Hola. Espero que estén teniendo buenos días en cuarentena.
Aquí les dejo otro capítulo.
Azkaban.
Una palabra que le daba miedo a cualquiera, una palabra temida, una palabra que le traía recuerdos tan malos a Hermione, Sirius Black y su detención injusta, los dementores y su famoso beso, la posterior traicion al ministerio para unirse a las líneas de Voldemort, la fuga en masa de los mortífagos en 1996, lo que trajo a Bellatrix Lestrange a la sociedad para hacer tantas locuras terribles incluyendo torturarla y asesinando a más de uno.
Hermione recordaba también las palabras de Sirius Black sobre la presión, de como Azkaban acababa con la vida de uno de tal manera que a veces los prisioneros preferían morir que seguir encerrados.
Obviamente Azkaban no era un lugar que quería recordar, por más que ahora sean los aurores los encargados, la prision mágica siempre sería una isla de destrucción.
Cuantos minutos se perdió Hermione por sus ideas y malos recuerdos no lo sabía, pero frente a ella aún tenía a su mejor amigo esperándola.
— Harry... dime por favor que es mentira lo que dices. — Hermione se frotó los ojos llenos de lágrimas, mientras con un movimiento de cabeza su amigo le confirmaba que no mentía. —Necesito saber todo.
Rápidamente el chico la actualizó de los detalles del juicio de Draco Malfoy, ella estaba ingresada cuando se publicaron las fotos y noticias por eso nunca se enteró lo que el mundo mágico estaba viviendo.
De los veinte y cuatro magos actuales que pertenecían al Wizengamot, once votaron en contra de Draco Malfoy, solo cuatro estuvieron a favor por que se libere ya que como refirió uno de ellos el muchacho no tenía la culpa de los problemas oscuros del padre. Para los restantes la decisión era difícil, la edad del mortífago más joven que estaba siendo juzgado les recordaba a sus propios hijos o sobrinos, pero en ese momento no estaba decidido nada, les darían una semana para volver a votar y finalmente definir el destino del hijo de Lucius.
Una semana fue el tiempo dictado, hasta que el mismo Ministro Shacklebolt intervino, con un discurso de nuevas oportunidades, explicando de muy buena manera que el tiempo aproximado por los delitos del joven Malfoy era de diez a quince años lo que significaba que a su salida debía ser alguien que beneficie el mundo mágico, por lo que propuso mandar a Malfoy a que cumpla el último año de preparación en Hogwarts, y así darle a todo el Wizengamot un año completo para pensar el voto.
Harry observó a su amiga atentamente esperando que le pregunte algo, o tal vez esperaba alguna opinión típica de Hermione Granger, pero ahí estaba la chica, sentada en silencio, pensando, no lloraba pero la conocía para saber que estaba preocupada y consternada.
— Hasta mañana. — se despidió la chica después de minutos eternos.
Hermione fue a su cuarto, la historia le había dado algo de esperanza, los votos podrían cambiar, Draco era otra persona, los informes del colegio lo decían, ella mismo lo testificaba y podía ir hablar el día del juicio, pero sabía lo cerrado que eran los viejos del Wizengamot, salvar a Draco de Azkaban era difícil, pero no imposible.
Pero nuevas dudas llegaron a su cabeza, ¿ Draco quería ser salvado?, ¿ Por qué nunca le contó nada sobre su juicio?.
Se metió a la bañare llena de agua tibia y dejó ahogar su cansancio, el día fue agotador, mental y físicamente estaba acabada, comenzando con el viaje en tren, recorrer Londres, el buen sexo con Draco, llorar hasta agotar las lágrimas y al final lo más estresante y preocupante, pensar en cómo lograr sacar al rubio de esta.
No supo cuánto tiempo estuvo en el agua, pero por el ruido del abrir y cerrar de la puerta del cuarto podía calcular un aproximado,Harry la estaba chequeando periódicamente, pero en el momento que esté se atrevió abrir la puerta del baño para obviamente confirmar que ella estuviera viva, Hermione supo que era hora de salir del agua ya fría.
Dentro del cuarto, Harry le había dejado pizza , comenzó a comer sin decir nada de nada y continuó así cuando su mejor amigo entró y se sentó en el suelo para comer pizza con ella, esa era la cena de bienvenida a casa, pizza de queso en silencio.
Hermione lloró de nuevo, era una mezcla de sentimientos vivos.
