Disculpen la tardanza, una vez más.

La verdad puede ocultarse, pero no extinguirse ~ Frank Lloyd Wright


"La confesión"

Parte 1

—No — dijo él.

No se iba a permitir que pasara lo mismo de la vez anterior, aunque no le disgustase tenerla cerca, tenía pendiente quien era ella, y como debía mirarla. El proyecto ya había acabado. No tenía razón para acercarse más.

—Discúlpame — dijo está sintiendo como los brazos de Ulquiorra trataban de alejarla de su cuerpo.

Orihime estaba desconcertada por su reacción. Muchos chicos hubiesen matado por estar en el lugar del en ese instante, pero él no era como los otros, y eso era una de las muchas cosas que lo atraían de él.

Ulquiorra se levantó bruscamente y posó su mirada en ella, quien seguía aún sentada con el rostro ruborizado por lo anterior, pero esta vez su mirada la hizo sentir nerviosa. ¿Qué quería decirle esa mirada? Esa manera de observarla no era la usual en él. Había algo más; frialdad, la podía sentir. Esa noche el había actuado bastante extraño. Este suspiro, entro sus manos en sus bolsillos y se dio la vuelta y empezó a caminar parsimoniosamente. Orihime se levantó tratando de reincorporarse y alcanzarlo.

—¡Espérame! Por favor — dijo con apuro ella.

Pero no hubo respuesta. Este estaba lejos de allí. La expresión del rostro de Orihime cambio repentinamente a una de decepción.

—Tal vez lo incomode — dijo para sí, mirando hacia abajo.

Aún seguía buscándolo con la vista, pero no había rastro de él. Era tarde al juzgar por el vacío en la playa. No quedaban ni siquiera surfers en ella; estos siempre eran los últimos en irse. Esta alzo la vista al cielo y dijo:

—Creo que debería decirle como me siento ¿no crees, Selene*?

Se sentía incomoda, no podía engañar a nadie. La marea empezó a subir, mojando sus pies. Duro unos minutos en silencio escuchando el sonido del océano que se entre mezclaba con la brisa que acariciaba su cuerpo.

—Creo que lo haré — dijo ella con mucha seguridad respondiéndose a sí misma.

Departamento de Ulquiorra.

Al entrar Ulquiorra no se molestó en encender las luces. Esto era un viejo habito del. Solía hacerlo cuando no se sentía bien o algo lo molestaba. Este fue directo a su habitación, donde se quitó la camiseta que dejaba a la vista su pecho no tan musculoso. Tal vez él no se veía fuerte en apariencia, pero lo era. Se recostó en su cama y puso sus manos en su rostro, como si estuviera tratando de cubrirse de la poca luz que entraba a través de su ventana. Así se sentía exponerse. Estaba incómodo. Cada vez que pasaban cosas como esas lo único que lograba era turbarse. Se sentía como si estuviera perdiéndose, pero, al fin todo había acabado o eso creía él. Solamente faltaba decirle que ella era un proyecto y podría volver a su vida normal. Le daba igual que lo odiase ya que se iba a graduar y con suerte no la tendría que volver a ver jamás, pero ese jamás no le agradaba del todo. A veces pensaba en ella, era involuntario, pero este asumía que era por pasar tanto tiempo con esa mujer tan inusual, pero estaba cansado. Había sido suficiente hasta para él.

No era momento para dormir. Ulquiorra se levantó y encendió la luz del pasillo y se dirigió a la habitación que estaba al lado del baño de visitas, donde este guardaba sus cuadernos. Ella había entrado allí ese día. Tomo asiento en el escritorio donde había dejado el cuaderno. Todo en esa habitación estaba meticulosamente ordenado, porque le desagradaba no encontrar sus pertenencias, esa era una de las cosas que más detestaba de compartir habitación. Él había empezado a hacer el reporte para el Prof. Aizen, pero antes de continuar con este tenía que terminar de escribir en su cuaderno, busco un bolígrafo y comenzó.

Fin de Proyecto.

