T.O.C.
DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko. Yo solo los tome prestado para realizar esta historia. También tomare prestados personajes de otros animes. Este es un U.A.
Capitulo seis: Malentendidos
Era consciente de que la atención de la chica estaba puesta en él, pero su mirada estaba fija en la criatura de mejillas regordetas que lo observaba con curiosidad, algo en su interior se quebró al comprobar el color de ojos del niño.
— Es un niño precioso, se parece a la madre— le costó horrores decir lo último sin que se le quebrara la voz.
Akane lo miró confundida y miro al bebé con curiosidad.
— ¿Lo cree? No, en definitiva, es la viva imagen del padre — aseguró convencida. El niño como respuesta sonrió marcando dos hoyuelos en sus mejillas.
En la cabeza del hombre, solo podía imaginar lo que esa sonrisa decía" yo llegue antes que tu". Sacudió con fuerza la cabeza, tratando de alejar los sentimientos amargos que lo consumían, estaba comenzando a odiar a una criatura que no tenía culpa de nada.
— Él es Hiroshi — lo presentó sonriente.
¿Seguirá con el padre? ¿Podría aceptar a la gallina y al polluelo? ¿Así iba el refrán?
— Es mi…
Arrugo el ceño ante lo último, ¿Por qué pensaba en gallinas? ¿Quién creo ese refrán tan estúpido?
—… Sobrino— finalizó.
Parpadeó confundido, había visto que los labios de la chica se movían, pero por estar tan concentrado en sus pensamientos no le prestaba atención.
—¿Dijo algo? — cuestionó curioso.
— Si, que él Hiroshi, mi sobrino— repitió — Licenciado Saotome ¿se encuentra bien? — preguntó preocupada.
Ranma en ese momento podía dar crédito que la frase "el alma me regreso al cuerpo" era verídica, suspiró aliviado, y pro siguiente se auto regañaba por como su cabeza podía actuar tan malvadamente en su contra, creando malos entendidos.
— Si, solo venía a traerle esto — estiro su mano enguantada, mostrando un libro —. Se le olvido el otro día en mi auto.
Akane arrugó en ceño, cosa que hizo que el pulso de Ranma empezara a temblar, agradeciendo que a causa del frio no tuviera que sacarse los guantes, eso ayudaba que controlara un poco los impulsos.
— No me había dado cuenta de que lo había perdido — se excusó al reconocerlo, había estado tan ocupada con la mudanza que no se dio por enterada — Gracias — susurró aceptándolo ante ver la incomodidad del pelinegro al sostenerlo.
Ranma se mordía la legua con fuerza, intentando controlar el impulso de preguntarle el por qué había pasado por alto algo tan importante.
— Suele pasar — fue lo que respondió en cambio —. Te quería preguntar sobre el proyecto. ¿Puede ser de un caso que este en vigencia?
— Eso sería mil veces mejor — concedió ilusionada.
— Bien, mañana en la oficina te explicare todo con detalle. — comentó acomodándose el abrigo, ya no tenía nada que hacer allí, estaba demasiado incómodo.
— Hasta mañana Licenciado— se despidió, lo siguió con la vista todo el trayecto hasta que ingresó a su automóvil y se marchó – Eres un verdadero misterio Ranma Saotome— musitó despacio.
Observo a la criatura la cual dormía aferrada a su pecho, con un suspiró profundo logró ponerse en pie, esperando que cuando este despertara sus padres ya estuvieran de regreso.
.
.
No había avanzado ni dos cuadras, cuando se vio obligado a estacionar, una risa irónica y amarga salió de sus labios, ante la vergüenza que acababa de sufrir.
— Soy un idiota — admitió con pesadez. — Idiota, idiota, idiota. — repitió golpeando su frente contra el volante, de la nada el claxon sonó haciéndolo brincar del susto— ¿Algo más, podría pasarme? — indagó con molestia.
Frustrado, Ranma puso en marcha el auto, sentía la necesidad de encerrarse en la seguridad de su departamento, teniendo el presentimiento que esa noche no podría dormir casi nada.
.
.
.
Esa mañana apenas cruzo las puertas de la clínica fue recibida, por una escena poco usual, y no era para menos ver a una molesta Shampoo discutir acaloradamente con un muchacho, no era algo de todos los días. Se movió incomoda en su lugar al ver el panel donde marcaba su ingreso estaba al lado de recepción, camino con cautela esperando no escuchar algo, pues le molestaba presenciar conversaciones ajenas.
— Ya decir que dejárselo a Shampoo — gruñó molesta, la peli azul casi deja caer la tarjeta por el susto.
