Hermione se sentó en la cama de su cuarto, era una suerte que la directora le haya asignado una habitación para ella sola, de esa manera nadie la vería con la cara de embobada que tenía por el beso de despedida con Draco.
Aún no creía lo que estaba pasando, se sentía volando sobre las nubes, desde el "vamos" con el que se levantó la chica del mueble en la torre hasta el " Granger espero que sueñes conmigo" junto con un beso de despedida en la entrada del pasillo a la zona de los leones. Era algo que nunca se lo imagino.
¿Cómo soñar con Draco?, si ya todo le parecía un gran sueño, y no solo que su situación amorosa actual le daba la alegría que tanto extrañaba, toda su vida estaba tomando un nuevo rumbo. Y Hermione estaba feliz con eso.
Se puso pijama, para poder al fin descansar después de toda la rutina del fin de semana, dejó pergamino y pluma en el escritorio , como recordatorio de las cartas que tenía pendiente escribir, una para Harry y la otra para su psicólogo de San Mungo, el más joven de todos que se ofreció a seguir escuchándola durante su tiempo en el octavo año como parte del tratamiento, por lo que cada Lunes debía escribirle una carta.
Al tocar la cama, sus músculos se relajaron, y dejó que el sueño la invada, apagó la alarma ya que no tenía planeado levantarse temprano, se debía horas de dormir.
— Si soñaré contigo hurón.
Dijo mientras tocaba sus labios recordando ese último beso del día, antes de cerrar los ojos y caer profundamente dormida.
— ¿Puedo saber que les pasa a ustedes dos?.
Draco Malfoy se sentó frente a las pequeñas de primero a la hora del almuerzo, estaba muy molesto con Olivia y Mary, después de todo un día exprimiéndole de información sobre pociones y quedarse pegadas a él como chicle, durante la cena de ayer lo habían ignorado. Y ni hablar con en la mañana que cuando lo vieron entrar al gran comedor salieron corriendo.
Sus planes de anoche era presentarle a Granger a las dos enanas, que en teoría eran sus únicas nuevas amigas de Slytherin. Pero no pudo cumplir con eso, por que ni bien llegó a sentarse, las dos pequeñas se retiraron sin mirarlo.
Pocos fueron los testigos de la entrada de Draco y Hermione al gran comedor durante la cena, como siempre llegaron al final de la cena lo que en teoría les dio menos espectadores , entraron tomados de la mano, el rubio la acompañó hasta la mesa de los leones y le dijo algo al oído que la hizo reír. No se besaron frente a todos para no aumentar más la conmoción existente, pero manos agarradas era ya suficiente para tener que hablar.
Esa noche no había la famosa quinta mesa, el invento de la directora para los que quieran compartir entre casas y así confraternizar entre todos, sin diferencias de colores ni escudos. Así que les tocó separarse.
— ¿ Como así sólo ?
— Mary Mary no se si te lo han dicho antes.
Draco Malfoy aplicó un tono severo más de padre que podía existir. — Pero es de muy mala educación contestar una pregunta con otra.
— Draco Draco, no se si en cambio a ti no te han dicho que es de muy mala educación sentarse donde no lo invitan. — esta vez fue Olivia la que atacó.
— ¿ les fue mal con la clase pociones que les di ? . — se preocupó el rubio, sospechando que el viejo profesor de pociones tenía la culpa de lo que estaba pasando, aunque su otra teoría tenía que ver con Hermione, y muy dentro de él sabía que esta era la acertada, pero no sabía exactamente qué pudo molestar a niñas de once años.
Las niñas negaron al mismo tiempo con un movimiento de cabeza. En la clase habían sido todas unas expertas cortando los ingredientes, no fallaron a ningún tipo de corte que el profesor les preguntaba. Y el viejo las felicitó diciendo que siempre Slytherin sorprendía en pociones.
— Entonces si no es por pociones, me pueden decir. ¿ por qué están serias conmigo? Y evitándome. — la carita de Olivia era la que más estaba afectando.
— Dejaste que pensáramos que Ron Weasley y Hermione Granger estaban juntos. — Mary contestó furiosa.
— Mientras eras tú estás quien en verdad estaba con ella. ¡Nos mentiste!. — Olivia confesó el motivo principal del coraje de las pequeñas. Draco estaba preparado para liderar con eso.
