—Espera una segundo.— dijo Liam, quien toma del cuello de la remera a Lincoln—. Lincoln tu puedes viajar en el tiempo, ¿Porque no la aprovechamos?.
—Es cierto, pero se te olvida que no tengo control total sobre ello, solo puedo viajar apartó de un punto entre medio del futuro al presente... Espera, no me digas que.— recordó lo de la tarde—. No puede ser mama nos va a matar todos por el poter de yogurt.— se dijo a si mismo el albino mientras recordaba la cosa.
—Oh, ¡demonios!.— insulto al aire para después recibir un "Shi" de parte de toda el pasillo—. Lo siento, lo siento.
—Esto no puede ser.— dijo el albino mientras estaba agarrando las piernas apegando las a su pecho, y una aura depresiva lo rodeaba.
—Lincoln, no es momento de andar lloriqueando vamos, hay que asistir a clases.— dijo mientras lo arrastraba.
Al día siguiente:
Ya eran las 7 de la mañana, un hora la cual recién estaba el sol asomándose por el horizonte, mientras que en una banca con una chica de cabello negro, y un paraguas del mismo color esperaba a esa mañana que llegarán los chicos, los cuales no se tardaron tanto en llegar, quienes ya estaban con el dinero, y la muestra de sangre tal como era el pedido.
—Aquí están lo que pediste.— dijo Lincoln quien tenía un chichón visible en la nuca—. Ni preguntes por esto.— dijo antes de que preguntara.
—Y ahora si.— liam—. Nos dan la información que queremos.
—Bueno, bueno.— tomo de la sangre de Liam—. Ah, fuerte como me lo esperaba, bueno tomen esto.— les muestra un sobre—. Pero, hay una cosa aquí que quiero decirles.
—¿Que es?.— pregunto Liam.
—Bueno es qu…-
—Ya llegamos haiku.— dijo otro Lincoln con otros Liam de la nada de los arbustos, y después vieron a Lincoln y a liam—. Espera, ¿Quienes se suponen que son ustedes?.— exclamó en modo ya defensa.
—Lo mismo me preguntó de ti.— contesto Lincoln mientras también estaba en modo de defensa.
—Esperen que está pasando aquí.— dijo Liam confundido.
—Yo también me lo pregunto.— dijo el otro Liam—. Osea quien es el original y quien es la copia, acaso yo soy la copia, o soy el original.
—Ay amigo me haces dudar realmente de mí existencia.— comento Liam.
—Esperen uno de nosotros es la copia, pero como sabríamos quien es la copia.— recordó su chichón—. Esperen yo soy el original cierto.— se alabanso sobre otro Lincoln.
Ambos rodaban sobre el pasto, mientras que uno estaba ahorcando al otro, y el otro oponía resistencia, asta que después, el que ahorcaba fue arrojado con una patada bandandolo a volar a tres metros de distancia.
—Valla que estorbo.— dijo levantándose—. Haiku que demonios estás haciendo.— dijo viendo como ella le había quitado la información, y se hizo murciélago y se iba volando—. ¡Traidora!.
Antes de poder atacar, un manada de murciélagos y rata invadió el lugar, donde ella escapó mientras que el resto de chicos quedaban ahí, y el Lincoln era atacado por ratas. Cuando todo eso paso, Haiku no dejo rastro, los únicos ahí eran solo los dos Liam, y el otros Lincoln, el cual se encontraba incrustado en el suelo boca abajo.
—Maldita sea.— exclamó al aire.
Casa Loud:
El despertador de la habitación hizo que resulte molesto pero a la vez suave, que fue cesado por un golpe del albino quien dormía ahí, tal albino se levantó con algo de pesadez y se destapó, solo para ver qué tenía una visita. La cual al tomarlo por sorpresa logro callarlo en seguida, y tranquilizarlo.
—Tranquilo tonto, soy yo Haiku.
—Mmmmh.— dijo con la boca tapada, para después tenerla libre—. Decía, ¿Que haces aquí?.
—No es nada del otro mundo, pero no sé si eres el original así que te haré una pregunta.
—Espera, ¿Original?.— dudo.
—Ahh~, mira resulta que hoy hicimos un trato con los que parecían ser ustedes, pero después aparecieron otras copias que dudaron quienes eran las copias, y entonces decidí por probar la muestra de sangre de los dos, y no eran lo parecido a la tuya.— respondió—. Creeme que yo también me siento confundida por lo que dije, pero bueno, eso no importa, ahora te haré la pregunta, ¿Que paso en el arenero cuando estábamos en el jardín?.
—Pues bueno jugábamos en hacer castillos de arena, y de la nada me chupaste la sangre, te juro que aún no le eh contado nada a nadie, por el temor de que me obliguen a casarme contigo.— contestó.
En eso Haiku se posa la mano, y huele su aliento.
—No huelo tan mal.— respondió ya algo ofendida por el comentario.
—Bueno, pero dime cuál es el caso.
—El caso es que al parecer hay personas que quieren editar que ustedes consigan devuelta la fórmula que tú hiciste, según decías haría a Chandler el más perfecto hijo de Dios.— dijo ella mientras hacía un gesto de entre comillas con la mano.
—Si, entonces eso significa que mí fórmula debe de estar siendo usada para controlar las mentes de las personas, para dominar el mundo partir del más sabroso aroma, que no sufre de ninguna imperfección alguna ante algún desagrado del olfato.— dijo el mirando a la nada—. Pero eso si, no tendría tanta potencia ya que solo yo sé cuál es la fórmula perfecta para liberar dichosos aroma, además que el porcentaje de duendes como mí especie son un total de 0,45% según lisa, y muchas fuentes oficiales y confiables.
—Si mucha cosa, y todo, pero tengo que deber de tu sangre.
—¿Que?, ¿Porque?.
—Porque hace ya siglos que no debo sangre de un duende, entiende lo.— dijo ya algo angustiada acercándose al albino.
—Espera, ¡No!.— exclamó se un grito el albino.
Antes de lo previsto, un gran rayo salió disparado de la ventana rompiendo gran parte de la estructura de la pared, donde calleron en pedazos, y de allí se veía a Lori volando los cielos con rayos y humo saliendo de ello, además de un poco de fuego en su cabello.
—¡¡¡Literalmente no puedo dormir tranquila!!!.— grito mientras que ahora sí que Haiku está en peligros, ante una de las Loud más peligrosas del pueblo allá conocido.
—Nos vemos.— salió volando entre una manada de murciélagos, donde Lori comenzó a perseguirla.
Lincoln mira a dónde van sin moverse de su lugar, y mira al frente.
—Esto es muy común en una familia tan grande como la de los loud.— dijo mientras miraba aún la pantalla.
—. Lindo caos Loud, literalmente me tengo que mudar antes de que sea tarde.— comento el señor quejon mientras estaba desde su habitación y cerraba la ventana.
—Ah si, y el es nuestro amigable vecino, el señor quejón, todo un clásico del barrio.— agrego de más el albino.
