Discúlpenme la tardanza. Gracias Y.
Una mala reputación es una carga, ligera de levantar, pesada de llevar, difícil de descargar. ~ Hesíodo (Poeta griego)
"Asuntos de Familia"
Un olor intenso a canela que emanaba de los inciensos que se quemaban en todos los rincones de la casa, y se impregnaba en las paredes. Ella no podía entender como un simple olor podía transportarla a otros tiempos aparentemente lejanos. Su padre solía quemar incienso para así evitar las "malas vibras" dentro de la casa. Orihime estaba recostada en el sillón de la sala con los ojos pegados a la televisión, aún tenía las sabanas encima, y su pijama. No había día mejor para ser perezoso que los sábados. Su estómago empezó a gruñir, tres horas de películas de acción de bajo presupuesto traían sus consecuencias. Esta se levantó con pereza para ir a la cocina, y preparar algo. Ella tenía la sensación de que algo se le estaba olvidando, pero ¿Qué era? Su teléfono móvil empezó a sonar, arrastrando los pies fue a buscarlo. Era Ichigo. Esta miro la pantalla un poco nerviosa, pero no tuvo el valor para contestarle. No había nada que hablar. Cuando estuvo a punto de volver a la cocina. Este volvió a sonar.
— ¡Qué insistente! — dijo para sí.
En un ataque de valentía respondió el teléfono sin mirar el nombre en la pantalla.
— ¿Qué sucede, Ichigo? — dijo Orihime.
Se pudo escuchar un suspiro en el parlante.
— Creo que estas confundida, mujer.
Ella podía reconocer esa voz monótona donde fuera.
— ¡Ah! ¡Disculpa! de verdad — esta se sonrojo — creí que era… él.
— Uhum — esto lo incomodo, pero continuó — ¿Tienes planes para hoy?
Orihime se sonrojo un poco. "Que directo" pensó ella. Esa era una de las cualidades que más le gustaban de Ulquiorra. Pero en ese momento recordó…
— Dame un segundo… — dijo ella.
Esta subió a su habitación, y vio el calendario. Ese día habría luna llena. "lo sabía" pensó.
— ¿Estas? — dijo.
— Si.
— ¿Te gusta la playa?
— No tanto — prosiguió — ¿a qué viene eso?
— Bueno…te…quería invitar, si te incomoda, podemos salir otro día, porque hoy no podré.
Ulquiorra no podía esperar otro día. Lo tenía todo planeando, y el tiempo estaba corriendo. Él tenía que entregar su proyecto en cuatro semanas.
— No me importa realmente, iré… — continuó — ¿Por qué a la playa?
— ¡Oh dios mío! ¡Qué bien! — dijo en voz alta ignorando la pregunta.
Orihime estaba emocionada. Era la primera vez que iría con alguien. Ella había invitado a Ichigo y los otros en ocasiones anteriores, pero estos le restaban importancia o le cambiaban el tema al ella tratar de explicarles sobre el cosmos y la luna, y como esta afecta al océano, y esas cosas, aunque esta no fuera la razón verdadera para ir. Esta se había rendido con ellos.
— A las 7 P.M ¿te busco si quieres? ¡Puedes venir a mi casa! — se podía escuchar la emoción en sus palabras.
— Cálmate. Puedo ir por mi cuenta, no hay problema.
No le interesaba que esta lo fuera a buscar. Necesitaba pensar las cosas, y tenerla cerca no le iba a ayudar. Ella era una distracción.
— ¡Te espero!
Cerró el teléfono, y sonrió para sí, su estómago empezó a gruñir otra vez.
— Necesito comer primero.
Preparo una sopa de pollo con bastante pimienta hasta para su gusto culinario. Siguió viendo las películas, pero no se podía concentrar en esta, tal vez era por la pimienta que la estaba haciendo estornudar o porque iba a salir con él.
Departamento de Ulquiorra (6:30 p.m.)
Ulquiorra estaba a punto de salir del edificio, cuando se encontró con Baraggan. Este vestía una túnica árabe morada, y su habitual corona. Este hablaba con su nuevo chofer que parecía estar conteniéndose las ganas de reír.
— ¡Ulquiorra! — dijo Baraggan, dándole la espalda al joven.