— No estaba con ella. Por eso mismo cuando las escuché hablar sobre la revista me preocupé. — comenzó contando el inicio de todo. — Después de leer yo mismo sentí que el mundo se me caía encima, no se como explicarles pero con Granger ya veníamos compartiendo, primero ni de amigos, solo dos personas en un mismo lugar, luego de alguna forma hubo algo en ella que me conquistó y parece que fue mutuo. — se rió solo acordándose sus primeros días en la torre. — Cuando nos besamos se sintió tan tan perfecto, como si estuviéramos destinados para eso... —Draco estaba con nervios de punta por contar lo que sentía. — Pero en ese preciso momento ella estaba en su libertad de regresar con su ex y conmigo ser solo amigos o nada de nada como siempre. — les explicó tranquilo.
— ¿Y que pasó?— preguntaron al unísono las niñas, quienes escuchaban atentas la historia de amor del rubio.
—Pues... Fue todo lo contrario. — notó una pequeña sonrisa de emoción en Olivia y Mary dio brincos en la silla.
Draco se sentía raro dando explicaciones a niñas de once años, pero primero quería hablar con alguien sobre sus sentimientos, y ellas eran lo más cercano a amigas que tenía, pero comprendía por que estaban serias y molestas con él, ambas tenían carácter fuerte por algo eran de la casa de las serpientes y aunque eran sólo unas niñas se merecían la verdad.
— Lo siento si creyeron que las engañé, tienen toda razón es malo mentir. No las molestaré más. — se paró lentamente para dejar a sus enanas ahí, ese era el fin de una corta amistad.
Pero la mano de Olivia lo tomó de la
Manga de la camisa y lo arrastró de regreso a la mesa.
— Entonces. ¿Estas diciendo qué estás saliendo con Hermione Granger? — Mary atacó con la pregunta y Draco afirmó con la cabeza, asustado de que los bipolares que podían ser las mujeres, aún en una corta edad.
— ¡Wow!.— dijeron al unísono.
— Esto será una bomba, ya me imaginó las revistas, mortifago y heroína de guerra juntos en Hogwarts. Un amor prohibido. — Olivia aplaudió emocionada.
— ¡ Hey!. — se quejó. — Yo no soy un mortifago.
— Ayer te vimos la marca. Sabemos que lo fuiste. — Contestó la pequeña hija de muggles.
— Además aunque ya no lo seas. Ese será el titular de corazón de bruja y de todos los periódicos del mundo mágico. Así que prepárate. — Ahí de nuevo Mary atacaba al puro estilo de la vieja Parkinson.
— En verdad no se que hago hablando con ustedes dos. — se quejó entre risas por las ocurrencias mientras se servía un vaso de jugo. — Falta mucho para prepararme, por el momento solo los que estamos en el colegio sabremos, recuerden que está prohibido por la ley mágica publicar noticias de estudiantes, o cosas que pasan dentro y durante el año académico de Hogwarts.
— Igual ya eres toda una celebridad, anoche en la sala común todo el mundo hablaba de ustedes.
— Hoy en la mañana más de la mitad del colegio espero verlos entrar juntos al desayuno. Y aún siguen esperando. — Olivia explicó viendo a sus alrededores.
Draco siguió el movimiento, en verdad que los estudiantes estaban observándolo más de lo normal.
Y no solo ellos, de la mesa de profesores también los observaban, una sonrojada directora le regaló una pequeña sonrisa al verse descubierta por los ojos grises del estudiante más polémico de sexto año, el niñito mortífago que intentó matar al director.
Por eso las expectativas que tuvo al enterarse que Draco Malfoy regresaría a Hogwarts a este año extra habían sido negativas, pero como nueva directora no podía negar la oportunidad a ningún estudiante de superarse, por más oscura que sea su historia, pero poco a poco sus miedos hacia él habían desaparecido, el chico no era para nada malo, siempre educado, respetando las reglas, continuaba siendo buen estudiante, y lo más importante el lado maternal de la directora aprobaba que ese Slytherin esté con Hermione, hasta con seguridad podía decir que la mejoría de su alumna predilecta tenía que ver mucho con el, así que al final de todo no estaba arrepentida en aceptar al ex mortífago.
