T.O.C.

DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko. Yo solo los tome prestado para realizar esta historia. También tomare prestados personajes de otros animes. Este es un U.A.


Capitulo Siete: "El mundo es un maldito pañuelo"

Transcurrió una semana desde el día que su jefe le había explicado sobre el caso, y desde ese día se había mantenido en total hermetismo y cada vez que intentaba sonsacarle algún detalle más, solo le decía que el día de la audiencia se enteraría. Y para el colmo el pelinegro se había mantenido ocupado leyendo y firmando varios documentos que el Psicólogo le traía y ella era la encargada de regresarlos después.

Además, gracias al descubrimiento de la relación amorosa que mantenía entre ese par, fue un desencadenante para estar atenta y ser fiel espectadora de varios episodios por demás incomodos. Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que se sonrojo en ese lapso de tiempo, hasta llego a pensar que era mejor mantenerse en la ignorancia.

En el plano personal y familiar, era un tema que la mantenía tensa y ansiosa. Faltaban unos días para el cumpleaños de su madre y estaban preparando todo para celebrar ese acontecimiento y a estas alturas se le estaban acabando las excusas para no participar, no por no disponer de tiempo, sino que su madre cuando estaba rodeada de sus tres hijas se volvía bastante intensa, esto aumentaba si se trataba del ámbito amoroso. Una vez cuando Nabiki dio a entender que le gustaba alguien, fue tanta la euforia que la inundo de preguntas y su hermana no se guardaba ningún detalle de lo que hacía, ambas compartían una personalidad bastante desinhibida.

Akane suspiró con fuerza, después de rendir los parciales ya no le quedaban materias de ese año salvo el trabajo que debía entregar y su jefe seguía manteniéndose en un total secreto. Estaba pensando seriamente en declinar de su ayuda e intentar pedírselo a su hermana. No solamente la detenía una de las consignas, sino que además Nabiki era una persona manipuladora y prestar su ayuda le saldría caro, lo cual rememoró que era una mala idea gracias a las malas experiencias vividas de su niñez.

El intercomunicador de su escritorio comenzó a sonar, asustándola en el proceso, ese aparato casi no se utilizaba, y para su sorpresa era su jefe quien solo requería su presencia en su oficina.

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Ranma masajeaba sus sienes tratando de mitigar algo el cansancio que padecía, tenía que ser muy cauteloso a la hora de leer los contratos de renovación de pasantías y era su obligación constatar que no tuvieran fallas; como el nuevo aumento sustancioso para cierta enfermera como claro ejemplo.

Apenas se percató de que habían abierto la puerta, su mirada curiosa se fijó en su visita. Parpadeo confundido al ver el sonrojo en las mejillas de su secretaria, aunque tal vez se debería a la apariencia que proyectaba en esos momentos, por comodidad solo llevaba puesta la camisa; tanto la corbata como el saco de su traje descansaban en el perchero.

Suspiró con pesadez ya que muy en el fondo de su interior deseaba que dicha reacción fuera consecuencia de por lo menos ella, sintiera alguna minúscula atracción por él. Lamentablemente esa situación parecía totalmente imposible. Irónicamente sentía que la recepcionista era la única que lo veía con deseo.

Sin contar que, durante esos días su secretaria estaba más que molesta por su forma de actuar, esperaba que la noticia que tenía que darle cambiara u apaciguará su humor.

— Tome asiento, Tendo — indicó señalando la silla vacía.

Akane solo asintió, ubicándose sin siquiera mirarlo, esperaría a que el sonrojo disminuyera un poco antes de hacerlo.

— Hoy a la cinco de la tarde tengo que ir al juzgado — comenzó a narrar—. La parte demandante exige nuestra presencia.

Sus facciones se iluminaron ante el "nuestra" eso significaba que tendría que acompañarlo. Asombrada lo miró eso era algo importante y lo soltaba asi de repente, no tenía casi nada de información.

— No te preocupes. — la tranquilizo al imaginar a que se debía el gesto de la chica. — Una vez que estemos frente al demandante, será más fácil el que te enteres de todo. Y de allí obtendrás lo necesario.

— Es la primera vez, que estaré en un juicio— musitó emocionada.

— Es una mediación — la corrigió con sutileza. En el cual solo estarían las partes sin presencia de un juez.

Akane parpadeó confundida, de todas maneras, la sonrisa no se borró de su rostro. Esta iba a ser una experiencia que aprovecharía por completo.

Antes de que alguno rompiera el silencio que los embargó por algunos segundos, fue roto por la brusca entrada de cierto castaño, quien ya tenía la costumbre de hacerlo sin llamar.

