GRACIAS por los reviews. Aproveché este feriado para terminar el capítulo un poco antes.

Los personajes no me pertenecen.

Nanda.


Si Draco pensó que las primeras semanas compartiendo con Hermione en la torre de Astronomía era la mejor de su vida en Hogwarts, era por qué nunca se imaginó que podrían mejorar.

Estaba saliendo con Hermione Granger, en realidad lo estaba, era un sueño del que no quería despertarse jamás. Ya habían definido frente a Olivia y Mary que eran novios, ya que las niñas se quejaron del término "estamos saliendo".

Claro que igual no todo era besos y corazones en el inicio de esa relación, esa semana tuvieron su primera discusión.

Después del almuerzo del jueves llegaron las lechuzas del correo, y una carta peculiar cayó frente a Hermione. En verdad que Draco intentó con toda sus fuerzas no caer en la tentación de leer quien le escribía, pero la misión era prácticamente imposible por la cercanía de la chica.

Hermione estaba entre sus brazos sentada en la mesa de Slytherin, habían decidido días antes que ella se sentaría ahí ya que era absurdo sentarse sola en la de Gryffindor y esperar siempre la quinta mesa era una completa estupidez para Draco. No fue difícil decidirse por la mesa de Slytherin ya que por población habían menos serpientes que leones actualmente en Hogwarts, así que la decisión de mesa era más que obvias.

De la carta Draco pudo resaltar las palabras "Mi querida Hermione" " William" " No me parece prudente" , le hicieron arder los ojos y la sensación de celos lo invadió cada parte de su ser. Más cuando la chica se acomodó lejos de sus brazos para leer la bendita carta más concentrada.

— ¿ Quien carajo es William? ¿ Por qué te está diciendo que lo mejor es que no empieces a salir con nadie? — no aguantó la explosión de celos. — ¡ Mierda! ¿ Por qué tiene que decirte esas cosas?!

— ¡Malfoy! ¡ esta es mi carta! — le reclamó la chica recalcando que era su propiedad, estaba ofendida por la invasión personal. Muy molesta con el rubio, nunca nadie se había metido así en sus cosas .

— Tú carta que habla sobre nosotros. — acentuó también la palabra demostrando que el tema también le pertenecían. — ¡cómo no es prudente que estemos juntos!

— Como sea, no deberías leer lo que no tiene tu nombre. — guardó sus libros en su bolso y se paró enseguida saliendo del gran comedor prácticamente que corriendo. Draco automáticamente se paró detrás de ella, era fácil entender con lo que tenía que hacer ya por estar juntos tenían espectadores, ahora que obviamente escucharon los gritos del rubio,

la gente estaba más pendiente de ellos, todos querían ser testigos de la primera pelea entre los nuevos tórtolos del colegio.

— Por favor. — la alcanzó un poco más adelante, ya con el tono bajo y tranquilo, no quería seguir haciendo un espectáculo de todo esto, pero no soportaba la idea de tener a alguien más opinando que su relación no estaba bien, peor alguien al parecer con la confianza suficiente con su chica para decirle "Mi Hermione". — Necesito saber quien mierda es este tal William. — lo pidió tranquilo pero sin dejar de ser Malfoy.

— Uno de los psicólogos de San Mungo. El ayudante de mi tratante. Acordábamos que le informaría semana a semana lo que pasaba con mi vida como parte del tratamiento.

— No, no me parece, no no. — repetía como loco mientras se sentaba en una banca del pasillo. — No. absolutamente no.

— ¿ Celoso Malfoy?

— Y mucho, ese pendejo está usando su título de " ayudante" para meterse en tu vida. En nuestras vidas.

Draco esa tarde explicó su punto, el cual era bueno, usando su propia experiencia con psicólogos postguerra, no era habitual ni profesional continuar con conversaciones por correspondencia, además que como le mostró, la carta no tenía de remitente San Mungo, ni tampoco ese tal psicólogo usaba su sello para oficializar la carta como parte del tratamiento y lo más importante que Hermione comprendió enseguida, absolutamente nunca los médicos podían opinar de las decisiones de las personas, lo único que debían hacer era escuchar y ofrecer una recomendación al paciente, y lo que ese tal William escribía era una opinión personal. Así terminó la primera pelea, saliendo el Slytherin victorioso. Hermione prometió que no volvería a escribirle al Dr. William por su cuenta y Draco aceptó que ella contestaría la carta del famoso ayudante, solo si venía con sello y si era directamente del hospital.

