Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


Daughter – Love

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Mire la ventanilla del avión, faltaba poco para aterrizar en Seatlee, mi madre estaba junto a mi padre sentados a dos filas más adelante que yo hablando, Max estaba en sus brazos luciendo bastante cómodo.

Mis nervios habían estado a flor de piel durante todo el viaje, mis manos sudaban, mis piernas temblaban y podía casi asegurar que mi camisa estaba mojada por algo de sudor.

Mi miedo provenía del gran hecho; nótese el sarcasmo, que mis hermanos estarían en el aeropuerto esperándonos, Alice había insistido mucho para venir a recogernos y el día entes de venir finalmente nuestro padre había accedido, ella grito muy emocionada por el celular, pero mi padre había hablado con ella antes de que siguiera, aclarando que la única condición era que Emmett la acompañara ya que mi padre no tenía la confianza de que estuviera sola por allí, exactamente ese era mi problema.

Mis hermanos y yo siempre habíamos sido muy unidos, siendo Alice la única niña de la familia era tratada como a una princesa, ella era una niña llena de mucha energía y alegría, siempre saltando, corriendo, cada uno de sus caprichos eran cumplidos: muñecas, pinturas, zapatos, diademas y sobre todo ropa, mucha ropa, siempre había manejado cierta afición a comprar demasiado, lo que en realidad yo sospechaba que era una adicción.

Emmett y yo crecimos siendo los campeones de mi padre, bastante diferentes a decir verdad. Él era el tipo de niño al que le gustaba el fútbol, las luchas, películas de acción, hacer travesuras, gritar, saltar y andar por todos lados, yo en cambio era todo lo contrario, tranquilo, me gustaba leer, el ajedrez, mirar películas de ciencia ficción, yo lo llamaba ser listo, él lo llamaba ser Nerd, sin embargo y a pesar de todas nuestras diferencias siempre habíamos logrado vivir en paz, para nosotros y siempre lo pensamos así, simplemente nos complementábamos, yo le daba la tranquilidad y razonamiento que el necesitaba, en cambio el me daba a mí la diversión necesaria para mi vida.

Fuimos un buen equipo, por un tiempo.

—Señor recibimos ordenes de que todos los pasajeros tienen que amarrarse los cinturones, estamos a punto de aterrizar —la azafata estaba inclinada sobre mí, me sonrió amablemente señalándome el cinturón y partió rápidamente poniendo sobre aviso a todos los demás pasajeros

Mis padres me miraron al ser avisados, Esme giro sobre su asiento mirándome y mi padre también, sus ojos verdes al igual que los míos demostraban preocupación y les sonreí tratando de tranquilizarlos, era lo menos que podía hacer por ellos, abroche mi cinturón de seguridad y cerré los ojos reclinándome en mi asiento, tenía que ser fuerte y lo sabía, internamente le pedí a Clarie que me ayudara.

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Una hora después estábamos caminando hacia las salas del aeropuerto, Max estaba en mis brazos y tenía mi dedo entre su manita agarrado fuertemente.

Habíamos pasado por las maletas y mientras estábamos ahi, él había despertado llorando fuertemente, mi madre asustada y algo alarmado me lo entrego en brazos, por suerte se calmó inmediatamente y ahora parecia bastante más cómodo en mis brazos, tal vez ya comenzaba a reconocerme.

Mis padres se adelantaron un poco y yo seguí caminando lentamente, me era nuevo todavía traer a Max en brazos, era una sensación tan fantástica y alarmante al mismo tiempo. Siempre trataba de ser lo más cuidadoso posible a lo que él se refería.

— ¡Alice! —vi a mi madre tirar las maltearas mientras corría, mi vista solo me permitió identificar unos pequeños brazos en su cintura y a la pequeña duende abrazándola, mi padre recogio las maletas y ahora estaba caminando hacia ellas, yo estaba justo detrás, apreté un poco a Max contra mi pecho y él se acurrucó.

—¡¿Dónde está?! — Alice se volvió a todos lados buscando a alguien, mamá apunto en mi dirección con lágrimas en sus ojos, Alice inmediatamente miro en mi dirección y tapo su boca con sus pequeñas manos, sus ojos brillosos por las lágrimas no derramadas.

