Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


Robert Pattinson - Let me sing

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Estaba mirando fijamente el maldito reloj que estaba justo en frente de mí, después de estar aquí cinco horas era estresante seguir escuchando su maldito tic - tac, nunca odie más ese sonido constante. Frustrado y con un terrible dolor de cabeza que punzaba fuertemente en mi nuca decidí una vez más dirigirme al mostrador y mirar a la enfermera tras él.

—Disculpe necesito que …. —ella interrumpió mi frase a la mitad.

—Sé lo que necesita señor Cullen y que está muy preocupado por su esposa pero tiene que tener paciencia —la mire fijamente y ella noto mi gesto — comprendo lo difícil que es lo que le pido pero le puedo prometer que en cuanto yo tenga noticias de su mujer y su hijo, será el primero en saberlo.

Expulse un suspiro ahogado y volví en mi camino para volver a sentarme, tome mi cabeza entre las manos y apreté los ojos fuertemente mientas trataba de controlar mi mente y frustración, quería que el maldito doctor saliera y me dijera como estaba ella, que estaba pasando y si mi hijo estaba bien.

Todo paso tan rápido que ni siquiera había tenido la oportunidad de procesarlo, un minuto estaba conduciendo de caminó a casa y al siguiente recibía la llamada de Tanya, la mejor amiga de mi esposa, lloraba sin parar frases sin sentido que yo no era capaz de comprender hasta que pare en una esquina y le pedí que se calmará, ella rápidamente tomó un par de respiraciones y me lo dijo todo entre sollozos. Unas palabras más y mi mundo ya pendía de un hilo.

Me conto de su salida del centro comercial mientras platicaba despreocupadamente, Tanya se adelantó al coche para ayudar a subir las cosas, Clarie se había quedo atrás caminando lentamente por su embarazo de siete meses, de pronto sólo se escuchó un golpe y un auto salir a toda velocidad, un segundo después Tanya estaba gritando por ayuda y llamaron a una ambulancia para después llamarme a mí, así fue como llegue aquí, postrado en una silla donde no puedo hacer nada por ellos dos.

Nada. Mi esposa e hijo estaban en un quirófano y yo no podía hacer nada.

Mi pierna se movía con intensidad de arriba a abajo sin parar, estaba tan nervioso y sabía muy bien que nada me calmaría, solo saber que ellos estaban bien y volverían a casa conmigo. Mire a todas partes mientras enfermeras y médicos caminaban de un lado a otro sin parar, niños, jóvenes y adultos eran atendidos. Muchas madres y todo tipo de personas estaban en la sala de espera y me pregunté cuanto tiempo llevarían y si yo tendría que esperar más. Trate de concentrarme en dejar mis miedos a un lado y comportarme como el adulto que era.

Mire de nuevo el reloj dispuesto a pararme y preguntarle de nuevo a la enfermera si sabía algo de mi esposa e hijo pero al mirar al mostrador me di cuenta que ella no estaba. Tal vez solo se aseguraba de no ser de nuevo molestada.

Agarre mi cabeza entre mis manos y jale mi cabello.

Quise imaginar a mi madre aquí, el reconfortante calor de hogar casi me llegaba. En algún momento debía tener las fuerzas y comenzar a llamar a nuestras familias, ni siquiera estaba seguro de saber cómo hacerlo y como las cosas saldrían de ahora en adelante.

Me senté rectamente de nuevo en mi silla mientras silenciosamente le pedía a cualquier Dios que existiera la oportunidad de estar con mi esposa y hijo otra vez. Nunca había sido muy religioso, ni tampoco iba a la iglesia demasiado seguido, pero seguía siendo el hijo de Esme Cullen, la mujer que iba cada domingo a la iglesia y nos obligaba a agradecer los alimentos todos los días.

Seguí escuchando mientras comenzaba a susurrar un oración a la gente hablar entre susurros, otras más lloraban las muertes de sus familiares y tantas más esperaban noticias al igual que yo. El doloroso y cruel recuerdo de la misma sensación unos años atrás me llenó por completo. Aquí estaba yo, en la misma sala y esperando noticias de una de las mujeres más importantes de mi vida.