Después de esa discusión todo volvió a la normalidad, y él puso manos a la obra para su cita, debía ser perfecta.

Ese sábado llegó, Hermione se levantó emocionada por el gran día, no sabía cómo debía vestirse por qué Draco prefirió mantener en secreto absolutamente todo, así que aplicó a la temporada, el frío estaba llegando pero no de tal manera para tener que vestirse con mil prendas encima, podía ser femenina con su vestido celeste, el mismo que usó para el compromiso de sus amigos, y para el inicio del frío un cardigan amarillo. Look completo incluyendo que su lencería combine, ya venía pensando en esa parte y quería estar preparada para cuando el momento llegue. Se agarró el cabello con una cola de caballo, el tiempo la había ayudado a descubrir que cuando tenía el pelo recogido Draco besaba mucho más su cuello y eso le encantaba. Se maquilló levemente, quería impactar a su hurón. Una última vista en el espejo antes de salir del cuarto y la imagen a la primera vez que se paró en ese mismo espejo al llegar a Hogwarts era otra.

No había recuperado su peso anterior, pero ya no se veía tan raquítica como cuando llegó, la comida de Hogwarts estaba surgiendo su efecto, incluyendo las galletas de chocolate que la elfa doméstica seguía entregándole diariamente. Ya no tenía ojeras por llorar tanto, la frecuencia de las lágrimas de ser muchas veces al día pasaron a prácticamente nada y eso era superarse.

Salió del cuarto y las miradas de lo pocos estudiantes que quedaban en la sala común la quedaron viendo. Una vez más salió ignorando a todos a su alrededor, ya era una experta en eso, pero alguien la alcanzó.

— Hermione. — Hannah Abbot una de las otras alumnas de octavo estaba ahí lista para ir aL pueblo . — Hola, te quería decir que me alegra verte tan feliz, estás radiante.

Eso si no lo esperaba, en todo el tiempo que tenia era la primera vez que alguien además de Malfoy y las pequeñas serpientes que tenía de alumnas, le decía algo agradable.

— Gracias Hannah.

— ¿ Irán con Malfoy a Hogsmeade?. Podríamos caminar juntos, si desean. — otra sorpresa del día, leones querían compartir con ella y con su hurón.

— No esta vez no iremos. — No daría muchas explicaciones sobre su primera cita, ni por que no irían al pueblo.

— Bueno, entonces diviértanse mucho hoy y espero que para una próxima podamos ir todo el grupo y compartir una cerveza de mantequilla como los viejos tiempos. — Hermione se fijó en el grupo, las hermanas Patil estaban ahí y viendo por fin a las dos reconoció que fue Parvati quien se metió ese día en su vida, la chica estaba avergonzada viendo hacia el suelo.

— Gracias Hannah, ustedes también.

Hermione retomó su camino hacia Draco, pero en el lugar de siempre, la esquina de los primeros y últimos besos como bautizo Malfoy al lugar, en vez de encontrarse con el rubio platinado de su chico, estaba Mary.

— ¿ Pasó algo ?

— Nada. — la risa picarona de La Niña la causó gracia. — Draco tenía razón eres súper puntual. — volvió a sonreírle mientras le entregaba un pergamino y salía corriendo.

Granger:

Estás parada donde cada día nos saludamos y despedimos,nuestra esquina. Pero quiero que vayas a nuestro otro lugar favorito del castillo.

Pistas: primer beso.

Draco Malfoy había planeado un juego para su primera cita, se rió sola volviendo a leer el pergamino, esto estaba demasiado fácil, sin la necesidad de la pista sabía cual era ese lugar favorito, no había día que no agradecía el acordarse De esa Torre abandonada. Lugar donde su historia de amor comenzó.