Ulquiorra se detuvo, y puso sus manos en sus bolsillos.
— Hola...
Este se acercó a él, y empezó:
— No se puede confiar en nadie, tuve que cambiar de chofer. Sabía que ese rostro me era conocido. Ahora tengo a este niño bueno para nada — dijo este señalando al joven, quien cambio su expresión facial repentinamente.
Baraggan hablaba con Ulquiorra como si ellos tuviesen la misma edad.
— ¿Vas de salida? — preguntó Baraggan.
— Si…
— ¿Con la jovencita?
Antes que Ulquiorra le dijese algo, este dijo:
— Tu silencio me dijo que si, jajajaj — le sonrió.
Ulquiorra iba a continuar caminando cuando la voz de Baraggan volvió a escucharse.
— ¿Vas a ir caminando?
— No hay de otra.
Ulquiorra no supo cómo, pero este lo arrastro al auto. Este era un Cadillac negro.
— Esa no es una buena impresión para una mujer, ¿me entiendes? — dijo este mirándolo a los ojos — ¿Dónde ella vive?
No le iba a discutir. Prefería que él lo llevase a que ella viniese, y tampoco estaba de humor para caminar, aunque tendría que soportar las preguntas y los "consejos útiles" de Baraggan.
— Ella vive en Karakura Town — dijo Ulquiorra sin inmutarse.
— Escuchaste Stefano.
— Entendido Señor — dijo él sin quitar los ojos del camino, y puso la ubicación en el GPS.
Este manejaba de una manera temeraria, pero al parecer sólo Ulquiorra se percataba de esto. En ocasiones cuando los autos le rebasan, el mascullaba insultos en Italiano, y tocaba el Claxon para que no pudiesen escucharlo. Llegaron en menos de lo esperado. Faltaba un minuto para las 7. El carro se detuvo al frente de la entrada.
— ¡Qué te vaya bien! — dijo baraggan.
— Gracias — dijo Ulquiorra
— No me agradezcas, es lo menos — dijo dándole unas palmadas en el hombro.
Stefano le había abierto la puerta a Ulquiorra, y le hizo una ligera reverencia con la cabeza.
— Que tenga muy buenas noches, señor.
Es extraño que alguien que tal vez tenga tu misma edad te diga "señor"
— Ujum — respondió.
Este toco el timbre de la puerta de la mujer. Verdaderamente esa casa era hermosa. Se podía escuchar la música a través de la puerta. Orihime aún estaba cambiándose. Este estuvo a punto de llamarla cuando la puerta se abrió.
— ¡Qué puntual eres! — dijo con una sonrisa — entra, por favor.
Este recogió la sabana que estaba encima de sillón, y subió corriendo por las escaleras. Ulquiorra volvió a fijar sus ojos en esa espada, tal vez sería la última vez que la vería después de ese día. Estaba tranquilo a pesar de lo que haría. Exponerse, esa era realmente la palabra. Esta bajo con una sonrisa en su rostro.
— ¡Vámonos! — lo observo— veo que te gusta esa espada.
Ella tenía un vestido largo de cuello redondo de rayas horizontales verdes que resaltaba su figura de diosa. No llevaba traje de baño.
— Si —dijo con los ojos fijos en ella. Se veía bien.
Ulquiorra tenía unos jeans azul oscuro, una camiseta Volcom gris y tenis negros. Bastante casual para ir a la playa. No le agradaba bañarse allí, ni siquiera de niño. Este dejo la espada, y la siguió con la mirada mientras esta abría la puerta. El olor a canela parecía no molestarle a Ulquiorra.
Estos caminaron lado a lado varias calles hasta que llegaron a la playa. Esta le tomo la mano, y le señalo el cielo.
— Mírala.
Pareciese que ella estuviese hablándole de alguien, pero no, se estaba refiriendo a la luna que, parecía una estrella por la luz que irradiaba. Su reflejo se veía perfectamente en el mar.
— Es hermosa — Ulquiorra dijo. Nunca se había detenido a contemplar la luna de esa manera.
— ¡Lo es! — Te mostrare algo… sígueme — dijo Orihime halándolo del brazo.
