Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


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Jason Walker - Down

Bella solía decir que era un suplicio dormir conmigo, mucho más cuando estaba inquieto y tenía demasiadas cosas en las cuales pensar.

Gire en la cama, y abrase la almohada.

Había estado tratando de dormir por lo menos dos horas, pero no hacía más que moverme y hacer la cama rechinar, era frustrante.

Me senté en la cama, pasando los dedos por mi cabello. Desde esa tarde, mi mente era un desastre. Escuchar hablar a Alice y Emmett sobre Isabella y su vida, su hijo ... me dejo lo bastante inquieto como para no dormir y no era agradable, me sentía egoísta, me sentía frustrado, me sentía furioso, furioso de saber, furioso de no poder tener.

Me era difícil creer que ella era una mujer ahora, estúpidamente conservaba la imagen de esa Bella tímida, joven, retraída y enamorada de mí.

Ahora ella no era nada de eso.

Constantemente parecía olvidarme que los años pasaron y todos cambiaron, incluso ella, que ahora debía tener una familia: con la casa, el perro, la cerca blanca, el hijo, un esposo que la amaba y cuidaba. Ella tenía lo que en algún momento soñé tener con ella, y termine teniendo con su hermana.

Absurdo

Recordé las noches de insomnio tiempo atrás. Los fantasmas del pasado siempre rondaban mi cabeza, la culpa, la frustración, la contradicción y sobre todo... la vergüenza. Fui débil en su momento, siendo participe de un juego peligroso, en el que todos resultaron dañados.

Y lo peor de todo —lo más doloroso— la peor parte se la llevo Bella, su mundo fue destrozado y derrumbado, por dos de las personas que ellas más amaba en el mundo.

Clarie lo sabía muy bien, pues ella misma lo sufría de vez en cuando, solíamos lamentarnos de ello juntos, en silencio. Nos acostarnos en el sofá abrazados. Ella lentamente acariciaba mi cabello, y hablábamos por horas de cosas sin importancia: lo mucho que odiaba una serie, si había llamado a sus padres o amigas, era tranquilizador, pacifico, éramos una familia. Pero también éramos seres asquerosos y mezquinos. Mentirosos y engañosos. Que ocupaban el tiempo hablando banalidades para ocultar su sucia culpa.

Incluso si ella avanzo un poco más y fue a por nuestro hijo.

Mire hacia la cuna de Max, recordando cuando ella dijo "estoy embarazada". Yo francamente sabía que podía pasar en cualquier momento, ella no se cuidaba y yo no preguntaba. Ella necesitaba una razón y yo prefería darle gusto quedándome en silencio, sin hacer preguntas. Así pasaron unos años sin resultados, y lo que yo creí que era una señal sobre lo improbable que era para nosotros procrear.

Hasta ese día.

Flashback

Cerré los ojos, disfrutando se su caricia profundamente, ella era la mejor cuando hacia ese tipo de cosas con mi cabeza.

¿Edward?. susurro, sus suaves dedos se dirigieron a mi mejilla, invitándome a que la mirara.

¿Mmm.? lánguidamente me di la vuelta, mirándola con una sonrisa adormilada y ojos llorosos.

Estoy embarazada... lo dijo lentamente, casi como si tratara de medir mi expresión, me miro largos minutos, y yo solamente la mire de regreso en silencio.

Como siempre.

Flashback.

Supongo que después de eso la abrace muy fuerte, susurrando cuanto la cuidaría, a ella y nuestro hijo. Nunca le dije ''Te amo'', y ella no presiono, para ella siempre fueron suficientes los ''te quiero''.

Ella nunca quiso más de mí, y siempre sospeche, que ella sabía muy en el fondo, los sentimientos que yo guardaba para Isabella.

Un escalofrió me recorrió de pies a cabeza al pensarlo e intente comprender como ella soporto cinco años de mi falta de amor, de mi desatención, de mi silencios largos. Era cariñoso y cuidadoso, pero nunca hubo esa pasión, el amor, las miradas, y si alguna vez las hubo, estaba seguro que solamente fue el deseo del momento, ese fue nuestro error, creer que el deseo estaría ahí para siempre, haciendo especial una relación sin futuro, sin sentimientos, y aun así luchamos, porque era lo que teníamos que hacer. Luchar y alejarnos de las personas que amábamos, solo para no dañarlas más.