Camino rápidamente hacia allí, analizando por primera vez que en verdad esperaba otro lugar para su primera cita, en la torre prácticamente pasaban todos los días.

Entró y no había rastro de Draco. Pero sobre el suelo, justo donde ella se sentó por primera vez a leer, había otro pergamino.

Granger:

Hay muchos lugares en este castillo que me recuerdan a ti, los actuales están llenos de besos y momentos románticos, pero tengo que admitir que hay lugares que me recuerdan a mi mismo que siempre estuviste ahí, aunque yo estaba muy ciego y tonto para verte como ahora lo hago.

Por esos hay un lugar en especial, que me recuerda tú actitud fuerte desde muy corta edad. ¿ Quien diría que a los trece años alguien podría pegar tan bien?.

Pista: Creo que no hay necesidad

Hermione se comenzó a reír como loca, claro que se acordaba de ese lugar, pero nunca se imaginó que el rubio también recordara ese momento vergonzoso para él, esa hasta el momento era el golpe cachetada más importante que había dado en su vida, se acordaba vagamente el motivo, Malfoy siendo el Malfoy adolescente burlándose de Hagrid por todo el lío con el hipogrifo, ella le pegó y enseguida lo amenazó con la varita, sus palabras " grandísimo puerco malvado" le retumbaron en la cabeza fuerte y claro.

Salió corriendo De la Torre directo al exacto lugar cerca de donde tenían clases con Hagrid durante el tercer año, volvió a vivir ese momento y comenzó a reírse a recordar la cara de niñito asustado de Draco cuando lo amenazó con la varita.

Era verdad lo que decía en la carta, ellos siempre estuvieron ahí, frente a frente, pero el perjuicio de la pureza de sangre y el comportamiento de sentirse superior del rubio los alejaron. ¿ Quien diría que la guerra traería algo nuevo después de todo?. No más pureza de sangre en el mundo mágico o por lo menos el inicio del fin del perjuicio.

— ¡ Hola Hermione!

Y parada en el lugar, estaba Olivia con otro pergamino.

— Draco está muy emocionado respecto a esto. — dijo mientras le entregaba el papel dando brincos. — Nos vemos en la cena. — salió corriendo la pequeña Slytherin, seguramente a encontrarse con Mary.

Granger:

Los lugares son muy especiales.

Como pudiste ver durante este recorrido, nosotros tenemos unos cuantos, pero deberíamos tener mucho más...

Encuéntrame cerca del lago.. quiero enseñarte un lugar nuevo.

La caminata fue corta hasta al lago, ahí estaba su rubio, vestido para la ocasión, esperando con un ramo de flores amarillas.

— Veo que no se te hizo difícil encontrarme. — sonrió entregándole el ramo y ganándose un beso rápido.

Draco estaba nervioso por la primera cita, tenía todo planeado para que este día sea inolvidable, pasó toda la noche buscando que ponerse quería estar elegante y al mismo tiempo cómodo, pero lo más importante es que quería causarle una impresión de chico normal a su bruja hija de muggle, pero la variedad en su guardarropa solo le recordaba lo aristocrático que se vestía desde niño sin mencionar que el oscuro se podía confundir con su pasado mortífago.

Por eso intentó cambiando de color con su varita algunas de sus camisas, el amarillo era una abominación, verde muy Slytherin, el color rojo lo hizo más pálido de lo que ya era, ni blanco, ni gris, rosa, ningún color cumplió su cometido, la realidad que por más oscuro que sea le gustaba el negro en él, ahora solo necesitaba no parecer un empleado del ministerio llegando un lunes a la oficina.

Su elección un pantalón negro, se pusó una camiseta negra con las que entrenaba quidditch y sobre esta una de sus camisas negras aristócratas y para darle el toque casual que quería, la dejó abierta y subió las mangas.

— Dime ¿ este es nuestro nuevo lugar ?— preguntó Hermione mientras disfrutaba del efecto deseado al decidir usar la cola de caballo.

