Gracias por los reviews.

Los personajes no me pertenecen.

Nanda

La mansión Malfoy era otro de los lugares que habían cambiado para mejorar después de la guerra. Narcisa Malfoy redecoró cada esquina, cada espacio del lugar, todo lo que le recordara su casa usada como cuartel general de mortifagos y guarida de Voldemort.

Hermione era la tercera vez durante las vacaciones que iba a la mansión, y aún estaba sorprendida por todos los cambios, todavía recordaba cómo era el vestíbulo de entrada, pobremente iluminado con una alfombra oscura y retratos de magos de la familia, ahora la habitación tenía luz propia, las ventanas abiertas dejaban pasar los rayos de sol, la alfombra oscura desapareció del lugar y sus suelos ahora brillaba por el porcelanato bien pulido, no quedaba ningún retrato en el lugar.

Y ni que hablar del salón, habitación donde Bellatrix Lastrange torturó a Hermione durante la guerra, todo era nuevo, las lámparas fueron cambiadas, los muebles ahora tapizados de un color verde esmeralda que le daba un toque muy Slytherin, la chimenea blanca y sobre ella fotos de Draco, una por cada año de su vida.

La primera vez que entró al nuevo decorado salón, Hermione dedicó minutos en estudiar cada foto de su rubio, ya tenía sus favoritas, el bebé riendo con un año de edad abrazando un peluche de dragón, el pequeño niño de tres comiendo budín de calabaza con toda la cara embarrada, y su otra favorita Draco de unos cinco años subido en una escoba infantil, esa la eligió por que le encantó ver la cara y sonrisa de alegría del pequeño, aunque ella nunca dejaría a un niño subir a una escoba, por más infantil y con protección que esté usando.

Pero sin lugar a duda el lugar favorito de Hermione dentro de la nueva mansión Malfoy, era una sala de estar entre los jardines, estar sentada rodeada de orquídeas, flores exóticas y de colores brillantes, recubrían las paredes hechas de troncos y un tipo de arbusto moldeable, en realidad una decoración algo muggle para los Malfoy, quien diría que la gran familia de sangre puras, estarían aceptando tantas cosas en su vida.

Los días de las vacaciones después de la noche de Azkaban, comenzaron sin ninguna otra novedad para la suerte la pareja.

El domingo Draco amaneció en Grimmauld place, decidido a desparecer apenas le sea posible, pero Harry Potter sorprendió con desayuno servido para tres.

Lunes, la anhelada cena pre navideña, fue un éxito en todo sentido, Ginny Weasley desde un inicio se comportó decentemente con el Slytherin, Hermione estaba feliz de ver cómo sus amigos estaban aceptando su situación con su hurón.

Martes, vísperas de Navidad en la Madriguera, las cosas habían cambiado esta vez para todos los invitados, los Weasley recibieron a la Hermione de toda la vida, a la habladora y risueña, la que refutaba todo lo que no le parecía. Una vez más los tres amigos se sentaron a tomar cerveza de mantequilla en el porche, a conversar de la vida, Ron se enteró lo de Malfoy, no tomó la noticia para nada bien pero se comportó y prometió que durante esa semana hablaría con él. Luego la noticia se pudo hacer general y la madriguera explotó de comentarios, en su mayoría de preocupación, pero Hermione les pidió a todos un voto de confianza en su decisión. Molly Weasley cerró la conversación ese día invitando a Draco Malfoy a la madriguera, por que ella personalmente tenía que agradecerle que Hermione Granger estuviera al fin con ellos.

Miércoles de Navidad, al fin Hermione conoció a la elegante Narcissa Malfoy, y el encuentro fue mejor que lo esperaba, obviamente la mujer no le pidió que le diga Cissa al final, pero se comportó amablemente, sonrió, dio temas de conversación y la mejor parte para Hermione se despidió abrazándola y pidiéndole disculpas por el daño que le hizo ella y su familia.

Jueves, fue el turno del mundo mágico, Draco llevó a Olivia a comprar unas cosas para el colegio al callejón y se encontraron con Hermione, tal cual lo planearon, Draco iría a su reunión en el Ministerio, Hermione a su cita con su psicólogo en San Mungo, le comprarían una lechuza a Olivia para que pueda mandarse cartas con Narcissa. Caminaron tomados de la mano por todo el lugar atrayendo miradas de asombro. Pero a ellos no les importaba nada, estaban felices juntos. Se encontraron con Harry y Ron, antes de ir a la reunión que Molly Weasley preparó en la Madriguera.