— Ranma ¿terminaste?, tengo que hacer los depósitos para… Perdón ¿Interrumpo algo importante? — mencionó al ver a ambos jóvenes.

Ambos negaron con la cabeza, involuntariamente las mejillas de Akane se sonrojaron al imaginarse los pensamientos nada inocentes detrás de las palabras dichas por el Psicólogo. Con una disculpa a medias se puso de pie, dispuesta a marcharse. Cuando estaba agarrando el picaporte se frenó de golpe.

— La espero a las cinco. Sea puntual— solicitó Ranma.

Su vergüenza aumento, sintiéndose morir con esa simple indicación que para ambos no guardaba ninguna segunda intención, pero bastaría para que la imaginación de Hibiki volara a niveles insospechados.

— Estaré puntual en el "Juzgado" Licenciado. — aclaró con seguridad resaltando la ubicación, tratando de evitar asi cualquier mal entendido. Sin más salió con más confianza.

El rostro de Ranma reflejaba una profunda confusión ante la reacción de la chica, hasta que una leve risa nerviosa lo obligo a ver a su amigo el cual, solo lo miraba con diversión.

— Es una chica lista— soltó como si nada Ryoga antes de empezar a reírse con fuerza.

Normalmente el pelinegro intentaría preguntarle la razón, pero su estado de ánimo no era el mejor en esos momentos.

— Ya terminé con todo —indicó al entregarle los documentos, pro siguiente sacar una pequeña botella y verter el contenido en sus manos. Ya había perdido la cuenta de las que utilizo solo en esos días.

Hibiki solo asintió al agarrarlos, había captado que el humor no era el mejor y que no debía desaprovechar la oportunidad de salirse con una pequeña victoria que escasamente sucedían.

Una vez que se encontró solo, saco el único expediente que había guardado esperando que su amigo no sospechara de su ausencia, normalmente podría reclamarle al ver el contenido de este. Era la tercera vez que pasaba por encima de él, pero no sentía que fuera justo en su determinación, pues mezclar el placer y el trabajo no era correcto, aunque no estuvieran prohibidas las relaciones entre el personal.

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El cielo totalmente encapotado, ocasionaba que la temperatura disminuyera drásticamente a esas horas de la tarde y eso que faltaban un par de meses para que la época invernal llegara. Parada en la entrada del edifico Akane esperaba ansiosa el arribo de su jefe. Una brisa fría sopló haciendo que un escalofrió recorriera por su columna, comenzó a dudar en la elección de la ropa que portaba, en su adolescencia usar faldas era algo sumamente común, al ingresar en la universidad fueron relegadas por diversidad de pantalones.

Comprobó por décima vez su reloj de muñeca y maldijo al ver que por culpa de su ansiedad había salido con bastante antelación y por esa razón ahora sufría las consecuencias. Podría ingresar, pero al ser un lugar desconocido no poseía la valentía necesaria.

Una nueva brisa soplo, haciendo que estremecimiento de frio aumentara, siendo consiente que faltaba más de media hora para que iniciara, no estaba dispuesta a seguir en esas condiciones, dio un paso dispuesta a subir las escaleras. Hasta que diviso a lo lejos una figara vestida totalmente de negro que giraba en la esquina, apenas lo podía distinguir venia tan abrigado que casi no lo reconocía.

— ¡Buenas tardes! — saludo al pasar por su costado, sin siquiera mirarla.

— Buenas Tardes, Licenciado Saotome — contesto con sorpresa.

Al escuchar su voz, Ranma se giró con asombro, mirándola de arriba abajo.

—¿Akane? — cuestionó al reconocerla, estaba tan diferente que parecía otra persona. Además, venia molesto por culpa de tener que estacionar tan lejos su automóvil y verse obligado a caminar. Había visto tantas cosas en el trayecto que por unos momentos deseaba el poder volar asi evitar el tener contacto con ellos. Y eso que solamente fueron dos cuadras.

Sin contar que cuando su hora de trabajo finalizo, salió de su oficina dispuesto a ofrecerle a la chica si quería que pasara por ella, para llegar juntos. Suspiró decepcionado al ver que esta brillaba por su ausencia, había perdido una buena oportunidad y con lo difícil que le costó decidirse, no quería crear malos entendidos.

