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Los personajes no me pertenecen
Después de dos días fuera de Hogwarts el regresar a sus paredes le agradó a Hermione, en verdad que estaba feliz ahí aunque nunca lo admita en voz alta.
La directora estaba esperándola en su escritorio, revisando unos papeles para tratar de olvidarse de la hora y media de atraso de la chica, en realidad desde un inicio cuando Harry Potter fue a pedir el permiso dudo en si sería lo correcto y pensar en que la chica no regrese, que todo el tratamiento se sacrifique por ella permitir la salida de la señorita Granger del colegio, la hacía sentir culpable y le preocupaba, pero su rostro cambió a la típica expresión de calma al notar las chispas verdes en su chimenea.
Lo gracioso era que al mismo tiempo, Hermione al ver la tranquilidad de la anciana también comenzó a sentirse culpable, esa mujer había sido por mucho tiempo su ejemplo a seguir y seguía siéndolo, pero últimamente ella estaba tratándola tan mal, era grosera al contestar, mal educada, muchas veces se iba cuando la mujer comenzaba hablar, nadie se merecía ese trato.
— Buenas tardes profesora. — Hermione saludó con una sonrisa, se sentía diferente y trataría de ser diferente. —Disculpe la tardanza, con Harry nos demoramos... — la barrera de la desconfianza subió nuevamente, no entraría en detalles tampoco con la directora de lo que haría con su vida.
—Señorita Granger no se preocupe y bienvenida. Cuénteme ¿ Potter tartamudeo en el gran momento? — preguntó con una gran sonrisa, recordaba las características de sus alumnos. Más si eran del grupo de sus consentidos.
— Sorprendentemente no lo hizo, pero lloró como cuando su Nimbus 2000 se dañó justo en el momento que Ginny le dijo que sí. Todos gritamos y aplaudimos, en verdad que fue su gran momento.
—Lo imagino. —contestó la directora con sorpresa, varias palabras y aún no era grosera con ella, eso era un gran avance. —No le quito más tiempo espero que pueda darse una vuelta por el Gran Comedor ahora que se lo deja con comida durante las tardes, además creo que se sorprenderá al ver por sus alrededores, específicamente a otras mesas. - Hermione alzó la ceja por el comentario, no entendía por que McGonagall le decía eso, pero en verdad que tenía ganas de comer algo, buscar a la corredora de bienes raíces para poner al fin en renta su casa había consumido casi todo el tiempo que tenía además de su energía, ya estaba acostumbrada a tener más horas de sueño, con la reunión hasta tarde en la madriguera y levantarse temprano, su rutina de descanso se había dañado. Pero ya todo estaba listo, ya su casa estaba dentro del mercado muggle, con un solo movimiento de varita guardó todas las cosas de su casa en dos cartones expansibles, uno lleno de cosas que servirían en su nuevo cuarto y el segundo directo a la bodega de Grimmauld Place probablemente para no ser abierta nunca más.
— Iré. — contestó rápidamente la chica haciendo sonreír de nuevo a la anciana. — Profesora en verdad le agradezco por todo lo que hace por mi, aunque muchas veces no parezca que lo sienta. — se despidió la chica gentilmente y la directora agradeció el cambio que estaba teniendo al fin con ella.
Hermione corrió al comedor, comería algo rápido y luego buscaría a Malfoy, hablar de todo lo que había sucedido era lo que más necesitaba y el hurón era el mejor escuchando. Se sentó en la mesa de Gryffindor agradeciendo que en verdad hubiera poca gente a esa hora de la tarde, se sirvió un plato de crema de calabaza y casi se atorá a fijarse en la mesa de Slytherin, específicamente en la esquina habitual de Draco Malfoy.
Ahí estaba el rubio como siempre, pero está vez rodeado de niños de primero, era muy fácil reconocer a los pequeños del colegio.
El rubio sostenía un cuchillo y explicaba algo con lo que parecían un tomate o tal vez una manzana. Hermione se demoró un poco en captar lo que estaba pasando, hasta que lo entendió todo al ver cómo la niñita con cabellos negros cortaba por la mitad al alimento rojo, mientras que la otra castaña celebraba con gritos y aplausos. Draco Malfoy estaba explicando pociones, la introducción sobre cortes y materiales. Se terminó la crema sin perder la vista de la mesa de las serpientes, y observó cada movimiento de Malfoy detenidamente, lo serio y profesional que se veía explicando, con su cabello medio largo despeinado al que por ratos lo peinaba hacia atrás, gesto típico en él, la corbata mal puesta con el primer botón de la camisa del uniforme abierto, sus ojos grises fijos en los niños que le hablaban demostrando el gran interés que tenía por cada una de las palabras que los pequeños de once años decían, cuando hablaba los labios se movían de tal forma que las ganas de besarlo aparecieron. Ver a Draco Malfoy en faceta profesor le encantó. Hermione estaba embobada por el rubio, deseando estar ahí junto al él para escucharlo en vivo y poder tocar delicadamente su brazo para sentirlo con ella.
