Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen (ojalá lo hicieran ¬¬ Sasuke sería mío) son obra y gracia del troll de Kishimoto (te sigo odiando)
Pequeña aclaración: Mente de pollo no se acordaba que ya había subido este capitulo antes, así que lo borré y lo volví a subir, realmente no había quedado satisfecha como había quedado desde un inicio así que le agregué ciertas cositas más, espero que sea de su agrado, como siempre este capitulo va para mi amiguis Shaoran28
El Sol
La mañana avanzó sin mayores contratiempos, aún con pocas horas de sueño Uchiha Sasuke pudo mantener perfectamente el ritmo del entrenamiento que hasta en ese momento realizaba con su atolondrado amigo, el héroe de la nación: Uzumaki Naruto.
Las palabras que había escuchado la noche anterior lo habían puesto de un agradable estado de ánimo, ahora todo parecía resplandecer, los ruidos de la cotidianidad que inundaban las calles de Konoha y que antes le irritaban hasta el cansancio ahora parecían dulces cantos con arreglos armoniosos a sus oídos, aún no podía creer que tanto había cambiado su perspectiva de vida en tan sólo unas horas. Hasta Naruto, quien es el "despistado por excelencia", pasó toda la mañana preguntando — ¿Ha pasado algo bueno, Teme? — a lo que sólo respondía con un — no es de tu incumbencia, Dobe— para que alguien como él se haya dado cuenta, su nuevo estado de ánimo ha de ser algo muy notorio y por más que intentó sacarse ese sentimiento de paz de su pecho y la imagen de ella viendo fijamente la luna de su cabeza no lo lograba, como si fuera un video se reproducía una y otra vez y esa sonrisa que se negaba a dejar su rostro volvió a surgir.
Las horas siguieron avanzando a su ritmo constante y el Uchiha buscaba cualquier indicio de esa persona por la aldea, tal vez había gastado toda la suerte de su vida teniendo ese pequeño encuentro la noche anterior, su ruidoso amigo no dejaba de parlotear, muchas veces se cuestionó por qué seguían siendo amigos si eran como el agua y el aceite, pero la respuesta nunca llegaba a él cuando la buscaba — en serio que te pasa algo raro hoy — le escuchó decir por enésima vez en el día y puede ser que lo que Naruto decía no estuviera tan alejado de la realidad, algo realmente extraño sucedía con él esa mañana, había algo que no lograba descifrar que lo hacía actuar de esa manera tan peculiar pero por más que lo intentaba simplemente no hallaba una respuesta a su "enfermedad", de lo que si estaba seguro era que tenía que sacarse de encima a su muy -extrañamente- intuitivo amigo que no paraba de hostigarlo intentándole sacar esa "verdad que estaba ocultando".
— Llámame loco pero me ha dado la impresión todo este tiempo que has estado buscando algo ¿o tal vez es a alguien? — distraído como estaba, buscando a ese ente etéreo que iluminó su noche anterior, volteó a ver al Dobe que lo miraba socarronamente como si él supiera algo que el Uchiha no y tal vez así lo fuera.
¿Podría acaso ser que durante su ausencia en la aldea Naruto realmente hubiera madurado?, detuvo su andar considerando si externar sus dudas con él, que simplemente lo miraba como si no entendiera que estaba pasando, pero pensándolo mejor era de Naruto de quien hablamos, que no entendiera nada de lo que podría decirle o de lo que realmente pasaba es una posibilidad muy alta. Luego de pensarlo por un momento creyó oportuno contarle lo que pasaba, después de todo – y aunque le costaba admitirlo - ese idiota cabeza hueca es esa persona a la que podía llamar mejor amigo — Creo que estoy enfermo — la confusión en la cara de Naruto incrementó y luego un gesto de preocupación asomó por su rostro —¡Naruto! ¡Sasuke kun! ¡Por aquí! — justo antes de siquiera decir alguna otra palabra esa molesta voz los interrumpió, no tenían que voltear a ver quién era la dueña de esa voz pues la conocen de toda una vida, Naruto por el contrario siempre reacciona como si tuviera siglos sin escucharla, el día del Uchiha no podía ir peor: primero Naruto con su interminable interrogatorio, segundo no logró encontrarse con ella y ahora Sakura ¡Magnifico! Lo que faltaba, toda la determinación de seguir contándole a Naruto sobre la "enfermedad" se vio mermada con la llegada de Sakura — ¿A qué te refieres con que estás enfermo? — para su sorpresa Naruto no se había movido un centímetro de su lugar y seguía viéndolo con preocupación — ¿Sucede algo? — Sakura había llegado justo en el momento preciso para escuchar la pregunta de Naruto y por su rostro la misma preocupación se vio reflejada.