Baje los pies de la cama, mi cuerpo pesaba, y en esos momentos, desee más que nunca tenerla a mi lado, ella era mi puerto seguro, ella me estabilizaba, ella me entendía, porque al igual que yo se equivocó, la extrañaba.

Solo ella me comprendía a ese nivel.

Necesitaba pensar con claridad, y seguro no lo haría acostado en la cama, Me asegure que Max estuviera dormido, y salí de la habitación en silencio, todos parecían estar profundamente dormidos, no se escuchaba nada más que el tic-tac del reloj.

Camine descalzo hasta la cocina, disfrutando el silencio y sus beneficios.

Abrí la puerta del patio trasero y salí, tal vez algo de aire fresco me ayudaría, me recargue en la barandilla que daba al jardín de Esme, con los codos apoyados en ella, mirando las flores.

Recordé cuando era pequeño y mi madre comenzaba a plantarlas. Bella y yo corríamos de aquí para allá, jugando, gritando, riendo. La vida era más fácil en ese entonces.

Los recuerdos me invadieron inevitablemente.

FlashBack

Edward... ella corría tras de mí, en un intento vano por alcanzarme, la mire sobre mi hombro y reí, su vestido estaba todo manchado de tierra y ella jadeaba.

¡Vamos Belly Bells! chille, corriendo más rápido.¡Atrápame!.

Ya me can.. canse. me miro con sus ojos tristes y un pequeño puchero en sus labios mientras se dejaba caer sobre el paso.

Corrí hacia ella, poniéndome a su altura y bese su frente, después de todo ella era más pequeña y frágil que yo.

Está bien, podríamos... ¿Leer un poco de ese libro que me regalaste en Navidad?

A mí no me gustaba mucho leer, pero su sonrisa lo valió todo.

FlashBack

Solamente éramos pequeños niños.

Y aun así, yo la amaba desde entonces con cada celular de mi ser.

La amaba

Trate de imaginarme un pequeño niño, de pelo castaño claro, y con la piel blanca como la porcelana, sus ojos chocolate tan grandes como los de su madre, corriendo y jugando con Bella tras de él. Sabía desde toda la vida la excelente madre que alguna vez seria. Llena de sonrisas, cariñosa, tierna, algo sobre protectora, pero maravillosa.

—Pareces demasiado pensativo. —una voz ligeramente ronca hablo tras de mí.

—¡Mierda Emmett! —me lleve una mano al pecho, mi corazón latía rápidamente y lo mire bastante sorprendido, definitivamente me había pegado un susto de muerte—Idiota.

—Lo siento.. lo siento. —levanto las manos en signo de paz, con todo y una sonrisa engreída en su rostro. La misma de cuando niños y me hacía alguna broma tonta —No pretendía asustarte, aunque debo admitir, no deja de ser divertido verte brincar como niña. —rió.

—Muy gracioso. —lo mire molesto.

—Así soy yo. —dijo, encogiéndose de hombros. No me sorprendió su respuesta, él tenía una buena autoestima. Se posicionándose a mi lado —¿Qué haces despierto?¿Y por qué no has salido todo el maldito día de tu habitación?

—Todavía no me siento muy bien, —mentí. No creía que se sintiera muy cómodo conmigo. Y veía muy probable que mi madre lo hubiera mandado a hacerme compañía.

—Creí que Alice dijo que bajarías a desayunar.

—Alice dice muchas cosas. ¿Qué haces despierto tú? —respondí en cambio. Tratando de desviar el tema sobre mí y mi comportamiento durante el día.

Si ellos podían ocultar cosas, yo también.

—Yo pregunte eso primero. —me miro receloso.

—No puedo dormir. —mire hacia el jardín, intentando no pensar en el hecho de que estaba hablando con mi hermano por primera vez después de cinco años—¿Y tú?.

Sonrió avergonzado, mostrándome una cajetilla de cigarros.

—Sigo necesitando uno de vez en cuando. —se encogió de hombros, mirando también hacia la nada.

