Hola de nuevo a todos! Aquí les dejo un nuevo chapter de esta historia. La verdad que traté de escribir un lemmon, aunque me quedó suave el resultado final me gusta. Espero que a ustedes también.

Recuerden que los personajes no me pertenecen.

Nanda

— Voy a morir, voy a morir joven. — Harry Potter repetía la frase y se golpeaba la cabeza con la almohada mientras veía a su prometida vestirse frente a él.

— No seas exagerado Harry. Lo que hicimos no es algo nuevo entre nosotros. — Ginny le sacó la lengua disfrutaba molestar a Harry cuando este estaba nervioso. — Te recuerdo que no teníamos ni un mes juntos cuando lo hicimos la primera vez. — Ese encuentro ninguno de los dos lo olvidaría nunca, en los vestidores después de una práctica de quidditch.

— Pero esta es la primera vez que te quedas a dormir aquí. — el error estaba hecho, todo por olvidar prender la alarma. — Solo se que Molly me mirara con desaprobación y tu padre! — se tapó la cara de la vergüenza que sentía por sus futuros suegros. —No puedo ni imaginarme lo que va a decir de mi.

— ?Solo preocupado por mis padres? — sonrió maliciosamente la pelirroja —Hoy es sábado así que Bill y Percy deben estar llegando a desayunar, George y Ron ya bajaron y encontraron sus tazas de café vacías, ¿ dónde esta la pequeña y linda hermanita de esos trogloditas? ¿ Por qué el capuchino muggle no está listo ?.— Ginny se subió a la cama para seguir molestando a su prometido. — Morirás joven pero muy feliz gracias a tu última noche. — le dio un beso para tranquilizarlo, misión que consiguió por parte ya que la tensión en El Niño que vivió aún se sentía en la habitación.

— En verdad presiento que hoy no será un buen día. — se volvió a tapar la cara con la almohada.

— Harry Potter mi familia te ama, mis hermanos mayores te prefieren a ti que al mismo Ron y mi mamá estará encantada de saber que hoy su yerno favorito por fin desayunará. — Ginny lo volvió a besar y se levantó para continuar arreglándose, tenía que literal hacer magia ya que no había nada de ropa suya en la casa de Harry y eso que ya muchas veces ella le había dicho para dejar un poco de ropa ahí, pero él muy respetuoso decía que no, cosa que le molestaba a la pelirroja.

Harry se levantó y se metió al baño para una ducha rápida, en verdad que siempre le preocupó lo que los Weasley pudieran pensar el día que Ginny no llegue a la casa a dormir, y ese día había llegado. Pero la tranquilidad que irradiaba Ginny junto con las palabras desayuno preparado por su prometida lo animaron, su pelirroja estaba extremadamente feliz de estar ahí con él, y si así era verla despertar ya quería comenzar la misma rutina a diario.

— Hoy llega Hermione a sus vacaciones de navidad, si acepta iremos a comer a la madriguera. — salió ya con tema olvidado, soportaria lo que le venga encima solo por tener feliz a Ginny, con un movimiento de varita se vistió, el tiempo era corto por tanto sufri, tenía que ir a la oficina de aurores y aún tenía su desayuno esperando.

— Por favor te lo suplico, si Hermione no quiere no la presiones a ir, no creo que sea fácil sobrellevar estos días medios festivos. — le dio un beso de despedida. — Iré a casa para que mis padres vean que estoy completa y sana antes de la concentración, mañana mi partido es a las cuatro recuerda que dejé las entradas en la mesa de la cocina.

— Prometo no presionar nada. — se acercó con ella a la chimenea, ya era el momento de la despedida. — Tú recuerda que el lunes tenemos una pre cena navideña aquí y que tenemos que hacer el postre.

— Imposible olvidarme, conoceremos al chico de Hermione Granger. — esa era la noticia del momento, al principio a la pelirroja no le pareció que tan rápido haya superado a Ron, pero analizando profundamente con Luna en su salida semanal sobre el tema, la relación Hermione y Ron nunca debió existir, así que en teoría la chica estaba sola desde Krum para poder tener una nueva relación.

Ginny volvió a besarlo antes de meterse a la chimenea y desparecer tras el fuego verde .