Este le siguió entre unos árboles que estaban a un lado de la playa. Había un claro que se podía ver perfectamente al final del camino. Este daba gracias por haber traído tenis.
— Por aquí — esta dijo señalando el claro.
Había un letrero oxidado por el tiempo, y la lluvia que decía en letras borrosas "Cabeza de Toro"
Orihime subió por una superficie rocosa muy inclinada. Era una saliente. De esta salía un grupo de piedras de un lado que se asemejaba a un cuerno. Ella señalando esta porción de tierra, y dijo:
— Por esto la playa se llama Cabeza de Toro.
Esta se sentó en una piedra liza no tan cerca del borde. Ulquiorra hizo lo mismo, pero a su lado. Era hermoso ese lugar, le agradaba, pero tenía muy pendiente porque había accedido a ir con ella esa noche. Este respiro.
— ¿Confías en mí? — preguntó.
Orihime se extrañó por la pregunta.
— Sí, claro. Me has ayudado mucho — dijo sonriendo mirando a la luna.
— Ya veo — continuó — me preguntaste por mis padres la otra vez.
Algo dentro de Orihime le dijo que algo no iba bien.
— Somos amigos — hizo énfasis en eso — tienes derecho a saber.
Ulquiorra estaba sorprendentemente locuaz esa noche.
— Supongo — ella tenía curiosidad, pero la manera de este hablar la ponía nerviosa.
— Todo empezó…
Flashback
Tenía 15 años, y vivíamos en Nápoles, un sitio tranquilo en apariencia. Mi madre era Regina Cifer, una de las mejores enfermeras de allí, también jefa de la casa sobre todo. Mi padre Nicolás Massimo o eso creía yo, este tenía una carnicería, poco lucrativa, que usaba para cubrir su verdadera vocación que era: Vendedor de armas de fuego largas o de hombro: escopetas, ametralladoras y fusiles exclusivos para francotiradores. Estos sin necesidad de papeleos extensos, y procesos burocráticos referentes a la adquisición de estas; en pocas palabras ilegales. Éramos una familia de clase media, aunque mi padre ganase buen dinero con las armas esto no era siempre. Podrían pasar meses sin él vender nada y las deudas se acumulaban. Mi madre no ganaba lo suficiente para llevar una familia de cuatro miembros y las discusiones entre mis padres aumentaban. Un día mi padre le hizo una promesa a mi madre: "les daré una vida mejor, te lo prometo", este lo cumplió. Mi padre se asoció con unos hermanos: Cesare y Doménico Mallardo, estos también estaban en el negocio de las armas, pero a una mayor escala, proveyendo a: familias, ejércitos personales e individuos envueltos en crimen organizado. Mi vida cambio. A mi hermano y a mí nos trasladaron al mejor colegio privado de toda Italia, donde estos nuevos socios de mi padre eran maestros. Llego un tiempo en que mi casa estaba repleta de armamento, ya que mi padre presto esta de almacén. Conviví con estas, aprendí sobre estas, sus pros y contras, puntos claves para eliminar a un objetivo, y finalmente como manejarlas para el fin que fuese. Terminamos mudándonos en una mansión en el centro de Nápoles. Esta tenía pisos en mármol, esculturas dentro de la casa, y todo tipo de comodidades; tenía una habitación para mí solo, por primera vez. Esta era del tamaño de todas las habitaciones juntas de mí otra casa. Había un sótano inmenso, donde se guardaba la mercancía. Tener tanto dinero también trae sus dificultades. Mi padre quiso iniciar a uno de nosotros en el negocio, por si algo le pasase, tuviese un sustituto. Al este asociarse, el negocio se diversifico, ahora no sólo eran armas largas, también eran cortas, blancas* y bombas, se volvió más complejo. Una vez asistí a una de las reuniones de mi padre, estas siempre se hacían en lugares diferentes. Nunca en mi corta vida había visto tantas personas ceñudas y hoscas, pero al mismo tiempo calmadas y frías. Estos al ver mi personalidad me decían cosas como: "Tienes potencial" "tienes la actitud" "no eres impulsivo como tu hermano", la verdad, esto nunca me llamo la atención. Lo único que me interesaba de esas personas eran su lenguaje corporal, la manera de ellos expresarse y sus gestos, difíciles de descifrar, creo que ahí nació mi pasión por la psicología. Aprendí a identificar los tipos de personas.
