¿Qué será?


Nota: el Álvaro de este capítulo es el mismo que el del capítulo 8: La canción del Céfiro.

"More Than Words"

Parte 1

Ella subió como bajo, rápido y sin miedo a caer. Ella hacia menos de unos minutos estaba llorando. En las manos ella llevaba algo parecido a un sobre. Este era azul oscuro con detalles dorados tenía un emblema que ella tapaba con sus manos. Orihime llego a la mesa jadeando un poco. "Necesito hacer más ejercicio" dijo ella para sí. Ulquiorra la miraba detenidamente, seguía incómodo. Ella tomo asiento, y le dijo:

— Antes solía asistir a una fiesta en beneficencia para adultos mayores, la organizaba un amigo de mis padres, ahora su nieto está a cargo de esta — Pensó en Álvaro. Tenía bastante sin verlo. No lo había visto surfeando en las últimas veces que había ido a la playa — Iba con mis padres, pero no he asistido a las ultimas por no tener con quien ir, y la verdad no deseaba estar sola — miro hacia abajo.

— Ya veo — pronunció taciturno. Sus gestos cada vez más lo incomodaban.

— Y bueno… es mañana ¿te gustaría ir? — le sonrió.

Ella le estaba sonriendo como si no le hubiese contado nada. Ulquiorra observo la invitación.

— Porque no — respondió. "Podría conocer más sobre ella, que lugares ella frecuentaba y eso o pasar más tiempo junto a ella". Este último pensamiento lo fastidio bastante. Se tenía que controlar.

— Y cuando fui a tu departamento vi que tenías CD'S de Rock clásico. La música en estos eventos son de los 60's, 70's y 80's, así que no te aburrirás. No hay nada muy actual.

— Ya veo — continuó — me puedo imaginar.

— Una pregunta más. Esos CD'S... ¿son tuyos?, no me malinterpretes — esta dijo algo nerviosa — es que no me pareces de los que escuchan Punk o Hardcore.

— Ya veo — su hermano le había dicho lo mismo — técnicamente son míos, ya que mi hermano está muerto, y me pareció un desperdicio dejarlos allá. No es que los vaya a escuchar, pero me gusta la variedad.

— Aahh, si entiendo — continuó — ¿vivías en Italia o Islandia?

— Italia.

— ¿Por qué viniste? ¿y tus padres? — dijo mirando sus manos las cuales tenían un esmalte rosa pálido — Olvídalo, no me digas… no quiero incomodarte.

El no solía hablar de eso. El único que sabía la verdadera razón era Grimmjow, y no fue porque él le hubiese contado. Este solía investigar sobre noticias internacionales. Al este ver el apellido completo de Ulquiorra, término preguntándole sobre su historia. No era que le importase mucho contarle a ella, pero no tenía ganas de quitar el polvo sobre recuerdos innecesarios y desagradables, y pasado es pasado como dicen.

— No importa — este pronunció.

— No me cuentas…por favor — insistió Orihime.

— Está bien.

Ulquiorra sacó de su bolsillo su teléfono móvil para ver la hora, y se encontró con un mensaje de texto. Muy extraño, la verdad. Al abrirlo vio que era de Grimmjow, quien le había escrito:

"Siempre usa protección ;))))

P.D: Si acabas temprano lo que estás haciendo, ven para acá"

"Tch, que molesto", pensó Ulquiorra. Vio la hora. Eran las 5: 35 p.m. Se estaba haciendo tarde, y él vivía alejado de allí, y prefería irse temprano para escribir todo lo que había aprendido sobre ella ese día.

— Me iré, mujer — dijo con un tono impasible.

— Está bien. ¿Iras mañana a clases?

— No. ¿Hay código de vestimenta en eso?

— Bueno…elegante informal. Es a las 7:00 p.m. —continuó— ¡llámame!

— Está bien — este dijo guardando su móvil.

Este se levantó de la mesa, y se dirigió a la puerta.

— Gracias, Ulquiorra— dijo Orihime abrazándolo por detrás antes de este cruzar el marco de la puerta.

— No es nad…necesario.

Esta lo soltó, y lo dejo ir.

Departamento de Ulquiorra

Ese mismo día más tarde.

— ¿No piensas venir entonces? — decía Grimmjow a través del parlante del móvil de Ulquiorra.

— Estoy cansado — se pudo escuchar una risa burlona — camine bastante, ella vive lejos de aquí.

— Si, si, si claro, te creo — prosiguió — No te estas involucrando mucho con ella. Es raro hasta para ti verte tanto con alguien.

