En la oscuridad, abro surcos en mi pecho para que entre tu gracia. En mí, tu techo, tu casa ~ Canción: En la Oscuridad de Cultura Profética.
O navegar mil leguas quisiera, fijado en el timón de tus caderas ~ Canción: Donde No Alcanza Mi Verso de Cultura Profética.
Atención: Contenido explícito.
En la oscuridad
Parte 2
7:00 a.m.
Orihime abrió los ojos de manera abrupta, no recordaba lo que había pasado la noche anterior, bueno recordaba estar desnuda y haber tomado vino, pero nada más. Los rayos del sol iluminaban tímidamente la cama. Los ojos de la chica comenzaron a observar al moreno quién dormía plenamente a su lado, este se veía cansado, no podía explicar porque, pero su aspecto denotaba agotamiento físico.
Hacía un frío terrible en la habitación, esta no se explicaba cómo había dormido solamente con las finas sábanas blancas arriba y sin estar cerca del chico.
Ella miró el suelo donde pudo divisar su vestido desparramado por el mismo conjuntamente con sus zapatos. Lo cual provocó que la chica se cuestionara que realmente había pasado la noche anterior, causando esto el sonrojo de la peli naranja de solo pensar que hubiese pasado "algo" entre el chico y ella.
Orihime se levantó de la cama sin cuidado, ya que realmente quería que Ulquiorra se levantara y le explicase qué había sucedido. Esta se dirigió a la puerta de la habitación levantando del suelo el vestido que el chico le había regalado, este era muy hermoso, no podía creer que ella lo hubiese tirado así o que él hubiese sido quien se lo haya quitado y dejado en el suelo de esa manera, su imaginación estaba jugándole una mala pasada.
Al salir de la habitación miró por el soslayo del ojo al moreno quien dormía plácidamente aún. Cuando llegó al área del comedor, pudo observar que todo estaba como lo había dejado, es decir, no había hecho nada para avanzar. Esta decidió no agobiarse por lo que ya sabía e ignoró por completo sus pendientes, tenía algo más que pensar ahora mismo, y esto era que había ocurrido anoche.
La chica entró a la cocina, en donde procedió a tomar una greca de colar café color rojo que se encontraba arriba de la meseta, esta era su favorita de todas las que tenía el chico, aunque ella no se explicaba porque alguien tenía tantas grecas. Esta sacó el café de un envase plástico con tapa blanca que se encontraba arriba del refrigerador. Al colocar la parte de agua y café correspondiente dentro de la greca, llevo la misma a la estufa y espero hasta que el aroma a café se volviese algo que no pudiese ignorar.
Al encontrarse listo el mismo, esta procedió a servirlo en una taza color negro, no era como si hubiese mucho colores de taza para elegir. Ella probó un poco del mismo, no era su bebida favorita, olía bien, pero su sabor era bastante amargo para su gusto.
Orihime recordó el tener a Ulquiorra arriba de ella, está encontrándose desnuda. Sus mejillas se sonrojaron, no se explicaba qué había pasado. Esta pensó para sí, que tal vez por eso Ulquiorra no había despertado, ya que se encontraba agotado por la actividad física a la cual se había visto sometido.
Ella tomó la taza y fue a la habitación, el moreno aún se encontraba en los brazos de Morfeo. La chica se acercó a Ulquiorra, a quien miro con sonrojo en su rostro y dijo en un tono casi inaudible:
— ¡Oh Dios!, ¿Cómo pasó esto sin yo ni siquiera poder recordar?
— ¿Qué pasó y de qué no te enteraste? — dijo el chico abriendo los ojos.
Este procedió con lentitud a sentarse en la cama, movió las almohadas bajo su cuerpo hacia un lado. La chica sin mirarle a los ojos, pero muy sonrojada le pasó la taza del café, quien la tomó y dijo:
— Gracias — expresó el chico olfateando la bebida.
Este probó el café sin mediar palabras, estaba delicioso. No tenia azúcar ni nada. Luego de varios sorbos largos. Su mirada se cruzó con la de la chica peli naranja, quien de inmediato quitó su vista del moreno delante de él.
— Me extraña que estés despierta desde tan temprano — este puso su mano arriba del brazo izquierdo de la chica— creí que ibas a estar agotada después de lo que pasó.
La mente de Orihime no paraba de imaginar qué pudo haber pasado, para este preguntarle esto.