Una noche de Diciembre mi padre llego a casa eufórico con una noticia que según él iba a cambiar nuestra vida, y vaya que lo hizo. Este nos contó que había firmado un contrato millonario para suplirles armamento a un nuevo grupo. Mi madre pregunto:
— ¿Tus socios te ayudaron?
— No — este dijo con orgullo.
La mirada de mi madre denotaba preocupación, ella sabía algo, que yo descubriría después. Ella la supo disimular, y la cambio por una sonrisa. Eso sólo fue el principio de todo. Esas semanas venían e iban camiones llenos de mercancía, el sótano se vacío por completo. Mi padre recibió tanto dinero, que empezó la construcción de una piscina en el patio trasero, y remodelo por completo la casa. Mi padre intento alejarse de sus socios para no tener que dividir el dinero con ellos. Un gran error. Estos tuvieron una última reunión, en la cual este les contaba lo poco que los necesitaba ya, pero estos negocios no se manejaban así, y mi padre lo sabía muy bien. Esto desencadeno una acalorada discusión que duró tres horas corridas. Lo último que se dijeron fue:
— Nico, ¿crees que puedes irte así como así, sin ni siquiera darnos un porciento? — dijo Cesare calmado — no es el dinero — se estaba tocando las sienes — ¿Recuerdas quién te hizo lo que eres? Yo le di una oportunidad a tu familia. Basura desleal — hizo una pausa — ¡Eres un hijo de puta! ¡Malagradecido!
Cesare callo unos segundo, este era calmado, y metódico a diferencia de su hermano.
— Te vas a arrepentir, no sólo tú, tu familia también lo va a pagar — dijo Doménico, sacando una pistola de su cazadora marrón, y le apunto a mi padre a la cabeza con esta, quien retrocedió — No te matare, descuida. No mato escoria. Sufrirás en vida, te lo aseguro, Nicolás Massimo.
Esto desato una serie de eventos sin explicación aparente desde: Cortes de electricidad sin explicación, exclusivamente en nuestra casa, las llantas de los autos acuchilladas, hasta cosas retorcidas como matar a cada uno de los animales que tuvimos, y dejarlos en la puerta con notas atadas a las patas que decían: "te lo dijimos", habían personas encapuchadas que me seguían. Nuestro padre nos advirtió de nunca denunciar nada a la policía, este sabía que ellos estaban ligados a esta, y mantenernos tranquilos. Este redoblo la seguridad de la casa, no tenía permitido salir sin guardaespaldas o un arma. ¿Era miedo? No lo creo, era algo más, era como vivir una película con la incertidumbre de no saber cuál era el final que nos esperaba.
Cuando todo pareció calmarse nos fuimos de viaje. Al volver vimos las puertas de la casa abiertas. Esto extraño a mi madre. Al entrar vimos en toda las paredes la misma nota de siempre, pero escritas en pintura roja. Había un olor penetrante en el aire. Mi madre al sentir esto abrió las ventanas, y la puerta del patio trasero, pero esta se percató de algo. La piscina estaba llena hasta el tope de un líquido rojo con un olor penetrante como a hierro. Era sangre. Ella estaba pálida, es imposible borrar una imagen y un olor como ese de tu cabeza. Todos los guardias que protegían la casa fueron atados de pies y manos en el sótano. Duraron una semana limpiando la piscina, y las paredes con cloro y desinfectante para poder borrar ese olor. La casa duro tres meses oliendo a estos químicos. No hay nada más difícil de quitar que el repugnante olor a sangre descompuesta.
Un día estábamos reunidos en la sala e interrumpieron la programación habitual por una noticia de último momento, todos miramos la pantalla de la televisión ¿Qué era tan importante?
La presentadora dijo:
— ¡Se descubre estafa millonaria al banco de fondos públicos!
Pasaron imágenes de las puertas del banco cerradas, y personas protestando afuera.
— Nápoles esta consternada por el hecho. Familias en la calle y empresas en bancarrota — dijo la reportera delante de la multitud — el primer sospechoso es: Nicolás Massimo, un empresario.