—Sigues con el vicio. —negué, riendo internamente.

Recordé divertido. Emmett comenzó a fumar un poco antes de que me fuera, en una fiesta, mamá casi lo mata por ello, Esme seguía, después de tantos años, sensible por la muerte del abuelo Anthony, quien había muerto de cáncer.

El cáncer y esas cosas habían sido frecuentes de parte de la familia del abuelo Anthony. Como si realmente un cigarro te pudiera provocar cáncer.

—Algo así, sigo intentando dejarlos —miro los cigarrillos, casi como si los odiara— Solo no le digas a mamá, me mataría si sabe que sigo fumando, y Ross la ayudaría a enterrarme vivo.

—¿Ross? —lo mire curioso, la última vez supe tenía una novia llamada Charlotte.

—Sip. —su rostro se ilumino ante la sola mención de su nombre— Mi Ross. Ella es de las buenas, Edward. De esas con las que quieres casarte, tener hijos y envejecer.

—Wow.. —el realmente estaba enamorado. Lo podía notar en cada gesto de su rostro.

—Sí. —agacho la cabeza, riendo casi a carcajadas— Sé que me escucho como un chica, pero...

Lo interrumpí.

—Sí, ella es realmente la correcta.

—Sí. —sonrió a la nada.

Asentí.

—Bueno, entonces no lo arruinare, tu secreto está a salvo conmigo.

El no dijo nada más, y nos quedamos un momento así, cada uno sumido en sus pensamientos.

Lo mire de nuevo, y el a mí. Lo siguiente que pregunte fue casi como un impulso.

—¿Por qué me hablas de nuevo?

—Bueno.. —lo medito por un segundo— Exactamente no lo sé, pero eres mi hermano, Edward. No es como si te puedo ignorar toda la vida.

Pase mis dedos por la barandilla, y antes de que pudiera detenerme, hice la pregunta.

—¿Me odias, Emmett?.—lo mire con dolor, pues quería saber la verdad, realmente extrañaba a mi hermano. Y si el me odiaba y aun que lo merecía, necesitaba saberlo.

Escucharlo.

—No. —desvió la mirada— Tengo ganas de arrancarte los dientes, pero no te odio. Sé... que no me he portado muy bien desde tu llegada —se cuerpo se giró hacia mí, mirándome finalmente a los ojos— pero es extraño tenerte aquí, Edward. Siempre asumí que ya no volverías, era obvio que esa put.. —se paró repentinamente, corrigiéndose. Con la mandíbula apretada— Clarie, quiero decir. No quería volver, claro que tampoco era como que quisiera o deseara que volvieras.

—¿Por qué? —lo mire sin entender.

—Simplemente porque muchas cosas cambiaron, nada es como antes.

—Sé a qué te refieres. —sentí la opresión de mi pecho pero la ignore deliberadamente y lo observe— Te escuche hablando con Alice esta tarde.

Él se quedó callado, así que proseguí antes de que pudiera hablar.

¿Así que un hijo? Eso debe ser maravilloso de ver. Estoy seguro que ella es una excelente madre, sé que no puedo volver así de fácil Emmett, y tratar de que todo sea igual, tampoco es mi intención hacerlo. —le quite la cajetilla de las manos, y prendí uno, eso pareció hacerlo reaccionar— La respeto. Siempre lo hare. Tal vez antes no lo hice. — gruñí, tratando de tragarme en nudo en mi garganta— pero ahora mismo, lo hago.

—No me disculpare. —me arrebato la cajetilla de las manos, encendiendo uno el también— No mereces saber nada de ella, ni siquiera que come. Nada. La dejaste ir, decidiste vivir sin ella.—su boca expulso el humo y sus ojos parecieron llamear en medio de la oscuridad— Ahora vive con esa decisión.

—Lo hago —tire el cigarro, y lo pise— Créeme que lo hago, Emmett.

Y él no sabía cuánto… dolía, mi pecho dolía cada vez que recordaba lo mucho que ella debía odiarme. Lo mucho que la dañe al dejarla.

—Eso espero.. —puso una mano en mi hombro— porque si le haces daño de nuevo, te mato. —sonrió, casi luciendo intimidante— Lo juro.