— Entiendo lo que dices, pero es sólo un proyecto, y se lo que hago.

Estas palabras no eran del todo ciertas a veces pensaba eso mismo: "me estoy involucrando demasiado", pero lo que había pasado hace un rato ni él hubiese podido evitarlo. Tendría que tener más cuidado.

— Jajajaj. Eres el genio, no te discuto — suspiro — trata de no ser tan rudo cuando le vayas a decir: "Mujer, eres un proyecto" — dijo imitando su monótona voz.

— Ujum — se había olvidado totalmente de esa parte.

— Hablaremos luego. Llego Nelliel, haré el proyecto con ella.

— Ya veo. Suerte con eso — sabía que Grimmjow terminaría uniéndose a alguien.

Este cerró el móvil, y fue a su habitación. No recordaba eso de decirle: "que ella era un proyecto", seria duro si se acercaba más. Recordó la sensación de tener su rostro en su pecho, sentía molestia por pensar de esa manera. Este era su proyecto debía dejarse de "estupideces" sabia en que se metía desde el principio. Los sentimientos no le iban a poner una calificación final. Busco su cuaderno en el cajón, y empezó a escribir.

Su historia hablaba perfectamente sobre lo que la soledad terminaba causando en la gran mayoría de las personas, pero sorpresivamente en ella esta no había cerrado su corazón. Vacilo un poco al escribir esta última oración. Muy interesante, escribió al pie de página. Pasó las hojas hasta llegar a las tres últimas del cuaderno, y puso de título: Perfil Psicológico de Inoue Orihime. Aquí Ulquiorra saco conclusiones conforme lo que esta le había dicho, y él había hecho y aprendido con ella. Este se había vuelto bastante extenso. Al acabar este apoyo su cabeza en las palmas de sus manos, estaba cansado, había sido un día largo, y no había nada más estresante que hacer perfiles e interpretar información, pero le encantaban hacerlos. Era como tener el corazón y la mente de una persona en la palma de su mano. Este se levantó de su cama, y se estiro. Cerró el cuaderno, y dijo para sí: Necesito una ducha. Al entrar en esta podía sentir como las gotas de agua caían sobre su cuerpo, y como estas se llevaban el calor y el estrés del día a través de la rejilla del desagüe. "Mañana tendré que salir con ella" musito con la mirada fija en sus pies, las gotas se deslizaban por sus hebras de cabello negras hacia su frente y pecho.

— Tendré que poner distancia — murmuró.

Cerró la ducha, y se envolvió en su toalla blanca y seco su cabello negro azabache, y se paró al frente del espejo. Parecía que otra persona lo estuviese mirando a través de sus ojos esmeraldas. Las cosas habían cambiado. Se graduaría en un mes. Este empezó a tocar su rostro como buscando alguna imperfección en este. Recordó un sueño extraño que tuvo el primer día que durmió en ese departamento; en este él tenía dos líneas verdes que bajaban de sus ojos y hacían juegos con estos, una mueca parecida a una sonrisa apareció en su rostro. Se cambió y encendió el reproductor. Se podía escuchar Island In The Sun de Weezer. Se preparó un emparedado, y se sentó a la mesa. Tenía mucho sin sentarse en esta. "Era un departamento grande realmente" este pensó.

Tres horas después.

Este apago todo, y se encerró en su habitación. Se recostó en su cama. Podría dormir hasta tarde ya que no tenía clases. Recordó el rostro de ella, y cerró los ojos.

Universidad

Martes por la mañana.

Orihime iba de muy buen humor esa mañana saliendo del observatorio, tarareaba Girls just wanna have fun de Cindy Lauper. Se sonrojaba de sólo pensar en esa noche. Vio a Ichigo con su uniforme de futbol americano sentado en los escalones de la facultad. Este al verla se levantó y se dirigió hacia ella. Esta retrocedió un poco tratando de evitarlo.

— ¡Inoue! — dijo este.

— Ichigo — dijo ella sonriéndole — ¿Cómo estás?

— Iré al grano, Inoue. Estoy muy preocupado por ti — Orihime lo observaba, sabia hacia donde se dirigía con eso — No me agrada ese chico — continuó — me da mala espina, sabes cómo son los psicólogos de aquí, gracias al retorcido de Aizen — dijo este nombre con un ligero asco — ¿No crees que es sospechoso que alguien se acerque a ti de esa manera?, No seas tan inocente Inoue — suspiro — ¿Nunca has escuchado sobre sus proyectos?

Orihime empezó a mirar hacia abajo, estaba cansada de escuchar eso sobre ellos.