— Me siento muy avergonzada — pronunció la chica.
— No deberías — éste puso la taza arriba de la mesa que se encontraba al lado de su cama — no voy a volver a permitir que eso pase.
— No importa si pasa, somos adultos sabes, pero no me siento bien porque no recuerdo nada.
— ¿A qué te refieres? Tomaste mucho anoche, te emborrachaste y bueno…
— ¿Pasó algo?
— Te quitaste la ropa, me acusaste de monopolizar un helado, me dijiste cosas que no voy a repetir — este se sonrojo un poco — y me empujaste en dirección hacia ti.
La chica se sonrojo, pero suspiro con un ligero alivio.
— No te preocupes.
— Gracias — esta pausó — no quiero tomar alcohol nunca más.
— ¿No tienes resaca?
— Me siento normal.
Orihime se sentó en frente de Ulquiorra en la cama, se acomodó y le miro a los ojos:
— Gracias por todo.
— No tienes que agradecer nada — este peino su cabello hacia atrás nerviosamente.
— Mira, realmente he pensando mucho en la carga que he sido para ti estos últimos días, empacaré y me iré hoy en la tarde — dijo la chica nerviosa agarrándose las manos — sé que somos novios, pero en serio, lo de ayer fue demasiado.
Ulquiorra observó con confusión a la chica, ya que él no sentía eso.
— Yo nunca he sentido eso ni tampoco nada de esto me ha pesado — este dijo con una expresión seria — El que tú estés aquí ha hecho mis días más — este pauso buscando la palabra correcta — agradables.
La chica estaba sonrojada.
— En lo personal, no quisiera que te fueras.
— ¿De verdad?
— Lo digo en serio — expresó el chico.
Este se acercó a la chica y besó sus labios, puso su mano izquierda en la mejilla de ella, atrayéndola a su persona. Los labios de ella sabían a café al igual que los suyos, sabor y olor que para él eran estimulantes.
Esta se despegó de él, le miró a los ojos y comenzó a besar el rostro del moreno iniciando por su frente, moviendo su grueso cabello hacia atrás, situación que traía consigo que su cabello de manera involuntaria volviese al frente algo que sacó una pequeña risa nerviosa de la chica. Luego siguió besando sus párpados, mejillas y por último los labios que tanto le atraían.
El beso se profundizó, no obstante ninguno tenía la intención de parar. El moreno alejó sus labios de la boca de la chica y los colocó en el cuello de esta. Este llevó el cabello de la chica hacia atrás, el cual a diferencia del suyo se quedaba en la posición a dónde se llevaba.
La chica llevó sus manos debajo de la camiseta blanca que tenía el chico, esta sentía su torso huesudo mientras los labios del chico se enterraban en su cuello, podía sentir la respiración calmada del moreno en su oído. Este se detuvo y se quitó la camiseta, permitiéndo a la mujer acariciarlo con mayor dedicación.
Ulquiorra disfrutaba en sobre manera sentir el tacto de la mujer sobre él, se podía acostumbrar a la calidez de la chica.
Al moreno parar de besar el cuello de la chica, suspiró y cerró los ojos concentrándose en sentir las manos de la chica. Ella posó sus labios en los pectorales del chico, besándolos mientras movía su boca sobre ellos.
Al detenerse la chica, el moreno colocó sus manos sobre los pechos de la chica frente a él. Esto hizo sonrojar a Orihime, lo cual causó que el peli negro retirara sus manos de ellos, a lo cual la chica respondió volviendo a colocar las manos del chico en ellos.
Las miradas de ambos se cruzaron dando aquiescencia a la acción.
Ulquiorra siguió acariciando los pechos de la chica, estos se sentían suaves bajo su tacto, aunque los mismos eran bastantes grandes y sus manos no daban abasto para los mismos. La tela de la camiseta era un obstáculo, para poder sentir los mismos. Ulquiorra acerco el rostro a ellos, lo cual hizo reír un poco a Orihime.
— ¿Te gustan? — preguntó la chica sonrojada.
— Me gustas completa — dijo el chico alzando la vista — sin favoritismos
Esto hizo sonrojar a la chica aún más. La cual de manera nerviosa comenzó a quitarse la camiseta, lo cual provocó que el chico la mirase y le dijera:
— No tienes porque hacerlo — poniendo sus manos sobre las de la chica.