Finalmente y tratando de nuevo de poner todo de mi parte, cerré los ojos en un intento vano de relajarme.

—Familiares de Clarie Swan Cullen. —el doctor miraba en la sala en busca de alguien y me pare rápidamente dirigiéndome a el.

—Soy su esposo.

El me miró por unos largos minutos y suspiro.

—Le practicamos una cesárea de emergencia a su esposa y el bebé en estos momento está siendo atendido en los cuneros, él se encuentra perfectamente y creemos que no hace falta ponerlo en la incubadora. Estará en observación esta noche solo para asegurarnos completamente.

Lo mire fijamente, sus ojos azules pestañearon lentamente, quizás diciéndome un verdad de la cual yo no estaba consiente. NO.

—¿Cómo está mi esposa? —él se quitó el gorro de cirugía y me miró mientras ponía una mano en mi hombro.

Oh Dios

—Necesito que se tranquilice, tiene que tener fuerza y mantenerse firme por su hijo.

—¡Contésteme! — le exigí, una lagrima se deslizo por mi mejilla, casi leyendo las palabras en su expresión.

—Lo siento, hicimos todo lo que pudimos, tratamos de mantenerla con nosotros pero ella.. no lo soporto —agacho la mirada y su semblante se llenó de tristeza —el impacto del auto provoco daños severos en órganos internos, la hemorragia fue inminente en la zona abdominal y teníamos que sacar al bebe …. le aseguro que su esposa no sufrió…. al menos puedo…..

El frío recorrió mi cuerpo como un balde de agua fría, mi corazón dolió y mi mente colapso sin dar paso a nada más, pude escuchar al doctor hablarme y tomarme de los hombros en un intento de que yo reaccionará, pude sentir como era llevado lejos de la sala de espera y como pequeños sollozos salían de mi garganta, pude sentir el vacío comiendo todo en mi interior.

Pensé en los últimos meses, pensé en el amor con el cual ella había esperado la llegada de nuestro hijo, recordé la dulzura sus ojos

Lo recordé todo.

Todo pasó demasiado rápido y la horrible oscuridad me cubrió de un momento a otro.

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El funeral de Clarie fue una semana después, había dejado al pequeño Max en casa con una niñera para no tener que tenerlo en estos momentos, la vida de mi niño no debería empezar en un cementerio.

Fue rápido y conciso, con pocas personas. Tanya nunca se movió de mi lado y se encargó completamente de todo. Camine y recibí las condolencias, todo como un robot programado. Vi a mi esposa ser enterrada al atardecer.

Deje la noche caer mientras pasaba los últimos momentos con la maravillosa Clarie Swan. Y cuando mi reloj marco casi media noche finalmente hice la llamada. Mi madre contesto al primer timbrazo y un segundo después yo lloraba.

Hablaron conmigo y trataron de tranquilizarme prometiendo llegar lo más pronto posible.

La familia Cullen-Swan llego tres días después. Agradecí a mi madre por ocuparse de esa parte en el duro proceso. Trate de ser claro y rápido en mi historia hacia los cuatro. Todavía seguía como un piloto automático.

Ni siquiera ver a los padres de Clarie me rompió lo suficiente, Renee se refugió en los brazos de Charle, mientras ambos lloraban.

Pude ver el dolor en la mirada de todos, pero también pude ver la esperanza resplandecer cuando Diana, la niñera nueva que había podido encontrar para mi pequeño salió de la habitación con él en brazos.

Max era un pequeño recién nacido, con pequeñas motas de pelo cobrizo en su cabeza y pequeños ojos café chocolate, tenía la piel tan pálida como su madre. Una mirada y él era capaz de robar el corazón de cualquiera.

No me sorprendió mucho cundo los cuatro coincidieron en la misma idea: era hora de regresar a Forks.

—Es hora de irse Edward.. —mi madre estaba a un lado de él y me miraba con tristeza.—Volver a casa te hará bien.

—Necesito tiempo, mamá.

