Asómate a mi nostalgia y cuéntame lo que ves. ~ Xavier Velasco
"Lágrimas e Historias"
Era un día bastante soleado, aunque el cielo estuviese lleno de nubes. Los rayos de sol se sentían hasta por encima de la ropa. No era un calor insoportable, pero no era agradable. Pero al parecer la chica del cabello de fuego no lo había sentido aún.
— ¡Ven Ulquiorra! — dijo ella en voz alta.
Seguía está repitiendo esto, y llevándolo o más bien arrastrándolo fuera de la facultad de Psicología. Podía ver como su cabello ondeaba hacia su rostro, aunque este no llegaba a tocarlo. ¿Cómo había llegado a eso?
— Mujer, ¿A dónde me arrastras?
— ¿Tienes clases? — pregunto ignorando la primera pregunta.
Su agarre no se aflojo en ningún momento.
— No — este dijo indiferente. Era la verdad, nada más tenia clases con el Prof. Aizen hasta su graduación. Había acabado la universidad por así decirlo.
— Pues… vendrás a mi casa — ella volteo, y le sonrió — Te la debo por invitarme a la tuya.
— No es necesario… Mujer — dijo impasible.
— Me agradas… la verdad — suspiró — No importa. Y mi casa no queda tan lejos — déjame compensarte.
"Me agradas" había funcionado fingir ser su amigo. Pero algo dentro de él se sentía incómodo. No debía sentirse de esa manera, era una ventaja. El hecho de ella decirle eso era una ventaja.
— Está bien — ella prosiguió — entiendo si te sientes incómodo. Yo me sentiría así — le sonrió — Pero si algo te agrada debes decirlo y si no también — murmuró— antes solía callarme las cosas. No es saludable.
"Deberías tomarlo en cuenta con algunas personas" este pensó al escuchar eso.
— Mmm — se pudo escuchar — Muy cierto.
— Siéntete libre de expresarte — esta volteo y le sonrió.
Estos estaban cerca del portón principal de la Universidad. Este estaba lleno de personas con: pancartas, cartulinas y cornetas con los colores de la Universidad y del equipo. Al parecer acababan de llegar del Campeonato los deportistas. Ulquiorra sólo pensó en Grimmjow y su habitual letanía "por eso debes unirte al equipo". Orihime le soltó la mano a Ulquiorra. Este la miro.
— Deberíamos salir por otra puerta, ¿No crees? — dijo Orihime mirando la puerta.
— Sería lo mejor —continuó— Dudo que nos dejen pasar.
A estos voltear para dirigirse a la otra puerta, una voz masculina dijo: — ¡Ulquiorra!, Orihime volteo un poco sorprendida, pero Ulquiorra ni siquiera se inmuto en voltear. Sabía quién era, y los comentarios innecesarios que este haría por verlo con ella a su lado. Al Grimmjow ver la reacción de Ulquiorra rio a carcajadas con su peculiar risa, y lo alcanzó.
— Veo que te estoy interrumpió con la princesa — este sonreía — Me alegra que te haya servido el número — dijo en voz baja en su oído.
Ulquiorra lo observaba indiferente, y le respondió:
— Si…
Orihime sólo se limitaba a observarlos. Parecían ser buenos amigos. Grimmjow dirigió su mirada a Orihime, y le dijo:
— Mucho sin verte, princesa — dijo sonriéndole burlonamente.
Ulquiorra se limitaba a observarlo. Todo lo que Grimmjow hacia tenía como finalidad el molestar o fastidiar a Ulquiorra en algunos momentos, y ese no era la excepción.
— En otros temas de interés. Vez lo que te pierdes por no estar en el equipo — dijo este señalando las personas reunidas en la puerta, y puso una mirada de decepción.
— No me interesa — prosiguió, "la única manera posible de callar y alejar a Grimmjow era hablando de clases" pensó — Hoy hablamos sobre nuestros proyectos con Aizen.
— Ash, que molesto eres. Lo sé — replicó — sólo piensas en clases.
Ulquiorra pensó "Lo logre"
— ¡Grimmjow! ¡Hey! — dijo otra voz igual de gruesa que la primera. Orihime reconoció esta.
— ¿Qué pasa, Kurosaki? — preguntó este algo irritado, volteando el rostro.
— Como siempre dejando tus cosas tiradas por ahí — dijo señalando la mochila celeste que llevaba en la mano.
Ichigo miro a Orihime con sorpresa.