Presentaron una foto de mi padre en la pantalla.
— Si usted conoce su paradero comuníquese con el departamento de policía o este canal…
Mi madre miro a mi padre, quien estaba tieso en su sillón de piel. Nunca olvidare la expresión en su rostro. Mi padre se levantó, y se encerró en su oficina. Nadie comento nada por temor a que alguien estuviese escuchando. Todos conocían a mi padre, pero dudaba que alguien fuese a llamar. Las personas empezaron a ignorarme, evitaban todo tipo de contacto conmigo, fue lo mismo en el colegio. No era que me importase, pero me sorprendía el nivel de hipocresía de las personas a mí alrededor.
Una vez un niño de tez blanca con aparente sobre peso, me espero a la salida del colegio, y empezó a alegar que por culpa mía, y de mi padre, su madre se había quedado sin empleo. Este me empezó a golpear, decidí no defenderme. Eso era lo menos que me sucedía. No lo veía como un humano igual que yo. Era basura, escoria simplemente. Este al ver que mi expresión no cambiaba, a pesar de tener la cara llena de moretones, y que la sangre había manchado mi camisa, y sus puños. Este empezó a llorar y gritarme:
— ¿Por qué no lloras? ¿no tienes miedo?
Responder sería inútil.
— ¡Eres un monstruo! ¿Me estas escuchando?
Se fue corriendo. Esta iba a ser la primera de las muchas golpizas que me esperaban.
Era viernes acababa de llegar de una excursión al "Museo Arqueológico Nacional de Nápoles", la casa seguía estando en silencio. Sólo estaban los de seguridad por los alrededores. Me fui a mi habitación sin comer, me puse a leer, pero me distraje cuando vi luces parecidas a las de las patrullas, estas no se detuvieron. Ignore esto, y seguí en lo que estaba haciendo. Pero la puerta se abrió, y un hombre vestido totalmente de negro con un chaleco anti-balas, pasamontañas, botas de combate y una AK-47*. Parecía un Killer* más que un policía, y no me equivoque. Me apunto a la cabeza y me dijo sin vacilar:
— ¡Al piso o te mato! — iba en serio. No me resistí, hice lo que me pidió.
Este tumbo, y rompió todo lo que había en mi habitación, y saco un boquitoqui de policía de sus bolsillos, y dijo:
— Esto está limpio — dijo mirando a los alrededores, el emisor le dijo algo, que no pude descifrar, y luego respondió — copiado.
Este me levanto por el cabello, y me dijo al oído:
— Te vienes conmigo, mocoso.
Me llevo a la sala donde estaba mi madre, y mi hermano en el suelo con las manos en la cabeza rodeados de más hombres como el anterior. Mi padre estaba amarrado a una silla, con el rostro lleno de sangre. El hombre que estaba a su lado le golpeo el rostro con la culata del rifle, y repetía sin cesar:
— ¿Dónde está el dinero?
Mi padre no contestaba. Este no tuvo que ver con el robo al banco, sólo proveyó armamento. Nunca le dieron nombres específicos sobre a quienes iban dirigidos estos. Sólo hizo su trabajo, y siguió una simple orden de guardar silencio. No había más sospechosos además de él. Era como si nadie más estuviese involucrado en eso, y todo ese dinero hubiese desaparecido de la faz de la tierra. Se requería tener más que un sospechoso, se necesitaba un juicio, y a alguien que pagase, y que mejor que un ex socio con una fortuna que no se podía justificar.
— Señor Nicolás Massimo, nos dieron un mensaje para usted: — Eres una rata. Hijo de puta. Nosotros te hicimos, y como tal te podemos destruir. ¡Bienvenido al infierno! — dijo este poco elocuente leyendo una nota.
Al mi padre escuchar esto supo quienes los habían mandado, y su expresión cambio, y empezó a reír a carcajadas. No le sorprendía, esos negocios eran así. Hace poco había descubierto que los Mallardo estaban cooperando con el caso del Banco.
— Muy divertido. Tenemos una orden de arresto firmada — este dijo — sacando unas esposas de su bolsillo. Lo montaron en la patrulla de las sirenas apagadas.