— Esta es una entrega privada y personal — rebatió con cansancio ante la terquedad de la mujer — Y aquí dice claramente — señalo la ficha — Es para Ranma Saotome y usted claramente no lo es. — aseguró — Aunque con los tiempos que transcurren… cualquiera puede llevarse una sorpresa.
Akane, miro curiosa al chico, ante la mención del nombre de su jefe. Esa era su responsabilidad, apresuro el paso al ver la cara roja de la peli morada. Se tapó los oídos con rapidez, preparada para que lo que iba acontecer no la dejara sorda.
—¡Shampoo, ser mujer cien por ciento natural! — Gritó ofendida.
— Si usted lo dice— murmuró indiferente— Bien… ¿me dejara pasar o estaremos así toda la mañana?
— Disculpe — interrumpió conciliadora Akane — Yo soy la secretaria del Dr. Saotome
— ¡Por fin alguien decente! — suspiró aliviado el chico — ¿Me podría guiar?
Akane solo asintió comprensible, a simple vista se notaba que era un adolescente, que no pasaba de los dieciséis años y si para ella que tenía veinte era difícil lidiar con una recepcionista con un japonés poco fluido, para el muchacho sería un completo calvario.
Regresó sobre sus pasos, seguida de cerca el mensajero, pasando de largo de la oficina de su jefe, y ya en su escritorio saco una hoja y empezó a anotar algunas cosas.
— Necesito tus datos—indicó entregándole la hoja—. Son políticas del Licenciado— musitó incomoda.
— Como odio a los médicos y sus políticas— gruño sacándose la gorra, dejando al descubierto su cabellera pelirroja, y sin más empezó a escribir.
.
.
.
Ranma apenas podía contener los bostezos que reflejaban su falta de sueño, con desgana logró responder cuando llamaron a su puerta, Akane solo asomo la cabeza para indicarle que lo buscaban y desapareció rápidamente, sin darle tiempo a responder nada. Arrugó el ceño al ver un muy joven mensajero, que cargaba un par de cajas.
— ¿Ranma Saotome? — cuestiono dudoso, aunque estaba seguro que la chica no le mentiría, al ver que asentía, suspiro aliviado — ¿Dónde las dejo? — preguntó mirando la habitación, buscando un lugar indicado.
— En la silla — señaló con la cabeza, no dejaría que eso tocara su escritorio.
Tenía sueño y sus movimientos eran perezosos, se colocó un par de guantes y se acercó a ver de qué se trataba. Se maldijo al ver el remitente, había sido descuidado al colocar la dirección de la clínica en los encargos para Happosai.
— Necesito su identificación, para corroborar si todo está correcto— solicitó sin inmutarse por el comportamiento del pelinegro. Había visto gente tan extraña en su corta vida, que a estas alturas si venia un gorila bailando la macarena no le sorprendería.
Ranma le entregó lo solicitado, después de sacar una bolsa negra de uno de sus cajones, y empezó a meter en ella el contenido, de la caja más grande.
—¡Wow! ¿ese tamaño existe? — musitó ante lo que veían sus ojos.
— Es la mayor fuente de ingreso de los cirujanos plásticos — comentó como si nada, metiendo un brasier rojo escarlata en la bolsa, al ver que ya no quedaba nada procedió a anudarla — Pluma. — solito para firmar la hoja — Chico reacciona — gruñó molesto al ser ignorado, por un adolescente que en cualquier momento estaba por sufrir un derrame nasal, a causa de pensamientos nada inocentes.
El pelirrojo avergonzado le entrego la lapicera, cuando todo estaba terminado, no se movió. Ranma lo miro interrogante y solo recibió una seña del pulgar acariciando los demás dedos con rapidez.
—¿Problemas en Propilandia? — cuestionó con sarcasmo, ambos sabían que ese servicio no exigía abonar propina.
— Tengo que pagar mis estudios— acotó dramáticamente, tratando de parecer creíble ya que el verdadero destino de ese dinero seria para la adquisición de la nueva consola que estaba en el mercado.
Son todos unos tacaños— pensó al escuchar al pelinegro murmurar. Siempre era lo mismo, lloraban por unos cuantos yenes, cuando ellos tenían sueldos altísimos.
— ¿Te quieres ganar quinientos Yenes? — mencionó Ranma mostrando el billete.
— ¿A quién debo matar? — murmuró emocionado— Si se trata de desparecer un cuerpo, mi horario disponible empieza después de las diez de la noche— agregó planeando internamente como haría para escaparse de su casa.
Ranma parpadeo confundido, ante tanta información proporcionada de golpe. Con una sonrisa nerviosa saco una hoja y empezó a escribir.