— Inoue, ¿Qué haces aquí? — pronunció, para luego ver quien estaba a su lado… él de esa vez. — ¿Se conocen? — preguntó Ichigo a Orihime ignorando a Ulquiorra, pero a este parecía no importarle.
— ¡Claro! — sonrió y se acercó un poco a Ulquiorra — ¿Se conocen ustedes? — dijo esta con sorpresa.
— Larga historia — replicó Ichigo. Recordó lo acontecido esa vez en el Departamento de Grimmjow y Yammy.
Ichigo halo a Orihime del brazo, pero esta se resistió. Al ichigo ver su reacción, dijo calmadamente:
— Quiero hablar contigo — agarrándole la mano suavemente — ven, por favor.
Ulquiorra no le daba buena espina. No sabía cómo explicarlo.
— Espera Ichigo... — murmuró — mmm… tengo planes….con Ulquiorra.
Este la observo, y después a Ulquiorra. El chocolate y el verde chocaron. Los ojos de Ulquiorra adquirieron una expresión más fría que la habitual. Fue como si el tiempo se hubiese detenido entre ellos. El ambiente se tornó frio e incómodo.
Ichigo suspiro.
— Ten cuidado, Orihime — dijo — este no me da buena espina — refiriéndose a Ulquiorra.
— Basura— dijo Ulquiorra para sus adentros.
— Está bien — dijo Orihime mirando hacia abajo — no me agradas que hables así.
Ichigo la miro algo decepcionado al escuchar esas palabras — me preocupas. Eres mi amiga.
"La palabra que tan profundo calaba en las personas saliendo de los labios de Kurosaki Ichigo" Ulquiorra pensó.
— Gracias — dijo Orihime.
Él siempre solía decirle eso como un recordatorio, pero Orihime no lo sentía así. Ella no quería amigos de palabras más bien amigos de acciones. Ella no era la de antes. No se conformaría con eso.
Ulquiorra se pudo dar cuenta del cambio en ella al él decir eso. Realmente no entendía porque las personas se veían tan tocadas por ser o tener un amigo.
Grimmjow arrebato la mochila de la mano de Ichigo y dijo:
— ¡Vámonos fresa! — dijo este antes que el ambiente se volviese más tenso.
— Si…Vámonos — este miro a Orihime, quien le entrego una sonrisa "vacía" y luego su mirada se dirigió a Ulquiorra. Este tenía el entrecejo fruncido tratando de decirle: "No confió en ti". Y se fue con Grimmjow.
Orihime le agarro la mano otra vez, y sonrió. Esto le desagrado bastante a Ulquiorra sabiendo que ella no se sentía así.
Se dirigieron a la puerta del ala norte. Era un campus bastante grande. Había muchos árboles rodeando la salida. Esta empezó a caminar en dirección recta sin nunca cambiar. Ulquiorra observaba el horizonte, y como los rayos solares tocaban el mar. No tenía ni la menor idea de donde esa mujer vivía. Tenía mucho sin ver el océano, ya que Hueco Mundo quedaba bastante lejos de ahí.
— Veo que te gusta el océano — esta dijo soltándole la mano, algo sonrojada — cerca de mi casa queda la playa.
— Ya veo.
10 minutos después.
— Disculpa por hacerte caminar tanto — dijo poniendo su mano detrás de su cabeza.
Habían llegado a "Karakura Town"
— Primera vez que vengo a esta parte de la ciudad — decía observando las casas a su alrededor.
— Vivo al fondo — pronunció señalando su casa.
Al llegar a esta, él pudo admirar la fachada de esta. Era hermosa. Tenía mucho sin ver una hamaca.
— ¿Te gusta? — pronunció mientras buscaba las llaves. Este la ignoro.
Al ella abrir la puerta, y encender las luces. Los ojos de él se pasearon por todas las paredes de esa pintoresca casa. Lo que más lo cautivo fueron las espadas en estas. Estaban numeradas. Una en especial le llamo la atención, esta tenía un número cuatro tallado en plata, y la tomo en sus manos sin miedo alguno, tocaba la hoja metálica y el filo de esta con los dedos.
— Se llama: Murciélago — dijo Orihime.
Ese era el animal favorito de Ulquiorra justamente.
— A mi padre le gustaba ponerles nombres a sus espadas.
— Eso es interesante — murmuro este.
— Toma asiento, vengo en un minuto.