Y ahí estaban los tórtolos como siempre los molestaban las niñas de Slytherin, con la misma posición de lectura que usaban en la torre de Astronomía. Hermione sentada en la esquina de la banca y Draco Malfoy recostado sobre las piernas de ella, escuchando atentamente lo que Hermione leía, rodeados de las orquídeas del jardín Malfoy.

— Me encanta estar así. — el chico se levantó de su comodidad y le dio un beso a su novia. — Deberíamos hacerlo siempre.

— Te recuerdo que siempre hacemos esto en Hogwarts. — Hermione se rió de la ocurrencia, sentarse y leer juntos era la actividad favorita de los dos incluyendo los Besos de vez en cuando.

—Entonces... — acarició el rostro de su chica, Y se acercó con sus labios al oído y le susurró. — Mi Hermione nunca deberíamos dejar de hacerlo. — las manos del rubio comenzaron a recorrer la espalda de la chica, mientras sus labios paseaba por cuello y clavícula. — ¿ Mejor ? — la pregunta fue en doble sentido.

— Mucho mucho mejor. — ahora fue ella quien lo besó, rodeando con su brazos el cuello y acomodándose encima de él, inmediatamente provocando que las manos del rubio acaricien sus muslos y el trasero perfecto

Aún Draco no entendía por qué la chica sentía la obligación de ir en vestido a la mansión, como ya se lo dijo a él le gustaba con cualquier tipo de ropa , uniforme, jeans muggles, túnicas, lo que sea y obviamente también la encantaba sin ropa, pero el uso de vestidos en su casa era algo que a ella se le metió en la cabeza y bueno él tampoco iba a oponerse.

— Bueno bueno... — escucharon una voz , y se separaron completamente, justo antes de que Draco logre soltar el sujetador de la chica, oficial ya no estaban solos en la mansión, y peor aún no estaban solos en el jardín. — ¿ Qué se siente ser famosos?. — Olivia se sentó en la banca frente a ellos con una revista en la mano y la sonrisa pícara de satisfacción por haber separado a la pareja de tórtolos, en realidad le encantaba fastidiar a Draco. Hermione se acomodo el vestido rápidamente.

— Pequeña demonio. — se quejó el rubio al reconocer lo feliz que estaba La Niña por lo que hizo, era una serpiente perfecta la pequeña hija de muggle . — ¡estábamos ocupados!

— Agradece que fui yo y no tu mamá la que los encontró en media acción en el jardín que tanto a ella le gusta. — le sacó la lengua disfrutando el momento.

— Ya tranquilos los dos. — Hermione interrumpió la pelea riéndose, la actitud de ya como una pelea de hermanos y le encantaba ver a su hurón compartir así con alguien. — Olivia ¿qué tal te fue?.

— Normal, nadie todavía quiere aceptarme, al parecer el que esté en Slytherin y sea huérfana, son factores de riesgo para convertirme en una bruja oscura y no se que tonterías más. — se burló un poco del miedo de muchos. Lo que no sabía Olivia era que Narcissa Malfoy se empeñó en acompañarla, ya que ella personalmente quería solicitar ser la tutora legal de La Niña, Draco y Hermione conocían el plan, pero decidieron no decir nada ya que era posible que el ministerio no acepte la propuesta, por ser los Malfoy familia de ex mortífagos. — Por cierto Hermione, Cissa quiere saber si te vas a quedar a cenar hoy.

— No me quedaré, dile igual que muchas gracias. — contestó mientras tomaba la revista que trajo Olivia.

Eran famosos tal cual lo dijo, en toda la revista hablaban de ellos dos, con fotos incluidas, pero no solo las del callejón Diagon, el artículo tenía también fotos dentro de Hogwarts, al parecer alguien estaba esperando que se haga público para dar la premisa con la información desde el colegio. Esto si era un abuso a la privacidad.

