T.O.C.
DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko. Yo solo los tome prestado para realizar esta historia. También tomare prestados personajes de otros animes para más adelante. Este es un U.A.
Capitulo Nueve: "Impulsivo"
Estaba seguro que la sensación de comezón que sentía en su cuerpo no era ocasionada solo por vestir de traje ya que normalmente los usaba, murmuró una maldición entre dientes al tocarse por tercera vez la pajarilla del esmoquin, en un vano intento de controlar los impulsos de salir corriendo y resguardarse en la seguridad de su departamento.
La percepción de estarse asfixiando no desvanecía y eso que eran pocos los minutos que llevaba allí. Al sentir la vibración de su teléfono guardado en el bolsillo de su pantalón le hizo rodar los ojos, no debía ser un adivino para saber que se trataba del molesto de su amigo, amenazándolo por milésima vez que no fuera a faltar, gruñó por lo bajo al sentir que el movimiento no cesaba.
—¿Por qué no contestas? — murmuró alguien a su lado.
Ranma bufó al reconocer la voz del castaño, era la primera persona de la clínica que encontraba conocida.
—No necesito una niñera — respondió con ironía al girarse—¿Qué demonios te hiciste en la cabeza?
Las mejillas de Hibiki se sonrojaron de vergüenza, ante la mirada que le brindaba el peligro.
—Se llama peinado a la gomina— aclaró con elegancia—. Soy el presidente y debo estar presentable.
—Parece que un animal te hubiera pasado la lengua — la mano de Ranma se acercó hasta tocarlo —¡Iugh! Y que ha usado su mucosidad para el proceso— sacudió la mano tratando así de deshacerse de la sensación.
—Tus conocimientos de Etiqueta son mínimos— se quejó con superioridad.
—Por lo menos no parezco un pingüino estirado.
Antes de que logrará mencionar alguna cosa se vio arrastrado por el psicólogo hasta un grupo de personas mayores. Minutos después a duras penas lograba contener un bostezo ¿Quién decía que uno no podía morir de aburrimiento?, por primera vez en su vida estaba por confirmar esa teoría sin necesidad de ofrecerse a hacer el experimento.
—Es una decoración soberbia —comentó emocionada la mujer de uno de los benefactores.
Ranma en ese momento, podría haber largado alguno de sus característicos sarcasmos, pero la mirada molesta de Ryoga lo detuvo. Bufando por lo bajo se contuvo de decir que, por más decoración este seguía siendo la recepción de una clínica.
La música empezó a disminuir, ocasionando que varios murmullos empezaron a hacerse notar.
—¿Parece que el Presidente acaba de llegar? — preguntó emocionada la mujer.
Murmurando una maldición por lo bajo, Ranma aprovechó el momento en que su amigo se alejaba para saludar al recién llegado para huir de allí, su paciencia estaba llegando a los límites permitidos, y siendo sinceros no deseaba soportar la arrogancia del sujeto. Estando cerca de la salida, se giró al sentirse observado, chocando su mirada con un par de ojos de color ámbar que demostraban desafío.
El frío de la noche impactó sobre su rostro, trayendo algo de tranquilidad, apagó su móvil previniendo así los futuros reclamos que Hibiki generosamente le brindaría por su comportamiento.
Bien, es hora de divertirme un rato— se convenció al estirar sus brazos tratando se quitarse la tensión para después encaminarse a su oficina en busca de lo necesario.
Minutos más tarde, después de saludar al guardia que recorría las instalaciones, al cruzarlo antes de llegar a su despacho, marchó tranquilamente hacia el ascensor tatareando una melodía con entusiasmo.
¿Tú has visto mi colita?... corta y rizadita *— fue lo último que se escuchó como eco en el pasillo antes de que las puertas del ascensor se cerraran.
Negó con la cabeza al girar la perilla, por lo descuidado que llegaba a ser su amigo, siendo una persona con un cargo importante no era correcto dejar puerta sin llave de su oficina.
—Tenía que ser Ryoga— murmuró como si eso lo explicará todo.
Parado en el centro de la habitación, observaba con cuidado la habitación tratando de elegir el lugar correcto.
—¿Dónde lo pondré? — meditó en voz alta.