Harry se pusó nervioso nuevamente al darse cuenta que en ese preciso momento todos los pelirrojos estaban viendo a Ginny salir por la chimenea con la misma ropa del día anterior.

Tal vez la idea de cenar en la madriguera hoy con Hermione, no era tan buena.

Por el bien de su amiga.

O más bien por su bien.


Hogwarts estaba viviendo la mejor época del año la gran esperada Navidad. Todos los pasillos decorados con colores de temporada y luces, los alumnos tarareando los mismos villancicos que horas atrás el coro del colegio cantó durante la presentación navideña.

Hoy era el día de regreso a casa para las vacaciones, eso era lo que más emocionaba ese día, eran dos semanas fuera del castillo y de los salones de clases, para poder compartir con la familia. Las risas y gritos de los alumnos llenaban los pasillos de alegría y emoción, ya algunos grupos estaban camino andén, que en exactamente una hora partía a King Cross.

Lo más entretenido de ese día de regreso a casa para un par de serpientes de primer año era poder ver a la gente vestida, con la ropa normal y sin uniforme, como le explicó Mary a Olivia, de esa forma se podía saber si la persona iría a encontrarse con muggles o con magos.

— Absolutamente magos, nadie debería usar esa túnica frente a Muggles si no quieren tener problemas con el ministerio. — se rieron las chicas del comentario de Mary al ver la túnica amarilla de las arpías en una chica de quinto.

— Ahí viene uno que irá directo a donde los muggles . — añadió con voz de sorpresa Olivia.

— Hola niñas, ¿ Por qué me ven de esa forma?

— ¿ Draco Malfoy usando jean? — Olivia se burló conociendo la prenda muggle favorita. — Por cierto ricachón ¿ no pudiste conseguir una chompa menos sotisficada?

— No es chompa, se supone que se llama coat y es de un tal muggle famoso llamado Hugo no se que más. — las niñas volvieron a reírse de él, en verdad que estaba muy elegante vestido , como los modelos de las revistas muggles que Olivia tenía en su baúl.

Draco estaba usando un jean claro, camisa blanca y por fuera un coat de lana negro. Comprar ropa por correo era algo que nunca había hecho, pero la semana pasada cuando prometió acompañar a Hermione a sus trámites y conocer por primera vez Londres muggle, Draco se vio en la necesidad de buscar algo de ropa para la ocasión.

— Soy un Malfoy no puedo andar vestido como sea por las calles de Londres.

— A mi me encanta. — reconocieron enseguida la voz de mujer que llegó, Hermione sorprendió a Draco con un abrazo por atrás y él inmediatamente se giró para darle un beso.

— Buenos días mi Granger. — la escena era de lo más romántica y cursi, después del beso el rubio dejó su frente descansando sobre la frente de la chica, viéndola directamente a los ojos mientras ella volvía abrazarlo por la cintura.

— Mi detector de romance dice que estos dos quieren estar solos. — Mary se burló de la pareja antes de despedirse.

— ¿Nos vemos más tarde? ¿ verdad?.

— Eso no se pregunta, pasaré por ti a las seis, por favor no se muevan de la casa de Mary. — Draco confirmó hora y lugar. Olivia sonrió agradecida, la niña estaba absolutamente feliz , gracias a la intervención del chico podría pasar navidad fuera del colegio, ya que todavía el ministerio no le asignaba una familia mágica, ahora que no tenía a nadie más.

Por ese motivo Draco pidió autorización al ministerio de poder llevar a Olivia a pasar navidad a su casa, alegando primero que era una crueldad no darle una primera navidad mágica en familia a una nueva bruja de la sociedad, pero la parte más importante fue cuando ofreció su familia como opción añadiendo que quedaría muy bien para los registros que una hija de muggles huérfana pase las fiestas con los Malfoy, o por lo menos lo que quedaba de ellos.

— Listo papá Malfoy. — Olivia se despidió de los tórtolos con un abrazo. Estaba emocionada por su salida navideña primero conocería a la familia de Mary, luego iría a la casa de Draco a pasar navidad con él y su mamá. Salió corriendo detrás de Mary para encontrarse con sus demás amigos de primero.

— ¿ Te he dicho que te amo cuando sacas tu lado paternal? — preguntó mientras lo besaba, Hermione aún no creía lo que su hurón había conseguido, y si ya se había enamorado de él sin esas acciones, en estos momentos derretirse era poco.