— Me encanta esa foto. — Olivia señaló una donde sea veía a Draco observando a la chica, quien sonreía dulcemente. Una foto perfecta. — Como se diría entre muggles, quédate con alguien que te mire como Draco Malfoy mira a Hermione Granger. — las dos chicas se rieron por la broma muggle.

En verdad que estaba hermosa para tenerla entre sus libros. Plasmaba todo el amor que se tenían, y solo con un mirar y sonreír se podía sentir todo.

— Voy a escribirle a la revista esta que nos manden una copia de la foto, como regalo de agradecimiento por el aumento de las ventas esta semana. — leyó el comentario debajo de la foto:

" ¿ Lo que se ve es amor? ¿ Será posible eso entre los dos?. "

Claro que era amor y del bueno. Se viró para ver a su rubio, que aún estaba con cara de pensativo, en otro mundo.

—¿ No te parece una buena idea?.

— Espera espera espera. — Draco al fin hablo después de su tiempo fuera.— ¿ Cómo es eso que no te vas a quedar a cenar ?

— En verdad no te entiendo Malfoy, son tema de cotilleo y lo único que te preocupa es que Hermione no se quede más tiempo contigo. — Olivia se levantó riéndose, reconocía los momentos de enojo del rubio y la mirada inquisidora de Hermione, obviamente sabía que Granger ganaría. Pero era el momento de dejar a la pareja para que hablen. — Nos vemos.

— Granger. No ignores mi pregunta. — reclamó el rubio al notar que la chica volvió su atención a la revista.

— Cena en casa de Luna. — se levantó de la banca enojada. Odiaba a Draco con esa actitud. — La peor parte es que si te lo dije Malfoy.

— Sí..— se paró enojado tras ella. — Me contaste que Lovegood haría una cena, no que tú si ibas a ir. — alzó más la voz.

— ¿ Y Por qué yo no iría ?— lo desafió con el mismo tono de voz. — Luna es mi amiga, me invitó a su casa y voy a ir, fin de la discusión. — la determinación en responder, fue lo que más le asustó a Draco, cuando Hermione quería se podía enojar más que Ginny Weasley.

— No quiero que vayas. Además Novio gana a amiga. — Draco bajó el tono, al fin dándose cuenta que no estaban yendo a ninguna parte discutiendo, le tomó la mano y la atrajo a él. — Lo siento por alzar la voz.

— Draco Malfoy no me gusta cuando te comportas tan posesivo. — se cruzó de brazos, no iba a caer tan fácilmente en los brazos del rubio.— Voy a ir a donde Luna igual, hagas lo que hagas. punto final.

— Por favor Hermione... — Draco le acarició el rostro, estaba nervioso. — No vayas... — y ahí con esa súplica la chica se dio cuenta que algo más pasaba.

— ¿Tienes algo que contarme?

— Lovegood me odia, tengo miedo que te hable mal o te cuente lo que le hice, y cambies tu opinión sobre mi.

— Draco Malfoy escúchame bien. — con sus manos agarró la cara de su rubio como a un niño chiquito para hacerle entender las cosas claro. — Yo te amo y puedes estar seguro que absolutamente nada que me digan de ti cambiará lo que siento por ti.

— Use una imperdonable en ella. — confesó con vergüenza. Sabía que no tenía que dar detalles, el le hizo lo mismo a Lovegood que Bellatrix Lestrange a Hermione, fue un crucius de bienvenida a la mansión, obviamente que la idea fue de su tía y tuvo que hacerlo obligado, ya que cuando le dieron la orden automáticamente un desgraciado apunto a Narcissa. Pero sea lo que sea que paso ese día, Draco nunca se perdonaría eso. Luna no era su amiga, peor compañera, la chica estaba un año menos, pero quien no conocía a la lunática de Hogwarts, siempre recordaba como se burló de ella en el gran comedor cuando la vio con el disfraz del león, y le gritaba loca cuando caminaba perdida por los pasillos, pero era una chica, una chica que fue injustamente fue torturada por él. — Te das cuenta Hermione, no es cualquier cosa, por más obligado que estaba, yo lo hice. Yo torturé a tu amiga. — los ojos grises de Draco se llenaron de lágrimas.

