El hierro se pule con el hierro, y el hombre se pule en el trato con su prójimo. (Proverbios

27:17)


"Adentrándose al Agujero Negro"

Parte 1

Una semana después. Jueves.

Orihime había dado muchas vueltas para entregarle el libro a Ulquiorra porque esta no se terminaba de decidir si hacerlo o no, y sumando a esto los parciales y el estrés de estos. Si, la Universidad en ocasiones era un lugar hostil, pero cuando habían parciales se volvía un lugar silencioso y muy amigable en donde se unían los "compañeros" para compartir información. Pero para Orihime estos no eran nada especiales ya que esta siempre había sido muy buena estudiante. Solo faltaba un día para que estos acabasen.

Ulquiorra la observaba detenidamente y tomaba notas de ella en su cuaderno. Ella en muchas ocasiones se había percataba de la mirada de él escudriñándola, y estas se cruzaban, pero las miradas de él eran frías y como si este hubiese perdido algo en ella. A veces Orihime le sonreía amigablemente, pero este no le devolvía el gesto si no que la miraba extrañado o simplemente le esquivaba la mirada. Pero este realmente estaba sumergido en ideas de cómo acercarse a ella una vez más. Este al subir la mirada de su cuaderno vio una silueta acercándose a él. Era ella. "Ella me hará esto más fácil — pensó". Su cabello se movía con cada paso que esta daba y su falda asimétrica por encima de sus rodillas marcaba sus torneadas piernas. Los ojos de él se posaron en la figura de esta caminando aunque su expresión seguía siendo totalmente impasible. Miro hacia su regazo y se percató que tenía abierto el cuaderno, aunque en ninguna de las pocas páginas escritas se referían a ella por su nombre, preferiría evitar preguntas innecesarias. Lo cerró rápidamente y se acordó del nombre de ella en la portada de este, y lo puso boca abajo al lado de él en el banco. Ella estaba al frente de él sonriendo como siempre. Y le dijo:

— ¡Hey, Ulquiorra!

— Hola — pronuncio este con distancia.

— ¿Puedo sentarme?

— Porque no.

Al está casi tomar asiento donde estaba el cuaderno, Ulquiorra en un movimiento reflejo movió este al lado contrario de ella, y un olor a flores que emanaba de ella inundo sus fosas nasales y esto lo hizo alzar sus ojos esmeraldas a la fuente de esta fragancia, y ella empezó a hablar:

— Quería disculparme por lo del otro día. — suspiro— ¡Qué incómodo! — esta empezó a peinar su cabello con sus dedos.

— Ya te dije que no es necesario, mujer.

— Pero… te traje esto. — dijo mirando hacia sus ojos y algo extrañada porque este le había dicho "Mujer".

Abrió su cartera floreada. Ulquiorra la escudriño con sus ojos que demostraban una ligera sorpresa, y expectante ya que este no esperaba nada. Vio como esta saco un libro que tenía una cinta de seda azul en forma de lazo en una esquina de este. Se lo entregó.

— La psicología y los humanos— este pronuncio como un susurro.

— Lo leí una vez pero no son mis temas — continuo— Te podría servir.

— ¿Tú estudiabas Psicología? — este pregunto con incredulidad.

— No, no, no — reía — Mi hermano Sora cuando vivía— su expresión se volvió seria.

— Ya veo —dijo perdiendo la expresión de sorpresa.

"Aun te duele su muerte — Ulquiora pensó"

Ella volvió a sonreír como si no hubiese estado hablando de Sora.

— Lo siento — este replico sin inmutarse mucho.

— No importa. Tranquilo. — continuo— Es porque me habías comentado sobre tu hermano, y que también estudias psicología —prosiguió— y disculpa por hablarte de eso. —sonrió — pero recuerda algo las personas no mueren al menos que las olvidemos. Estarán siempre aquí — Dijo señalando su corazón.

"Esto parece más un recordatorio para ella que para mí, y ¡qué molesto que ella siga mencionando a mi hermano!— Ulquiora pensó"

— Ya te he dicho que no importa — replico con una gélida mirada a la nada.

— Disculpa — esta dijo melancólica.

— Basta de disculparte — es molesto.

— Discul… está bien.

— Tch.

Sus acciones lo confundían. Ella podía cambiar su sonrisa por tristeza de una manera tan rápida y estas no parecían tener un trasfondo o sus ojos no lo podían ver.