Estaba a punto de contestarle a sus compañeros que olvidaran lo que les acaba de decir, después de todo ni él mismo estaba seguro de lo que realmente le estaba pasando cuando de pronto, doblando en una esquina le pareció ver esa cabellera azul desapareciendo entre la multitud. Con una apresurada despedida que dejó aún más desconcertados y preocupados a sus amigos, Uchiha Sasuke empezó a caminar en la dirección en la que la vio irse; necesitaba encontrarla, necesitaba verla, hablarle, escucharla, verla sonreír... quería tenerla cerca... pero así de efímera como fue su anterior visión así desapareció ella también entre la multitud. Tal vez realmente había gastado la suerte de su vida en esa noche y no tendría otra oportunidad de encontrarse nuevamente con ella de la misma forma.
Los días pasaron sin que se topara de nuevo a ese ángel que le había iluminado un poco la vida, sus amigos no dejaba de molestarlo desde el día en que les dijo que creía estar enfermo, todos los días pasaban a ver como estaban y con preguntas aún más molestas saliendo de sus bocas —¿Estás comiendo bien? ¿Estás teniendo suficientes horas de sueño? ¿Hay algo de lo que nos quieras hablar? — una y otra vez, una tras otra lo atormentaban ¿que acaso no veían que estaba bien?, fue un error haberles dicho eso. Las noches pasadas regresaba a ese lugar con la esperanza de que ella estuviera ahí sentada al borde de ese acantilado luciendo hermosa bajo la luz de la Luna y las estrellas, esa noche no era la excepción y con la ilusión a cuestas emprendió el camino a la cima, siempre sentía su corazón acelerarse, sabía de sobra que no era por el esfuerzo de subir esa montaña, su entrenamiento ninja era muchísimo más riguroso pero aún con eso en mente no podía hacer a su corazón calmarse, cuando el simple pensamiento de encontrarse con ella en ese lugar nuevamente se hacía presente en su mente era cuando todo su ser empezaba a fallar y nuevamente se preguntaba si es que acaso estaba enfermo. Hoy al igual que las otras noches... ella no estaba ahí.
Debía calmarse y despejar su mente de esos pensamientos y sentimientos revoltosos que estaban naciendo en su interior, decidido a darle fin a esto bajó de nuevo la montaña que hace solo unos minutos atrás estaba tan decidido a subir enrumbándose hacía otro lugar que había descubierto tras su regreso a la aldea, era un lugar mítico y solitario, el tiempo parecía detenerse en ese sitio, el cantar de los grillos y las cigarras y la tenue luz de las luciérnagas adornaban el paraje. Realmente parecía un rincón mágico al lado de una imponente cascada con su lago adyacente digno hogar de una criatura mitológica.
Caminaba ensimismado sin mirar por donde iba, sus pies sabían de memoria que camino debían de tomar para llegar a ese pequeño espacio en medio del bosque e iba pensando en todo y en nada a la vez, al estar más cerca notó una presencia que estaba más adelante apresuró el paso y al llegar la vio... Los movimientos de sus brazos, blancos y gráciles, componían una hermosa danza sobre el agua, finos chorros se levantaban a su alrededor envolviéndola en una esfera, sus pies delicados daban ligeros pasos sobre esta con suma delicadeza, la luz de la Luna le daba un efecto sutil y sublime de luminiscencia, este ser etéreo que no se daba cuenta de su presencia lo había hipnotizado hasta el punto de hacerlo detener su andar, no solo la belleza de sus movimientos fue lo que lo detuvo lo que realmente lo mantenía quieto en su lugar era ver a ese ángel, su ángel, danzando de esa manera.
Ella lentamente amainó su mítica danza y volvió su mirar hacia él y sonrió - había notado su presencia desde que había llegado al claro - y como si de una fuerza sobrenatural se tratara algo lo jaló y lo arrancó del lugar en el que se encontraba de pie, paso a paso ambos se iban acercando a la orilla, él desde tierra, ella desde el agua sin apartar en ningún momento su mirada el uno del otro — ¿estaré soñando?— se preguntaba una y otra vez ya que el destino le había sonreído de vuelta concediéndole el único deseo que había pedido con tanto fervor durante todo este tiempo... verla una vez más, a solas.
Como si de un espectro se tratase, ella parecía flotar sobre el agua mientras se acercaba a él, estiró su mano para poder tomar la de ella, quería decirle mil cosas, llamarla por su nombre, contarle todas las noches que había ido a buscarla a ese lugar pero su voz no salía por más que lo intentaba, se detuvo cuando llegó al borde del lago, Hinata por su lado hizo lo mismo y claramente podía sentir por la forma en la que lo miraba que ella entendía todo su dolor, todo por lo que él había pasado ella a su manera había pasado por algo similar. Extendiendo sus manos para poder tocarse, acortando lentamente los centímetros que los separaba, Sasuke casi podía sentir el calor de su nívea y pequeña palma, podía ver esa dulce sonrisa que le había enseñado que siempre hay algo bueno entre todo lo malo con la Luna resplandeciendo a sus espaldas dándole un brillo sobrenatural a su belleza.