Esta subió por las escaleras hacia su habitación. Mientras este seguía mirando las espadas. Este tomo asiento en el sillón, y observo cada rincón de esa casa, una vez más. Esa mujer había viajado mucho. Eso explicaba un poco esa personalidad tan despreocupada, y su estilo. Esta volvió con unos short no tan cortos y una blusa estilo túnica blanca con un lazo en la zona del escote. Este la observaba. No se veía mal.
— Ven — le señalo la mesa en el área del comedor.
Él se sentó en esta. Ella se fue al área de la cocina, y abrió el refrigerador. Le había comprado un pastel de fresas con chocolate con motivo de darle las gracias. Tenía pensado llevárselo mañana, pero al verlo enfermo sintió culpa. Ella salió de la cocina con este en las manos, y una gran sonrisa. Era un pastel con una forma redonda, cubierto de chispas de chocolate y trozos de fresas por los alrededores.
— Me dijiste que los dulces no eran lo tuyo, pero tienes que probar cosas nuevas — prosiguió — a todos les gustan el chocolate y las fresas. Yo sé que sí.
— No tenías porque — miro con una ligera sorpresa el pastel en la mesa — Mujer, de verdad.
— No importa — dijo está cortando el pastel con todo el cuidado del mundo — fuiste demasiado amable conmigo.
Seguía insistiendo con que fue "amable" simplemente hizo lo que cualquiera haría o eso pensaba él.
Busco un platillo de postres en la cocina, y le sirvió primero a él. Este vio el trozo que ella le estaba entregando.
— Gracias — murmuró.
— ¡De nada! — replicó animada.
Este se llevó un pequeño bocado a la boca. No estaba tan mal, a pesar de ser una cosa llena de azúcar. Era la primera vez que alguien le regalaba algo fuera de su ambiente familiar. Sintió su calidez, y una ligereza inundo su corazón. Se sintía cómodo. Duraron media hora conversando amenamente hasta que un sentimiento de incomodidad invadió su ser. ¿Qué estaba haciendo? Tenía que recordar quien era esa mujer frente a sus ojos. Ella era su proyecto. No debía dejarse llevar así. Recordó la segunda pregunta de su proyecto: ¿Puedo cambiar la perspectiva del objetivo de sus amigos? Podía usar lo acontecido con Kurosaki a su favor.
— ¿Puedo hacerte una pregunta? — dijo mirándola a los ojos.
— Claro — esta dijo sin vacilar.
— ¿Por qué sigues siendo amigos de ellos si suele ser tan indiferentes contigo?
A Orihime la extraño bastante la pregunta. Él la observaba bastante, aunque no era de extrañar viniendo de un casi graduado de psicología.
— Ellos no son así — dijo está riendo falsamente. No entendía porque mentía.
Su sonrisa denotaba tristeza. Él se percató de ello. Ella empezó a mirar el plato como si en este estuviese escrito algo, y continúo comiendo.
— ¿Por qué mientes? — preguntó poco insistente.
Ulquiorra la escudriñaba con sus ojos esmeraldas. Su lenguaje corporal mostraba timidez.
— Creo que es costumbre — dijo ella respondiendo la primera pregunta.
— ¿A qué te ignoren? — replicó él mirándola.
— A no querer estar sola… — continuó — a no querer que las personas se alejen de mí, a no sentirme inútil — dijo esta sin alzar su rostro, apretando los puños sobre su regazo.
— ¿Pero al estar con ellos no terminas sintiéndote así y mucho más?
— No me siento así con ellos, simplemente es cómo si no estuviera con ellos — suspiró, tratando de contenerse las lágrimas — No soy débil. No necesito que me cuiden — hizo una pausa — pero al final todo esto es mi culpa… todo viene desde antes— Esta puso su mano en la mesa, y alzo el rostro.
Está intentando calmarse, respiro profundo.