— Ignorare eso por el bien de ambos — acotó sin dejar de escribir—¿Cómo te llamas?
— Shippo — apenas logro responder avergonzado de malinterpretar la situación.
— Iras hasta el segundo piso — indicó sin mirarlo — Le entregaras esta nota a Kaede, ella es la jefa de enfermeras— le entregó la hoja — Ella te guiara en lo demás.
—¿Y esto? — cuestionó confundido recibiendo la bolsa llena de prendas.
— Se lo entregaras personalmente a la persona que Kaede te indique como Happosai. Si alguien te pregunta eres el nieto de uno de sus amigos.
Shippo reaccionó al escuchar la puerta cerrarse, parpadeó confundido en medio de un pasillo prácticamente vacío, tanteo en su bolsillo y allí estaba el billete, ahora sí o si debía cumplir con lo solicitado.
Al estar solo, Ranma abrió la caja más pequeña, hizo una mueca al ver el contenido ¿Quién en su sano juicio le podría gustar algo asi? Si solo a Ryoga Hibiki y su mente retorcida disfrutaría de ello. Sin sacarlo de su empaque lo guardo junto a los productos de limpieza, esperaría el momento indicado para realizar su venganza.
.
.
.
Akane, estiró ambos brazos ocasionando que su espalda hiciera un fuerte sonido y en su rostro se reflejó con gesto de deleite. Su cuerpo últimamente le solicitaba con urgencia un descanso y se manifestaba en su entumecida columna, gracias al permanecer por un tiempo prolongado escribiendo en su portátil, agradeciendo que su jefe no le molestara que la trajera consigo facilitándole así el no atrasarse en sus estudios.
Permaneció unos instantes más en esa posición, siendo consiente que prácticamente casi nadie pasaba por ese corredor. Aunque esta era la primera vez que se percataba de eso, los días anteriores estaba concentrada con los casos que se le entregaron y se ensimismo tanto que ignoraba totalmente lo que giraba a su alrededor. Hasta el momento podía decir que su trabajo era tranquilo, ni siquiera su jefe era molesto al grado de atosigarla, eso sí, tenía comportamientos extraños, aunque a su parecer nada fuera de lo normal.
La melodía de su móvil, llamo su atención y al ver el destinatario dudo en ver el contenido de este, ver que se trataba de su amiga Akari, solo significaba que ya las calificaciones de los exámenes escritos habían sido entregadas. Con nerviosismo lo abrió y al ver la imagen que iba adjunta a un "felicitaciones", logro que respirara con tranquilidad. Una sonrisa resplandeciente ilumino sus facciones al ver que había aprobado todos los parciales con una nota alta. Esos resultados, compensaban tantas noches enteras que prácticamente había alcanzado a descansar por estudiar Ahora solo le quedaba una sola materia y con fuerzas renovadas, saco un block de notas.
.
.
.
Ranma cabeceaba a causa del sueño, y la tranquilidad que había esa mañana solo aumentaba su estado de somnolencia, ni siquiera Ryoga había ido a molestarlo. Apenas logro despabilarse un poco cuando llamaron a su puerta, y con voz queda concedió la autorización para que ingresaran. Parpadeó confundido al ver la figura de su secretaria, la cual lo veía con curiosidad. Estaba seguro de no haber solicitado su presencia.
— Disculpe que lo moleste, venia por lo del caso— se excusó con nerviosismo, dudando en si era una buena idea, más al ver el estado del pelinegro.
— Cierto, el caso— musitó después de recordar de que hablaba.
Sacó de su portafolio una carpeta la cual apenas abrió extrajo la primera hoja. En ella figuraban los datos de los involucrados y debía proteger la identidad de estos. Era una política de su profesión.
— Este caso es de un acoso laboral, entre dos empleados de esta clínica — comenzó a narrar —. Yo estoy haciendo la defensa del demandado, las relaciones entre pares aquí no están prohibidas. Un claro ejemplo es el caso del Doctor Hibiki y la enfermera Ukyo Kounji.
Akane tomaba notas con rapidez, ante lo último lo miró con asombro.
— ¿Ellos salen? — cuestionó sorprendida ante la noticia.
— ¿No lo sabía? — indagó confundido, además era casi imposible que ella no lo notara, ese par no conocía el significado de la palabra discreción.
— Como sea — acotó restándole importancia — Esto paso hace meses atrás.
Prosiguió narrándole los hechos más relevantes, manteniendo el anonimato de los involucrados.
— Es un caso simple — comento conciliadoramente cuando Ranma termino. —¿Pero por qué el demandado no fue apartado de su puesto? Creo que fue algo muy machista.