Ranma tenía en claro que debía ser un lugar en que solo Hibiki tuviera acceso, el saber que cualquiera podía entrar complicaba las cosas, había gastado bastante dinero en él, como para que cumpliera su finalidad y desapareciera en el proceso.
—Habrá que recurrir a la vieja confiable— terminó aceptando al encaminarse al escritorio y decidir en qué cajón lo dejaría.
El sonido de un par de risas acercándose detuvo sus intenciones, activando su instinto de huida para evitar ser atrapado infraganti, para cuando la puerta fue abierta ya estaba dentro del closet, ya que, si elegía el baño privado de la oficina, fácilmente seria descubierto.
—No creo que sea correcto.
Ranma arrugó el ceño al no reconocer la voz masculina, pues él creía que se trataba del castaño.
—Es una fantasía que deseo cumplir.
El saber qué la otra persona no era nada más ni menos que Ukyo, ocasionó que un amargo sentimiento lo embargara. Él mejor que nadie sabía que esta noticia le afectaría a Ryoga, no podía afirmar que clase de sentimientos tenía, pero Hibiki siempre fue una persona que cuando se abría a una relación, se entregaba por completo.
—¡Oh, mis pobres vírgenes oídos! — se lamentó al intentar cubrirlos con sus manos al escuchar los primeros gemidos femeninos, sabiendo que sin querer presenciaría todo.
.
.
.
Ser nueva en un trabajo apestaba, de eso Akane estaba segura. Como mínimo habían más de cien personas en el lugar, pero era tan poco el tiempo que llevaba allí, que no conocía prácticamente a nadie.
—¡Contesta, por favor! — imploró mirando su móvil, en un vano intento de que su amiga Akari diera alguna señal, ya que el último mensaje recibido era que estaba ayudando en una cirugía de urgencia.
Cansada de escuchar hablar a la gente adinerada, sobre las extravagantes cifras que donarían, salió del lugar en busca de privacidad. Vagó por varios pasillos hasta que una figura femenina gritando por teléfono llamó su atención.
—¡Déjame en paz de una maldita vez, bruja! — fue lo último que dijo antes de cortar.
Tal vez fue la curiosidad o una empatía extraña obligó a Akane a acercarse.
Mentira. Estaba tan aburrida que tal vez si le ayudaba a la chica, se enteraría del chisme. Tembló involuntariamente, al imaginarse a su madre a su lado diciendo "Esta en tu sangre, querida ".
—¿Estás bien? — cuestionó al llegar a su lado, después de salir de su estupor.
Al girarse la detalló con cuidado, llevándose la sorpresa que por su apariencia debía ser más chica que ella, por un momento se sintió mayor.
—Ahora, lo estaré – musitó al beber la copa de Champán de golpe—¿Quieres una? — ofreció al servirse nuevamente.
—¿De dónde la sacaste?
La mujer la miró confundida, antes de señalar una puerta a unos metros de allí, de donde varios meseros salían con bandejas con varias copas llenas.
—C…cocina— comentó con esfuerzo, antes de entregarle la copa y empezar a beber directamente de la botella.
Escuchó, por varios minutos, como su acompañante despotricaba blasfemias hacía la despechada de la ex de su novio, quien no dejaba de molestarla y acosarla en la actualidad. Además, expresaba cierto rencor hacía el circulo en el cual su amado se movía ya que dos por tres sacaban a flote que ella no pertenecía a este.
—Ricachones, si supieran que estoy a punto de recibirme, me vengaré cuando tenga que atenderlos en un futuro—comentó iracunda.
Akane solo asintió tambaleante, ya iban por la segunda botella y al no estar acostumbrada los efectos fueron instantáneos.
—¿Akane? —cuestionó una tercera voz atrayendo la atención de las dos féminas.
Trató de enfocar su vista en el recién llegado, para alcanzar a distinguir a Ryoga Hibiki quien venía acompañado, hasta que un gritó de su compañera de copas la sobresaltó.
—¡Cachorro!
De un momento a otro, está ya estaba en los brazos del hombre que sin dudarlo la cargó en brazos. Ahora entendía por qué decían que el Champagne las pone mimosas, al ver como su compañera de tragos le murmuraba cosas al oído a su pareja, y después reía con picardía.