— Les tocará esperar, Granger duerme. — le devolvió la sonrisa a la directora.
El cuerpo de Hermione no pudo más con la vagancia, eran las dos de la tarde, hora del final del almuerzo y ella recién estaba despertando. Se estiró sobre su cama mientras sonreía de par en par.
Sí había soñado con el hurón, tenía una idea vaga de un encuentro típico en la torre de astronomía, donde se estaban besando como si no hubiera mañana, cuando Harry entró a interrumpir en lo que parecía la madriguera, lo raro que ningún Weasley salió en su sueño, pero el recuerdo de la Madriguera estaba intacto, hasta el olor a hogar que estaba impregnado en sus muebles.
En teoría tranquilamente que salga el hogar de los Weasley en su sueño, era una forma de representación de ellos, o solo de Ron. Se rascó la cabeza no estaba en plan de interpretar sueños, ni le gustaba la idea de perder el tiempo con buscar y leer que significaba cada cosa.
Pero de algo estaba segura, Harry apareció por la promesa que se hizo antes de dormir, iba a escribirle sobre Draco, tal vez no tan detallado ya que hace veinticuatro horas que estuvieron juntos caminando por Londres muggle ella no mencionó nada de nada, aunque como excusa de la chica en ese momento aún no tenía nada para contarle.
Se sentó en su escritorio, con dos cartas pendientes, la de Harry era la más difícil por el tema pasado infantil que él y Malfoy mantenían pero ya lo tenía decidido, le diría quien era cara a cara la siguiente vez que se vean, así también le daba tiempo a que se fortalice lo que sea que estuviera creciendo entre ella y el rubio.
Querido Harry:
Gracias una vez más, no te imaginas lo feliz que estoy al tenerte una vez más en mi vida, gracias por ser mi familia.
Hogwarts será diferente, ya que no los tengo a ustedes para retar o hacerlos estudiar, pero no te preocupes ya te lo prometí, trataré de llevar este octavo año con la mayor normalidad.
Y aquí estoy cumpliendo otra promesa de escribirte cada semana a contarte de mi días en el colegio, no te rías yo se que te llegó muy pronto, pero me veo en la necesidad de contarte algo que creo es muy importante.
Anoche resolví mi asunto pendiente aquí en el castillo, y si todo sigue bien para Navidad tendrás que aumentar otro puesto en la pre cena navideña que organizarás con Ginny en casa.
No, aún no te diré quien es, recién comienza y no quiero emocionarme con algo que quien sabe si salga bien o no al final, pero te confieso que espero que todo salga bien con él.
Aún no puedo creer como en tan pocos días la vida puede dar un giro tan grande.
Cuídate mucho, nos leemos pronto, y por favor no te preocupes demasiado por mi.
Tu amiga hermana
Hermione.
Primera carta lista. Ahora el turno de la carta semanal a su psicólogo personal. Siempre le pareció rara esa petición, pero entendía el seguimiento que estaba realizando a su caso, más aún que fue ese mismo psicólogo quien recomendó Hogwarts como tratamiento, era lógico que quiera saber sus avances.
Ademas le agradaba contarle las cosas a William, como le comenzó a decir para sentirse más en confianza, no tuvo muchas terapias con él por qué en realidad era el jefe quien era su principal medimago en el ala de psicología, pero William estaba iniciando su carrera en San Mungo y le permitían seguir los casos de sus superiores , dejando informe escrito de todo lo hablado.
Lo que siempre le gusto a Hermione de sus sesiones con William, era la forma de conversar, tal vez por las edades cercanas el joven medimago conseguía que ella cuente más sus penas y sufrimientos que cualquiera de los otros.
Y en este justo momento Hermione agradecía intensamente la sugerencia de continuar su terapia en el colegio, ya que si hubiera elegido ir a encerrarse en Francia, su amistad con Harry, la historia al fin cerrada correctamente con Ron, y todo lo que era Malfoy para ella, nunca hubiera sucedido.
William:
Mi reporte semanal:
Como tuviste que haber visto ya, estuve fuera del colegio unos días, las cosas surgieron bien, al fin pude hablar con Harry sobre todo, y al mismo tiempo con Ron.