Draco, Azkaban y sobre todo ver al gran Harry Potter acompañandola durante todo este tiempo, cuidando de ella sin regañarla, lo extraño era que no estaba enojada del que chico crea que podría hacer algo contra su vida, era una verdad médica el que trataba de matarse una vez podía intentarlo nuevamente, pero ella no lanzaría su tratamiento a la borda con ideas absurdas de suicidio, su cabeza solo tenía espacio para una cosa: Su felicidad y para eso tenía que Salvar a Draco Malfoy de Azkaban.
Harry se sentó en la cama de su amiga y estuvo ahí con ella hasta verla dormir profundamente, la situación era difícil, y no tenía ni la menor idea que hacer por ella, para hacerla sentir mejor.
Bajó y se sirvió un whisky muggle, tenía que tratar de relajarse, pensar un poco mejor las cosas. Se tomó el primero rápidamente, esta noche recién empezaba.
— ¿ Qué haces aquí ? — Harry alzó la mirada para encontrarse con el rubio en su sala. No tenía ni idea de la hora que era, ni como el tipo entró su casa.
— ¿Hermione?
— Dormida en su cuarto. — Draco suspiró de alivio al escuchar. Harry se fijó en los ojos del chico, estaban igual de rojos que los de su amiga por llorar. — ¿ Qué haces aquí? — volvió a preguntar con seriedad.
— Potter, amo a Hermione, la amo con mi vida, te juro que nunca le haré daño, déjame estar cerca, no puedo perderla.
— Tarde Malfoy ya le estás haciendo daño. — Harry estaba enojado, no podía creer el cinismo con el que Malfoy venía a decir que amaba a su amiga, con que cara presentarse a decir esas cosas, después de lo que estaba haciendo. Pero la intriga lo mataba, necesitaba escuchar si era verdad todo eso del amor. — ¿ Por qué si sabías a donde acabarás, dejaste que se enamore de ti?
— Es imposible no abrirle la puerta al amor cuando llega. — El rubio se sentó en el mueble de la sala de Harry Potter, como si fuera bienvenido. — Fue tan rápido, un día comenzamos hablar y al siguiente día yo no podía dejar pensar en ella. — sonrió recordando los primeros días cuando se sentaban en cada rincón a leer. — No fue fácil al inicio bueno nunca es fácil iniciar algo , pero Te juro Potter que ir a Azkaban nunca estuvo en mis planes por mi madre, obviamente que ahora tengo otro motivo importante para permanecer fuera de las rejas, tengo a Granger.
— ¿ Como pretendes escaparte de eso?.
— El nuevo ministro Shacklebolt me dio la oportunidad del siglo al regalarme un año, obvio que desde el inicio me propuse hacer las cosas mejor por mi madre, ser un alumno ejemplar, portarme bien, no es algo difícil si te aíslas del mundo, cama clases comida aislarme cama, hasta que llego Hermione a modificar mi ciclo. Admito que al inicio me conformaba con la idea que si lograba por lo menos que un viejo cambie su voto, para mi sería una victoria aunque igual vaya directo a Azkaban. Pero desde que estoy con Hermione quiero cambiar todos los votos. No quiero ir a Azkaban. No puedo ir a Azkaban, no voy dejarla sola.
— Si tu plan de buen comportamiento no funciona las cosas pueden complicarse mucho para ella, su vida corre peligro, Hermione es vulnerable.
— Lo sé Potter, absolutamente todo, se lo que paso entre ustedes, se lo que se hizo y también se que tú tienes miedo de perderla, pero te aseguro que ella no piensa ya así, Hermione es diferente, somos diferentes. Juntos nos hacemos mejores.
— No se de que diferencia hablas. Está noche fue tan igual a las noches que la veía llorar por sus padres, sus largas estancias en el baño, lágrimas incontables en la almohada, exactamente igual. — Harry se sentó junto al rubio, una locura completa ambos compartiendo una conversación sin insultos. — Malfoy no quiero que le pase nada malo a Hermione, así que tendrás que hacer todo lo posible para que los votos cambien a tu favor.
— Mañana en la mañana tengo una reunión en el Ministerio con Shacklebolt para hablar de mis últimos informes y actualizarme sobre la opinión del tribunal en la última reunión que tuvieron. — Harry lo miro con sorpresa, todo eso sonaba muy real y planificado. — No te preocupes Potter tengo gente de mi lado, saldré de esta por ella.
— Espero, por que si vas a Azkaban y a Hermione le pasa algo, te juro que eres hombre muerto tras las rejas.