Después de esto. Salieron a la luz todos los negocios de mi padre, incautaron todas las armas, y se descubrió que el contrato millonario que mi padre había firmado había sido con los dueños del banco, y este era el único documento existente sobre ese banco en los archivo por el momento, y fue proporcionado por los Mallardo. Estos hicieron lo imposible para que mi padre fuera cárcel por una estafa que no cometió, pero había pocas pruebas que lo inculpasen. Pero algo si lograron, y era que este fuese a la cárcel, pero esta vez con cargos de: Posesión Ilegal de armas, y comercio de estas. Le pagaron a padres para que testificaran en su contra, diciendo que: "esté vendía armas a menores", y le echaron 45 años de cárcel. Después de esto salió a la luz la verdadera identidad de él: Vasili Jökull quien era un ex soldado Islandés que expulsaron del ejército porque se les asociaban varias desapariciones, era como conocer verdaderamente a la persona con la cual había vivido todo este tiempo. Investigue bastante sobre él. Mi padre odiaba hablar de su pasado, pero me entretenía yendo a la cárcel a conversar con él, fue la primera vez que estudie a alguien. Pero me aburrí, y deje de hacerlo, y se lo comunique. Mi madre me pregunto porque, y sólo respondí:
— Me aburrí de él. Tu sabias de esto, y no me dijiste.
A veces cuando pasan tantas cosas juntas en tu vida simplemente no sabes cómo sentirte.
Volvimos al principio. Los ex socios de mi padre hicieron lo posible para que nos expulsaran del Colegio. Como sea mi madre no lo iba a poder pagar. No querían aceptarnos en ningún lugar hasta que llegamos a un colegio que estaba recién construido, y fue la primera vez en mucho tiempo que vi una cara amigable. Tuvimos que vender la mansión, ya que mi madre no podía costear los servicios básicos. Nos mudamos en una casa pequeña, bastante rustica, es difícil volverse acostumbrar a compartir la habitación. Adriano, mi hermano se había salido del Colegio, y unido a un Clan de Nápoles llamado Gunslinger. Muchos le habían dicho: "esas amistades te van a llevar a la cárcel o al cementerio" pasó lo segundo. Murió de un impacto de bala en la cabeza en un intercambio de disparos. Lo llevaron al Hospital de emergencias. Mi madre fue quien lo recibió, al verlo, lo supo. Él estaba muerto. Esta lloro en silencio, y no le comento a nadie que ese era su hijo. Su funeral fue solitario. Sólo escuche un comentario al entrar con mi madre: De tal palo, tal astilla. No sentía nada. Mi madre me observaba con los ojos llenos de lágrimas: ¿Qué te pasa? ¡Ese es tu hermano!, me agarro de la camisa, y se derrumbó arriba de mí. Al terminar su entierro me propuse irme de Italia fuese como fuese, y alejarme de todo, y todos. Un día un señor con un bigote plateado que solía usar una corona, fue a mi casa a dar sus condolencias, y disculparse por no haber hecho nada por Nicolás. Nadie hubiese hecho nada aunque hubiesen podido, lo sabía. Reconocí a ese hombre, era uno de los que iban a las reuniones de mi padre. Este nos habló de sus planes de expandirse en el mercado internacional de la Construcción. La verdad es que él iba a ser el próximo en ir a la cárcel si no se iba. Aproveche esto, y gracias a Baraggan estoy aquí.
Los negocios no crecen dando apretones de mano, si no cortándolas o quitando a sus dueños del medio*. Eso aprendí. Esto se aplica a todo. Los ex socios de mi padre volvieron a estar en la cúspide una vez más, esto gracias a haber quitado a mi padre del medio, estos gozaban de protección policial las veinticuatro horas del día, lo que los hacia intocables.
Fin del Flashback
Orihime al terminar Ulquiorra de hablar empezó a llorar, no podía creer que detrás de su persona se ocultara una historia tan fuerte. Ella lo abrazo. Sus lágrimas caían en su hombro, así Ulquiorra debió haberse sentido unos años atrás. Pero simplemente no pudo. No le salía ser así.
— No tienes por qué llorar — suspiro — es estúpido.
Ella aún seguía abrazándolo, esta tenía ese olor a Canela sobre su piel.
