Gracias por leerme y los reviews.

Los personajes no me pertenecen.

Nanda


En la madriguera continuaba la algarabía del compromiso de Harry Potter y Ginny Weasley. Todos los Weasley celebraban que la menor y única mujer había conseguido un hombre no pelirrojo para su vida. Hasta Percy estaba compartiendo ese momento tan familiar después de todo el distanciamiento, no había regresado a vivir a la casa como se lo comentó Ginny a Hermione minutos antes, pero cada fin de semana iba a visitar a su familia y a veces llegaba a cenar entre semana.

Molly Weasley abrazaba a su hija recién comprometida, mientras que Arthur sonreía viendo la escena.

Que diferente podían ser los rostros de las personas dependiendo de las noticias, y no solo rostros el ambiente también cambiaba de acuerdo a las situaciones, eso muchos invitados de ese día lo estaban viviendo, ya que para la mayoría la casa Weasley fue albergue para cuando acabo la guerra. Pero hoy la alegría vibraba en cada uno.

Hermione seguía sin poder sentirse cómoda por completo en el lugar, pero habían cosas que le daban esperanza, como el Señor Weasle. Se quedó observando al gran patriarca, nunca pensó que lo volvería ver sonreír de esa manera después de ser testigo de la desgarrador grito de sufrimienro y el llanto por pérdida de su hijo Fred, Arthur Weasley fue un ser sin vida con los ojos rojos como su cabello por tanto llorar, le costó mucho perder a un hijo.

Hermione sonrió viendo la escena familiar nuevamente, en realidad era un cambio completo a la última vez que vio a los Weasley juntos durante los funerales. Hasta George volvía a bromear con todos. "Las imágenes positivas ayudan" .Le habían dicho hace algún tiempo a Hermione.

Se sirvió más té de canela y salió al patio, a sentarse en una banca a pensar un en todo lo que pasó entre ayer y hoy. El compromiso, el encuentro con muchos de sus amigos y conocidos, arreglar un poco las cosas con Harry y Ron, Malfoy esperando en Hogwarts su llegada, preocupado por ella. " ¿o no ?.". Pensó rápidamente la chica. Qué estaría haciendo Malfoy en esos momentos. Tal vez en la torre leyendo.

–Y cuéntame ¿Qué tal Hogwarts ?.– Harry Potter se sentó junto a su mejor amiga sacándola de sus pensamientos, el chico estaba intrigado, su mejor amiga estaba con ellos pero al mismo tiempo era como si no, desde que llegaron del campo de quidditch, la chica había pasado en silencio, viendo y sonriendo a su alrededor.

—Diferente. —Contestó simplemente, y el chico se preguntó mentalmente cuando regresaría la parlante Hermione. La mejor amiga que contestaba con detalles sus cosas. Ahora tenían esta nueva versión de Granger, una versión algo extraña y silenciosa, el recuerdo de cómo era lo haría siempre sentir culpable.

—Espero que esa diferencia te esté ayudando, aunque de seguro es mucho más comparando con lo nada que yo hice.

— Harry no hablemos de eso nos hace más daño. Ya me pediste disculpas, yo ya las acepté, ¿ Por qué seguir con lo mismo?.—se quejó Hermione de mala gana.

— ¡Porque tengo que hacerlo!.— La desesperación se notaba en los ojos verdes del héroe. —Tengo que sacarme este nudo que tengo dentro mío desde hace meses, aunque tú no quieras hablarlo, yo lo hablaré. —hablaba con mucha seguridad.