El ahora verla allí parada esperándolo, le provoco en sin fin de emociones contradictorias desde molestia por no poder lograr ser indiferente, hasta una ternura indescriptible por su simple presencia. Desde que tenía contacto permanente con ella sus sentimientos viajaban como una maldita montaña rusa con tantos altibajos. Al notar las mejillas rojas que resaltaban a causa del clima. La culpa lo embargo si no hubiera sido tan lento, no estaría allí expuesta a las bajas temperaturas.

— Entremos, hace mucho frío — musitó girándose tratando de sonar tranquilo, no queriendo imaginarse el tiempo que llevaba allí afuera.

Akane asintió, siguiéndolo de cerca, brindo una exhalación de alivio al ingresar al edificio, la calidez del lugar mitigaba un poco los espasmos de frio que sufría, apenas fue consciente de como su jefe saludaba a la recepcionista y arrugo el ceño al ver la mirada con la cual lo recibió, un estremeciendo la recorrió por completo.

— Akane— la llamó Ranma, con su mano extendida hacia ella, tenía una lapicera entre sus dedos enguantados— Tienes que firmar, para que te dejen ingresar — indicó.

La vergüenza la invadió al ser consciente de haberse perdido en esa sensación nueva. Con las mejillas sonrojadas recibió la pluma y plasmó su firma. Al terminar levanto la cabeza y pudo ver el gesto despectivo de la mujer. Si había algo que podía afirmar es que no era una cobarde y le brindo una sonrisa irónica en claro desafío.

— Llegaremos tarde — mencionó un incómodo pelinegro, sujetando la mano de su secretaria para llevársela de allí.

Akane antes de doblar en el primer pasillo, se giró para dedicarle una mirada de superioridad obteniendo satisfactoriamente el objetivo alegrándose de como las facciones de la recepcionista se contrajeron con evidente molestia.

Iba tan contenta por lo acontecido, que no logro frenarse antes de chocar contra algo, que no era más que la espalda de su jefe, avergonzada sus mejillas empezaron a sonrojarse. Si seguía asi rompería un record en un día, la sensación aumento al notar ser el estremecimiento de parte del pelinegro quien aparento mantenerse impasible.

— Allí se encuentra una pequeña cafetería— señalo con la cabeza una habitación donde a simple vista se veían algunas mesas — Busca un café, así entras en calor. Yo te esperare en la oficina que se encuentra al final del pasillo— comunicó antes de soltar su mano y seguir caminando.

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Al ingresar a la sala, lo recibió una mujer mayor cediéndole el paso para que entrara en el despacho, con un simple asentimiento, siguió su camino, se detuvo de golpe frente a la puerta debatiéndose en qué forma debía abrir la puerta, pues su mano izquierda llevaba su portafolio, mientras que la derecha iba sin él, en un impulso se lo había quitado para poder sentir el contacto de la piel de su secretaria. Con reticencia se lo coloco nuevamente, apenas hizo el amago para abrir, cuando alguien desde el interior lo hizo por él.

— Justo a tiempo Saotome, pensé que eras más puntual— comentó con ironía.

— No creí que tuvieras conocimiento del significado de esa palabra. — rebatió con pereza, ingresando, ignorando a su acompañante hasta llegar hasta el escritorio y apoyar su maletín.

— ¿Acaso estas de mal humor? — interrogó con gracia — Aunque lo extraño seria verte alegre.

Ranma se mantuvo de espaldas, apenas logró contener un bostezo de aburrimiento, era más que claro que no quería estar en ese lugar, cuando la parte demandante solicitó la mediación, solo había aceptado para asi ayudar a cierta chica con su trabajo.

— Puedes ahorrarte tus sarcasmos. No estamos aquí haciendo sociales, vayamos directamente a lo importante— comentó al girarse para enfrentar a la mujer.

— Vengo a solicitar una disculpa pública. — aseguró con firmeza. Al ver el gesto de incredulidad en las facciones del pelinegro—¿Qué? es lo mínimo que pueden hacer, sabes bien que lo que hicieron conmigo estuvo mal.

Ranma cerró los ojos con pesadez, ante tanta palabrería que salía de los labios de la persona que estaba frente suyo. Respiró profundamente tratando de apaciguar el impulso de maldecir su suerte.

— Creía, que alguien con tu conocimiento iba a presentarme un mejor argumento, pero es obvio que a estas alturas no tienes nada— comentó mordaz —. Primero, nadie te obligo a involucrarte con tu jefe y que el muy idiota se enamorara de ti. Además, le tuviste tanto miedo a sus sentimientos que huiste.

— Eso no es cier…

—Segundo— la interrumpió — Tú fuiste la más beneficiada, en vez de despedirte y dejarte desempleada, te conseguí un puesto en un prestigioso Bufet, donde desemplearías tus facultades, y no verte relegada a ser la secretaria "de"— acotó con burla— Estas consiente que esta demanda ya no tiene sentido.