—¡Edward! —su pequeño cuerpo corrió hacia mi rápidamente percatándose del pequeño bulto azul en mis brazos conforme avanzaba, afirme a Max en mi pecho y camine hacia ella.

—¡¿Es el?! —miro fijamente a Max con su rostro llenándose de ternura— Es demasiado pequeño, pero .. —me miro y sonrío con emoción— Es hermoso —se estiro un poco abrazándome por el costado, poniendo su cabeza en mi hombro— Te extrañe Ed ... demasiado —pequeñas lágrimas mojaron mi camisa, mi pecho dolió y levante la única mano que tenía libre para acariciar su mejilla.

—Pequeña duende, yo también te extrañe —amarre su cintura con mi brazo en un intento por reconfortala y bese su cabeza.

Mex abrió su boquina he hizo un pequeño ruido dormido.

—Oh, es tan adorable —me sonrió y limpio sus lágrimas— Y al parecer es un niño de papi, mira como duerme en tus brazos. —sus ojos inspeccionaron mi rostro mientras yo hacia los mismo con ella, su cara estaba cammbiada y podría decir que eraunos centímetros más alta o tal vez fueran los tacones, su cabello estaba ahora por abajo de los hombros y vestía ropa más formal. Suaves pomulos firmes adornaban su rostro junto con los ojos vivaces de nuestra madre y la sonrisa de Carlisle.

Toda una adulta.

—Has crecido —la mire sonreír levemente ante mi admiración.

—Solo tengo veinte y pocos, no me hagas sentir vieja, Edward —hizo un puchero y me reí, sabía que en alguna parte todavía había algo de mi Alice.

Nuestra conversación fue interrumpida por un carraspeo, mire a Max moverse por el ruido demasiado fuerte y mamá también lo noto. Ese era mi gran hermano haciendo acto de precencia.

—¡Emmett! —siseo— Vas a despertar al niño. —trate de seguir viendo a Max mientras acomodaba su cobijita, la incomodidad era malditamente palpable.

—Bueno mamá me tengo que ir ya — escuche las pisadas de sus zapatos venir hacia mí y me encogí internamente— Él niño sigue dormido así que no te preocupes de lo contrario … aquí tiene a su papá —escupió literalmente la palabra. Levante la mirada encontrándome con sus fríos ojos grises— Para cuidarlo. —camino hacia la salida— Vámonos.

Mi medre me miro con una disculpa en los ojos y negó mirando a mi padre, Carlisle tomo las maletas adelantándose con Emmett, mi madre los siguió.

—Perdónalo —Alice rodó los ojos quitándome del brazo la pañalera de Max— Esta en sus días.

Lance una carcajada.

—Escuche eso maldita enana —gruño Emmett de espaldas, levantando el brazo derecho y enseñándole el dedo medio.

—¡Emmett, tu y yo tendremos una plática en casa jovencito! —lo regaño Esme entrando al auto.

—Si mamá. —gruño de nuevo Emmettt cerrando la puerta del auto bastante fuerte.

El camino de Seattle hasta Forks fue tranquilo, mis padres iban tomados de la mano, Alice sostenía la pequeña manita de Max mientras le hacía caras extrañas y yo por mi lado todo el camino estuve mirando por la ventana, ame Forks siempre y aun después de tantos años, lo seguía amando. Constantemente extrañaba la tranquilidad que te da una localidad pequeña, donde todo el mundo se conoce y la mayoría te trata amablemente, exceptuando las ocasiones en las que osas infringir las normas, eso sí que los habitantes de Forks no lo olvidaban. Si bien lo sabía yo.

—¡Oh mierda la cabeza me va a explota, Emmett! —grito Alice aporreando su asiento con su tacón desde la parte de atrás del auto— Apaga tu estúpida música, vas a asustar al bebé.

Por lo que parecía los gustos musicales de mi hermano no habían cambiado mucho'' Heavy metal". Mire a Max en mis brazos y seguí meciéndolo levemente, a el parecía no molestarle la música, se notaba tranquilo y curioso por todo a nuestro al alrededor, ero desde que había tomado su siesta en el avión en brazos de mi madre y luego retozado en los míos, se mostraba bastante tranquilo.