— Gracias como quiera — dijo mirando el libro.

— ¡Cuando leas me cuentas! — continuo — Te haré algunas preguntas.

— Está bien — replico sin mirarla.

Casi iba a empezar su último prueba del día, y era con el Prof. sustituto Kisuke Urahara.

— No eres muy expresivo, ¿cierto? — dijo esta como una afirmación.

Pero la voz burlona de Grimmjow fue la que respondió

— Para nada, mujer —dijo imitando la voz de Ulquiorra — Pero no te desanimes.

— Ja-ja-ja — dijo Ulquiorra mirándolo impasible.

— ¡Basta Grimmjow! — pronuncio una chica de pelo largo verde con una cicatriz en su rostro a causa de una caída en bicicleta. tenía una blusa con encajes que dejaba ver el inicio de su escote y unos jeans ajustados.

Grimmjow calló al escuchar su voz y verla, este se sonrojo un poco. Esta se acercó más a ellos.

— Hola Ulquiorra, ¿Y? — comento mirando a Orihime.

— Mi nombre es Orihime Inoue, un placer — le sonrió.

— Nelliel Tu Odelschwanck — prosiguió sin hacer pausa — No le hagas caso a Grimmjow, él siempre es así de imbécil — continuo — Discúlpalo que él no es consciente de ello.

Grimmjow la miro con una expresión de molestia, y este empezó a mirar su celular intentando disimularlo.

Nelliel miro la hora en su reloj de Sakura Card Captor .

— La conversación esta interesante, pero ya conocen a Urahara, y lo estricto que es con sus pruebas — dijo Nelliel— No me puedo arriesgar a reprobar.

— ¿Creen que habrán preguntas sobre su estúpido gato? — dijo Grimmjow

— ¡Quién sabe! — Dijo Nelliel con una risa contagiosa.

— ¿Él es el profesor que trae su gato? — pregunto Orihime mirando extrañada.

— ¡Sí!, y lo he visto hablando con el — dijo Nelliel muy convencida — El gato odia a Ulquiorra — dijo ella como una burla.

— Puedo vivir con ello — dijo Ulquiorra fríamente.

— ¡Vámonos! — replico Grimmjow.

— Un placer Orihime, y eres muy hermosa.

— Gracias — dijo esta sonrojada y mirando a sus pies.

Ulquiorra y Grimmjow se miraron, sabían la intención de ese comentario. Ulquiorra recogió sus cosas entre estas el cuaderno con mucho cuidado para que ella no viese el nombre y el libro que esta le entrego, antes de guardarlo el observo el lazo, y lo toco a manera de caricia.

— Nos veremos, princesa — dijo Grimmjow con burla.

— Adiós — le dijo ella con una sonrisa.

— Espero que te guste — dijo mirando a Ulquiorra. Ella le sonrió y su rostro se ilumino como las estrellas en la noche.

— Nos veremos — dijo apático.

Y estos se fueron caminando a su próxima clase. Y Ulquiorra pensaba en lo molesto que le resultaban esos gestos tan innecesarios de aquella mujer, pero gracias a esa manera de ser tan peculiar de esta el obtuvo más información sin necesidad de esforzarse en preguntar, pero aun así había algo que no lo dejaba ver a los ojos de ella. Sus gestos y acciones se veían demasiadas sinceras, estos eran uno de los temas que Aizen no profundizaba demasiado en sus clases; cuando hay sinceridad en una persona y lo difícil que es descifrarla, pero el cambio en su rostro al ella hablar de su hermano le llamo la atención. Había encontrado algo y eso era su Hermano. Era una debilidad visible de ella. Ulquiorra podría aprovechar ese "vacío" y usarlo a su favor, pero el cambio en la expresión de esta— recordó su sonrisa después del comentario— Esto lo desconcertaba bastante porque no veía indicios de expresiones forzadas en sus gestos y tampoco pudo ver segundas intenciones al ella darle el libro. El volteo su rostro y sus ojos esmeraldas se posaron en ella una vez más.

Salón de Clases.