— Puede ser que si, como puede ser que no. — bromeó el rubio acariciando delicadamente el rostro de su leona. — Podrías decirlo de nuevo para asegurarnos que lo has dicho y no me quejo si viene con beso. — no perdieron el tiempo y comenzaron a besarse.

— Señores Malfoy y Granger. — una voz seria los separó. — Necesito hablar con ustedes dos antes de que se suban al andén. — la mirada de la directora se quedó detenida viendo a Draco Malfoy vestido como muggle. También era una sorpresa para la anciana verlo así, algo que nunca se imaginó en la vida.

— Directora, ¿ algún problema? .

— Problema exactamente no, es más una recomendación. Pero primero para eso tengo que decirles que sus informes del mes de diciembre fueron enviados y admito que con mucha mejoría por ambas partes. — ahora la mirada de la vieja estaba puesta en Hermione, quien últimamente había dejado de faltar a clases, se estaba proponiendo a estudiar y lo más importante estaba comiendo sus tres comidas, la relación con el joven Malfoy le había dado de nuevo brillo, y uno mejor al que tenía antes de la guerra. — Pero admito que hay unos cuantos puntos que tendrán que arreglar en su regreso. Si no me veré en la obligación de informar a ministerio y san Mungo respectivamente.

— ¿ Podemos saber exactamente que cosa va a informar?— ahora fue Hermione la que preguntó, no estaba para nada feliz con la amenaza de la directora.

— Solo dire que no quiero recibir más noticias de usted saliendo muy temprano en la mañana de la sala común de Slytherin o que me digan que está usando la corbata de un color que no le corresponde a su uniforme por los pasillos. — trató de demostrar seriedad en lo que decía, pero recordar al profesor Slunghorn contando la historia le causaba demasiada risa no solo por la forma alarmante que usó su viejo colega, si no también imaginando la escena, Hermione Granger corriendo por la sala común de las serpientes a las cinco de la mañana mientras se abotonaba la blusa del uniforme, cabello alborotado y sin zapatos, mientras Draco Malfoy se reía a carcajadas desde las escaleras.

Para la directora enterarse de lo que se ese par estaba haciendo dentro del colegio no era algo nuevo entre las parejas dentro del castillo, aunque era primera vez en todos sus años que se enteraba de cambios de sala común, en la torre Gryffindor era más fácil controlar eso, pero al mismo tiempo como adulta responsable de ambos chicos en sus situaciones legal y médica respectivamente, no podía permitir que pasen estas irregularidades.

— Les deseo un buen viaje de retorno a casa. — ahora si sonrió para quitar la tensión en la pareja recién descubierta. —Ah Señor Malfoy, gracias nuevamente por todo lo que hizo por lograr el permiso de la señorita Carmichael.


—¡Hurón como puedes comer más! — Hermione se rió al ver a su rubio llegar a la banca del parque cerca de Grimmauld Place con una bandeja de churros con chocolate. — ¡Te has devorando todo lo muggle comestible que has visto a tu paso!

Hermione se burló de su novio comelón, desde que bajaron del anden tomados de la mano y caminaron por la estación muggle de King Cross con toda la normalidad, Draco tuvo su primer encuentro con algo comestible muggle, su primera Coca Cola, una enlatada directamente de la máquina "como si fuera Magia".

Luego fueron a la oficina de bienes raíces a cobrar el cheque de la renta de los primeros meses, desocuparse del trámite y aún de mañana Hermione se encargó en mostrarle todo lo que era Londres muggle como si fuera una guía turística experta, en el metro directo a la zona del puente de Londres, Draco se compró un paquete de galletas de chocolate famosas de Reino Unido. El rubio aprovechó una parada estratégica para comer su primer pedazo de pizza, luego se subieron a la rueda más famosa de Europa donde se besaron en las alturas con el Buckingham Palace detrás.

Salieron directo a almorzar por petición del chico que supuestamente moría del hambre, así que Draco conoció que era el sushi y aprendió a vivir el término "All You Can Eat". Hermione hasta perdió la cuenta de las veces que su hurón pidió más rollos de cangrejo.

