Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
Summary: Naruto y su generación están obligados a compartir dolor y alegrías en la Academia o también conocido como El Internado, desde la tierna edad de ocho años. Camaradería, Sangre y el Final. ¿Quién sobrevivirá a la prueba final de gennin de la Konoha Sangrienta?
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Konoha Sangrienta
[Arco de la Camaradería]
Capítulo 6: Shogi y Estiramientos
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—No entiendo cómo puedes llegar a ser tan bueno —dijo Kiba mientras observaba las piezas en el tablero con duda. Sabía perfectamente que su compañero lo había acorralado, su rey y otras piezas no iban a poder moverse por más jugadas que hiciera. Shikamaru, definitivamente, lo acababa de destrozar en el shogi.
—Supongo que es práctica —le contestó el pelinegro de la coleta después de dar un largo bostezo. Sus ojos se veían somnolientos, y su posición corporal aparentaba aburrimiento. Kiba no tenía que ser adivino para notar que el Nara no quería estar ahí. El castaño frunció el ceño, resignado a perder la partida hizo lo que él pensó como el mejor movimiento de todos los que había encontrado. Solo luego de poner la pieza y terminar su turno, se dio cuenta de su error.
Shikamaru movió una sola pieza después de eso, y ganó. Como siempre lo había hecho. Un largo gemido de derrota salió del Inuzuka, el cabeza de piña ni siquiera lo miró y dio la vuelta a su cuello para notar al resto de sus compañeros.
Ese día era un bonito martes de biblioteca, los catorce alumnos que Shikamaru estaba tan acostumbrado de ver, estaban repartidos por la estancia de distintas maneras. Todas las chicas estaban sobre una mesa, reunidas y conversando entre ellas de cuando en cuando. Él notó que estaban apoyándose entre sí para resolver las tareas que tenían pendientes. Al lado de su mesa, había otra más vacía donde Naruto golpeaba su cabeza constantemente. El rubio también estaba haciendo sus deberes, pero se le veía a leguas que estaba sufriendo por eso, a pesar de que tenía más de quince libros a su alrededor y dos apuntes, el suyo y el de Kiba.
Naruto se los había pedido cuando el castaño y él habían empezado su partida de shogi. Shikamaru le había dicho que sus apuntes no tenían nada de especial pero aun así el rubio se lo pidió y él no se negó. Shikamaru sabía que no iba a sacar nada de esos apuntes, uno porque el suyo está prácticamente vacío y dos, porque sabía que el de Kiba era un desastre ilegible. Sin embargo, alzo los hombros ante su pensamiento y siguió recorriendo el lugar.
Sasuke estaba jugando damas con Keita desde hace un buen rato, Shikamaru casi sentía pena por el muchacho, el Uchiha lo estaba destrozando. Shino y Chouji también tenían una partida de damas respectivamente, y era un poco más balanceado, a veces ganaba el Aburame y otra cuentas el Akimichi. Sus otros compañeros se habían escondido entre las estanterías de libros, no tenía la menor idea de quienes eran los que estaban leyendo ahí al fondo, sus caras le sonaban por supuesto, pero no podía recordar sus nombres.
—¿Podríamos detenernos, Sasuke-san? —Shikamaru escuchó el pedido de Keita. El muchacho se veía estresado y sudaba profusamente. Keita insistió al no recibir respuesta del Uchiha—Eh… no creo ser un buen oponente para ti, quiero decir, ¿por qué no intentas jugar shogi con Shikamaru?
El cabeza de piña sintió el corazón bombearle con fuerza, ¡no quería jugar shogi con el Uchiha! ¡de hecho ya no quería seguir jugando!
Kiba también lo escuchó y se levantó, Shikamaru mantuvo una cara de estoicismo pero por dentro su corazón estaba bombeando un montón de sangre—¡Si, eso está bien para mí! ¡Ven aquí, Sasuke! Juega con Shikamaru.
El Uchiha volteó su rostro para ver al castaño Inuzuka un segundo, para luego pasarlo a ver la figura del Nara, este le devolvió la mirada aburrido. Por favor no aceptes, por favor no aceptes, por favor no aceptes, por favor no aceptes, por favor no aceptes.
De pronto, Sasuke Uchiha se paró y le dio una sonrisa ladeada—Se oye interesante.
Mientras Keita suspiraba de alivio, Shikamaru le dedicó la peor de sus amenazas en su interior, ¿es que ya nadie respetaba a los que querían descansar? Kiba era el peor, el desgraciado había apoyado la idea de Keita y había logrado convencer a Sasuke de tomar su tiempo jugando shogi contra él. Shikamaru se tragó un suspiro, adiós merecido descanso.