Asentí, tratando de alejarme.

—Bien. —quite su mano de mi hombro, había comenzado a apretar demasiado fuerte— Me voy a dormir. —camine hacia la puerta, pero él me detuvo con su brazo de nuevo— ¿Ahora qué?

—Tengo una pregunta más. —me miro curioso.

—¿Cuál? —casi gruñí, más le valía que dejara de amenazarme.

—¿Todavía la amas?

Me quede callado ante su pregunta, y pensé en decirle que sí. Decirle como la amaba con cada celular de mí ser, que mataría por ser yo el padre de su hijo y su esposo, que hubiera dado todo por cambiar el pasado, pero no lo era así. Y hablar de mis sentimientos frente a él no era precisamente algo que me apeteciera.

—Eso no importa. —palmee su pecho es señal de despedida, y antes de entrar por la puerta, le mire— Gracias por el cigarro, pero la próxima vez que te mire fumando, le diré a mama.

Su rostro se volvió pálido en un segundo a otro, mientras yo entraba a casa.

He incluso puedo jurar que escuche un ''maldito imbécil" antes de alejarme completamente, era agradable volver a hablar con él.

Con mi hermano.

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—Max ... —fruncí el ceño, tomando sus pequeños pies— Hijo.. quédate quieto— Estúpidos calcetines pequeños —refunfuñe.

El pareció mirarme confundido, y un gorgoteo salió de sus pequeña boca color rosa, sus manos eran puñitos apretados y pequeños, algo adorable en mi opinión. Seguí intentando ponerle sus calcetines, fallando miserablemente, sus pequeños pies se movían demasiado y me era casi imposible atraparlos.

—Si eso es lo que quieres. —reí sin poder evitarlo, aventando los calcetines a mis espaldas— Fuera calcetines.

Su gorgoteo se volvió más ruidoso y tome eso como una afirmación.

—Chico listo.

Lo tome en brazos mientras besaba su mejilla y mire la hora, 9:30 en punto, probablemente era mejor que bajara a preparar su mamila antes de que se pusiera algo gruñón.

—¿Vamos a comer?

El me miro, abriendo y cerrando la boca. Yo estaba seguro que él me podía entender, y pobre de aquel que me dijera lo contrario, mi pequeño era listo, muy listo.

Camine con él en brazos hasta salir del cuarto, bajando las escaleras con cuidado, claramente Max seguía en lo suyo: los gorgoteos. Atravesé la sala, tratando de averiguar si alguien estaba despierto, solo se escuchaba una cosa, el timbre de la puerta, insistentemente.

—Diablos. —murmure— Si es Emmett gastándome una broma, lo matare.

Deje a Max en su porta bebe, amarrando la correa a su pequeña y regordeta cintura por si decidía moverse demasiado, últimamente estaba más inquieto de lo normal.

—Ahora vuelvo, hijo. —bese su cabeza, caminado rápidamente a la puerta, el timbre no había dejado de sonar.

¡Voy!¡Voy!¡Voy! Maldita sea Emmett. Si esta es una de tus bromistas tontas... —quite el pesillo de la puerta, abriendo— Te mat ..

Me quede paralizado por un momento y mire al pequeño niño justo enfrente de mí. Con grandes ojos verdes y una monta de cabello cobrizo cubriendo su cabeza me regreso la mirada.

—¡Hola señol!. —el pequeño de pelo cobrizo dijo y sus grandes ojos verdes me inspeccionaron de arriba abajo— ¡Woa!. Que alto es usted. —su pequeña cabeza se giró hacia atrás, tratando de mirar a alguien.

—¿Quién eres? —pregunte curioso, agachándome a su altura.

¿Estaría perdido?

—¡Mami!. —volteo a todos lados, casi luciendo frustrado— Mami fue a estacionar el auto.

—¿Mami?. —trate de mirar para afuera, pero me fue imposible mirar a nadie, tal vez si estaba perdido.

—Si... mami. —rodó los ojos, mirándome con una expresión fastidiada— ¿No sabe lo que es una mami, señor Altote?

Casi quise reí por el sobre nombre.

