Gracias por los reviews!
Ningún personaje me pertenece.
Nanda
- ¿Señor Malfoy??. ¿ A donde cree que va? - la voz de la profesora Babbling de Runas Antiguas retumbó el salón, en el momento que el rubio de Slytherin se levantó de su puesto para salir de la clase, sin importarle que la mujer esté hablando de jeroglíficos tan animadamente.
Cerró la puerta, seguro que el ministerio se enteraría de su comportamiento actual, era obvio que el inicio del informe de este segundo mes sería suficiente para olvidar todo lo bien que se comportó y actuó durante el primer mes. Incluyendo que en la primera clase del día, la de Defensa, que era el nuevo nombre de la materia para no tener que decir artes oscuras y acordarse de la guerra, pasó perdido, tanto que no contestó una de las preguntas del nuevo profesor, un ex auror de quien ni sabía el nombre.
Este día era el comienzo de su perdición, su camino directo a Azkaban, pero no estaba bien, era difícil pensar, atender a otros,no podía ni estar tranquilo, y toda la culpa la tenía una sola persona. Hermione Granger. Ella era su gran perdición.
¿Donde diablos estaba?. ¿ Por qué se despareció Justo el día después del momento que tuvieron?.
Hace tiempo que Draco Malfoy no sentía enojo hacia alguien, el rubio esperó todo el domingo en la torre de astronomía, ni comió, ni tampoco puedo leer nada, la desesperación lo consumió minuto a minuto, hasta se quedó dormido en su sofá esperando a que aparezca. Odiaba que lo dejen plantado.
Pero Ya Era lunes, casi hora del almuerzo y no había rastro de la chica. Ni en la torre de astronomía, ni en clases, ni en los pasillos. Confirmado se estaba volviendo loco, pero ahora su enojo se mezclaba con el miedo de no volver a verla, de no poder besarla, de no sentirse feliz nunca más, Hermione Granger era eso en su vida, una de luz de felicidad. Una luz que se estaba extinguiendo, Granger se fue del colegio.
Entró al Gran Comedor deseando tener suerte y ver el cabello despeinado de su chica. Pero no. Era gracioso lo posesiva que era la cabeza del rubio. Pensar en Granger como suya, era algo tan típico de ser hijo único, además de Malfoy, que todo lo que quería conseguía.
- Señor Malfoy. Necesito hablar con usted. - una voz captó su atención, y sonrió recordando algo muy importante que había pasado por alto todo este momento, Hermione se reunión con esa voz, el sábado, Justo después de sus rondas de besos. La directora Mcgonagall tenía que saber que era de la vida de chica.
- ¿ Donde está Hermione Granger? . - Y ahí estaba. La pregunta que lo dejaría en evidencia, el declarar su preocupación por la leona, la heroína de guerra. En ese momento estaba completamente seguro Hermione era su perdición, pero él no la perdería a ella fácilmente.
- ¿Disculpe?. - la mirada de sorpresa de la directora era de telenovela muggle, ojos abiertos como platos, dejándola en jaque, tal cual un juego de ajedrez.
- El sábado, Usted fue la última persona que habló con ella , estamos lunes de tarde y no está por ningún lado. Necesito saber profesora, perdón directora. ¿que le pasó q Hermione?. - suspiró, había algo de la directora que le daba confianza, que dejaba que hable un poco más, y no se encierre tanto. - por favor Dígame la verdad, ¿se retiro del colegio?, ¿pidió irse para alejarse de aquí o de mi?.
- Señor Malfoy, no se de que está hablando pero la Señorita Granger no se salió del colegio, se tuvo que ir por asuntos personales, que supongo que ella misma le contará cuando regrese, si así ella lo desea. - Esa mañana era en verdad de completa sorpresas, Granger y Malfoy, ¿ amigos? , sería esa relación el motivo principal de la mejoría de la leona. - Necesito hablar con usted sobre Runas Antiguas. Es primera vez que falta a una clase en lo que va de este año, aunque según me explicaron, si llegó a la clase y se salió de la misma. Académicamente las cosas con usted van muy bien, y en verdad agradezco su entrega a la misión del colegio en este octavo año, pero necesito recordarle el régimen de comportamiento que el ministerio le otorgó desde el inicio, y los compromisos que usted aceptó al momento de iniciar. Compromisos que hizo conmigo.
- Lo se. - agachó la cabeza de la vergüenza, como se lo dijo en la mañana, esto era una falta grave a las reglas del ministerio. Y no solo eso, le gustaba Hogwarts, el ambiente, aqui estaba Granger, obviamente no buscaba una expulsión que podría ser llevada como una gran falta a su expediente, y con eso firmar su sentencia en Azkaban. Con esa idea si perdía todo.
- Por está ocasión y en acuerdo mutuo con su profesora, hemos decidido hacer caso omiso al pequeño desliz de hoy, esperando obviamente que en futuras ocasiones no se repita. Señor Malfoy, queremos ayudarlo, pero déjenos hacer nuestro trabajo.