— Draco se que tuviste que hacer muchas cosas de las que no estas orgulloso, pero confía en mi. — le acarició el rostro dulcemente, si era grave lo del crucius a Luna, pero ella sabía que toda la vida oscura de su hurón era una gran mentira, además confiaba en Luna, y estaba viviendo el cambio del hurón. — No se que clase de imperius me lanzaste para tenerme tan boba. — trató de bromear con una imperdonable pero no consiguió hacerlo reír, el chico se puso más pálido de lo que normalmente era.

— !Granger! No digas esas cosas que pueden creer que es verdad.

— Lo siento por la mala broma, el punto es que te amo con todo tu pasado y defectos. — alzó la manga de la camisa y acarició la marca tenebrosa. — Si Luna llega a decir algo malo de ti, prometo darme la vuelta, ir al punto de aparición más cercano y regresar aquí a tu lado para terminar lo que empezamos hace un rato. — le gustaba acariciarle la marca, era una forma de también decirle que no le interesaba que la tuviera.

— No te merezco, eres tan perfecta. — le dio un beso romántico, estar con ella siempre le daba paz y tranquilidad.

—No otra vez de el tema de que no me mereces. — le sonrió a su rubio preferido, ya ese tema estaba pasado. — Ahora necesito que me digas que me amas. Yo ya te lo he dicho muchísimo hoy y tu. — le hizo la seña del número cero con los dedos.

— Hermione Granger, decirte que te amo es poco a lo que en verdad siento. — se abrazaron por un largo tiempo, para luego caminar cogidos de las manos hacia la mansión. — ¿ Tienes tiempo para ir a ver algo a mi habitación?

— No. — se rió sabiendo las verdaderas intenciones del hurón. — Mejor acompáñame a despedirme de tu mamá y de Olivia, que si no me voy ahora se de lo que eres capaz para dejarme aquí eternamente.

— Solo dime algo ¿ Funcionaría ? — alzó la ceja coquetamente, Hermione lo conocía tan bien hasta para saber sus oscuros planes.

— Obvio que si. — le sacó la lengua y reconoció a las dos mujeres en el vestíbulo tomando té, bueno en realidad si podía tomar un poco del té favorito de Narcissa Malfoy antes de ir a la Madriguera a encontrarse con Harry, Ron y Ginny.


La casa de Luna, estaba tal como lo recordaba Hermione, una torre cilíndrica en medios de los árboles, con un jardín acorde a los Lovegood.

A la cena estuvieron invitados no solo ella, también Harry, Ron, Ginny, hasta Neville llegó actuando con toda la normalidad del caso, después de tener una pequeña relación con Luna que no funciono, quedaron como buenos amigos que eran, una historia muy parecida a la de Ron con ella.

Ahora ambos estaban saliendo con personas nuevas, aunque a Luna le estaba yendo mejor, ya que Rolf también estaba esa noche en la reunión. Como contaron ambos se conocieron durante su entramiento de magizoologistas, y al parecer al chico no le importaba presumir su línea famosa con nadie, pero Hermione había leído todos sus libros y más durante Hogwarts, para saber que los Scamander eran una sola familia, así que Rolf obviamente era el nieto del reconocido autor de animales fantásticos y donde encontrarlos, y estaba siguiendo los pasos de su abuelo en cuestión magizoologista.

Hermione entró a la cocina con los platos sucios, dispuesta a lavarlos como una forma de agradecimiento a la invitación, pero al mismo tiempo para no recibir las miradas que Luna Lovegood le hacía cada minuto.

— Hermione, ¿ porqué tan callada?. — la voz de su amiga la asustó, al parecer había llegado el momento de hablar.

— ¿ Yo callada? — trató de desviar la conversación. —Pero Luna yo si he hablado.

— Tu sabes a qué me refiero, te conozco por ejemplo aquella vez solo con verte entrar al baño después de una de tus clases, te seguí por que sabía lo que te pasaba. — Hermione sonrió, claro que se acordaba ese día, ella llorando por culpa de Ron y Luna ahí apoyándola. — No se si sepas, cada vez días que vengo de los viajes de preparación, salimos con Ginny a comer, o tomar algo, en cada salida siempre pregunto por ti, y no sabes lo feliz que me puse cuando me dijo que estabas saliendo con alguien y que estabas feliz regresando a ser tú . — la voz sincera de la chica de Ravenclaw la estaba destruyendo por dentro. — Pero yo no estoy viendo ese cambio y estoy preocupada. ¿ Hice algo malo? — la pregunta llegó.

