Capítulo 3

No puedo decirle a mi esposa que tendré como protegida a una chica que se cruzó en mi camino de manera accidentada. Sé que no lo aceptará hasta es capaz de hacerle la vida imposible. Por eso, uso el apartamento de soltero, hace mucho que Naruto no se cruza por aquí y estoy seguro que no lo hará.

Ya ha pasado la semana, el alta de Sakura está lista. Le dije a mi asistente que inventara cualquier excusa, le conté a medias la verdad, lo suficiente para que apoye mi secreto. Entro a la habitación de Sakura, ella está lista para irse. Ya en el auto, le digo que irá a vivir en el apartamento de soltero que fue mío y de mi hijo. Ella no deja de sonrojase cada vez que le digo que habrá días que me quedaré.

—Eres adorable cuando te pones así, no puedo dejarte mucho tiempo sola.

—No tienes que hacer todo esto por mí, fui yo quien se atravesó, así que…

—Te propongo algo, espero que aceptes. Quiero que trabajes para mí, mi asistente pronto se irá, ya es una mujer bastante mayor y quiere jubilarse, cosa que no puedo negarle. Quiero que seas mi próxima asistente.

—No sé qué decir.

—Di que si—los dos nos reímos un poco—te conviene tanto a ti como a mí.

—Acepto, pero también ayudaré en el apartamento, necesito atribuirte todo lo que haces por mí.

—Bueno Sakura, esperemos llevarnos bien por una larga temporada.

Me alegra mucho que Sasuke pudo encontrar trabajo, lo mejor es que mi madre lo atendiera, el será el asistente, le exigió que estudiara por las noches la carrera de criminología. Ahora puedo seguir con tranquilidad mi vida. Hoy acompaño a Hinata al ginecólogo, tenemos dos meses de embarazo, estoy tan feliz, por fin tendremos a nuestro primer hijo.

—Bueno, Doctora como va todo—miro la pantalla y puedo ver a mi pequeño, es tan diminuto.

—Está muy bien, su corazón se escucha bien—puedo escuchar los latidos. Esto me emociona tanto que no puedo evitar llorar—notarán el sexo del bebé, es un varón. Ahora bien, es importante que Hinata no haga mucho esfuerzo, recuerda que tu estado es delicado, sigue tomando las vitaminas que te receté y consume todo bajo sal y nada con mucha azúcar.

—Estoy muy pendiente de ella doctora—le digo mientras ayudo a mi esposa limpiarse el gel.

—Me alegro, Hinata debes sentirte afortunada por tener a un hombre atento a tu lado—la doctora escribe el récipe con nuevas vitaminas—es todo por hoy, los veo en la próxima visita.

Llegamos a casa y le pedí que no hiciera nada, no soy bueno cocinando, pero creo que contratar a alguien que cocine para nosotros no es mala idea y también para que limpie, quiero que el embarazo sea lo más seguro. Parezco exagerar, pero realmente quiero que nazca bien, es importante tener un primogénito digno de admirar.

—Voy a solicitar una empleada doméstica.

—Mi amor no es necesario, puedo cocinar, y lavar la ropa, pues eso realmente lo hace la lavadora.

—Lo se mi amor, pero escuchaste a la doctora, nada de esfuerzo, quiero que solo estés pendiente del embarazo, en vez de cocinar puedes salir a caminar, inclusive puedes pasar el rato con tus amigas aquí, soy capaz de buscarla y llevarlas.

—Gracias por ser amoroso conmigo, me alegra darte esta alegría—le doy un beso—está bien, te complaceré busca una empleada doméstica.

Al rato de haber pedido comida, Hinata se fue a descansar, mientras yo llamo a la agencia de empleadas que mi mamá me recomendó. Le doy indicaciones sobre la empleada que quiero, no solo quiero que limpie y ya, me gustaría que fuera compañía de mi esposa. Estaré mucho rato afuera, Hinata no es muy sociable, si tiene amigas, pero las ve poco. Ino es fiestera, Temari demasiado hogareña, TenTen adicta al trabajo, es difícil que las tres se reúnan de vez en cuando.

Mañana mandará a una chica a primera hora, es perfecto, podré evaluarla y quedarme tranquilo en que quedará en buenas manos. Sasuke entra y trae una bolsa con víveres, y también comida hecha por mi madre.

—Tu madre preparó una sopa de pollo para Hinata, dice que debe comer sano.

—Mi madre es un caso especial, que bueno que pueda confiar en ella.

—Si, pronto estará aquí ayudando a su primer nieto, me habla con emoción la llegada de ese bebé. En fin, en un rato voy a la universidad. Tengo que terminar de arreglar unos papeles para el ingreso.

—Estoy feliz porque empezarás a estudiar, poco a poco tu vida va cambiando.

—Gracias a ti, siempre estaré en deuda contigo.

