Buenas, aquí les dejo la actualización. He de decir que disfruté mucho escribiendo este capítulo, hasta ahora creo que es uno de mis favoritos, espero sea de su agrado. Muchas gracias por los reviews y por seguir leyendo esta historia. :3

Los personajes pertenecen a CAPCOM; lo único mío es la trama.

Sin más que decir, ¡A leer!

No es Tan Fácil.

Capítulo 11.

Estaba nerviosa. Nunca, ni siquiera en su baile de graduación sintió la necesidad de vestir un traje o un vestido, no le gustaba la ropa formal, le hacía sentir incómoda en muchos sentidos. Miró con fastidio su guardarropa; recordó que antes de que pasara lo de la isla se había comprado un esmoquin, el cual no tuvo la oportunidad de usar, y como maldición había desaparecido.

Se dejó caer sobre la cama, más desanimada de lo que ya estaba. Aria no podría acompañarla a la fiesta por deberes escolares, así que al final iría sin pareja, quedó con Claire para verla en su departamento y de ahí partirían al lugar del evento.

Volvió a levantarse, tal vez Polly sabía donde estaba. Salió de su habitación y se dirigió a la de su hermana; abrió la puerta sin importarle mucho el hecho de que no llamó primero. – ¿Qué mierda? – la imagen la dejó con la boca abierta. Había un chico en la habitación de su hermana, los había descubierto en pleno beso cerca de la ventana.

-¿¡Qué carajos te pasa!? ¿¡Por qué no tocas la puta puerta!? – Se expresó sorprendida, soltando la mano del chico pelinegro que estaba a su lado.

-¿Quién carajos eres? – Moira se acercó hasta los dos, el sujeto se veía de la edad de Polly, estaba solo unos centímetros más alto que Moira, pero aún así se le veía aterrado.

-Br-Brian – dijo nervioso.

-Es mi novio. – Polly encaró a su hermana, la cual miraba con los ojos entrecerrados a Brian.

-Dime, Brian, ¿Mis padres saben que estás aquí? – Ante la pregunta, negó nervioso con la cabeza. La mirada asesina de la castaña se dirigió hacia su hermana ahora, la cual le sonrió como un niño pequeño que trata de esconder sus travesuras.

-Tienes tres segundos para salir de la casa, Brayan.

-Es… es Brian. – su voz tembló.

-1 – Ante la cuenta, Brian se apresuró a sacar medio cuerpo por la ventana, le dirigió una mirada a la rubia.

-Nos vemos, Polly. – Dijo con desilusión. Polly solo atinó a mover su mano en señal de despedida, algo incómoda.

-2 – Vociferó mirando a su hermana.

Para cuando contó hasta tres, el tipo ya se encontraba en la parte de abajo. Moira suspiró, poniendo sus dedos sobre el puente se su nariz.

-Por favor, dime que no tuviste sexo aquí mismo. – Se cruzó de brazos, Polly la miró indignada.

-¿Qué mierda? ¡No! Y además, si lo hiciera no es de tu incumbencia. – Se escudó.

-Escucha, tal vez no sea un gran ejemplo como hermana mayor…

-Tienes razón.

Moira la fulminó con la mirada.

-¿Qué? Te recuerdo que tu cama está llena de tijeras. – Atacó. Moira abrió la boca con indignación, eso era un golpe bajo, pero no se quedaría así.

-Sí, bueno, la diferencia es que todas ellas entraron por la puerta principal. – Arqueó las cejas con arrogancia.

-Da igual, eras una closetera. – Se cruzó de brazos, con una sonrisa triunfadora sobre su rostro.

-Agh, ¿Sabes qué? Vete a la mierda.

-Gané.

-No, no lo hiciste. – Su voz cambió a un tono más serio – Escucha, ya te dije que no soy la mejor representación de una hermana mayor, pero, me importas, ¿Sí? Y no se trata de que tengas sexo con tu escuálido novio en la casa, lo cual es asqueroso, pero aún así… lo único que espero es que seas responsable, que seas inteligente. – Puso una mano sobre el hombro de Polly – En mi caso, tengo la ventaja de que los dedos no embarazan, así que yo gano. – Rio junto con su hermana.

-Está bien, seré responsable.

-Pues más te vale. – Dijo en un suspiro. Aquello había sido realmente incómodo; jamás en su vida había imaginado que tendría que ser ella quien le daría la famosa charla sobre sexualidad a su hermana.