— Yo no los eduque así, juro que no —Esme miro con molestia a Carlisle— Fuiste tú, con tus partidos de fútbol y cosas, Emmett empezó a decir palabrotas desde que te escucho por primera vez gritarle a un árbitro, debería darte vergüenza —mi padre la miro desconcertado, me miro a mí y yo me encogí de hombros, si las cosas eran igual que antes o como yo recordaba, no me iba a meter con mamá, ella podía ser cruel— Ustedes dos cierren la boca y Emmett apaga tu música, ahora tenemos un pequeño bebé por el cual preocuparnos.

Él apretó fuertemente el estéreo para apagarlo, mi mirada estaba fija en el camino cuando note que me miraba por el espejo retrovisor con rabia..

El me odia.

El carro finalmente tomo el pequeño desviamiento para llegar a casa como yo recordaba, baje la ventanilla para poder ver mejor, se podía oírel río black sonar a lo lejos tal como recordaba, los árboles se veían cada vez más verdes y varios tipos de flores comenzaron a verse hasta dejarme ver el gran jardín de mamá justo a un lado de la casa, desvié la mirada hacia la casa observándola fijamente, seguía igual que siempre con sus altas paredes blancas y grandes ventanales, La casa de mi infancia.

Escuche el sonido de la puerta al ser cerrada. Emmett camino para entrar a la casa rápidamente, no era para mí un secreto de que su actitud se debía a mí y francamente no lo culpaba. Mi padre salió detrás de el con las maletas y mi madre los siguió rápidamente, no sin antes dedicarme una mirada de disculpa, la cual yo solo respondí con un asentimiento. Seguí observando la casa con atención, estaba consiente que estaba empezando a anochecer y la temperatura comenzaría a bajar como para que Max siguiera afuera, pero me daba terror entrar.

—¿Tienes miedo? —susurro Alice a mi lado, su mirada denotaba un poco de todo: tristeza, preocupación, ansiedad.

—Si —murmure bajito y mire a Max mientras pasaba las puntas de mis dedos por su cabecita— Es extraño volver a estar aquí Alice.

Ella recargo su cabeza en mi hombro suspirando, al verla así pensaba que el tiempo no había pasado, que éramos los mismos de antes pero con Max en mis brazos aquello ya no era tal facial de simular.

—Lose Ed —susurro jugando con un extremo de la cobija azul de Max, note su movimiento y sonreí — Cuando me fui a la universidad ya no quise volver, ¿sabes? —sus dedos bailaron por los piecitos de mi pequeño, levanto la mirada y me miro— Tenía miedo de volver a casa, de encontrarme con la clase de recuerdos que duelen pero .. una vez que cruce esa puerta de nuevo, me sentí en casa.

Hice una mueca ante su entusiasmo, ella noto mi expresión y se encogió de hombros.

—Esta bien, cuando estés listo, no hay prisa —rió — yo dure tres horas aquí afuera en mi auto antes de que mamá viniera en medio de la noche, me estaba congelando.

No pude evitar reír ante su comentario y sus ojos se iluminaron, supe entonces que ella estaba tratando de hacerme sonreír, de hacerme feliz, el tipo de cosas que hace la familia por ti. Afirme a Max un poco más a mis brazos y abrí la puerta saliendo del auto, Alice hizo lo mismo en un par de segundos y se puso a mi lado, acompañándome, subimos escalón por escalón con la lluvia mojándonos la chaqueta hasta llegar a la entrada y entramos finalmente.

—Ya era hora —gruño Emmett frente a la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho, su mirada se dirigió a mí y Max, hizo una mueca y dio media vuelta mientras murmuraba— Mamá dice que la cena esta lista.

Alice me miro y rodo los ojos mientras caminábamos al comedor.

—Como dije está en sus días o Ross no le quiso dar amor. Por eso sus comentarios idiotas como siempre —entramos al comedor y antes de poder decir algo, ella había desaparecido por un pasillo. Deje la pañalera de Max sobre una silla y suspire.

Volvió un par de minutos después con un porta bebe forrado de una bonita tela azul celeste.

—Sabía que lo ocuparías, así que lo compre y…. también un par de cosas más —sonrió un poco avergonzada mientras me miraba.

—Está bien, Alice —moví a Max de mis brazos acostándolo en el, parecía perfecto y mi pequeño enseguida se había hecho una pequeña bolita, sus manitos se mantenían juntas mientras pestañeaba con lentitud. Alguien tenía más suelo.

—Es perfecto en realidad.