— Cuando Sora murió mis padres se sintieron destruidos, especialmente mi madre —"Su hermano" Ulquiorra pensó— Una semana antes que pasara lo que paso, yo estaba acabando de salir de la ducha, y escuche una conversación de mi madre y mi padre acerca de un viaje, ellos habían sido nómadas anteriormente, no me sorprendía del todo, era común hablar de viajes. Pero — hizo una pausa, y prosiguió — mi padre sólo repetía: — No podemos ¿Y Orihime? — esta se empezó a peinar unas hebras que caían en su pecho — ella sólo decía: — No interesa. murió mi hijo… mi único hijo… — con un hilo de voz dijo, esto dejo pensando a Ulquiorra, y se hizo una pregunta: ¿Era ella adoptada?— lo sé, soy egoísta, pero yo aún estaba viva y necesitaba de ellos. eso me hizo entender como ella me veía. Un día acabando de llegar del Colegio, vi que las puertas de esta casa estaban abierta, y habían dos mochilas afuera "Qué extraño" pensé — se limpiaba las lágrimas que se escurrían por sus mejillas color carmín — Vi a mi madre con unas botas de escalar, unos baggies, y una camisa de cuadros, muy holgada y un sombrero de safari el cual tapaba su hermoso cabello café parecido al de sora — Madre — dije sorprendida — esta trataba de imitar su expresión — esta me miro de arriba abajo con una sonrisa, y dijo: — ¡Hime!, amor. Llegas temprano. Nunca había sentido tanta hipocresía. Ella continuó: Nos vamos a ir de viaje, retomaremos lo que dejamos inconcluso por cuidarte a ti. Ella continúo como si no estuviese diciéndome nada importante: Eres grande. Ya te puedes cuidar sola — sus labios temblaban — pregunte: ¿Cuándo vuelven?, no sabía que más decir ni cómo reaccionar. La que había tratado como mi madre me trataba como una extraña — continuó narrando — ¡Quien sabe! Ella me respondió sonriente — cuida bien la casa — miraba hacia abajo — Seguiremos pagando las facturas cariño…mmm…. No te preocupes. Cuando seas mayor ya veremos que haremos, aún siguen pagando todo al parecer, y la universidad.
Ulquiorra la miraba detenidamente. Eso lo hacía pensar diferente de ella.
— Y mi padre al salir me miro con vergüenza en su rostro, y este dijo: Lo siento, princesa. Trataba de no hacer contacto visual conmigo. Mi madre al ver a mi padre haciendo esto, dijo algo molesta: Es tiempo de irnos, Adonis — sus lágrimas seguían cayendo — Estos recogieron sus cosas, y se dirigieron a la salida de Karakura Town. Mi padre volteo y me dijo: Haré lo posible para que podamos volver pronto, tu madre necesita esto. Está bien fue lo único que salió de mis labios en ese momento. Si él lo decía tenía que ser así — continuó — Ese fue el día más triste de mi vida, — Orihime recordó como ella cayo de rodillas al suelo llorando ese día — ver a alguien irse y no poder detenerlo. Lo último que escuche fue un eco de la voz de mi padre llamando a mi madre: ¡Abigail, espérame! — suspiró — Tenía sólo 14 años. Estaba sola, no tenía amigos a quienes acudir en esos tiempos. Todo se volvió tan silencioso en los siguientes días después de eso — Al otro día fui a Clases, no tenía sentido faltar. Por primera vez veía tan extrañas a las personas de mí alrededor como si estos fuesen diferentes a mí. Como esa canción de The Doors llamada People are Strange — rio entre sus lágrimas.
Ulquiorra la escuchaba atentamente sin perderse una sola palabra. Esa era la razón por la cual no podía dejarlos ir, a pesar de las cosas. Ellos eran un placebo contra el miedo de que las sombras del pasado volviesen a resurgir.
— Me sentía sola o más bien lo estaba. Almorzaba sola desde siempre. El viernes de esa misma semana, un chico de pelo rebelde, y de color parecido al mío. Ichigo — sonrió al decir este nombre, esto molesto un poco a Ulquiorra — Era la primera vez que lo veía. Se sentó a mi lado en el receso, y me pregunto: ¿Por qué estás sola? No lo sé, le respondí con la verdad, no lo sabía. Solían burlarse de mi por mi cabello, y mi cuerpo… — prosiguió sin entrar en detalles — y después de lo de ayer. No tenía ganas de hablar. Este tomo mi mano, y me llevo con sus amigos, y me presento antes ellos estaba muy feliz, todo fue bien por un tiempo, y las cosas comenzaron a cambiar entre todos nosotros. Me sentí aislada. Nuestros mismos gustos no coincidían, y lentamente me sentía más y más sola entre ellos, no sabía cómo decirles. Intentaba hablar pero nadie estaba escuchando. Me sentía atrapada. No quería estar sola.