-Y bien… antes de todo este drama, ¿Querías algo?

-Oh, sí… ¿Recuerdas ese estúpido esmoquin que compré hace unos meses? – Preguntó rascándose la nuca, Polly era su última esperanza.

-Ah. – Dijo sin más. Se dirigió hasta su clóset y comenzó a rebuscar entre la gran cantidad de ropa que tenía, hasta que al fin lo encontró. – Aquí está… tienes suerte de que decidiera conservarlo. – Puso el traje en las manos de su hermana.

-Acabas de salvarme.

-Lo sé, soy fabulosa.

-Gracias, idiota. – Revolvió su cabello, sacando un gruñido de la más joven.

-Dios, no hagas eso, no tengo 5 años. – Dijo acomodándose el cabello.

-Wow, lo siento, señora. – rio. – Me voy a dormir… y de verdad espero que no hayas tenido sexo aquí. – Puso cara de asco; la rubia sólo respondió con una seña obscena.

El día siguiente transcurrió de manera normal, una vez que se acercaba la noche, Moira comenzó a prepararse para ir a casa de Claire. Se peinó, se maquilló como le era usual, el esmoquin estaba listo también.

"Solo falta el puto moño…"

Por más que le diera mil vueltas e intentara de diferentes formas, no tenía idea de como amarrarse el moño.

-Maldita sea. – Dijo entre dientes.

-Hey, ese lenguaje, Jovencita. – Escuchó la voz de su padre a sus espaldas, el hombre se encontraba recargado sobre el umbral de la puerta, mirándola divertido.

-¿Cuánto tiempo llevas ahí? – Dijo sin dejar de mirarse al espejo.

-El suficiente como para saber que eres un asco tratando de amarrar esa cosa. – Comenzó a caminar hacia a ella. Moira volteó con desgano.

-Tal vez debería usar el traje sin el moño.

-Por supuesto que no, dame eso. – Moira le pasó el moño. Su padre levantó el cuello de la camisa y comenzó a hacer lo suyo – Recuerdo la primera vez que usé uno de estos, mi padre siempre me ayudaba porque era un asco, pero al final aprendí a hacerlo. – dijo con cierta nostalgia, poniendo una sonrisa sobre su rostro – Listo, ahí tienes. – terminó de acomodar los últimos detalles y colocó sus manos sobre los hombros de la castaña, viéndola de arriba abajo con emoción.

-¿Me veo bien? – La carcajada de su padre sonó por toda la habitación.

-Te ves hermosa, cielo. – La abrazó; la castaña no tardó mucho en devolver el abrazo. A los pocos segundos pudo escuchar una especie de sollozos provenientes de su padre, se separó un poco, y efectivamente, el hombre estaba llorando, cosa que jamás en su vida había visto.

-Oye, ¿Estás bien?

-Sí… solo… mira cuánto has crecido. – Sonrió – Mira todo lo que has logrado… estoy tan orgulloso de ti. – Moira volvió a abrazarlo. Aquello le movió muchos sentimientos en su interior, al punto de que las lágrimas también comenzaron a brotar. Había esperado tanto por esas palabras, que le era difícil asimilar que en realidad acababa de pasar.

-Bien, supongo que estás lista. – El pelirrojo se separó un poco para volver a admirarla.

-Gracias, papá. – Sonrió.

-Ahora ve, salúdame a Claire, ¿Quieres? – Dijo viendo como la castaña se dirigía afuera de la habitación.

-Seguro.

-Te amo, diviertete.

-También te amo. – habló para al fin emprender su camino.

El taxi la dejó frente al edificio, entró al elevador, solo era cuestión de segundos para encontrarse con Claire. Respiró profundo y sacó el aire, por alguna razón se sentía demasiado nerviosa; toda esa cuestión de estar elegante, de regresar a Terra Save, sabiendo que a partir de esto su vida ya no volvería a ser la misma, pero estaba segura de que quería hacerlo, estaba comprometida a trabajar y a luchar contra el bioterrorismo, más aún después de su experiencia.

Llegó al piso donde se encontraba el apartamento de Claire; se acomodó el saco y se dirigió hasta la puerta. Una vez ahí, lo único que hizo fue tocar un par de veces y esperó a que la pelirroja le abriera. Cuando la mujer apareció del otro lado, se quedó sin habla. Se veía hermosa, con el cabello ligeramente ondulado como parte de su peinado, luciendo un maquillaje bastante discreto, cosa que le resultó muy llamativa a Moira, debido a que la mujer no era de maquillarse a diario; eso era algo que le encantaba de Claire, tenía belleza natural de sobra. Aún con el peinado y todo eso, notó que la Redfield no estaba del todo lista, la enorme bata de baño lo hacía más que obvio.