— Quiero hacerlo — expresó la chica observándolo fijamente.
Esta se quitó la camiseta, dejando la misma a un lado en la cama, el chico volvió a agarrar los pechos de la chica peli naranja, se encontraba frotando los pezones de la misma con delicadeza como también de vez en cuando poniéndolos en la boca, lo que causó un gemido sonoro en la chica delante de él.
Este la atrajo hacia sí, la chica cayó arriba del pecho descubierto del chico. Esta le sonrió al moreno, quien tenía una expresión nunca antes vista por la chica, la cual estaba mezclada entre sonrojo y seriedad.
El tacto de ambas pieles provocaba calor. La habitación se sentía cálida al igual que el pecho del chico. Todo rastro de calor había desaparecido de la habitación.
La mujer podía sentir la erección del chico a través de sus finos pantalones de pijama, lo cual provocó sonrojo en la chica. Esta llevó sus manos a donde sentía el miembro del chico y lo empezó a acariciar de forma delicada. Estos hicieron contacto visual, el peli negro suspiraba de manera sonora.
— ¿Puedo verlo? — preguntó la chica.
Ulquiorra asintió con la cabeza, y comenzó a bajarse los pantalones con la ayuda de la chica, quien posteriormente le ayudó a quitarse el bóxer color gris de marca Puma, su miembro saltó a su vista como si se hubiese encontrado atrapado en una jaula de tela, el mismo se encontraba completamente erecto. Este tenía un tamaño ni tan grande ni tan pequeño, era justo para el físico del chico, la piel de este era pálida mientras el glande tenía un color rosáceo.
La chica puso sus manos alrededor del mismo y empezó a masajearlo de manera tímida, él puso sus manos sobre las de ellas guiándola.
El rostro de Ulquiorra tenía una expresión de enojo, en razón de que tenía el ceño fruncido, algo que llamó la atención a Orihime, pero este de vez en cuando dejaba salir gemidos guturales por lo tanto la chica no se preocupaba demasiado.
Esta quitó sus manos y las del chico por consiguiente. Ella llevó su boca al miembro erecto del chico, ella pasaba la lengua arriba abajo masajeando el tronco del miembro. El chico agarró el pelo de la chica con delicadeza, ya que veía que la misma luchaba para mantener este atrás de su oreja.
El chico se sentía al límite, no podía controlarse más si ella seguía.
— ¡Para! — dijo el chico.
La chica miró el rostro del moreno, esta se encontraba expectante, ya que también la excitación se había apoderado de ella.
— Si continúas así…Me voy a venir.
Esta le sonrió echando su cabello hacia atrás.
— ¿Puedo hacerte lo mismo? — cuestionó el moreno.
— Si.
Este se levantó de la cama e hizo que la chica se recostara en donde se había acostado con anterioridad. Este agarró la cintura y luego sus manos comenzaron a bajar el pantalón de la chica, esta no tenia ropa interior, por lo tanto de inmediato el sexo de la chica se vio expuesto. La mirada de Ulquiorra estudiaba lo que tenía enfrente, la piel del monte de Venus era suave y en el se extendía vellos del mismo color de la cabellera de la chica y sus labios eran color rosados, pero en razón de la excitación se habían tornado rojizos.
Ulquiorra acarició de manera descarada los muslos de la chica y fue subiendo de manera lenta hasta la entrada de su sexo, el cual se encontraba húmedo, expectante de lo que haría el chico delante de ella. Este acercó su nariz al mismo y comenzó a olfatear este, desprendía un olor embriagante, lo cual provocó que este entrara un dedo en el mismo y luego pusiera sus labios en este, comenzó a saborear la fruta que tenia delante de él. Los gemidos de la chica se volvían más sonoros con el paso del tiempo. Ulquiorra estaba concentrado y de vez en cuando subía la mirada para encontrarse con el rostro excitado de la chica y el cabello adhiriéndose en su frente como también en sus senos.
Esta no podía soportar el placer, su respiración se tornaba entrecortada, hasta que está sintió su orgasmo llegar.
— Qué bien se sintió — dijo la chica aún sintiendo los espasmos del clímax.
— Me alegra — expresó el chico — ¿Puedo hacerte el amor?
La chica asintió con la cabeza nerviosamente.