El pelinegro se sentó frente a él y asumió una posición desenfadada. Solo entonces, Shikamaru tomó las piezas y las acomodó sobre el tablero, sus ojos se desviaron un momento para notar a Kiba desaparecer de su rango de visión en dirección a las mesas de estudio. Dedujo que se acercaba a la mesa de Naruto. Usualmente el Inuzuka y el rubio tenían una relación de amistad pendiendo de un hilo, no se odiaban a rabiar pero tampoco podría considerarse que sus espaldas estaban seguras teniendo al otro detrás suyo.
Sin embargo, Shikamaru sabía que Kiba no dejaría que el rubio lo hiciera solo. Ambos habían tenido demasiadas aventuras antes de entrar al Internado como para que ahora el castaño ignorara al muchacho Uzumaki.
Cuando termino de acomodar la última pieza, estiró su mano, en una muda invitación, para indicarle a Sasuke que le otorgaba el primer movimiento. Él ni siquiera se inmuto y empezó al juego.
—Porque serás tan idiota, Naruto… —la voz de Kiba se hizo sonar entre algunas otras voces de la biblioteca. Shikamaru lo reconoció—Te estas confundiendo de signo.
—¿Eh? ¡No puede ser! ¡Es verdad! ¡Había estado penando mucho con ese problema y había sido tan fácil!
Shikamaru sintió que una sonrisa estaba formándose en sus labios, sin embargo se la guardo y siguió jugando. El Nara había esperado que Kiba lo ayudase, y de hecho eso estaba haciendo el muchacho, eso realmente le había agradado. Por más que Shikamaru fuera tan vago como para, incluso, mostrar sus expresiones, sentía respeto por el rubio Uzumaki, lo suficiente como para tenderle una mano cuando él más lo necesitase.
Por ende, agradecía que Kiba también lo ayudará donde Naruto mas penaba. De alguna forma, le estaban ahorrando muchos dolores de cabeza y eso lo hacía feliz.
Al cabo de un buen rato, Shikamaru le ganó la primera partida a Sasuke. Una de las tantas más que vendrían después, Shikamaru lo sabía bien. El niño de la coleta ni siquiera notó cuando ya había acabado el tiempo de recreación en la biblioteca, y les pedían, de pronto, que regresaran a sus habitaciones. El día había pasado realmente rápido…
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El miércoles era, por lo general, un día bastante pesado, los cursos en las mañanas eran intensos, y en las tardes tenían que realizar actividades físicas que dejaban el cuerpo de la mayoría, en un estado de cansancio insoportable. Ese día en específico, antes de que empezaran a correr, su profesor les enseñó unas nuevas formas de estiramientos, solo que en pareja.
El profesor, por supuesto, fue el encargado de escoger las parejas, de otra manera, no habría forma en el mundo de que Sakura estuviese en el mismo equipo que Naruto. El muchacho rubio tenía impregnada en la cara la más bella de las sonrisas; mientras Sakura pedía en su interior, una muerte indolora que la libre de su agonía.
—Todas las parejas, dense la espalda de esta manera —el maestro le dio la espalda a su pareja, quien para ese ejercicio era nada más ni nada menos que Sasuke Uchiha, creándole un ligero resentimiento a Sakura, quien no soportaba a su propio compañero. Todos imitaron al profesor.
—No te acerques tanto, Naruto idiota —le gruñó la peli rosa al sentir que el niño chocaba su espalda con la suya.
Él volteo la cabeza para mostrarle su sonrisa idiotizada, ella pensó que podría empezar a vomitar.
—Entrecrucen los brazos con los de su compañero de esta forma —consciente que sería imposible evitar el contacto con Naruto, Sakura hizo caso de su maestro y estiro sus brazos hacia atrás, sintiendo la forma en como Naruto atrapaba sus codos internos—, y después de eso solamente vayan hacia adelante.
Para demostrar su punto, el maestro que anteriormente se había transformado para tener la misma altura que Sasuke, se inclinó hacia adelante elevando a su compañero en su espalda. Cuando regreso a su posición original, fue el turno del Uchiha para inclinarse, él lo hizo llevando a su maestro consigo en su espalda tal cual hizo él en su momento.
—Levanten a su compañero unas diez veces, después de eso hagan estiramientos simples en su sitio de forma individual —termino de explicar el profesor para luego continuar el ejercicio con Sasuke.
—Entonces… —empezó Naruto al ver que Sakura no se movía—¿Quién empieza?
Ella despertó de su ensoñación al escucharlo. Resignada a su destino, se alzó de hombros—Tu, supongo.