— ¿Qué quieres decirme con eso? las personas se pueden interesar en mí — prosiguió — Lo conozco. Ulquiorra no es una mala persona, me sorprende que lo juzgues sin conocerlo. Sé que no es el chico más simpático y puede ser frío, pero te aseguro que el una buena persona y es bastante amable —continuó— Nunca me ha hecho nada. Él me ha ayudado. Confía en mí.

Ichigo se pasó una mano por su cabello, y otra apretó la muñeca de Orihime

— No es que no confié — sus ojos chocolate se tornaron tristes — créeme por favor. Soy torpe en ocasiones, lo acepto y algo denso, pero tengo instinto en esto — este apretó el agarre en su muñeca.

— Ichigo… me lastimas — ella dijo esto por su muñeca y también por las palabras de él— Me puedo cuidar sola. No me pasara nada — esta sonrió — no quiero ser dependiente nunca más.

Este miro hacia abajo con el ceño fruncido, y soltó su muñeca.

— Si algo te llegase a pasar no me lo perdonaría nunca— prosiguió calmadamente — lo golpearía hasta que perdiera la consciencia.

— ¡Basta Ichigo! — subió el tono de voz — Me tengo que ir.

Esta se alejó de Ichigo en dirección a la salida. Esto la molesto bastante.

— ¿Qué le pasa? — dijo para si — Ulquiorra nunca me haría nada. Lo sé.

La mirada de Ichigo se quedó posada en la espalda de Orihime mientras esta se alejada. No la podía obligar. Este no tenía nada más que decirle.

— No puedo confiar — prosiguió — ten cuidado.

La gran pregunta que Ichigo se hacía era ¿desde cuándo estos eran tan cercanos? ¿Había perdido a Inoue?

Casa de Orihime

Orihme estaba recostaba con los brazos abiertos en su cama.

— ¿Por qué en el día que debería sentirme más feliz me siento como basura? — suspiro Orihime para sí.

Ella sentía que había traicionado a Ichigo. Esta suspiro. "Ellos se habían alejado de ella hace mucho porque volver ahora" pensó.

— ¡Basta!

Esta se levantó de su cama, y vio la hora en el reloj en forma de gato en la pared de su habitación. Eran las 5:46 p.m.

— Debería empezar a alistarme.

Se fue a duchar y se repetía así misma: ¡Sonríe! ¡No ha pasado nada!, al acabar se puso una toalla rosa, casi se resbala por no pisar la alfombra. Esta fue a su armario y escogió un vestido blanco corte princesa por debajo de las rodillas con un cuello Peter pan negro de encajes, ajustado al cuerpo, unas pantimedias negras lisas y unos tacones negros. Se sonrió a si misma al verse al espejo. Ya eran las 6:50, esta se puso un poco de labial rojo y dejo su cabello caer. Su móvil empezó a sonar. Era él.

— Hola, ¿Cómo estás? — dijo Orihime.

— Hola, bien. Estoy listo ya. ¿Dónde nos encontraremos?

— No te dije la dirección — esta dijo en modo de pregunta — te puedo pasar a buscar ¿si quieres?

— Está bien, supongo… —vacilo un poco— ¿Tienes carro?

— Si, bueno es de mi padre realmente — continuó — soy mayor de edad jajajaj — prosiguió — No me agrada la idea de caminar en tacones hasta allá.

— Supongo — dijo fríamente — ¿sabes mi dirección?

— Recuerdo como llegar.

— Está bien — dijo él.

— ¡Nos vemos, entonces!

Guardaría distancia esa noche. Era una promesa.

Esta cerró el teléfono, y busco la llave de la casa y la del automóvil. Esta la tenía guardada en una cajita en forma de estrella. Esta sonrió. "me gustaría que estuvieras aquí, papá", pagar las prácticas de conducción habían servido para algo. Esta salió, y cerró la puerta tras de sí, y se dirigió al garaje que quedaba a la izquierda. Ella al entrar pudo visualizar de una vez el auto. Este tenía una lona azul marino cubriéndolo para evitar el deterioro del mismo. Esta empezó a quitarla lo más rápido que pudo. Se sentía emocionada. Era un Chevrolet Impala 67 color rojo sangre, que destacaba entre todos los carros y las paredes grises del garaje. Su padre era un aficionado a los autos clásicos, aunque su madre le había peleado por haber comprado un modelo tan costoso. Esta encendió el motor, y arreglo el retrovisor, y arranco. Había llegado a "Hueco Mundo" en menos de lo que esperaba, a pesar de este estar tan alejado. Le encantaba ese auto. Marco a Ulquiorra, quien contesto en poco segundos.

