T.O.C.

DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko. Yo solo los tome prestado para realizar esta historia. También tomare prestados personajes de otros animes. Este es un U.A.


Capitulo Diez:" Consecuencias"

Sentía su cuerpo liviano ¿nuevamente estaba soñando?, eso creía hasta que un quejido de dolor lo atrajo de nuevo a la realidad. Al abrir sus ojos azules, desconcertado, lo primero que vio fueron las lagunas chocolates de Akane quien demostraban asombro y hasta un poco de temor.

—Di-disculpa—musitó avergonzado al intentar separarse, pero al hacerlo sintió que sus piernas estaban inmovilizadas, desvió su vista hasta ese punto hasta lograr distinguir que el causante era las extremidades bajas de la mujer.

Las mejillas de Ranma se sonrojaron, sin poder recordar en qué momento habían terminado en el sofá con él encima de ella. Pero sobretodo sin saber cómo deshacerse de la embarazosa situación. Aunque, al notar el estado de sus ropas era claro que en algún momento les había empezado a incomodar llevarlas puestas.

Para su sorpresa sintió el estremecimiento momentáneo cuando los brazos de Akane se deslizaron de su espalda, deshaciendo asi cualquier contacto entre ellos dándole la libertad de levantarse. Ese acto solo aumentó la incomodidad, esquivando su mirada se puso de pie.

Ranma se mordió el labio, tratando de pensar en algo que le ayudara a romper la tensión, entonces, como si se tratara de una señal, se escuchó sonar el teléfono fijo del departamento. Esperó a que la peli azul se dispusiera a atender al sentir como también se levantaba, pero ante la demora la contestadora marcó el tono de que un mensaje fue dejado.

"Pequeña, este juego ya no es gracioso. Mañana a primera hora pasaré por tu departamento para traerte a casa, a rastras de ser necesario"

Akane maldijo por lo bajo por la advertencia de su padre. La única manera de que su progenitor le hablara asi, era porque estaba influenciado por su mujer.

«¡Genial!» pensó con sarcasmo, al escuchar como cerraban la puerta, ignoró la tentación de seguir al pelinegro para hablar. Con un suspiró se encaminó a su habitación ya cuando las cosas se calmarán trataría de mantener una conversación lo más decente posible.

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La educación y los buenos modales para Ranma se podían ir al demonio en ese momento, lo único que quería era llegar a la tranquilidad de su propio departamento para poder resguardarse. Un malestar se retorcía con fuerza en sus entrañas al rememorar el mensaje de la contestadora y ese aumentaba al saber que era una voz masculina.

«¡Soy un Idiota!» meditó con pesadez al llegar a la acera, de donde a menos de un metro su automóvil estaba estacionado, a pesar de que no era tan tarde la escasez de tránsito en la calle era notoria. Solo una hora había transcurrido después de media noche y la mayoría de las personas seguramente estaban en sus hogares resguardándose del frio, debido a la que la época invernal estaba cada vez más cerca.

—Piquiñi—remedó con sarcasmo mientras conducía, la molestia no menguaba ¿quién diablos era ese tipo? además, ¿por qué tenía esa clase confianza? — ¿Será su novio? — murmuró en voz alta.

Ranma estaba confundido ya que si fuera asi ¿por qué lo había besado? Ya que el contacto lo inicio la peli azul. Sus celos estaban saliendo a flote.

Aunque fue tomado por sorpresa, había comenzado con temor y bastante torpeza, debido a que era su primer beso, le había agarrado el ritmo con rapidez volcando así todos sus sentimientos hacia ella.

Al llegar al estacionamiento de su domicilio, su cerebro seguía procesando los sucesos que habían acontecido en pocas horas, agotado tanto física como mentalmente, intentaría descansar lo suficiente para enfrentar los sucesos que acontecerían al día siguiente.

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El zumbido en la cabeza de Akane aumentaba a medida que el sonido del timbre retumbaba en todo el departamento. Se levantó molesta dispuesta a reclamarle al insensato que se dignaba a arruinar de esa manera su día libre, sin importarle su estado abrió la puerta, y casi le da un infarto al ver a la persona parada en la entrada.