Ranma le dedicó una sonrisa de superioridad, a la vez sus ojos azules la desafiaban a que buscara alguna idea rápida. El duelo de miradas se mantenía, hasta que llamaron a la puerta, ocasionando que el pelinegro al saber de quien se trataba le dio el acceso.

— Disculpen la demora— interrumpió la peli azul, al sentir la tensión del momento.

—¿Akane? — musito la mujer al girarse al reconocer la voz de la chica.

— ¡Nabiki! — comentó sorprendida. —¿Qué haces aquí?

Ranma fue fiel espectador de la escena y del trato tan familiar que ese par compartían. Un mal presentimiento lo embargo.

— Disculpen ¿Ustedes se conocen? — interrogó con cierto temor.

—¡Somos Hermanas! — dijeron a la vez y empezaron a reír.

Maldición — pensó apesumbrado ante tal noticia. Había en Tokio miles de personas y justamente a él le venía a tocar tener tan mala suerte. Apenas fue consiente como ambas mujeres se abrazaron y empezaron a hablar, su mente era un completo caos.

Justo en esos momentos el móvil de Akane empezó a sonar, haciendo un gesto de disculpas se apartó para atender la llamada. Ranma la siguió con la mirada hasta que llegó a un rincón, y su ceño molesto se acentuó al ver que hablaba en murmullos.

— ¿Asi que la historia se repite? — murmuró Nabiki cerca de un pelinegro que se tensó ante el acercamiento— Esperare ansiosa por ver como tú manejaras la situación.

Los siguientes minutos, fueron un completo misterio para Ranma, principalmente se sentía mareado al ver como hablaban sin parar entre ellas, su cabeza palpitaba a cada instante y para su sorpresa Nabiki había concedido el que su hermana usara su caso para el trabajo, exigiendo solamente que cambiara las identidades. No era un adivino, pero estaba seguro que buscaría la manera de cobrársela a futuro, fue demasiado condescendiente para finalizar la demanda.

— Bien, esto se hizo más extenso de lo que creía— admitió con una sonrisa misteriosa Nabiki, quien se acercó al pelinegro y extendió la mano.

Por más que no se había quitado los guantes, su brazo se rehusaba a cooperar para corresponder al saludo. Auto regañándose por su compartimiento se terminó obligando a hacerlo.

— Nos veremos pronto futuro cuñado— murmuró despacio para que solo lo escuchara el pelinegro — Esperó que tu fobia no dañe a mi hermana— amenazo con el mismo tono de voz, mientras que su rostro mostraba que iba en serio.

Trago con fuerza, observó con nerviosismo a su secretaria la cual se mantenía leyendo el expediente ignorándolos a ambos. En ocasiones como esas, corroboraba que la ingenuidad de la chica era grande, ya que su hermana en la primera lo había descubierto.

— Akane, voy a ir a casa de nuestros padres, ¿quieres que te lleve? — indagó acercándose a la silla y agarrar su abrigo.

— Lamento declinar tu oferta hermana, pero tengo varios pendientes para esta tarde— se excusó con nerviosismo, trataría de retrasar el encuentro familiar— Tengo mucho que escribir— señalo al levantar el documento.

— Como quieras— aceptó al encaminarse hasta la puerta—. Sabes que no podrás huir por mucho tiempo.

Cuando la puerta se cerró, Ranma logró respirar con pesadez dejándose caer en la silla su cuerpo se sentía pesado, gracias a la tensión del momento tan bizarro vivido.

—¿Se encuentra bien? — indagó con cautela la peli azul a su jefe.

— Si, no te preocupes. — comentó restándole importancia. —¿Quieres que te acerque hasta tu casa? — ofreció, la vio dudosa en aceptar —. Ya es tarde, y seguramente el clima debe haber empeorado, además me queda de camino— lo último era mentira, pero no era algo que ella debía enterarse.

— Voy a buscar mi abrigo, y nos vamos — mencionó apurada al pararse.

Al hacerlo, Ranma pudo deleitarse con la vestimenta que la chica portaba que, aunque no era nada del otro mundo, sus mejillas se colorearon al ver como la falda marcaba sus curvas. Cuando regreso ya lista, salieron juntos caminando. Al llegar a la entrada impulsivamente la sujeto de la mano al ver que nuevamente se enfrascaban en duelo de miradas con la recepcionista.