— Es Justo. — Harry Potter lo había sentenciado a morir, y como auror que era sabía que tenía cómo matarlo dentro de Azkaban sin que nadie se entere. — Ya que aclaramos esto, ¿puedo ir a verla?
— Está Dormida.
— Potter por favor prometo no levantarla, pero deja que me quede con ella esta noche, siempre que se queda dormida llorando tiene pesadillas. — Malfoy sintió los ojos verdes de Potter fulminarlo con la mirada pero no le dio miedo. — Se supone que tu la conoces más que yo. Deberías saberlo.
El Comentario mató a Harry, claro que conocía a su mejor amiga, sabía lo de las pesadillas, él mismo fue quien le hizo notar a Hermione que las tenía mientras buscaban horror, pero al mismo tiempo aceptar era igual a permitir que su enemigo de la infancia entre más en su casa, area aceptar que esté con su prácticamente hermana. Aún Harry no entendía que estaba pasando por la cabeza de su mejor amiga para estar con alguien como el Slytherin, pero entrar en más polémica no podía, ya era tarde y ellos estaban juntos, pero descubrió esta noche, Draco Malfoy era la respuesta a su pregunta de más temprano sobre qué podía hacer para hacer sentir mejor a Hermione, en ese momento era permitir que el hurón esté con ella, pero eso no era lo único que tendría que hacer por su amiga, después de las fiestas hablaría con el ministro sobre Malfoy y averiguar quiénes votaron en el juicio, especialmente los que aún estaban en duda durante la última votación. Tenía que ayudar a Draco Malfoy a no ir a Azkaban
— Ya sabes dónde está.
El pasillo era oscuro, no sabía cuánto tiempo venía corriendo por ahí, cada segundo que pasaba y ella sentía como el frío la invadía, lo único que quería era escapar, salir de ese horrible lugar.
Había una luz al final del pasillo, Hermione corrió más rápido creyendo que al llegar al final se terminaría la sensación de miedo, pero al llegar fue mucho peor, en lugar habían celdas, muchas en realidad, que la rodeaban, se fijó en dos celdas que estaban juntas compartiendo el mismo bloque, algo extraño sintió al ver fijamente a esas celdas, una fuerza la empujó hacia la primera, justo ahí su mayor miedo se burlaba de ella, Bellatrix Lestrange riendo a carcajadas, señalando a Hermione con su dedo largo y sucio, estaba más pálida de lo normal pero la locura estaba intacta, se reía de ella de la misma forma que lo hizo al torturarla, su brazo le dolió, un dolor que quemaba primero solo en el antebrazo, luego poco a poco subía por todo su cuerpo, las risas de esa mujer la provocaban la sensación de la imperdonable que más odiaba, el cruciatus estaba vivo en su cuerpo.
— Mira a lado asquerosa sangre sucia.
La misma fuerza que la empujó a la primera celda la llevó a la segunda, en el primer momento no pudo ver nada, pero poco a poco la oscuridad iba aclarando, y la sombra del fondo tomaba forma y color, notó un tono rubio platinado, por más empolvado que estuviera seguía brillando de la
Misma manera, la sombra tenía unos ojos grises profundos que mostraban tristeza, en un primer momento pensó que estaba viendo a Lucius Malfoy, pero no era así, el corazón se le partió en la mitad al reconocer a su Draco, encerrado tras las rejas, prisionero en una celda junto a la loca de su tía, aguantando día y noche de esas risas nauseosas. Draco volvió a verla fijamente, pero esta vez su mirada inspiraba coraje, odio y dolor, por una extraña razón la veía a ella con asco, la misma
Manera que Bellatrix.
— Malfoy.. — le habló pero este no contestó y se dio la vuelta, dándole la espalda, inmediatamente comenzó a reírse a carcajadas, esa misma risa loca y desquiciada, él también se burlaba de ella, su cuerpo volvió arder pero más fuerte, ese no era su hurón, ese no era su Malfoy. Azkaban lo convirtió en un ser diferente, y ella tenía que rescatarlo.
— Te voy a sacar de Azkaban, te voy a sacar de Azkaban, te voy a sacar de Azkaban. — los gritos comenzaron en el mundo real, Draco suspiró y la abrazó más a él. Este era el momento que estaba esperando, el final de la pesadilla. Aunque era primera vez que el rubio era el protagonista en esa cabeza.
