Fandom: Saint Seiya

Personajes: Mu, Aldebarán, Kiki

Disclaimer: Saint Seiya y todos los personajes conocidos que aparecen aquí son propiedad de Masami Kurumada.

Advertencia: Post Saga de Hades.

Este fic lo empecé en marzo del 2015, tardé más de un año en subir el segundo capítulo, porque en realidad no iba a tener más, pero como les gustó la historia, la continué y la continuaré mientras esté inspirada.

Dedicado a todas las personas que lo marcaron como favorito, o me enviaron algún review, espero que disfruten este capítulo.

Aviso: Algunos capítulos serán tipo viñeta, es decir, más cortos que los demás.


La mañana siguiente era espléndida, esto es, si uno fuera pez, puesto que llovía a cántaros en toda la zona, tanto que se formaban pequeños arroyos donde el agua seguía un camino hacia abajo formando cascadas al caer por los múltiples precipicios dispersos a lo largo del Santuario. Iluminando el territorio con relámpagos y aturdiendo a los presentes con el sonido de los retumbantes truenos.

No había duda que la tormenta estaba sobre ellos, y era de esperar que fuera a continuar todavía un buen rato.

El escenario estaba desierto, ningún hombre ordinario se arriesgaría a caminar bajo este aguacero salvo por un asunto imprescindible. Casi todos los dorados estaban dormidos en sus respectivas habitaciones, reponiendo su salud mental, física y emocional, todos terminaron completamente agotados por los sucesos del día anterior.

En el primer templo Mu de Aries todavía un poco cansado, pero muy feliz, estaba preparando el desayuno, mientras su aprendiz, el pequeño Kiki, aún dormía profundamente sobre su cama, ajeno a la tempestad exterior. El carnero dorado no tardaría en llamarlo para tomar sus alimentos, pero deseaba que el niño tuviera sus horas necesarias de sueño. El día anterior se fueron a sus respectivas habitaciones hasta muy avanzada la noche.

Las horas antes de dormir fueron un remolino de emociones, fue algo más significativo que la última vez que estuvieron juntos frente al muro de los lamentos, porque en ésta ocasión no había que llevar a cabo una misión. No despertaron para hacer frente a un enemigo que amenazaba la paz, sino despertaron como los jóvenes héroes que su diosa quiso recompensar por su lealtad y sacrificio.

El lemuriano sintió que desde el momento que abrió sus ojos en el treceavo templo el reencuentro con sus compañeros de armas había ocurrido en forma muy expresiva, no dejaba de sorprenderle la escena que presenció de Aioros y Shura, ni la demostración de afecto de todos los demás, incluídos Deathmask y Afrodita.

El fenómeno atmosférico actual era el opuesto a lo que su estado mental podría asemejar, sentía una paz interior hermosa, como nunca lo había experimentado en su vida. Para celebrarlo tuvo la idea de preparar Gundain, un tipo de pastel que se sirve durante el año nuevo tibetano, acompañado de té dulce y laxi, una especie de yogur batido y un poco de miel.

El protector del primer templo del Santuario tenía la impresión de que este día era un nuevo inicio en sus vidas, partir desde cero, sin tener en cuenta los antecedentes, para él y sus compañeros. Tomando el ejemplo de la Atena, él mismo trataría de darles esa oportunidad a sus compañeros.

"Buenos días, ¿puedo entrar?", alguien preguntó desde la puerta de la cocina.

Era Aldebarán de Tauro. Llevaba puesto un enorme impermeable, protegiéndolo de las inclemencias del clima.

"Oh, buenos días, Aldebarán, pasa por favor", le saludó con una sonrisa y lo ayudó a dejar la ropa empapada a secar en un lugar seguro.

"Creo que es muy temprano todavía. ¿No molesto?" expresó el brasileño.

"Claro que no, eres bienvenido en esta casa. ¿Quieres sentarte?, espero que tengas apetito." convidó el joven ariano, mientras presentaba en la mesa los platillos.

"Bueno, no puedo rechazar esa invitación." dijo el toro con una gran sonrisa "Huele delicioso", y comenzó a devorar el plato que le sirvió Mu, inmediatamente felicitando al cocinero por su extraordinaria capacidad culinaria.

Reanudaron la degustación de los alimentos en silencio, entonces el ariano recordó que al atardecer, al ir a buscar a Shion, el impulsivo e impaciente Kiki se adelantó para abrir la puerta de las oficinas particulares del patriarca para reunirse con él, pero Mu consiguió frenarlo telequinéticamente justo a tiempo.

Sin intención de su parte, escucharon un fragmento de la conversación entre la diosa y el Patriarca, referente a la misión sin cumplir que dejaron pendiente, y después se alejaron un poco de la puerta para dar privacidad a la diosa y al jefe supremo de su orden.

Cavilando las palabras de Atena, el carnero concluyó que una de sus tareas por saldar en esta vida era completar el entrenamiento de su discípulo, implicando también las demás obligaciones de un santo de Atena, tales como ayudar y proteger a la humanidad de las injusticias y desastres naturales.

Echó un vistazo a su vecino, y se preguntó cuál podría ser el destino retrasado del brasileño.

"Aldebarán, ¿tienes algún propósito por cumplir ahora que vivimos en relativa paz?" pregunta el ariano muy lentamente, sabiendo la importancia de ese tema.