— ¡Estoy aquí!

— Llegaste rápido, mujer.

Esta estaba un poco nerviosa. Lo vio saliendo del vestíbulo, y quito el seguro de la puerta.

— Hey, Ulquiorra — esta sonrió.

Este volteo la mirada evitando hacer contacto visual con ella. Tenía que evitar cualquier reacción innecesaria. Observaba el carro.

— Lindo auto — dijo indiferente.

— ¡Gracias! — continuó — A mí me encanta— te vez lindo hoy… bueno, elegante es la palabra

Ulquiorra tenía un blazer color gris con una camisa verde pastel y unos pantalones negros ajustados al cuerpo, y unos zapatos negros. Su cabello iba igual que siempre.

Esta arranco al él montarse, y un silencio inundo el ambiente, lo único que se podía escuchar era una melodía sinfónica en la radio.

— Tu igual — este dijo unos segundos después.

— ¿Sabes conducir?

— Sí, pero no tengo carro — prosiguió — no lo necesito por ahora.

— Bueno… es un gasto la verdad.

— Cuando empiece a trabajar, tal vez compre uno.

— Es lo mejor ¡te graduaras casi en un mes! — dijo muy animada.

— Si — dijo sin más Ulquiorra

— Uhum.

35 minutos después.

— ¡Es aquí!

Estaban frente a un edificio color gris que parecía empresarial con ventanales por todos lados. Al frente había un estacionamiento lleno de carros clásicos. "Todo el mundo iba acorde a la temática" Ulquiorra pensó. Habían: Cadillac fleetwood, Volkswagen Bettle, Chevrolet fleetlines y las típicas band que usaban los hippies. Orihime se estacionó en el único espacio vacío que quedaba. Saco la invitación de su cartera y se desmonto, y se arregló el vestido, Ulquiorra sólo se limitaba a observarla. Esta fue adelante y Ulquiorra la empezó a seguir. Al entrar al edificio se toparon con una estancia llena de muebles caros, y una alfombra rojo vino que se entremezclaba con la luz producida por la araña. Orihime enseño la invitación a un hombre corpulento de seguridad que le dijo amablemente: — Pasen adelante, es al fondo en el Salón Oro. Ese nombre iba totalmente acorde con el lugar. Ulquiorra observaba los alrededores. Estos llegaron a una puerta doble con una placa dorada que decía: Salón Oro.

Ulquiorra esperaba encontrarse con personas más o menos de su edad, empresarios y con voluntarios, pero se equivocó completamente. Era personas mayores. Ya veo porque Orihime había dicho que no habría nada muy actual. Se podía oír de fondo Pretty Woman de Roy Orbison, y un grupo de señoras bailando al compás de esta. Una señora vio a Orihime, y fue a abrazarla efusivamente.

— ¡Hime, querida! ¡Cuánto tiempo sin verte! — miro a Ulquiorra — ¿Es tu novio, amor?

— ¡No, señora Jones! — se sonrojo — es mi amigo, Ulquiorra.

— Jajajaaj, claro. Un placer Ulquiorra.

— Lo mismo digo — dijo con su tono impasible.

— ¡qué formal eres! — continuó — Ven Hime, nunca te presente a mi esposo, con tu permiso, Ulquiorra — dijo ella guiñándole el ojo.

Esto no le sorprendía. Este solía caerles bien a las personas mayores, y Baraggan no era la excepción. Este fue a sentarse en una mesa al fondo a lo que Orihime volvía. Vio un grupo de señoras alrededor de ella, que debes en cuando lo miraban y reían, y Orihime se limitaba a sonrojarse. Había empezado a sonar Hotel California de The Eagles. La música paro repentinamente, cuando una señora con un vestido rojo con un prendedor de una margarita que se apoyada en un bastón, tomara el micrófono, y dijese:

— Démosle un fuerte aplauso a quien hizo esto posible.

Un chico de pelo castaño recogido en una cola con unos ojos cafés penetrantes con un traje negro completamente. Subio al escenario y tomo el micrófono.

— Gracias a todos los que están aquí. Qué oportunidad tan grande de compartir con ustedes — sonrió — y más por una causa como esta — la señora que estaba a su lado le sonría sin parar, pero Álvaro estaba mirando hacia abajo aún con el micrófono en las manos — yo fui criado por mis abuelos — volvió a bajar la cabeza. A la señora a su lado le pasaron otro micrófono — ¡está bien, amor! Todos vinimos a pasarla bien hoy — esta puso la mano con que agarraba el micrófono en el hombro del. Este subió la cabeza, y sonrió. Empezó a sonar We Are Family de Sister Sledge. Él empezó a saludar a todos a su alrededor, pero su mirada se posó en Orihime. Era ella.