–Harry...—sonaba a súplica por parte de la chica, pero El Niño que vivió hablaría

— Me siento horrible por lo que te hice, Hermione te abandoné cuando más me necesitabas, primero deje que te vayas sola a buscar a tus padres, días después de eso te encontraron en un hotel inconsciente con frascos de pociones a tu alrededor, y para rematar nunca fui a visitarte a San Mungo. —las lágrimas comenzaron a juntarse en los ojos de Harry mientras enumeraba cada uno de sus errores. —Yo sabía por que lo que hiciste, pero en vez de ir y decirte que no te preocupes que siempre estaría contigo para las buenas y las malas, que somos familia. Yo Harry Potter estaba enojado, no quería saber de ti. — la voz se entrecortó y se secó las lágrimas con la manga de la camisa. —cuando al fin me buscaste después de tu alta médica, me dijiste que irías a Hogwarts, no me interesó escuchar tus motivos.

— Harry... —trató una vez más en pararlo pero no pudo.

- Si yo hubiera estado contigo desde el inicio, desde la búsqueda de tus padres, estoy seguro que nunca hubieras llegado a San Mungo. Y ahora con todo tu comportamiento rebelde en Hogwarts, tengo mucho miedo de perderte de nuevo. Tengo miedo que te pase otra vez esa locura por la cabeza. Tengo miedo de perder por siempre a mi hermana.

Hermione se quedó muda, y el recuerdo del sabor de las múltiples pociones que se tomó ese día le amargaron la boca. Ese era el peor recuerdo de todos estaba de nuevo en su cabeza, y por eso lo odiaba. Por eso odiaba todo lo que tenía que ver con la post-guerra, La pelea con Harry por no querer acompañarla por una reunión de pre aurores, la discusión con Ron por estar de acuerdo con Harry y no apoyarla con lo de buscar a sus padres y la forma que días antes le dijo que lo mejor era no formalizar lo de ellos públicamente pero igual seguía besándola cada vez que se le antojaba, hasta la noche antes de su viaje a Australia, cuando el pelirrojo se metió al cuarto aprovechando que Ginny no estaba, y la besó como nunca pero ella lo detuvo y le pidió que salga que no quería nada más con él.

¿ Qué no era obvio ?. Cuál chica se entregaría por primera vez a su "más que amigo pero no en público" que horas antes le dijo que no la apoyaba en su más grande deseo por más loco que sea.

Y finalmente el peor impacto de todos, después de una semana intensa de búsqueda, encontrar a sus padres felices y realizados sin ella y sus problemas mágicos, sin noticias de basiliscos atacando el colegio, juegos de quidditch peligrosos, o Voldemort y sus mortifagos. En sí muggles felices. Y a eso se le unía que si se iba por el camino del egoísmo queriendo recuperar a sus padres, el no saber cómo devolverles la memoria o por lo menos saber si existía esa posibilidad, aunque sea mínima. La mató.

Hermione Granger tomó la expresión muy literal.

Los primeros días en San Mungo fueron difíciles, lo irónico era que le daban pociones para sacar pociones de su cuerpo, pero no había otra forma de purificarla y limpiarla de todo lo que se tomó, sus riñones se vieron tan afectados que los primeros días la función renal estaba reducida tanto que hablaban de localizar a un doctor muggle especializado si es que no mejoraba y el término diálisis lo repetían en cada pase de visita. En lo neurológico la somnolencia era lo más marcado al inicio, apenas comenzó hablar comenzaron las incoherencias, tres días para que Hermione esté orientada en tiempo y espacio. Además que Vomitó en esos días más que todos los vomitos que había tenido en toda su vida, y como no podía comer durante la intoxicación también bajó de peso.

Los medimagos la tuvieron complicado, y no solamente en la parte clínica , también en lo público, el ministro de Magia prohibió que se publique la noticia ,escondieron de manera extraordinaria lo sucedido a todos los medios hasta pasar la parte crítica.

Ya cuando Hermione estuvo fuera de peligro, la cambiaron de ala para no traer especulaciones sobre por que estaba en terapia intensiva, en ese momento el mundo mágico se enteró solamente del trauma post guerra de la chica pero en las calles se oían rumores de la verdad. El ministerio por más que quisiera no podía controlar al amigo del hermano de uno de los ingresados, o a todos los trabajadores del lugar, en sí la verdad se escuchó aunque nadie lo creyó en verdad.