— Es….que… no — esta trataba de tranquilizarse para poder hablar — ¿cómo puedes… estar así…? quiero ser tan fuerte…como… tú.
El no esperaba esa reacción de ella. Las personas al saber la verdad sobre él lo veían como una amenaza, guardaban distancia o empezaban a hacerle preguntas incomodas.
— Me hace sentir mal… — se limpiaba las lágrimas de sus mejillas — a veces lloro por estupideces, mi vida no fue nada difícil comparada con la tuya.
Este se quedó en silencio. No sabía que decir.
— ¿Sigues en contacto con ellos?
— No realmente —prosiguió —no tengo nada que decirles.
— Deberías. Son tu familia a pesar de todo…y más que pasaron por momentos como esos juntos.
— No me interesa.
— ¡No te olvides quien eres! Ni quienes son ellos — esta subió el tono de voz — no tengo la menor duda de que tu madre… te amé… — su lagrimas volvieron a caer — disculpa… tú conoces a tus padres por lo menos, se agradecido. Mi madre sólo me adopto porque fue la voluntad de ella — se refería a la Luna.
Esas palabras hicieron eco dentro de él. Estaba actuando como su padre, y ella como si fuera su madre.
— Ya veo.
Y le pregunto:
— ¿No tienes miedo, mujer?
— No tengo miedo — le sonrió — esta es tu historia. Te hace ser quien eres — ¿tú no tienes miedo? Después de todo eso, yo lo tendría.
— No… son sólo recuerdos que se han convertido en pesadillas — dijo Ulquiorra.
Sus miradas se encontraron a pesar de la oscuridad que los envolvía, pero no era como esa última vez. No entendía que quería decirle esa mirada de ella. Sus labios se unieron, fue un beso suave, y que buscaba reconfortar. Los pulgares de Ulquiorra intentaban borrar todo rastro de lágrimas de su rostro, esto era casi un movimiento involuntario. No le interesaba, que nadie llorase por él, si él ni siquiera iba a hacerlo. Pero abrió los ojos, y recordó quien era ella, y la alejó de su cuerpo. Tenía que acabar con eso… y rápido.
— No — dijo él.
Continuara.
Muchas bendiciones y gracias por su tiempo
Dato: esta historia es publicada los domingos o lunes.
Notas de Autor:
Disculpen la tardanza, pero dure bastante escribiendo este capítulo, porque tuve que investigar bastante. Creo que este ha sido uno de los capítulos más intensos que he escrito. ¡Qué vida tuvo Ulquiorra!, espero que disfruten mucho de este capítulo.
Agradecimiento especial al escritor Roberto Saviano, autor de la Gomorra. ¡Gracias por escribir un libro tan maravilloso!, si te gustan los temas de mafia, este es el libro para ti.
Killer: Sicario.
AK-47: Es un rifle de asalto. AK son las siglas de Avtomat Kalashnikova, es decir "La automática de Kalashnikov, y 47 por el año en que fue seleccionada como arma para el ejercito sovietico.
Armas blancas: Instrumentos dotados de una hoja metálica, como: los cuchillos y navajas etc.
Los negocios no crecen dando apretones de mano, si no cortándolas o quitando a sus dueños del medio* esto fue inspirado en una frase del libro.
Gracias a:
IrisTohruSohma: ¡Hola Iris!,¡si tiene familia! ¡Aún falta para que se ponga intenso, te lo aseguro!, lo ha tenido que aceptar, ¿Por qué imagínate? Jajaj. Si pobre Álvaro. Me alegra que te haya gustado el beso en la mejilla, de verdad. ¡Sí!, ella ha sido muy drástica con Ichigo. En este capítulo esta la respuesta de por se fue. Ella siempre lo apoyara. Muchas gracias, disculpa la tardanza, ya explique arriba. Gracias por tu apoyo siempre. ¡Un beso y un abrazo! Muchísima suerte con todo.
Y a todos los que leen esta historia.
Canciones que me ayudaron e inspiraron: Tony's Theme de Giorgio Moroder y You & Me feat. Eliza Doolittle (Flume Remix) de Disclosure
¡Los comentarios son bienvenidos!