Moira reaccionó justo antes de que Claire dijera algo, salió de su trance abofeteándose mentalmente.

-Hey. – Saludó nerviosa. Claire sonrió.

-Hola, pasa. – Hizo espacio para que la castaña entrara al departamento, cerrando la puerta detrás de ella; notó que Moira la miraba divertida, pero no dijo nada.

-Bonito vestido. – Se mofó de la pelirroja, la cual solo atinó a soltar una pequeña risa.

-Lo siento, sé que dije que estaría lista, pero los idiotas arruinaron la decoración y tuve que quedarme a arreglar todo. – Se quejó, comenzando a caminar hacia su habitación.

-Tranquila, no es como si tuviéramos prisa, ¿O sí? – La siguió con la mirada.

-No… dame cinco minutos y estaré lista.

Moira arqueó una ceja.

-¿Cinco minutos en escala de tiempo "mujer"?

Al escuchar eso, la pelirroja rodó los ojos y se giró a verla, deteniéndose un poco en el marco de su puerta. – Okay… treinta. – dijo al fin. La castaña se rio y comenzó a caminar hacia la sala.

-Seguro.

Una vez dicho eso, Claire entró a su habitación para alistarse, ni siquiera se molestó en cerrar la puerta debido a lo apurada que estaba; además, no era como si Moira fuese una desconocida.

-Puedes usar la TV si quieres, o hay sodas en la nevera. – Se escuchó desde la habitación.

-Estoy bien, no te preocupes. – Habló la castaña, la cual se encontraba entretenida en su teléfono.

Diez minutos pasaron. Claire intentaba ser tan rápida como le fuese posible; sabía que Moira no tenía prisa alguna, pero de cualquier forma, no le gustaba hacer esperar a la gente. Desde el interior de su dormitorio escuchó el móvil de la castaña sonar, seguramente era una llamada. Sin dejar de hacer lo suyo, se percató de que la más joven estaba hablando con su ahora novia, cosa que, la hacía sentir un poco incómoda.

-Sí… Estoy esperando a Claire… ¿Cómo va tu proyecto?... Ya veo… Descansa un poco, ¿Sí?... y yo a ti… adiós. – cortó la llamada al fin.

Claire suspiró pesadamente. No le gustaba sentirse así respecto a Moira; de cierta forma, lo veía como algo egoísta, y eso no estaba bien. Después de su charla con Chris, se fue haciendo a la idea de que tal vez su hermano tenía razón, tal vez sí estaba celosa, y eso se debía a que su vinculo con la castaña se había vuelto más fuerte desde su regreso; antes eran muy buenas amigas, tal vez las mejores, pero, desde que Moira volvió, algo cambió, tal vez era el hecho de que, por las circunstancias, el sentimiento de la supervivencia las unió aún más. Sacudió su cabeza, estaba divagando y se hacía tarde.

Otros diez minutos pasaron; Moira estaba bastante entretenida viendo vídeos de gatos en youtube, ni siquiera notó que había pasado tanto tiempo.

-¿Moira? – Escuchó su nombre salir desde la habitación de la mujer.

-¿Claire? – Dijo a modo de respuesta.

-¿Puedes venir un momento?

La castaña se levantó del sofá y sin pensarlo mucho se dirigió hasta el cuarto; se paró en el umbral de la puerta con los brazos cruzados, observando a una Claire Redfield que, un tanto malhumorada, mantenía sus dos manos en la espalda. – ¿Qué pasa? – Preguntó curiosa.

-Sé que es un poco tonto, pero necesito que me ayudes con esta cosa. – Lo último lo dijo entre dientes, en un inútil intento por subir el cierre que se encontraba detrás del vestido.

-Oh… seguro. – Tragó grueso. Se encontró sorprendida en el momento que la pelirroja se volteó y dejó a la vista una buena porción de su espalda casi desnuda. Arqueó las cejas y se quedó inmóvil por un pequeño momento; tenía que hacer algo para que no se le cayera la baba. Se acercó hasta la mujer y pudo ver con mayor detalle todo lo que tenía Claire Redfield. Sus manos, temblorosas, se posaron sobre el inicio de la cremallera, la cual se encontraba en la espalda baja de la mayor.