Ya después de tres semanas teniendo charlas personales con los psicólogos y medimagos encargados en el área de psiquiatría, se comenzó hablar de la posibilidad de dar alta médica, en ese momento todos los encargados propusieron ideas para ayudar a la chica a superarse, sabían que no podían dejarla sola en su casa. Hasta Molly Weasley que fue siempre a visitarla, algunas veces con el cake de zanahoria favorito de la chica, al enterarse de la probabilidad de externalización de Hermione propuso llevarla a la madriguera.

De todas las opciones, esa era la menos indicada para opinión de Hermione y de su psicólogo de cabecera que después de compartir con la chica sabía que ir a la casa Weasley en este momento no era lo mejor. Otra propuesta era ir a un casa de retiros en Francia, el medimago más viejo sugería que la chica se quede más tiempo ingresada en San Mungo, el más joven dio la idea Hogwarts.

Después de tanto analizar , aceptó la del colegio, sin saber que al llegar el estudio no sería de gran ayuda, pero fue autosuficiente como un psicólogo le recomendó, de esa forma halló una estrategia propia que ya era conocida pero la intensificó, el leer le regalaba la paz y tranquilidad que necesitaba, entre las hojas de libros de muggles se relajaba. Novelas románticas, de suspenso, terror, policiacas, hasta ficticias que comenzó a leer desde San Mungo eran su mayor medicina, y gracias a la necesidad de leer en paz, encontró otra ayuda que hasta el momento era la más importante, el poder conversar y compartir con alguien que la guerra le dolía igual o más que a ella. Draco Malfoy era la combinación perfecta para sus libros, tal vez fue rápido que se comiencen a besar, pero ninguno de los dos lo buscó, fue algo que nació, otra forma de sentirse acompañado.

— Hogwarts sí me está ayudando. En verdad te lo digo. — No iba a mencionar al rubio, pero él era parte de la ayuda. — No estoy dando lo mejor de mí en las clases pero no está ya no quiero ser la mejor. - lconfirmó a su amigo lo dicho por Mcgonagall, la cara de sorpresa del chico la hizo añadir rápido. — Tranquilo Harry, sinceramente estoy disfrutando este año como nunca lo hice, cuando me despierto y veo que son las once de la mañana, primero me siento rejuvenecida por mi descanso luego me acuerdo de las clases perdidas y no la realidad es que no me interesa en lo más mínimo, cero cargo de conciencia, se siente tan bien no preocuparse.

—¡Por Merlín! ¿Hermione Granger es la que acaba de hablar?.—Harry se rió al fin de su amiga. —¿ Dijiste once de la mañana?.

—Creó que no estar presionada a tener que sacar la mejores notas me está ayudando a estar más libre, y no te equivoques estoy feliz y agradezco a Hogwarts, primero por que fue el empujón que los medimagos necesitaban para dejarme salir de una vez por todas de San Mungo. Siempre lo repetían, no querían que esté sola, así que un castillo lleno de estudiantes era el mejor lugar para evitar una recaída. — al fin pudo tomarse su té, que en ese momento ya era helado, pero al decir recaída su garganta le quemó.. — Harry, se que no me abandonaste del todo, me enteré que Ginny iba a preguntar por mi evolución seguido, y una vez la dejaron visitaré.

— No sabíamos cómo actuar después de nuestra pelea. — se rqsxó la cabeza nervioso. —Y hablo en prural por Ron, él también la tuvo muy difícil. Hasta yo discutimos cuando me contó lo que hizo, pero vi que hablaron antes. ¿ En que quedaron? .

—En resumen. Ambos estamos de acuerdo que no somos material para estar juntos y que nunca lo fuimos. —se recostó en el hombro de su amigo, tal cual siempre lo hacía y Harry sonrió al sentir ese gesto tan de su amiga. —Muchas gracias por volver a mi vida.

—Gracias por dejarme estar de nuevo.

