T.O.C.
DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko. Yo solo los tome prestado para realizar esta historia. También tomare prestados personajes de otros animes. Este es un U.A.
Capitulo Cinco: Mi jefe es un enigma.
Akane apenas ingreso a su departamento, avanzo con rapidez hasta la ventana sin molestarse en prender las luces, corrió la cortina y se decepcionó al no ver el automóvil estacionado. Molesta por lo que sentía, caminó a paso lento al baño, necesitaba una ducha caliente, comenzaba a sentir frio.
Apoyada en la mesada, esperaba que el agua hirviera, observó el envase de sopa instantánea, la cual sería otra vez su cena, avergonzada de que no poder consumir algún platillo casero a causa de su economía actual y tiempo disponible era lo único que se podía permitir.
Ya con la comida lista fue hasta la sala de estar de su pequeño departamento, hizo una mueca cuando lo vio tan vacío y más allá varias cajas sin abrir, no había podido desempacar desde que se había mudado hace una semana atrás.
Tampoco cambiaria tanto. — pensó al ver la cantidad de muebles que poseía en el diminuto mono ambiente. El cual había significado desprenderse de una buena parte de sus ahorros para el alquiler. A pesar de todo no se arrepentía de haber dejado la casa de sus padres, quien últimamente estaban emocionados en renovar sus votos matrimoniales, en su aniversario de cristal. Había dudado al comienzo, hasta que un día se dio cuenta que su presencia sobraba.
Después de calmar su estómago, sus ojos empezaron a picar por cansancio, no quería seguir pensando, lo más aconsejable seria descansar ya mañana sería un nuevo día.
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El sonido de una llamada a su celular, fue lo primero que sintió esa mañana, ocasionando que cayera de la cama en su intento de alcanzarlo. Parpadeo confundida al ver el identificador, ya que esa persona rara vez la llamaba.
—¡Hola! — contestó nerviosa.
— Ven a mi casa, es urgente. — fue lo único que respondieron antes de que cortaran.
Nerviosa se cambió y salió disparada. Minutos más tarde golpeaba con fuerza la puerta de una casa pequeña ubicada en un barrio tranquilo.
— ¡Hola Akane! — saludo una voz femenina al abrir la puerta. —¿No te peinaste? — interrogó curiosa al ver el estado de la peli azul.
— ¿Qué paso? ¿Es Hiroshi? — pregunto nerviosa, ingresando y mirando todo su alrededor. — ¿Por qué no dices nada?
Una risa delicada, la hizo girarse confundida, la mujer la miraba divertida.
— Era mentira ¿cierto? — indagó abatida, por haber sido engañada. — Demonios Kasumi, un día me mataras de un susto. — susurró.
— Lo siento hermanita… pero si no lo hiciera no vendrías. — confeso. — No te veo desde que Hiro nació.
Kasumi era la mayor de sus hermanas, la cual llevaba dos años de casada, su esposo era el hijo del médico de su zona Tofu siguió los pasos de su padre. Era gracioso ver el rostro de su hermana mayor cuando el hombre se le declaro era claro que ese par se gustaban, pero la timidez era su mayor impedimento.
— He estado ocupada. — se excusó vagamente agachando la mirada.
—¿Por tres meses? — cuestiono inquisidora.
— Bastante ocupada. — admitió con pesadez.
Akane, jamás iba a admitir que siempre esquivaba los cuestionamientos de Kasumi, aunque su tono empleado fuera dulce, siempre era directa.
— Papa sigue resentido contigo… no entiende el por qué te marchaste. — suspiró cambiando de tema caminando a la cocina, en una muda invitación de que la siguiera.
— Sufren por lo que se denomina" Nido Vacío"— comento restándole importancia, ubicándose en la mesa de la cocina. — Ya se le pasara… la última vez que llegue a casa nuestra madre lo mantenía muy entretenido. Mi virginal cerebro casi colapsa.
Escuchar un momento de intimidad entre sus padres, fue el impulso que necesitaba para marcharse de esa casa, no quería sentirse incomoda.
— Akane no digas eso. Son nuestros padres. — susurró avergonzada la castaña.
—Además, con tanta actividad, no me sorprendería, que un día llegaran con la noticia de que la familia se ampliara. — tembló ante la idea, aunque no era tan descabellada en una semana había encontrado en su casa más píldoras azules que aspirinas.
— Seria tan lindo. — musito soñadora con sus manos entrelazadas. — ¿Aunque no están muy grandes?