—¡Gracias por ayudarme a encontrarla! — murmuró avergonzado con las mejillas coloradas –Ya que la conoces, tú te encargaras de ella, pero salgan por atrás no quiero más espectáculos —indicó antes de marcharse.
Ryoga asintió, antes de levantar a una Akane quien no quería cooperar.
—Entre tú y tu jefe me harán salir canas— gruñó empezando a caminar.
.
.
.
Con pasos tambaleantes, apoyándose contra la pared logró llegar a duras a penas hasta el elevador, a pesar de que el transcurso del día no logró ingerir alimento alguno a causa del nudo que sentía por los nervios del evento, las náuseas no lo abandonaban. Con movimientos temblorosos levantó la cabeza para ver su reflejo, sin sorprenderse de la palidez de su rostro.
—Me siento ultrajado— susurró impresionado, con sus dedos temblorosos prendió el móvil, ignorando las notificaciones de llamadas y mensajes recibidos, desistiendo al tercer intento de escribir en el navegador.
Apenas fue consciente de que las puertas del elevador estaban abiertas y que era observado por su amigo.
—¿Ranma, estas bien? — la preocupación era notable, al ver la apariencia del pelinegro.
Ranma enfocó sus ojos azules en la figura de su amigo, los cuales se cristalizaron involuntariamente y negó con la cabeza.
—¿Has estado bebiendo? — cuestionó curioso ayudándolo a salir, antes de que las puertas se cerraran.
Desestimó esa posibilidad ante la mirada iracunda del abogado, además este no lo aparentaba una vez que lo analizaba bien.
— Tu secretaria en cambio… sí lo está.
—¿Akane? — cuestionó curioso ante la mención de la peli azul. Al ver que su amigo solo asentía en respuesta —¿Dónde está ahora?
—La deje con Mioga, te llevaré.
Agradeciendo la ayuda del castaño se encaminaron hasta el estacionamiento. Al llegar no estaba preparado para ser espectador del comportamiento de la chica, verla tan desinhibida fue algo extraño.
—Mi madre está peor que una adolescente— comentaba con fuerza—, no sabe respetar mi vida privada.
Mioga solo asentía a lo que decía, sin atreverse a decir nada, pues a causa del alcohol la peli azul se exaltaba fácilmente. Cuando vio al pelinegro respiró aliviado.
Ranma sintió pena por el hombre. Imaginándose todo lo que tuvo que haber soportado, sin tener la posibilidad de rebatir ¿Quién en sus cinco sentidos contradice a un borracho?, por supuesto que nadie, es más fácil seguirles la corriente.
—¿Me dejaras solo en esto? — cuestionó al ver que su amigo se marchaba.
—Tu secretaria, tu responsabilidad.
Cuando iba a rebatirle y tacharlo por cobarde un gritó lo alerto.
—¡Licenciado!
Ranma apenas logró reaccionar, antes de poder sostener en sus brazos a una Akane quien lo miraba con emoción. Inconscientemente reforzó el contacto, inhalando el aroma sutil que desprendía.
Su rostro se tornó caliente, gracias a las emociones que la peli azul despertaba en su corazón, disfrutando por fin de algo que venía deseando desde hace tiempo.
—¡Suerte, Caballo salvaje!
Era tanta la vergüenza que sentía, que pasó por alto la mención del significado de su nombre, intentó deshacerse del contacto con sutileza, lamentablemente la peli azul no estaba dispuesta a cooperar ocasionando que sus mejillas aumentaran de color ¿En qué lio acaba de meterse?, en un momento de debilidad había quedado al descubierto.
—¿Necesita ayuda? — cuestionó Mioga.
Ranma solo asintió, sacando con esfuerzo de su bolsillo las llaves de su automóvil, ya que en ningún momento Akane se había soltado de su agarre.
— Akane— la llamó con suavidad, al sentir que esta no respondía la miró confundido, creyendo que se había quedado dormida—, te llevaré a tu casa.
Akane asintió antes de soltarse y retroceder un paso. Ranma tembló al notar la seriedad en el rostro de la peli azul, sin querer pensar a que se debía tal reacción.
—¿Ocurre algo? — cuestionó acercándose, estiró su mano para sujetarla, pero la determinación de ella lo detuvo.
—Licenciado… ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? — preguntó como si nada.