— Casi. Tenemos que caminar un poco, o si te sientes intrépida tengo la escoba en mi mochila. — Hermione sonrió, al notar como ya usaba el hechizo expansible que le enseñó. Ni Harry ni Ron eran capaces de acordarse de ese pequeño hechizo al guardar sus cosas, y eso que desde sexto año que ella les explicó cómo hacerlo. Y no solo Draco se acordó de eso, tenía presente su miedo a las alturas, que solo se la nombró una vez.

— Prefiero la caminata.

— Sus deseos son órdenes. — le tomó la mano y comenzaron la caminata, metiéndose por los árboles que bordeaban el lago.

Era primera vez que Hermione caminaba por ahí, error era la primera vez que Hermione veía a alguien caminando en los alrededores del lago negro, al inicio el inicio era llano y fácil, después se fue complicando un poco con piedras que poco a poco fueron aumentando de tamaño, hasta tener que ir subiéndolas poco a poco con cuidado. Al ver para abajo notó que estaban a unos metros de altura y apretó con fuerza la mano del rubio.

— Nena no te preocupes más adelante comenzamos ya a bajar. — le dio un beso en la mano y el corazón de Hermione se detuvo, la forma que el rubio la llamó "nena" sonaba muy bien viniendo de él, más el beso para darle tranquilidad, pero Hermione no pudo evitar pensar en la la única persona que le decía así, su papá, o bueno como alguna vez le dijo cuando aún era su padre.

Pero el "nena" viniendo de Draco se sentía diferente, ya no era la niña pequeña e infantil que quería jugar con su papá un domingo en la tarde, era la mujer que se arregló pensando en los besos que su novio le daría en el cuello y la sensación de mariposas en su cuerpo cada vez que eso pasaba, la mujer que tenía lencería combinada.

Era verdad lo que le dijo, comenzaron a bajar enseguida, poco a poco las piedras volvían a ser pequeñas y formar un camino, al lado izquierdo quedaba el gran lago negro tal cual como siempre, pero ellos estaban en el otro extremo, como si hubieran cruzado el lago al pasar las grandes piedras, mágico en verdad, pero nada en Hogwarts era sorpresa para ella, se acabó la última piedra y llegaron a un sendero rodeado de las mismas flores amarillas de su ramo, el camino volvió a ser fácil.

Draco sonrió al notar la cara de sorpresa de la chica, estaba emocionado de poder llevarla a ese lugar tan suyo, el regalo de navidad adelantado, su difunto padre le dijo sobre la entrada al pequeño lago durante sus vacaciones antes del quinto año, cuando se lo confesó le contó las travesuras que hacía con sus amigos y los buenos momentos que pasaba ahí, quien diría mortifagos jóvenes divirtiéndose, tiempos antes de tener a un señor tenebroso para seguir.

Él también hizo lo mismo llevó a sus amigas serpientes, Crabbe, Goyle, Pansy, Daphne, Blaise, Nott, toda su pandilla junta cruzando la entrada que supuestamente un Malfoy creó muchos años atrás, para esconder un pequeño anexo del lago negro sin sus criaturas submarinas, un espacio verde frondoso donde sentarse, las flores amarillas decorando todo, no era una coicidencia que sean las mismas flores que su madre Narcisa cultivaba en la mansión, su padre nunca le dijo pero por lo sonrojada que se pusieron las mejillas de su madre al escuchar la historia del pequeño lago, supuso que también la llevó para allá.

— Bienvenida al pequeño lago Malfoy.

— ¿ Lago Malfoy?

— Debe tener el apellido de mi familia, se supone que mi bisabuelo lo encontró. — sacó de la mochila un mantel verde grande y lo tendió sobre el césped. Preparando el lugar para sentarse a tener el brunch, como Hermione le enseñó que se llamaba el desayunar tarde para no tener que almorzar después.

— Es parte del colegio, no deberían nombrarlo como si fuera de ustedes. .. — lo ayudó con las cosas de la canasta que sacó de la mochila. — ¿ Estamos esperando a alguien más? — el rubio alzó la ceja sin entender la pregunta mientras sacaba las botellas de los jugos que le pidió a la elfa doméstica que consentía a Hermione que los prepare. — Pregunto por que trajiste comida para todo un pelotón.