- Gracias directora. - le sonrió, ese día mejoraba con el tiempo. Pero no podía volver a faltar, y fallarle a la anciana. - Lo prometo.
- Respecto a la Señorita Granger, el permiso era hasta hoy, ya mismo llegará y podrán hablar. - le devolvió la sonrisa, dudando si en verdad esa amistad era algo bueno o no.
Después de un día y medio de desesperación y enojo, al fin encontraba algo de paz, Hermione regresaría ese mismo día podrían hablar y si tenía suerte besarse unas cuantas veces, tal vez ya era momento de hablar serio de lo que estaba pasando, perder tiempo no estaba en sus planes, asi que ese mismo día formalizaría con Granger lo que sea que estaban teniendo. Se sentó en la mesa de Slytherin con una sonrisa de extremo a extremo pensando en cómo sería el encuentro con Hermione, por primera vez de lo que iba del año escolar llegaba temprano a la hora de comida, y se arrepintió de las veces que llegó al final, las opciones que se perdía por el atraso eran varias, tomó su plato y comenzó a servirse todo lo que se había perdido en este tiempo, eligió la ensalada de tomate, pollo a la calabaza, unas de sus recetas favoritas de los elfos domésticos, se comió todo y hasta repitió. Pensó en Crabbe y como le encantaba pasar toda la hora de la comida sentado frente a la mesa, ese día él sería su difunto amigo, viendo como las mesas se iban vaciando, y los platos principales acabando. Ya solo quedaban algunos alumnos comiendo, incluyendo al rubio, los que iban llegando ya estaban en plan social o de estudio.
Unas niñas de primero se sentaron cerca y le sonrieron, primera vez que alguien le hacía un gesto amable desde su retorno al castillo, bueno alguien que no sea Granger.
Se sirvió tres tipos de postre, y no pudo evitar escuchar la conversación de las niñas, al parecer estaban leyendo la revista de chismes de Skeeter, esa famosa para mujeres que les gustaba hacer test para saber la letra del hombre de su vida y más cosas absurdas. Se rió por dentro al recordar como él y Blaise, molestaban a Parkinson cuando leía esas niñerías, los buenos momentos de las serpientes, cuando todos eran reales amigos y no estaban con miedo de que los descubran como mortífagos . Tomó otro trozo de cake de zanahoria con crema de queso, el favorito de su chica. Cuando reaccionó a la conversación de las niñas.
- ¿Disculpen?. ¿ Quien le pidió matrimonio a quien? - se metió esperando que las niñas no se asusten por que el mortífago les esté hablando. Pero los cuchicheos lo atraparon.
- Harry Potter a su novia. - contestó la de cabello negro un poco dudosa de por que un adulto les hablaba.. - Organizó un gran evento en la cancha de quidditch donde entrena Ginny Weasley a diario. Según Rita, Ayer en la mañana fue toda una locura. Todos los héroes de guerra juntos. Por primera vez desde que se hicieron los eventos conmemorativos. - Draco continuo escuchando mientras tomaba su jugo, eso era el asunto personal que Mcgonagall mencionó.
- Hasta Hermione Granger estuvo ahí, al fin acabando el rumor de la enemistad del trío dorado . - agregó la otra con emoción, y Draco supo por la mirada de la pequeña que esa niña era de los nuevos Slytherin, el grupo de magos nuevos, hijos de muggles que el sombrero seleccionador mandó a la casa de las serpientes, como el mismo lo dijo para iniciar un trabajo de paz dentro del colegio, y acabar con las diferencias. Draco como Slytherin estuvo a favor de la decisión del sombrero, a esta generación había que quitarle la idea de la sangre pura. Además que la casa de Slytherin necesitaba un cambio, con toda la historia vivida.- Yo sabía que era imposible que no sean amigos después de todo lo que pasaron, y ahora que Potter se casará, lo más seguro es que Ron Weasley haga lo mismo con Hermione Granger.
- Te imaginas!!! Una boda doble!! Entre esos amigos! - Draco se atragantó con el jugo, eso si no se lo esperaba, recordó que al pobretón siempre le gusto Granger, y que en la batalla final, él mismo los vio tomados de la mano, pero ya habían pasado algunos meses de eso, no podía ser que sigan juntos, los rumores eran que ya ni amigos eran entre ellos, ¿ como era posible que tengan algo más si ni se llevaban? O ahora que eran amigos de nuevo, ¿habían regresado?. Como él, un ex mortífago podía competir por el corazón de Hermione, peor si era contra el mejor amigo de siempre.
Tomó la revista de las niñas para confirmar lo dicho con las fotos, si ahí estaba Granger riéndose con Potter y la comadreja mujer. En otra toda la orden del fénix posando para las cámaras, y Granger parada con un vestido azul claro en medio de sus mejores amigos.