Como final del paseo turístico se subieron en el bus típico de Londres, en el segundo piso para poder ver toda la ciudad, desde temprano una de las compras muggle que hizo Draco Malfoy fue un par de gafas negras para completar su look de modelo muggle como molestaron las enanas de primero, pero la verdad que la encantada era Hermione por estar junto a un hombre tan guapo y sexy.

— Te recuerdo que yo solo quería devorar otra cosa muggle. — le dio un beso con chocolate del churro en sus labios.

Su Granger le había dejado claro desde el andén que su cita del día sería fuera de casa, ya que no se sentía cómoda con llevarlo a casa de Potter.

— Está muy bueno este churro. — Hermione se saboreo el chocolate en su boca, tratando de ignorar que era a ella lo muggle que Draco quería devorar, pero la verdad era que ella también se estaba muriendo por ver al muggle Malfoy solo con ese par de jean puestos.

Lo besó tratando de contener el deseo que le provocaba imaginarse a Draco sacándose lentamente la camisa para que ella, para luego acostarse sin camisa sobre su cama con los jean, pero en vez de ayudar a apaciguar sus pensamientos, el beso lo empeoró todo más las malditas manos de Malfoy, que sabían perfectamente cómo tenían que abrazarla para encenderla más. — Vamos..

— En una hora tengo que ir a ver a Olivia. — nunca se imaginó que estaría negándose después de todo lo que molesto durante el día. Pero eran más de las cuatro de la tarde, y el prometió a las seis estar en casa de Mary.

— Malfoy dije que vamos. — el modo mandona de la excitada Hermione era algo que el rubio no podía manejar. — Una hora es más que suficiente para todo lo que quiero hacer así que vienes conmigo en este momento al maldito cuarto que Harry Potter decoró para mi!. — ordenó Hermione, en verdad que trató no faltar el respeto a la casa su mejor amigo, pero el amor y deseo por Draco era más.

El parque estaba súper cerca, Hermione lo jaló de la mano hasta un grupo de edificios, Draco no se dio cuenta en el momento que una puerta con el número 13 se apareció en frente, al entrar inmediatamente se aparecieron en un cuarto con muebles blancos y pintado con flores rosadas.

El lugar un poco infantil para el gusto de Hermione, pensó el rubio rápidamente. Pero ahora entendía la referencia de la decoración de Potter, él chico aún consideraba a su mejor amiga una niñita, pero ella era toda una mujer que justo en ese momento le arrancaba los botones de la camisa a su novio. Draco comenzó a ayudarla con la ropa de ella y fue sacando poco a poco las prendas de ropa de invierno para dejarla solo con el sujetador. Cuando trató de bajarse el jean, ella lo detuvo, esa parte le correspondía.

El momento llegó, el deseo cumplido de Hermione, dejó de respirar un segundo al ver el torso bien formado del rubio, Draco estaba ahí frente a su cama solo con ese par de jean muggle, con esos músculos que le encantaba acariciar a Hermione y todas esas cicatrices que ya conocía de memoria, volvió a mirarlo con los jean ajustados , que la venía tentando desde que lo vio de espaldas en el pasillo de Hogwarts.

Draco se dio cuenta que era ella la que mandaba ese día, él estaba dispuesto a dejarse llevar por lo que ella quiera. Así que se acostó en la cama, preparado para todo.

Hermione se subió sobre él, sintiendo inmediatamente el motivo principal por lo que estaba más ajustado el jean. La chica Comenzó a moverse de tal manera que Draco sentía cómo con cada movimiento algo se despertaba cada vez más dentro de él, la beso en el cuello y por las claviculas, hasta que sintió las uñas de Hermione en la espalda, toda una leona jugando con su presa antes de devorarlo, Draco cerró los ojos dejándose llevar, primeros labios sobre labios, y luego Hermione estaba besando todo su cuerpo parte por parte, su cuello, fue bajando con besos el abdomen hasta que llegó al cierre del maldito jean, que en segundos estuvo al fin en el suelo por obra de la fiera. Hermione no vaciló ni un segundo en lo que hacía . Como toda una experta en ese momento lo estaba llevando a otro mundo solo usando la boca.

— Por Merlín. — suplicó el chico cuando al fin recuperó el aliento y volvió a sentir su cuerpo, estaba agitado y completamente encantado de su leona.