"Mierda… ayúdame Diosito."

Volvió a pasar saliva y comenzó a subir el cierre con cierta lentitud, debido a los nervios. La espalda de la pelirroja se veía sutilmente trabajada, suponía que por la cantidad de ejercicio que ahora hacía; había un par de cicatrices, una de ellas parecía ser un poco más reciente, tal vez de cuando salió de la isla.

"¿Esto es una serie romántica o algo así? Porque de verdad lo he visto un montón de veces."

Terminó. No pudo evitar reír un poco para sí misma ante el reciente pensamiento, cosa que llamó la atención de la pelirroja.

-¿Qué? – Preguntó curiosa, girándose hacia Moira.

-Esto… Esto es demasiado cliché.

Claire no pudo evitar reír ante el comentario.

-Lo sé, por eso te dije que era tonto. – dijo con una media sonrisa.

-Oh, por favor, se cuánto te gustan los clichés. – Habló divertida.

-Eso no es cierto.

Moira entrecerró los ojos y se acercó un poco – ¿No lo hiciste a propósito? ¿Para seducirme y poner tus lujuriosas manos sobre mí? – Bromeó cruzándose de brazos, y a su vez, provocando una carcajada en la mujer.

-Eres una tonta. – decía mientras golpeaba sutilmente el brazo de su compañera.

-No puedo superar lo de las manos lujuriosas.

-Dudo que podamos superarlo.

El lugar estaba lleno de gente que trabajaba en Terra Save; todos se acercaban a saludar a la joven estrella de la noche, adulándola y queriendo escuchar su inspiradora historia de supervivencia. Aunque al principio se le veía un poco incómoda, con el paso del tiempo, el típico egocentrismo de Moira salió a relucir con tantos cumplidos y personas que querían conocerla. Claire se encontraba a su lado por ratos, hasta que algún asunto referente a la fiesta hacía que la pelirroja se apartara para atenderlo.

Se sentía cansada; dos días de preparativos y hacerse cargo de que todo estuviera perfecto simplemente era agotador. Se recargó sobre la barra de bebidas, observando a la castaña a lo lejos, la cual se encontraba conversando animadamente con el director, los veía reír, y eso la hizo sonreír para sus adentros; Moira sin duda era un elemento valioso para Terra Save.

El mesero pasando con una charola llena de bebidas llamó su atención; lo detuvo unos segundos y tomó una copa de vino, después le agradeció y siguió su camino. Volvió su mirada hacia el par que se encontraba conversando y dio un sorbo.

-Ahí está la famosa Moira Burton. – La voz femenina llamó su atención; volteó hacia donde esta provino y se encontró con una mujer rubia, portando un vestido demasiado escotado para su gusto, los labios pintados de un rojo intenso y una mirada penetrante que podía poner nervioso a cualquiera si lo mirase más de dos segundos.

-Así es. – Respondió sin más la pelirroja, dando otro sorbo de la copa. La mujer se llamaba Ashley, llevaba ya un tiempo trabajando en el área de archivos de Terra Save, y tenía la fama de ser la "conquistadora" de la organización; aún así, eso no quería decir que fuese mala persona.

-Es linda, bastante linda. – Dijo mirando de arriba abajo, escaneándola con los ojos. Claire sonrió divertida ante la acción de la rubia, era fácil ver por dónde iba. – Dime una cosa… ¿Es gay? Porque siento su vibra gay. – Habló sin quitar la vista de la que podría ser una presa potencial, esto, por alguna razón incomodó a la pelirroja.

-Uh… sí. – Se limitó a contestar.

-Lo sabía. Es fantástico. – Sus labios se curvaron.

Claire dio un largo sorbo a la copa de vino.

-Sí, bueno, lamento informarte que tiene novia. – Advirtió, viendo un dejo de desilusión en el rostro de la mujer.

-Noto los celos en tu voz. – Ahora se giró a ver a Claire. Su mirada estaba fija en ella y sus ojos ligeramente entrecerrados, seguramente tratando de analizarla. Aquello tomó por sorpresa a la pelirroja; tanto así, que si se hubiese encontrando bebiendo, seguramente habría escupido todo el vino.

-¿Perdón? – Juntó las cejas buscando verse indignada, tratando de mantenerle la mirada a Ashley, pero simplemente no podía.

