
Serena asintió.
– No lo es, de ser así, no me habría ido.
– No sé, quien le dio el mando a Rei cuando la líder soy yo y tú eres nuestra princesa.
– Déjala, igual ya ni me importa.
Mina la detuvo.
– Sabes que puedes contar con nosotras, cierto? –Añadió Mina, haciendo referencia a ella y Amy.
– Lo sé, no te preocupes. Estaré bien.
– Eso lo sé, eres muy fuerte amiga.
Mina la abrazó, esperando poder reconfortar a su amiga. Ella sabía de la gran responsabilidad que pesaba en los hombros de su amiga. Y ella haría todo para tratar de disminuir esa carga.
– Veo que llegué tarde –Comentó Amy con una sonrisa.
– Aún hay tiempo para unirte al abrazo. –Añadió Mina con una sonrisa.
– Te estábamos buscando, que pasó? encontraste algo? –Preguntó Serena.
– Encontramos a una rehén. Disculpen por haberme ido así, pero no sabía que más hacer.
– Descuida Amy, te entendemos. Por cierto, en dónde está ella?
– La dejé con Kay. No hemos podido hablar con ella, pero creo que es solo cuestión de tiempo para que nos cuente que pasó.
Serena asintió.
– Creo que lo mejor sería volver.
– A diferencia del anterior demonio, ese parecía algo...diferente.
– Ya cuando regresemos, podremos consultar con la corte. –Aseguró Serena.
…
– Puedes decirme tu nombre? –Preguntó Kay, tratando de quitar el tenso silencio.
– Soy Kaela
Kay la miró un tanto extrañado por el nombre.
– Ya te sientes mejor? –Preguntó mientras obtenía un asentimiento.
– No tienes nada que temer ahora, Serena se encargará de ese demonio.
– No, el...el... –Kay se acercó un poco, tratando de calmarla.
– No te preocupes, ellas se encargarán. Serena es la princesa de la luna, no es una simple mortal.
– Princesa?
Kay asintió.
– Sí, es la princesa de la luna y de mi planeta. No te preocupes, ya vendrán.
De pronto Kay vislumbró pequeñas sombras.
– Somos nosotras, ella está bien?
Kay suspiró.
– Sí, todo está en orden.
Amy caminó hacia Kay, alzando su mochila.
– Hola, mucho gusto. Yo soy Serena. –Se presentó, obteniendo un asentimiento por parte de Kaela.
– Yo soy Mina y ella nuestra buena amiga Amy.
Kaela asintió mientras se paraba.
– Yo...soy Kaela. –Se presentó un poco nerviosa. Hace tiempo que no veía gente.
– Mucho gusto, ahora tenemos que prepararnos. –Dijo Amy mientras recogía algunas cosas.
– Tienes algo aquí? casa? ropa?
Kaela negó.
– No, ya no queda nada...
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– Darien, qué estamos haciendo aquí? –Preguntó Rei mientras miraba la vista desde el edificio.
– Bueno, ya que Serena se fue y no tengo tareas. Quería pasar tiempo contigo.
Rei sonrió.
– No sabes, cuanto te extrañé. –Decía mientras lo abrazaba.
– Lo mismo digo.
– Algo bueno hizo Serena, al dejarnos por un tiempo...–Comentó molesta al nombrarla.
– Deja de pensar en ella. Solo pensemos en nosotros.
Rei sonrió.
…
– Luna, estás segura de lo que estás haciendo? –Preguntó Artemis mirando hacia la puerta del apartamento del príncipe de la tierra.
– Artemis, mi deber es con la princesa pero ella no me hace caso. No tiene caso que le sirva. Pero en cambio Rei y las demás, me ven como una más.
Artemis miró hacia otro lado. Presenciar aquellas palabras de parte de la consejera de la antigua reina de la luna, era un fiasco.
Definitivamente, ella ya había perdido completamente la razón. Solo esperaba que Mina volviera pronto para poder hablar de todo con ella. Ya no tenía dudas, sobre la lealtad del resto. Cada uno había elegido un bando, y ahora debían asumir las consecuencias.
El se encargaría de eso.
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– Estás diciendo que aquel demonio era uno como ustedes? –Preguntó Mina ante el relato de Kaela.
– Todos estábamos reunidos, alrededor de una fogata. De pronto comenzamos a ver pequeñas destellos en el cielo. Uno de ellos cayó hacia ella y comenzó a hacerse grande y luego fue tras todos nosotros.
– No tienes que recordarlo. Ya pasó. Todo estará bien ahora. –Comentó Serena poniendo una mano en su hombro.
– Te dejaremos con Kay, en su planeta estarás mejor. –Señaló Amy mientras trazaba nuevas coordenadas en su localizador.
Kay las miró interrogante.
– No van a quedarse con nosotros?
Yo negué.
– Volveremos a la tierra. Pero no te preocupes, yo volveré y ellas vendrán en poco tiempo.
Kay asintió.
– Las estaré esperando.
Mina sonrió.
– Bueno, ahora ya te dejamos en buena compañía. Así que no nos extrañes tanto.
Kay se sonrojó.
…
Buenas tardes a todos, espero que tengan un lindo día.
Que triste lo de Kaela, perdió a todos. Por otro lado, que feo que Luna hable así...Me siento mal por Serena.
Pdt: Debo añadir que los capítulos son algo cortos, pero tenemos para rato jejeje, aunque no tanto.
Saludos desde el espacio estelar.
