Los que vencen, cualesquiera que sean los medios empleados, nunca se avergüenzan ~ Nicolás Maquiavelo
"Cuidado"
Orihime iba camino a casa, pero algo no se podía ir de su mente, y era la imagen de Ulquiorra. La había sorprendido bastante "No era tan frío como parecía", pero había otra cosa que rondaba en su cabeza, y era su palidez y la sangre debajo de su nariz en ese momento. Tenía la certeza que eso no era un golpe, aunque él no hubiese querido responderle, lo sabía. Él no tenía la típica expresión de dolor en el rostro o bueno la cara que las personas ponen al golpearse. Orihime tenía bastante tiempo sin quedarse a dormir en la casa de algún amigo/a, y quedarse exclusivamente en la de él después de todo este tiempo, la sorprendía, sus mejillas se tiñeron de carmín al pensar en eso. Él le había agradado mucho. Ella tenía la costumbre de encariñarse rápido con las personas, algo que ha a la larga le había traído dolor.
Al llegar a "Karakura Town", pensó en lo diferente que este era de "Hueco Mundo"; no era tan solitario, y el mismo ambiente de este era reconfortante. Abrió la puerta de su casa. Realmente había sido un día largo, paso por delante de un espejo y se observó.
— Tengo su ropa, cierto — estaba un poco sonrojada.
Esta le quedaba bastante ancha, pero era bastante cómoda. "Lo llamaré para ver cómo esta" pensó ella, al levantar su móvil de entre su ropa seca. Miro el teléfono algo nerviosa — No quiero molestarlo, ya le cause bastante problemas— dijo para sí. Pero entendía que era estar sola, más que nadie, y que nadie te llamase. Era la primera vez que se encontraba con alguien al parecer en su misma situación, aunque apenas lo conocía para hacer conclusiones. No era lastima era más compasión. ¿Dónde estarán sus padres? — fue un pregunta que se pasó por su cabeza. Orihime se llenó de valor y marco:
Ring….Ring…Ring….
Nadie contesto. Esto la desanimo un poco a ella. Su estómago empezó a gruñir, fue a la cocina y abrió la nevera, y vio lo de siempre: Pasteles, Muffins y sobras… las cosas cambian al vivir solo, hay estaba otra vez la nostalgia que siempre la arropaba.
Departamento de Ulquiorra
Este estaba acostado en su cama, envuelto en sus sabanas blancas; con sus ropas de pijama y un fuerte dolor de cabeza que le había empezado justamente al Baraggan irse, y los molestos síntomas de la gripe. Detestaba enfermarse, tenía que estar bien, no se iba permitir enfermar. Tenía que acabar con el proyecto y el lunes tenia clases con el Prof. Aizen. Eran sus últimas vacaciones antes de su graduación, solo faltaban dos meses, su vida de universitario acabaría. Todo había cambiado tanto. Lo mejor que él había hecho era irse de Italia, no había dejado nada "importante" atrás. Allá tendría que estar pendiente de otros sentimientos además de los suyos, y eso le estorbaba bastante. Su teléfono móvil empezó a sonar, Ulquiorra duro un rato en levantarse de la cama por el mismo malestar, cuando consiguió hacerlo este había parado de sonar, vio el número en la pantalla era; ella.
Lunes: Universidad (Salón de Clases del Prof. Aizen Sosuke)
El prof. Aizen estaba vestido con una camisa de rayas azules, mangas largas y unos pantalones color caquis con unos breteles negros, y su cabello café peinado hacia atrás, el solía vestirse más elegante de lo normal cuando eran las últimas clases de los casi graduados.
— Hoy debe ser un día especial para todos ustedes — pronunció con sorna — esta es la ante penúltima clase antes de la graduación, y la entrega de sus proyectos.
Al Prof. Aizen decir esto, se rompió el silencio en una celebración. Al el voltearse al ventanal y arreglarse los lentes, el silencio sepulcral volvió a inundar el aula.
— El proyecto — pronunció — muchos me han traído propuestas interesantes, arriesgadas y ambiciosas — este volteo y miro a Ulquiorra, quien aún tenía la nariz roja a causa de la congestión nasal, pero este se dio cuenta que el Prof. Aizen lo observaba e intento evitar el contacto visual a toda costa — Quiero que me hablen de sus progresos.
Nelliel levanto la mano, antes que todos, y el Prof. Aizen hizo un ademan con la mano para darle la palabra.
— Yo fui testigo, y ayude con lo que paso con el estudiante llamado: Alfredo, lo que les conto Gin — suspiro — no quiero volver a hacer algo así, mejor quiero usar lo que sé para poder ayudar a las personas a mi alrededor, porque este es el punto de esta carrera al final —miro a el Prof. Aizen, y prosiguió — Mi objetivo es persuadir para hacer el bien, y estoy usando el efecto Pigmalión; que demuestra que las personas mejoran su rendimiento cuando están convencidas de que son mejores…. Aunque no lo sean — continuó — yo entro en convencer a las personas de que lo están haciendo bien y que han mejorado aunque no sea así. Lo estoy poniendo en práctica en un colegio con unos estudiantes de 4to primaria que eran horribles en matemáticas y al poner en practica esto — sonrió la chica de los cabellos azules — sus calificaciones han mejorado bastante, aunque aún falta mucho por lograr.
— Excelente Nelliel, me gusta tus avances y que pienses así — dijo arreglándose sus anteojos — y recuerda algo: lo hecho está hecho, Alfredo es pasado — dijo fríamente observandola.
Un silencio arropo una vez más el aula, este acallo hasta las voces que persistían al fondo del Salón. En ocasiones el Prof. Aizen daba miedo.
20 minutos después.
— Falta poco para que concluya la clase, y sólo faltas tú Ulquiorra.