Ulquiorra se posicionó en la entrada húmeda de la chica y la penetró de una manera delicada. La chica puso una expresión de ligera incomodidad.
— ¿Deseas que me detenga?
— No, por favor continua.
Este continuó penetrándola aumentando el ritmo, la respiración calmada del chico se volvían gemidos que este trataba de ocultar, lo cual hizo sonrojar a Orihime, quien gemía de forma constante.
El chico se acercó al rostro de la chica, estos se sonrieron y sus labios se unieron, ambos gemían al unísono al acercarse. Sus respiraciones se complementaban y el latido de sus corazones se sincronizaba.
El chico comenzó a penetrar a la chica de una manera más agresiva, su excitación se podía ver en su rostro. El chico cerró los ojos al sentir que iba a eyacular, no obstante, este recordó que no se encontraba usando preservativo, por lo que al sentir que la presión era inaguantable, en razón de que la chica estaba teniendo otro orgasmos, saco el pene del sexo de la chica. Su semen caliente cayo el torso de la chica, este trataba de contener sus gemidos, hasta que no pudo más.
Posteriormente, este limpio su semen del torso de la chica con su camiseta que se encontraba a un lado. Este beso los labios de esta con mucha pasión, lo cual hizo sonrojar a la chica debajo de él, este se quedo arriba ella agotado, ambos se durmieron en esa posición.
30 minutos después
Ambos tenían una capa de sudor arriba de sus cuerpos. El chico abrió los ojos y se encontró con su rostro entre los pechos de la chica, este la abrazó, lo que provocó que esta se despertara y le correspondiera.
— Te amo mucho Ulquiorra — está suspiro — amo que mi primera vez haya sido contigo…
— Yo también te amo, pienso lo mismo.
Este unió sus manos al moreno.
— Si me quedo aquí, ¿Qué pasaría con mi casa?
— Puedes alquilarla — dijo el moreno.
— Es cierto, lo haré.
— ¿Te quedaras?
— Sí
Este apretó la mano de la chica con más ahínco.
— Para siempre — este suspiro — nunca te dejaré ir — expresó en un tono inaudible.
Esto lo hizo sentir como el personaje que estaba escribiendo en su nueva historia, pero tal vez los sentimientos de su personajes fueran los suyos. Tal vez realmente era un monstruo posesivo.
— ¿Qué dijiste?
— Nada relevante — pronunció Ulquiorra.
— ¿Nos quedaremos todo el día en la cama? — preguntó la chica.
— Si eso deseas lo podemos hacer
— Necesito avanzar pendientes.
— Está bien — expresó el chico quitándose de sobre la chica.
La chica se levantó de la cama y se cubrió con la sábana mientras se recogía el pelo.
— Debemos bañarnos — dijo la chica oliéndose los brazos.
— Opino lo mismo — expresó el moreno.
La chica mirando hacia la sabana que cubría su cuerpo dijo:
— ¡Hagámoslos juntos! — musito la peli naranja sonriendo.
— Me encantaría hacerlo — dijo el chico acercándose a besar la frente de la chica.
Esta se levantó de la cama dejando caer la sábana a sus pies, le dio la mano al chico para que la siguiera al baño.
Fin
Muchas bendiciones y gracias por su tiempo
Feliz año nuevo~
Escribir este capitulo fue muy retador, en serio. Nunca había escrito nada similar, gracias por su apoyo durante este tiempo tanto a los que vienen siguiendo la presente desde hace años y a los nuevos lectores que se unieron el otro año. Siento que nuestros personajes necesitaban expresar sus sentimientos de una manera más "adulta".
Este es el final de la historia como tal, pero tengo una idea más para plasmar, la cual publicaré el 31 del presente mes, digamos que es un capítulo extra.
Muchas gracias por todo.
Seguiré publicando Diarios de Guerra y otras historias que tengo en mente, pero no tengo aun las mismas escritas en su totalidad y quiero empezar a compartirlas cuando haya concluido las mismas.
Gracias a:
Juvia: Hola, muchas gracias por tu apoyo, lo aprecio mucho. Me fascina su relación y también el respeto que Ulquiorra siente por Orihime. Espero este capítulo te guste también, ya que fue complejo de escribir, no obstante quise plasmar los sentimientos de ambos sin que se sintiera forzado. Espero que este año nuevo te traiga muchas bendiciones.