Akane negó con la cabeza, sus padres no eran unos ancianos. Soun acaba de cumplir los cuarenta cinco años a principio de año y su madre Noriko cumpliría los cuarenta y tres en una semana, si fuera ese el impedimento la balanza estaba a favor de la cigüeña. El haber sido padres desde muy jóvenes, fue la razón por la que se casaron con rapidez.
— No me tortures más con esa idea. — suplico la peli azul. — Dime como esta mi sobrino. — solicito al tomar un poco de té que Kasumi le había servido.
— Esta enorme, aunque ahora está dormido. — comentó comenzando a servir varios alimentos. —Primero come, seguramente hace mucho que no ingieres algo decente.
Akane no rebatió nada, todo era cierto, asi que lentamente empezó a devorar los platillos, que hace mucho no probaba. Después de ayudar a lavar la vajilla utilizada se dispuso a sentar en el comedor, hasta que el llanto de un niño capto su atención.
Sus ojos cafés se iluminaron al ver al infante que era parecido a su cuñado en los brazos de su hermana, quien con una sonrisa se lo entrego mientras se disculpaba al escuchar el teléfono sonar.
Minutos más tarde se sentaba a su lado para alimentarlo.
— Nabiki acaba de llamar, aviso que vendrá el día del cumpleaños de mama. — musitó acariciando la cabeza de su hijo.
— No puedo creer que trabaje en Hokkaidō, está muy lejos. — comentó pensativa la peli azul.
Nabiki era la segunda de las tres hijas de la familia Tendo, dos años menor que Kasumi. En la actualidad con veintitrés años era una buena abogada con experiencia comercial.
— Nunca nos explicó el por qué la trasladaron. — confesó pensativa Kasumi.
Akane solo asintió, hace seis meses la mediana de las hermanas trabajaba en la parte de legales de una clínica, no le explico a nadie el por qué se iba, solo que la habían trasladado y que debía viajar con premura.
— Yo también estoy trabajando como secretaria de un abogado. — mencionó ausente.
— ¡Felicidades! ¿En un bufete conocido? — indago curiosa. Sus ojos brillaban y Akane sabía que era de orgullo.
— En una clínica Psiquiátrica. — musitó incomoda. — Comencé el miércoles.
— Vaya eso está de… locos— fue lo único que pudo decir.
Esa era la palabra más acertada, pero estaba claro que era por los especialistas. De los únicos que conocía no se podría decir que estuvieran muy cuerdo que digamos. Pero el primer puesto se lo llevaba el Psiquiatra Kuno por lejos.
En cambio, su jefe, era un completo enigma para ella, era respetuoso o eso aparentaba, ver como actuaba frente a los demás la hacía dudar si lo que mantenía era una fachada. Sacudió su cabeza descansaría ese par de días.
El resto de la mañana se hizo cargo de su sobrino, aprovechando que Kasumi estaba atareada con las tareas del hogar. Al medio día hizo acto de presencia su cuñado, quien apenas Hiroshi lo vio empezó a hacer sonidos graciosos para atraer la atención de su padre.
Ser testigo de esa estampa, lograba enviar tranquilidad, Akane sonreía con sinceridad, y pensar que en un momento estuvieron a un paso de no terminar juntos. Apenas fue capaz de reaccionar antes de ser envuelta por un abrazo fraternal de parte del hombre, el aroma a antibióticos inundo sus fosas nasales, recordando su niñez, cuando Tofu la utilizaba como conejillo de indias para practicar diversas técnicas quiroprácticas. Agradeciendo que ninguna tuviera un mal desenlace.
— La pequeña Akane, cada vez está más grande— acotó desordenando el cabello de su cuñada. Quien solo arrugó el ceño con molestia.
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Había intentado esquivar la propuesta, pero era casi imposible no terminar cediendo ante una muy convincente Kasumi, derrotada accedió a almorzar con ellos.
— Amor le has comentado a Akane lo que tus padres dejaron dicho. — musitó Tofu antes de empezar a comer.
La mencionada levantó la cabeza, curiosa hacia su hermana quien sonreía nerviosa.
— Se me había pasado. — admitió avergonzada. — Nuestros padres están de luna de miel— mencionó con una sonrisa misteriosa.
Akane tembló al entender que esa era una indirecta a lo mencionado sobre la llegada de un nuevo hermanito. Miró de mala manera a su hermana con un claro y silencioso" Ojalá te muerdas la lengua". Kasumi empezó a reír. Tofu miraba a ambas féminas sin comprender en que código secreto hablaban.
— Ellos dejaron en claro que puedes ir a sacar de la casa lo que necesites. Ya que cuando te marchaste solo te llevaste tu cama.