Se quedó sentada esperando el momento que el chico termine la clase. Las niñas lo abrazaron agradeciendo la explicación, Hermione sintió su corazón derretirse con la forma que el rubio se estremeció con los abrazos, por que lo conocía y sabía lo que el rubio estaba feliz junto a esas niñas. Guardó sus cosas rápidamente y salió rápidamente detrás de él.
—¡Malfoy!.— se escuchó el primer grito pero en vez de este parar hizo todo lo contrario, salió corriendo como loco por el pasillo principal, Hermione lo siguió aumentando el ritmo de su corrida, nunca fue buena en el deporte pero tenía un talento oculto que lo descubrió durante la guerra, corría rápido, como una gazela como siempre la molestaba Harry, el camino era conocido, estaban yendo a la torre de astronomía. —¡Draco Malfoy!. —lo alcanzó finalmente justo antes de la entrada de su torre, sería la forma en cómo gritó el nombre completo lo que hizo al rubio parar y darse la vuelta para al fin encontrarse frente a frente con Hermione. —Necesito hablar contigo.
Ella ya sabía lo que le diría en ese momento lo estuvo pensando durante estos dos días, todo comenzó después de la ronda de besos del sábado, pero pequeños momentos durante este fin de semana la ayudaron a decidir sus futuras palabras, el primer momento fue cuando vio a su mejor amigo arrodillado pidiendo matrimonio al amor de su vida y ella no tuvo nada más que acordarse de Malfoy dormido sobre sus piernas.
El segundo momento que la ayuda a confirmar lo que le diría al rubio, fue cuando habló con Ron, el pelirrojo se disculpó por usarla cuando estaban juntos justificándose que la muerte de su hermano le provocó un gran vacío que trató de llenarlo con los besos y se disculpó sin justificación de lo que pretendió esa noche, le pidió mil veces disculpas y obviamente ella aceptó, Ron era su mejor amigo y tenían mucha historia juntos, pero cuando le pidió que vuelvan a intentar estar juntos, ella se negó, explicando que lo mejor para ambos era seguir como amigos y olvidar esos pocos días cuando "salían juntos" . Cosa que Ron rápidamente aceptó sin presiones ni reclamos. Segundos después de abrazarse con Ron cerrando la historia de amor que nunca tuvo que abrirse, deseó poder abrazar a Draco Malfoy.
Pero la seguridad llegó, el momento que ayudó a confirmar sus sentimientos fue justo en el instante que lo vio dando clases, tan despreocupado, conectado a lo que estaba haciendo, en ese instante Hermione solo quiso besarlo. Draco Malfoy era su nueva mejor medicina.
Draco miró a la chica que lo trastornó todo el domingo por su ausencia, ahí estaba ella con el uniforme siempre bien arreglado respetando la formalidad que Hogwarts pedía, ni sus días como rebelde estudiante provocaban en la chica era ir mal uniformada.
Ya era un mes compartiendo con ella, conociendo la parte rota de su vida sin necesidad de hablarla por completo. Un mes viendo sus ojos café miel a diario, un mes que él tampoco dejaba de pensar en ella.
—Sinceramente no sé si deseo hablar.— el miedo en su voz era comprensible.
—Entonces no hablemos.
Hermione con toda la seguridad que sentía en ese momento se arriesgó, se abrazó del cuello y lo besó. Segundos después Draco continuaba ese beso, entregando todo el deseo que tenía guardado desde hace dos días. Si había gente en el pasillo, no les importó, aunque era probable que no, ya que nunca nadie iba a esa zona del castillo.
— Granger. — Pudó articular el chico entre beso y beso, de milagro pudo pensar y tenía que aclarar con ella los rumores actuales de las revistas de chismes antes de continuar besándola, tenía que confirmar que esto no era una alucinación post pasar una tarde con infantes, tenía que saber si Hermione en verdad podría ser suya. — Sí tenemos que hablar.
— ¿ Ahora si deseas hablar Malfoy? — se burló la Gryffindor despeinándolo tal cual él mismo lo hacía.
— No te burles Granger. — abrió su mochila y sacó la dichosa revista.
— Ya veo. — se fijó en la portada, Harry y Ginny sonriendo, y dentro de los titulares las palabras en amarillo " Trío de Oro" brillaban y se agrandaban llamando la atención a sus lectores. — Vamos entonces. — lo tomó de la mano y entraron a la torre de astronomía.
