- 2 Meses Atrás -

3 días después de su rescate Charlie había empezado a tener sueños muy extraños, en los cuales aparecía una misteriosa figura escarlata, la misma que hizo acto de presencia en aquella pesadilla cuando ella se desvaneció en los brazos de Alastor, pero esta entidad se ocultaba para no ser descubierta. Charlie pensó que sus raras ensoñaciones eran un tema sin importancia, quizás eran alguna especie de trauma por el secuestro, por ello no le veía el caso contarle a alguien sobre eso.

Al principio esos sueños eran totalmente bizarros, secuencias de imágenes y situaciones fuera de lugar, no tenían sentido ni razón, pero conforme pasaron los días aquellos sueños eran cada vez menos incoherentes, solo la rubia participaba en todos ellos mientras que la figura escarlata solo la observaba desde la lejanía y siempre permanecía inmóvil en algún punto, la princesa no se había dado cuenta de que esa entidad estaba ahí, y cuando lo hizo solo la ignoro, la Charlie de los sueños no le daba importancia a ese ser rojizo pues no hacia nada, pensaba que era parte de la ambientación. Y así pasaron los días y las semanas, hasta que cierta noche esa entidad se movió de su sitio y se acerco un poco, la rubia estaba tan enajenada cantando en un escenario que no se dio cuenta de eso. Gradualmente conforme mas soñaba, esa criatura se acercaba mas y mas a la princesa, como si se estuviera acostumbrando a su presencia, la Charlie de los sueños no se asusto al ver que se aproximaba a ella, así que simplemente la dejo estar, hasta que mes y medio después de observarla, vio como la entidad se planto frente a ella y la tomo de las manos, ese ser rojizo se había animado a interactuar con ella, comenzaron a bailar y a hacer un sin fin de cosas, la llevaba de un lado a otro, su forma errática y descontrolada de ser asustaba un poco a la rubia, pero se dio cuenta que solo deseaba jugar y divertirse sin control nada mas, entonces simplemente la siguió en todo pues era mas divertido hacer locuras en compañía.

Todas las mañanas Charlie se despertaba entre eufórica e inquieta, se divertía mucho con aquella criatura de sus sueños, todo lo que ocurría ahí le parecía tan real, llego a preguntarse si su mente podría no desconectarse del todo estando ahí, por que siempre que soñaba era lo mismo, solo se divertían sin parar y no había dialogo entre ellos, así que decidió realizar un pequeño experimento. Una noche antes de dormir deseo con todas sus fuerzas que su mente estuviera consiente, solo esperaba que eso resultara, quería intentarlo y así fue, cuando entro a su sueño supo que era ese lugar, estaba consciente y se alegro, su plan había resultado.

El objetivo era el poder comunicarse con ese nuevo amigo suyo, la Charlie de los sueños pasaba por alto algunos detalles, como por ejemplo que ese ser parecía tener conciencia propia, por ello creía que no era del todo algún producto de su imaginación, la figura no hablaba pero sabia darse a entender, no tenia rostro salvo unos enormes ojos y sonrisa amarilla, sus manos eran delgadas y sus dedos largos, la rubia tenia muchas preguntas, quería saber el motivo por el cual esa presencia estaba ahí, en su subconsciente y en sus sueños.

Camino buscando a la figura escarlata, siempre que soñaba era lo mismo, el ambiente era un lienzo en blanco el cual esperaba ser dibujado, era la nada, por lo cual no le costo encontrarla enseguida, cuando la entidad vio a la princesa se acerco a ella, la tomo de las manos y comenzaron a girar juntas, sabia que era hora de la diversión y obviamente estaba ansiosa por empezar, pero entonces la rubia en medio de esa divertida bienvenida le formulo aquellas preguntas

||-¿Quien eres? ¿Por que estas aquí? ¿Necesitas ayuda?||

Aquello solo provoco que el sueño fuese interrumpido y despertara abruptamente, cosa que le sorprendió, guardo la calma y nuevamente cerro los ojos para volver a su mundo de ensueño pero no lo logro, solo durmió mas no soñó. Al día siguiente cuando despertó no le dio mas vueltas al asunto, era obvio lo que había ocurrido, las preguntas tenían algo que ver, quizás había sido mala idea formularlas todas de golpe, así que pensó que lo mejor seria hacer solo una, espero ansiosa a que llegara la noche, tenia un poco de miedo ya que pensaba que quizás no soñaría de nuevo o como mínimo esa criatura se habría ido, pero por fortuna eso no fue así, entro nuevamente a su mundo de fantasía y busco a su amigo rojizo, cuando lo encontró ahora ella corrió a su encuentro y le pregunto.

|| -¿Quien eres? ||

Pero por desgracia eso provoco que despertara súbitamente otra vez, hizo un ligero berrinche estando acostada, al parecer ese ser no quería responder a nada, pero tampoco se había marchado de su subconsciente como imagino, así que con frustración volvió a dormir.

La tercer noche de su intento de interrogatorio había llegado, una vez estando profundamente dormida volvió a soñar, pero esta vez cambiaria de plan, primero pasaría el rato con aquella criatura, bailaría con ella, cantaría para ella y se divertiría con ella, una vez cuando considerara que ya habían pasado un buen rato juntas quizás podría hacerle alguna pregunta, pero ahora la re formularia para ver si sucedía algo diferente. Cuando la princesa creyó que era el momento oportuno le pregunto.

|| -¿Eres parte de mis sueños?

-... - la entidad la miro fijamente con su habitual sonrisa y movió la cabeza en signo de negación ||

Charlie no pudo contener la alegría, al parecer su intuición no había fallado, ese extraño ser no era producto de su imaginación, era real y tenia conciencia propia, lo que no se explicaba era el por que estaba ahí, pero no quería tentar a su suerte, quizás si preguntaba de mas despertaría, así que se conformo solo con eso por ahora.

Transcurrió como agua semana y media, trato de obtener mas información sin éxito, al parecer ni la misma presencia sabia el por que estaba ahí, pero tampoco quería irse, daba a entender que le gustaba ese lugar, la rubia se frustro al saber que no podía investigar mas y de igual modo le dio permiso a que habitara en su mente, no le veía problema alguno. En ese mundo de fantasía todo lo que Charlie y ese ser querían lo obtenían, desde un salón de bailes hasta un teatro, los limites eran solo la imaginación de ambos seres, pero por algún extraño motivo, la princesa sentía conocer a esa criatura desde antes, sentía algo familiar en ella pero no sabia que era, esa encantadora figura siempre antes de tomar la mano de Charlie hacia una ligera reverencia, era muy atenta con ella, lentamente y sin querer la rubia empezó a tenerle mas que aprecio y cariño, no tardo en descubrir lo que sentía por ese extraño e incorpóreo ser y eso la alarmo.

Ya había pasado medio mes desde que la misteriosa entidad y la princesa interactuaban en el mundo de los sueños, esa mañana cuando ella despertó estaba preocupada, mientras se alistaba para ir a ayudar a Alastor con el desayuno se estaba cuestionando con creces lo que estaba sintiendo, era una tontería y un absurdo, se preguntaba si se estaba volviendo loca, si la falta de sentirse querida y aceptada era el motivo de todo eso, incluso comenzó a creer que su amigo rojizo si era producto de su imaginación y no tenia conciencia propia, después de todo eran su mente y sus sueños, todo lo que ella deseaba se cumplía, incluyendo el comportamiento tan lindo y atento que tenia con ella.

Lo que no pensó fue que su amigo incorpóreo al vivir en su mente tenia acceso a sus pensamientos, ella los compartía con él y con ello este se entero que Charlie lo amaba.

Las horas de ese día pasaron, la rubia se sentía muy satisfecha y emocionada, un pecador había desarrollado el sentimiento de gratitud, por lo general todos los seres del infierno no hacían nada por los demás, siempre actuaban bajo su propio beneficio, lo único malo del día fue que Alastor había tratado de hacer sentir mal a ese huésped, no lograba comprender del todo el por que el Radio Demon había reaccionado de ese modo, sentía que sus motivos no tenían una base sólida, afortunadamente todo quedo en esa pequeña riña y no paso a mayores, después de ese incidente volvió a enfocar sus pensamientos en el tema de su enamoramiento hacia la criatura de su mente.

La cena transcurrió con normalidad y a diferencia de otras ocasiones en las cuales la princesa iba emocionada a descansar ahora tenia un poco de nervios y ansiedad, sabia que al momento de cerrar los ojos lo vería nuevamente, temía que conforme mas pasara tiempo a su lado, mas iba a enamorarse de él, de ante mano sabia que esa relación era imposible. Al llegar a su habitación se cambio y se sentó en el borde de la cama, se quito aquel prendedor que le habían regalado y lo miro cabizbaja, deseaba que ese extraño ser que habitaba en su mente fuera real, que estuviera ahí con ella, nunca había sido aceptada tal cual por otra criatura en su vida, una lagrima broto de su ojo y suspiro con dolor, se limpio y por un instante deseo dormir y no despertar jamás, así estarían juntos para siempre, al darse cuenta que comenzaba a pensar tonterías lo mejor que se le ocurrió en ese momento fue tratar de calmarse y de ignorar sus sentimientos, sabia que a la larga solo se iba a frustrar y a deprimir, se lastimaría a si misma por algo que era imposible, se dio unas palmadas en sus mejillas y se hizo a la idea de que serian amigos para siempre, su único consuelo era saber que todas las noches se verían para estar juntos, así que dejo el prendedor en la mesita de noche y se dispuso a dormir.

Una vez entro a sus sueños noto algo raro, el ambiente no era blanco como de costumbre, parecía un bello atardecer que daba paso a una hermosa noche con el cielo despejado y lleno de pequeños luceros.. todo era un jardín lleno de rosas rojas y rosas, había un camino con pétalos de las mismas, estaba perpleja ante el paisaje, de pronto sintió que alguien estaba detrás suyo, sabia de quien se trataba, cuando volteo ahí estaba.. esa criatura tenia una rosa en sus dedos y alargo los mismos para dársela, la princesa estaba en shock, tal era su impresión que no pudo hablar, su corazón estaba acelerado y su cuerpo comenzó a temblar, temía que eso fuera solo producto de su mismo deseo y no la voluntad de ese misterioso ser.

Aquella entidad al ver a la rubia sorprendida solo alargo su sonrisa y entre cerro los ojos, coloco la rosa en el cabello de la princesa, la tomo de la mano, la jalo contra si para abrazarla de la cintura y comenzo a bailar, Charlie lo veia moverse mientras ella estaba estática, no podía creer lo que estaba pasando, por un instante quiso pensar que no era cierto, pero todo parecía indicar que la criatura que hacia meses convivía con ella estaba correspondiendo a sus sentimientos, o eso daba a entender, de la nada aparecieron velas acompañadas de una suave y delicada canción de fondo, parecía una velada romántica solo para ellos dos, no pudo evitar que sus ojos se pusieran llorosos, sabia que eso estaba mal, que era imposible y era un absurdo.

|| - Oye.. esto es lo que me imagino?..

-... - movió la cabeza afirmando al mismo tiempo que entrecerraba los ojos y se acercaba al rostro ajeno

- ¿Como se que no es solo una ilusión?.. ¿Como se que es lo que tu deseas?.. -decía mientras trataba de alejarse de él

- ... - la entidad entonces simplemente clavo sus garras en la mano de la rubia provocándole un leve sangrado

-¡Auch! eso duele! ¿Porque hiciste eso?..

- ... - la miro fijamente, estaba claro que tenia conciencia propia y sus acciones lo respaldaban, la rubia quería alejarse de él pero este no quería

- Pero.. - la princesa se quedo inmóvil al verlo acercarse nuevamente a su rostro sabia lo que posiblemente pasaria - No.. por favor.. oye.. detente.. - unas lagrimas recorrían sus mejillas - me duele.. no tenerte en la realidad me duele.. para por favor.. - la entidad estaba a punto de besarla, la mente de la princesa sabia que estaba mal pero a la vez su corazón deseaba ese gesto- te amo.. me gustas.. - así que simplemente se dejo llevar por sus sentimientos, cerro los ojos para corresponder aquel beso mientras se abrazaban, ya nada importaba ||

En ese instante algo ocurrió, todas las rosas que decoraban el romántico paisaje se marchitaron y la alfombra de pétalos que estaba en el piso se seco, el fuego de las velas que iluminaban ese ambiente se hizo grande hasta consumir la cera de las mismas y apagarse, Charlie y la criatura seguían abrazados mientras todo eso pasaba a su alrededor, la rubia alzo la vista y vio como esos pequeño luceros que decoraban el firmamento se apagaron uno a uno, la suave música que se escuchaba había dejado de tocar dando lugar a un ruido de interferencia perturbador, la princesa estaba aterrada ya que no entendía lo que pasaba, miro asustada a su acompañante el cual no dejaba de mirarla, con esos ojos y esa amplia sonrisa, este acaricio la mejilla de la rubia para tratar de calmarla, pues el ruido ensordecedor de estática que se oía solo la estaba alterando.

|| "Esa interferencia la he escuchado antes.. -pensaba la princesa - esos ojos y esa sonrisa los he visto también en otro lado.. – su mente estaba uniendo las piezas del rompe cabezas- en la realidad.. todo esto.. esto me recuerda a.. a..! ||

- Presente -

Mientras dormía, el cuerpo de Charlie estaba tenso, apretó los parpados en señal del sueño que estaba teniendo y despertó abruptamente, pero antes de hacerlo tenia el rostro de la criatura escarlata enfrente suyo y al abrir los ojos Alastor estaba observándola, ambas imágenes, la del sueño y la de la realidad, se interpusieron dando como resultado la identidad de aquel misterioso ser.

El Radio Demon al verla despertar con rapidez se hizo sombra y desapareció, esperando a que la princesa creyera que su presencia había sido solo producto de su imaginación.

-¡¿Alastor?! - grito al ver el rostro del demonio carmesí, parpadeo un par de segundos mientras sus manos se aferraban a la sabanas, respiraba agitadamente, estaba ansiosa y muy nerviosa, la revelación la había dejado atónita, se sentó en la cama y miro a su alrededor confirmando que se encontraba sola en su habitación.

Aturdida se llevo las manos a la boca, todo este tiempo esa misteriosa criatura había sido él pero a la vez no.

- Ahora todo tiene sentido.. - hablaba para si misma la rubia - Esos bailes.. la música.. el que le gustara que yo cantara.. su actitud errática y frenética de ser.. todo este tiempo se trato de él.. -se detuvo un instante, trataba de digerir y asimilar todo - pero.. el Alastor de mis sueños me.. él me.. - una lagrima recorrió su mejilla - él me quiere.. - jalo las sabanas y las abrazo contra su pecho.

Esa noche la princesa lloro amargamente hasta que la tristeza la agoto, quedando profundamente dormida, nunca se imagino que esa era la verdadera identidad del extraño ser del cual se había enamorado, el Alastor imaginario se comportaba demasiado amistoso con ella y la hacia sentir especial, a diferencia del real que la trataba del mismo modo con la diferencia de que no tenia ningún sentimiento por ella, además esa criatura no tenia una forma especifica, solo era una especie de mancha algo humanoide con piernas, brazos y garras, físicamente no se parecía a Alastor, por eso le costo tanto tiempo saber de quien se trataba realmente.

El Radio Demon por su parte se encontraba en su habitación, su concentración estaba divida en dos partes, por un lado le intrigaban los balbuceos de la rubia mientras dormía y por otro lado el reciente accidente en donde ella logro verlo, su prioridad en ese instante era obviamente lo segundo, se mentalizaba en lo que posiblemente ocurriría a la mañana siguiente, en donde la princesa lo interrogaría y le preguntaría el motivo por el cual él se encontraba en su habitación, obviamente le mentiría y negaría todo, el único problema de su coartada era la desaparición de aquel prendedor, eso solo apoyaría la hipótesis de que había alguien esa noche en su cuarto, no podía permitir eso, pero su sombra ya había hecho su trabajo y el prendedor había sido eliminado, muy a su pesar el demonio carmesí tendría que re crear uno nuevo y hacerlo pasar por el otro, solo así evitaría la futura confrontación.

Dejo pasar unas horas y envió a una de sus sombras para verificar si Charlie dormía, unos segundos después regreso y le confirmo lo que esperaba, entonces usando sus poderes hizo un prendedor nuevo en la palma de su mano, a pesar de no ser el mismo, por el simple hecho de parecerse al original le causaba repulsión, estaba consiente de que vería ese objeto en la cabeza de ella por algún tiempo hasta que esta se aburriera de él o algo así, entonces opto por hacerle un "pequeño" ajuste para que fuera diferente al anterior y con ello ahorrarse ese sentimiento incomodo que le provocaba.

Grabo en la manzana de metal la letra A, tenia un efecto holograma que necesitaba del movimiento para ser vista, el demonio rojo estaba satisfecho con su modificación, dudaba que la princesa se percataría de tal detalle de un día para otro, entonces le dio el prendedor a su sombra para que fuera a dejarlo a su respectivo lugar.

A la mañana siguiente Charlie despertó una hora antes de lo normal, su cuerpo lo sentía pesado y estaba depresiva, sus ojos le ardían y los sentía secos, agarro una de sus almohadas, la abrazo y se acurruco con ella en posición fetal, no sabia que hacer, reflexionaba sobre su reciente revelación, por mas excusas que pusiera no podía seguir engañándose, seguía reprochándose y maldiciéndose a si misma por no haber notado todas las similitudes que tenían ambos Alastor, con profundo dolor debia aceptar su realidad, estaba enamorada del Radio Demon.

Semanas atrás había dejado de lado el tema del porque esa entidad habitaba en su mente, desistió al ver que era un callejón sin salida, se preguntaba si Alastor había hecho algun especie de encantamiento para manipularla como muchas veces Vaggie le decía, pero descarto la idea al instante, si ese fuera el caso aquella criatura habría actuado de otra forma o hubiera hecho algo en sus sueños, en todo ese tiempo solo se divertían con simplezas, definitivamente Charlie estaba segura de que el demonio carmesí no tenia nada que ver en el asunto.

De todos modos eso no importaba ya, comenzó a vestirse con total nerviosismo, tomo el prendedor de la mesita de noche y lo coloco en su rubia cabellera sin notar el detalle de la letra. Salió de su cuarto rumbo a la cocina, ahora que sabia de los sentimientos que tenia por su.. "socio" le seria difícil aparentar frente a los demás, mil y un preguntas rondaban por su cerebro, una vez llego ahí se detuvo por un instante, dudosa tomo la perilla de la puerta, del otro lado se encontraba el demonio que le gustaba y no sabia si iba a lograr aguantar verlo como si nada o no, tomo valor y abrió la puerta.

-Buenos dias dulzura! Me estaba preguntando el motivo de tu demora HA HA HA!- exclamo el demonio carmesí el cual dirigió la vista al peinado de la princesa y ahí vio el nuevo prendedor

-..Buenos dias! lamento la demora - el corazón de la princesa dio un brinco cuando lo vio, trato de guardar la calma y esconder su nerviosismo, debia actuar como siempre - ¿que vamos a preparar hoy?

Cocinaban como de costumbre, salvo por el detalle que ahora Charlie se derretía internamente cada vez que Alastor se acercaba a ella, cuando cantaban, cuando la tomaba de las manos para bailar, hubiese preferido no estar consciente de sus sentimientos hacia él, al menos antes disfrutaba con normalidad todas esas actividades, ahora todo era una tortura para ella, necesitaba desahogarse con alguien pronto, contarle sobre sus sueños y buscar el origen de los mismos, todo era muy confuso para ella.

Alastor por su parte había notado algo raro en Charlie, deducía que esa leve incomodidad que la rubia reflejaba era por aquella aparición de él en su habitación, esperaba que ella hiciera algún comentario al respecto pero no lo hizo, así que dio por zanjado ese asunto.

En la hora de las terapias con los huéspedes todo transcurría con normalidad, las actividades se desarrollaban como de costumbre, la rubia estaba un poco mas calmada y relajada, en todo ese tiempo se auto sugestiono que debia actuar con normalidad y tomar las cosas con tranquilidad ya que después de las terapias seria la hora de la comida y luego venia la sesión de lectura con Alastor.

Terminaron de comer y fueron a su sala de lecturas, la princesa estaba tensa, recordaba que en sus sueños el otro Alastor y ella leían abrazados, el pensar eso le dolía mucho, sabia que no podía hacer eso con el Alastor real.

Había pasado media hora desde que estaban ahí y el Radio Demon estaba confundido e incomodo, por el rabillo del ojo veía a la princesa leer pero su expresión no era la misma de siempre, se veía triste, desanimada y no sabia por que, no era que lo interrumpiera en su lectura o algo similar, pero le estaba desesperando el hecho de no poder concentrarse en su libro por verla de ese modo.

- Puedo saber que te ocurre?! - expresaba el demonio carmesí a la vez que cerraba su libro - Desde que llegamos te he notado algo rara! ¿No te apetece leer hoy?!

- Eh?.. - la rubia alzo la vista y miro a su compañero - oh no.. no es eso.. es solo que estaba pensando en algo - al momento se paralizo, había hablado sin pensar, la pregunta del demonio carmesí la había tomado por sorpresa

-Oh! Así que se trata de una preocupación?! Sabes que puedes decírmela dulzura! ¿Tiene que ver con el hotel?- Alastor había encontrado el momento perfecto para averiguar que era lo que la tenia así desde que amaneció

-uhmm pues.. no realmente- la rubia se maldecía internamente, ahora no sabia que decirle

-Oh! entonces es algo personal! - insistía mientras la veia con expectación

- me preguntaba si.. si ya sabias algo sobre el tema de mi sangre..

Ahora el sorprendido era Alastor, recordó que hace un mes la princesa le había preguntado lo que sabia del tema de su sangre, ya que había espiado a Harold, naturalmente el Radio Demon no le conto lo poco que sabia pero le había prometido investigar.

-Me temo que aun no se nada dulzura! He investigado pero al parecer nadie sabe nada al respecto! ¿Es eso lo que te tiene así?!

- Si.. - la rubia sabia que eso no era cierto, pero no podía decirle la verdad, aunque tampoco podía negar que ese también era otro asunto que le preocupaba y del cual se había olvidado totalmente, ahora se sentía el doble de preocupada - pensé que sabias algo.. bueno discúlpame, necesito ir a mi cuarto, no me siento bien, con tu permiso - dijo eso y en silencio la princesa se retiro

Alastor observo cuando ella abandono la sala, se quedo en su lugar unos minutos, no se creía del todo que ese fuera el motivo de su tristeza, había algo mas.

Charlie camino desanimada hasta su habitación, en el trayecto se topo con Angel, cosa que a la araña le extraño.

- Pero que haces aquí? y esa cara? que no se supone que tu y sonrisas leen juntos a estas horas?

- Uhm.. si pero no me siento bien.. - explico la rubia

-Discutieron de nuevo o algo así? si parecía que ya se habían reconciliado

-¿Disculpa? no entiendo a que te refieres con eso.. - dijo con asombro la princesa

-Oh si, se me olvidaba que este lugar viven idiotas y ciegos, me refiero a que hace meses me di cuenta que tu y sonrisas se habían enojado o algo así, fue divertido ver como ambos se ignoraban

La princesa lo miro perpleja e incrédula, pero sabia que no mentía pues era cierto.

-Angel, te gustaría ir conmigo a mi habitación?

-wow! alto ahí linda, lo siento pero no me interesa coger contigo- respondió la araña

-No tonto, me refería a que vengas conmigo por que quiero hablar contigo en privado

- Oh vaya ya me habia asustado, eso suena a que es algo muuuy importante, uhmm esta bien! - le guiño el ojo la araña

Una vez llegaron ahí la princesa cerro la puerta e invito a Angel a sentarse en su cama, ella hizo lo mismo.

-Bueno.. supongo que tengo que ir por el principio.. - suspiro la rubia y comenzó a hablar

Le conto el motivo por el cual se había distanciado de Alastor meses atrás y busco refugio en Harold, también le confeso lo mucho que en ese tiempo extraño la compañia del Radio Demon, le sorprendió ver que Angel no se impresionó con su relato.

-Bueno al menos ahora se por que ustedes se comportaban de ese modo - respondió la araña

-¿Ustedes? ¿Que quieres decir?

-¿Es broma cierto? dime que no hablas enserio por favor, se supone que es el jodido infierno y tal parece que nadie se da cuenta de nada - exclamaba con fastidio y escándalo la araña albina -Te informo que no eras la única que miraba a sonrisas mientras él estaba distraído.

-...Eso quiere decir que..

-Oh si, tu estabas tan entretenida con el chico menta que no te dabas cuenta de las miradas que sonrisas te hacia a cualquier hora, él parecía realmente incomodo y no era precisamente por el hell phone como la enana y mi amargado amor decían, incluso una noche me atreví a decirle que me sorprendía ver que tenia sentimientos

-¡¿Y que te dijo?! - la rubia alzo la voz al oír eso, no pudo evitarlo

-Ok.. esa reacción no me la esperaba.. me dijo que no sabia a que me refería con eso, solo agregue que si no hacia algo seria demasiado tarde, al menos me hizo caso, evito que regresaras con el chico menta, pero.. con este sobresalto tuyo me estoy dando cuenta de algo.. te gusta ¿cierto?

-... - la princesa agacho la mirada con tristeza - aun no he terminado de contarte todo..

Entonces Charlie prosiguió su relato, le conto sobre los extraños sueños que había tenido esos últimos 2 meses, los cuales podían tener una explicación, o eran producto del trauma de su secuestro, o eran alguna especie de encantamiento que Alastor le había hecho, Angel se extraño con lo segundo, pues no entendía que tenia que ver el Radio Demon en todo eso, entonces la rubia le conto sobre la figura escarlata que aparecía en ellos, de como se enamoro de ella y de su enorme sorpresa al descubrir que esa entidad era nada mas ni nada menos que el reflejo de Alastor, Angel estaba tan sorprendido como ella.

-¿En que momento pasamos de una pelea normal a sueños húmedos? - decía la araña a modo de tomarle el pelo a la rubia

-... eso no es gracioso sabes? - hizo un leve puchero la princesa - esto es serio Angel..

-Ok ok, ya sabes como soy de jodido, la seriedad no va conmigo, soy la mala influencia de aquí, la que es la exagerada voz de la razón y la conciencia es la amargada - replico la araña - si buscabas algún tipo de sabio consejo viniste con el demonio incorrecto

-No quiero un consejo, no tengo a quien mas recurrir, solo necesitaba hablar con alguien.. - suspiro frustrada - si llego a comentarle esto a Vaggie no quiero imaginarme como se va a poner..

-En eso estoy de acuerdo contigo, es muy idiota a veces, nadie había logrado hacerme enojar tanto como ella y odio enojarme, me hace verme horrible - dijo indignado - Su paranoia y complejo de teorías conspirativas dan miedo.. aunque no se si sentirme halago u ofendido por ser la única opción que tenias

-A diferencia de todos los habitantes del hotel eres el único al que conozco un poco mas.. solo necesitaba desahogarme.. no se.. - la rubia se cubrió el rostro con sus manos - siento que voy a volverme loca

-De algo estoy seguro, dudo mucho que sonrisas tenga algo que ver con tus sueños, nadie discute el hecho que sea malvado y todo pero.. oh vamos estamos hablando de él, me lo imagino asesinando y torturando a los demás, no enamorando a alguien, dudo mucho que sepa de relaciones si me lo preguntas - sentenciaba la araña - has pensado que quizás inconscientemente tu ya estabas enamorada de él y no te habías dado cuenta? esa es la única explicación que se me ocurre

- No lo se..

- ¿Como carajo no vas a saber? Por favor, esa es la respuesta mas estúpida que existe, admítelo, te gustaba desde antes solo que como sonrisas nunca se ha portado cariñoso contigo tu ni en cuenta, cosa que el otro galán de tus sueños si hizo, por eso te enamoraste, además no es por nada, pero sonrisas y tu se llevan bastante bien, tarde o temprano alguno se iba a enamorar.

- Tienes razón.. - apretó los labios la princesa - el problema es que..

Del otro lado de la puerta de la habitación de Charlie, Alastor se había materializado a mitad del pasillo, después de que ella abandono la sala de lectura, el demonio carmesí se quedo ahí unos instantes analizando todo lo que habían conversado, no se había creído del todo que el tema de la sangre era lo que la tenia en ese estado, fue cuando recordó un insignificante suceso que había olvidado por completo, los balbuceos de la rubia mientras ella dormía cuando él estuvo a punto de irse, las palabras que había pronunciado fueron el motivo por el cual se quedo mas tiempo del que debia y casi es descubierto, pero de lo poco que ella hablo la palabra "me gustas" era la que mas resonaba en su mente, así que no perdió el tiempo y se fue a buscarla al jardín, ese se había convertido en su lugar favorito cuando quería estar sola, mas no la hallo, el otro lugar donde posiblemente se encontraba seria su habitación, ese era su segundo refugio cuando ella estaba bastante mal, así que se dirigió para allá.

Estuvo unos minutos de pie en medio del pasillo, quería saber lo que estaba pasado, el día anterior había sido como cualquier otro, ella estaba normal hasta que se despidieron para ir a dormir, algo la estaba perturbando. La ultima vez que se comporto de ese modo tan raro fue cuando Harold apareció, pero dudaba que se tratara de él nuevamente, tenia un mal presentimiento, no lo pensó mas y decidió que iba a improvisar algún pretexto para justificar su visita, se acerco para tocar la puerta cuando escucho voces, al parecer no estaba sola, rápidamente dibujo en la puerta otra vez el símbolo que le permitía oír conversaciones ajenas, pero esta ya estaba finalizando.

-Él me gusta.. no puedo sacarlo de mente y de mi corazón.. - decía decaída Charlie - Lo amo Angel, todo de él me encanta.. solo quiero estar a su lado..

Los ojos de Radio Demon se abrieron de la impresión al oír eso.