Esa noche durmió en la casa de Harry, en la habitación que él moreno mismo la mandó a decorar para ella, con libreros y muebles en color blanco, un escritorio pequeño junto a la ventana y sobre este un portarretrato con una foto de los tres en su primer año de Hogwarts.

Las palabras familia y hermana volvieron a salir del chico, llenando a Hermione de felicidad hogareña que tanto extrañaba.

Estos dos días había recuperado una parte de su familia y ahora tenía un hogar. Viviría con su mejor amigo, en un Grimmauld Place transformado, no había ni seña de lo que fue la mansión Black, ahora era la casa de Harry Potter, con revistas de quidditch en la sala, comida muggle en el frigorífico y un televisor.

Esa noche llegaron tarde la fiesta, por lo que la chica solo tuvo tiempo en ponerse pijama y acostarse en su nueva cama.

Ginny llegó temprano en la mañana con todo lo que necesitaba para preparar el desayuno, Hermione hizo una excepción y se levantó para compartir con ellos antes del entrenamiento de quidditch de la pelirroja. Ginny Weasley futura Potter estaba reluciente cocinando con su anillo en el dedo, mirando a Harry con ojos de completa enamorada, desde ya mucho tiempo que lo veía de esa forma, ya que la historia de los futuros novios era larga.

El tiempo en una relación era algo importante, no pudo evitar acordarse de Malfoy, ni un mes compartiendo con ese rubio creído, recordó desde lo mal que se trataban de niños hasta la forma como se besaron. ¿Era posible pasar del odio al amor tan rápido?.

Pero Hermione no estaba segura si era amor lo que sentía por el rubio, era más la necesidad de estar junto a él y sentir toda la energía que le transmitía, las mariposas volando por dentro de su cuerpo haciéndola sentir especial, Hermione recordó el latido rápido de su corazón cuando Draco besó su cuello, la forma que sonreía entre cortado cuando ella le decía hurón mientras se devoraba como roedor todas las galletas de chocolate, como un día de la nada la invitó a leer en su área personal, la que estaba prohibida, desde ese día compartían sofá, la concentración de Draco mientras ella leía las historias muggles en voz alta, con su cabeza sobre las piernas del Slytherin sintiendo la forma delicada que él le acariciaba el brazo, Draco besándola de nuevo. Hermione se rascó la cabeza dudando, ¿ Desde cuando pensaba en el rubio como solo "Draco"?. Volvió a dudar de todo lo que pensaba, Draco Malfoy estaba en su mente y no podía sacarlo fácilmente, y ante todo esto si no era aunque sea un poquito de amor, ¿ qué era lo que estaba sintiendo por Draco Malfoy?.

—¿Hermione estás bien?. Te pusiste nerviosa de un momento a otro.— Ginny estaba terminando su taza de café, las tortitas de avena le habían salido de lo mejor y la salsa de maple con un ingrediente secreto era la favorita de Harry.

- Estoy bien, solo que me acordé de una cosa importante que tengo que resolver apenas llegue al colegio. - Ginny la observó dudosa, como amiga y mujer estaba muy bien entrenada para identificar cambios de ánimo, conocía a Hermione para saber que eso que le preocupaba era sobre una persona, la única vez que la vio con las cejas fruncidas fue cuando hablaba sobre Viktor Krum durante cuarto curso, dudando si aceptar ir al baile o no. Iba a interrogar más a la chica, pero Harry interrumpió.

—Hablando del colegio, a las dos de la tarde se abre la conexión con la oficina de la directora y se mantendrá así durante una hora. Creo que si tenemos tiempo suficiente para ir a tu casa a ver todas tus cosas como quedamos anoche y regresar, capaz hasta puedes arreglar un poco tu cuarto, personalizarlo. — Hermione solo asintió al plan propuesto por Harry, pero aprovecharía también poner en renta la casa de sus padres. Era momento de no guardar recuerdos que le puedan hacer daño.