Ulquiorra la verdad no quería hablar, no se sentía bien y no estaba de ánimos para hablar de su proyecto. El prof. Aizen al ver la vacilación de Ulquiorra sonrió para si "No eres tan fuerte como pareces" pensó. Ulquiorra se levantó de su pupitre con las manos dentro de sus bolsillos.
— Mi proyecto — la imagen de ella le llego a su mente sonriendo, pero trato de ignorarlo — es amplio. Intento hacer cambiar a una persona que se podría decir que aún no conozco completamente— suspiro — Me he dado cuenta del peso que para algunas personas conlleva la amistad. Esta persona se ve rodeada de personas indiferentes hacia ella, esto lo pude usar a mi favor. Partiendo de esto, le ofrecí mi amistad — hizo una pausa — Esto con el fin de acercarme a mi proyecto, ya que en ocasiones expresar algunas veces lo que sentimos sin ninguna base puede tomarse como: insulto, hiriente y hasta sospechoso — recordó lo que paso en la exposición fotográfica — pero he avanzado significativamente, respondí una pregunta de mi proyecto: ¿La mente humana puede ser persuadida con palabras? Claro que sí, fue mi respuesta con esto quise lograr un cambio de estilo, el cual logre — su expresión no había cambiado — aún me faltan dos temas, que expondré al final. Somos seres irracionales predispuestos a creer.
Todos miraron a Ulquiorra con ojos de sorpresa, otros de fascinación y algunos con temor. Eso era un tanto retorcido hasta para él. Una chica sentada al fondo del salón de pelo oscuro, alta y de piel india, era una oyente, dijo:
— Eres retorcido… — mirándolo con asco.
Ulquiorra ignoro el comentario, no le importaba lo que ella tuviese que decir, aunque era cierto. Y Aizen tomo la palabra:
— Joven, que observación más perspicaz la suya. Que no se le olvide que estudiamos el comportamiento humano, y recuerde algo — dijo sonriendo con sorna — crees que Nelliel no está haciendo uso de las mismas herramientas de Ulquiorra, como manipular, claro que sí, decir mentiras, ¡claro que sí!, simplemente las está usando con un objetivo diferente — se arregló sus anteojos de pasta negra con su dedo índice—pero recuerde la frase que se le atribuye a Nicolás Maquiavelo: El fin justifica los medios.
La oyente no tuvo más remedio que quedarse callada, como el resto de la clase. El timbre sonó y todos los estudiantes salieron. Grimmjow no había asistido por un campeonato, ¿Cuál sería el proyecto de Grimmjow? Pensó Ulquiorra, y Yammy simplemente no quiso asistir a clases. Ulquiorra fue uno de los últimos en irse, antes de que este pisara el marco de la puerta el Prof. Aizen le dijo:
— El fin justifica los medios, recuerda — este se acomodó en su silla — sigo expectante por tu proyecto, sólo ten cuidado con eso de ser su amigo.
— Mmm — este respondió, no le interesaba lo que tuvieran que decir.
Este iba caminando con las manos en los bolsillos de sus pantalones negros, y su típica expresión indiferente. Estaba sólo. Al este alzar su rostro la vio. Ahí estaba ella apoyada en la pared antes de la salida de la facultad.
— ¡Ulquiorra! — dijo con una de sus hermosas sonrisas, al verlo.
— Hola… — dijo él monótonamente.
Ella lo abrazo sorpresivamente, pero este no le devolvió el abrazo con tanto énfasis. Se sentía extraño, no esperaba eso. Pero se sentía cómodo abrazándola, el olor de su cabello y la suavidad de este al contacto de sus dedos. Eso era lo que llamaban calor humano. Eso le hacía pensar en lo que había dicho hace menos de 5 minutos, ese pensamiento hizo que se despegara de ella. No debía hacer eso. Ella era su proyecto. A ella le extraño su reacción.
— Deberías sonreír más — dijo como un susurró — te traje tu ropa — la busco en su cartera con girasoles.
Sus ropas estaban bien dobladas y limpias, Ulquiorra pudo ver — las lavé —prosiguió— por cierto, intente llamarte, pero no respondiste — dijo mirándolo con ternura.
— Vi tu llamada —prosiguió— cuando fui a contestar había parado de sonar. No me sentía bien al parecer por haberme mojado en la lluvia.
Esta puso cara de preocupación, y se fijó en su rostro, este se veía un poco rojo.
— Me hubieses llamado, fuiste demasiado amable conmigo, no hubieses tenido que mojarte.
— Me hubiese mojado como quiera, era inevitable, mujer — este dijo indiferente pero mirándola a esos ojos grises.
"Ella siempre con sus reacciones innecesarias" pensó él.
— Te recompensaré — le agarro la mano lo más fuerte que pudo — ven conmigo.
Continuara.
Bendiciones y gracias por su tiempo
Espero que les esté gustando la historia, háganmelo saber.
Dato: esta historia es publicada los domingos o los lunes.
El efecto Pigmalión fue demostrado por Robert Rosenthal y Leonore Jacobson. Este es bastante interesante la verdad.
Muchas Gracias a:
IrisTohruSohma: ¡Hola!, Muchas gracias. Lo tomare en cuenta para una próxima vez jajajaj ;). Ya diré que son más adelante, no lo son para, nada más viendo como lo ponen. ¡Si!. Justo en el clavo con Ulquiorra. Me alegra eso. Gracias de verdad, trato siempre. ¡Gracias por tu tiempo! ¡Un beso y un abrazo! Me esforzare.
Guest: ¡hola!, muchísimas gracias. Espero verte siempre por aquí ¡Lo haré siempre que pueda! ¡Gracias por tu tiempo! ¡Un beso y un abrazo!
Canciones que me ayudaron e inspiraron: A contraluz de Bocatabú.