Ya en el salón de clases del Prof. Sustituto Urahara. Este usaba unas getas, una bata de laboratorio con las mangas recortadas, un pantalón verde con una camisa del mismo color y un sombrero de rayas verdes y blancas. Cuando a este le preguntaban por su ropa el simplemente respondía sínicamente: "No sabía que había un código de vestimenta impuesto por ti". El tenía su expresión común de "yo sé algo que tu no", y tenía en sus manos los exámenes y en su escritorio su gato. Y empezó: —Saben las reglas, ¿no?, no hay porque repetirlas. Yo los estaré vigilando con Yoruichi-san también — dijo señalando al gato—Su gata estaba acostado rascándose la cabeza con su pata. Empezó a entregar las pruebas mesa por mesa, al llegar donde Ulquiorra, Urahara le sonrió y bajo su sombrero — Ulquiorra-kun— dijo muy animado. Este solía usar honoríficos japoneses con todos. — Sé que no le gustas a Yoruichi-san pero descuida ella te tratara igual que a los otros en el examen.

— Entiendo — dijo Ulquiorra apático. Este solo pensaba en que cuando él se graduase le regalaría una cita al Psicólogo a Urahara. La necesitaba.

Cuando el gato maullaba Urahara miraba fijamente al salón en busca de alguna persona que estuviese haciendo trampa, termino quitándole el examen a un joven detrás de Grimmjow.

Media hora después.

— ¡El tiempo se acabó! — este dijo como si hubiese anunciado un ganador de algún concurso.

Ulquiorra fue el primero en entregar el examen. Este tenía rato de haber terminado, sólo se quedó ahí por el silencio que lo ayudaba a pensar. Este tenía muchas ideas para empezar su "Proyecto". Y lentamente los otros fueron entregando algunos con cara de seguridad al igual que él, pero otros con expresiones nulas o melancólicas. Urahara apilo los exámenes en su mesa al lado de Yoruichi, se levantó y dijo sonriendo burlonamente:

— Les recomiendo que se relajen están demasiados tensos — continuo haciendo un gesto de asco con su cara — aquí apesta a tensión y estrés. — prosiguió — Esto me recuerda— dijo subiendo su tono de voz — Mañana habrá una exposición de fotografías de los estudiantes de Diseño Gráfico en el salón de actos, y empezó a entregarle volantes a cada uno de ellos. Ulquiorra tomo uno y no le prestó atención y lo entro en el bolsillo de sus jeans negros. Ulquiorra salió del salón sin mirar atrás, y sintió una mano en su espalda, y este volteo algo sorprendió. Era Grimmjow.

— ¿Mucha prisa? — dijo con sorna

— No realmente — contesto aburrido

— Si estas molesto por mi interrupción de ahorita con ella — dijo haciendo énfasis — No me importa.

— No me interesa — dijo Ulquiorra — No hablamos de nada — sin cambiar su expresión

— Tu alegría contagiosa— replico con sarcasmo — como sea, seguiré el consejo de Urahara — continuo — me relajare.

— Urahara y la palabra consejo en una misma oración — Ulquiorra contesto.

— Si no tienes nada mejor que hacer, ven a mi departamento —continuo — Quiero vencer a un oponente digno. No es divertido vencer a Yammy ya.

Departamento de Grimmjow y Yammy.

Grimmjow y Ulquiorra cuando entraron al departamento vieron que algunos muebles habían sido amontonados en una esquina y se podía oír The End de The Doors como un eco ligero en comparación con la voz de Yammy que retumbaba en las paredes.

— Si, abuela estoy comiendo bien — se pudo escuchar.

Este solía hablar sin audífonos, pero no se había dado cuenta que ellos habían llegado. En un susurro Grimmjow le dijo a Ulquiorra:

— Esto pasa cuando la Abuela de Yammy le habla por Skype. El intenta limpiar y paso esto — dijo señalando los muebles amontonados en el rincón — Ella siempre lo llama para asegurarse que Yammy no malgaste el dinero que esta le envía para el alquiler — continuo— Y ahora seguiré el consejo de Urahara

Ulquiorra sabía que nada bueno venia de eso.

Grimmjow empezó a gemir como chica de película porno — ¡OH SI! ¡AAH!, estos se escuchaban fuertes y claros gracias al eco en las paredes

— Yammy, ¿Qué es eso? — la voz de su abuela empezó a retumbar con la estática de Skype — ¡Respóndeme!

— Es un compañero.

— ¡Vives con pervertidos! — continuo — Te envió dinero para que vivas en un lugar decente con personas decentes como el querido Grimmjow.

La abuela de Yammy amaba a Grimmjow.

— ¡Es Grimmjow que está haciendo esos ruidos, abuela!