La rubia sonrió pícara, sin permiso alguno le quitó la copa de las manos y ahora ella le dio un trago. Claire no sabía cómo sentirse al respecto, era una escena completamente ridícula.

-Sí, celos. Y eso significa dos cosas: Que tú eres su novia… o que estás celosa de su novia porque te gusta Moira. – Arqueó las cejas como si estuviese exigiendo una respuesta. Claire no pudo evitar reír sarcásticamente ante la ocurrencia.

-¿Qué? Por supuesto que no. – Le arrebató la copa para tenerla de vuelta; ya tenía una mancha de labial, así que buscó el lado limpio y bebió hasta terminársela. La mirada de la rubia la estaba poniendo de los nervios, ahora sentía como si esta intentara ver a través de su alma.

-Un momento… ¿Eres gay? – Se acercó demasiado, lo que provocó que Claire retrocediera un par de pasos.

-Oye, espera un momento, ¿Quieres? – Habló incómoda la pelirroja.

-No puedo creerlo. – Abrió la boca en señal de sorpresa, mostrando cierta emoción – Claire Redfield es gay. – Se rió ligeramente, se veía como si se hubiese sacado la lotería, y eso fue como un golpe para la mujer de ojos azules.

-¿¡Qué!? ¡No soy gay! – Agitó su mano, buscando que de alguna forma aquel estúpido pensamiento desapareciera del cerebro de su rubia compañera.

-¿Ni siquiera un poquito? – Se volvió a acercar, mirándola de arriba abajo y mordiéndose el labio en un intento por verse sexy. Claire casi se cae de trasero.

-¡No! – Buscó sonar firme; claramente, el hecho de que las personas le mirasen fijamente la ponía incómoda y nerviosa, era algo que con pocos podía soportar, y eso solo incluía a sus más cercanos.

-Lástima… Eres perfecta. – Torció la boca en decepción y cruzó los brazos. Al parecer la conquistadora de Terra Save no obtendría ninguna presa esa noche.

Claire suspiró – Gracias, pero… de verdad que no lo soy. – Le sonrió – Yo… creo que tengo que ir por allá. – Se excusó para zafarse así de la bochornosa situación.

Pasaron alrededor de unos quince minutos; no sabía dónde estaba Claire, así que lo único que hizo fue quedarse cerca de la comida, era de las pocas cosas que le agradaban sobre las fiestas. De verdad se estaba sintiendo como una celebridad, aunque no podía negar que le incomodaba el hecho de que muchos se acercaran buscando conocer su historia; Moira solo daba pequeños detalles, porque, la verdad, seguía sin estar lista para contar su experiencia a los cuatro vientos.

-¿Te gusta tu fiesta? – Al fin, una voz conocida. Volteó y se encontró con la pelirroja sonriéndole como siempre, en el proceso, no pudo evitar imitar el gesto de su amiga.

-Muy elegante para mi gusto, pero… no está mal. – Confesó. Metió las manos a los bolsillos del pantalón.

-Dale las gracias al director, se obsesionó con la idea desde que le dije que querías volver. – Moira rió ligeramente, después puso esa expresión en su cara que indicaba que quería presumir algo. Claire la conocía a la perfección; desde pequeña, cuando destacaban cualquier cosa que la castaña hiciera, ponía su cara de superioridad. Jamás se imaginó que la vida le permitiría ver crecer tanto a esa chiquilla, ver en lo que se convertiría y todo lo que lograría.

-Así es esto de ser una súper estrella. – Dijo con una media sonrisa, viendo como Claire reía ante el comentario.

El momento se vio interrumpido por la música; Moira escuchó atentamente.

(Favor de reproducir Iris de Goo goo dolls en esta parte, gracias.)

-¿Eso es Goo Goo Dolls? – Preguntó. Claire estaba tratando de reconocer la canción.

-Definitivamente es Goo Goo Dolls.

-Creo que ya sé quién escogió la música. – Dijo mirándola acusadoramente.

-A mí no me veas. – Alzó las manos en señal de querer librarse – Yo no tuve nada que ver. – Moira negó divertida, viendo como un montón de parejas se dirigían hacia la pista a bailar lentamente.

-Señorita Burton, ¿Me concede esta pieza? – La voz de Claire la tomó por sorpresa. Cuando volteó a verla, la pelirroja le estaba tendiendo la mano, mientras le sonreía animadamente; esto hizo que por alguna razón el corazón se le acelerara.