—Claro que sí, yo también tengo una mami y un papi —seguí su juego, pero su expresión cambio rápidamente y lucia confundido.

¿Qué demonios hice mal?

—¿Qué pasa?

—¿Dónde encuentras a los papis? —sus ojos me miraron ambiciosos por respuestas y el alma se me cayó a los pies.

Sí que soy idiota

—¿Por qué lo preguntas?

—Yo quiero encontrar a mi papi .. Él ... —negó, mirando el piso. Movio nerviosamente sus pequeños converse rojos y me volvió a mirar— Mami no sabe dónde está...

Oh rayos, una madre soltera

—Claro ¿Dónde está tu madre?. —intente distraerlo y al parecer funciono, ya que todo rastro de confusión se fue, siendo sustituido por la frustración

Era como una pequeña personita con bipolaridad. Los niños podían cambiar de un estado de ánimo a otro rápidamente. Y yo tenia que segurarme de no mencionar a los papis y mamis de nuevo.

—¡Estacionando la calabaza.!. —rió divertido, mostrándome dos dientes faltantes por delante de su boca— Mami quiere mucho a la calabaza.

—¿Y qué exactamente hace tu mami aquí?

Duh. Visitar a la abue…— y antes de que pudiera responder, sus ojos cambiaron de dirección, mirando a alguien detrás de mí, para luego correr rápidamente dentro de la casa.

—¡Tío Emmett!. —brinco a sus brazos de mi hermano, mientras el me miraba con una expresión diferente, casi asustada.

—¿Tío?

—Maldita sea. —murmuro entre dientes, poniendo al pequeño niño en el piso— Hola campeón.

—¡Dijiste una mala palabra!. —lo acuso, ignorado su saludo— Me debes un dólar.

Intente entender y Emmet rió un poco, diciéndole algo sobre pagarle un dólar después. Yo seguí mirando la interacción en silencio, esperando una explicación, porque a menos que ese niño fuera hijo de Alice, no podía ser sobrino de Emmett.

A menos que…

Trate de encaminarme a ellos, pero un ruido estridente tras de mi evito que me moviera. La sala se quedó en completo silencio mientras yo miraba al pequeño niño sonreír y a Emmett ponerse tan pálido como un fantasma.

¡Mami!

Gire la cabeza, preparando para encontrarme a una mujer y sí que la encontré: votas, pantalones desgastados, una blusa azul marino, una piel pálida y rasgos más finos.

Ella está aquí

Isabella Swan estaba frente a mí, totalmente inmóvil y con la mandíbula fuertemente apretada, a su lado, en el piso, estaba un plato de galletas destrozado, culpable del ruido que nos avisó de su presencia.

Mi corazón latía frenéticamente y mis manos cosquillaron por el deseo de tocarla, mire su expresión. El dolor en sus ojos y la angustia en sus movimientos.

Y basto un segundo en que la mire para saber que ella estaba a punto de derrumbarse.

El pequeño niño corrió hacia ella, impactando contra sus piernas y agarrándola firmemente, ella puso las manos sobre sus hombros, casi como si quisiera protegerle de algo… o de alguien.

—Mami las galletas... —se lamentó el pequeño, mirando al piso triste.

Bella ni siquiera se inmuto.

Su mirada fría estaba fija en la mía, y pude ver como sus ojos se empañaban poco a poco. Mire hacia el pequeño niño anclado a sus piernas, mirándola preocupado y eso pareció hacerla reaccionar, porque hizo el esfuerzo de sonreír y mirar a su hijo.

Su hijo.

Sin embargo sus manos temblaban.

—Compraremos más la siguiente vez.. se me resbalaron Tomy.

—Bien. —el hizo un pequeño puchero, no parecía muy contento y después me miro con una sonrisa— Mire señor Altote, esta es mi mami...

—Ya veo... —apenas pude encontrar mi voz al responder, causando que sonara estrangulada.

"¿No sabe lo que es una mami, señor Altote?''

—Nos vamos, Thomas. Despídete del tío Emmett. —su mirada se quedó fija en mi rostro, casi advirtiéndome que no me acercara.

No.

—Pero mami.. —los ojos del pequeño se pusieron llorosos, parecía estar a punto de llorar.