—¡Buenos días, hermana! —la frecuencia alta del tono utilizado por Nabiki hizo que Akane cerrara sus ojos.

—¡Nabiki! —gruñó dirigiéndole una mirada asesina a la castaña—¿Quién diablos te dio mi dirección?

—¿Esa es la educación que te enseñamos? — cuestionó una tercera voz.

Un estremecimiento recorrió el menudo cuerpo de Akane al ver la imponente figura masculina parada al lado de su hermana. Una sonrisa nerviosa curvó en sus labios al ver el rostro del conocido hombre.

—¡Hola, Papá!

La mirada de Soun Tendo era impasible y el característico bigote que portaba marcaba su seriedad. La peli azul pocas veces había sido testigo de verlo en ese estado ya que era el preludio de que estaba en sus límites de paciencia y el desenlace era peor.

Cuando Akane miró a su hermana en busca de ayuda para controlarlo, la castaña la ignoró con facilidad, iba a protestar cuando un sollozo captó la atención de ambas. El espectáculo había comenzado.

—¿Por qué, pequeña? —cuestionó con tristeza—Tu madre estaría tan decepcionada si se enterara de esto — varias lágrimas descendían por sus mejillas cual cascadas.

Akane negó con la cabeza ante el comportamiento de su padre, al cual tomó de la mano para hacerlo entrar. No quería que sus vecinos de piso salieran a observar cuando el llanto de este incrementara.

Se auto prometió que hablaría seriamente con Kasumi, su hermana mayor era la única que conocía su dirección. La idea de mudarse era independizarse, no solo era por su privacidad, sino que quería alejarse de todos y estaba segura que después de este día iban a invadir su espacio con visitas sorpresivas.

Cuando logró que su padre se calmara un poco, se excusó para ir a cambiarse, ya que todavía vestía la ropa de fiesta y en el trayecto hacia su habitación le pareció ver que Nabiki levantaba algo del suelo, le guiñó un ojo en complicidad. Akane respondió con otro guiño, ambas sabían que, gracias a tantos años bajo la influencia de su madre, su padre había adquirido el gusto por el orden.

—No sirvió de nada—musitó al sacar la ropa que utilizaría, ni la resaca que tenía podría evitar enfrentar a su madre. Conocía a Soun y este no dudaría en cumplir su advertencia de llevarla a rastras con él.

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Cada persona que se cruzaba en el camino de Ranma se quedaba con el saludo en la boca, de solo ver el rostro de molestia que tenía era más que suficiente para desistir de hacerlo.

El que no haya dormido casi nada en la noche, y que esa mañana fuera despertado gracias a que su celular no dejaba de sonar solo aumentó su mal humor. Y que cuando por fin contestó recibiera un solo: "Te quiero ya en mi Oficina", gruñó una maldición al reconocer la voz del otro lado de la bocina.

En el trayecto al ingreso del edificio, apenas le prestó atención al ver como varios empleados murmuraban entre risas sobre algún tema en específico. Hizo una mueca de fastidio al pasar a su lado, ante la clase de personal tan irresponsable de ese lugar, preferían los chismes antes de cumplir con sus obligaciones.

—¡Licenciado Saotome! —lo saludó la recepcionista. —El Director lo...— se calló al recibir una mirada fría del pelinegro—… está esperando— musitó al verlo entrar al ascensor.

Era tanta la rabia que sentía en ese momento que sabía que iba a terminar explotando, cuando las puertas metálicas se abrieron al llegar al piso indicado, aceleró el paso.

—¡Hola Doc! —lo saludaron a su lado.

Ranma miró con molestia al individuo dispuesto a soltar algún comentario mordaz. Al notar ese par de ojos verdes como esmeraldas, ladeó la cabeza intentando hacer memoria.

—¿Shippo? — interrogó con sorpresa al joven mensajero—¿Qué haces aquí?

—Trabajo—mencionó señalando una caja que llevaba en sus manos.

Invadido por la curiosidad leyó el remitente, una sonrisa curva en sus labios al identificar el lugar, pues varias veces había hecho pedidos allí para Happosai.

