Ningún personaje me pertenece.
Nanda
Hogwarts se normalizaba cada día más, ya había pasado un mes del inicio del año escolar, y los alumnos se acostumbraban a estar otra vez entre esas paredes estudiando.
Para Draco Malfoy con tan poco tiempo, podía decir que este año estaba entre los mejores, pero ya faltaba muy poco para superar el segundo año cuando se unió al equipo de Slytherin y era popular por la cámara de los secretos, con solo dos semanas de compartir con otra persona las cosas habían cambiado y para bien. En una parte muy fondo de su ser , agradecía intensamente al Ministerio y su plan de "reforma al ex mortífago joven ", regresar al colegio era al inicio un castigo.
"Tendrás que ir a Hogwarts este año, mes a mes alguien de nosotros irá a ver tus avances, y obviamente pediremos un informe a la directora sobre tu comportamiento, no te olvides de estudiar que tus notas nos dirán que tanto te estas comprometiendo a la causa"
Pero ahora, regresar al colegio era su castigo favorito, solo habían pasado dos semanas de realmente conocer a Hermione Granger, y estaba encantado con la chica, su frescura y su forma de ser, como hacía bromas inteligentes, la sonrisa, sus ojos marrones, su risa cuando era su turno de hacer las bromas. Draco aún recordaba el primer domingo cuando la leona llegó con la bolsa de galletas de chocolate de un lado y un libro del otro, se acercó a él y le entregó la funda con una pequeña sonrisa y corrió a sentarse en el mismo punto del día anterior. El rubio se comió cada una de las galletas y se sorprendió al encontrar una nota que decía, "Muchas Gracias por dejarme estar aquí".
Desde ese día, Hermione Granger llegaba a su lugar favorito de todo Hogwarts, con las famosas galletas de chocolate en la mano. Entre semana no había una hora fija, ademas que Draco sospechaba que cuando faltaba a clases estaba leyendo en la torre, pero no le molestaba la idea de que ella esté sola en su lugar, la verdad que esos días moría por unirse y salir corriendo de clases, pero para él la notas importaban para su libertad absoluta.
El primer lunes leyeron en silencio, y esa vez fue Draco quien le recordó la cena, el martes, Hermione le habló, " Malfoy que tal te fue en Ruinas ayer?" . Miércoles y Jueves debatieron sobre el nuevo libro de transformaciones, una forma de repaso que le ayudó a obtener la mejor de las notas. Viernes no fue tan académico, y esta vez Draco salió de su sala de lectura para acompañarla y leer juntos el nuevo libro muggle que la chica había llevado, sábado y domingo no leyeron se pasaron hablando de sus cosas favoritas, Draco se dedicó a preguntar todo lo que más podía; comida favorita, música favorita, libros favoritos, los temas superficiales que estaban ayudando a que se conozcan. Para suerte de ambos, ninguno tocaba el tema de la guerra, y todo lo que habían perdido.
Y así paso la primera semana, y la segunda fue mucho mejor, Hermione Granger no falto a ninguna clase, y comenzaba a participar activamente en ellas, cosa que los profesores notaron y se alegraron, nadie sabía cuál era la motivación real de la chica , pero ella si lo sabía, quería escuchar el tema de clases del día para poder tener que hablar con Malfoy en la tarde, se hizo un hábito esa semana, estudiar juntos el tema dado, leer y analizar el siguiente. La capacidad académica de la chica era impresionante, y ahora Draco Malfoy entendía por que era la mejor siempre, y se enojo con el mismo todos estos años que perdió de estudiar y aprender con ella. Como sorpresa de esa semana, Hermione llevo a su lugar un sofá reclinable rojo para estar más cómoda al leer, lo más seguro un desecho de la remodelación de la sala común de Gryffindor. Draco también hizo un gran cambio, sacó el telescopio que era la barrera a su área de estudio, movió el sofá de Hermione a su sala, y desde ahí comenzaron a compartir area, Segunda condición abolida por ellos mismos.
El sábado. Hasta ahora era el mejor día para ambos, en un arrebato de confianza, Draco Malfoy le acarició la mano, le gustó sentir el calor de la chica con ese pequeño tacto, pero necesitaba más. Él era hombre y en sus tiempos pre mortífago planeando matar al director, era todo un conquistador, pero nunca había deseado tanto estar junto a una mujer, Hermione Granger le daba seguridad, confianza, y un motivo para superarse, era su tipo de mujer definitivamente. Así que su modo romántico estaba activado dispuesto a todo.