Ranma la miró como si le hubiera salido otra cabeza ante lo inoportuna que era su pregunta, debatiéndose en si debía no seguirle la plática. Su humor no era el mejor, había sido una noche por más desastrosa, dispuesto a irse se acercó para tomarle la mano y llevarla hasta su automóvil, pero nuevamente Akane lo esquivó.
—¿Científicamente o lo que yo creo? — rebatió al darse por vencido, Akane se encogió de hombros como diciendo "da lo mismo" — Científicamente el Huevo, pero yo creo que fue la gallina ¿satisfecha?
Akane asintió sin debatirle, con una sonrisa se acercó hasta el pelinegro y antes de que este reaccionara entrelazó sus manos para empezar a caminar.
Ranma dejó que la calidez que desprendía el contacto de sus manos lo envolviera, si lo pensaba con tranquilidad era evidente que sus acercamientos eran más constantes y espontáneos. Aunque la duda era si ella actuaba asi por estar bajo los efectos del alcohol.
—El alcohol no es para niños— meditó.
Además, había estado tan ocupado con sus propios temas, que en ningún momento vino a su memoria que ella también estaría presente. Se sentía culpable ya que si hubiera estado más al pendiente no estaría en ese estado.
«Fui conejillos de Indias de Ryoga, para nada» pensó con ironía l llegar a su automóvil y abrir la puerta de copiloto para que ingresara su secretaria.
Cuando Mioga le entregó las llaves, le vino un recuerdo que casi hace que un estremecimiento lo recorriera.
—Mioga, necesito que el escritorio de Hibiki sea cambiado con urgencia—informó con seriedad—. Y encárgate personalmente de que sea uno nuevo.
Tenía en claro que era un pedido extraño, pero era lo correcto esto no lo solucionaría ni una dotación enorme de desinfectante, era mejor cambiarlo y si todo salía a lo que tenía planeado podría librarse de Kounji sin necesidad de lastimar a su amigo en el proceso.
Mientras ingresaba la llave para encender el vehículo, esperando a que Mioga levantara la barra de seguridad para dejarlo salir, alcanzó a visualizar una sombra detrás del pilar, forzando un poco más la vista logró reconocer esas facciones a pesar del tiempo transcurrido, si había algo de lo que podía jactarse era de su buena memoria.
Sacudió la cabeza a la vez que una maliciosa sonrisa curvaba sus labios, al imaginar cómo nuevamente terminaría involucrado en un lio sin querer ser participe.
A pesar del agotamiento que tenía encima, manejó por las calles con tranquilidad, disfrutando de la soltura de lengua que tenía su compañía, eran tantas las cosas que le había contado en cuestión de minutos que le dedicó toda su atención.
Mentiría si tuviera que decir que no se vio tentado en aprovecharse para obtener algunas respuestas sobre varias incógnitas, principalmente una que podía brindarle una gran felicidad o hundirlo en la miseria de ser contestada. Era tanto el temor que prefería mantenerse en la duda.
Ignoró la decepción que sentía, después de estacionar frente al edificio por más que deseaba prolongar más el momento ya era inevitable que este había llegado a su fin.
—¿Me podría acompañar? — murmuró Akane sin mirarlo, ya que su rostro estaba girado hacia la ventanilla del automóvil —. No me siento bien.
Ranma solo asintió, tratando de aparentar seriedad mientras que internamente se sentía ¿decepcionado?, por un momento había malinterpretado las palabras creyendo que eran una invitación.
Era demasiado bueno para ser verdad—pensó al avanzar haciendo de soporte para que Akane lograra caminar. En ningún momento deshizo el contacto, ni en el trayecto dentro del ascensor ni mucho menos al estar parados frente a la puerta del departamento. Ranma en silencio disfrutaba de ver como la peli azul batallaba para encontrar sus llaves.
Después de varios minutos de presenciar y escuchar como murmuraba malas palabras sin inmutarse por el vocabulario nada correcto para una mujer. Se sorprendió de no sentir molestia, al contrario, era refrescante el conocer más de la personalidad de ella.
Pero su sentido común envió una alarma hasta su cerebro, hasta podía jurar ver las luces rojas cuando cruzaron la puerta y mientras él permanecía parado en medio de ese mono ambiente sin saber qué hacer, Akane había seguido de largo sin decir una palabra.