—¿Es para el Presidente? — preguntó, si era asi podía usar eso a su favor.

—No, para el Jefe de Cirujanos.

Con esas simples palabras, las intenciones de Ranma se fueron por la borda. No tenía importancia saber que era Houshi el destinatario. Era un secreto a voces que la actitud pervertida era la característica por la cual era reconocido entre sus colegas.

—Y usted ¿que hace aquí?

—Voy a domesticar a un perro gruñón— mencionó al seguir caminando.

Ranma contuvo una risa al escuchar un:" Maldición, me lo voy a perder" de parte del pelirrojo.

Al reconocer la oficina pasó de largo, sin prestarle importancia a los gritos de la secretaria.

—Presidente…no quiso esperar afuera—se disculpó, obligando al hombre a levantar la vista de unos papeles que leía.

Los ojos azules de Ranma se clavaron con desafío hacia la figura masculina, quien se mantenía impasible ante este gesto. El pelinegro sabía que era una simple fachada que mantenía ante la mujer.

—No te preocupes, Kagura—musitó con tranquilidad— El licenciado Saotome tenía cita conmigo.

La mujer abrió los ojos sorprendida mirando al pelinegro. Ranma la miró con superioridad ya que seguramente la mujer se había dando cuenta de que él era el socio de su jefe.

Ambos esperaron a que la puerta se cerrara.

—Ranma—murmuró despacio al levantarse—¿¡Se puede saber en qué Diablos estabas pensando!? — el gritó retumbo entre las cuatro paredes.

El joven abogado se cruzó de brazos, después de rodar sus ojos con aburrimiento.

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El maldito cosquilleo que recorría su cuerpo no desaparecía, al contrario, a medida que el automóvil de su padre avanzaba por las calles este se incrementaba cada vez más.

Por un segundo fue consciente de la mirada que le brindaba Nabiki, pasando por alto el descubrir lo que podría ocultar con ella. Con un suspiró pesado decidió perderse entre las imágenes de las calles, aprovecharía los minutos que tenía antes de enfrentar a su madre.

El motor fue apagado segundos después de estacionar frente a la casa donde había vivido casi toda su vida, era consciente de la mirada escrutadora de su padre en su persona, pero su cuerpo se rehusaba a cooperar.

—Vamos, te ayudaré a que sea más tolerable— Nabiki la alentó al abrir la puerta para que saliera.

Akane asintió con una sonrisa de agradecimiento, esa simple oración le brindaba la valentía necesaria para llegar al lado de su progenitor.

—¡Noriko, estamos en casa! — el anuncio de Soun, ocasionó que un estremecimiento recorriera por la espina dorsal de la menor se sus hijas.

En menos de un parpadeo la figura de la Matriarca de la casa hizo acto de presencia. Las mejillas de Akane se colorearon de vergüenza, al ver el brillo en la mirada que dedicaba.

—¡Mi bebé! —el gritó emocionado, solo incrementó su culpa, y apenas logró reaccionar, antes de ser envuelta en un abrazo maternal.

«Quizás exagere la situación» pensó al rendirse a la calidez de los brazos de su madre.

A medida que las horas transcurrían, solo comprobaban que había cometido una equivocación. Noriko en ningún momento le cuestionó o la reprendió por su comportamiento tan esquivo de las últimas semanas.

Entre todas las féminas de la familia se dividieron las tareas a la hora de cocinar, por un momento para Akane fue como si el tiempo jamás hubiera avanzado y todavía fuera una niña.

La armonía inundaba en el comedor, el almuerzo transcurría con tranquilidad, pero Akane no se imaginaba que ese era el preludio del caos que acontecería después.

—Aky… ¿algo nuevo que quieras contarnos?

La pregunta tomó desprevenida a la menor de las hermanas, quien nerviosa miró a Nabiki en busca de ayuda, pero la sonrisa en los labios de la castaña en vez de tranquilizarla, envió una alerta a su cerebro.

—Sí, ya no es virgen—soltó como si nada.