Todo era perfecto… Ella era perfecta, era todo lo que había soñado, lo que estaba seguro su hermano hubiera deseado para él, la quería, la necesitaba, ella sería la mujer con la que pasaría el resto de su vida, se armó de valor para llamarla… —¡SASUKE! — Podía ver sus jugosos labios moverse, pero el sonido que salía de ellos no concordaba con la melodiosa voz que recordaba — ¡SASUKE! — volvieron a llamarlo, nuevamente la veía a ella mover sus labios, pero el sonido no calzaba con su voz — ¡DESPIERTA DE UNA BUENA VEZ! — bastante confundido abrió lentamente sus ojos, lo que veía no era el paisaje que recordaba, por el contrario podía ver el techo de su cuarto y sentir las sábanas bajo su cuerpo; una voz irritante lo seguía llamando y pudo ver a su lado a un muy molesto rubio quejándose por haberse quedado dormido… Deseaba golpearlo, como nunca antes lo había querido hacer, a Naruto y a él mismo, maldijo el momento en el que le había dicho que sí al hiperactivo ninja sobre entrenar temprano ese día y se maldijo nuevamente al comprender que lo que había vivido sólo fue una fantasía producto de su imaginación y sus ansias locas de volverla a ver.
Se levantó de la cama lo más rápido que pudo, no quería seguir escuchando a su amigo quejarse – con toda la razón del mundo – por el retraso — Me dijiste que íbamos a entrenar a primera hora de la mañana y ya pasan de las 7 de la mañana — Naruto seguía en su rabieta mientras Sasuke luchaba por concentrarse en alistarse, pero su mente no estaba en la labor, iba y venía de ese sueño; por un momento detuvo lo que estaba haciendo sumergido en sus pensamientos… Si ella lo llamara ¿Cómo lo llamaría? ¿Su voz sería tan melodiosa como la recordaba? ¿Se vería igual de hermosa como en su sueño? No… Posiblemente sería mil veces mejor, la realidad siempre supera la fantasía. Volvió en sí al percatarse de la mirada consternada que su rubio amigo le regalaba, la preocupación era casi palpable en su rostro cuando le preguntó si estaba bien —Tal vez si estés enfermo… deberíamos ir con Sakura chan para que te revise — Le tomó un segundo reconsiderar lo que Naruto le decía, posiblemente tenía razón ya que no era normal que él, Uchiha Sasuke, divagara ni soñara despierto como últimamente le estaba pasando, ella definitivamente le había hecho algo, tal vez parte de su encanto era hacerle una especie de embrujo — No digas estupideces y vamos a entrenar, ya se nos hizo tarde — Salieron de su casa a toda prisa con un rubio aún molesto y refunfuñando en dirección a los campos de entrenamiento, mientras tanto él intentaba por todos los medios apartar esas imágenes de su cabeza.
Como lo sospechó no pudo concentrarse en el entramiento, cometía errores que ni un novato tendría, recibió más golpes de Naruto de los que alguna vez hubiera permitido, cada vez que quería centrarse enteramente en la pelea que estaba sosteniendo unos gentiles ojos como la luna volvían a su mente, las cálidas palabras que le dedicó esa vez retumbaban en su cabeza, sentía que con una sola palabra que ella le dijera sería más que suficiente para desarmarlo de pies a cabeza, estaba perdido y por primera vez en mucho tiempo no sabía qué hacer con la situación o con él mismo, deseo para sí mismo tener a su hermano con él para pedirle consejo sabía de antemano que al menos Itachi había tenido una novia en el pasado y por ende sabría cómo proceder mejor con todo este asunto. El entrenamiento había acabado más pronto de lo que quería y por su culpa, por no enfocarse en lo que debía, podía oír a lo lejos como Naruto le repetía una y otra vez si sentía bien o si quería que llamara a Sakura —Estoy bien dobe, no es nada — no sabría decir cuantas veces a lo largo del camino de vuelta a la aldea lo había repetido, pero Naruto no parecía satisfecho con su respuesta. Ya estaba un poco cansado de esa charla que simplemente iba en círculos, giró en una esquina con el objetivo de enrumbarse hacía la avenida central cuando sintió un leve golpe en su pecho. Volteó su mirar hacia abajo dispuesto a disculparse con la persona con la que había accidentalmente chocado —Lo sient… — Todo su mundo se paralizó en ese instante, el aire se escapó de sus pulmones, los sonidos de la aldea desaparecieron por completo, en este momento sólo existían ellos dos no había nadie más, esas hermosas lunas con las que había soñado ahora lo miraban fijamente mientras un hermoso rubor adornaba sus mejillas — Hi…nata — susurró por lo bajo mientras intentaba dar crédito a lo que sus oscuros ojos como la noche estaban viendo, definitivamente se dijo a sí mismo que la realidad era mucho mejor que la fantasía cuando su melodiosa voz pronunció su nombre…
—Uchiha san… — …
Gracias por leer, sugerencias, tomatazos, likes son bien recibidos ;) esperen la 3 parte