Después de eso, Naruto la levantó en su espalda, ella sintió como sus pies dejaban el suelo y como su cuerpo se estiraba. Cuando le tocó a ella levantarlo, puso su mirada al frente, dado que habían muy pocas mujeres, ella había sido emparejada con un hombre, en este caso Naruto. Si hubiera sido su elección, definitivamente, ella hubiera elegido entrecruzar sus brazos con los de cierto pelinegro de gélida mirada. Sakura podía apostar a que el Uchiha podría ser capaz de levantarla sin quejarse… es decir, Naruto tampoco se estaba quejando pero a ella realmente no le importaba.
Seguramente Sasuke diría un par de cosas como "eres realmente liviana" o "deberías comer un poco más, me preocupa tu salud" o incluso algo como "nunca note cuan bella eras, Sakura".
Sintiendo que las mejillas se le coloreaban, negó con la cabeza rápidamente para despejar esos indecentes pensamientos que llenaban su cabeza. ¡No había forma de que Sasuke fuera así con ella! O con alguien más, de hecho. La niña Haruno sabía perfectamente que la personalidad del Uchiha era muy poco habladora, y seria. Era esa, también, una de las tantas razones por las que se había fijado en él.
En ese precioso perfil brillante, en esos ojos oscuros, sombríos y depredadores. Si ella o alguna chica tuviera que ponerle un título al Uchiha, de ninguna manera seria "Héroe", la palabra "Villano" o "Héroe Oscuro" parecía complementarse mejor con él; y eso lo hacía aún más encantador.
Los brillantes ojos de Sakura empezaron a brillar con fuerza, ella quería estar en la mente de Sasuke, ella quería sentir su corazón con ella, tratar sus heridas profundas, cuidarlo cuando fuera vulnerable y que él pudiese sentirse cómodo estando con ella. Sakura deseaba verlo todo de Sasuke, no solo el brillante perfil que mostraba a todo el mundo, sino aquella oculta oscuridad que era imposible de esconder en su mirada. No había nada más que eso, Sakura quería curarlo. Quería descubrir las razones por las que siempre estaba tan amargado e irritado, quería estar allí cuando él no pudiera aguantar la presión y se derrumbará. Sakura tendría entonces su corazón en la mano para ofrecérselo a Sasuke, y cuando él viera su devoción… ella estaba segura de que él confiaría en ella ciegamente.
—Sakura-chan… —cuando los pensamientos de la niña empezaron a ir más lejos, de pronto escucho la voz de su rubio compañero—Creo que…
—¿Qué cosa?
—Deberías comer un poco más, Sakura-chan.
Ella no supo que responderle.
—Estás muy liviana, puedo levantarte con mucha facilidad. Sé que la comida de la cafetería es horrible pero deberías comerla completa, no quisiera que te enfermaras.
El tono de voz preocupado que escucho de Naruto hizo eco profundo en su corazón. Él realmente se oía angustiado por su salud, y de alguna forma, se sintió bien que alguien estuviera teniendo consideración con ella.
—Yo… he estado dejando un poco en el almuerzo. ¡Me aseguraré de comerlo todo la próxima vez, no te preocupes! —sabiendo que así no era la forma en cómo, normalmente, se comportaba con Naruto; decidió actuar de una forma más acorde a la preocupación del rubio. Si bien ella era un poco agresiva y respondona, no actuaria de mala manera con alguien que estaba velando por su seguridad, aunque ese alguien fuera Naruto.
Él volvió a sonreírle—¡Esta bien!
El ejercicio termino pronto, y empezaron a estirar individualmente. Mientras Sakura tomaba posición cerca de Ino para empezar sus actividades, no pudo evitar desviar su mirada hacia su rubio compañero. El muchacho había corrido hacia la dirección de Shikamaru y Kiba, nada más terminar sus estiramientos en conjunto. En esos momentos, estaba conversando con ellos mientras alzaba los brazos y giraba su cintura. Ella dejo de mirarlo luego de un rato.
—Vi que te toco con Naruto, frentona.
—Si —respondió la peli rosa en un hilo de voz.
—Seguro ya se te pego lo mugroso de ese niño, así que no te me acerques mucho.
—Como si te fuera a dar la satisfacción de estar cerca mío, cerda.
Ino dio un resoplido y siguió con sus estiramientos. Por otra parte, Sakura se quedó quieta un momento rememorando la conversación que había tenido con aquel niño rubio Uzumaki. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro antes de empezar a estirarse.
Si le dieran la opción de elegir a un compañero para volver a hacer esos ejercicios, ella elegiría a Sasuke sin dudarlo un segundo, pero si por alguna razón él estuviera indispuesto, Sakura sabía perfectamente con quien estar ahora. Estar en un equipo con Naruto ya no se oía tan mal.
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