«Estoy muerta», pensó al escuchar como los palillos que usaba su padre se quebraban.

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Conteniendo a duras penas un bostezo, Ranma miró con aburrimiento por tercera vez la hora en su reloj, el hombre llevaba más de diez minutos enfrascado en su propio monologo.

—Esto es tu culpa— finalizó con la respiración agitada por el esfuerzo.

—¡¿Mi culpa?!—se auto señaló—Yo no elijó a tus parejas, Taisho. Mira que buscarte una mujer con esa estabilidad mental, me hace cuestionar seriamente tus gustos.

Si las miradas mataran, Ranma podía asegurar que a estas alturas estaría bajo varios metros de tierra gracias a esas dagas doradas que lo fulminaban con frialdad.

—Se desquitó con mi auto— gruñó con molestia—. Kikyo esta descontrolada.

A la memoria del joven abogado, llegó el recuerdo de la pálida mujer que había terminado en su oficina al confundirlo con un Psicólogo. Si, recordaba perfectamente que no estaba equilibrada.

—¿Tus ingresos no pueden cubrir los arreglos? —cuestionó mordaz.

Taisho maldijó por lo bajo, antes de sacar su celular y entregárselo al pelinegro.

—Míralo por ti mismo—indicó antes de apoyarse sobre su escritorio.

Ranma observó las imágenes y apenas pudo contener la risa, no por respeto a su socio, sino que quería terminar con este encuentro con rapidez, pero la tentación aumentada cada vez que la imagen cambiaba. Era increíble como la mujer no había dejado lugar sin ser escrito en la superficie del "Mercedes" último modelo, sin contar del floreado vocabulario de insultos que fueron plasmados con pintura en aerosol. Casi se ahoga al llegar a la última imagen, maldiciendo por lo bajo al ver como resaltaba en la parte de la cajuela un "Gracias Lic. Saotome".

«Zombi Traidora» pensó, pues había terminado involucrado como cómplice, sin su consentimiento.

—¡Quiero demandarla! —admitió enojado— O en su defecto internarla en tu clínica.

—No, no, no…—negó Ranma rotundamente— No me voy a involucrar nuevamente en casos amorosos. La justicia no es un juego.

Ni loco participaría, ya demasiada vergüenza sufrió por causa de Kuno, él no era la escapatoria para solucionar los desastres amorosos de los demás. Su reputación estaba en juego.

— Esta es tu venganza por Koi— murmuró molesto—. Ya perdí la cuenta de las veces que me disculpé por eso. Era un niño ¡Supéralo!

La mención del pez dorado, movió una fibra sensible en Ranma, Inuyasha Taisho no se imaginaba lo que ese anfibio significaba para el pelinegro. Ese animal era la única mascota que se le permitió tener, después de rogarle varios meses a su madre. Y el que haya sido lanzado al excusado por una travesura por el hijo del socio de esta, era algo que jamás lo perdonaría.

—Colmillo no debe pagar mis culpas—admitió derrotado.

Ranma rodó los ojos con fastidio, el escuchar como Taisho profesaba amor por un vehículo, comprobaba su teoría. Tama le había pegado por donde más le dolía "su bebe de cuatro ruedas".

—Inuyasha, no es necesario que la demandes— suspiró al devolverle el móvil—. Además, zombi debe estar camino a Brasil, para vivir feliz con Mr. Bananero— acotó lo último haciendo comillas con sus dedos—. Deja que sienta que ganó, si le sigues el juego solo empeoraras las cosas.

Inuyasha iba a rebatir, cuando abrieron la puerta de improvisto.

—¿Cachorro, hoy vamos a almorzar juntos? — cuestionó una tercera persona—Perdón, no sabía que estabas ocupado.

—No se preocupe ya me iba—habló Ranma al levantarse, sin necesidad de que Taisho la presentara, era evidente que esa mujer era la actual pareja del presidente—.Piensa en lo que te dije C-A-C-H-O-R-R-O—deletreó lo último moviendo los labios sin emitir sonido para que solo Inuyasha lo notara.