-Es una broma, ¿No? – Dijo sin poder creérselo. Claire rió.

-Tómalo así si quieres, solo quiero que sea una noche divertida. – Su mano seguía ahí, extendida, esperando para ser tomada. Una sonrisa apareció en el rostro de la más joven.

-Bien, entonces, será un placer. – Dijo fingiendo seguridad. Tomó su mano y simplemente se dejó llevar por la pelirroja hasta la pista. Comenzaron a moverse lentamente; no sabía con exactitud qué hacer, así que sólo posó las manos sobre los hombros de la pelirroja, y esta las colocó en su cintura.

Parecía un sueño, estar ahí, bailando una canción romántica con la mismísima Claire Redfield, su mejor amiga desde hace años, y además, su amor imposible; todo era bastante bueno para ser verdad. Sonrió para sí misma y luego la miró a los ojos.

-Empiezo a creer que de verdad te gustan los clichés.

Claire rió y rodó los ojos.

-No es para tanto… Además, creo que a todos les gustan aunque sea un poco.

-Tal vez…

Seguían en ese lento vaivén, como dos adolescentes inexpertos en su primer baile escolar. No quería mirarla demasiado a los ojos, o eso sería su perdición.

-Lindo traje, por cierto. – Dijo la pelirroja mientras le daba una vuelta.

-Oh, gracias… lindo vestido. – Sonrió.

-Gracias.

Las cosas siguieron como antes, por un momento solo eran ellas dos en el mundo, sin preocupaciones, sin miedos, sin nada que les atormentase; deseando que pudiera ser así para siempre.

-¿Está todo bien? – Preguntó la mujer con voz calmada.

-Sí, ¿Por?

-Solo curiosidad…

Moira suspiró.

-No puedo decir que todo sea perfecto, pero, me siento feliz. – Dijo mirando hacia un costado.

-Eso es bueno. – La voz hizo que se girara a verla.

-¿Y contigo está todo bien? – Moira sabía que la menor de los Redfield no la había pasado bien los últimos meses, y hasta la fecha existían cosas que la atormentaban.

-Ahora lo está. – Dijo en una media sonrisa.

-¿De verdad?

-Estoy feliz de que volvieras. – Confesó, provocando que los labios de la castaña se curvaran.

-Yo también. – Susurró. Ahí estaba de nuevo, ese maldito contacto visual que mataba lentamente, que detenía el tiempo y hacía que todo se sintiera más intenso. Sea lo que sea que estuviese pasando, se dio cuenta de que definitivamente las cosas entre Claire y ella ya no eran como antes.

No sabía qué demonios estaba ocurriendo, no sabía si era por la atmósfera del lugar y la música, pero, antes podía mirar a Moira a los ojos por un buen rato, y no estaba presente esa sensación de morir y volver a la vida con tanta fuerza, de sentir que caía al vacío, pero al encontrarse con la mirada de la chica frente a ella, saberse segura de que nada malo iba a pasarle.

El momento se rompió cuando la canción cambió a una más enérgica, el contacto visual también se fue. Se separaron lentamente.

-Voy por algo de tomar, ¿Quieres algo? – La castaña rompió el silencio.

-No hace falta. – En eso vio que la llamaban a lo lejos – Ahora vuelvo. – Se excusó antes de dirigirse con sus compañeros.

"¿Qué mierda acaba de pasar?... Esto no está bien, Moira. Tú tienes a Aria y… Claire siempre te va a ver como a una amiga."

Se pellizcó el puente de la nariz, como solía hacer cuando alguna situación la estaba molestando. Definitivamente estaba malinterpretando todo, pues, sabía de sobra que para la pelirroja, la relación que había entre ellas era de simple amistad. Además, eso le hacía sentir que sólo estaba confundiéndose respecto a lo que sentía por Aria.

-Gran fiesta, ¿No? Soy Jeff. – El hombre, un poco más alto que ella, llamó su atención. Moira supuso que solo era otro más que quería conocer a la superviviente estrella de Terra Save, así que le sonrió amablemente.

-Hola.

-¿Puedo preguntarte algo? – Habló el hombre en un tono de voz bajo, volteando hacia cualquier otra persona que no fuese Moira, asegurándose de que no hubiera alguien escuchándolos por ahí.

-Seguro. – Vociferó extrañada al ver el comportamiento del hombre.