" Unas de las sorpresas del día fue para Ginevra Weasley, jugadora de las harpies, cuando se encontró en el campo de juego con su novio y héroe, Harry Potter, arrodillado con el anillo más sencillo que pudo conseguir. Y en las gradas como espectadores, todos sus familiares y amigos, hace meses que no se veía a todos los héroes de guerra juntos en un mismo lugar. "
Busco rápidamente las palabras que necesitaba leer. No estaba de ánimo para continuar la lectura de cómo Potter le pidió matrimonio a Weasley mujer, que las compañeras de equipo de Ginny volaron lanzando flores y cosas sin importancia para él.
" pero la sorpresa más grande del día fue volver a ver al trío dorado junto, después de tantos meses de separación y los comentarios de enemistad entre ellos, al parecer la distancia y el tiempo no fue impidemento para que estos amigos disfruten el momento. Harry abrazó a su amiga justo después de que la flamante novia diga que "sí" como si todo lo que se habló en las otras revistas no hubiera existido, Hermione Granger no se separó ningún momento de sus mejores amigos, ahora lo que todos queremos saber es que pasará con esa hermosa pareja que la guerra unió y separó, Ronald Weasley y Hermione Granger, hasta el momento de publicación no pudimos confirmar si dentro de la reconciliación de amistad incluye la parte amorosa, pero eso es algo que el tiempo dirá, por el momento lo que debemos de celebrar es que el trío dorado está junto de nuevo"
- ¿ Señor Malfoy?. - la pequeña hija de mugglesinterrumpió su lectura y su estado de conmoción . Era de esperarse que esas niñas de primero sepan su nombre, casi casi era una celebridad en el colegio, el mortífago que casi mata al director más famoso de todos.
- Puedes decirme Draco.- contestó viendo los ojos verdes de la Niña, estaba deprimido de nuevo por culpa la revista.
- yo soy Olivia y ella es Mary. - señaló a la otra amiga como presentación. - si en verdad deseas leerla, Te la podemos regalar, tenemos otra en la sala común.
- Mucho gusto Olivia y Mary. - les sonrió en verdad. - En vez de leer tantas revistas de chisme, Deberían estar leyendo para pociones o estudiando transformaciones. - trató de actuar normal el rubio. Aunque su normalidad sonara demasiada adulta y formal.
- Odiamos pociones, Slunghorn complica todo. - Mary refunfuñó. - Y también somos malas en transformaciones.
- Y así deciden pasar su lunes de tarde. - les señaló la revista que aún tenía en su poder, indirectamente aceptó el regalo. - Yo puedo enseñarles pociones, soy muy bueno en eso, transformaciones no tanto pero no creo que me vaya mal explicando lo que aprendí en primer año, aún debería acordarme en transformar una copa.
- !que buena idea!. - Olivia gritó de emoción junto con Mary y sacaron enseguida sus libros. Dando a entender al rubio que no perderían la oportunidad de la clase particular.
Draco Malfoy nunca se imaginó que estaría en el gran comedor a las cuatro de la tarde explicando los principios básicos de las pociones a niños de primero, por que en el momento que comenzaba, un amigo de las niñas, llamado Bart, se sentó con ellos y después dos de primero de Ravenclaw, quienes hacían respetar su casa siempre con deseo de estudiar. Y así paso la tarde del lunes, entre los tipos de hojas y cortes, su prioridad eran Olivia y Mary, pero en verdad que los otros chicos también estaba aprovechando sus explicaciones y preguntando cosas importantes. Bart le recordó mucho a su amigo Nott por su corte de cabello y la corbata de Slytherin abierta. Cuando al fin termino de resolver todas las dudas de los de primero, se fueron levantando.
- Gracias Draco!.- el abrazó de La Niña Olivia lo tomó de sorpresa, estaba feliz de poder compartir con más personas aunque tengan once años y no sepan que es un corte juliana, en realidad que explicar y darse cuenta como entendían era una sensación satisfactoria. Despidió a los niños y Guardó sus cosas en su mochila, incluyendo la revista de chismes, la dejaría de recuerdo para ver a su Granger con ese vestido celeste, en realidad en esos momentos ya no era tan suya, salió del gran comedor, sintiendo las miradas de mucha gente, incluyendo en la mesa de profesores, pero prefirió no confirmar su sensación, estaba seguro de algo el rubio, hoy no iría a cenar, por su salud mental. Iría lo habitual, ir a la torre de astronomía, ahí podía estar en paz.
- Malfoy. - una voz lo llamó en el pasillo, apenas salió del gran comedor, pero el no quería parar y comenzó a correr, no necesitaba escuchar nada más el día de hoy, gracias a las pociones y niñas de primero había superado lo del gran trío de oro reunido, su amistad y posible relación amorosa retomada entre dos de ellos. - Draco Malfoy!. - la voz lo alcanzó casi llegando al camino hacia la Torre de astronomía, el rubio solo pudo darse la vuelta y ver a Hermione Granger frente a él. - Necesito hablar contigo. - tres palabras que siempre eran el inicio de conversaciones serias.