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Akane estaba lo suficiente lucida para saber que la situación era real, pero eso no le quitaba lo dramática y hasta vergonzosa que resultaba.

Su padre Soun Tendo, la figura masculina que ayudó a su concepción y estuvo presente en cada etapa de su vida, se acababa de esfumar, para dar a lugar a un hombre quien lloraba a lagrima viva, abrazado al regazo de su esposa, por la virginidad perdida de la menor de sus hijas.

—¡Ya basta! —el gritó resonó con fuerza atrayendo la atención de todos los presentes — Lo que dijo Nabiki es mentira—gruñó mirando a la castaña—. Sinceramente no sé de donde sacaste algo tan estúpido.

Nabiki, ni se impresionó ante las palabras de su hermana, y ante el silencio incomodo sacó de su bolso una tela negra. La palidez invadió las facciones de Akane al comprender el porqué de todo.

—¿Lo reconoces? —indagó mostrándolo frente a la mirada sorprendida de la peli azul.

«Tú te lo buscaste» pensó al atar todas las pistas, nuevamente había caído en una trampa de la castaña, ingenuamente creyendo cosas que no eran.

—Por supuesto que la conozco— admitió con sarcasmo—. Mi jefe me la prestó el día del juzgado, cuando tuviste la mediación con él ¿lo recuerdas? — cuestionó con retintín.

—No sigas — advirtió entre dientes Nabiki, siendo consciente del error cometido al presionarla.

—Bien. La bufanda estaba en mi departamento, porque no he tenido oportunidad de regresársela — continúo hablando, pero Nabiki comprendió que esta era la última vez que la salvaba—¿Satisfechos?

—¿Entonces, sigues siendo V? — cuestionó su padre entre sollozos.

—¿Quieres que le pida a Tofu, que me haga el examen? — ofreció con ironía, Soun asintió en respuesta— Era sarcasmo Padre. Te guste o no deberás confiar en mi palabra.

—Confió mas en la palabra de Tofu— murmuró Soun, pero no fue tan bajo ya que Akane lo escuchó.

—¡Me van a volver loca! — fue lo último que dijo antes de salir dando un portazo.

Sin importarle la llovizna que caía, avanzó hasta el antiguo Dojo en el cual sabía dar clases su abuelo en el pasado. El aroma a humedad y a encierro la recibió al abrir la puerta, al tener solo hijas mujeres el legado de las artes marciales moriría con su padre. Aunque Akane sabía que Soun guardaba las esperanzas de enseñárselas a sus nietos, y el primero sería su sobrino.

—¿Qué quieres? — cuestionó con dureza al notar la presencia de Nabiki.

—Te debo una— admitió incomoda—. De verdad creí que Saotome y tu estaban saliendo.

—Es algo imposible. Su condición es un gran impedimento—murmuró abatida.

—No creí que ese detalle te detuviera —Nabiki siguió presionando, había algo en las palabras de la peli azul que no tenían sentido. Además, ella era consiente que el pelinegro sentía cosas. Sino no le hubiera prestado su bufanda, era muy cuidadoso con esas cosas

— No tengo armas con que pelear una batalla que está perdida.

—¿De qué diablos hablas? —preguntó confundida ante lo poco claras que eran las respuestas que recibía.

—¡Batea para el mismo bando! — gritó con fuerza— Sabes que, discúlpame con nuestros padres, pero quiero estar sola en estos momentos.

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Después de una jornada agotadora, nada era más apetecible para Ranma en esos momentos que una ducha caliente para mitigar la molesta tensión que sentía, a pesar de que la hora a la cual estaba acostumbrado almorzar había pasado hace mucho, no habría podido ingerir alimento debido al nudo en atravesaba su sistema digestivo.

Al salir de la clínica de Taisho y a medio camino de llegar a su auto, fue interceptado por Mioga, quien le solicitó que ayudara a firmar la documentación necesaria para poder efectuar el cambio de escritorio para Ryoga, casi se atraganta al ver el precio del mueble y su sorpresa aumentó al saber que el Psicólogo lo había elegido personalmente, ya que sorpresivamente esa mañana una de las patas estaba partida. Ranma sin imaginar mucho, sabía que Mioga había estado involucrado en eso.