— Debería darte vergüenza culpar a tu agradable compañero — continuo — Hablare con tus padres.

Esta cerró Skype y se desconectó.

— ¡Maldito Grimmjow!

— Ya estoy relajado— dijo Grimmjow con una sonrisa a Ulquiorra

Ulquiorra alzo una de sus pobladas cejas al ver a Yammy enojado corriendo hacia ellos.

— Me iré — dijo Ulquiorra

Iba a ver pelea y él no se iba a arriesgar a tener que separarlos o salir herido. Tenía un examen mañana y tenía que aprobarlo. Y a sus pensamientos volvió ella.

Antes de tomar el pomo de la puerta para irse, Grimmjow halo del brazo a Ulquiorra:

— Ella es tu proyecto ¿verdad?, vi su nombre en el cuaderno.

— Si — dijo sin inmutarse.

— Interesante Ulquiorra — dijo con sorna —Solo ten cuidado de no involucrarte con ella — dijo con un tono serio.

— Si.

Ulquiorra pasó por una cafetería llamada "Black Coffee" y compro un capuchino antes de llegar a su departamento. Ulquiorra amaba el café. Caminaba por las calles rememorando todos los acontecimientos del día. Aún era temprano pero no tenía ganas de ir a ningún sitio.

Departamento de Ulquiorra

Ulquiorra al llegar a su departamento sintió el silencio asfixiante de este, y encendió su radio y subió el volumen de este y se podía escuchar: Pyro de King Of Leon. Esta melodía inundaba la habitación y se sentó un rato a beberse su capuchino y escuchar la canción pero sus momentos de "relajación" no duraban mucho porque su mente no lo dejaba descansar cuando habían exámenes y se levantó, y fue a su habitación, dejo la mochila en la cama y vacío sus bolsillos. Y cayó al piso el volante que Urahara les había entregado y este lo hecho en el basurero de la habitación. Se fue a duchar y al salir se cambió quedando en bóxer y una camiseta blanca la cual estaba un poco húmeda por su cabello. Se sentó en su cama, y vacío su mochila y el libro que ella le había dado sobresalía entre sus cuadernos y lo recogió. Este tenía un aroma a libro y a ella. Quito el lazo de este y lo abrió, y se encontró con una frase de Sigmund Freud en donde se suponía debía haber un prólogo:

"Aquél que tenga ojos para ver y oídos para oír se convencerá de que ningún mortal puede guardar un secreto. Aunque sus labios estén sellados, hablará con las puntas de los dedos, que le traicionarán por cada poro. "

Ulquiorra sentió que esa frase le había hablado directamente a él. Esto hizo que Ulquiorra abriese los ojos y dejase de sentirse tan turbado y desconcertado por ella. Esto le recordó un punto importante: "ella era una mortal" al igual que él. No había nada que no lo dejase ver. Solo debía esforzarse más y observarla más detenidamente. Sus ojos verdes se abrieron de par en par.

Se levantó de su cama y se dirigió al zafacón, y recogió el volante. Lo miro fijamente.

— Tengo una idea — dijo.

Busco el cuaderno en su mochila...

Continuara.

Bendiciones y gracias por su tiempo

Espero que les esté gustando la historia

Dato: esta historia es publicada los domingos o los lunes.


Gracias a:

IrisTohruSohma: ¡Hola!, muchas gracias, me alegra bastante eso. Si, quise hacer algo diferente. Jajajajaja ya verás el desarrollo de su "amistad". ¡Muchas gracias! Voy dar mi mejor esfuerzo siempre. ¡Un beso y un abrazo!, Muchas gracias por tu tiempo. Se llevaran "bien" y no digo más.

Juvia: ¡Hola!, ¡sí!, me alegra que te enamore, y aún falta muchísimo por leer. Prometido. ¡Un beso y un abrazo! Y gracias por tu comentario, y por tu tiempo. Espero verte siempre por aquí.

Hanasaki95: ¡Hola!, para nada. Si, las practicas del profesor Aizen son bastantes famosas. La respuesta a tu duda es: desde antes. Ella lo es, muy cierto, pero las circunstancias aquí variaran un poco. Muchas gracias por la observación. ¡Un beso y un abrazo! Gracias por tu tiempo.

Y a todos los que leen.

~ Canciones que me ayudaron: Tony's Theme de Giorgio Moroder, Pyro de King Of Leon, La Complicidad de Cultura Profética y Touch the Sky de Hillsong United.