— Yo también te amo Malfoy. — el beso era dulce y romántico a la vez, Hermione estaba orgullosa de ella misma, esto era mejor que tener toda su libreta de notas con la mejor calificación, estaba fascinada de tener el poder de llevar a su serpiente al mismo lugar que él la llevaba. A las mismas estrellas.

— Te Amo mucho más de lo que puedas imaginar. — Draco aumentó la intensidad del beso, su cuerpo estaba listo para volver en acción y tenía como único propósito hacer el amor con Hermione Granger.

Tomó su varita he hizo aparecer un bote de chocolate parecido al de los churros. La chica solo se comenzó a reír de la ocurrencia de su serpiente comelona mientras sentía como delicadamente Draco untaba el chocolate, Hermione nunca se imaginó que una acción por un lado cómica la haría sentir tanta expectativa de lo que vendría, y no se equivocó su corazón comenzó a latir a mil al sentir los besos y caricias de Draco recorriendo todos su cuerpo. —Te dije que quería devorarte. Y es Justo lo que haré.


— Ginny por favor te estoy pidiendo ayuda no que te burles de mi. — entró a la cocina en sumo silencio. — !No sé que hacer!.— susurraba con desesperación Harry por el móvil, en realidad era el peor día de su vida, primero Ginny amaneciendo junto a él, luego Ron en su oficina reclamando lo de la mañana y ahora ya tenía diez minutos escondido en su propia casa, completamente arrepentido de llegar temprano a casa, por su error había escuchado a su mejor amiga disfrutar. — Claro que se que es normal lo que está teniendo, pero no deja de ser extraño, es mi amiga La Niña despeinada que se leyó diez veces la historia del colegio durante el primer año. — Harry se sirvió un vaso de agua, lo tomó de una mientras escuchaba lo que Ginny decía.

— Claro que no voy a decir que llegué, te recuerdo que el plan era conocer al tipo recién el lunes, no dos días antes y justo después de una muy buena sesión de sexo. — se quedó escuchando la línea sonrojado. — Claro que las nuestras también son buenas, pero ese no es el punto...

Harry Potter dejó caer el celular del asombro, como no iba a reconocer esos colores que durante su adolescencia lo fastidiaron tanto, rubio platinado y ese gris en los ojos que en ese momento estaban fijos mirándolo. Draco Malfoy, su enemigo del colegio, ese ex mortífago no mortífago, estaba en su casa, específicamente entrando a la cocina sin zapatos y usando solamente unos jeans claros.

— Mi amor no hay tiempo para que tomes agua, estás atrasado...

Harry abrió más la boca del asombro al ver entras más atrás del chico a su mejor amiga, este día si era el peor para Potter, una sorpresa tras otra. Oficial Hermione Granger ya no era una niña como se lo dijo Ginny por teléfono minutos antes, su mejor amiga estaba usando la camisa de "su amor" después de tener sexo a lo loco, nunca entendería esa manía que también tenía Ginny de usar sus camisetas o camisas para pasar en casa o dormir después de, pero al parecer era algo frecuente, ya que Hermione también hacia lo mismo con la ropa de Malfoy.

Harry se agachó a recoger su celular tenía que moverse para confirmar que el tiempo no estaba detenido, leyó el mensaje que la pelirroja le dejó, justo como notificación en la pantalla de inicio.

" Mal momento...no quisiera ser tú hoy! te amo nos vemos mañana en el partido"

Sí que Harry Potter estaba en un mal momento, la casa en absoluto silencio, ninguno de los tres había dicho nada, solo se veían fijamente, guerra de miradas.

Hermione se moría de la vergüenza por lo que estaba pasando vio la hora una vez más, eran las seis y media de la tarde, prácticamente dos horas de besos, caricia y más, nunca se imaginó que Iba a perder tanto la noción del tiempo, ahora su mejor amigo estaba ahí juzgando sus decisiones, su novio sufriendo del miedo de lo que un futuro Auror era capaz de hacerle, y lo más importante una niña esperando a su héroe navideño.