—¡Lo sabía! —dio un brinquito de felicidad aplaudiendo, sonrió presumida— Tendré que decirle a Ross me debe cinco dólares

La duda me invadió.

— ¿Quién es Ross? —me senté en una de las sillas mientras quitaba mi chaqueta, ella la había menciona al menos dos veces.

—Buena ella es … —su expresión cambio a una un poco nerviosa— Oh .. u-mm .. ella es mejor amiga de una amiga mía, Emmett la conoció por medio de ella hace tres años y enseguida comenzaron una relación, mamá la invito a cenar pero ella rechazo la oferta. Probablemente la conoscas durante las siguientes días, aunque estos días tiene mas trabajo de lo normal.

—¿Por qué rechazo la cena? —la mire confundido, esperaba que mi regreso no fuera un problema para ella también.

—Algo sobre respetar el tiempo en familia —se encogió de hombros desinteresadamente y se sentó a un lado de mi— ¿Cómo estás? Mamá me platico todo una semana después del funeral, lo siento por no estar ahí pero tenía una pasarela muy importante ...

Fruncí el ceño. ¿Cuántas cosas me estaba perdiendo?

—¿Pasarela? —la duda nació de nuevo dentro de mí.

—Cierto —sonrió levemente, me señalo su vestimenta— Bueno soy diseñadora de modas —un sonrojo leve cubrió sus mejillas cuando la mire sorprendido.

—¡Oh! ¡Wow!. Alice, eso debe ser extraordinario —choque su pierna con la mía bromeando— ahora entiendo tu adicción a comprar ropa. Tiene sentido.

Su pequeño puño impacto contra mi brazo.

—Cállate —rió y negó mirándome intensamente— No me cambies el tema Edward, quiero saber cómo estas.

— ¿También eres psicóloga? —brome tratando de ganar más tiempo, ella rodó los ojos ante mi comentario algo sarcástico y se quedó mirándome seriamente, antes de hablar tome una respiración profunda.

— Vale, es difícil no te lo voy a negar —pase lo dedos sobre mi cabello y negué— Perder a la persona que más quieres …. es lo más doloroso que he pasado ¿sabes?, ella y mi hijo lo eran todo, la perdí de un momento a otro sin saber cómo había pasado Alice —mi voz se quebró, talle mi cara evitando mirarla— Sé que ustedes creen que ella es la razón por la que me aleje por tanto tiempo, en parte lo era pero ... ella me hacía feliz.

Ella me miro asintiendo con la cabeza y acaricio el mantel de la mesa, pareciendo bastante pensativa.

—Cuando te fuiste fue duro, Edward —dijo dolida— Todos estábamos tan confundidos, las cambiaron de un día a otro, algo se rompió y todos lo resentimos pero a pesar de todo nunca la odiamos. Jamás pensé que las cosas terminarían así, cuando supe, simplemente me rompí, por nuestra familia y por los Swan. —me miro— No te niego que fue difícil aceptarlo, pero lo hicimos, incluso Emmett aprendió a guardar respeto cuando se hablaba de ustedes, nadie mejor que nosotros sabe las razones por las que tuvieron para irse y nunca volver.

—Lose —tome su mano— Sé que me fui cuando más me necesitabas Alice, eras demasiado joven —ella negó y beso mi mejilla.

—Pero estoy bien ¿ves? Así que no hay nada de que arrepentirse, hay que olvidar el pasado —se acercó más y me abrazo, sus pequeños brazos se enredaron en mi cintura mientras yo la estrechaba contra mi pecho.

Había extrañado tanto esto que no pude evitar sentir las lágrimas inundar mis ojos y rodando por mis mejillas, un sollozo ahogado salió mientras la apretaba más en mi abrazo. Ella se alejó y me miro.

—Llora hermanito, porque llorar limpia el alma Edward —no pude más que sollozar mientras me desmoronaba, ella me abrazo más fuertemente, murmurando palabras de aliento y cariño.

Entonces solo una cosa estaba en mi mente.

Estoy en casa.

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"¿Ella hace que tu corazón lata más rápido de lo que yo lo hacía? ¿Ella te da lo que esperabas. Oh noches de amor sin amor, espero que te hagan sentir bien. Sabiendo lo mucho que te adoraba"

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No juzguen tan rápido a Edward, denle una oportunidad. Espero sus review y favorito

Ariam