Si viéramos realmente el Universo, tal vez lo entenderíamos ~ Jorge Luis Borges.
"Mientras Cae La Lluvia"
Parte 1
Ese mismo lunes por la tarde.
Orihime tenía una extraña costumbre en las vacaciones de levantarse de madrugada e ir a la habitación de Sora, como cuando estos eran niños. Ella solía hacer esto cuando sentía miedo de los monstruos azules de su closet. Pero Sora ya no estaba y ella ya no era una niña. Esta se había quedado dormida en cuarto de él. Su teléfono móvil empezó a sonar, sacándola de su somnolencia, empezó a quitarse las sabanas de su cara. "debo quitar ese tono" fue el primer pensamiento que le llego a la cabeza. Al abrir los ojos, y recoger su teléfono pudo ver un número desconocido que se asomaba en su pantalla, algo que la extraño bastante.
— Hola — dijo una voz dulce, y algo soñolienta
"Era justamente ella" pensó él
— Hola…
Disculpa, pero ¿Quién me…? — antes de que esta pudiera terminar la frases se acordó de la voz monótona e indescifrable del chico de los ojos esmeraldas — ¡no me digas! — casi grito — Eres el chico del nombre largo…. Ash — Ulquiorra, ¿cierto?
— Ujum.
Ella no cambiaba. Tenía esa misma actitud que tanto le llamaba la atención a Ulquiorra.
— ¡Qué sorpresa!, ¿Cómo estás?
Una pregunta asalto a Orihime, y era: ¿Cómo él había conseguido su número?, no recordaba habérselo dado, ni siquiera que el conociese a sus amigos, y además lo incomodo que había sido todo la última vez.
— Bien — respondió Ulquiorra inalterable— ¿tienes tiempo hoy? —este dijo sin variar el tono— me gustaría hablar.
— Mmm — vio la hora — Si — Ella pronunció sin pensar.
No tenía planes, además de dormir, si eso contaba como tal.
— ¿Sabes dónde queda Black Coffe? — dijo con un tono frío.
— No realmente — dijo ella soltando una pequeña risita — no suelo beber café.
— Ya veo — "Alguien que estudiara que no le gustase el café, eso no se veía todos los días" pensó este — Encontrémonos en la puerta de la Universidad, yo te llevo. — prosiguió— No es tan lejos.
— Uum, ok — ella estaba sonrojada, y haciendo formas con sus dedos en su camisón de dormir — Pero tendrás que darme una hora, me acabo de despertar.
Ulquiorra vio su reloj, eran las 2:00 P.M. Que mujer más perezosa, dijo para sí.
— Está bien — dijo el sin agregar más.
— ¡Cuando salga te aviso! — dijo con entusiasmo ella.
Orihime casi brinco de la cama de Sora con las sabanas todavía arriba de ella. Eso fue bastante extraño, creía que no se volverían hablar después de lo sucedido. Fue al cuarto de baño en su habitación, dejo su camisón corazones tirados a sus pies, y se dio una ducha. Al salir, se miró en el espejo encima de su lavamanos, y sonrió, a quien quería engañar estaba emocionada. No se esperaba eso. Se puso una toalla, y entro a su closet, y se acordó de las palabras que este le había dicho sobre su ropa y sobre que las personas la observaban. Ese viernes al regresar a su casa se había fijado más en los ojos de las personas sobre ella, no era que no estuviese acostumbrada a eso, gracias a la tonalidad de su cabello, pero lo había sentido más intensamente, por así decirlo.
— Probaré algo diferente — dijo para sí.
Se puso unos Jeans negros skinny, una camisa con un estampado polka dot y unos converse blancos, se miró en su espejo. Se sentía diferente o sólo se veía así. Había pasado ya media hora. Peino su cabello, busco su cartera, y le envió un mensaje antes de cerrar la puerta tras de sí.
Ulquiorra al ver el mensaje, emprendió su camino a la Universidad. Este iba con las manos en los bolsillos con una expresión impasible en su rostro. El tiempo había pasado más lento o él había caminado más rápido, no se decidía, por la sorpresa de haber llegado allí en tan poco tiempo. Aún no había señales de ella, aunque era temprano, no le importaba esperar. Tenía mucho en que pensar. Esta vez no iba a fallar.
5 minutos después.
Ulquiorra pudo divisar una chica de cabellera de fuego y de grandes atributos, caminando hacia él. Era ella.
— ¡Hola! — dijo Orihime sonriente ignorando todos los pensamientos que llegaban a su cabeza.
— Hola — dijo Ulquiorra sin cambiar su expresión en ningún momento, este la escudriño.
"Se veía diferente" pensó.