Ranma odiaba ese término, ya que él fue quien tomó la decisión, y no fue precisamente por machista. Podría explicarle la verdad, pero eso no lo lograría sino destruía varias reglas en el trayecto y por más que quisiera ayudar, eso estaba fuera de alcance por el momento.
— Las pruebas, decidieron ese veredicto — se justificó con sabiduría.
—No es justo— murmuró antes de darle un sorbo a su bebida. — Disculpé, no pude desayunar esta mañana— se excusó incomoda ante la mirada curiosa de su jefe.
El aroma a café inundo su sentido del olfato, su estómago reacciono a causa de ello. Un calor inundo su cuerpo gracias a la incomodidad de la vergüenza, que se concentró principalmente en su rostro. Además, a qué hora había entrado con ese recipiente, en su estado de somnolencia no lo había detectado.
La incomodidad aumentó, al ver que Akane servía el resto de la bebida en la taza, y colocarla con cuidado en el escritorio. Todo lo realizo con una sonrisa nerviosa.
Ranma seguía consternado mirando el líquido, apenas podía divisar el vapor que desprendía. Sufriendo un debate interno ni siquiera fue capaz de notar cuando su secretaria se marchó ante su mutismo. Estaba más concentrado en que decisión debía tomar. Estiro su brazo derecho el cual temblaba con más fuerza al acercarse. Su estómago proclamaba ansioso, y su sentido de precaución lo frenaba pensando toda la clase de gérmenes que podía tener.
— Ranma necesito que firmes algunos documentos importantes— comentó Ryoga entrando nuevamente sin llamar.
Ranma asustado, regresó a su posición inicial, tratando de aparentar que nada había sucedido. Molesto arrugó el ceño al ver la cantidad de documentos que el castaño traía consigo y sin delicadezas las ubicaba en su escritorio.
—Oh, café— murmuró sorprendido, antes de agarrar la taza.
Ranma fue testigo en cámara lenta como su amigo bebía el contenido, sin molestarse en preguntar si era de él.
— Estaba delicioso, el toque de vainilla resalta el sabor — musito con felicidad. — Tienes una buena mano para esto.
El interior del pelinegro bullía de rabia, ante el descaro cometido y su estómago le reprochaba el haber dudado tanto. Y si lo que su amigo comentaba era cierto había desperdiciado de probar algo hecho por Akane.
—¿Estas bien? — cuestionó nervioso, al ver el gesto molesto extraño que se reflejaba en el rostro de Saotome.
—¡Perfecto! — exclamó como si nada.
Mientras decía eso imaginaba las maneras más dolorosas de vengarse.
Continuara…
N/A: Bien aquí apareció un nuevo personaje de Inuyasha, en lo personal amo la personalidad de Shippo y ya hizo una buena relación con Ranma, en los últimos capítulos saldrá de nuevo.
Sé que quieren un lazo más apegado en nuestros protagonistas, y lamentablemente debo decir que faltan tres capítulos para que eso suceda. Lo siento estos ya están escritos asi y no pienso cambiarlos ya que yo respetó la condición de Ranma y le daré su felicidad cuando se sienta preparado, respetando el proceso de sus avances.
Sin más motivos me despido, agradeciendo sus comentarios, ya que tomarse minutos de su tiempo para hacerlos, lo valoró desde mi corazón.
Ya saben si por un momento logré sacarles una sonrisa, ya me siento satisfecha con ello, cualquier duda o critica me la dejan en los comentarios.
Benani0125: Si era Ranma. Gracias por comentar Hermosa y darme algunos minutos de tu tiempo para leer el capítulo, esperó este te guste.
Nikita-Shinoda: Gracias por comentar, trataré de no hacer malos entendido hasta que ese par este junto, pero Ranma es una bomba y está a la defensiva constantemente. Cuando ello evolucione te agradará el cambio lo prometo.
Rj45: Sobre lo primero te entiendo, pero falta un poco más. La relación dará un giro de ciento ochenta grados desde el noveno capítulo. Y con el tema del niño, si vamos por su condición si lo sufrirá, pero en el fondo a él gustan los niños ya más adelante explicaré el por qué Ranma es asi y todo tendrá sentido.
Mei: me imagino más si estas en la adolescencia, en mi caso pues soy hija única y mi madre jamás llevó un hombre a casa. Acertaste era Ranma, esperó te guste la actualización.
Guest: No te preocupes aquí no habrá terceros que irrumpan entre ellos, aquí el que dilata todo es Ranma, pero está evolucionando solo que no lo nota. En un futuro capitulo surgirá el desencadenante de que todo avance entre ellos.
Sin más motivos me despido, hasta la semana que viene.