- Malfoy... - Hermione estaba nerviosa, con una mezcla de sentimientos en ese momento, no alejó la mano durante el primer contacto del rubio, por que las mariposas que se encendieron no se lo permitieron, pero ahora el rubio con la otra mano estaba acariciando el rostro dulcemente. Malditas
Mariposas que seguían volando dentro de ella, hace años que no las sentía volar de esa forma, desde su época con Krum no se estaba así de embobada. Rápidamente pensó en Draco Malfoy, y en este tiempo que paso con él descubrió muchas cosas, el rubio era inteligente, se podía conversar sin ningún problema, y obviamente tenía lo suyo, y no confesaría nunca pero el gris de los ojos le encantaban, pero no estaba segura si su vida también debía continuar de esta forma.
Mientras poco a poco el rubio se acercaba. Sus respiraciones se sincronizaron, el gris y café de sus ojos se fundieron con el contacto. La distancia era nada.
- Hermione Granger..- el acercamiento actual de sus rostros indicaba que solo había un solo camino. Draco estaba confiado, de dio cuenta que no había perdido su toque de romántico, pero con Hermione era diferente, no podía entrar y robarle el beso a la primera, necesitaba que la chica le grite que lo haga, de alguna forma que le demuestre que deseaba lo mismo que él. -Muero por besarte.. - Draco soltó su mayor deseo en un susurro, tan cerca al rostro de la chica que sintió el aliento de la misma y su fuerza de voluntad fue inmensa ya que la idea de robarle el beso reapareció, , pero en ese segundo maravilloso con un parpadeo por parte de ella , él supo que Hermione Granger lo quería. Rompió la corta distancia y sus labios se tocaron por primera vez, primero como una dulce caricia, para poco a poco ir tomando ritmo, el beso fue lento y romántico, Hermione se dejó llevar y aumentó la intensidad, ahora el sorprendido era Draco que además de estar saboreando cada milímetro de la boca de la chica, también la tenía sobre él, y eso significaba permiso para poder usar sus manos y acariciar nuevas partes, estaban en las nubes, los minutos pasaron pero para ambos el tiempo se detuvo. Cuando al fin pudieron detenerse, sólo sonrieron. Draco en un gesto romántico le repartió besitos sobre la sonrisa y terminó en uno en la nariz, tanta cursilería no era característico en él, pero Hermione provocaba esas sensaciones perdidas. Se quedaron en silencio, mirándose, nadie quería decir nada para dañar el momento pero igual las palabras estaban de más, Hermione se acomodó y se recostó en el hombro de la serpiente, tomados de las manos, se pusieron a jugar con sus dedos, Hermione notó una cicatriz larga y gruesa Justo en la palma de la mano derecha, y la acarició.
- La loca demente que tenía tía, usaba mi sangre para abrir y cerrar la caja fuerte de la mansión Malfoy, ahí Lucius guardaba las reliquias más importantes de la familia, y ella poco a poco las sacaba para financiar a los mortífagos, y pagar a los carroñeros. Un trabajo un poco sangriento. - Y salieron con toda la normalidad, con ninguna omisión, hablar de la guerra nunca lo había podido hacer, pero con ella fluyó sin dificultad, pero no era Justo para la chica recordar el pasado por su culpa. - Lo siento en verdad, voy a callarme. - estaba avergonzado.
Hermione sonrió, le gustaba la sinceridad, siempre le había gustado que las personas le hablen con la verdad, y obvio que ese tema era difícil, pero fue una realidad, y ya no debía ocultarse de lo que paso, tenía que superar todo el daño de la guerra, la directora McGonagall se lo había ya dicho mil veces, el hablarlo ayuda, pero al fin estaba compartiendo con alguien que inspire confianza para eso.
- Muy sangriento en verdad. - tomó la mano del rubio y besó la palma, justo encima de la cicatriz. - Malfoy las cicatrices nunca desparecerán, pero podemos aprender a vivir con ellas. - le mostró una de ella, a nivel de la clavícula derecha. - Durante la Batalla final, una imperdonable paso por aquí, no se quien la lanzó, y tampoco quiero decir que tuve suerte, por que pelear en una guerra no puede ser considerado algo positivo, aunque no haya muerto con esto. - Draco observó la pequeña cicatriz, reconocía las marcas de los Avadas, agradeció el hecho de tenerla aquí con vida. Copió la misma acción de ella y besó la cicatriz, recorriendo toda la longitud de la región desde el hombro hasta Justo detrás de la oreja derecha, cosa que estremeció a l leona. - Dime que tienes más cicatrices, creo que puedo sacar provecho de cada una de ellas. - le susurró coquetamente.
