Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.
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Oasis - Stop Crying Your Heart Out
¿Hace cuánto que no disfrutaba caminar tranquilamente por un centro comercial? ¿Un parque? ¿Hace cuánto que no me comía un helado tranquilamente? ¿Hace cuánto que no tocaba mi piano? ¿Hace cuánto tiempo no me compraba mi propia ropa? ¿Yo mismo? ¿La colonia que me gustaba usar? ¿Hace cuánto no me cortaba el pelo como a mí me gustaba? Tantas preguntas en mi mente y todas con la misma respuesta:
Hace mucho tiempo.
Y era malditamente cierto, pese a que muchos pudieran pensar que estaba exagerando, no era así.
Clarie y yo nos mudamos a Chicago cortos de edad, éramos unos adolescentes. Ella era bastante inmadura y poco experimentada, así que con el tiempo sumado a sus inseguridades, todo cambio, de llevar una vida tranquila, sin las molestias de unos padres que nos dijeran todo el tiempo que decir o cómo actuar para irse por el caño. Justo un mes después de mudarnos a Chicago ella compraba mi ropa, no salíamos a ninguna parte y hacíamos nada. La situación me canso rápidamente, ahora sí puedo ser sincero ni siquiera esforcé por cambiarla
Nuestra vida estuvo hundida por mucho tiempo, yo llegaba tan cansado a casa que ni siquiera tenía las fuerzas para pelear con ella, lo deje flui, era tranquilo con ella, callado. ¿Pero que le dices a una mujer que se ve igual a la mujer que le destrozaste el corazón? Yo me acostumbre a ser sumamente pasivo y ella sacaba todo su lado dominante. Me permitía llevar una vida tranquila y tacibunda.
Tuvimos amigos, conocidos y personas que se sorprendían por nuestra manera de vivir.
Son demasiado jóvenes, decían todos.
Nunca nos importaron los comentarios. Continuamos con nuestra extraña dinámica familiar y dentro de todo comenzamos a ser felices, aun con mi cansancio continuo al llegar del trabajo o el poco dinero que teníamos, éramos felices. Fue difícil al principio, adaptarme a ella, aprender sus manías, sus cosas favoritas, las cosas desagradables, cuando me case con ella sentía que lo conocía todo, ahora veía que durante un largo tiempo .. viví pensando que estaba casado con otra persona, un día me di cuenta que, aunque era el mismo rostro, eran totalmente diferentes.
¿Me pueden culpar? ¿A ella?
Evitaba continuamente pensar en eso, sobre todo cuando Clarie estaba cerca o estábamos pasando el día junto, pues ella lo notaba, cada ademán mío, cada mirada perdida y palabra, ella sabía perfectamente cómo interpretar todo.
Absolutamente todo.
Camine por mi habitación, ese había sido un largo.. muy largo día, Alice había insistido en ir al centro comercial, según sus palabras:
" - Necesitan ropa nueva, mi hermano y sobrino tienen que lucir como príncipes, no vagabundos "
Deje que ella comprara lo que quisiera y lo disfrute mucho, verla saltando, jugando con los colores, ayudándome a combinarlos, fue una experiencia excitante, imaginármela en grandes pasarelas de moda con sus pequeños pies saltando de allá para acá, gritando órdenes y haciendo lo que ella sabía hacer como nadie. Me inundaba de orgulloso, mi pecho vibraba y se hinchaba al saber cuán lejos había llegado, como esa adolescente desordenada, alocada, bromista y que contra apenas mantenía un promedio decente, se convirtió en la hermosa mujer que hoy en día era.
¿Cuántas cosas me había perdido?
Ni que decir de Max, él estaba encantado desde su carriola, siguiendo con sus hermosos ojos chocolates a su tía favorita, la miraba como quien miraba a una estrella muy brillante y eso me divertía, sabía que la amaría tanto como lo hacía yo.
Mi familia era especial, mi madre estaba contenta de que estuviéramos aquí y mi habitación me demostraba cuanto ella había esperado esto, cada cosa, libro, disco, ropa estaba en su lugar, tal y como yo lo había dejado aquel día, donde todo había cambiado para siempre.
Durante cinco largos y tortuosos años me había mantenido alejado de mi familia, navidades, cumpleaños y aniversarios festejados lejos de ellos, nunca me di cuenta de lo mucho que dolía, de lo mucho que me dolía no tenerlos cerca.
Sin saberlo los aleje.