— No tú no hiciste nada malo. — Luna siempre tan Luna, diciendo las cosas directas. — Soy yo la que está mal, la realidad es que según yo te estoy evitando. — evitando a alguien en su propia casa, una ridiculez completa por parte de Hermione, que su valentía de León la botó muy lejos.

— ¿ Evitándome? ¿ Por qué ?

— Sabes con quien estoy, ¿verdad?

— Claro que si lo se. — estaba calmada al contestar y eso tranquilizó algo a Hermione. —Estás con Draco Malfoy, Ginny me lo contó después de Navidad además saliste en la revista de la competencia con él. Eres noticia Hermione Granger.

— Bueno. Se lo que te hizo, después que te secuestraron los mortífagos. Lo siento mucho. Entiendo si no quieres ser amiga Mía por estar con él, y me apena perder tu amistad, pero no puedo dejarlo, por que Draco es una parte de mi que ni yo misma conocía que me faltaba.

— Hermione, una de las personas a quien tengo que agradecer mi vida, es a Draco Malfoy, claro que Dobby es el primero en la lista y ustedes después que son los que me sacaron de esa celda, pero Malfoy también ayudo, él nos llevaba comida a escondidas, las veces que comimos fue gracias a él, una vez quise hasta gritarle gracias. — los ojos de Luna de llenaron de lágrimas obviamente recordando sus días en la celda. — Me dio noticias de mi papá, pero fue de una forma tan graciosa como lo hizo, llegó a cambiar de turno y riéndose le dijo al otro mortífago que el dueño del Quibbler se salvó con las justas y que mala suerte para ellos que siga con vida y bien. Y también cuando comenzó hacer frío, fue el quien nos llevó las colchas con las que nos arropamos.

— ¿ Malfoy hizo todo eso? ¿ Estás segura?

— Muy segura de lo que estoy diciendo, no estoy loca Hermione. Malfoy podía estar con la capucha esa y usando la máscara, pero era él, siempre supe que era él, Ollivanders también lo sabía, dijo que era fácil reconocer a cada mortífago por sus varitas.

Hermione no podía creerlo, su corazón saltaba de emoción, su Draco Malfoy estuvo presente desde el inicio de todo, muy dentro de él aún durante esos días sabía lo que era lo correcto, aunque estaba en el bando malo hacía cosas buenas. Por eso también no delató a Harry frente a su tía, por eso se marchó durante la batalla. Draco Malfoy siempre fue el Draco Malfoy del que ella estaba enamorada.

— ¡Luna! ¡Muchas gracias!. — le dio un gran abrazo a su amiga águila.

— Hey ustedes dos. — el reclamo de la pelirroja llegó por la puerta. — Me dejaron abandonada con los chicos allí afuera. Ya tienen mucho tiempo aquí limpiando las cosas.— Ginny entró a la cocina para encontrarse con la escena.

Hermione llorando y riendo, una mezcla sentimientos, Luna sonreía por ser la encargada de ese desborde de felicidad.

— No se de que me perdí. — Ginny estaba confundida pero le causaba gracia lo que estaba pasando, y al mismo tiempo melancolía. Era como cuando estaban en Hogwarts reunidas conversando solo entre chicas.

— Hermione ama a Draco Malfoy. — Luna le contestó simplemente.

— Obvio que lo ama, viste las fotos de la revista, son una pareja hermosa, la del siglo. "Mortífago y Heroína de Guerra, un amor prohibido pero perfecto." — citó las palabras de la revista y las chicas volvieron a reírse. — Hasta mi mamá hoy me dijo,que tienes carita de enamorada.

— Chicas chicas, tengo que írme.

— Hermione por favor no provoques a Harry, si te vas ahora ya te imaginarás las cosas que dirán con Ron sobre Malfoy. Neville también opinara. Y no nos conviene que ahora ellos se alineen en contra de él, tú sabes lo que estamos consiguiendo para ayudarlo.

— Ginny... — le suplicó. — Es por lo mismo que necesito ir. Tengo que hablar con él. Es muy importante.