— Se llama variedad, quería poder ofrecerte todas las opciones posibles. — sonrió viendo en verdad que era mucha comida pero todo dentro de los gustos de la chica. — Vamos debemos comenzar ahora si queremos terminarnos todo antes de la cena. — se burló y se sentaron juntos a devorar lo que podían. Hermione se decidió por las frutas, avena y su yogurt griego favorito mientras que Draco por tostadas con mermeladas.

— Deberías ponerle algo de esto al yogurt simple que te encanta comer. — dijo alzando un poco de mermelada con su cuchara.

— Me gusta lo simple de mi yogurt, muchas gracias igual por preocuparte. — le sacó la lengua provocando al chico, eran dos pequeños niños jugando con la comida.

Terminaron de comer y se acostaron en el césped al ver el cielo, tomados de las manos, las nubes pasaban una por una y ellos buscaban las formas más absurdas que podían existir, sin pensarlo primero Hermione comenzó a contar su tiempo en Hogwarts, sus amigos, el giratiempo, su lucha contra la libertad de los elfos domésticos, luego fue Draco quien comenzó a contar cosas pero más sobre sus días en el pequeño lago con sus amigos durante el quinto año, Crabbe y Goyle jugando con una bludger , siempre salvajes fue el término que usó al mencionarlos, describió a Pansy cómo su gran mejor amiga y le contó sobre la relación secreta que tenía ella con Blaise Zabinni, y él como " prometido" en cuestión aceptaba sin problemas eso y estaba dispuesto ayudar que estén siempre juntos. También le explicó el lugar exacto donde jugaban quidditch y cartas mágicas explosivas. Al parecer las serpientes si se divertían en sus momentos libres.

— ¿Qué? ¿Pensabas que nos quedábamos todo el día encerrados en la mazmorras? — se burló el chico mientras jugaba con los dedos de Hermione.

— No tampoco así, pero suenan tan normales tus historias, que me sorprende.

— Después de todo lo que hemos hablado, creo que los normales éramos nosotros o te recuerdo que en segundo año por andar buscando lo que no debías quedaste petrificada, o en tercero estudiando de más usando un giratiempos, lo cual vuelvo y repito me parece un abuso completo al menor, o en cuarto ayudando a Potter sin cerebro a resolver las cosas del torneo.

— Error en cuarto pasaba más con Viktor en la biblioteca que ayudando a Harry.

— Hermione Granger por favor podrías no nombrar a ese individuo o mencionar sobre su tiempo juntos en la biblioteca.

La actitud celosa del rubio era algo que Hermione disfrutaba internamente, era otra forma de ver que tanto se preocupaba Draco por ella. Como compensación de lo hecho se subió sobre él y lo comenzó a besar, el rubio no desaprovechó la oportunidad para continuar el beso, comenzó acariciando la espalda a través de ese vestido celeste que le encantó desde que la vio usándolo en el profeta, metió sus manos sobre la falda de la chica y por primera vez la acarició piel con piel, primero los glúteos para luego ir subiendo por su espalda. Para tomar el control del beso, Draco trató de sentarse levantando un poco a Hermione logrando dejarla sentada sobre él y así poder usar sus labios en otras partes.

— ¿ Quieres jugo? — Hermione se paró rápidamente al notar la intensidad a lo que esto iba, se sacó el cardigan amarillo por lo acalorada que estaba, por un lado estaba preparada ya se lo venía diciendo pero necesitaba un empujón más para estar completamente segura de subir de nivel de la relación. — Me encanta estar aquí. — dijo mirando hacia el lago tratando también de volver a respirar pausadamente y que su frecuencia cardíaca se normalice.

Draco se paró detrás de ella , no estaba frustrado ni nada por el estilo, sabía que con Hermione las cosas corrían rápido pero eso no significaba que todo debía ser así. Para que la chica note su presencia le dio un beso en el hombro.

— A mi me encantas tú. — la abrazó por la cintura desde atrás y acomodó su mentón sobre el hombro que acababa de besar, para quedar viendo el lago juntos. — Hermione prometo que voy a cuidar de ti siempre.