Me senté en mi antigua cama, observe todo y sonreí, como dije todo estaba en su lugar, tal como yo lo había dejado, no que fuera mucho. Mi habitación estaba conformada mayor mente por un estante gigantesco, se extendía por toda la pared frontal a mí y guardaba en el todo tipo de cosas; libros, discos, partituras, diarios, dibujos. Mi cama estaba justo en frente, el baño sumado al closet estaban a mano derecha y un gran ventanal a mi izquierda. Toda mi infancia o lo que recordaba de ella ame mi habitación.
Era mi lugar seguro.
En ella me sentía protegido y amado, era como estar en mi habitad natural y aun ahora, después de tantos años seguía sintiendo lo mismo, el único cambio notable era la hermosa cuna de roble donde dormía tranquilamente Max, mi hijo lucia feliz y tranquilo de estar aquí, eso me hacía inmensamente más feliz a mí.
Había estado bastante preocupado en sus primeras dos semanas de vida, al recordarlo, sonreí un poco. La mitad del tiempo no hacía más que llamar al médico para preguntarle sobre todo y la otra mitad me la pasaba llorando por la muerte de su madre, ahora me doy cuenta de cuánto daño le estaba haciendo con mi propia depresión, sinceramente si yo fuera Diana, me habría dado una bofetada por como la trataba. Era una agradable y dulce chica.
Me pare del lugar donde estaba y camine hacia el ventanal, la luna lucia en su punto más alto y más hermosa que nunca, me imagine a Clarie y su alegría por las pequeñas cosas.
Sentí la tristeza llegar a mí y cerré los ojos. Apreté fuertemente mis puños, lanzándola hasta el fondo de miente acompañada del dolor, porque si, dolía muchísimo haberla perdido y dolaría toda la maldita vida. Lo único que necesitaba era ser lo suficiente fuerte para Max, todo el eral tan pequeño y frágil. Me necesitaba, realmente lo hacía.
Mi respiración se normalizó y decidí que tal vez era hora de dormir, camine hacia mi estante donde había la mayoría de mis libros favoritos, trate de recordar uno que me gustara leer y solo uno llego a mi mente.
Cumbres borrascosas.
Intente buscarlo, pase el dedo sobre todos los títulos y fruncí el ceño al no encontrarlo, salte ante el sonido de una voz familiar tras de mí.
—No deberías buscar más... ella se llevó todo. Sus libros quiero decir. —Emmett entro a mi habitación y dejo una pastilla más un vaso de agua en mi buró para luego mirarme— Te escuche caminar para allá y para acá. Me estas matando, Edward. Así que tomate esta pastilla y acuéstate a dormir por favor —levante una ceja y el rió— Oh.. tranquilo, no es para envenenarte, si quisiera matarte lo haría con mis manos. Eres un cabrón y lo mereces —me dijo caminando hacia la salida. Paro entes de salir de la habitación, mirándome intensamente— Atragántate con la pastilla, hermanito - me dijo y salió por la puerta, cerrándola fuertemente.
Suspire frustrado, camine y tome la pastilla entre mis dedos para después meterla en mi boca y tragar, tome un poco de agua y mientras esperaba el efecto de la medicina me acerque al estante de libros, recordé sus palabras.
'' Ella se llevó todo"
Entonces me la imagine, con su cabello chocolate, caminando de allá para acá en mi habitación con cajas y empacando todo, mi estómago se revolvió y sentí un mareo, después todo se volvió negro.
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—Edward —susurro alguien, su voz sonaba cantarina y me di cuenta que era la de Alice— Despierta hermanito —sentí una caricia en mi mejilla.
¿Qué había pasado?
Intente abrir los ojos, sentí la luz sobre mis párpados. Mi cabeza se sentía pesada, mis manos y extremidades igual, seguí intentando hasta poder ver la claridad del techo de mi habitación.
—¿Qu-Qué paso? —mi garganta se sentía un poco dormida, intente enfocar mi mirada— Alice...
—Espera.. espera.. ¡Calister!, ya despertó... —inmediatamente sentí la voz y manos de mi padre tocar mis brazos.
—Hijo ¿Cómo te sientes? —una luz dio directamente en mis ojos, sentí mi mente aturdida, supe que me estaba tratando de revisar— Trata de respirar más despacio hijo, pronto llegara la doctora del pueblo.
Escuche murmullos, Alice y Emmett estaba en la puerta discutiendo, trate de mirarlos.