-¿Cómo decidiste que querías ser lesbiana? – La miró con sorna. Moira sabía por donde iba con esa pregunta, y era algo que empezaba a molestarle, pero trató de mantenerse lo más calmada posible; suspiró y puso su atención en las bebidas que había sobre la mesa.

-Bueno, un día un arcoíris pasó por encima de mí, y mírame, aquí estoy, siendo gay. – Respondió sarcástica, haciendo que el fastidio se hiciera presente en su voz. Usualmente con esa clase de respuestas lograba alejar a los idiotas. Sin importarle que Claire estuviera por ahí, se sirvió un vaso de whisky.

-No lo entiendo. – Se rió. Moira rodó los ojos.

-No hay nada que entender, señor. – Dijo comenzando a caminar; lo mejor era ignorarlo.

-No, es que de verdad no lo entiendo. – Insistió. – Digo, habiendo tantos penes tan grandes como el mío, ¿Y escoges una vagina? – Alardeó. Para este punto Moira ya estaba suficientemente asqueada.

-Por eso mismo prefiero a las mujeres. – Expresó en desagrado.

-Eso es un poco asqueroso, ¿No? ¿Cómo tienen sexo? Porque eso ni siquiera es sexo de verdad. – Volvió a burlarse, pero al percibir que estaba siendo olímpicamente ignorado por la castaña, el enojo se hizo presente. En un intento por llamar su atención a toda costa, la jaló firmemente del hombro, haciendo que esta se girara a verlo. – ¿Por qué no me contestas? – sonó molesto, y esto no hizo más que descontrolar a la joven.

-¿¡Por qué no mejor te vas a la mierda!? – Exclamó. Aquello llamó la atención de un par de personas en el lugar.

-Oye, solo estoy preguntando.

Moira inhaló profundo; tenía que contar hasta diez o de otra forma, estaría partiéndole la cara.

-¿Sabes qué? – Demasiado tarde, Moira Burton estaba enojada. – He lidiado con un montón de tipos como tú, y solo eres un patético hombrecito acomplejado y resentido porque las mujeres que no te hacen caso prefieren estar con una chica antes que ver y tocar tu ridículo micro pene, así que, ¿Por qué no te vas a ver porno de lesbianas y a masturbarte como lo haces todas las noches? Porque puedo asegurarte que es lo que siempre haces. – Atacó dándole un buen golpe bajo a Jeff.

-¿¡Qué dijiste, perra!?

-¿Quieres que te lo repita? – Se le acercó amenazante – Ah, olvidé algo… de seguro vives con tu madre. – Sentenció sonriendo victoriosa, aquello fue como un fatallity. Lo que Moira no consideró, fue que a su nuevo amigo no le importaba pegarle a una mujer. Un empujón y un puñetazo en el rostro fueron suficientes para tirarla al suelo. Se quedó aturdida; escuchaba gritos alrededor pero no sabía qué mierda estaba pasando.

Al ver a Moira tendida sobre el suelo, lo único que hizo fue correr inmediatamente para detener a Jeff antes de que hiciera algo más; si se atrevía a poner un solo dedo sobre ella sería hombre muerto. – ¡Hey! – Gritó detrás de él, poniéndole las manos sobre los hombros para alejarlo de la castaña.

El hombre se giró al instante, al ver que era Claire reaccionó rápido y no se lo pensó dos veces para atacarla. Golpeó primero las costillas, aprovechando que su guardia estaba baja, luego, al ver que esta se dobló ligeramente, se fue hacia la cara, un buen puñetazo en la comisura del labio y uno muy cerca del ojo izquierdo fueron suficientes para sentirse superior. Había sangre en el suelo, la cual goteaba desde la boca de la pelirroja. Jeff rió con arrogancia, toda la gente estaba mirando y algunos estaban a punto de intervenir, hasta que vieron que la mujer se irguió para hacerle frente.

-¿¡Qué!? ¿¡También quieres un poco de esto!? – Dijo mientras se tocaba el miembro y hacía una especie de movimiento que simulaba el sacudirlo.

La pelirroja aprovechó ese momento para su contraataque; lanzó una fuerte patada hacia la entrepierna del hombre, en el momento que se dobló del dolor, un rodillazo al abdomen, y para rematar, un fuerte puñetazo en la cara, que lo mandó directo a morder el polvo. El pobre sujeto quedó noqueado; Claire trató de limpiarse un poco la sangre, su respiración estaba agitada.

-Hijo de puta.

Eso es todo por ahora, gracias por leer.