—Cerdo aprovechado—murmuró al servirse una taza de café, al recordar que los gastos correrían por su cuenta.

Avanzó con la taza en mano hasta llegar al marco del ventanal, de donde se podía ver con claridad, casi podía recordar cuando la vio por primera vez. Ahora se sentía en un limbo sin saber cómo encarar las consecuencias de un impulso.

—Akane—suspiró con tristeza, no quería que el lazo entre ellos se cortara por algo asi.

El sonido del timbre llamó su atención, arrugando el ceño en el proceso, ya que la única persona que sabe visitarlo es Hibiki.

—Ya voy—gritó ante la insistencia con la cual llamaban —¿Qué haces aquí? — cuestionó al ver a la mujer en la entrada de su departamento.

—Debemos hablar seriamente —avisó entrando sin autorización, dejando totalmente desconcertado al pelinegro.

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El caminar varias horas por las calles le ayudó a aclarar un poco las ideas que rondaban en la cabeza de Akane, hasta que terminó de tomar la decisión que evitaría la incomodidad entre su jefe y ella en el futuro.

Por eso, impulsada en su determinación apenas llegó a su departamento fue directamente a prender su netbook, y con un pesado suspiró sus dedos empezaron a deslizarse con rapidez y fluidez por las teclas.

—Ya está listo— susurró después de colocar el punto final—. Necesito un té con urgencia — encaminándose a la cocina.

Cuando estaba llenando la tetera para prepararse una infusión, llamaron a la puerta. Akane negó con la cabeza, su tan anhelada paz y tranquilidad había desaparecido. Estaba por ignorarlo, pero los golpes se volvieron más potentes.

«A este paso van a romperla» pensó alarmada al encaminarse a abrir.

—¿Licenciado? — cuestiono incrédula al ver al pelinegro en su puerta—¿Se encuentra bien? — la apariencia de Ranma indicaba que no lo estaba, nerviosa lo ayudó a ingresar hasta el sofá.

—Estaba por preparar un té, ¿se le ofrece algo?

—No, Akane tengo algo que decirte— suplicó intentando captar su atención

—¿Esta seguro?, tengo una amplia variedad de especias.

— Es sobre lo que paso entre nosotros—nuevamente Ranma intentó sacar a flote el tema, pero la peli azul se rehusaba a cooperar.

—No me interesa— contestó como si no fuera algo importante.

—¡Maldición!, deja de ser tan terca y escúchame—gruñó acercándose hasta posarse enfrente de ella.

Akane nunca le gustó que la presionaran, porque siempre terminaba diciendo lo que le molestaba, sin medir sus palabras. Lamentablemente Ranma estaba en las mismas circunstancias.

Y bien si querían zanjar el tema era hora que la verdad saliera a la luz.

—¡Eres Gay!

— ¡Tengo T.O.C!

Ambos gritos se escucharon en dúo, impactando de sobremanera al otro por lo que acarreaba esa oración

—¡¿Qué?!

Los gritos en coro resonaron en toda la habitación.

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Continuara.


Hola!

Después de meses complicados, estoy de regreso y solo voy a decir ¡Odio Clasroom! ( me imaginó que entienden la referencia) entre las tareas de mi hijo y el trabajo voy a enloquecer.

Muchisimas gracias a quien comentaron el capitulo anterior, y por sus mensajes preguntadomé cuando iba a actualizar.

El siguiente capítulo se llamará "Verdades" y voy a ser sincera, ese capítulo no tendra humor ya que alli se descubrira la verdad de Ranma y el por que de todo.

Mi agradecimiento principal es para la Hermosa de Sheila, que aguanta todas mis locuras y creanme que no es tarea facil.

Ya se que me preguntaran por la relacion entre Ranma y Akane, pero para que fuera mas profundo la verdad debe salir a la luz, no queria malos entendidos a futuro, sin contar que no falta mucho para que esta historia finalice.

Cualquier duda que tengan me lo dicen.

Besos y nos leeremos cuando actualice Rumores!