La primera y única vez que estuvo con Hermione después de una pesadilla fue cuando la chica se durmió llorando ya que al siguiente día era el cumpleaños de su madre. Esa noche Hermione le confesó la deducción de Harry, que siempre que se dormía llorando tenía pesadillas, aunque también le contó que durante sus días en San Mungo las tenía a diario sin necesidad de llorar.
— Te voy a sacar...— Hermione repitió en susurro.
— No tendrás que sacarme, por que no voy a ir a ningún lado.
— ¿ Draco ? — Hermione abrió los ojos para reconocer muchas cosas a su alrededor que tranquilizaban, pero lo primero que quería ver era los ojos grises que tanto admiraba, esa era la mirada que le daba paz y la haría olvidar la horrible imagen de su cabeza. — ¡Eres tú!— no pudo evitar abrazarlo y llorar en su hombro.
— Obvio que soy yo Granger. — le limpió las lágrimas dulcemente. — Y no pienso moverme de tu lado, nunca nunca nunca.
— Fue horrible. Estabas encerrado junto a la loca de tu tía. Pero eras otro, estabas loco igual a ella. — conto rápidamente, la estrategia de Harry siempre servía, tenía que contar lo que soñó para así darse cuenta lo absurdo que era.
— Esa mujer no existe, no tienes que recordar a esa loca. — le acarició el rostro y limpió las nuevas lágrimas. — Siento mucho que alguien de mi familia te atormente en sueños todavía.
— Hace mucho tiempo que no aparecía.
— La próxima vez que la bruja esa esté en tus sueños, dile que su adorado sobrino es un traidor a la sangre pura y que estoy demasiado feliz contigo, claro que si no quieres censura puedes también decirle lo magnífico que es hacer el amor conmigo, relátale nuestra primera vez en el lugar secreto de los Malfoy, o como en sus adoradas mazmorras te he hecho gritar de pasión con múltiples orgasmos, y tú sabes que no exagero. — sonrió coquetamente, era una realidad el buen sexo que tenían, eran piezas perfectas en todo sentido.
— Eres un idiota Malfoy. — se rió, que fácil que era para Draco convertir sus lágrimas y miedos en risas, era su don especial.
— Soy tu idiota recuérdalo. — se aguantó el deseo de besarla , por la promesa que hizo antes de entrar al cuarto, promesa que quería cumplir para no perder la entrada a la casa Potter y la confianza, algo le decía que Cara rayada estaba muy cerca confirmando que se cumpla su requisito. — Aunque algo de tu sueño es cierto, yo si estoy muy loco pero de amor por ti. —con un movimiento de varita trajo un vaso de agua para que la chica beba.
— Gracias por el agua.
— Tu amigo Potter no tiene jugo de calabaza, pesimo anfitrión, sabía que venías hoy y fue incapaz de esperarte con las cosas que más te gustan.
— Harry compra cosas Muggles, lo que significa que el jugo de manzana sería la mejor alternativa. — se tomó lo que quedaba de líquido del vaso. — Pero el agua está bien.
— Listo manzana. — dijo acordándose que si vio cartones con frutas de tipo muggle,pero nunca se imaginó que a Hermione le gustaban esos, lo qué en verdad era una brutalidad de su parte ya que su novia era hija de muggles y conoció muchos jugos antes del de calabaza. — Me tienes que enseñar todas esas alternativas muggles de tu vida para no andar culpando a tu amigo. — le dio un beso en la mano. —El error fue completamente mío y tampoco le pregunte a cara rajada, tengo que admitir que después que aceptó que me quede contigo , las cosas se pusieron tensas con tantas reglas, creo que hasta estuvo a un punto de arrepentirse, lanzarme algún hechizo para aturdirme y evitar que entre aquí.
— ¿ Harry? ¿ Dejó que te quedes?
— Increíble pero cierto, y aunque lo creas o no antes conversamos en la sala civilizadamente, ninguno sacó su varita o insultó.
— Wow, eso si es una Buena noticia después de... — se quedó viendo una vez más la imagen de ese Malfoy, el que no se burlaba de ella, de su rubio favorito. — Draco no vas a ir a Azkaban. — afirmó y su chico le sonrió por la seguridad que demostraba. Ese tema aún no estaba resuelto, pero estaba dando lo mejor de sí.
— Obvio que no iré, no voy a permitir que me separen de ti. — le acarició el rostro. — Pero No quiero que te preocupes por eso en este momento, es de madrugada y debes descansar. — se acomodó en la cama con Hermione abrazada a él, la cama era pequeña pero podía acostumbrarse a dormir así de juntos. — Buenas noches mi Granger. — le dio un beso en la frente, esperando que Potter no entre con la varita a botarlo de ahí.