Y ahí estaba por primera vez en un susurro sobre su oído, una nueva forma de escuchar su nombre que la derretía por dentro, mejor dicho hasta la forma de decirle Granger la derretía si venía con un gesto de cariño, y últimamente Malfoy era todo un romántico. Pero en ese momento cuando dijo su nombre, todo absolutamente todo se sintió tan bien, todo encajaba.

— ¿ Que me dijiste? — no lo preguntó enojada, pero si nerviosa.

— Que voy a cuidar siempre de ti. — repitió el rubio dándose cuenta de su error.

— Me llamaste "Hermione". — le sonrió, era la primera vez que escuchaba su nombre por parte de él. — Y también hoy me dijiste nena.

— Como dicen las pequeñas serpientes que conocemos no puedo decirte siempre Granger. Pero Si no te gusta el nena o Hermione no lo volveré a decir. — la chica se viró para verlo a la cara.

— Draco me gustan, cualquiera de las formas que quieras llamarme, Granger, nena, Hermione, mi sangre sucia. — ambos se rieron con la última opción, esa tarde además de su primera cita estaban rompiendo la barrera de los nombres. Las enanas de Olivia y Mary estarán felices al escucharlos. — Tú para mi eres Draco, Huron, Rubio, Malfoy.

— Mi hurón por favor, no te olvides del adjetivo propio. — le dio un beso rápido y ambos se rieron. Hermione vio los ojos grises del chico brillando por ella, y su corazón comenzó a latir nuevamente rápido, ese momento era el empujón que necesitaba para estar completamente segura.

— Tengo mucho calor. — Draco se quedó petrificado, viendo los alcances sensuales de la chica. La forma como caminó al lago mientras el vestido caía al suelo, todo como en cámara lenta, dejándolo ver la espalda casi desnuda de la chica. — ¿ Vienes conmigo al lago ?

No espero otra invitación, se sacó su ropa rápidamente, quedando solamente en bóxer y se metió junto a ella, la tomó de la mano y la atrajo más a él, para iniciar justo donde quedaron en su otro beso interrumpido, Draco comenzó a besar el cuello de Hermione, ahora fresco y con un sabor a agua dulce, mientras la chica cerraba los ojos para sentir todo el placer, Draco se hundió bajo el agua y como un experto nadador aguantó la respiración lo suficiente para acariciarla con su labios desde los pies para ir subiendo poco a poco, Hermione se dejó llevar de los besos y caricias submarinas mientras que el rubio salía por ratos a inflamar sus pulmones, no entendía como pero el agua intensificó cada caricia y cada beso, más cuando comenzó acariciar esa parte tan de ella primero con los dedos luego con la lengua, después como hizo Draco para jugar con sus pechos sensibles y con su clitoris al mismo tiempo no le importaba, en se momento estaba segura que en su vida no sentiría algo así, hasta que sintió más, su cuerpo en un momento explotó y todas las mariposas salieron volando dentro de ella, los gritos de placer de la chica se escuchaban hasta debajo del agua. Cuando al fin Draco salió a la superficie Hermione lo dejó llenar sus pulmones para después besarlo con intensidad.

— Draco Malfoy no se qué o como lo hiciste, pero en este momento estoy completamente segura de algo.

El rubio la miró sorprendido por la forma que la chica detuvo el beso, con miedo de que no quiera más, por que por su lado el recién comenzaba todo lo que estaba dispuesto hacerle. La abrazó más a él, para sentir un poco del calor de la chica entre el frío del agua del lago.

— ¿ De que estás segura Hermione?

— De que Te amo.

— Te amo. — contestó el rubio con las mismas palabras.— y se abrazaron.

Así en tan poco tiempo, Hermione Granger confirmó que Draco cumplió su parte y la enamoró.

Y no solo confirmó que estaba perdidamente enamorada de la serpiente, también supo que era tener orgasmos múltiples, y que el término ver estrellas no estaba bien aplicado en las revistas de mujeres, por que ese día mientras hacían el amor por primera vez, Draco no la hizo ver solamente estrellas, Hermione vio todas las constelaciones juntas.


Nos leemos
Nanda