No podía jactarse de ser un conocedor cuando se trataba de mujeres, ya que este era prácticamente nulo, era un completo novato, pero si había mantenido contacto con ellas en el ámbito laboral y el comportamiento de la peli azul confirmaba que todas eran un misterio.
—¿Quién las entiende? — meditó antes de evitar que la sensación de que lo habían utilizado nuevamente saliera a flote, se dio vuelta dispuesto a marcharse.
—¿Te vas? — cuestionó con curiosidad la voz de la peli azul a sus espaldas.
Ranma se giró para mirarla, no estaba seguro si agradecer a que Akane no fuera consciente de los sentimientos que embargaban en su corazón, agachó la cabeza para evitar que sus ojos lo delataran y solo asintió.
— Yo… solo quería devolverte tu bufanda.
Le costó varios minutos sopesar a lo que refería, hasta que vio la tela negra entre manos. Una sonrisa triste se dibujó en sus labios, nuevamente se había ilusionado debido al comportamiento en el estacionamiento, por un momento pensó que ella podría tener algún interés en él. Además, ya lo tuteaba y aunque él ya lo hacía desde hace un tiempo, el trato no fue reciproco.
Idiota—pensó con ironía, estaba por decir que se la dejara, pero verla avanzar hasta el aumentó la tensión, más al presenciar que chocaba con algo y trastabillo. Gracias a sus reflejos y rapidez la alcanzó sostener.
Le iba a recriminar por su descuido, pero dejó que el brillo de esas lagunas cafés que lo invitaban a perderse en ellas, y aunque la luz no había sido encendida el brillo de la luna, que entraba por el ventanal que no tenían cortinas, le brindaba bastante claridad al lugar.
Fue acercando su rostro, hasta que un dato importante lo detuvo, ella no estaba en sus cinco sentidos. Iba a alejarse cuando todo pasó sorpresivamente, una calidez recorrió sus labios, le costó un par de segundos para entenderlo, antes de cerrar sus ojos y brindarse de lleno al momento.
Continuara…
N/A:
Primero quiero nuevamente agradecer la importante ayuda de Sheila, para que este capítulo no fuera un total desastre (Eres la mejor Hermosa).
Y segundo debo decir un "Por fin" ya este par dio el paso que faltaba, aunque fuera Akane quien le dio sentido, asi que a partir de ahora la historia entra en la parte principal del desarrollo.
Sé que esperaban más, pero vamos la barrera principal acaba de caer asi que creo que cumplí mi palabra. Además, dos personajes hicieron acto de presencia ¿Los reconocieron?
Aunque siento que Ranma en este capítulo quedó demasiado traumado, pero me alegró de haberlo lo recompensado al final.
Sobre mi salud, gracias a dios no fue una hernia, pero mi columna esta jodida (a la miseria) pero gracias a una dieta junto a ejercicios(Fisioterapias) ya no me afecta tanto, sino realizo tareas pesadas.
Aclaraciones:
El (*) que utilice fue para marcar una canción infantil con la cual mi hijo me tiene loca de tanto cantarla día y noche. Esta se llama "¿Tú has visto mi colita?
No daré más información, "trataré" de actualizar más seguido debido a la cuarentena que afecta el mundo y nos obliga a permanecer en nuestras casas por nuestra seguridad.
Ahora pasaré a responder sus comentarios:
Benani0125: gracias por tus deseos, la verdad quise mantener el toque de humor, también en este espero haberlo logrado y disfrutes del nuevo capítulo.
Rj45: le atinaste, esperó de corazón no haberte decepcionado ahora, ya que lo que tanto esperabas sucedió.
Mei: Me alegró que te gustaran, si lo deseas tengo muchos más para recomendarte. Gracias por comentar siempre cada vez que actualizo.
K: perdón, por demorarme. Hay veces que las cosas se escapan de mis manos no lo hago con mala intensión.
Guest: Por diversos inconvenientes, me demoré en actualizar, solo esperó que la suerte este de mi parte asi empezaré el número 10.
Sin nada más que decir, me despido y esperó que tengan un lindo día. Además, ya saben cualquier duda que tengan me lo dicen yo con gusto trataré de explicarla.