El frio se había acentuado tal como lo había previsto, Akane a su lado había comenzado a temblar y en gesto protector, se quitó la bufanda. Y envolvió el cuello de la chica.

— No quiero que te vayas a enfermar— musitó con una sonrisa dulce.

—¡Gracias! — correspondió nerviosa por el gesto y el acercamiento.

Ranma solo asintió al agarrar la mano y llevarla hasta su automóvil, desde su posición aprovechando que el pelinegro no la veía dejo que el perfume de la prenda la inundara.

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Después de dejar a su secretaria en su domicilio. Las palabras de Nabiki seguían retumbando con fuerza en su cabeza ¿Podría tener una oportunidad? ¿su condición lo podría arruinar?

Después de debatirse por varios minutos, decidido a aceptar que necesitaría ayuda, con reticencia agarro su móvil y marco el número que conocía de memoria. Al escuchar el segundo tono su ansiedad aumentaba, estaba por desistir hasta que una voz agitada respondió.

— Necesito tu ayuda, mañana espérame en mi oficina— comunicó antes de finalizar la llamada rápidamente no quería dar más explicaciones, tenía una noche completa por delante que lo mantendría desvelado con solo imaginar lo que sucedería el día siguiente.

Bajó del auto, dispuesto a subir al ascensor, necesitaba una ducha con rapidez, sin importarle una vez que estuvo dentro apoyarse contra una de las paredes. El sonido de su celular lo alertó. Arrugando el ceño al ver que era un mensaje, con reticencia lo abrió.

*Te dije que terminarías en mis manos — era el mensaje de su amigo, pero lo que lo hizo maldecir fue que este iba acompañado de un gif de un cerdito negro haciendo la v de victoria.

— Mierda, estoy jodido— suspiró con pesadez.

Continuara….


N/a:

¡Hola!, sé que debo pedir disculpas por mi ausencia, pero el regresar a trabajar cambio drásticamente mi rutina. Además, en la última semana ando sufriendo de un molesto dolor en mi pierna izquierda y todos los síntomas apuntan a que nuevamente tengo una hernia lumbar y siendo sincera no quiero que sea asi o tendré que operarme.

Pero es incómodo no poder realizar cosas básicas por el dolor, como por ejemplo estar sentada o caminar.

En compensación en unos días (dos a lo mucho) subiré el capítulo ocho, miles de gracias por sus comentarios, favoritos y Follows

Primero, agradeceré la ayuda de Sheila por brindarme minutos de su valioso tiempo, si quieren les compartiré en mi perfil el link para que lean su libro que se titula" Saliendo con el jefe", cualquier cosa me lo hacen saber.

Bien ya no daré más vueltas y responderé sus comentarios:

Benani0125: Te seré sincera la frase de la gallina y los pollitos la sabe decir mi madre, pero no me recordaba cómo iba así que lo deje como duda. Mil gracias por comentar todos los capítulos.

Nikita-Shinoda: gracias por tu comentario, pienso exactamente lo mismo, aunque en lo personal soy obstinada y pocas veces cambio de idea, esta historia me rondaba en la cabeza por meses antes de decidirme en escribirla ya que tuve que investigar sobre T.O.C para darle sentido, a eso se debe que el acercamiento entre Ranma y Akane demoré.

Rj45: Pobre Ranma no lo quiero hacer sufrir, pero el momento que se dé el acercamiento será debido a un malentendido, y manteniendo la esencia de la historia habrá humor de por medio. Sobre la venganza era eso lo que hará en forma de venganza, pero algo surgirá que lo atrasará un poco.

Mei: gracias por comentar, Shippo es uno de mis personajes preferidos de Inuyasha y aunque sea aquí un adolescente traté de mantener su personalidad.

Guest: ya no falta mucho para que suceda, en el noveno va a haber suculencia (na es chiste), pero ambos están interesados en el otro, solo hay que darle un empujoncito.

Paulayjoaqui: Ryoga le gusta molestar y trata de divertirse a cuesta de Ranma, aunque siempre termina perdiendo ante los comentarios sarcásticos del pelinegro.

PauCastro-C: Gracias por preocuparte por mí, si estoy bien, aunque por la molestia en mi pierna estoy pensando seriamente en comprarme una netbook asi poder escribir sin tener que encerrarme en mi habitación.

Sobre la historia sé que me la juego al escribir algo así, pero no podía sacarme la idea de mi cabeza, y me emociona que te agrade ya que yo no soy escritora, pero me ayuda a escapar de la realidad.

Sin más motivos me despido, disculpándome nuevamente por la falta de actualización. Nos leeremos en el próximo capitulo.