Estos caminaron uno al lado del otro sin pronunciar palabra alguna, como la primera vez. Pero esta vez él fue quien inicio la conversación.
— Te vez diferente — la miro — muy diferente.
— Quise intentar algo nuevo — dijo mirándose — ¿no me veo bien? — pregunto automáticamente observándolo.
— No he dicho eso — dijo el mirando hacia otro lado — sólo diferente.
"lo había logrado" pensó.
— Pensé en lo que me dijiste, me he dado cuenta, pero estoy acostumbrada a las miradas de las personas, sólo mira mi cabello — dijo ella imitando la voz de Ulquiorra esa vez — gracias por preocuparte — le sonrió.
Ulquiorra la observo, había malinterpretado sus acciones. Ella no estaba ni siquiera enojada. Esa mujer era interesante. La mejor manera de acercase a su proyecto por lo visto era siendo su amigo.
— Llegamos — murmuró él.
El establecimiento tenía un letrero con letras de neón, una fallada moderna y cristales con pegatinas de marcas de ropa y de skateboard. Este abrió la puerta para que ella entrase primero. El cabello de ella choco con su cara, Orihime se dio cuenta, y volteo con una de sus sonrisas que iluminaban la oscuridad, y que tanto lo desconcertaban a él.
Ella se sentó en una mesa redonda con dos sillas, al lado de la ventana, y le hizo una seña a Ulquiorra para que fuera hacia donde ella. Este creía haber visto a alguien en la ventana, él no le presto mucha atención, y decidió ignorar eso. El local no era muy grande, pero era acogedor y silencioso. Había fotos de algunos artistas y posters de giras de algunos grupos de Rock en la pared de ladrillos que estaba a la izquierda de ellos. Orihime miraba a su alrededor cautivada por el estilo de este, y el mostrador llenos de postres. Ulquiorra tomo asiento en la silla al frente de ella. El la observaba. Los ojos de ella estaban fijos en los postres. Los labios de él hicieron una mueca semejante a una sonrisa.
Una mesera de cuerpo menudo con uniforme negro completo, y una placa con su nombre en su pectoral derecho que decía: Momo Hinamori. Que amablemente les pregunto:
— Hola, ¿Qué desean ordenar? — dijo con una sonrisa en su rostro.
Ulquiorra respondió indiferente:
— Un café grande.
Orihime lo miro. "Mucha cafeína" pensó, y una risa salió de sus labios rosas. Esta miro el menú que estaba en la mesa y dijo casi vacilando:
— Un frappuccino de caramelo.
— Excelente, vuelvo enseguida — Dijo Momo.
Esta se retiró dejándolos solos.
— No te gusta el café, ya veo.
— No quiero ser descortés — suspiro esta, mordiéndose el labio inferior — ¿de que querías hablar? — esta se arreglaba el cabello.
Ulquiorra la miro. Había llegado el momento. Este dijo:
— Me gustaría disculparme por la última vez — su voz no vario para nada, este tenía la mirada fija en los ojos grises de ella, tal como el Prof. Aizen les había enseñado para situaciones en la que se necesitara convencer a alguien.
La expresión de Orihime se suavizo, y esta le sonrió con ternura. No esperaba eso, y menos de él.
— No es necesario, me disculpe yo, ¿no recuerdas? — sonreía — fue un día extraño — prosiguió — aprecio esto, ya que las personas no suelen acercarse a mí — suspiro — siempre suponen que soy la novia de Ichigo.
— Me di cuenta gracias esas chicas que te estaban señalándote. Pero lo sé, estudio el comportamiento humano — este preguntó un poco intrigado — pero, ¿Por qué todos asumen eso?
— Jajaja — prosiguió — es que él es muy sobreprotector con sus amigos — continuó — y cuando llegue a la Universidad no conocía a nadie, y preferí juntarme con él y su novia — pensó en Rukia — y estos se la pasaban peleando y por eso no los relacionaban, ella tuvo que irse por su hermano, y quede yo sola con él, y creo que por eso ha perdurado el rumor.
Después de eso llego Tatsuki, y ella animó a entrar a Ichigo a un equipo, lo cual aisló un poco a Orihime de ellos. Sus ojos se entristecieron un poco, pero solo él se percató de ello.
— Ya veo — murmuró el chico de los ojos verdes.
Eso era mucha información. Eso le daba sentido a muchas cosas. Eso iba a ser fácil.
Momo llego con sus pedidos
— ¡Aquí tienen! — dijo sonriente, poniendo la bandeja en la mesa.
Orihime dio un sorbo de su frappuccino.
— ¡Qué bueno esta! — gimió está cerrando los ojos.