Ya en su lugar favorito de todo Hogwarts, el área de lectura creada por Draco Malfoy, se sentaron en el mueble de siempre. Hermione revisó rápidamente las hojas de la revista, sorprendiéndose de lo mal informada que estaba Skeeter hablando de una enemistad que no existió , bueno amigos tampoco eran hace unos días atrás, pero estar apartados por resentimientos, no era igual a ser enemigos.
La mayoría de la revista cubría la romántica proposición de matrimonio, pero dentro de ese gran artículo Hermione aparecía muchas veces, incluyendo en las páginas de las fotos, estaba una de todo el Grupo, en otra con Harry y Ginny, y había una fotografía de cuando estaban hablando con Ron. Suspiró y se fijó en los ojos grises de Malfoy, ojos que le suplicaban que sea sincera, la mirada más anti mentiras que había visto en su vida
—¿ Qué necesitas saber?. — preguntó demostrando en su gesto que estaba dispuesta a responder todo con sinceridad, pero era mucha más fácil para ella contestar que contar todo.
— ¿ Tu y la Comadreja Weasley?
— Solo Amigos, nunca tuvimos que intentar tener una relación.
— ¿Por qué te peleaste con Potter?
— La Guerra trajó muchas cosas además de quitarme otras. Harry no me apoyó en mis momentos vulnerables, no estuvo conmigo cuando más lo necesitaba. — No pensó mucho, y trató de hablar entre líneas y rápido, pero se estaba engañando ella misma con su respuesta.
— Lo siento Granger, pero hoy tienes que ser un poco más específica. — presionó el rubio. Quería la verdad completa y no a medias.
— Les pedí ayuda a Harry y Ron, que me acompañen a buscar a mis padres, ellos se negaron y ahí comenzó todo. — se acomodó mejor en el mueble, la conversación sería más larga de lo que pensó. — Hice que mis padres se olvidaran de mi, los mandé lejos a esconderse de lo que pasaba a mi alrededor, de todo lo que Voldemort estaba haciendo.
Los ojos se llenaron de lágrimas mientras explicaba y un mar de sentimientos la invadieron.
—Perdí a mis papás por mi culpa y de la forma más idiota posible...— su voz se quebró, ni cuando habló con los psicólogos de san Mungo se sintió tan expuesta, esta vez sentía que sería un verdadero desahogo de sentimientos con una persona que en poco tiempo ganó su confianza. Draco estaba mudo escuchando todo. Quería detenerla, que ya no cuente más, no la quería ver llorar, pero al mismo tiempo necesitaba la verdad.
— Durante esos días yo ya no hablaba con los chicos, mejor dicho no hablaba para nada. Me di cuenta que no tenía a nadie, estaba tan sola, sufriendo mis penas m y llorando a cada segundo, que solo pensé "una muerte más para la guerra que diferencia hay".
Draco Malfoy abrió los ojos como platos escuchado la verdad oculta de Hermione Granger, heroína de guerra, la chica estaba ahí confesando sus más oscuros secretos.
Le tomó la mano, dándole la fuerza necesaria, ahora él estaba ahí con ella, y nunca la dejaría sola. La chica entendió el gesto silencioso y sonrió, desde que comenzó a encontrarse con Malfoy aprendió a descifrarlo en su silencio.
— Cuando Harry se enteró lo tomó pésimo, me odió, volvimos a discutir cuando salí del hospital, pero bueno en fin la pelea con Harry ya es historia, este fin de semana ya resolvimos ese pasado o mejor dicho decidimos olvidarlo. Así que en resumen la guerra fue el punto de separación del famoso trío dorado.
— Discúlpame no sabía nada de esto. — la mano no se la soltó en ningún momento, enterarse del mal rato que paso la chica lo hizo sentirse de lo peor. —No debí presionarte a que me cuentes tanto... — comenzó acariciarle la mano. — Soy un completo idiota, un idiota que estará pegado a ti, el idiota que no te dejará sola. — le secó las lágrimas delicadamente.
— No eres un idiota. . — la voz de la chica demostraba tranquilidad, Draco se la daba sin importar la circunstancias. — Por un lado mejor que lo hiciste, tenemos que comenzar a contarnos nuestras cosas si queremos... — Se quedó muda mientras que el rubio la miró fijamente, esta conversación estaba a punto de tomar un buen rumbo después de todo.
— ¿ Si queremos qué? — le preguntó con una sonrisa coqueta pero no consiguió respuesta alguna, la chica estaba avergonzada. — Yo también quiero algo pero no se si sea lo mismo que tú quieres. — comenzó a jugar con los dedos de Hermione.