Orihime rompió en llanto. "Otra reacción innecesaria" Ulquiorra pensó, pero realmente fue un sentimiento de impotencia que lo invadió. No sabía qué hacer. No se terminaba de acostumbrar a consolar personas o no sabía qué hacer en esos momentos realmente. No le agradaba hacerlo. Algo lo hizo acercarse a ella con timidez, y ella enterró su rostro en su pecho. Él podía sentir como su camisa se humedecía por sus lágrimas. Esta se aferraba a él como queriendo evitar que este se escapara. Este empezó a acariciarle la cabeza, sabía que sus acciones no eran las correctas, y ni debía acercarse tanto a ella, y menos con esos fines. Su cabello era sedoso, sus dedos se deslizaban suavemente por esas hermosas hebras naranjas. Sus manos se toparon con su espalda, pero pararon ahí. Estos duraron en esa misma posición unos segundos hasta que esta logro calmarse. Su respiración se escuchaba calmada, una vez más y dijo:
— Discúlpame… — suspiró — tu camisa — decía mientras la tocaba suavemente.
Alzo su rostro y lo vio. Esos hermosos ojos esmeraldas que la miraban sin ningún sentimiento o eso parecía. Ella bajo el rostro a su pecho.
— La otra semana leí un artículo en donde el autor hacia una pregunta era: — dijo — puso un dedo en la barbilla tratando de recordar — ¿Quién está consciente de tus pasos en esta tierra?, es una pregunta interesante ¿no crees?, me causo nostalgia con esto.
Este la miro. Qué extraña pregunta. Hace unos segundos estaba llorando y ahora le estaba preguntando eso.
— No me interesa, si alguien está consciente de esta o no. Es innecesario, mujer — pronunció impasible. Le había dado la espalda a esos sentimientos hace mucho tiempo.
— ¿Ni tus padres?
— Ya te respondí — este decía si cambiar su expresión.
— Bueno…
Esto hizo sentir un poco triste a Orihime. Aunque las personas digan que no les importan que las tengan pendientes, eso es mentira. Todos quieren sentirse importantes, aunque sea para alguien.
— ¿Eres adoptada? — era una conclusión que había sacado de todo lo que había escuchado anteriormente.
— Si… — esta respondió mirándolo, "la había escuchado detenidamente" pensó — pero es una larga historia.
Tenía mucho que escribir en su cuaderno. Había logrado responder más que una pregunta tenía un perfil psicológico completo. Gracias a eso podría alejarla, y hacerla cambiar su actitud con aquellos a quienes ella llamaba: amigos. Esto causo un sentimiento agradable dentro de él. El sólo pensar que no tendría que volver a ver el rostro de Kurosaki. No esperaba todo esa información, ella le había explicado bastante. Pero algo lo había hecho sentirse extraño otra vez. Le agradaba que esta no estuviera llorando ya, le daba tranquilidad. Aunque fuera su proyecto, algo había cambiado…
Orihime se levantó para recoger los platos, y sus miradas se cruzaron. Esta le sonrió aún todavía teniendo señas de lágrimas en sus mejillas. Este bajo la vista a sus brazos, se sentía extraño.
— Casi se me olvida — dijo en voz alta.
Ella salió rápidamente de la cocina, tropezando con una mesa a su lado —AUCH — Grito, y subió por las escaleras ignorando el dolor. Este sólo se limitó a observarla. Era interesante, esa mujer.
Continuara.
Bendiciones y gracias por su tiempo
Espero que les esté gustando la historia, háganmelo saber.
Dato: esta historia es publicada los domingos o los lunes.
Muchas Gracias a:
Hanasaki95: ¡Hola!, ¡Muchas gracias, aprecio eso!, Jajajajaaj ya me imagino que conclusiones… lo habrá pronto, pero exactamente como dices, aún empiezan una "amistad".jajajajaj *amando la lluvia por siempre* ¡Viva la lluvia!, Muchas gracia por tu palabras. Actualizaré siempre que pueda. ¡Suerte! ¡Gracias por tu tiempo! ¡Un beso y un abrazo!
IrisTohruSohma: ¡Hola!, ¿de verdad? A cualquiera, la verdad solamente escucharlas. Si, en verdad, hay una GRAN posibilidad jajajaja. ¡Sí!, ¡muchas gracias!, ame la parte del abrazo también. ¡Si!. El primer cambio de muchos, ¡te lo aseguro!, la cara de Grimmjow jajajaja. ¡Gracias de verdad!, me alegra mucho eso. Me esforzare. ¡Gracias por tu tiempo! ¡Un beso y un abrazo! Suerte con tu trabajo.
Canciones que me ayudaron/inspiraron con este capítulo: la música de Nujabes me ayudo a escribir ¡Gracias, tu legado sigue!, People are Strange de The Doors, Un deseo de Cultura Profética, Hey Judes de The Beatles.