— ¿No estás atrasado? — la pregunta fue del dueño de casa hacia el invitado no deseado, ver a su amiga tomada de la mano del rubio le causo miedo, y no quería sentir de nuevo miedo. —¿ Qué esperas para irte? — Harry Potter se quedó viendo al rubio con coraje, sí lo estaba echando de su casa, pero con justa razón, despues de todo lo que ellos había pasado, todas las peleas, duelos, insultos, no podía permitir que ese Slytherin este en su casa, pero al mismo tiempo el miedo volvió a ser más fuerte dentro de él, al ver como Hermione se unió mas al hurón, apretando su mano de la misma forma que ella le hacía a él para tranquilizarlo. Harry pensó la terrible situacion que estaba viviendo, pensó en su amiga, el miedo venció.

— Harry tiene razón. — Hermione habló sin perder la mirada de su amigo. — Lo mejor es que ya te vayas.

— No voy a dejart.. — trató de decirlo en voz baja, pero igual Harry entendió cada palabra y lo interrumpió.

— ¿Perdón? Puedes dejarla, ella estará mejor aquí. — se burló El Niño que vivió. —Qué yo sepa son otros los que usan maleficios imperdonables.

— ¡Harry por favor!— Hermione le alzó la voz tal cual como lo retaba por no estudiar, no iba a permitir que su amigo sea con Draco tan imprudente e hiriente, no iba a permitir palabras imperdonable, mortífago o cualquiera otra que le traiga a Draco recuerdos de esos días. — Estaré bien lo prometo, anda que Olivia te está esperando. — Draco caminó hasta el cuarto de Hermione y en pocos minutos estaba de regreso, ya vestido, fue fácil encontrarse con algo de él en el baul de la chica.

Harry seguía en un estado de shock con todo lo vivido, una mezcla de seriedad y preocupación, primero tener la mala suerte de escuchar los gritos de placer de su amiga como si ella no supiera a la perfección más de seis hechizos silenciadores, recordaba perfectamente como todos los días durante su búsqueda de horrocruxes ella mismo los activaba para esconderse de los carroñeros más veces de la que eran necesarias durante el día.

Luego encontrarse con el idiota de Malfoy.

Y el puñal que fregaba toda su paz interior, su mejor amiga diciéndole "mi amor" con todo lo que eso significaba , más la forma que esta lo miraba, nunca la había visto así. Harry Potter volvió a tener miedo por su mejor amiga, la estabilidad mental de Hermione estaba en juego por una relación que no debía nunca de existir.

Le tocó presenciar la escena de despedida, Malfoy por más muggle que estuviera vestido no lo engañaba, le dio un beso en la mano y susurró algo a Hermione, que Harry no pudo entender, e inmediatamente se despareció frente a sus ojos

— Solo quiero que me digas una sola cosa. — Harry se acercó a su mejor amiga, sin enojo pero con una seriedad que asustó a Hermione. — ¿ Lo amas?

— Más de lo que te imaginas.

— Maldita sea Hermione! ¿Por que él?

— Yo que se porqué, pero amo al hurón, Draco Malfoy es todo.

— ¿ y Qué pasará en Julio?

— ¿ Julio ? — no entendía mucho la pregunta, pero pensar en Draco y el futuro fue reconfortante. — Falta mucho para eso, pero espero que sigamos juntos. — en verdad que deseaba continuar con su rubio, y no solo siete meses, quería una vida. — Estaríamos recién graduados, él podría buscar un trabajo en la rama de pociones y yo en algo con libros o dando clases, quien sabe hasta tal vez no tengas que vivir más conmigo. — se creó un sueño rápido en la cabeza, compartiendo un lugar con el rubio.

Harry confirmó lo que sospechaba, ella no tenía ni la menor idea de lo que pasaría, no sabía el plan del Ministerio, ni el motivo principal de permitir a Malfoy ir al colegio. En ese momento no sabía cuál eran las intenciones del Slytherin, si solo estaba jugando con Hermione fingiendo amor como beneficio para salvarse de lo imposible o si en verdad era una realidad, de lo unico que estaba seguro en ese momento Harry Potter era que su amiga estaba enamorada y aunque fuera amor de verdad igual ese hurón le estaba haciendo daño a su mejor amiga. Cerró los ojos tratando de abtocarlmarse, pero nunca sintió tan fuerte la posibilidad de volver a perder a Hermione, y estaba vez podría ser bpara siempre. Tenía que decirlo. Hermione tenía que saber la verdad.

—Hermione... — la miró a los ojos, tomó sus dos manos para darle fuerza para la noticia que le diría. — Draco Malfoy para finales de junio estará en Azkaban.