Este proyecto ha marcado un antes y un después en mi manera de ver a los seres humanos y a las situaciones que rodean a estos. El proyecto ha concluido sin percances o bueno sin situaciones que puedan considerarse como tales —pensaba en las cosas que habían sucedido entre ellos — Pero el objetivo esta vez no reacciono de la manera que esperaba o la común para mí, más bien, tuvo una reacción positiva ante lo dicho —esto le daba una sensación agradable— Esta se ha compadecido y me dio su opinión objetiva acerca de lo sucedido. Es extraño que alguien que haya escuchado detenidamente mi historia siga pensando igual de mí — esto le llamo la atención. No iba a incluir tantos detalles de su vida personal en el reporte — ya que siempre seguiré siendo quien soy e hijo de las mismas personas. El tiempo pasa, pero lo recuerdos quedan.

Hoy respondí la última pregunta del proyecto: ¿Puedo moldear un corazón, cuestionando las creencias del objetivo? Respuesta: Claro que sí, pero todo depende de la relación que se tenga con la persona, de la manera de reaccionar de esta ante las situaciones y palabras. El punto en esto era lograr cambiar las creencias del objetivo algo que he logrado tal vez no de la manera que esperaba, pero logre acercarme a ella, cree una "amistad" y hasta hice que se alejara de sus otros "amigos" con mis palabras. Cree situaciones para mi provecho, aunque no se vieran así.

Conclusión:

Su reacción se debió tal vez a "nuestra amistad" y la creencia de que "los amigos se apoyan". Esto me hace ver que cosas etéreas como: la amistad, el amor y esas estupideces no hacen más que idiotizar a la personas y hacerlas cerrar los ojos a las verdades inminentes que en ocasiones están al frente de sus ojos. Simplemente diciendo cosas como: "Somos amigos" y tomarse el tiempo para escucharlos, aunque esto no sea más que una pantalla. Haciendo esto pude comprar un corazón. Pude entrar en la vida de ella sin esfuerzo alguno, sólo tuve que usar leyes de convivencia básicas y su alrededor a mi favor. Esto me hace ver que las personas no dejan de ser crédulas, sin excepciones.

Ella fue un proyecto perfecto, perfecto para usar y manipular a mi favor.

"Seres Irracionales predispuestos a creer" comprobado.

Todo termino. Miro hacia la ventana que estaba delante de él. Los primeros rayos del sol se asomaban a través de las cortinas de madera. Estaba amaneciendo. Tanto tiempo había durado escribiendo. No había dormido, estaba totalmente agotado. Bajo la cabeza un momento con la excusa de descansar los ojos, pero no pudo más y se quedó dormido ahí. Necesitaba descansar. Cada vez que este escribía terminaba así.

12:00 P.M

Los rayos del sol acariciaban el rostro de Ulquiorra, quien seguía durmiendo en la mesa. El timbre empezó a sonar incesantemente. Este empezó a abrir los ojos, mientras bostezaba. ¿Quién sería? Sentía el cuerpo pesado, tal vez era por la posición en la cual había dormido. Se levantó y se dirigió a la puerta. El día estaba bastante soleado, los rayos se colaban por las ventanas y el balcón, esto le daba un toque de color a esas grandes y vacías paredes blancas. Al abrir la puerta se encontró con Baraggan quien tenía una expresión de sorpresa y preocupación.

—¿Llego en mal momento?

—No…

Ulquiorra se sorprendió un poco por la pregunta. Pero su aspecto decía otra cosa, no tenía camiseta, además de que tenía cara de no haber dormido por tres días y algunas marcas en el rostro por haber dormido en la mesa.

—¿Te sientes mal? — este dijo posando su mano izquierda en su frente para ver si él tenía fiebre — Estas muy pálido — dijo esto al ver el torso blanquecino de Ulquiorra. Esto era a causa de que detestaba tomar sol.

—Estoy bien — esto no era del todo cierto, sus pensamientos seguían confusos.

—Pues — este prosiguió al escuchar su respuesta, y rápidamente tomo asiento en el sillón verde — Seré breve, tu madre me llamo, siempre lo hace, pero…

Ulquiorra por el simple hecho de escuchar eso, ya sabía por dónde Baraggan iba.

—Ella te envió un Boleto de viaje ¿cierto?

—Si — respondió sin más.

Este miro a Ulquiorra quien estaba sentado al frente de él con su habitual expresión impasible.

—Te entiendo más que nadie en esto de no querer volver, por eso nunca te he presionado en estos cuatro años sobre estos temas — continuó — Pero recuerda algo, hay una gran diferencia entre nosotros, aunque vengamos del mismo lugar ¿sabes cuál es?