— ¡Orimoon! — dijo este.

— ¡Álvaro!

Este la abrazo efusivamente.

— ¡Viniste!, me alegra que estés aquí. Estás muy hermosa.

— ¡Gracias! ¡tú también! — se sonrojo.

La mirada de Ulquiorra se encontró con Orihime y Álvaro. Tenía muchos sentimientos entremezclados, que eran: incomodidad y hasta fastidio. No podía explicarlo. Este se levantó y se dirigió hacia donde ellos. La señora Jones al verlo dijo:

— ¡Miren al aminovio de Hime!

Todas las señoras lo miraron, y los ojos cafés de Álvaro se dirigieron hacia él. Este le agarro la mano a Orihime, y preguntó educadamente:

— ¿Se conocen?

Se podía escuchar Stayin' Alive de Bee Gees, y todos se habían ido a bailar en la pista que ahora tenía luces de diferentes tonalidades. Sólo quedaron ellos ahí.

— ¡Si! Vine con él — dijo Orihime soltándose de su agarre — Álvaro, Ulquiorra.

Álvaro le extendió su mano, y después dijo:

— Un placer — ya veo — dijo un poco decepcionado. La señora del vestido rojo lo llamo, al ver la expresión de este — con su permiso — dijo Álvaro antes de retirarse.

— Adiós — dijo Orihime — ¿Qué extraño?

Empezó a sonar I Will Always Love you de Whitney Houston, y la atmosfera cambio drásticamente, gracias a las luces que habían vuelto más cálidas y tenues.

—¡Bailemos!

— No bailo, mujer.

— No es gran cosa — prosiguió — ¡sígueme!

Estos llegaron a la pista de baile, y esta se ubicó al frente de él, agarro sus manos y las puso en su cintura, y apoyo su cabeza en su hombro sin mucho esfuerzo gracias a los tacones que llevaba. Era un waltz lento. Ulquiorra se dejaba guiar por los movimientos de ella, era bastante inexperto en eso. Sus manos encajaban perfectamente en su cintura. Ella tarareaba la canción en su oído. Él podía sentir la calidez de su respiración en su hombro. Se sentía cómodo con ella. Alrededor de ellos estaban muchas parejas bailando también. Unos minutos antes que la canción finalizara sus miradas se encontraron, y sus rostros se acercaron lentamente hasta que sus labios se unieron. Los labios de ella eran suaves. Fue un beso lento y cálido. Las manos de Orihime acariciaban su rostro, y las de él las hebras que caían en su espalda. Le encantaba el sentir este en sus dedos y sus manos en su cuerpo. Lo tenía que admitir había cruzado una línea y no hay marcha atrás. Las manos de Ulquiorra subieron a su cuello. Sus labios se despegaron por la necesidad de aire. Esta estaba sonrojada y enterró su rostro en el espacio entre su cuello y hombro. ¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué no me detuve? ¿Por qué me levante de la mesa? ¿Esos fueron celos? Ulquiorra se preguntaba en silencio. Perdió contra ella. Le agradaba. Había avanzado, pero no de la manera que quería. Cada vez que intentaba hacer distancia se sentía incómodo o pasaban cosas así. Aizen se lo había advertido. Esto no le facilitaría nada.

Este suspiro. No se rendiría todo puede usarse. Sus impulsos no lo volverían a traicionar o eso él creía. Se podía oír Love Is In The Air de John Paul Young, y la pista estaba casi vacía. Él aún sentía esos labios en los suyos.

Continuara.

Bendiciones y gracias por su tiempo

Espero que les esté gustando la historia, háganmelo saber.

Dato: esta historia es publicada los domingos o los lunes.


Me divertí mucho escribiendo este capítulo. Investigue sobre música con ayuda de Youtube y carros de época entre otras cosas. ¡Disfrútenla!

Muchas Gracias a todos lo que leen.

Canciones que me ayudaron/inspiraron con este capítulo: I Will Always love you de Whitney Houston (La letra es hermosa), Pretty Woman de Roy Orbison y Love Is In The Air de John Paul John, California Dreamin' de Mamas and The Papas, Girls Just Wanna Have Fun de Cindy Lauper y Here To Stay del OST de Bleach (Gracias IrisTohruSohma)

Tengo un Tumblr, si me quieres seguir: GalateaDreams