Le dije a mi Hinata que no tiene que prepararme el desayuno, pero ella insiste, no puedo negarle a sentirse útil, ella misma me dice que estar todo el día sentada o acostada hace que realmente sienta fatiga. Por eso le dije que puede hacer las tres comidas, pero hasta ahí.

Me siento en el mesón de la cocina. Me da el desayuno. Soy afortunado por tener una mujer atenta que cocina rico. Ella se sienta a mi lado. Comer en silencio es algo que a menudo hacemos, pero en esta ocasión el timbre interrumpe nuestro momento.

Abro la puerta, veo un chico bastante joven.

—Hola, ¿Es usted Naruro Uzumaki?

—Sí, ¿qué desea?

—Vine por el empleo doméstico.

—¡Qué!, eres un chico, yo pedí una empleada no empleado.

—Entiendo su molestia, aquí le doy mi carta de recomendación de la empresa, y también le doy las referencias para que verifique mi capacidad y se dará cuenta que puede confiar plenamente en mi—veo todo lo que me dio, es familiar de los dueños de la agencia de empleadas domésticas.

—Eres, sabaku no, significa que eres hijos de ellos o algún otro familiar.

—Soy el hijo, mis padres quieren que aprenda a tener responsabilidades, y aquí estoy.

—Entra.

El chico se nota tímido, no me gusta que un hombre esté acompañando a mi esposa por mucho tiempo. No debo hacerme idea con eso. Se nota que es un jovencito. Me urge que mi esposa no esté sola, así que tendré que aceptar por el momento.

—Mi amor, el tu acompañante, Gaara Sabuko No.

—Mucho gusto, Sra. Uzumaki—se dan un apretón de manos.

—Hola, Gaara, espero llevarnos bien.

—Bueno Gaara, tu trabajo es cuidar a mi esposa, quiero que esté cómoda durante su embarazo, no puede hacer nada de esfuerzo, aunque le dije que si puede cocinar tú la ayudaras en eso.

—Soy buen cocinero, es más estoy estudiando para eso. Pronto tendré mi restaurante.

El celular no para de sonar, atiendo, me solicitan en la oficina, no quería ir a trabajar, pero cuando insisten es por algo importante. Le doy un beso en la frente a Hinata, le termino de dar otras instrucciones, me voy.

Ya en el auto miro el edificio, no entiendo porque estoy preocupado por ese chico. No creo que mi encanto haya desparecido, sé que Hinata me ama, y no creo que me engañe con alguien como él.

No pensé que mi ayudante fuera un hombre, no tengo problemas con eso, pero hay ciertas cosas que solo una mujer puede entender. No debo sentirme intimidada por él. Se nota que está abrumado, solo está ahí parado esperando instrucciones. No soy el tipo de mujer que da órdenes, soy alguien pasivo, me gusta pasar desapercibida, tanto así que fue difícil que Naruto se diera cuenta de mi existencia durante el centro de recuperación.

—Eh, bueno, me gustaría saber más de ti—me sonrojo el solo dirigirle la palabra.

—Soy estudiante de gastronomía, pienso abrir mi primer restaurante dentro de poco, y necesito dinero por eso estoy aquí.

—Bueno, supongo que sabrás hacer platillos deliciosos, puedes enseñarme algunos.

Lo menos que pensé era tomar como trabajo ser cuidador de una embarazada. Mi padre me puso un ultimátum, si no conseguía un empleo para pagar mis estudios no seguiría con mi meta. Bueno tengo que ser paciente, no es difícil, se nota que ella es una mujer sensata y amable, sobre todo tímida. Creo que nos llevaremos bien, estoy dispuesto a conocerla un poco y enseñarle algo de cocina.

—Te ayudaré a limpiar la cocina y también con todo lo del apartamento.

—Si necesito un poco de ayuda, no puedo hacer mucho esfuerzo, puedes ayudarme a limpiar el baño y también limpiar el piso.

Me dispongo hacer lo que dijo, primero empiezo con la cocina, no es mucho que hacer, ella estaba terminando de lavar los platos. Miro a mi alrededor, todo es ordenado y limpio, se nota que se esmera por tener todo arreglado. Esta mujer es la típica ama de casa, se nota que no quiere llegar a más. Por lo general me gusta las mujeres más liberales, pero también me gusta la timidez. Abro la nevera y busco ciertos ingredientes para hacer un plato especial para ella, quiero impresionarla con un plato único, me especializo en la cocina europea, en general me gusta experimentar con platos de distintos países de Europa. No consigo algo que sea digno para mostrar, será mejor empezar con algo típico.

Noto la barriga de la mujer, tiene apenas unos meses. Ella está sentada en la sala leyendo, me dispongo a buscar los implementos para limpiar el baño, me indica un pequeño anexo que está al lado del lavandero, ahí está todo lo que necesito para la limpieza. Agarro la cubeta y meto en ella, los cepillos y detergente, me coloco los guantes, que tienen que ser color rosa, voy al baño que me indica está en la habitación principal.