—¿Cuál es? — dijo Ulquiorra sabiendo de ante mano la respuesta. Anteriormente él le había explicado eso, pero sabía que Baraggan estaba hablando en serio.

—Tú tienes una familia a donde volver, a diferencia de mí —sabía que se estaba refiriendo a su problemática exmujer— y otra cosa, no me puedo dar el lujo de pisar tierra Napolitana. Sería carne de cañón.

Baraggan aún estaba ligado a bastantes negocios en el sector de la Construcción de Nápoles, muchos de estos no tan legales y tampoco él estaba en buenos términos con los Mallardo.

Este había traído consigo algunos brochures de agencias de viajes, los cuales puso en la mesa frente a ellos.

—Yo quiero que vayas, ya que pronto te graduaras y después se te hará más difícil volver si consigues un trabajo — seguía mirando fijamente a Ulquiorra — Tengo entendido que no tienes que volver a la Universidad hasta dentro de cuatro semanas ¿cierto?

—Si — dijo él. ¿Cómo el sabia eso?

Baraggan podía ser intimidante si se lo proponía.

—¿Por qué no te vas en esta semana? Tómalo como un regalo de graduación.

Ulquiorra estaba en silencio. Su rostro reflejaba indiferencia, pero su mirada no. Sabía que Baraggan no iba aceptar un no como respuesta. Su madre debió de hablarle bastante fuerte para que este le estuviese haciendo esa propuesta.

—Si es por dinero, no te preocupes, es un regalo. Sólo ve.

—Dame esta semana tengo que empacar y terminar con un asunto…

—Tienes hasta el Sábado, entonces —dijo— tráeme el boleto, quiero ver algo, y hazme el favor de ponerte una camiseta… y piensa en coger más sol, pareces un enfermo.

Ulquiorra fue a su habitación y busco en el cajón de la mesa de noche. El boleto estaba debajo de su pasaporte. Esto le traía recuerdos. Se puso la primera camiseta que encontró en su cajón. Esta era del grupo Blur.

Al volver se percató que Baraggan estaba mirando los alrededores de su departamento. A él le encantaba admirar sus construcciones.

—Toma.

Se lo entrego en las manos. Este lo observo detenidamente.

— Haré algunos ajustes. Quiero que te vayas en el primer vuelo ¿Está bien?

—Supongo.

Baraggan se levantó y lo abrazo.

—¡Sabía que entenderías! Me alegra que vayas.

Ulquiorra sabía que una parte de eso era para sacarse a su madre de arriba. Ella podía ser muy testaruda en ocasiones, pero gracias a tener esa cualidad había logrado ser una de las mejores enfermeras de Nápoles. Ella nunca se rendía ante ningún tipo de emergencia, aunque tuviese una situación crítica ante sus ojos.

—Te mantendré al tanto, Ulquiorra.

—Está bien, adiós.

Este le acompaño hasta la puerta donde lo estaba esperando el chico de la otra vez. Había estado ahí todo ese tiempo. Ni siquiera lo había visto. Este hablaba con la misma formalidad de la vez anterior. Ese chico le parecía bastante extraño.

—¿Nos vamos, Señor Baraggan? — Muy buenos días, Señor Ulquiorra.

Seguía con lo de Señor. Este se limitó a observarlo. Esas formalidades le fastidiaban. Cerró la puerta sin decir palabra alguna. Tenía bastantes cosas en que pensar como: terminar su reporte o contarle la verdad. No quería irse con esas cosas pendientes, pero estaba saturado. Tenía que relajarse un poco.

Este se fue a duchar, lo necesitaba. Al salir se puso una camiseta gris y un pantalón largo negro y se preparó una de las sopas instantáneas que Yammy le había regalado, porque según él lo estaban haciendo subir de peso. Ulquiorra se limitaba a asentir con la cabeza al escuchar comentarios como ese, sabía más que nadie sobre la "dieta balanceada" del. Encendió la televisión de la sala, que estaba conectada a un Home Theater, bastante discreto. Ulquiorra no solía ver Tv, ya sea por el tiempo o porque nunca había nada realmente interesante que ver. Empezó a cambiar canales y se encontré con una de sus películas favoritas; "El efecto Mariposa" Esta película le traía muchos recuerdos de cuando empezó la Universidad y cuando fue por primera vez a una clase del Prof. Aizen. Él esperaba que este les diera una común y aburrida introducción sobre carrera, pero no, el sólo los observo, sonrió y dicto una tarea, sobre hacer un ensayo sobre una película o serie de nuestro agrado en un aspecto psicológico y decir porque los personajes actuaban como lo hacían, y él eligió esa. Aizen al escuchar el ensayo de Ulquiorra, le dijo:

—Espero mucho de ti, Ulquiorra Cifer.