Ulquiorra alzo una ceja, y dio un sorbo de su café. Sería interesante ser su amigo.
— ¿Te gusta mucho el café? — ella dijo con una risita.
— Creo que es más costumbre, que gustar, realmente — dijo Ulquiorra mirando la taza, él amaba el café, pero este se había convertido en más una costumbre que un gusto.
— ¡Debes intentar probar cosas nuevas! — dijo alzando un poco la voz.
Las pocas personas del local se voltearon a verlos. "Qué molesto" pensó Ulquiorra.
Orihime le paso su frappuccino. Y dijo:
— ¡pruébalo! — dijo sonriente.
— No gracias — prosiguió — los dulces no me gustan.
— ¿Por qué? — pregunto esta seria.
— No lo sé — dijo él indiferente.
— Bueno, no sabes lo que dices.
Estos siguieron conversando amenamente por un largo rato. Ulquiorra lo sabía, lo había logrado, y con respecto a su ropa también, pero no como él esperaba.
— ¿Tienes algún Hobbie? — pregunto Orihime.
— No lo sé — dijo él.
Ulquiorra sentía que lo interrogaban, no hablaba muy a menudo de sí mismo. Pero debía responder, así funcionaban las amistades.
— ¿Cómo no lo sabes? — esta lo miro extrañada — a mí me gusta bailar — continuó— Belly dance — sonrió — te debe gustar algo.
— Bueno… supongo que estudiar personas es mi Hobbie — dijo Ulquiorra monótonamente, como si eso fuese lo más normal del mundo.
— ¡Wou! — dijo está sorprendida — realmente ustedes son muy intensos — lo viven — continuó — hay tantos rumores sobre ustedes, pero hablando contigo me doy cuenta que sólo son apasionados con lo que hacen — dijo dando un sonoro sorbo.
A Ulquiorra le sorprendió bastante el comentario. Ella no paraba de sorprenderlo. Era la primera vez que escuchan a alguien refiriéndose a ellos tan a la ligera. Ella siempre trataba de ver lo bueno de todo. Él había estudiado personas como ella o con esa característica, siempre terminaban estando deprimidos, pero ella no se veía así. Ella lo hacía dudar de sus estudios.
— Interesante — dijo él — El prof. Aizen hace que nos esforcemos, siempre.
Estaba bastante oscuro, habían pasado tanto tiempo hablando que eran casi las 11:00 P.M., Una lluvia pertinaz empezó a caer.
— No traje mi paraguas — dijo como un lamento mirando hacia el cristal al lado de ellos — y no vivo tan cerca de aquí.
— Podemos esperar hasta que paré o ¿te están esperando?
— Vivo sola, descuida — dijo con una sonrisa.
Aun ella no se acostumbraba a ello. En eso eran similares.
Eran casi las 12:00 P.M., y el local estaba a punto de cerrar.
— Puedes venir a mi casa. No queda tan lejos de aquí.
— ¡No es necesario! — esta dijo algo nerviosa, revisando su cartera para ver si tenía dinero para un taxi.
Pero se percató que no había salido con tanto dinero. No creía que la salida se fuese prolongar tanto. Ulquiorra se dio cuenta de la expresión de preocupación en la cara de esta.
— Vamos mujer — este dijo como una orden. No podía dejar que le pasase nada a su proyecto.
Hay estaba otra vez el: mujer de él.
No tuvo más opción que seguirlo entre la fuerte lluvia hasta su departamento.
Continuara…
Bendiciones y gracias por su tiempo
Espero que les esté gustando la historia, háganmelo saber.
Dato: esta historia es publicada los domingos o los lunes.
No sé porque, pero veo a Orihime como Belly dancer. *fangirleo*
Muchas Gracias a:
Hanasaki95: ¡Hola!, ¡sí!, me alegra bastante verte, y estar de vuelta con la historia también. Y ¡muchas gracias!, suerte para ti también, gracias por el ánimo, eso me ayuda a escribir. ¡Un beso y un abrazo! ¡Gracias por tu tiempo!
IrisTohruSohma: ¡Hola!, jajajaj. ¡Muchas gracias!, si, pobre Yammy, pero imagínate sabes cómo es Grimmjow. Yo también me reí bastante, jajajaja, no solamente a ti, yo también necesito esa revista. ¡Gracias de verdad!, me llenas de ánimo con tus palabras. Me imagino, el tiempo es oro como dicen, pero es por una temporada, así que ánimo. Las estaré esperando, mucha suerte con todo. Yo sigo pendiente del tuyo también. ¡Un beso y un abrazo! ¡Gracias por tu tiempo!