Los avances de la semana: Pude entrar a mi casa después de tanto tiempo, encontrarme con las cosas de mis padres fue un gran impacto. Harry estaba conmigo y me ayudó a guardar todo, no lloré pero se sentía por dentro como si lo estuviera...
El momento definitivo llegó, puse en alquiler la casa y viviré con Harry al salir de Hogwarts, por lo menos por un tiempo hasta que pueda irme a un lugar propio, tampoco quiero molestar a Ginny y Harry en el momento que se casen.
En otras novedades, mis notas siguen bien, las faltas continúan aunque últimamente confieso que tengo motivación para ir.
Estoy digamos que saliendo con alguien. No sé si dentro de mis objetivos de recuperación y tratamiento estaba incluía esto, pero pasó y se siente tan bien poder compartir con él mis cosas, he podido abrir mis sentimientos y conversar.
Espero la respuesta.
Hermione Granger
Con las dos cartas listas, comenzó arreglarse, estaba con el tiempo justo pero con suerte podría llegar a la lechuzería para mandarlas y encontrarse con Malfoy en la torre de Astronomía antes de las cuatro como quedaron de acuerdo durante la noche.
Salió de la habitación sintiendo la mirada de sus compañeros de Gryffindor, ella siguió de largo por la sala común sin ver la cara a nadie.
— Hermione. — una voz conocida la alcanzó, la reconoció como una hermana Patil. — ¿ Estás segura de lo que estás haciendo?
La miró perpleja, más de un mes y la chica ex compañera de habitación le hablaba por primera vez en tanto tiempo, y como siempre opinando donde nadie la llamó, era un completo descaro que gente venga a opinar sobre su vida, después que ni hicieron el intento en hablar con ella o peor acercarse.
— Lo digo por..— continuó la chica de descendencia extranjera a no tener respuesta.
— Sé exactamente por que lo dices y me importa muy poco o mejor dicho casi nada lo que tengas que decir al respecto. — y en ese momento después de más de un mes en Hogwarts, la gente de Gryffindor escuchó su voz. — Si me disculpas necesito hacer algunas cosas antes de la cena. — salió enojada del lugar, sin creer lo que había pasado, primero tuvo que soportar el silencio absoluto del colegio, las miradas intrigadas que le gritaban loca por su nuevo comportamiento, la desolación de no tener a gente de Gryffindor que intente socializar con ella dando mucho que pensar sobre la valentía de los leones, para ahora tener que soportar críticas por elegir a Malfoy.
Caminó sin fijarse en los alrededores, hasta llegar a la lechuzería, eligió a dos aves del colegio, les amarró cada carta para luego disfrutar el vuelo hacia su remitente.
— Hubieras tomado la mia, las del colegio son un poco lentas, ¿verdad Olivia? — unas niñas de Slytherin aparecieron junto a la morena, como sí siempre hubieran estado ahí junto a ella.
— ¡Mary! — se rió la segunda niña, reconoció fácilmente al par de pequeñas, no paso viendo la clase de pociones sin fijarse también en los alumnos . — Yo que sé! No tengo a quien escribirle. — contestó riéndose, para lo pequeña que era Olivia era muy madura sobre su situación de huérfana.
— Mary y Olivia. — Hermione repitió los nombres más que segura de quienes se trataban.
— Te estábamos esperando, queremos disculparnos por anoche. — añadió Olivia mientras caminaban fuera de la lechuzería.
— No se preocupen por eso, ¿ya hablaron con Malfoy?
— Malfoy, Granger, ¿ qué ustedes no se dicen por sus nombres?! — Mary metió su comentario inoportuno, y Hermione sonrió, en verdad que hasta ahora no se habían dicho por sus nombres, y algunas veces hasta lo llamaba hurón, hay cosas que no se olvidan fácilmente.
— Mary no te metas eso es cosa de ellos, aunque a mi me parece romántico.
— ¿ Como puede ser romántico llamarse por los apellidos?
— Fácil cuando no eran amigos se llamaban así. Ahora que son algo al llamarse igual significa que superaron su pasado y que se aceptan con todo eso.