— Exactamente, y como tengo la tarde libre y las llaves de la camioneta de tu padre… podríamos hacerlo hoy ¿Qué opinas? — cuestionó sonriente.
— Por supuesto. — confirmó feliz.
Después de despedirse de Kasumi, quien no los podría acompañar por tener que cuidar al bebe, tomaron un taxi con destino a su antigua casa. A pesar de que solo había transcurrido una semana desde que dejo ese lugar, no pudo evitar que la añoranza la embargara.
— ¿Cuántos viajes tendremos que hacer? —Inquirió pensativa, cuando Tofu abrió el portón.
— Los que sean necesarios. — dijo restándole importancia a ese hecho. — Y de acuerdo a tus necesidades.
Akane se sonrojo de vergüenza como iba a decirle que prácticamente su departamento estaba completamente vacío. Asintió antes de comenzar a subir las escaleras.
— Casi me olvido, en el sótano están algunas cosas que nos compraron tus padres para nosotros — mencionó deteniendo a su cuñada a medio camino. — Ven te mostrare.
Siguió al hombre, hasta llegar a la habitación bastante amplia que, aunque era utilizada para guardar lo que ya no necesitaban estaba muy limpio y ordenado. A simple vista se notaba que era gracias a su madre que amaba la limpieza y el orden.
— Elige pequeña Akane. — invitó señalando con su mano.
Akane asintió y con un este y este también, empezó a hacer lo solicitado. Tofu solo sonreía nervioso ante todo lo que elegía la peli azul.
—¿Eso es todo? — cuestiono con asombro, la chica solo asintió. — Bien empecemos a cargar que no terminaremos temprano.
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Para casi media noche, por fin con Tofu habían subido y ordenado lo último que trajeron. Akane miro satisfecha la apariencia de su departamento, habían sido varios viajes los necesarios para trasladar todo, la mayoría eran muebles de su cuñado que utilizaba cuando era soltero. Menos el refrigerador que era nuevo.
Después de una merecida ducha, se sentó satisfecha en uno de los dos sillones individuales de la sala de estar, que al medio una mesa ratona la completaba, en un costado había ubicado dos libreros, de los cuales uno era el que estaba en su habitación. Al verlos instalados, empezó a sacar los libros de las cajas que tenía cerradas para acomodarlos.
Un café me vendría genial. — pensó caminando a la cocina y poner un poco de agua, había traído la vajilla necesaria para cuatro personas que eran los que cabían en la mesa. Dudaba que la visitara una cantidad mayor a esa de gente.
Miro emocionada al refrigerador, planeando feliz que al día siguiente gastaría dinero y compraría lo necesario para que no estuviera vacío.
Apenas contuvo un bostezo, después de ingerir su bebida, sus parpados comenzaban a cerrarse, con paso pesado, mañana terminaría con lo que faltaba.
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Ver sus propios muebles en su nueva habitación al despertar, clamaban un poco ese sentimiento de nostalgia, prácticamente todo estaba igual hasta su escritorio y su armario. Feliz se levantó debía terminar y después ir a hacer las compras.
Faltaba poco para que el horario de almorzar llegara, cuando llamaron a su puerta. Extrañada abrió sorprendiéndose de ver a la familia de su hermana.
— Tenía curiosidad de donde vivías. — comentó Kasumi quien cargaba a un Hiro completamente dormido— Además trajimos comida. — Señalo a un Tofu quien venía cargado con varias bolsas.
— Claro, sean bienvenidos. — invitó dejándolos ingresar.
Nerviosa, esperaba el veredicto de la castaña quien observaba todo con detalle.
— Es muy pequeño. — comentó después de unos minutos, que para Akane fueron interminables.
Akane se mordió la lengua, tentada a resaltar que era un mono ambiente.
— Pero se siente, un ambiente muy cálido. — termino con una sonrisa. — Donde lo ubicaras. — cuestiono señalando un televisor que estaba en la habitación de la menor.
— La verdad no lo sé. — se rasco la cabeza con nerviosismo.
Kasumi sacudió la cabeza con negación y marcho a la habitación de la peli azul, con cuidado acostó al niño en la cama.
— Cerca de la ventana es el lugar indicado, donde hay el suficiente espacio. — aconsejó. — Oye Akane… ¿trajiste la lavadora? — cuestiono curiosa.
Tofu y su cuñada palidecieron al ver que habían olvidado algo tan esencial.
— Después de comer, iremos a buscarla, traje la camioneta conmigo. Además, Akane nos devolverá el favor ¿Cierto cuñada?