— Espera espera tienes que decirme, que paso con Olivia y tú madre.
— Amor a primera vista, es oficial mi mamá moría por una hija, le tenía arreglado un cuarto con todo lo necesario, se conocieron y la conexión fue inmediata, diez minutos hablando y riéndose de mí principalmente fueron suficiente para que mi madre le pida que le diga Cissa y no señora Malfoy. — Draco sonrió con el recuerdo de su madre riendo a carcajadas por lo relatos de Olivia, nunca se imaginó que la gran señora Malfoy tomaría tan bien tener de invitada a una pequeña hija de muggle. — La enana estaba feliz. Y yo también al ver que se sentía en casa, lo que más me emocionó fue ver a mi madre, tan agradecida, amorosa, se nota que está superando esos días y olvidando todo el mal rato también que vivimos.
— No creo que me pida a mi que le diga Cissa. — Ese encuentro con la señora Malfoy, le preocupaba a Hermione desde que comenzó su relación con Draco.
— Tienes razón, difícil que te pida eso ya que eres la mujer que extorsiona a su bebé. — se burló el rubio, pero esta era una risa llena de cariño y amor. — Por ejemplo si supiera todo lo que me hiciste hoy. Que mal Hermione Granger.
— ¡Draco Malfoy! No hice nada que tu no quieras o que no me lo hayas hecho primero, así que no te hagas el santo. — ambos volvieron a reír hasta que Hermione bostezó.
— Oh Oh ! yo conozco ese bostezo a la perfección, ya es hora de dormir. — volvió a besarla en la frente como medida de protección para cumplir con Potter. — Buenas noches mi Granger.
— Buenas noches mi hurón. — Hermione lo besó románticamente, Draco no tuvo más fuerza de voluntad y continuó el beso con miedo que el Gryffindor entre a echarlo de su casa. — Te amo Draco Malfoy.
— Yo te amo más.
Harry entró a su cuarto, la noche había sido muy larga para él, pero al fin estaba en paz, escuchar a su amiga reír y tranquila era un alivio para su alma, aunque para eso haya tenido que invadir la privacidad de Hermione, usando el nuevo modelo de orejas expansibles, regalo de George. Escuchó todo lo que hablaron, y todo lo que se besaron, estuvo a punto de entrar y petrificar al rubio cuando escuchó los besos, pero el mismo Malfoy se encargó de no abusar.
Su celular sonó, la pelirroja de su prometida toda la noche estuvo esperando, él muchas veces le escribió que se vaya a descansar que tenía un partido importante, pero ella se negó, era lógico que la chica se moría por saber en que quedó toda la historia de Hermione y Draco Malfoy.
— ¿ Y ?
— Si se levantó gritando. — Harry conocía esos gritos desde hace mucho. Pero la forma como Malfoy tomó la situación era sorprendente, hizo que la pesadilla pareciera graciosa, conseguío hacer reír a Hermione tan rápido, que era sorprendente.
— Mi amor eso sabíamos a la perfección que pasaría, mi pregunta va dirigida a ¿ que paso con Hermione?. ¿ Le reclamó o no a Malfoy lo de Azkaban?
— cero reclamo, cero peleas. Lo único que puedo decir es que Hermione Granger está enamorada de Draco Malfoy. Y que el idiota sabe cómo tranquilizarla. — Aún no podía creer como el Slytherin manejó la situación de la pesadilla, ademas de escuchar a Hermione tan cómoda con él.
— Lunes, Tengo que ver yo misma a ese hurón con Hermione. — esa cena pre navideña no se cancelaría por su parte.
— No le digas así por favor, el concepto cambió drásticamente por culpa de Hermione. — se quedó en silencio escuchando la otra línea. — le dice " mi hurón". — Ginny comenzó a reírse de Harry por el tono de asco que estaba usando.
— No puedo creer que escuchaste todo. — Y Harry tampoco, múltiples orgasmos, mazmorras, Torre de astronomía, quería olvidar.
— Yo tampoco. — se sacó el reloj y vio que eran las tres de la mañana. —Amor!! Ya anda a dormir por favor. — le pidió en súplica. — Mañana tienes que volar y jugar como nunca en la vida, o si no tú compañeras me van a matar por mantenerte despierta en la noche.
— Prometido!
Gracias por los reviews.