— Puede ser que si sea, mejor primero cuéntame que quiere Draco Malfoy. — se acomodó para estar recostada sobre el cuerpo de Draco, era instantánea la forma que los dos podían estar juntos abrazados y cómodos.
— Primero lo primero quiero estar contigo. Tomarte de la mano y caminar al gran comedor, sentarnos juntos en clases para escribirte cosas absurdas y cursis en tus anotaciones perfectas. — ambos sonrieron pensando en eso. — Quiero poder besarte todos los días , obviamente seguir conversando como ya lo hacemos pero en todos los lugares no solo en nuestra torre, quiero que todos me vean junto a ti y me digan lo afortunado que soy por estar con la mujer más hermosa e inteligente de Hogwarts, quiero hacerte sonreír, pero lo que más quiero es día a día con pequeños detalles hacer que te enamores de mi. — le dio un beso en la mano. — Ahora dime, ¿ Qué quiere Hermione Granger?.
— Quiero que me tomes la mano y caminar por los pasillos pero no solo al gran comedor quiero caminar junto a ti a todos lados, puedes venir a buscarme a la entrada de la sala de Gryffindor, caminaremos juntos a clases, serás mi motivación para levantarme.
— No quiero quitarte tus horas de sueño, haremos un horario para saber cuando faltarás a clases, así estaremos más organizados. — bromeó el rubio.
— ¡ Hecho! — cruzaron los dedos meñiques prometiendo. — Continuando quiero leer las cosas absurdas que me escribirás en mis anotaciones, y sobre los besos mínimo debes besarme tres veces al día y soy muy exigente con eso. — Draco estaba maravillado escuchando como Hermione contestaba con sus propios deseos y mejor. — Quiero venir a nuestra torre pasar el tiempo juntos, te seguiré leyendo mis libros muggles a diario mientras te recuestas en mis piernas. Malfoy quiero enamorarme completamente de ti...
— Prometido Hermione Granger, este es el inicio de nuestra historia. Ahora cumplamos algunos de nuestros deseos. — tomó la delantera y la besó rápidamente. Luego se acomodó en las piernas de la chica, Hermione sonrió y sacó un libro muggle y comenzó a leer en voz alta, no terminó ni un capítulo cuando se dio cuenta que el rubio dormía plácidamente sobre su regazo. Al parecer era fácil para él arrullarse con su voz.
El destino lo puso ahí ese día que buscaba un lugar para estar tranquila. Y ahora después de todo el fin de semana loco, todo había cambiado.
Tenía un nuevo hogar, su relación con Harry y Ron se había arreglado al fin, pero lo más importante tenía a hurón dormilón junto a ella. Hermione se quedó observando con la calma que dormía el rubio, obviamente tendrían que atravesar muchas cosas juntos, tener una relación nunca era fácil, siempre habían altos y bajos, y Hermione estaba segura que entre ella y Malfoy serían más bajos que altos, sin mencionar que el mundo se vendría encima en el momento que todos se enteren, pero no le importaba, la decisión estaba hecha,volvió a dirigir su mirada al rubio durmiente su elección y supo que enamorarse de Draco Malfoy sería muy fácil.
— ¿ En qué piensas? . — la voz del chico recién despierto la trajo de regreso a este mundo.
— De todo un poco,incluyendo que nuevo libro puedo leerte, ya que al parecer este no te gusto.
— No cambies de libro Granger, solo estaba cansado mentalmente y necesitaba recargar baterías. Hoy di clases de pociones. — se rascó los ojos con la manos mientras se levantaba del regazo de la chica, podía dormir así siempre.
— Lo sé. — dijo y le sacó la lengua. — Niñas de primero té abrazaron, que bueno que eran unas pequeñas si no me hubiera puesto muy celosa.
— Hermione Granger celosa. — sonrió coquetamente el rubio imaginando a la chica en esa faceta.
— Ni lo intentes.
— Pero me gusta mucho la idea.— Se acercó lentamente y la besó. — Pero no te preocupes por Olivia y Mary, son un par gracioso, ambas dignas integrantes Slytherin, tienes que conocerlas. —se paró del mueble y le tendió la mano para ayudarla. — Es hora de cenar, ¿ Vamos ?.
Una pregunta que definía el momento que eligieron, después de los rumores en las revistas sobre el regreso de Ron Weasley con Hermione Granger, la sorpresa que se llevarían todos al verlos llegar juntos, ex mortífago y heroína de guerra.
— Vamos.
Gracias por leerme y disculpen mucho el atraso.
Nanda