Empezó a sonar el timbre otra vez, este suspiro. ¿Qué se le pudo haber quedado a Baraggan para este volver tan rápido?. Se levantó y se dirigió a la puerta. Era ella. Llevaba unas leggings negras y una camisa larga negra con rayas azules.

—¡Hola! — dijo ella sonriéndole con una de esas sonrisas que podían iluminar una galaxia completa.

"Esta es mi oportunidad" este pensó.

—Hey — dijo Ulquiorra con indiferencia.

—¿Estas ocupado? Es breve — se sonrojo— ¡te traje esto!— le mostro un pequeño muffin de vainilla con chispas de diferentes colores.

Esto extraño a Ulquiorra. ¿Por qué se sonrojaba no era la primera vez que ella entraba a su departamento? Qué innecesario era todo lo que esa mujer hacía.

—Pasa — este dijo dándole la espalda.

—¡Gracias!

Ella observaba la espalda de Ulquiorra y como su cabello se movía mientras este caminaba.

"Lo voy a hacer" Orihime se repetía en su cabeza.

Al llegar a la sala, esta vio la pantalla del televisor encendida.

—¡El efecto Mariposa! Que tiempo sin verla.

—¿La conoces? — este se sorprendió un poco.

—¡Si! — dijo mientras esta se sentaba en el sillón negro cruzando las piernas y dejando el muffin en la mesa.

Ulquiorra se dirigió a la cocina y se quedó mirando el piso. ¿A que ella habría venido? Se preguntaba así mismo. Realmente eso no le importaba del todo, más bien, era ¿Cómo le iba a decir? No había pensado en nada aún. Solo tenía en mente descansar un poco.

"Cálmate — mientras más rápido mejor" pensó

Esperaría a que acabase la película para decirle. Salió y se sentó en el sillón verde, lejos de ella, aunque no se notara estaba ansioso. Orihime debes en cuando le daba miradas rápidas y se volvía ruborizar. Esto estaba molestando a Ulquiorra. El no había sido nada amable con ella la última vez para que ella estuviese actuando así.

—¿Te iras de viaje?

Esta pregunta saco de sus cavilaciones a Ulquiorra.

—¿Cómo sabes? — este dijo mirándola impasible.

Pregunto por esto— señalando los brochures — ¿volverás?... Claro que lo harás te tienes que graduar jajaj— decía esto para calmar los latidos de su corazón, pero realmente quería escucharlo mejor de sus labios.

—Si.

—¡Me alegra! ¿Cuándo te vas?

—El sábado.

Esto hizo que Orihime cerrara sus manos como puños en su regazo mientras se sonrojaba aún más, lo debía hacer ya.

—Mujer… yo — empezó Ulquiorra parsimoniosamente hasta que fue interrumpido por ella.

— Antes de lo que sea que me quieras decir, déjame hablar primero — respiro profundo.

Esta se levantó del sillón y se fue a sentar a su lado. Esta jugaba con un anillo en su dedo índice. Juntaba sus pies. Estaba nerviosa, pero lo iba a hacer. Subió el rostro, estaba más ruborizada que antes.

— Mujer ¿Qué pasa?

— Pues…Ulquiorra… se… que te graduaras… y que tal vez no te vuelva a ver por mucho tiempo… ¡estoy muy feliz de haberte conocido!... — respiro profundo— me gustas mucho, creo… — miro otra vez a su mano — no, no lo creo. Lo siento aquí — toco su corazón, y luego tomo la mano de él y la llevo allí también — ¿Lo sientes? — su corazón estaba latiendo rápido— Cuando pienso en ti las cosas cambian. Todo es tan diferente. Me haz enseñado tantas cosas que nunca hubiese descubierto por mí misma. Eres como un Sol para mí —esta sonreía.