El toro le mira considerando la cuestión por un momento, y con una pequeña sonrisa en sus labios le confiesa:

"Siempre pensé que servir a nuestra diosa era todo lo que mi corazón podría desear, pero hay otra cosa que me gustaría tener: mi propia familia." reconoce con una dulce sonrisa el brasileño.

Mu se sorprendió un poco por la rápida y concreta respuesta del guardián del segundo templo, pero enseguida lo visualizó claramente en su mente. Aldebarán sería un excelente padre y un compañero fiel.

A punto de expresar sus buenos deseos para que Aldebarán realice su anhelo, Mu fue interrumpido por la entrada a la cocina de un pequeño lemuriano, que se frotaba la cara, y terminó su intrusión con un bostezo prolongado.

Mu sonrió y lo saludó, el niño le correspondió entre boqueadas reprimidas.

Aldebarán alcanzó al pequeño y le acarició los cabellos con un poco de fuerza, pero sin lastimarlo. Así Kiki pareció desperezarse más y tomó con sus dos manos la muñeca del caballero de Tauro, intentando mover la manaza de su cabeza, pero fallando sin apartarla un centímetro, quejándose del maltrato entre risillas.

Entretanto Mu se había levantado de su lugar y le había servido el plato al chiquillo que ahora se había soltado del agarre del brasileño y se subía a los hombros del toro dorado aplicando el mismo castigo a la cabellera del santo.

"Kiki, por favor deja a Aldebarán en paz y siéntate a comer" lo amonestó el ariano mayor, pero el tono de sus palabras fueron expresadas sin enfado, y continuó para convencerlo: "preparé Gundain para ti."

El niño lanzó un grito de alegría y Aldebarán lo depositó con delicadeza sobre el suelo, mientras reía ruidosamente.

"Antes de empezar, jovencito, necesitas tener tus manos limpias." advirtió Mu.

"Pero si ya me las lavé, fui al baño antes de venir aquí", asegura Kiki y se queda inmóvil inmediatamente al recordar algo que lo hace levantarse y salir corriendo de la cocina.

"Hey, ¿a dónde vas?" le grita el joven carnero e intercambia miradas interrogantes con su vecino, quien sólo atina a levantar un hombro en señal de desconocimiento.

"¡Vuelvo enseguida!" gritó como respuesta el aprendiz.

En un santiamén regresó con un hermoso ramo de rosas entre sus manos al tiempo que le pregunta a Mu si tienen algún jarrón para ponerlas en agua fresca. El joven ariano se apresuró a llenar con agua un florero que estaba arrinconado en un estante; después de colocarlo sobre la mesa para que el chiquillo aloje el precioso bouquet.

El carnero dorado interroga a su alumno acerca de ese arreglo floral de un color malva claro, y el niño explica que antes de encaminarse al baño, alguien llamó a la puerta, al abrirla se presentó el guardián de la doceava casa zodiacal, Afrodita de Piscis, diciendo que era una ofrenda presentada con la esperanza de ser aceptada por Mu, y que pedía disculpas por no hacer la entrega personal al jefe de la casa pero tenía prisa por una reunión o algo parecido y salió apresurado.

Entonces el niño se acercó a oler el perfume de las flores, Mu sintió un poco de aprehensión ante este hecho, pero al notar que la acción fue inofensiva tuvo remordimiento de no demostrar la misma confianza con su compañero de armas.

"Qué hermosas son", reconoce Aldebarán desde su lugar.

"Ciertamente" concede el lemuriano, y se le ocurre: "Le voy a llevar un pedazo de Gundain como muestra de agradecimiento por su amable detalle."

"¿Crees que a mí me haya regalado algo parecido?" tiene curiosidad el brasileño.

"Supongo que sí, podemos ir a tu casa a averiguar y si es el caso pasamos juntos por el templo de Piscis más tarde."

"Está bien. De todos modos, planeo llevarle Brigadeiros, ¿tú crees que le gustarán?" pregunta algo preocupado el caballero de Tauro.

"Aldebarán, te puedo asegurar que le encantarán." sonríe Mu, "Son una delicia."

"¡¿Tienes Brigadeiros, Aldebarán?!" grita entusismado Kiki.

"Sí, tengo una caja especialmente para ti, en un rato vamos por ella." el pequeño grita más y se lanza a abrazar al santo de Atena.

"Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias..." repite como una mantra el ariano menor.

Mu se contiene al intentar amonestarlo y decirle que los dulces no son para comer todos de una vez, pero deja que el niño tenga su momento de alegría.

El carnero miró hacia la ventana y se percató que había escampado. El cielo azul se asomaba por entre nubes grises y todo parecía recién lavado, con colores brillantes, a manera de nuevo, y aspira el aire limpio y fresco de la mañana. El ariano eleva una pequeña oración de agradecimiento a la diosa.

Al fin y al cabo éstos son nuevos días y por lo visto también nuevas amistades comienzan.

Continuará...


N. de la a.

Gundain.- Es un tipo de pastel hecha de granos de cebada y levadura, con tsampa (un tipo de harina), queso fresco, ginseng silvestre y azúcar moreno. Este pastel se sirve a menudo durante el Año Nuevo tibetano.

Brigadeiros.- Dulces típicos que se elaboran con leche condensada, chocolate en polvo, mantequilla y chocolate granulado.

Espero que lo hayan disfrutado, dejen reviews por favor, se reciben quejas, sugerencias, felicitaciones y brigadeiros virtuales.