''¿Dónde encuentras a los papis?''

Dios mío.

No podía ser.

No.

—Bella. —escuche hablar a Emmett— Esto no tiene que ser así.

''Yo quiero encontrar a mi papi''

—No me hables Emmett. —dijo entre dientes, mirándome todavía fijamente, atenta a cualquier movimiento que pudiera hacer.

—Mami, no me quiero ir. —las suaves mejillas del pequeño se humedecieron por el llanto— ¡No me quiero ir! ¡Acabamos de llegar! —grito, casi desesperado.

—Bella.. —intente acércame, pero ella retrocedió, tomando fuertemente la mano de Thomas, sus rostro era duro, tan frió como el hielo.

—No te atrevas.. aléjate de nosotros —sin más tomo al pequeño en brazos, y salió de la casa casi corriendo de la casa.

''Mami no sabe dónde está... ''

Maldita sea, ese niño debía tener no menos de cinco años.

El mismo tiempo que llevo lejos.

Mire e Emmett correr detrás de ella, escuche sus gritos y suplicas mientras ella subía a su vieja camioneta, ella le grito algo y luego arranco sin mirarle, él se quedó quieto y grito algo más.

Yo no me podía mover, y era como si el mundo se detuviera a mi alrededor, vi la destartalada camioneta partir, con el pequeño Thomas mirándonos por el espejo trasero, llorando y gritando.

Pelo cobrizo, ojos vedes, piel pálida, sonrisa torcida, ojos verdes.

''Yo quiero encontrar a mi papi''

''Yo quiero encontrar a mi papi''

''Yo quiero encontrar a mi papi''

Se repetía una y otra vez y otra vez y otra en mi mente, intente que todas mis extremidades funcionaran, quería correr y pedirle que se detuviera, quería pedirle perdón de rodillas y suplicarle.

Pero nada me respondió, y nada en mi mente estaba claro y solo fui capaz de escuchar los sollozos desesperados que salían de mi pecho, sentí mis mejillas húmedas por el llanto y hasta ese momento estuve consiente de que estaba llorando. Caí al suelo de rodillas.

Ella salía corriendo, huyendo de mí, por una única razón.

Lo vi en sus ojos, el miedo a la perdida, ella estaba prácticamente llorando cuando salió de aquí.

—Edward ¡Edward!. —Emmett tomo mi rostro entre sus manos y me miro a los ojos, fiero y decidido— Tienes que calmarte hermano.. lo vamos a arreglar ..

Mi sollozos se volvieron aún más fuertes, casi eran gritos y me sentí como un animal herido, había algo es mi pecho que me estaba quitando en aire y jadee.

Una herida profunda y sangrante.

La vida no puede ser tan injusta.

¿Cuánto daño?¿Cuánto sufrimiento más?

—Él ..él.. —el aire en mi pecho no me dejaba hablar y mire el camino por donde se habían ido, ella se lo había llevado— Él.. es.. ¡Mierda! —gruñí. Las palabras se atoraron en mi garganta, no podía hablar, empuñe mis manos y golpee el piso con mis puños. Maldita sea. — No te vayas... no te vayas... no te vayas ..¡ISABELLA!

—Kate... —escuche susurrar a Emmett preocupado— Tienes que venir, rápido. Él ya lo sabe...

Sin embargo no quise escuchar más y seguí sollozando, gritando y golpeando el piso.

¡ISABELLA!¡REGRESA!. —mi voz se entrecorto y sentí la garganta en carne viva, pero no pararía. Ella tenía que regresar, intente ponerme de pie, pero solo logre dar contra el piso, mi cabeza revoto contra algo duro.

Mi vista se nublo, hundiéndose en la oscuridad, sin embargo yo solo podía tener en mi mente la visión de mi hijo. Mi hijo llorando mientras se lo llevaban lejos de mí.

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"No sé dónde estoy. Espero en la parte de atrás. Mire hacia el cielo. Estoy atrapado en el suelo"

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OMG! ¿Alguien se esperaba esto?.¡Yo creo que algunas! Pobre de mi Edward, cada día la tiene peor. Gracias a por su apoyo. Déjenme su review. Recuerden que #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam