"La Semana Inoue"

Parte 2

Ya con el cuaderno en las manos. Este le había puesto el nombre de ella con un marcador negro brillante. Ulquiorra empezó a escribir como si de un autómata se tratase.

Mi proyecto final. Este va a tratar el tema de: la percepción de los humanas sobre el mundo. Con esto quiero responder la siguiente pregunta: ¿un humano puede hacer cambiar la percepción del mundo de otra persona?, demostrare como las palabras y acciones pueden ayudarme en esto.

Apelare a los instintos más básicos humanos como: La Ira y el Miedo. Cuestionare sus creencias, si tiene. Ver como el "Objetivo" reacciona ante estos estímulos.

El "objetivo" que escogí es un humano al cual no conozco con el propósito de empezar un perfil psicológico desde cero en todo el aspecto de la palabra, y también para que ningún lazo afectivo estorbe en el proceso de investigación y verificación.

Preguntas a responder con esto:

1. ¿La mente puede ser "persuadida" con palabras?

2. ¿Puedo hacer cambiar la perspectiva del "objetivo" de sus amigos? — Ulquiorra al escribir esta pregunta recordó la indiferencias de sus amigos con ella.

3. ¿Puedo moldear un corazón, cuestionando las creencias del objetivo?

Objetivos a lograr:

1. Cambiar la manera de vestir del objetivo, y hasta hacer que cambie el color de su cabello.

2. Modificar la mente del objetivo.

3. Cambiar las creencias del objetivo.

Seres Irracionales predispuestos a creer.

Esta será la frase que respaldara mi trabajo.


A Ulquiorra se les resbalo el lápiz de las manos. Era como si sus manos hubieran escrito sin el estar consiente. Empezó a releer las hojas del cuaderno y busco la hoja que Aizen les había dado y copio todo en esta, a excepción del nombre de la mujer que simplemente no deseaba compartir, sentía que era algo "personal". Este se referiría a ella como "proyecto". En realidad no quería entregarle el cuaderno. Ya que estos eran registros personales de sus investigaciones o caprichos con personas. Uno de los pasatiempos de Ulquiorra era estudiar las emociones de estas. Respiro profundo y dijo:

— Listo.

Este cerró el cuaderno con una expresión indescifrable. Se percató que el CD's que había puesto había acabado y sólo quedaba un ruido blanco que inundaba la habitación.

Eran las 2:00 a.m.

— ¿Tanto tiempo dure escribiendo? — mientras decía esto, pudo ver como los rayos de la luna tocaban su balcón, como si esta estuviera al frente de este. A Ulquiorra le llamo la atención y se levantó de la mesa de ébano con el cuaderno en las manos, y entro al balcón y pudo sentir los rayos de luna que chocaban con su piel marfil, como si estos la intentaran calentar. Al alzar sus ojos verdes, pudo ver un cielo estrellado y sin nubes, tenía bastante sin verlo así.

—Interesante. — su cara tenía una expresión de sorpresa y al mismo tiempo indefinida— La mujer estudia sobre esto — murmuro para sí. Ulquiorra miro hacia el suelo y vio lo polvoriento y sucio que estaba el balcón, era la segunda vez en todo el tiempo viviendo en Las Noches que entraba ahí. Una expresión de asco apareció en su rostro y dijo:

—Tendré que limpiar aquí después.

Este salió estirando los brazos hacia atrás de su cabeza bostezando. Cerró la puerta y se fue a su habitación con una expresión de alivio en su rostro. Al otro día le informaría al Prof. Aizen sobre en qué consistía su proyecto.

Miércoles: Día 3

Ya en la facultad. Ulquiorra con las manos dentro de los bolsillos de sus Jeans negros que hacían juego con sus botas de combate negras también, su cabello azabache y un t-shirt blanco que se estrujaba por la culpa de su mochila. Este se dirigía al aula del Prof. Aizen con una mirada perdida. Era más cómo un cadáver caminando que un humano en esos pasillos. Este solo pensaba en su proyecto y los planes que el tenia. La imagen de la luna se coló entre sus pensamientos y la de ella. Ulquiorra parpadeo y se vio frente a la puerta del salón; toco esta, no escucho respuesta, y la abrió. El salón estaba repleto de estudiantes al pararse en esta, las miradas se posaron en él, y el profesor Aizen subió el rostro y pudo observar su mirada taciturna.

—Adelante — dijo Aizen.

En el rostro de él se dibujó la usual sorna de siempre. Este se quitó los lentes de lectura, y en un momento Ulquiorra estaba frente a su escritorio.

—Ulquiorra, ¿Qué te trae por acá? — lo miro de arriba abajo.

—Tengo mi tema. — dijo sin expresar nada y sin corresponder el entusiasmo de Aizen al verlo.

—Lo supuse… — volvió a sonreír.

Ulquiorra, busco en su mochila la hoja que este les había entregado antes. Se la entrego y Aizen la puso sobre su escritorio, y se puso sus lentes de lectura una vez más, y empezó a leer detenidamente. El planteamiento, las preguntas y los objetivos. Este subió la mirada y sonrió.

Nunca me decepcionas, Ulquiorra— se arregló los lentes, y prosiguió— Ese objetivo debe ser muy interesante. —haciendo énfasis en la palabra objetivo— Me encanta el factor sorpresa, y eso de manipular. Empezar desde cero con alguien. La percepción es un tema bastante ambicioso hasta para ti. Estoy impresionado y expectante para ver tus respuestas y conclusiones. Dame un segundo, Ulquiorra.

Aizen se levantó del escritorio y dijo:

—Se pueden retirar por hoy, Jóvenes.

Este espero a que el salón se vaciara completamente para seguir conversando con Ulquiorra.

— Sólo algo más — sonrió aún más contento, aunque su tono se volvió algo más oscuro— Ten cuidado al empezar a conocer a alguien, puedes empezar a involucrarte emocionalmente más rápido con personas que no conoces, pero mi querido Ulquiorra, dudo que esto vaya a pasarte a ti. ¡Suerte!.

—Entiendo, Prof. Aizen. — respondió algo molesto por ese comentario, pero esto era imperceptible.

—Tienes 3 meses.

—Ya veo.

Ulquiorra, escucho un eco minúsculo que parecía una risa cuando estaba a punto de salir.

Grimmjow estaba sentado en un banco en el centro del jardín de la facultad de psicología, tenía puesto su uniforme de futbol americano y estaba jugando con un Game boy color morado. Este amaba las consolas antiguas. Al este ver a Ulquiorra, se levantó y grito su nombre. Ulquiorra volteo y casi cae en un arbusto, por andar distraído con las palabras de Aizen. La risa de Grimmjow retumbaba en todo el lugar, este estaba secándose las lágrimas de la risa y le empezó a decir:

—Ulqui, creo que andas demasiado distraído — con un tono burlón— veo que las chicas lindas no son lo tuyo— Grimmjow bajo la mirada en modo de decepción.

—JAJA — dijo con sarcasmo Ulquiorra.

—Me encanta tu humor, veo porque Orihime no quiso ser tu novia.

—Tch — suspiro — que molesto.

¿Cómo él conoce su nombre? Hasta hace una semana ella solo era "la novia de Kurosaki" —Pensó Ulquiorra.

Grimmjow sonrió y peino su cabello azul para atrás

—¿Te preguntaras como se su nombre?, pues estuve preguntando en el equipo, aunque no lo creas, es fácil averiguar sobre una peli- naranja—es la única que hay— Al parecer todos saben quién es ella, pero nadie se le acerca porque suponen que es la novia de Kurosaki, pero hay una opinión común sobre ella, y es que: ¡ella esta buenísima!

—Ya veo, ya lo había averiguado— Una expresión de molestia apareció en su rostro.

Si Grimmjow supiera todo lo que este hizo.

—Ni un gracias, lo hice todo por ti, Ulqui.

—TCH.

—Esta noche vamos a jugar el nuevo "God Of War", la abuela de Yammi, que vive en Japón se lo envió, ni siquiera ha salido aquí.

Se podía ver la emoción en sus ojos turquesa.

—¿No ibas a salir con Nelliel esta noche? —Dijo Ulquiorra apático

—Ella me cancelo. — su rostro cambio a una expresión de molestia total. — Ella se reconcilio con Nnoitra, no la entiendo, rompen y vuelven, mejor dicho, no entiendo las mujeres, estas siempre hablan sobre "caballeros" —dijo con molestia en esta palabra— y terminan con insectos.

—Las cosas son así, no deberías decir eso tampoco, aunque en ocasiones es lo que vemos desde afuera — este respondió sin inmutarse.

Desde que Ulquiorra tiene memoria las personas solían contarles sus problemas en busca de alivio. Es como si desde siempre lo usaran de Psicólogo. Siempre le decían que era su personalidad tan distante e inexpresiva que hacia más fácil hablar con él, aunque la verdad, las cosas que les contaban poco le interesaban simplemente usaba esto como modo de conocer las emociones tan fuertes y pasionales de las personas hasta que este terminara aburriéndose de estas.

—Te voy a vencer, como quiera. —Grimmjow empezó a burlarse aunque tenía una expresión de dolor en su rostro.

—¿Vencerme? JAJA — el sarcasmo de Ulquiorra era más que obvio. — Iré no te preocupes.

Grimmjow se despidió y se fue. Momentos cómo esos sacaban a Ulquiorra de sus pensamientos que a veces lo agobiaban.

Jueves: Día 4 (Madrugada del Jueves 3:00 p.m.)

Ulquiorra abrió sus ojos esmeraldas, y pudo divisar un pasillo blanco. Este evocaba recuerdos. El no veía el final, pero encontró una puerta la cual abrió, y llego a una sala de espera repleta de bancos amarillos, totalmente vacíos. Algo hizo que este tomara asiento, contemplo como el piso se despegaba de sus pies ante sus ojos, y un olor de cloro con desinfectante invadía sus fosas nasales, y la vio a ella sonriente con sus cabellos de fuego enmarcando su rostro y cayendo por sus pechos. Desde el piso le intentaba agarrar su pierna, para traerlo al piso otra vez, y cuando quiso confirmar que era ella desapareció.

—Mujer. — Suspiro.

Ulquiorra abrió sus ojos esmeraldas como dos bombillos. Sintió una capa fina de sudor arriba de su pecho y su espalda. Pudo sentir un líquido bajando por su boca, era sangre que estaba saliendo de su nariz abundantemente. No le sorprendía, ya esto había pasado antes. Se levantó de su cama y fue el baño, y encendió la luz blanca que ilumino su rostro y la línea gruesa de sangre que cubría este. Abrió el botiquín que estaba detrás del espejo y busco algodón. Inclino su cabeza hacia atrás. Imágenes de su sueño pasaban por su mente y la vio, la imagen de ella sonriente. No recordaba la última vez que soñó con alguien tan vívidamente.

—Tengo que empezar mi proyecto— suspiro mientras presionaba el algodón en su nariz.

Viernes: Día 5

Ulquiorra estaba frente a la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas. Este era un edificio no tan grande como los otros, pero este estaba hecho; con ladrillos naranjas, repletos de enredaderas de hiedra que contrastaban. Ulquiorra nunca antes había entrado ahí tampoco. Los pasillos eran azules celestes, y estaban vacíos, le recordó a su sueño. Sus ojos se posaban en cada puerta. Una puerta en específico le llamo la atención esta tenia: calcomanías de planetas con brillantes, pero había una de luna que brillaba más que las otras, tenía brillos color plata. El timbre sonó. La puerta del salón se abrió y un movimiento rápido de parte de este evito que esta lo golpeara en la cara. Un profesor de cabello blanco más debajo de los hombros con una expresión amigable y con una bata de laboratorio, dijo:

—Discúlpame, jovencito.

—No hay cuidado.

Este volteo a la derecha y la vio a ella, saliendo de un salón de clases con un chico de pelo negro, alto, delgado y con lentes. El cabello de ella estaba peinado con una trenza celta que destacaba y se movía al compás de cada paso que ella daba, tenía un vestido largo de rayas horizontales que arrastraba.

Ulquiorra Ignoro por completo al peli-blanco. Acelero su paso, y este se detuvo abruptamente al recordar que ella al final de cuentas, no lo conocía… y pensó en ¿Cómo se le acercaría?, se lo había preguntado antes, pero nunca se daba una respuesta concisa. Empezó a recordar lo que había visto en ella la otra vez que la vio. — ¡Eso es! — pensó. Flores…. Aunque no sé nada de estas. Ella tenía una corona de flores la primera vez que la vio, y vio que la cartera que llevaba tenía margaritas, supongo que le agradan. Esta se detuvo a hablar y Ulquiorra la seguía con sus ojos esmeraldas de hielo. Esta se despidió del joven del pelo negro. Ella volteo y salió del edificio. Ulquiorra siguió sus pasos, pero el chico con que estaba hablando con ella lo estaba observando con un dejo de sospecha, Ulquiorra ignoro esto. Al estar afuera, miro hacia todo los lados y ella ya no estaba. Ulquiorra puso sus manos en los bolsillos un poco decepcionado. Al dar un sólo paso algo o alguien lo empujo, y vio como un grupo de libros con fotos de sistemas solares y hoyos negros, y un Ipod rosa, volaban por los aires. Este cayo hacia delante sus brazos amortiguaron la caída, detrás del cayo de rodillas ella. Su proyecto. Esta se levantó y empezó:

—¡Lo siento!, voy tarde a mi clase…. ¡Discúlpame!

Sus ojos grises llenos de pena y culpa por lo acontecido, observaban al chico de pelo negro alborotado tirado en el piso. Esta fue a ayudarlo a levantarse. La expresión de Ulquiorra denotaba violencia, pero esta era imperceptible antes los ojos de ella. Orihime le ayudaba a limpiar su cara y arreglar su cabello. Ulquiorra la observaba fijamente queriendo ver algo más allá de su actitud gentil y esos ojos grises, pero mientras sentía su suave tacto en su rostro… este agarro fuertemente la mano que lo limpiaba y le dijo:

—Suficiente, no es necesario.

—Pero… es mi responsabilidad —prosiguió — soy algo torpe en ocasiones.

Ulquiorra empezó a recoger los libros de ella para observar si veía alguna información de utilidad sobre ella, pero sólo veía imágenes del universo. Podía observar lo mucho que le apasionaba eso. Recogió su Ipod, el cual estaba intacto, pudo ver en la pantalla la canción "Dream On de Aerosmith".

—¿Te gusta Aerosmith? — pregunto mientras le entregaba sus pertenencias.

—Claro, ¿a ti también?

—No tanto, los conocí gracias a mi hermano.

La voz de Orihime denotaba emoción y continúo:

—Tu hermano debe ser muy divertido, ¿estudia aquí?

—No, él está muerto. — su voz no expresa nada.

La cara de Orihime mostro incomodidad, entendía el sentimiento de perder un hermano, aunque este no fuera de sangre.

— ¡Oh, disculpa! — mirando hacia abajo, pero prosiguió intentando cambiar el tema — ¿Cómo te llamas? ¿Estudias aquí? Y ¿no te había visto nunca?

—No importa, no hay porque disculparse, ya no. — decía con frialdad, y prosiguió — me llamo Ulquiorra Cifer, soy estudiante de Psicología de Último año.

—Interesante, estudias humanos— ella sonreía y su rostro lo hacía con ella. — Mi nombre es Orihime.

—Algo así, su comportamiento, más bien.

—Sí, sí, sí, yo sé. Me tengo que ir, voy tarde, hablamos luego Ulquiorra.

—Está bien, hablamos.

Esta fue camino al observatorio. Y los ojos de él se le quedaron mirando una vez más, siguiendo sus pasos. No entendía sus gestos que solo demostraban sinceridad, seguridad y algo de inmadurez, este proyecto sería difícil. Era imposible que alguien fuese tan transparente y no dijese nada, era tan difícil de descifrar. Era como si hubiera algo que sus ojos que todo lo veían no pudieran ver.

Bendiciones y gracias por su tiempo

Espero que les esté gustando la historia


Gracias a:

Hanasaki95: ¡Hola! Muchas gracias por tu comentario, y el apoyo. Ya veremos cómo Ulquiorra lo hará HAHAHA. Gracias por el consejo, voy a tomarlo en cuenta, gracias de verdad. ¡Un beso y un abrazo! Espero siempre verte por aquí.

IrisTohruSohma: ¡Hola! Gracias, pronto sabrás las respuestas a esas preguntas, y lo que hace Ulquiorra para encontrar a alguien hahahaha. ¡Gracias por tu apoyo! Un beso y un abrazo.

Y a todos los que leen.

Editado 1/6/16