— ¿Qué paso, papá? —dije agitado, quería saber dónde estaba mi hijo— Max. ¿Dónde está, Max?
Mi mente estaba hecha un caos.
—Tranquilo, tu madre está con él en nuestra habitación —lo escuche separarse de mí, mi cabeza se movió para todos los dalos y me di cuenta que estaba en mi cama— Ustedes dos cállense, basta de seguir discutiendo
Trate de levantarme de la cama, mis manos apuñaron las cobijas y me impulse, quede sentado en la cama, mirando a todas partes.
—No. Tú no puedes hacer esto. ¡No puedes! —escuche gritar a Emmett, su rostro lucia bastante rojo— Ella no sabe que él está aquí, no puedes...
Intente hablar para saber que pasaba pero mi garganta se sentía seca.
—Tranquilo Emmett —note a mi padre tomar su brazo y suspirar, su boca en una línea tensa— Ella sabrá superarlo..
—Papá.. —logre hablar, ellos me miraron inmediatamente y Alice avanzo hasta sentarse en la cama— ¿Qué pasa? ¿Por qué discuten?
Ella murmuro algo y negó, acaricio mi mejilla, tome su mano cuando comenzó a sentir mi mundo alrededor moverse.
—Está pasando…. de nuevo está pasando —escuche sollozar a Alice entes de que todo se volviera negro.
El mundo cayendo encima de mí.
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''—Corre —rió ella, sus pies dejaron huella en la arena, sonreí más y corrí más fuerte tras de ella— ¡No me alcanzas! —grito y su risa resonó por todos lados. Pare por un momento y la observe correr. Su cabello chocolate volaba por todas partes, sus mejillas estaban sonrojadas y ese bello vestido azul que traía volaba a su alrededor. Su mirada me atrapo, ella sonreía presumida— ¿Ya te cansaste?.
—No —corrí lo más rápido que pude. Ella quedo congelada y antes de poder correr de nuevo la atrape entre mis brazos cayendo los dos en la arena— ¿Ahora? ¿Qué decías? —mis manos hicieron camino por su pierna derecha, mire como su característico llegaba a sus mejillas, sus ojos brillaron.
—Te amo —susurro. Levantando sus manos, acaricio mis mejillas— Te amo mucho, Edward.
Mi corazón latió desbocado, amaba mi nombre en sus labios, amaba que dijera cuanto me amaba.
—Yo más —acerque mi rostro al suyo, mi nariz roso la suya, y nuestros ojos se miraron fijamente— Yo te amo más, Bella
Bella..
Bella..
Bella..
Bella..
Su nombre resonó en mi cabeza, mire todo a mí alrededor y sentí el vacío en mis brazos. Ella ya no estaba, intente pararme de la arena pero estaba anclado a ella"
—¡Bella! —jadee y abrí los ojos. Note las manos de alguien trabajando en mi brazo, estaba en mi habitación y todo era un sueño, sisee al sentir un pequeño piquete, mire hacia la chica quitando lo que parecía ser una abuja de mi brazo— ¿Quién eres?
Ella no respondió y se giró de espaldas. Observe su bata de hospital. Claro,la doctora del pueblo.
—¿Quién eres? —la seguí mirando, una gran cantidad de cabello rubio caía sobre su espalda como cascada y con lo poco que pude ver de sus manos, tenía la piel blanca— ¿Quién eres? — repetí de nuevo. Ella se giró hacia mi dejándome ver su rostro, mi corazón latió rápidamente. Mis ojos se abrieron sorprendido— Kate ...
Ella me regalo una sonrisa tranquila.
—Hola, Edward.
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"Aguanta. Espera. No tengas miedo. Tú nunca cambiaras lo que ha sido y lo que fue. Puede que tu sonrisa brille. No tengas miedo. Porque todas las estrellas se están desvaneciendo, dolo trata de no preocuparte, las veras algún día. Y deja de hacer llorar a tu corazón"
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¿Quién más pensó que la misteriosa doctora seria Bella? :'( . Si, soy muy mala pero pronto aparecerá, se los prometo, todo tiene un porque. ¡Hola!, principalmente espero que estén súper bien y con su familia celebrando estas fechas hermosas. Los quiero, prometo subir capitulo rápido, muchos besos y abrazos.
¡Feliz Navidad!
Si, este capítulo fue escrito y publicado para fechas de navidad en Wattpad, en ese tiempo ni me imaginaba que dejaría tal plataforma para pasar a Fanfiction, no olviden dejarme su review.
—Ariam