Hermione estaba callada escuchando como las niñas continuaban discutiendo sobre ella y Draco, comenzó a analizar las palabras de Olivia, la pequeña tenía razón, ella estaba con ese Draco Malfoy que le decía sangre sucia, al quién le dio un buen golpe, el niñito mimado capaz de conseguir todo lo que quería, el que paso años ignorando su presencia por no ser apta para la sociedad mágica, el rubio que como castigo lo convirtieron en hurón, pero ahora él era su hurón.
— Callados, tal para cual.
Mary la sacó de sus pensamientos. Sin darse cuenta ya estaban dentro del castillo.
— Gracias por la caminata, un gusto conocerlas, por ahora tengo que irme.
— Lo sabemos, anda a besar al desesperado de tu novio que durante todo el almuerzo paso contando los minutos para verte.
En la torre de astronomía el encuentro fue el esperado para ambos, Draco estaba parado en el pasillo, cuando Hermione lo vio se lanzó a sus brazos y se besaron después de todo un día sin estar juntos, tendría que analizar que era mejor, si dormir hasta tarde o poder besar a su hurón desde temprano.
Ese día fue diferente, ninguno de los dos sacó ningún libro para leer, pasaron su tiempo hablando, el tema principal fueron sus encuentros con las niñas de Slytherin, luego lo metida de la Patil, Draco se encargó de explicar las clases del día que se perdió la chica y hablaron sobre historia de la magia ya que ambos era expertos en el tema. Obviamente también se besaron cada vez que pudieron, intercambiaron miradas y caricias, el tiempo pasó rápidamente, caminaron juntos al gran comedor tomados de la mano, ya acostumbrados a las miradas, esa noche para suerte de ambos, el colegio puso la quinta mesa, comer acompañada después de tanto tiempo era algo que Hermione no sabía que anhelaba.
Esta primera cena juntos fue nueva y diferente en una buena manera para la leona. Reírse con las ocurrencias de Mary, escuchar las opiniones de Olivia, sentir al rubio con su brazo rodeándola, su mano sobre su mano.
— Me das un poco de tu postre. — le susurró Hermione.
— ¡Granger! Era el último. — se quejó el rubio, no le gustaba compartir comida, ya se lo había dicho con el tema galletas. — La próxima también tienes que... — los labios de la chica sobre los de él interrumpieron su reclamo.
— Me gustó. — se saboreo coquetamente la chica. — Para la próxima como uno. — fue el primer beso público fue rápido pero romántico, y en el momento que se separaron aumentaron a los cuchicheos.
— Cambie de opinión, yo puedo darte siempre que quieras. — acarició lentamente el rostro de su chica, logrando el cometido, de sonrojarla.
— No pueden ser de esas parejas cursis, que andan susurrando entre sí y besándose frente a otros.
Draco caminó junto a Hermione hasta la entrada de la zona de Gryffindor, parecía que sería rutina nocturna, tomados de la mano y sin decir ni una sola palabra. Durante el camino algunas veces intercambiaron miradas y sonreían. El silencio era bueno para ellos, no era necesario decirse palabras para estar conectados.
— Mañana aquí mismo antes de la primera clase. — el rubio alzó la ceja dudando las palabras recién escuchadas.
— ¿Segura Granger? ¿ Primera clase?
— Muy segura, tenemos transformaciones. — la seguridad con lo que lo dijo lo sorprendió. — Si quiero comenzar a enseñarles a Mary y Olivia debo usar mi varita nuevamente durante las clases. — Las niñas de primero se lo habían pedido y ella no podía defraudarlas.
— Estaré puntual. — la abrazó por la cintura y la besó románticamente.
En verdad que no iba a ser una molestia ir todas las noches a ese extremo del castillo con tal de poder tener a Granger así. Y lo mismo por sus mañanas.
— Sábado. Tengo planeado nuestra primera cita.
— Lo siento mucho pero yo no voy a Hogsmeade. — al escuchar sábado y cita, lo primero que se vino a la mente era la clásica salida al pueblo para tomar cerveza de mantequilla y comprar golosinas en Zonko. Pero después de todos los buenos y malos momentos en ese lugar, para Hermione el pueblo todavía no estaba superado.
— ¿ Hogsmeade? ¿Quien dijo Hogsmeade?. — no se lo diría en ese momento, pero él tampoco quería pisar ese lugar. — Solo espera al Sábado y verás.