— Escúchame Hermione, espera un poquito más, además hoy dormirás en la Madriguera. — acentuó la palabra "dormirás", obviamente eso no haría hoy por el tono que estaba usando su amiga, la pelirroja tenía un plan. — Ron se va a ir a Grimmauld Place. Apenas nos aparezcamos en mi casa podrás irte a la de él. Mis padres no se enterarán de nada y de Ron mañana me encargo yo.

— Tiene razón Ginny. Es mejor acabar esto como si nada pasara, Rolf está feliz de al fin conocerlos. — Luna agregó y Hermione asintió aceptando al fin.

Ponerse encontra de un plan de la Weasley era peligroso. Y tampoco estaba bien hacer un desplante a Luna.

Luna vio la hora ya iban hacer las diez de la noche, su cena se había extendido demasido pero por más que quería que Hermione se vaya a ver a su chico, tenían que terminar esta reunión con toda la normalidad.

— Entonces postre, conversaciones cortas, yo bostezo como señal de cansancio, nos despedimos de Luna y Rolf, los chicos se van, nosotras nos aparecemos en la Madriguera y tú directo a la mansión del ricachón que tienes de novio. — Ginny recapituló el plan. — No no no , un pequeño cambio antes que te vayas, te voy a dar algo que me compre por error,pero creo que si es de tu talla. — sonrió pícaramente. —Presiento que esta noche el hurón Malfoy no dormirá.

La habitación de Draco, era lo único de la mansión que Narcissa Malfoy no cambio cuando se dedicó a la remodelación. Como le explico a su hijo, el lugar no le recordaba nada del tiempo de Voldemort, hasta todo lo contrario durante los días que Draco estaba en Hogwarts era ese cuarto, con las escobas arrimadas y la snitch dorada colgando desde el techo, lo que le daba la tranquilidad que necesitaba a Narcissa, pensar en la dulzura y la niñez de su hijo, ver los libros acomodados por colores, no por Autor como era lo normal, aún recordaba el día que el pequeño Draco de doce años se empeñó en ordenarlos así. El póster de la final del torneo de quidditch, un banderín de Slytherin. Todo tal cual el Draco Malfoy antes de la marca tenebrosa.

Hasta Hermione se burló del decorado infantil del cuarto del rubio, diciendo que por lo menos el de ella fue elegido por otra persona, pero ese era por él mismo.

Draco se estiró en su cama, era casi medianoche y no podía dormir estaba angustiado y nervioso, en realidad desde que Hermione se fue por la chimenea a la casa Weasley comenzaron sus miedos, su madre trató de tranquilizarlo con su comida favorita y Olivia se portó decentemente con él desde que se quedó solo, por la cara que seguramente Draco tenía lo más lógico para ellas era pensar que la pareja había discutido, aunque la realidad era que sí discutieron pero al final lo único que tenía al rubio así de preocupado era lo que podría pasar en la casa de Luna Lovegood.

Se levantó de su cama y tomó el libro muggle de Hermione, se pondría a leer eso hasta que el sueño llegue. Se volvió arropar y acomodar las almohadas para poder leer .

— Nos quedamos en la página 150. — Hermione se rió y se acercó a su rubio. Estuvo escondida esperando que se acomode.

— ¿ Hermione ? ¿ Qué haces aquí ? ¿ Lovegood dijo algo? — Draco se sentó en su cama dejando un espacio para que la recién llegada lo haga también.

— Luna me dijo muchísimo hoy — se lanzó a besarlo. — Gracias por siempre ser tu.

— Aunque me encanta que me beses y que estés aquí, admito que en este momento estoy muy muy confundido.

— Draco tenemos dos testigos más a tu favor y lo más importante es hablarán sobre ti durante tu tiempo de mortífago. — Draco volvió a verla confundido, como era posible que vaya a una cena entre amigos y regresé con ese tipo de noticia. Además eso era imposible, él hizo muchísimas cosas que estuvieron mal durante sus días en poder de Voldemort, como le dijeron en su primer juicio, amenazando o no a muerte a su madre él hubiera podido actuar de otra manera.— ¡¡Amor!!! — el grito que uso Hermione fue para quitarle el pesimismo. — Tú alimentabas a los prisioneros de la mansión Malfoy y estabas pendiente de ellos.