No tardé mucho en limpiar el baño y también el suelo, debo decir que es un lugar pulcro y fácil de manejar, creo que este trabajo será pan comido, falta una hora para el almuerzo. Me dispongo a hacer mi verdadero trabajo, cocinar. Saco los ingredientes para preparar la comida, haré algo sencillo a base de arroz y cerdo frito. Hinata se sienta en el banco del mesón. Quiero mostrarle un espectáculo. Por eso le digo que este atenta. Soy capaz de moverme con agilidad, hay que saber tratar cada ingrediente como se debe, cortar el cerdo tiene que ser preciso, tener el grosor exacto para cuando tenga que ser freído, el punto de cocción sea el idóneo.

Que rico huele. Quiero levantarme y estar a su lado para aprender, aunque el plato que me preparará se hacerlo, solo que esta vez lo probaré por un verdadero chef, posiblemente lo haga de una manera que me impresionará saborear algo típico como ingenioso.

Lo veo caminar de aquí a allá, que ágil con los cuchillos, los lanza al aire y lo agarra por el mango con una facilidad, corta con tanta rapidez, vaya que demuestra el gusto por la cocina, es todo un espectáculo verlo cocinar. Me pregunto cómo será estar casada con un chef. Posiblemente la mujer que se case con él, probará todos los días platillos deliciosos.

Ha pasado menos de una hora y ya está listo, sí que cocina rápido, me sirve un tazón que consta de arroz con una salsa oscura y cerdo frito y un poco de cebolleta encima. Agarro los palillos, y tomo un tajo del cerdo, al comerlo siento que voy al cielo, es magnífico, creo que voy a tener un orgasmo por este maravilloso trozo de carne, pruebo el arroz con la salsa y al juntarlo con otro trozo de cerdo, mi boca tiene un festín de sabores, esto está mucho mejor de lo que he hecho, en definitiva, es un cocinero excepcional.

—Vaya, esto es magnífico, eres muy buen cocinero—Gaara me sonríe, vaya que guapo es.

—Que bueno que te haya gustado, tendrás la suerte de probar los mejores platillos, aunque me especializo en la gastronomía europea, pretendo montar un restaurante que se especialice en ese tipo de gastronomía.

—Te irá bien. Espero aprender un poco de ti.

Ha pasado un mes desde que estoy en el apartamento de Minato, quise hacer de cuenta que no se nada de él, pero no puedo mentirme más, es el padre de Naruto, por suerte él no se acuerda de mí. Durante el juicio fue una sola vez. Es un hombre ocupado. Estoy segura que Naruto no le de mucho detalle a su padre porque posiblemente no quería seguir complicando las cosas para Sasuke, es decir, Minato es prácticamente el dueño de casi toda la ciudad. No es el gobernador, pero con tantos negocios y tierras compradas. Espero que nunca se de cuenta quien soy realmente.

Contrató a una enfermera para ayudarme con el baño y a vestirme, por lo menos puedo comer sola. No me gusta sentirme inútil, no puedo ayudar con los quehaceres, pienso que estar tres meses sin hacer nada será una eternidad. Trato de pararme para ir al baño, agito la campana que me proporcionó para que la enfermera me atienda, se tarda en llegar, agito la campana nuevamente y nada, se supone que estaba en la sala, no está, cómo pudo dejarme sola, le diré a Minato que la despida, me levanto con mucha dificultad, camino torpemente hasta el baño, como puedo bajo mis pantaletas, y me siento, por lo menos sé que puedo llegar al baño sin ayuda.

Ahora como hago, la ducha está cerca, me sostengo de la baranda y hago el esfuerzo de levantarme, cuando doy un movimiento me suelto y caigo, quiero llorar, esto no es lo que quería. Como puedo subo las pantaletas y me arrastro para llegar a la cama. No puedo levantarme me cuesta teniendo un brazo y una pierna enyesada, cuando ya estoy por la mitad del camino Minato entra, estoy segura que me sonrojé, que me vea en este estado deplorable es lo último que puedo soportar.

Él se agacha para ayudarme, me carga entre sus brazos, trata de llevarme, pero creo que el yeso aumenta mi peso, digo porque termina por tambalearse y caemos en la cama, él está encima de mí, puedo sentir su aliento, tenerlo muy cerca me enciende. Es un hombre guapo, a pesar de su edad, no ha perdido el atractivo. Acaricio su rostro, paso mis dedos por sus labios, sus ojos me hipnotizan.

¿Qué está haciendo? No pensé que esta situación fuera a tornarse candente. Estaba seguro que ella estaría apenada al igual que yo, quiero levantarme e irme, estoy reaccionando a sus toques, quiero besarla, y otras cosas más, si me atrevo a besarla, no habrá vuelta atrás. Mejor es levantarme, el tratar de moverme solo hace que mi cuerpo se una más al de ella, sentir su entrepierna en mi miembro no ayuda, estoy tan excitado.

Pero que…me está besando, maldición por qué, ya no puedo parar, le sigo el juego, si ella quiere seguir con esto, pues lo tendrá.