- Claro que tengo, y muchas más pero es mi turno. - sonrió y le dio un pequeño beso en los labios.
- Puedo mostrarte absolutamente todas las que quieras. - acarició el rostro con el pulgar.
- Es una cita. - vió la hora y se paro del sofá, ya era momento de despedirse. - hablando de citas, Tengo que ir hablar con la directora.
- No, quédate diez minutos más. - la tiró del brazo para que caiga en el sofá junto a él, no iba a dejar que se vaya fácilmente- La directora puede esperarte.
- estoy ya atrasada con cinco minutos, y q mi me gusta mucho la puntualidad.
- Se de algo que te gusta más. - la besó sin dejarla contestar, y en verdad que besarse con Draco Malfoy era mucho más entretenido que cualquier otra cosa.
Cuando al fin pudo escapar de las garras del rubio, estaba veinte minutos retrasada para la reunión con la directora, llegó a la entrada de la oficina y dijo la contraseña para entrar.
- Hermione!! Por fin!! - la voz era de Harry Potter.
- ¿ Harry? ¿ Qué haces aquí? - apenas lo vio salió corriendo abrazarlo pero se contuvo. Extrañaba mucho a su amigo, pero las cosas habían cambiado.
- Vine a buscarte. Te Necesito para algo muy importante.
- Hey, no se olviden de mi. - Ron Weasley apareció a su lado. Y abrazo a la chica, pero para gran sorpresa de ella, el pelirrojo trató de besarla, pero ella lo evitó.
- señorita Granger, ¿ donde estaba?. la mande a buscar a la sala común, pero nadie sabía de usted desde el almuerzo.
- Directora, creo que lo mejor sería que cambie el personal que me sigue en este colegio, por que los que tiene actualmente a mi parecer le están fallando y demasiado.
- Hermione!!!! - El gritó de sorpresa fue del pelirrojo, que nunca se imaginó escuchar a su amiga contestar de esa forma a McGonagall. Además que seguía indignado por no poder besarla. Pero la directora les había contado un poco de la nueva vida de su amiga en el colegio, y al parecer no estaba exagerando.
- la chimenea está ahí lista para ustedes. Buenas noches. - la directora salió del lugar sin emitir ningún comentario sobre la respuesta de Hermione, no quería volver q discutir con la que siempre sería su mejor estudiante, pero la chica tenía razón, nadie de sus contactos sabía donde pasaba, pero no iba hacer un escándalo de eso, por que al parecer los profesores le comentaron que Granger estaba de nuevo en acción, estudiando, y yendo a clases. Así que algo bueno debía estar pasando.
- Esperen esperen. - Hermione se cruzó de brazos. - Ustedes dos se desaparecen durante semanas o podría hasta decir meses, llegan a buscarme sin darme ninguna explicación de que mismo quieren, y pretenden que me meta en esa chimenea como si nada y los siga a no se donde?. - Hermione estaba molesta, ya ni era La Niña idiota que seguiría a Harry Potter a donde sea que este quiera, ya no era su responsabilidad cuidarlos.
- Le pediré matrimonio a Ginny, y quiero que estes ahí. Nuestras diferencias actuales no tienen que ser impedimento para compartir momentos como estos, tú eres mi hermana y quiero que estes ahí conmigo. Y sobre las diferencias, quiero que volvamos a ser como antes, yo se que me demoré pero lo siento por juzgar tu decisión de regresar al colegio, lo siento por no ir contigo a buscar a tus padres, lo siento por ser un idiota egocéntrico. Hermione te necesito en mi vida.
-Voy a ir con ustedes, pero tenemos que hablar bien de todo antes de que pienses que estamos igual de siempre. - Hermione abrazó a al fin a Harry, esto era un comienzo, lloraron juntos unos segundos, ella también extrañaba mucho a su mejor amigo, y con dialogo todo podía mejorar entre ellos.
- Yo también necesito hablar, decirte unas cosas sobre nosotros. - y la palabra la estremeció, ella nunca había pensado en un nosotros con Ron, pero el momento para aclarar llegaría después también.
- Ron, primero lo primero, saldré de Hogwarts para acompañar a Harry en esto, luego hablaremos de nuestra amistad. - le aclaró la última palabra, necesitaba dejar claro la situación, más aún que en su cabeza solo quería saber el día que le mostraría absolutamente todas sus cicatrices a Draco Malfoy.