¿Qué era eso? ¿Qué estaba sintiendo? Su pecho se sentía cálido a su tacto. Las palabras no salían de los labios de Ulquiorra. Era como si estas se pasearan por su mente, pero no lograran salir de allí. Este se limitaba a observarla. No era desagradable esa sensación que estaba sintiendo. Tal vez hasta sintiese lo mismo. Ella había cambiado muchos hábitos de él. Ella siempre se alegraba por cosas tan simples. Ella siempre estaba pendiente de él. Desde el principio ella le había llamado la atención. No se sentía solitario a su lado. ¿Qué me pasa? Este es mi proyecto. Nada más.

Ulquiorra respiro profundo.

— No me tienes que responder hoy, es precipitado esto, lo sé.

Esta sólo le sonreía. Seguía sin salir nada de los labios de Ulquiorra. Empezó a sonar Stop Crying Your Heart Out de Oasis, la película había acabado. Esta canción se mezcló con el silencio de la habitación.

— Odio y amo ese final.

Ella acerco su rostro al de él. Tarareaba las letras de esa canción como si hubiese sido escrita para musicalizar ese momento en específico. Inevitablemente sus labios se volvieron a encontrar. Fue un roce que se volvió un beso, que se fue profundizando y volviendo más apasionado con el pasar de los segundos. Él tomo su pequeña cintura entre sus manos, esto fue un impulso. Ella mordió suavemente sus labios para luego besar su nariz y sonreírle. Ulquiorra se alejó y fijo la mirada en ella. Estaba otra vez ahí esa mirada gélida, que podía congelarla sin mucho esfuerzo.

— Vete — dijo Ulquiorra — lárgate de aquí, mujer — este no alzaba la voz, pero su tono se volvió intimidante.

La expresión de Orihime cambio repentinamente a una de decepción. Eso era un "no", que manera de rechazarla, pero otra cosa la inquietaba ¿Por qué había reaccionado así?, ese beso le había dicho otra cosa.

— No sabes lo que dices ¡lárgate!

— No te entiendo — dijo ella.

— He dicho que te vayas ¿no me estas escuchando?

Ulquiorra se levantó y se dirigió a la puerta, la cual abrió de golpe y le hizo un ademan con la mano para que saliera.

— Fuera —dijo sin cambiar su expresión — mujer.

— Lo siento — dijo ella mientras él cerraba puerta tras de sí.

Ulquiorra puso sus manos en su rostro, se sentía frustrado y molesto consigo mismo. Había fallado.

— ¿Por qué no pude decirle? — dijo para sí.

Estaba peor que antes, sus sentimientos estaban entre mezclados y todo por culpa de su imprudencia.

Continuara.

Muchas bendiciones y gracias por su tiempo

Dato: esta historia es publicada los domingos o lunes.


Notas de Autor.

Disculpen la tardanza, una vez más. Falta poco para que esta historia concluya, como pueden ver. Espero que les haya agradado el capítulo.

Selene:En la mitología griega la diosa de la Luna.

El efecto mariposa: Es una muy buena película; deja mucho que pensar. Se las recomiendo.

Gracias a:

IrisTohruSohma: ¡Hola Iris! me puedo imaginar, ¡qué vida! ¡Si! ¿De verdad? Jajaj era por eso que ese olor le trae recuerdos. Si, ella siempre estará ahí para él. Te aseguro que ahora es que falta. Exactamente, de ahí es que viene su relación. Investigue bastante, ¡ni te imaginas! Todos queremos abrazar a Ulqui Jajaja ¡No te prometo nada! ¡Me alegra que te haya emocionado! ¡Gracias por tu apoyo! ¡Muchas gracias! Un beso y un abrazo.

Hanasaki95: ¡Hey, Hanasaki! Gracias, me anima mucho leer eso. Trato de hacerlo. En verdad si, ahora es que viene lo fuerte. Exactamente, es sorpresa lo que hará, sólo te diré que le "contara" detalladamente, y veras la reacción de ella. Espero que te guste este capítulo ¡gracias por tu apoyo! ¡Muchas gracias! ¡Un beso y un abrazo!

Guest: ¡Hola! Gracias por tu comentario. El dilema de esta historia. ¡Muchísimas gracias! Aprecio eso. Seguiré. ¡Gracias por el apoyo! ¡Un beso y un abrazo! Espero seguirte viendo por aquí.

Canciones que me ayudaron e inspiraron: Miel de Zoé, Samba pa' ti de Santana, Stop Crying your heart out de Oasis y Ong Ong de Blur.