— ¿ Qué ? ¿ Cómo? — obviamente la mirada de sorpresa del rubio era única, siempre pensó que estaba escondiéndose bien, así que él era culpable de darles comida y unas cuantas mantas, no solo a Lovegood y Ollivanders, antes de ellos tuvieron otros prisioneros, incluyendo una familia muggle antes de ser asesinados como espectáculo de una fiesta que organizó Bellatrix para Voldemort.

— Luna no se como lo supo, el señor Ollivanders por tu varita. — explicó rápidamente la chica. — El punto es que todavía no le pedí el favor . Pero Luna aceptará. Lo sé. Y Ollivanders ama a Harry , no le podrá decir que no, además no es ninguna mentira, tú lo hiciste. Tu Draco Malfoy hiciste eso y quien sabe que más por los demás! Y bajo las propias narices de Voldemort. — Draco alzo la ceja por lo que escuchó comenzó a reírse, de que nariz de Voldemort estaba hablando.

— Ya te diste cuenta de tu pequeño error entre toda tu felicidad. — preguntó entre risa al darse cuenta que su chica captó por que se estaba burlando de ella.

— Ay mi hurón claro que me di cuenta, el punto de todo esto es que tenemos algo que no tuviste en tu primer juicio,testigos que cuenten tu historia durante la guerra. — le tomó la mano dando fuerza, ella estaba confiada con todo esto. — Yo no podré ser uno por nuestra relación. Pero Harry está dispuesto a testificar de nuevo la historia de tu madre escondiendo que estaba vivo ante Voldemort solo por saber de ti, esta vez tu juicio será diferente, tienes apoyo, tendrás defensa.

— No quiero entusiasmarme mucho, pero suena bien todo. — medio sonrió, en realidad que Azkaban se alejaba cada vez más, ahora tenía esperanzas y todo eso por Hermione Granger. — Gracias por no hacerme caso e igual ir a tu cena con Lovegood. — le besó dulcemente la mano. — Ahora te acompaño a la chimenea, no quiero ver a Potter de nuevo enojado diciendo que te secuestro y que le quito tiempo de hermanos y todas las tonterías que dice cuando está celoso. — trató de levantarse pero algo no lo dejó moverse. — Granger ¿ por qué estoy inmovilizado en mi propia cama? — la chica sonrió coquetamente, en realidad el error de Ginny quedó perfecto en ella. Un juego de lencería con encaje rojo, muy sensual para el gusto de ella, pero como le dijo la pelirroja, "A tu hurón le encantara" y añadió algunas ideas.

— Te tengo otra sorpresa. — Poco a poco fue sacándose el vestido, cuando se fijó en la dilatación de pupilas de los ojos grises de su chico, confirmó las palabras dichas por su amiga, estaba fascinado viéndola.

Y era la primera vez que se ponía algo de ese tipo, era la primera vez que se arreglaba sabiendo a lo que iba. En Hogwarts las veces en el dormitorio de Draco, en la torre de astronomía, o hasta su primera vez en el pequeño lago habían sido situaciones rápidas, románticas pero nada preparado. Esta noche era diferente.

Al quedarse solo con su prenda nueva, continuó con el plan, ahora era el turno de provocar al rubio, se acercó lo suficiente para que él la sienta pero sin tocarla. Mientras que ella mismo comenzaba a tocarse tal cual Draco lo hacía.

— Nena... — pudo articular como súplica, su corazón latía a mil por hora, estaba desesperado por soltarse y ser él quien estuviera acariciando a su leona, pero al mismo tiempo disfrutaba cada segundo de lo que veía. — Por favor...— pidió una vez más, la chica sonrió de satisfacción y se sentó encima del rubio, tal cual como estaban en el jardín durante la tarde.

— Hay que terminar lo que comenzamos. — automáticamente Draco pudo moverse y comenzó acariciarla.

— Y comenzar de nuevo las veces que sea necesario.

Esta noche iba a ser larga pero para nunca olvidar. Y también la mañana siguiente quedaría en la memoria de todos,con la llegada de los enojados Harry Potter y Ron Weasley a la mansión, seguida de una risueña Ginny Weasley, que por más que intentó no pudo calmar al par de celosos que Hermione Granger tenía como guardaespaldas.