—No puedo permitirte más tiempo, Edward. —sus grises ojos me miraron con suplica— ha sido suficiente todo este tiempo, puedes regresar a casa.

—Necesito despedirme de Clarie … por favor —los mire suplicante.

—Está bien, Charlie, Renee, tu madre y yo nos instalaremos en el departamento hasta que estés listo para marcharte con nosotros. —mi padre susurro.

Dos semanas pasaron después de eso y aun no podía darles una respuesta.

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Me acerqué a la pequeña tumba, la tierra todavía lucía fresca y muchas rosas blancas estaban alrededor de ella. Me senté justo a un lado de ella, no importaba mucho si me ensuciaba la ropa.

—Clarie…. —mi susurro rompió el silencio y puse la mano en el tierra fresca, un suspiro salió de mi garganta— lo lamento tanto, lamento esto…. no era así como tenía que terminar —cerré los ojos fuertemente ante el dolor en mi pecho— necesito que donde estés, me perdones, no estuve contigo cuando más lo necesitabas y sé que no fuimos el matrimonio perfecto, se tantas cosas y ahora nunca más podre decírtelas. Lo intente maldita sea, tu sabes que lo hice —suspire y sentí mis ojos arder— Te quise, te quiero y te prometo que nuestro hijo estará bien, lo cuidaré siempre. Te lo prometo —mi voz de quebró y un sollozo salió de mi garganta sin poder evitarlo.

Cerré los ojos, con mi cabeza apoyada sobre el frio material de la lápida.

Recordé como tantas veces ella me cuido a lo largo de nuestro matrimonio, tuvimos muchos y grandes momentos difíciles, pero con el tiempo supimos sobrellevarlo perfectamente, incluso el alejamiento con su familia. No tuvimos un comienzo extraordinario, ni salimos antes de casarnos, tampoco hubo citas románticas, ni besos robados, pero con el tiempo, había aprendido a amarla con plenitud.

La comprensión de que algo ya no estaba más, ya no habría música pop todas las mañanas, ni sonrisas robadas, ya no tendría esas miradas llenas de ternura, nunca más escuchar su risa y tampoco sus chistes malos.

Ya nadie cambiaría los muebles de lugar en casa cada mes, ni tampoco volvería a verla acorruca con mis sudaderas durmiendo tranquilamente en su sofá favorito cuando llegara del trabajo, no tendríamos esas platicas eternas sobre libros diferentes, nunca más me despertaría con suaves besos en mi rostro o con alguien haciendo cosquillas en mi nariz, jamás volvería a perseguirla por toda la casa mientras trataba de besarle.

Ella jamás tendría de nuevo una oportunidad.

Lo que se supone que duraría para siempre, fue destruido en sólo unos minutos y con ello toda nuestra vida.

Suaves pisadas me hicieron levantar la mirada mientras veía un menuda chica de espaldas caminar entre las tumbas, parecía buscar alguien y al volver mi atención a mí alrededor pude ver que ya era bastante tarde. Mire la lápida antes de partir, sabía que de ahora en adelante nada sería igual para nadie de nosotros sin ella.

—Sé que nunca lo dije —susurre — pero yo también te amo.

Mis piernas temblaron mientras me paraba y alejaba de ella hasta casi estar a menos de seis metros de distancia, me detuve al notar a la pequeña mujer caminar por un lado de su lápida y luego parar. Pude ver como se arrodillaba y dejaba un gran ramo de rosas rojas, para luego cubrir su rostro, sabia de debía ser una de sus amigas Clarie y sin ganas de ver a alguien más partí de aquel lugar tan frío.

Trate de ser fuerte y no romper el llanto mientras conducía, con ojos fijos en el camino y mis manos apretando fuertemente el volante, use toda mi fuerza de voluntad para no quebrarme una vez más.

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"Ella dijo, camina por aquí, hasta la penumbra, yo te abrigare entre mis brazos y siempre permaneceré. Déjame llegar. Déjame llegar"

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Veremos cómo se desarrolla la historia y sus personajes. Usualmente esta historia va acompañada de una canción una frase al final de la misma, espero lo disfruten. Espero sus review y favoritos.

Ariam