Abatida asintió, les debía una por tantas molestias ocasionadas. ¿Qué tan malo puede ser?
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Era un total caos, no llevaba ni diez minutos y sentía que su cabeza estallaría. Su repertorio de canciones había terminado y el llanto de Hiroshi no se detenía con nada, no tenía hambre si antes de marcharse su hermana lo había alimentado y cambiado. Tenía dos biberones guardados en el refrigerador que necesitaban solo calentarse.
Apenas Tofu arranco la camioneta, había comenzado el llanto de su sobrino. Exasperada comprobó que solo transcurrieron cinco minutos. Sus ojos empezaron a cristalizarse de impotencia.
Este es un excelente método anticonceptivo. — admitió desesperada. Si la idea de su hermana era que cuidara su virginidad, había sido muy efectiva.
—¿Quieres dar una vuelta? — cuestionó con una sonrisa nerviosa— Como si me fueras a contestar—se auto regaño y con esa decisión abrigo bien al niño, rogando que así se calmara. Porque estaba segura que en cualquier momento comenzarían las quejas de sus vecinos.
Suspiró con calma al llegar al recibidor sentándose frente a un gran ventanal, que permitía admirar una pequeña plaza al frente.
— Calladito, te ves más bonito. — confirmo con alivio.
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Gracias a los vidrios polarizados de su vehículo, podía ser espectador de aquella estampa, que para cualquiera resultaría hasta tierna, caso contrario para alguien como él, quien sentía que se habría un abismo y las dudas lo envolvían al grado de sentirse ahogado.
Agarro lo que había en el asiento de copiloto, y dándose valor salió del auto.
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Akane estaba tan concentrada en hacerle gestos al niño, que no fue capaz de presenciar, que alguien estaba a su lado.
— Señorita Tendo. — saludó haciéndose notar.
La peli azul se giró, sorprendida al ver la impotente figura masculina a su lado con esa vestimenta que portaba no lo reconocía. Además ¿Qué diablos hacia ahí?
Continuara…
N/A:
¡Hola!, aquí les traigo una nueva actualización y en ella detalle más lo que es la vida de Akane, ¿se imaginan quien llegó al final? Esperó sus respuestas y opiniones al respecto. Como es normal mi mayor agradecimiento es para Sheila por ayudarme. Yo no soy escritora ni nada por estilo hago esto como terapia asi escapó de la realidad gracias a este medio.
Sin dar más vueltas responderé a los reviews que me enviaron en los capítulos:
Tercer Capítulo:
Benani0125: me alegró que te guste la idea, en si padecer un trastorno no es grave si uno sabe manejarlo y no deja que termine afectando en su vida social y Ranma tiene que superarlo.
Nancyricoleon: sé que esta personalidad es extraña, pero la idea me rondo mucho tiempo y me dije ¿Por qué no? Además, es algo por lo que pasan más personas de las que uno se imagina.
Paulayjoaqui: Jajaja, no te preocupes ya que tu no lo puedes hacer, haremos que Akane haga todo el trabajo, aunque la terminemos envidiando. Si vivir asi es difícil, pero hay que mantener un equilibrio y es lo que Ranma no hace, talvez el enamorarse le dé un empujoncito necesario.
Mei: Lo obtuvo con méritos además lo salvo Ranma de ser abusado por Kodashi ;)
Cuarto capítulo:
Rj45: Me hiciste el día al hacerme recordar esa escena, te juró que no lo había pensado. Sobre tu teoría no Ranko aquí no existe Ranma es hijo único y con el tema de la suculencia falta mucho pues tengo pensado mínimo que sean 17 capítulos por ahora asi que falta, pero en unos más adelantes habrá acercamientos más intensos entre ellos. Gracias por tomarte tu tiempo en comentar.
Paulayjoaqui: Ukyo solo está interesada en el dinero de Ryoga. Ranma ya está cambiando solo que todavía no lo nota ya que le da prioridad a otras cosas y lo pasa por alto.
Mei: Cuando escuche esa frase de la genética fue lo que me ayudó a desarrollar el capítulo, y te prometo que habrá más acercamientos entre ellos. Sé que son lentos y pequeños, pero no puedo pasar por alto lo que tiene Ranma seria forzado y no sería adecuado.
Guest: gracias por comentar, y esperó que te sigan gustando los próximos capítulos.
Ya saben cualquier duda que tengan me dejan en los comentarios yo con gusto les responderé a ellas.
Me despido y les deseo que tengan un lindo dia.
